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7.2.22

Con su nueva presidenta Xiomara Castro, los hondureños han puesto por fin fin fin a la narcodictadura... ayuda que el interés de Estados Unidos sea detener la migración de uno de los países más pobres del mundo... la nueva presidenta anunció que los hogares más pobres, que consumen menos de 150 kW de electricidad al mes, no tendrán que pagar por la electricidad a partir de ahora. Aunque no es un cambio sistémico, Xiomara Castro ya se ha asegurado el apoyo de los más pobres

 "Honduras se ha desprendido por fin de los grilletes de su narcodictadura. Durante 12 años, el país -uno de los más pobres del mundo- fue gobernado por el conservador Partido Nacional. Sin embargo, las elecciones de finales de noviembre de 2021 dieron la victoria a Xiomara Castro Sarmiento, del partido opositor Libertad y Refundación, o Libre. El 27 de enero juró su cargo en el estadio de fútbol de Tegucigalpa, ante miles de seguidores e invitados extranjeros.

En el período previo a las elecciones, se extendió el temor de que se produjera un fraude electoral y de que un resultado ajustado de las elecciones pudiera ser impugnado y dar lugar a enfrentamientos violentos. Pero lejos de eso, el resultado fue sorprendentemente claro, con un 51% de los votos populares para Xiomara Castro, la esposa del ex presidente Manuel Zelaya. La victoria no fue impugnada, anunciando el fin de la era autoritaria de Juan Orlando Hernández.

El reinado de Hernández había comenzado con un golpe de Estado contra el entonces presidente Manuel Zelaya en 2009. Fue recibido con resistencia y protesta social: un pueblo indignado se rebeló, hubo marchas de antorchas, se movilizó una plataforma por la educación y la salud. Al mismo tiempo, la corrupción floreció cada vez más. Los altos funcionarios estaban implicados en el tráfico de drogas a través de las fronteras. La élite económica trató de extraer el máximo beneficio, creando oasis designados como "zonas económicas especiales", en los que el Estado renunciaba a la soberanía. En enero, el entonces presidente en funciones, despreciado por muchos ciudadanos, tuvo que marcharse, dejando a Xiomara Castro al frente.

El nuevo papel de Estados Unidos en la región

 ¿Qué ha hecho posible esta transición? Además del resentimiento que se ha ido acumulando entre la población durante más de una década, el cambio de gobierno de Estados Unidos sin duda ha influido. El demócrata Joe Biden está adoptando un enfoque político con sus vecinos del sur claramente diferente al de su predecesor.

 Biden ha encargado a la vicepresidenta Kamala Harris las relaciones con Centroamérica, centrándose en la migración y la lucha contra la corrupción. Harris asistió en persona a la toma de posesión de Castro para apoyar al recién investido presidente hondureño. Cuando la vicepresidenta estadounidense llegó al estadio, la multitud coreó para que se llevara al corrupto ex presidente Juan Orlando Hernández de vuelta a Estados Unidos para ser juzgado por su implicación en el tráfico de drogas.

Tal vez el Partido Nacional no se habría apresurado a conceder la derrota el día de las elecciones si Estados Unidos no hubiera seguido de cerca los acontecimientos políticos en Honduras. Pero la transición de poder siguió estando llena de dificultades. Los partidarios de Libre y los miembros de las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales se pusieron a trabajar ya en diciembre, elaborando iniciativas y propuestas legislativas para los primeros 100 días del nuevo gobierno. Los dirigentes del Partido Nacional, sin embargo, estaban demasiado ocupados tratando de conseguir sus despedidas de oro. Con 50 diputados elegidos, Libre no tiene mayoría en el parlamento del país, el Congreso Nacional. Incluso con sus socios de coalición más pequeños, sigue sin ser suficiente.

Dos presidentes rivales

La semana anterior a la investidura se convirtió entonces en un enfrentamiento: Los diputados no eligieron a Luís Redondo, del Partido Salvador de Honduras, como presidente del Congreso Nacional, en contra de lo que se había acordado previamente. En su lugar, se eligió a Jorge Cálix, de Libre, con los 44 votos del Partido Nacional y los 20 de su propio grupo. Esto provocó un gran revuelo en el Congreso. Cálix y los disidentes fueron calificados de traidores y excluidos del partido. A esto le siguió otra elección, también dudosa, que designó a Redondo como Presidente del Congreso Nacional, aunque sólo votó la mitad de los diputados.

 Xiomara Castro tomó posesión de su cargo el 27 de enero, en medio de una verdadera crisis sistémica, con dos hombres que se disputan la presidencia del Congreso. El Tribunal Supremo, encargado de resolver la crisis, sigue lleno de jueces afines al ex presidente Hernández. Ahora, Castro puede empezar a gobernar por decreto, pero el parlamento es, por supuesto, el corazón de la legislatura.

El Congreso hondureño también es responsable de nombrar a los cargos de las principales instituciones, como la Corte Suprema Constitucional y el Ministerio Público. Las élites corruptas están construyendo una barricada: se rumorea que están sobornando y extorsionando a los diputados para asegurarse la inmunidad. Está por ver si Estados Unidos tiene la influencia necesaria para romper este bloqueo.

El interés de Estados Unidos: detener la migración

Detener el flujo de refugiados es una de las prioridades de Estados Unidos para el nuevo presidente. Pero aún queda mucho por hacer en Honduras para evitar que las caravanas de migrantes se dirijan regularmente a Estados Unidos a pie. Se necesitan perspectivas reales de desarrollo económico y empleo, y las condiciones de vida deben mejorar drásticamente. Un elemento fundamental es la lucha contra la corrupción, que el Presidente Castro ha puesto en primer lugar. Está abogando por una misión internacional de las Naciones Unidas para combatir la corrupción y la inmunidad que se ponga en marcha rápidamente, un modelo que ya temen algunos de los más poderosos de la región.

 Los hondureños han abandonado el país no solo por razones económicas. Muchos también han huido de la persecución política, ya que las protestas tras la reelección ilegal y amañada de Juan Orlando Hernández en 2017 fueron reprimidas con violencia. Los manifestantes fueron amenazados y se exiliaron, temiendo por sus vidas.

Algunos de ellos están regresando ahora a Honduras, apoyando al país en la construcción de un nuevo gobierno. Toda ayuda es bienvenida, porque los últimos años han estado marcados por el beneficio personal y el saqueo de las arcas del Estado. Al entregar a los nuevos ministros, los guardias salientes se llevaron incluso parte del material de oficina. Construir instituciones democráticas competentes es una tarea ingente, especialmente mientras los políticos corruptos sigan dominando el sistema.

Para muchos, está claro que la situación económica y social, así como la situación de los activistas en materia de derechos humanos y protección del medio ambiente en diversas partes del país, tardarán en cambiar. Pero el ambiente sigue siendo esperanzador, porque el cambio está a la vista. En su discurso de investidura, la nueva presidenta anunció que los hogares más pobres, que consumen menos de 150 kW de electricidad al mes, no tendrán que pagar por la electricidad a partir de ahora. Aunque no es un cambio sistémico, Xiomara Castro ya se ha asegurado el apoyo de los más pobres."  
              (Ingrid rose, IPS, 04/02/22)

9.12.21

JACOBIN: Testimonios del triunfo popular en Honduras

"Doce años atrás, el 28 de junio de 2009, un grupo de militares entraron en la madrugada a la casa del presidente Zelaya y lo llevaron preso a Costa Rica, pasando por la base norteamericana de Palmerola, lo que da cuenta de la participación gringa en ese golpe. Se abrió una etapa sangrienta que significó la pérdida de derechos, muy especialmente de los de las comunidades indígenas y garífunas, de las mujeres, de la población empobrecida, de la comunidad LGTTBI+ y los derechos de la naturaleza.

Para arrasar con la vida y con quienes la defienden, se profundizó la militarización y la represión y el ataque directo a los defensoras y defensoras —entre ellos, el crimen en la madrugada del 3 de marzo de 2016 de Berta Cáceres, coordinadora general de COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras)—.

Luego del golpe del 2009, hubo otros dos golpes. El 12 de diciembre de 2012 el Congreso, presidido por Juan Orlando Hernández (JOH), acordó la destitución de cuatro de los cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Y en 2017, a través de un gigantesco fraude electoral, se le robó el triunfo al candidato de LIBRE, Salvador Nasrallah, en un proceso enmarcado en una fuerte represión al movimiento popular que fue convalidado por la institucionalidad decadente.

Partícipe y heredero de esos golpes es Juan Orlando Hernández, quien encabezó en los últimos ocho años una narcodictadura que destruyó al país, entregó sus riquezas a las transnacionales y golpeó al pueblo duramente, al punto que éste comenzó a migrar en caravanas multitudinarias hacia los Estados Unidos. Más de una docena de caravanas de migrantes partieron de Honduras hacia Estados Unidos desde octubre de 2018, a pesar de que miles de migrantes fueron devueltos violentamente desde allí o desde México, cuando lo atravesaban en su marcha.

El pueblo hondureño intentó todas las formas de resistencia y con esa memoria y experiencia logró este 28 de noviembre derrotar electoralmente al sucesor de JOH, ganando la presidencia Xiomara Castro, esposa de Mel Zelaya. Xiomara Castro se convirtió así en la primera presidenta mujer de Honduras. (...)

Honduras es también el país con mayor violencia hacia las defensoras y defensores de derechos humanos en América Latina, y en proporción geográfica es el país más violento y más inseguro para las defensoras y defensores a nivel mundial.

Un tema particularmente grave es la decisión del poder de implantar las ZEDES (Zonas Especiales de Desarrollo), que fragmentan al país. Señala Miriam Miranda, dirigente de OFRANEH (Organización Fraternal Negra de Honduras): 
 
Las ZEDEs son las mayores violaciones de los derechos humanos, porque el poder económico se está asegurando, primero, que nadie va a poder organizarse bajo las leyes nacionales; segundo, que los impuestos no se pagan, o sea, son territorios autónomos dentro de Honduras, en los cuales el Estado no va a tener ningún control. Es un riesgo para los derechos humanos, para los derechos de las comunidades que podrían, eventualmente, ser desplazadas para la instalación de estas zonas especiales de desarrollo. Es un proyecto político de Juan Orlando Hernández, que responde a la lógica de los libertarios.

Otro tema crítico es el narcotráfico, que atraviesa la institucionalidad política. Yan Rosenthal, candidato del Partido Liberal en estas elecciones, estuvo detenido tres años en Estados Unidos acusado de lavado de activos. Tony Hernández, hermano de JOH, está condenado a cadena perpetua en ese mismo país por narcotráfico. Fabio Sosa, el hijo del expresidente Porfirio Lobo Sosa (que gobernó Honduras entre 2009 y 2013, institucionalizando la dictadura), recibió una condena de 24 años de prisión por la misma causa. Seguramente, en estos momentos, Juan Orlando Hernández esté conspirando para evitar seguir ese camino. Algunos narcos que se entregaron a los Estados Unidos lo señalaron como partícipe del tráfico de drogas. (...)
 
Xiomara Castro se hizo conocida en la resistencia al golpe de Estado. Cuando Mel Zelaya fue llevado hacia Costa Rica ella se escondió y luego salió a marchar por el fin de la dictadura. Señala Bertha Zúniga Cáceres, hija de Berta Cáceres y actual coordinadora general del COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras),
 
Es algo importante que haya por primera vez en la historia de Honduras una mujer presidenta, en uno de los países más machistas -sin dudas- de la región, y qué bueno que ya ha asumido un compromiso con los derechos de las mujeres. Vamos a ver qué tanto se logra avanzar, pero también en ese sentido: cuánto nosotras logramos defender nuestros planteamientos y nuestras demandas. 
 
Este triunfo de doña Xiomara representa el voto de castigo y la desesperación del pueblo de Honduras de acumular tantas situaciones graves y en las cuales se han buscado diversos canales: en las calles, en la lucha cotidiana y también a través de las urnas, ya en procesos anteriores, frente a todos los males acumulados que tienen que ver con la instalación de la violencia generalizada, el miedo, la persecución selectiva de las personas que luchan en defensa de los derechos humanos, frente a la corrupción, el saqueo, el robo al pueblo, ya constante pero muy específicamente sobre los temas de salud, el saqueo al Instituto Hondureño de Seguridad Social, el robo tan descomunal que hubo durante la pandemia, y la falta de empleo —sobre todo entre la juventud— y una serie de males que pues en los que ya había una fuerte sanción social. (...)

Sobre la reacción de los sectores fundamentalistas también llama la atención Gilda Rivera:
Xiomara tiene sensibilidad y compromiso con las mujeres, pero eso puede verse muy limitado por los sectores de derecha (incluso de los que son parte de sus alianzas), especialmente en lo que tiene que ver con derechos sexuales y reproductivos. 
 
En el programa de gobierno participaron algunas feministas jóvenes de nuestras organizaciones —aunque participaron a título individual— que lograron incluir en el programa el matrimonio igualitario, el derecho al aborto por las tres causales y algunas demandas del movimiento feminista y de la comunidad LGTTBI+. Sin embargo, esas fueron las armas que utilizó la derecha para atacarla (...)
Por la refundación de Honduras 
 
Los desafíos de los sectores populares y de los feminismos en Honduras son muy grandes en este momento político. Las organizaciones populares más radicales retoman entonces la propuesta que lideró Berta Cáceres: la Refundación de Honduras. Reflexiona al respecto Miriam Miranda: 
 
Hay que profundizar la construcción de poderes locales territoriales integrados, que puedan sostener la lucha en esos territorios. Hay algo muy certero: este gobierno está con miedo, porque hay todo un movimiento de personas que sí quieren rendición de cuentas. También es cierto que hay una diferencia con el 2017: la gente no tiene miedo. El miedo cambió de bando, ahora lo tiene el gobierno. (...)

Así como es un riesgo la cantidad de enemigos violentos y poderosos con los que se va a enfrentar Xiomara Castro, también hay debilidades que surgen de las mismas alianzas tejidas para su elección. Señala al respecto Gilda Rivera:
 
Creo que son alianzas frágiles, que podrían correr el riesgo de fracturarse, especialmente si doña Xiomara asume posiciones fuertes, por ejemplo, en relación a las demandas del movimiento de mujeres. (...)

Miriam Miranda también analiza:
 
No va a ser fácil gobernar un país destruido, saqueado. Entendemos que no va a lograr hacer grandes transformaciones, sobre todo en los temas estructurales, y que solo va a dar un respiro a las organizaciones que hemos estado tan acechadas. A partir de la experiencia que se ha vivido en toda Latinoamérica, sabemos que las organizaciones debemos mantener la beligerancia en nuestras luchas, y no dormir y esperar que los cambios vengan desde esos lugares. (...)

Señala Bertha Zúniga Cáceres: 
 
Creo que se puede retomar la discusión refundacional de Honduras, una propuesta que nació de los pueblos. Es algo que nos compete a las organizaciones sociales. Puede ser una coyuntura que ojalá permita reconfigurar esta propuesta, pues la correlación de fuerzas en Honduras está más cercana a los proyectos y las demandas históricas de los pueblos. Nos toca mucha actividad en Honduras, y vamos a necesitar el hermanamiento de todos los pueblos y las organizaciones que han estado de nuestro lado."          ( , JACOBIN Latinoámerica, 08/12/21)

2.12.21

La paliza de Xiomara Castro al poder constituido del narcotráfico alimenta la esperanza de los hondureños

 "Los hondureños eligieron a la líder del Partido Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, como nueva presidenta de la nación y sucesora de Juan Orlando Hernández (JOH), cuestionado por corrupción y narcotráfico, cuyo Partido Nacional fue desbancado tras 12 años del poder, al que llegó tras el «golpe blando» contra Manuel Zelaya, coincidentemente esposo de la mandataria electa.

En unos comicios sin mayores incidentes y con una importante participación en torno al 69 por ciento, obtenía –cuando aún no se daban los resultados finales- por casi 20 puntos de diferencia sobre el candidato oficialista y alcalde la capital, Tegucigalpa, Nasry Asfura.(...)

 Su gobierno sin duda será complejo, por todo lo que hay para intentar resolver, y por los posicionamientos que la misma Xiomara Castro ya tomó, y que le valdrán, de entrada nomás, un hostigamiento de poderes constituidos y de los Estados Unidos, que sabemos, con la administración Joe Biden ha vuelto a mirar a América Latina, a la que no dejan de ver como su patio trasero, señala el analista de Suysurtv Marcos Salgado.  (...)

Castro, quien asegura promover un «socialismo democrático» con una agenda progresista, ha sido tildada de comunista por sus rivales más reaccionarios y la prensa hegemónica, y ese discurso caló en una parte de la sociedad. (...)

Narcopoder

Los expedientes judiciales documentan que los primeros tratos de Hernández con el narcotráfico empezaron cuando él era presidente del Congreso, entre 2010 y 2011. Juan Orlando y su hermano Juan Antonio “Tony” Hernández se asociaron con Alexander Ardón, alcalde de El Paraíso, en el occidental departamento de Copán, fronterizo con Guatemala. Ardón y el clan de la familia Valle Valle dominaban esa porción de la ruta de la cocaína cuando los Hernández empezaron a hacer tratos con ellos.

Ardón mismo declaró a autoridades estadounidenses que Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, líder del Cartel de Sinaloa, entregó a Tony Hernández un millón de dólares para la campaña presidencial de JOH en 2013. Un año antes, Juan Orlando había pedido al alcalde de El Paraíso que bajara su perfil político y financiara su campaña. A cambio, Ardón recibió el espaldarazo oficial para ampliar su imperio en occidente y acceso a fondos públicos a través del nombramiento de su hermano Hugo en un ministerio.

Asimismo, en el juicio contra el capo Giovanny Fuentes en EEUU, la fiscalía presentó pruebas de los encuentros entre ambos. Fuentes viajó de Choloma -su centro de operaciones criminales- a Tegucigalpa el 29 de mayo de 2019 para reunirse con el presidente JOH, un día después que fiscales del Departamento de Justicia estadounidenses habían denunciado judicialmente al presidente como “objeto de una investigación” por narcotráfico.

En esa reunión, según la investigación de los fiscales que litigaron en Nueva York el caso por narcotráfico, portación y tenencia de armas de guerra y homicidio agravado contra Fuentes, este entregó un soborno por de 25 mil dólares Hernández.

Contexto

Desde 2009 la política de Honduras gira alrededor de la crisis provocada por el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, quien decidió impulsar reformas progresistas para favorecer a los sectores más postergados. La elección de este 28 de noviembre parce cerrar el ciclo con el triunfo de Xiomara Castro, la esposa de Zelaya, quien en 2009 lideró en las calles la resistencia a los golpistas.

 Con Zelaya se inauguró el ciclo del llamado “lawfare” en la región, diferente de los golpes de Estado “tradicionales” del siglo XX donde las fuerzas armadas tomaban el poder y cerraban el parlamento provocando una ruptura institucional. (...)

Los temores de fraude y los reportes de al menos 31 muertos como parte de la violencia política en esta campaña avivaron las tensiones, mientras el país experimentó un salto del desempleo de 5,7 por ciento en 2019 a 10,9 por ciento en 2020, según la Universidad Nacional Autónoma, y tiene al 59 por ciento de sus diez millones de habitantes sumidos en la pobreza.

Más de 300 mil hondureños, entre ellos niños sin sus padres, emigran al norte, producto del crecimiento de la pobreza y la violencia en 2019.  Entre 2004 y 2018 se registraron casi 72 mil homicidios, con un promedio de una decena  de homicidios diarios (...)

Honduras y Haití son los países más pobres de la región: el 40 por ciento de la población está en situación de pobreza extrema y más del 70 por ciento de la población rural vive en condiciones de miseria, situación que se agravó con la pandemia de la coronavirus.

La seguridad social es desastrosa, ya que solo una persona de cada diez tiene acceso a ella. En el marco de la pandemia, puede pensarse que con cinco hospitales  y la falta de médicos y enfermeras la crisis de salud es más que alarmante.

Hasta el 24 de noviembre último, Honduras sumaba un total de 10,397 fallecidos y más de 377 mil infectados y es uno de los países más golpeados proporcionalmente en la región.

En Honduras por primera vez una mujer va a ser presidente y el actual mandatario podría terminar preso"       (Álvaro Verzi Rangel , Rebelión, 01/12/2021)

 

"(...)  El golpe de Estado a Manuel Zelaya en el 2009, fue un golpe al corazón del pueblo hondureño, los resultados los hemos visto: familias migrando en grandes caravanas. 

El narco-Estado de Felipe Calderón y Peña Nieto hicieron mella en territorio centroamericano, los canallas sin escrúpulo alguno decidieron hacer de Guatemala, El Salvador y Honduras la versión centroamericana de Colombia. (...)

En el año de la post pandemia, sucedió lo inverosímil, Honduras decide ponerse en pie, honrando a todos los que fueron silenciados a la mala, a todos los que fueron lanzados al exilio y al olvido, a todos los que quedaron en el camino de la ruta migratoria, a todos los que jamás volverán, a todos los que sueñan con el regreso, a los que añoran. (...)

No es tarea fácil la que tiene Xiomara Castro, pero sabemos que con dignidad, amor, humildad, memoria y ahínco podrá desempeñar a cabalidad la  responsabilidad que ha depositado el pueblo hondureño en ella. (...)"                 ( Ilka Oliva Corado  , Rebelión, 01/12/2021)

15.4.16

Sr. Rivera, el país que tiene proporcionalmente el mayor número de asesinatos políticos del mundo, es ¿Venezuela?... pues no, es Honduras. Debiera proponer que sea juzgada también... es que tiene más méritos, y gobierno liberal

"(...)  El silencio ensordecedor de los liberales como Rivera sobre el modelo liberal de Honduras

Hoy el país donde todos los derechos humanos (los económicos, los sociales, los cívicos y los políticos) han sido violados más sistemáticamente en Latinoamérica ha sido y continúa siendo Honduras, gobernado por un tiempo por un partido liberal perteneciente precisamente a la misma familia política del partido Ciudadanos, del cual el Sr. Rivera es el Presidente. 

Y tal gobierno liberal fue resultado de un golpe militar en el año 2009 contra el gobierno del presidente Zelaya, democráticamente elegido. Tal golpe ocurrió en el año 2009, instalándose un gobierno del partido liberal que intentó legitimar su mandato recurriendo a unas elecciones fraudulentas denunciadas internacionalmente. 

Tal partido impuso en 2010 unas leyes de propiedad rural que afectaron muy negativamente a los intereses de los pequeños agricultores, indígenas la mayoría, que pasaron a ser brutalmente reprimidos por el Ejército y la policía, aumentando de una manera muy notable el asesinato de sus dirigentes y de las voces críticas frente a tal matanza. 

Dicho gobierno y sus sucesores han aplicado políticas de carácter represivo, con una clara violación de todos los derechos humanos, incluyendo los derechos cívicos y políticos, siendo considerado este país por parte de organizaciones internacionales de defensa de derechos humanos, como el país hoy en América Latina que tiene el mayor número (en términos proporcionales) de asesinatos políticos, no solo en América Latina, sino en todo el mundo, siendo a la vez uno de los países con mayores desigualdades sociales y mayor pobreza de ese continente. 

En realidad, esta situación determina que Honduras se haya convertido en el país origen del mayor número de niños y adolescentes que huyen de Latinoamérica como refugiados a EEUU, habiéndose transformado este caso en un escándalo internacional, aunque el lector español no lo sabrá si se limita a ver solo la prensa española (conocida internacionalmente por su escasa diversidad ideológica, lo cual ha sido denunciado incluso por The New York Times). (...)

 El último asesinato es el de Berta Cáceres, dirigente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, seguido de otro asesinato, dos semanas más tarde, de otro dirigente, Nelson García, y así un largo etcétera, habiéndose generado una protesta internacional que ha determinado una investigación del Congreso de EEUU (véase Congressional Briefing: “The Assassination of Berta Cáceres and Ongoing Killings and Attacks Targeting Social Activists in Honduras”, March 30, 2016).

 Según PEN International, tales asesinatos se realizan con plena impunidad, sin que nadie sea juzgado por ellos. 100 miembros del Congreso de EEUU han denunciado este asesinato sistemático de campesinos y sus defensores. Mientras, las Cortes Españolas están a punto de juzgar a Venezuela a propuesta del partido del Sr. Rivera, supuestamente el gran defensor de los derechos humanos. 

Y, cómo no, con las cajas de resonancia provistas por los grandes medios, incluido El País, a el gran promotor de Ciudadanos, que nunca ha dicho ni pio sobre las matanzas que ocurren en Honduras. Y todo ello bajo la supuesta defensa de los derechos humanos, derechos sistemáticamente violados en Honduras (...)"     

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 8 de abril de 2016, en www.vnavarro.org, 08/04/16)