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16.9.11

El 'diktat' alemán... o del Banco Central... Europeo

"Qué saben el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición que ignoramos los ciudadanos y permite comprender la repentina decisión de imponer una reforma exprés de la Constitución para autoimponerse una regla de limitación de déficit público? En todo caso, ¿qué efectos económicos tendrá? (...)

casi nada se nos ha explicado a los ciudadanos, que somos los que pagarán la factura de los destrozos de la crisis y las políticas de austeridad. Y lo poco que se ha dicho no es creíble. ¿Alguien piensa que responde solo a un arrebato de responsabilidad del presidente? ¿Y que con ese argumento convenció a Mariano Rajoy para ir juntos, por vez primera, al Parlamento? Milagros los hay, pero no de ese tipo. Tiene que haber habido algo más.

¿Una carta personal y secreta del presidente del Banco Central Europeo (BCE) advirtiendo de los riesgos que corre España en este otoño y fijando las condiciones para que el banco siga comprando deuda española, aliviando así las presiones y evitando un posible rescate?

Carta quizá acompañada de una llamada de Merkel a su correligionario Rajoy, para evitar que los conservadores españoles tuviesen la tentación de comportarse como lo hicieron sus homónimos griegos, negándose al acuerdo. Es verosímil.

Porque, vamos a ver, ¿es creíble que Trichet le haya enviado una carta a Berlusconi en ese sentido y no lo haya hecho a Rodríguez Zapatero por caerle este más simpático? De hecho, el presidente ha justificado su decisión diciendo que la reforma constitucional era "la solución menos mala de las que tenía encima de la mesa". Alguien se las puso."                             (ANTÓN COSTAS: Cartas secretas, estropicios democráticos. El País, Negocios, 04/09/2011, p. 15)   

14.1.11

¿Por qué no ha quebrado ningún banco español?

"En un revelador informe de la OIT de mayo de 2009 nos enterábamos de que el esfuerzo financiero que España estaba realizando en los paquetes de medidas para el rescate del sistema
financiero se elevaba hasta el 14,3% del PIB mientras que en medidas de estímulo fiscal, es decir, las dedicadas a la economía real, el esfuerzo apenas llegaba al 0,8% del PIB.

Esto significa, evidentemente, que la tasa de desempleo de la economía española no es el fruto de una casualidad sino el producto de políticas que han apostado directamente por entregar los recursos a los bancos pensando que ellos los canalizarían hacia la economía, lo cual no ha ocurrido.

Esto es lo que no se explica y a esto obedece, en alguna medida, esa falta de transparencia. Porque si se explicara, si se hablara abiertamente de ello, si se pusieran los números sobre la me sa, al - guien tendría que asumir algún tipo de responsabilidad en la gestión tan interesada hacia el sector financiero que se ha he - cho y se está haciendo de esta crisis y la desatención e, incluso,
el acoso hacia los trabajadores.

Creo que de esta forma también se responde a la segunda pregunta: ¿por qué no ha quebrado ningún banco? Pues porque no se han dejado que quiebren mientras sí se está permitiendo
que ocurra con el resto de empresas del tejido productivo." (Entrevista a
Alberto Montero Soler. El Viejo Topo 275 / diciembre / 2010
)

19.11.10

La única solución para salir de la crisis es crear empleo... o ...

"Parece que es unánime, o al menos lo que quiere transmitirse, que la situación irlandesa dista mucho de lo que está sucediendo en España.

Vamos a ver, aquí no hay crisis bancaria, de momento. En Irlanda el Estado tiene que recuperar, salvar a la banca. Ese escenario no es realista en el caso español a corto plazo, son cosas muy diferentes. Estoy de acuerdo en que no es comparable.

Claro está, pasar de superávit a déficit público fue muy drástico, y este cambio es lo que hizo preocuparse a los mercados. Lo más grave es, sin duda, nuestra tasa de desempleo. Un paro del 20%, si se mantiene muchos años, acabaría impactando en el sector bancario. Esto es la ley de la historia, no es sostenible que un sistema financiero esté exento de problemas en un escenario de muy bajo crecimiento económico y muy alto desempleo.

Por eso el gobernador del Banco de España siempre insiste en la necesidad de acometer reformas para recuperar la senda del crecimiento. El binomio buena situación bancaria, nulo crecimiento… no es sostenible.

Vamos, que seguirá subiendo la morosidad…

Claro está, tiene que subir. Hay refinanciaciones, la banca refinanció muchas deudas… pero una refinanciación es viable cuando cambia el ciclo económico y la persona que estaba en desempleo encuentra trabajo.

Si esa persona sigue sin poder devolver el préstamo, va a seguir en la misma situación. Lo mismo que una empresa.

Ahora mismo, con la tasa de mora actual, con más de 100.000 millones en activos dudosos… ¿Hasta qué punto es sostenible el incremento de la morosidad, hasta cuándo puede soportar la banca un aumento progresivo del nivel de dudosos?

De seguir así, entramos seguro en un escenario muy complicado. Si no hay recuperación en los próximos tres años… Vamos, si no hay recuperación buena, de la que crea empleo. Si llamamos recuperación a pasar de un -3% del PIB al cero, claro que mejoramos… Pero no estaríamos ante una recuperación sólida y generadora de empleo. Crecer por debajo del 2% no hará que crees puestos de trabajo.

Estaríamos en una situación muy compleja para la banca, insisto. Las refinanciaciones acabarán por ser morosas y las personas que pierdan su trabajo no van a poder pagar sus préstamos. Todavía estamos aplazando el problema, esperando una recuperación. Algunos analistas dicen que estamos ganando tiempo, porque todavía el nivel de provisiones que tiene la banca es relativamente alto, tranquilizador.

Pero estamos en una situación de equilibrio inestable, pero podemos llegar a estar mal.

Usted menciona que debemos alcanzar esa tasa de crecimiento que posibilite la creación neta de empleo. El problema es que no hay un solo estudio u organismo que diga, con un horizonte hasta 2015, cuándo España podrá crecer por encima del 2% interanual…

Claro, ese es el problema. Usted me habla del verdadero problema. Los mercados están más negativos en el caso español por una cuestión de expectativas, estamos hablando de pura incertidumbre. El mercado, ahora mismo, se mueve más sobre futuros que sobre la realidad actual.

Si analiza la morosidad, cobertura de provisiones, aún hay beneficios… si vemos la realidad no hace falta estar tan negativos. Como no hay expectativas de un crecimiento sólido y de generación de empleo, pues los mercados reaccionan de manera negativa.

Lo que están haciendo es anticipar problemas, no actuar en base a la realidad." (Antonio Carrascosa: “A corto plazo es muy difícil ser optimista sobre la situación económica española”. Xornal.com, 19/11/2010)

21.9.10

El capitalismo amamantado... español

"La crisis actual puede ser ese momento de oportunidad que estaba necesitando el modelo productivo español para fortalecer su vertiente competitiva y exportadora. (...)

¿Es posible? Otros países lo lograron. (...)

Pero en nuestro caso ese cambio está lastrado por un capitalismo amamantado desde los presupuestos públicos que, como una rémora, succiona recursos y retrasa el avance. Hablo, por un lado, de un segmento empresarial de pocas (no más de seis) pero muy influyentes grandes empresas constructoras que viven de la obra pública, y por otro, de un capitalismo rentista que vive de las "primas" y de la especulación con las concesiones, y cuyo ejemplo más conmovedor es el bienintencionado y manirroto modelo español de subvención a las energías renovables.

Este capitalismo, amamantado además en el momento en que todo el mundo ha de apretarse el cinturón, se ha vuelto "pedigüeño". Leímos esta expresión en agosto a raíz del encuentro de esa media docena de grandes empresas constructoras y concesionarias de servicios públicos con el presidente del Gobierno en La Moncloa, reunión suspendida al hacerse pública.

Sorprende esa aparente proximidad y simpatía del Gobierno con este segmento del capitalismo español y, por el contrario, la lejanía, a pesar de sus declaraciones retóricas, de las necesidades del capitalismo competitivo. Vean dos noticias sacadas de este mismo diario esta semana. El domingo informaba de que el Gobierno planea un recorte del 10% para Ciencia e Innovación en 2011, después del 15% recortado en 2010, el mayor de todos los ministerios.

La noticia venía acompañada del comentario de la ministra Cristina Garmendia: "O se apuesta por la I+D, o estamos abocados a ser un país de segunda". El miércoles, otra noticia informaba de que el Ministerio de Fomento pretende movilizar 7.512 millones de euros para impulsar el ferrocarril (el monto total del presupuesto de Ciencia e Innovación es de 5.400 millones)." (ANTÓN COSTAS: Capitalismo amamantado y pedigüeño. El País, Negocios, 19/09/2010)

4.6.10

La deuda española, a lo claro...

"Solo las almas vasallas aplauden los espejismos dominantes. Como ese ácido olor a funeral por la economía española que alimenta al cabalgante aumento del riesgo país. Contra esa miseria habría una vacuna, aunque solo es eficaz si se usa bien, y con arrojo: los números. (...)

Quienes asociaron el mal temple de nuestra economía al de Grecia y otros pigs empezaron criticando el excesivo endeudamiento público. El Gobierno reaccionó tarde, recordando machaconamente que la deuda pública era en 2009 solo el 55,2% del PIB, 20 puntos menos que la de los vecinos europeos.

Entonces, fase dos, se adujo que lo peor no era la deuda, sino la velocidad de su aumento: el déficit. Del 11,2%, justo por debajo de Reino Unido. La réplica fue que pese a todo, no crecería más allá del 75% (el nivel común) en cinco años.

En el tercer acto dieron en descubrir que el flanco débil no era la deuda pública, sino la deuda-país. O sea, la suma del endeudamiento de las administraciones, las familias, las empresas y los bancos.

Ahí mordieron bien. La deuda total casi cuadriplicaba la producción de un año. O sea, ascendía a unos 3,9 billones de euros, en torno a un 390% del PIB, según estimaciones de AFI. Un horror.

Alguien acaba de desagregar de esa cifra las deudas cruzadas entre los distintos sectores. Con datos homogéneos del servicio de estudios que dirige Jordi Gual, el director general de La Caixa, Juan María Nin, dio la campanada en la jornada anual del Círculo de Economía, en Sitges. La deuda-país global española es solo del 289% del PIB (Reino Unido, el 286%; Holanda, el 284%), sostuvo.

Dentro de ella, la privada, del 227% (Reino Unido, 217%; Holanda, 209%). La pública, según Eurostat, del 53,2% en España (Reino Unido, 68,1%; Holanda, 60,9%). La exterior, del 165% (Reino Unido, 405%; Holanda, 170%).

La comparación con ambos países tiene morbo. Reino Unido alumbra los estándares y establece las referencias. Holanda es el copiloto de Alemania en la cruzada por la ortodoxia presupuestaria europea. Pues bien, los datos fríos sitúan a España cómodamente junto a esos dos socios, a quienes nadie pone en la picota.

"¿Qué esconde ese endeudamiento, solo un fondo de comercio discutible o hay detrás inversiones reales?", concluía Nin. "El problema es que no sabemos explicar de forma coherente la economía española", remataba. Falta un relato vigoroso, una espina dorsal explicativa, coincidían todos.

Si se logra superar el tercer acto, es decir, relativizar el endeudamiento global, llegará el cuarto. De hecho, ya está ahí. El argumento será que el paro y la débil densidad empresarial española prefiguran una recuperación asténica, insuficiente para afrontar las deudas. Quizá. Remando también contra corriente, Miguel Boyer adujo que las exportaciones reales de bienes y servicios entre 1996 y 2005 crecieron en la campeona Alemania un 7,6% acumulativo; seguida de España (6,7%); Francia, y Reino Unido (5,1%); EE UU (4,1%) e Italia (2,4%). España ganó cuota. Y en 2.010 va recuperando.

Vale, dirá Don Pésimo, pero exporta poco en relación con su PIB. Otro espejismo. Salvo Alemania, en que las exportaciones suponen el 47,2% del PIB (datos del Banco Mundial para 2008), los otros van a la par: Reino Unido, 28,9%; Italia, 28,8%; Francia y España, 26,4%.

De modo que las cifras perfilan una situación menos trágica que la que se empeñan en divulgar los mercados. Otra cosa es que los políticos defiendan bien los números, o que sean creíbles cuando lo intentan. Cuando fallan, los espejismos se convierten en espejo cóncavo." (XAVIER VIDAL-FOLCH: Contra la corriente. El País, ed. Galicia, economía, 03/06/2010, p. 22)

7.2.10

"Lo hicimos bien, muy bien. Hasta que nos lo creímos. Hasta que algún político pretendió que el producto del esfuerzo de todos era en realidad obra suya. Hasta que otros comenzaron a desvincularse de la ambición de país y priorizaron sus particulares intereses de partido o se concentraron en los intereses locales, en el confortable calorcito de su terruño.

Supimos dar lo mejor de nosotros mismos mientras nos mantuvimos unidos y con un proyecto común. Antes de que la propia sociedad se fragmentara a su vez en la cultura del pelotazo, la insolidaridad y la fiebre privatista. Antes de que se diluyera nuestra creatividad bajo el peso de la banalidad de la cultura de masas.

Si, como se dice, nuestra identidad se forja a través de la mirada de los otros, ésta que ahora nos arrojan debería hacernos reaccionar. Gracias a ella al fin hemos podido vernos en nuestra relativa desnudez. Bienvenida sea, a pesar de sus distorsiones, si al menos sirve para ponernos en nuestro sitio, para disipar nuestra pretenciosidad de nuevos ricos y emplearnos a fondo, con humildad, en la reconstrucción de eso que hemos perdido.

Pero no vamos bien cuando esas críticas que vienen de fuera se utilizan exclusivamente como crítica al Gobierno, ignorándose que de este desastre somos responsables todos, cada uno a nuestro nivel. El Gobierno tendrá su parte, pero no sólo él. Bien pensado, nuestro gran pecado puede que no haya sido sólo el luciferino de la soberbia; ha sido el de la irresponsabilidad generalizada. Es importante que no erremos al hacer el diagnóstico.

No desesperen, quienes ahora nos miran con displicencia ignoran que tenemos una importante ventaja comparativa. Fuimos uno de los pocos países que supieron reinventarse en un tiempo récord y bajo condiciones tremendamente difíciles. Quién sabe, si nos sirve para reencontrar el camino igual esto de la crisis acaba siendo una oportunidad. Pero no nos equivoquemos, nada ni nadie nos va a salvar si no nos sentimos todos aludidos." (FERNANDO VALLESPÍN: La mirada de los otros. El País, ed. Galicia, España, 05/02/2010, p. 17 )