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11.1.23

Japón tiene una de las tasas de inflación más bajas del mundo (3,8% en noviembre), uno de los Estados que más ayudas ha otorgado a familias y a empresas, y un tipo de interés que roza el 0%, de manera que no se han encarecido nada las hipotecas ni los créditos bancarios, una tasa de paro casi inexistente (de 2,6%), una política de vivienda cuidada y viable, y unos sistemas educativos y sanitarios universales de elevada calidad. ¿Cómo lo han logrado? Fácil: haciendo exactamente lo contrario de lo que dicta la teoría económica convencional, que es la que siguen a rajatabla los gobernantes de Europa y Estados Unidos... dando ayudas a las empresas energéticas y alimentarias para que no repercutieran el precio internacional a los precios nacionales, de forma que así evitaban directamente que hubiese inflación... si Occidente ha recurrido a la austeridad monetaria para luchar ésta, Japón ha hecho lo contrario para no empobrecer a nadie, ni enriquecer a las entidades financieras... se trata de una política económica mucho más exitosa y justa, ya que antepone el bienestar de la mayoría de la población a los beneficios empresariales de la élite

 "Muy poca gente sabe que actualmente Japón tiene una de las tasas de inflación más bajas del mundo -situada en torno al 3,8% en noviembre-, uno de los Estados que más ayudas ha otorgado a familias y a empresas, y un tipo de interés oficial del dinero que roza el 0%, de manera que no se han encarecido absolutamente nada las hipotecas ni los créditos bancarios. (...)

Muy poca gente sabe que actualmente Japón tiene una de las tasas de inflación más bajas del mundo -situada en torno al 3,8% en noviembre-, uno de los Estados que más ayudas ha otorgado a familias y a empresas, y un tipo de interés oficial del dinero que roza el 0%, de manera que no se han encarecido absolutamente nada las hipotecas ni los créditos bancarios. Todos estos elementos claramente positivos se suman a una de las esperanzas de vida más elevadas del planeta (84,62 años), una tasa de paro casi inexistente (de 2,6%), una política de vivienda cuidada y viable, unos sistemas educativos y sanitarios universales de elevada calidad y un sistema de transporte público de última tecnología y primera clase. 

A decir verdad, no todo es positivo en la economía nipona: el principal problema que llevan sufriendo desde hace décadas es el estancamiento de los salarios. En cualquier caso, parece claro que Japón se encuentra en una situación económica mucho más favorable para la población que la que experimentamos en los países occidentales. ¿Cómo lo han logrado? Pues muy fácil: haciendo exactamente lo contrario de lo que dicta la teoría económica convencional, que es la que siguen a rajatabla los gobernantes de Europa y Estados Unidos.

Para empezar, mientras que en Occidente la teoría económica convencional ha empujado a los gobernantes a mantener los niveles de déficit público reducidos, en Japón han dejado que dichos niveles superen el 5% del PIB casi ininterrumpidamente durante décadas (llevándolo incluso más allá del 10% en el año 2020 como forma de combatir la pandemia del Covid-19). Esto ha conllevado que su deuda pública supere el 250% del PIB, una cota que estaría provocando infartos en las altas esferas gubernamentales y mediáticas de Occidente en caso de registrarse en sus países.

 La diferencia entre las dos regiones es que en Japón son bien conscientes de que el déficit y la deuda pública son herramientas de política económica que se deben utilizar sin complejos con el objetivo de mejorar la vida de la gente y de la salud de la economía. Llevan haciéndolo décadas y nunca han sufrido ninguna de las temidas y supuestas consecuencias que las tesis económicas convencionales occidentales auguran cuando se eleva mucho el gasto público.

 No es sólo que durante la pandemia el gobierno japonés implementara uno de los planes fiscales más potentes del mundo, sino que también lo está haciendo durante la actual crisis energética: en mayo de 2022 se aprobó un presupuesto especial de más de 2.700 mil millones de yenes que incluía transferencias de 50.000 yenes por niño para familias de bajos ingresos y subsidios a las empresas mayoristas de gasolina para que no aumentaran precios a los consumidores. Precisamente estas ayudas al sector energético (que también han trasladado al sector alimentario y de telecomunicaciones con el mismo objetivo) es uno de los factores que explica que en Japón la inflación no haya aumentado tanto, y todo ello a pesar de que la economía japonesa es igualmente dependiente del precio internacional del petróleo y gas natural. 

La clave reside en que, en vez de limitarse a dar ayudas a los consumidores para que no sufran tanto la inflación como han hecho los gobiernos europeos, en Japón el Estado ha dado ayudas a las empresas energéticas y alimentarias para que no repercutieran el precio internacional a los precios nacionales, de forma que así evitaban directamente que hubiese inflación. Una estrategia que trata de prevenir que se origine la enfermedad en vez de dejar que aparezca la enfermedad para luego tratar de curarla. No se trata de una estrategia revolucionaria ni especialmente heterodoxa, pero desgraciadamente los gobernantes europeos no la han sabido o querido llevar a cabo.

En segundo lugar, a pesar de enfrentarse a tasas de inflación históricamente elevadas al igual que Occidente -aunque sea a otra escala-, la respuesta en política monetaria ha sido radicalmente distinta. Mientras que los bancos centrales occidentales han aplicado austeridad monetaria y elevado agresivamente sus tipos de interés como una forma de enfriar la economía y tratar de reducir así la inflación -lo que ha encarecido fuertemente hipotecas y créditos bancarios-, el banco central de Japón no ha elevado absolutamente nada los tipos de interés y encima sigue potenciando su política monetaria expansiva, comprando todavía más bonos públicos y otros activos financieros en el mercado secundario.

 Es decir, Occidente ha recurrido a la austeridad monetaria para luchar contra la inflación, aunque con ello esté empobreciendo a millones de personas y empresas -y enriqueciendo a la élite financiera-, y de momento sin apenas éxito; mientras que Japón ha hecho exactamente lo contrario para no empobrecer a nadie -y para no enriquecer a las entidades financieras-, y encima está teniendo mucho más éxito a la hora de controlar la inflación.

En fin, Japón es el vivo ejemplo no sólo de que se puede llevar a cabo una política económica muy diferente a la que muestra como única posible y acertada la teoría económica dominante, sino también de que se trata de una política económica mucho más exitosa y justa, ya que antepone el bienestar de la mayoría de la población a los beneficios empresariales de la élite. Al final, como siempre, no se trata de teoría económica, sino de ideología y voluntad política."                

(Eduardo Garzón, Profesor de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, Público, 02/01/23)

20.7.16

Frente a la austeridad, de nuevo Japón como conejillo de indias de nuevas versiones de política monetaria

"De nuevo Japón como conejillo de indias, lugar donde experimentar y dar rienda suelta a nuevas y diferentes versiones de política monetaria. Y si tienen éxito, ¡magnífico!, se trasladará a otras áreas geográficas. 

El objetivo inicial, el de siempre, evitar que se agoten y desvanezcan los mercados financieros y se inicie un ciclo secular de aversión al riesgo. No tienen ni idea de lo que va a pasar, pero saben que es necesario mantener activa la actual burbuja financiera.

 En caso contrario, todo se desplomaría como un castillo de naipes. Lo novedoso es que la ortodoxia neoclásica se aproxima a la Teoría Monetaria Moderna. ¡Cuánto disgusto nos hubiésemos ahorrado si se hubiese hecho lo correcto allá por 2008! (...)

  Se prefirió ganar tiempo y defender los intereses de quienes la generaron, la élite bancaria. Por eso ahora estamos en una situación parecida a 2007. Y no se pueden permitir el lujo de que se consolide un ciclo secular bajista en los mercados financieros de riesgo. ¿Por qué creen ustedes que desde el viernes pasado los mercados se dieron la vuelta? Rumores y más rumores. (...)

Próxima parada de la política monetaria: inyectar directamente dinero a las familias y al gobierno

Parece que la ortodoxia ha empezado a leer a Willliam Mitchell o Randall Wray, dos de los padres de la Teoría Monetaria Moderna. Obviamente postkeynesianos, totalmente alejados de la ortodoxia neoclásica en sus distintas versiones (nuevos clásicos, monetaristas, neokeynesianos, economía de la oferta…). Pero aún deben afinar más, les queda camino por recorrer. La reacción, inmediata, importante subida del Nikkei y depreciación del yen japonés.  (...)

 El primer ministro Abe, tras su victoria electoral en la renovación del parlamento, avisaba que el gobierno nipón podría impulsar un estímulo fiscal de 10 billones de yenes (casi 100.000 millones de euros), financiado con la primera emisión de deuda soberana relevante en los últimos cuatro años. Pero no se trata sólo de una nueva expansión fiscal. 

Se combinaría con un nuevo programa de expansión cuantitativa, es decir, más estímulo monetario por parte del Banco de Japón.  (...)

Se trata de una combinación de relajación monetaria extrema y relajación fiscal. Se aproximan a la Teoría Monetaria Moderna, pero no es lo mismo porque siguen generando más deuda, siguen beneficiando a bancos zombies, siguen manteniendo la vulnerabilidad de los distintos agentes económicos, y siguen sin asumir quitas de deuda.  (...)

En la mayoría de los bancos centrales su mandato específico se centra en la estabilidad de precios. Pero ahora el riesgo es otro. La deflación en casos extremos personifica la caída de precios, disminución de los salarios y la falta de demanda.

 Con el fin de superar este escenario de pesadilla, la política económica debe combinar una expansión fiscal con una relajación monetaria. Surge así una distinción importante entre la expansión cuantitativa y la nueva propuesta de Bernanke. 

Ésta última combina una relajación monetaria extrema y una expansión fiscal, pero la expansión cuantitativa ¡no!, solo utiliza la expansión monetaria totalmente ineficiente en recesión de balances. Aunque con mucho retraso, se trata de un avance importante. Sin embargo, se debe dar un paso más. Bernanke debe empezar a asumir de una vez por todas la Teoría Monetaria Moderna (TMM).

Según la TMM, el consenso sobre la austeridad no se basa en ninguna comprensión lógica del sistema monetario moderno e ignora deliberadamente muchas de las opciones reales que están a disposición de los gobiernos emisores de moneda “fiat”. El pensamiento gregario dominante tiene un carácter destructivo al imponer recetas cuyos supuestos macroeconómicos fundamentales no se basan en la realidad.

 Tras la ruptura de Bretton Woods en 1971, la mayoría de gobiernos empezaron a emitir sus monedas mediante decretos legislativos bajo un tipo de cambio flotante. Un tipo de cambio flexible libera a la política monetaria de tener que defender una paridad fija. Por lo tanto, las políticas fiscal y monetaria pueden concentrarse en garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo. 

Los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. El culto a la austeridad se deriva de la lógica del patrón oro y no son aplicables a los sistemas monetarios “fiat” modernos. Ya no es necesaria la maquinaria institucional creada para la emisión de bonos soberanos en los mercados privados

 A pesar de ello, los gobiernos sufrieron intensas presiones para mantener comportamientos y estructuras institucionales que limitaban sus capacidades de gasto. Por eso, siendo importante el paso tomado por Bernanke, hay que dar un paso más, y derribar toda esa maquinaria privada creada para emitir deuda soberana innecesaria pero muy útil para repudiar el papel del gasto público y de la política fiscal."                     (Juan Laborda, Vox Populi, 13/07/16)

23.11.14

Hay que crear un plan Brady europeo de reestructuración de la deuda, como el que sacó a América Latina de su década perdida

"La caída del PIB nipón en el tercer trimestre ha provocado una conmoción, y los talibanes del austericidio europeo ya lo han aprovechado para negar la necesidad de planes de estímulo en Europa. (...)

Pero, como nos enseñó san Agustín, “cuando me analizo me deprimo, pero cuando me comparo me ensalzo”. La eurozona, sin estímulo fiscal y con el milagro verbal de Draghi, desde 2012 ha destruido 400.000 empleos. España explica el 100% de la destrucción de empleo en Europa durante el periodo y encima estamos siendo el ejemplo a seguir por la troika para el resto de países. Si España es el ejemplo, cómo estará Europa. (...)

Pero la comparación de la crisis del euro con la japonesa confirma que en Europa todavía tenemos un problema de diagnóstico. Y es imposible solucionar una crisis de deuda si ni siquiera la reconoces. Durante los años ochenta, Japón padeció una burbuja inmobiliaria y bursátil, y los bancos, las familias y las empresas se sobreendeudaron. Lo mismo que pasó en la eurozona desde 2001 hasta 2007. 

En 1991, la burbuja japonesa pinchó, pero los japoneses negaron la realidad y no sanearon su sistema bancario, paso clave para gestionar una crisis de deuda. Lo mismo que ha hecho Europa desde 2007 y que ha vuelto a hacer el BCE en el estrés test del pasado mes.  (...)

La eurozona está en ese momento crítico. En el tercer trimestre, la variación del deflactor de precios del PIB alemán fue 0,0% trimestral. Y varios países, liderados por España, ya están en deflación con el deflactor en negativo durante varios trimestres consecutivos.  (...)

Si Japón hubiera atacado con contundencia su crisis bancaria y de deuda, como recomienda Richard Koo, y hubiera conseguido un crecimiento potencial del 1% y un objetivo de inflación del 2%, su PIB nominal en 2013 sería un 50% mayor. Sus ingresos públicos habrían crecido, hace años que habrían acabado con el déficit y no tendrían una crisis de deuda pública.

Europa debe urgentemente abrir un debate serio sobre la reestructuración de deudas que no se podrán pagar. Pero no a la argentina, como propone Podemos o Syriza. Hay que crear un plan Brady europeo como el que sacó a América Latina de su década perdida de los años ochenta. Y, a la vez, hacer estímulo fiscal y monetario como ha hecho EE UU. Cuanto más tardemos en hacerlo, mayor será el coste de la deuda pública que pagarán nuestros hijos y mayor será la pobreza e infelicidad generada por esta maldita crisis."           (   ,  El País 20 NOV 2014)

27.3.14

Soluciones japonesas... abandonar la austeridad

"(...) Hasta finales de 2012 la imagen de Japón era de fracaso. El crecimiento económico en las dos décadas anteriores, tanto absoluto como per cápita, había sido muy inferior al de Estados Unidos. El índice bursátil Nikkei estaba a niveles de inicios de los años 1980. 

El terremoto de Fukushima era la última de las desgracias que había afectado al país. La situación política era frágil, con Gobiernos que duraban menos de un año. El tipo de cambio se había apreciado un 25% desde el inicio de la crisis, dañando las exportaciones y los beneficios de las empresas japonesas. La moratoria nuclear resultante de la tragedia de Fukushima había aumentado el precio de la energía para los consumidores japoneses y generado un raro déficit comercial.

 El crecimiento era débil, la inflación negativa, pero el Banco de Japón (BoJ, por sus siglas en inglés) insistía en que no podía hacer nada, ya que el problema de la economía japonesa era sobre todo estructural y era el Gobierno el que debía de actuar para aumentar el crecimiento potencial. Era un círculo vicioso. La moral estaba por los suelos. (...)

Hasta que Shinzo Abe fue elegido primer ministro (por segunda vez, tras un breve periodo de unos meses en 2006) en diciembre de 2012, y tomó la decisión de romper con el pasado adoptando un programa económico (bautizado por la prensa como Abeconomía) basado en tres “flechas”:

 la primera fecha, un programa de expansión fiscal agresiva de corto plazo combinado con la promesa de subir los impuestos sobre el consumo (el equivalente al IVA) de manera gradual en los años sucesivos para cerrar el déficit fiscal y estabilizar el alto nivel de deuda;

 la segunda flecha, nombrar un nuevo gobernador del BoJ, Haruhiko Kuroda, con el mandato de adoptar una política monetaria muy expansiva que reduzca los tipos de interés reales, aumente la inflación, y contribuya a generar crecimiento y reducir la carga fiscal;

 la tercera flecha, un paquete de reformas estructurales que fomenten el crecimiento a largo plazo y compensen el efecto negativo del envejecimiento de la población.

 El efecto anuncio fue casi inmediato. Desde la victoria electoral, a finales de noviembre, hasta el mes de abril, cuando el BoJ desveló su innovador programa monetario de expansión cuantitativa y cualitativa, el yen se depreció un 20%, los tipos de interés se redujeron de manera rápida, y la Bolsa se apreció un 50%.

La clave estaba en la cooperación entre la política fiscal y monetaria. Hasta entonces el banco central había adoptado una actitud pasiva, excesivamente tolerante con la deflación o la inflación muy baja —hasta el punto de que el BoJ definía la estabilidad de precios como una inflación de tan solo el uno por ciento en el medio plazo— y a pesar de que no cumplía con su objetivo (y llevaba años sin cumplirlo) no hacía nada para remediar la situación.  (...)

La nueva estrategia del BoJ bajo el mandato del gobernador Kuroda es la contraria, y la correcta: un compromiso fuerte e irrevocable, a través de una fortísima expansión monetaria, de reflotar la economía y generar una tasa de inflación del 2% de manera sostenida. 

El resultado ha sido fulminante: la inflación se sitúa ya en el 1,3%, las expectativas de inflación han pasado a ser positivas por primera vez en muchos años, y los tipos de interés reales a largo plazo son finalmente negativos, mejorando así el perfil de la deuda pública a medio plazo. (...)

Japón experimentó durante años con la austeridad monetaria, y no ha funcionado. El mensaje es muy claro. O se adoptan las condiciones monetarias necesarias para que los tipos de interés reales sean menores que la tasa de crecimiento de la economía y el ajuste fiscal pueda ser un éxito, o la austeridad fiscal será un esfuerzo en vano. Veamos cuántos años le cuesta al Banco Central Europeo entenderlo."         ( , El País, 23 MAR 2014 )

14.3.14

Las grandes empresas japonesas suben los sueldos contra la deflación

"Muchas grandes compañías japonesas notificarán hoy a sus sindicatos incrementos salariales para el próximo ejercicio en respuesta a la insistente llamada del Gobierno nipón de cara a realizar las subidas para ayudar a luchar contra la deflación. 

 Entre las grandes empresas que informarán hoy de las medidas están los fabricantes de vehículos Honda Motor, que subirá el salario básico en 2.200 yenes (unos 15,40 euros o 21,35 dólares) mensuales y también Toyota Motor, que lo incrementará en 2.700 yenes (18,90 euros o 26,20 dólares). 

 Esta última, líder mundial del motor, tiene una enorme influencia en un gran número de compañías en todo el país. Del mismo modo, otros seis gigantes de la electrónica, como Panasonic o Hitachi, han acordado subidas de unos 2.000 yenes (14 euros o 19,40 dólares aproximadamente). 

Se trata de los primeros incrementos del salario básico en estas empresas en seis años lo que, al margen de la presión del Gobierno de Shinzo Abe, refleja su buen rendimiento, derivado en parte del abaratamiento del yen que tanto ha beneficiado a los grandes exportadores.

 Al margen de la poderosa industria manufacturera nipona, otras grandes empresas del sector servicios autorizarán subidas, como el minorista Lawson, que mejorará el sueldo básico de sus empleados en unos 3.000 yenes (21 euros o 29 dólares), en lo que supone su primer incremento en 12 años, informó hoy la agencia Kyodo. La atención se centrará ahora en si estas decisiones se extienden también a las pymes y al gran número de empleados sin contrato indefinido en Japón.

 El primer ministro conservador, Shinzo Abe, ha pedido desde hace meses al sector privado que acompañen su programa de reforma económica, conocido como "Abenomics", con subidas salariales que permitan a los japoneses no reducir su consumo ante la tendencia al alza de los precios y la próxima subida del IVA en el país. 

 El incremento salarial es un factor clave en el 'Abenomics', que aspira a crear un círculo de crecimiento en los beneficios corporativos, los sueldos y el consumo, que supone un 60%o del PIB nacional, para terminar con un ciclo eflacionario de unos 15 años. "       (Expansión, 12/03/2014)

15.10.13

Japón fomentará la subida de sueldos para impulsar la economía

"El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha informado hoy de que su Gobierno continuará con los esfuerzos para sacar a Japón de la deflación crónica y para ello pondrá en marcha nuevas medidas como impulsar la subida de salarios.

En un discurso celebrado durante una sesión extraordinaria de la Dieta (Parlamento), Abe explicó que en los tres próximos años pondrá especial atención en apoyar a las empresas que estén dispuestas a aumentar los salarios y a crear empleo, dos factores de crecimiento del país. (...)

Durante su discurso, Abe señaló que Japón se encuentra solo "a medio camino" en sus políticas para impulsar el crecimiento y hacer frente a cerca de 15 años de deflación en el país.
"La recuperación económica tiene todavía que sentirse en el país", apuntó el primer ministro, que además defendió la necesidad de aplicar más medidas a pesar de la mejora en las previsiones de crecimiento de la tercera economía mundial. 

Tras llegar al poder el pasado diciembre, el primer ministro puso en marcha un ambicioso plan de crecimiento conocido como "Abenomics", que consiste principalmente en fuertes políticas de estímulo y agresivas medidas de flexibilización monetaria. (...)"       (El Economista, 15/10/2013)

10.5.13

El yen se hunde contra el dólar y el euro: ¿hasta dónde aguantará Alemania?

"Los movimientos del Banco de Japón para devaluar su moneda están siendo un éxito. La caída del yen sigue su curso imparable, y algunos analistas ya se preguntan cuándo se detendrá, después de que la divisa nipona haya marcado mínimos desde abril de 2009 al romper la barrera de los 100 yenes por dólar.

El yen ya se ha debilitado un 16% frente al dólar este año y más del 20% desde el pasado otoño. Pero la línea descendente tiene todavía recorrido, según los expertos.

 "¿Cuál es la próxima parada? He oído decir que los 120 yenes por dólar, y lo veo factible en los próximos meses", comenta George Dowd, que dirige Newedge USA's foreign-exchange trading en Chicago.

La divisa japonesa también cae con fuerza contra el euro, y ha roto la barrera de los 131 yenes, su mínimo desde octubre de 2008.(...)

 Según el diario económico Nikkei, detrás de la fuerte caída del yen de hoy se encuentran las aseguradoras niponas, ante las informaciones que apuntan a que han llevado a cabo un importante desembolso en la compra de bonos extranjeros a medio y largo plazo.

Desde que el Banco de Japón (BoJ) anunció a principios de abril su contundente programa de flexibilización económica, se cree que las aseguradoras y otros inversores nipones se han lanzado a la compra de bonos extranjeros de alto rendimiento, ante el bajo interés que ofrecen los del archipiélago, añadió Nikkei.

Entre las medidas aprobadas por el nuevo gobernador del BoJ, Haruhiko Kuroda, está la de ampliar la base monetaria, al duplicar la compra de deuda pública nipona y de activos financieros de mayor riesgo.

El objetivo del emisor es el de terminar con la persistente deflación nipona, que se prolonga desde hace cerca de 15 años, para lograr en el plazo de dos años una inflación del 2 por ciento interanual."            (El Economista, 10/05/2013)

7.5.13

Existen dos modelos básicos para hacer frente al agujero bancario: el modelo sueco y el japonés

"Existen dos modelos básicos para hacer frente a los problemas de solvencia bancaria como consecuencia de una crisis de deuda provocada por el estallido de una burbuja financiera o inmobiliaria. El modelo sueco, donde las pérdidas se reconocen hoy, o el japonés, bajo el cual éstas se reconocen conforme los bancos van generando beneficios para absorberlas.

No le quepa ninguna duda que España desde 2008 optó por el modelo japonés: las pérdidas provocadas por los excesos en el sistema financiero solo se reconocen conforme los bancos generan capital para absorberlas. Ello, obvio, es bueno para los bancos y su gerencia, ya que se oculta su verdadera situación, y se persuade además el diseño de políticas para incrementar los beneficios bancarios.

 Véase, como ejemplo, el “carry” que se llevan los bancos españoles pidiendo financiación al Banco Central Europeo y comprando deuda soberana. Sin embargo, es nefasto para la economía ya que distorsiona los precios de los activos financieros e inmobiliarios y el acceso al crédito. En nuestro país, por ejemplo, los precios de las viviendas no han caído lo que deberían por la actuación de los bancos.

 Por contra, las variaciones interanuales del crédito a empresas y familias, en el último dato publicado de febrero de 2013, alcanzó mínimos históricos, -5,8%, mientras que el crédito a las administraciones públicas se disparó por encima del 19%.

Las virtudes del modelo bancario sueco

Bajo el modelo sueco los bancos reconocen hoy las pérdidas derivadas de los excesos de endeudamiento en el sistema financiero, como el que ha habido en nuestro país, especialmente desde 2002. 

La deuda de cada prestatario se reduce a un nivel donde éste pueda permitirse el lujo de hacer frente a los pagos de la misma, pero a su vez el importe de las pérdidas asociadas a dichos préstamos se limita de forma que no suponga la creación de capital para el prestatario. 

De esta manera, cuando los bancos absorben las pérdidas por los excesos de deuda en el sistema, la carga del servicio de la misma se quita de la economía real. El capital que es necesario para el crecimiento, la reinversión, y el soporte del contrato social ya no se dirige al servicio de la deuda, y la economía real empieza a crecer.

Obviamente el modelo sueco es malo para los bancos, particularmente para su capital en libros, y excelente para la economía, ya que evita la distorsión en los precios de los activos financieros e inmobiliarios, y permite el acceso a la financiación, frente a la ocultación de pérdidas bajo el modelo japonés-español. Lo dicho, ¡hay vida más allá de la austeridad!"         (Vox Pópuli, Desde la heterodoxia, 02/05/2013)

3.5.13

Japón sacará a Europa de la crisis… y se salvará a sí mismo

" Lo realmente importante –¡y muy importante!– es el plan del Banco Central de Japón (en adelante, BoJ). Mi argumento básico es que ha puesto en marcha un programa de liquidez o QE (Quantitative Easing) que sustituye en esta función al Banco Central Europeo y que permitirá que la eurozona supere antes la crisis.

 Como referencia y en grandes números, la Fed ha inyectado en los últimos cinco años unos 2 billones de dólares y el BoJ inyectará sólo en los próximos dos años 1,32 billones de dólares, de manera que supone un 66% más de flujo de fondos. 

Me explico rápidamente. Japón ha adoptado un plan de medidas extremadamente agresivas para tratar de reactivar su economía, entre las cuales, aunque no sólo, se encuentra un QE tan rotundo que supondrá doblar su masa monetaria en tan sólo dos años.

 Todo el mundo habla de ello, pero ¿es realmente importante?. Sí, es determinante, no sólo para la economía japonesa, sino sobre todo para la europea. Japón dice que pretende con ello generar inflación, pero en realidad persigue, sobre todo, depreciar el yen para conseguir tres objetivos que le permitirán reactivar su economía: exportar más, repatriar beneficios empresariales generados en el exterior con un valor superior (al depreciarse el yen frente a dólar y euro el valor doméstico del beneficio repatriado aumenta) y “diluir” su alto endeudamiento público (aproximadamente el 220% de su PIB).
 
Sin embargo, independientemente del éxito que obtenga con estas medidas a nivel doméstico, nos va a hacer un gran favor a los europeos. Sencillamente, su QE sustituirá a aquél que el BCE debería haber puesto en marcha hace mucho tiempo… pero que no se ha atrevido a lanzar por el bloqueo expreso de Alemania y de los socios más duros de la eurozona. 

El dinero japonés llegará –ya está llegando– a Europa y forzará una mejora de la confianza en el valor de los activos (bolsas, bonos soberanos, incluso inmuebles…) que permitirá la superación más rápida de esta maldita crisis. De alguna forma, el QE del BoJ será nuestro propio QE y la recuperación económica será más rápida. En mi opinión, el BoJ está, sencillamente, sustituyendo al BCE.

 ¡Y lo mejor de esto es que nadie, ni siquiera Alemania, puede evitarlo! Los países más duros de la eurozona nunca han permitido que el BCE actúe con un programa de alivio cuantitativo abierto y en toda regla, con un QE al estilo estadounidense, debido al temor visceral que tienen a la inflación futura. 

Efectivamente, esto es un riesgo. Sin embargo, la grave debilidad de la demanda interna y, sobre todo, la deflación que siguen exportando las economías emergentes, han impedido que hasta ahora este riesgo se materialice… y probablemente seguirá sin materializarse mucho tiempo. A pesar de ello, Europa no ha aplicado ningún QE agresivo, lo que pone mucho más difícil y retrasa la recuperación económica.

Pero ahora Japón ha puesto en marcha el suyo propio a gran escala (ya tenía en marcha otros de menor dimensión) y eso significa que inundará de liquidez el mercado… pero no el suyo propio, sino el global, el europeo incluido. Esto es así sencillamente porque en una primera fase la liquidez que ya ha comenzado a inyectar ha buscado activos con rentabilidades decentes en su mercado doméstico, pero allí los bonos a 10 años ofrecen rentabilidades miserables (0,50%/0,60% a 10 años) y el índice Nikkei ya se ha revalorizado aproximadamente un 40% desde diciembre.

 En China la situación no es clara y no pocos pensamos que una de las tres burbujas existentes ahora en esa economía es la bursátil (las otras dos son la vivienda y el crédito). Por eso, enseguida el dinero japonés ha buscado otras opciones, dirigiéndose en una segunda fase, casi inmediatamente, al mercado estadounidense. Pero allí el bono a 10 años ofrece sólo 1,65% y la bolsa disfruta de una revalorización notable… de manera que ha entrado enseguida en su tercera y última fase: la europea. 

Aquí sí que encuentra rentabilidades aceptables, aunque a un riesgo superior. Pero es tal la presión de la nueva liquidez que ese “dinero nuevo” se ve forzado a aceptar el riesgo, bolsas europeas incluidas. Pensemos que esa liquidez puede invertirse en bonos italianos o españoles a rentabilidades en el entorno del 4%, es decir, 8 veces más que la rentabilidad ofrecida en su mercado doméstico. 

A la vista de esta comparativa, parece lógico que se estén aceptando riesgos algo superiores si a cambio obtiene una rentabilidad ocho veces superior. El balance rentabilidad/riesgo compensa. Es una lógica aplastantemente sencilla.

Así las cosas, defiendo que la Eurozona se recuperará gracias al flujo de fondos proveniente de Japón, gracias al QE japonés, antes que a su propia capacidad de reacción. Obviamente, la flexibilidad forzada de Alemania y la actitud del BCE contribuirán, pero no serán lo determinante.
 La presión de ese dinero va a mejorar hasta tal punto el nivel de confianza percibida –aunque puedo admitir que una parte de la misma no esté objetivamente justificada– que las valoraciones de los activos mejorarán rápidamente, como ya está sucediendo a la vista del actual rally, y eso terminará forzando la mejora de la confianza y, finalmente, de la actividad real. El proceso ya ha comenzado. Por eso la eurozona le deberá a Japón, en gran medida, su futura salida de la crisis."           (, , Caffe Reggio, 02/05/2013)

17.4.13

¿Por qué cae la prima de riesgo a pesar de Chipre?. El Banco de Japón y la FED inundan de dinero el mercado

"Cada vez que cae la economía de un país del euro, ya van cuatro rescates totales y uno parcial, se intensificaban los ataques a la moneda única debilitando otras economías ( sureños preferentemente).

 La prima de riesgo – la diferencia entre lo que le cuesta financiarse a Alemania con el resto de países – de España e Italia escalaban cada vez que había una turbulencia en el espacio europeo, pero esta vez no ha sido así y las razones hay que buscarlas fuera de nuestras fronteras .

Cuatro países rescatados por la UE y el FMI-Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre- y uno rescatado parcialmente, España, para que sus bancos no quebraran, por no poder afrontar el pago de sus deudas. 

El rescate total de Portugal cuesta menos dinero que el rescate parcial de España, pero la evolución de prima de riesgo de los últimos días demuestra que lo que ocurre en el otro confín del mundo tiene consecuencias inmediatas en el patio casero.

Japón lleva 20 años sumido en la recesión cuando no en la falta de crecimiento. Allí también empezó todo con el estallido de una burbuja inmobiliaria y bancos que se arruinaron. Se han pasado 20 años siguiendo la doctrina oficial de austeridad y el resultado ha sido el marasmo y el empantanamiento de su economía .

 Desde que ganó las elecciones el partido conservador han decidido hacer un giro a la izquierda y han ordenado al banco central darle a la máquina de imprimir billetes sin parar. Quieren liquidez para sus empresas y sus ciudadanos: más consumo y mas crecimiento.

 El Banco de Japón se suma así a la Reserva Federal norteamericana que no para de imprimir dólares y comprar deuda de su propio país . Lo está haciendo con un republicano al frente, Ben Bernake, quien anunció hace meses que seguirá sacando dólares mientras el paro en su país no baje del 6%. Los dirigentes del Banco de Japón no son peligrosos izquierdistas, son conservadores conservadores. 

Los intereses que han de pagar Italia y España han caído con fuerza en las últimas semanas a pesar de la quiebra de Chipre y el penoso espectáculo ofrecido por las autoridades europeas a la hora de configurar el rescate. Por primera vez se rompió un tabú en Europa, los ahorros de los ciudadanos no son sagrados. Y la prima de riesgo no se disparó.

Yenes para comprar deuda europea

El analista Neil Unmack ha publicado recientemente un interesante análisis en el periódico Cinco Días. La emisión masiva del Banco central japonés debilita al yen y eso lleva a los inversores japoneses a comprar deuda extranjera por la que se pagan intereses más altos. 

Hay datos significativos: el interés del bono francés a 10 años llegó esta semana a mínimos históricos, también ha bajado la prima de riesgo italiana a pesar del escenario de ingobernabilidad de ese país y, en España los bonos a 10 años pagaron intereses que no se recordaban desde 2010. Y eso “pese a la incapacidad del Gobierno para lograr los objetivos fiscales “, escribe Neil Unmack

Dinero que no va a la economía real

Los analistas coinciden en señalar que de momento los inversores se anticipan a la llegada de otra ola de dinero, la procedente del este, de Japón,  la otra hace tiempo que llegó del Oeste, de Estados Unidos. Habrá mucho, pero que mucho dinero circulando por el mundo, pero el problema es que ese dinero no se está invirtiendo en nuevas fábricas, nuevos centros tecnológicos y, por tanto en puesto de trabajo.

 Se invierte en el mercado financiero , los brokers lo mueven de depósito a depósito, lo juegan en las bolsas, pero no se invierte en economía real. Los jugadores se han limitado a comprar mas fichas para seguir jugando en el casino global.

Los analistas tienen dudas sobre cuanto puede durar el efecto balsámico en las primas de riesgo del sur de Europa la inundación de yenes."           (El Plural, 14/04/2013)

15.4.13

Kuroda: la flexibilización en Japón durará hasta que haya inflación

"El gobernador del Banco de Japón (BOJ), Haruhiko Kuroda, dijo hoy que la entidad mantendrá activada su ambiciosa política de relajación monetaria hasta que el país alcance el 2 por ciento de inflación, aunque esto lleve más de dos años.

 "No es apropiado decir que la flexibilización monetaria durará solo durante dos años", dijo hoy en un discurso pronunciado en Tokio, y explicó que de cara al compromiso del BOJ para alcanzar el objetivo inflacionario la entidad "proseguirá con la flexibilización monetaria hasta que sea necesario".  (...)

Por otra parte, Kuroda insistió en que estas medidas de estímulo no van destinadas a abaratar la divisa nipona, el yen, aunque admitió que estas políticas podrían provocar un mayor debilitamiento de la divisa, tal y como se ha visto recientemente."    (Expansión, 12/04/2013)

29.6.11

España, ¿una crisis a la japonesa?

"Japón atraviesa desde hace 20 años una crisis económica y social cuyo origen fue muy similar a la crisis actual de la economía española. (...)

... se produjo una explosión de la burbuja inmobiliaria y bursátil que hizo perder a los japoneses la mitad de sus ahorros y la riqueza acumulada. (...)

¿Es posible que la economía española haya iniciado su declive después de los dos ciclos expansivos desde la transición democrática? Sin duda, el paralelismo entre Japón 1990 y España 2009 es evidente, tanto en sus orígenes como en la falta de respuesta a los problemas reales, y debemos prestar atención a las enseñanzas que este caso puede dejarnos. (...)

Sin embargo, los japoneses, en lugar de intentar mejorar la competitividad perdida aumentando la productividad de su tejido empresarial, compraron viviendas, cuyos precios empezaron a subir muy rápidamente, y canalizaron sus elevados ahorros hacia la compra de activos financieros, impulsando una fuerte subida de la Bolsa.

Una vez que el precio de la vivienda y de los activos financieros fue subiendo, pidieron préstamos a los bajos tipos de interés existentes para aprovechar estas subidas especulativas y así la doble burbuja, del precio de la vivienda y del precio de las acciones, empezó a inflarse. Sin duda, hasta aquí el paralelismo entre la economía japonesa de entonces y la economía española de ahora es evidente. (...)

La inflación en Japón empezó a subir, se inició una política monetaria restrictiva -el tipo de descuento subió al 6%- y en 1990 estalló la burbuja financiera, desplomando el precio de la vivienda y la cotización de los activos financieros (algo parecido a lo ocurrido tras la subida de tipos del BCE de mediados de 2007).

Esta pérdida de riqueza originó que las familias y las empresas japonesas no pudieran devolver las deudas contraídas, y el sistema financiero se tambaleó. (...)

El gasto público junto con las exportaciones han sido los componentes de la demanda agregada que han tirado durante estos veinte años de una economía que siempre fue aplazando afrontar la crisis de su sistema bancario y ha entrado en unas décadas de deflación, bajas tasas de crecimiento y estancamiento de su PIB por habitante. (...)

Indudablemente España no podría mantener la lenta agonía de la economía japonesa. (...)

¿Qué deberíamos aprender de la gestión de la crisis japonesa?

En primer lugar, que es mejor afrontar la crisis con toda su crudeza y con rapidez que intentar salir lentamente de ella ocultando los problemas o retrasando las reformas. Un largo periodo de tiempo en crisis sin ofrecer un horizonte de futuro termina generando un cambio de expectativas y finalmente un cambio cultural.

En segundo lugar, que ocultar la crisis financiera hace que se pierda la eficacia de la política monetaria. El dinero creado es absorbido ilimitadamente por los bancos para mantener la liquidez, y el crédito -al consumo y a la inversión productiva- no se restablece.

En tercer lugar, que querer mantener el crecimiento de un país con el gasto público termina expulsando al sector productivo de la economía y deslocalizando empresas y a las personas mejor formadas." (JOSÉ MARÍA O'KEAN: España, ¿una crisis a la japonesa?. El País, Negocios, 19/06/2011, p. 21)

13.4.09

Las mismas soluciones para distintos países

"El primer ministro anunció su plan a largo plazo un día antes de presentar el tercer paquete de medidas con las que el Gobierno pretende sacar a la segunda potencia mundial de la crisis. El estímulo fiscal supondrá en este caso una inyección de 15 billones de yenes (114.000 millones de euros) para el presupuesto de 2009.

Aso pretende crear cuatro millones de empleos con planes de eficiencia energética dirigidos a energías renovables, especialmente la solar y servicios de cuidado a los mayores. Otro de los asideros del nuevo patrón de crecimiento se basará en reforzar la imagen exterior de Japón, potenciando sectores como el de la cultura pop o la moda, aseguró el primer ministro. Aso, que sólo lleva siete meses en el cargo, atraviesa por una grave crisis de popularidad." (El País, ed. Galicia, Economía, 10/04/2009, p. 18)