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26.10.25

Ante la venta de 25.000 viviendas por los fondos buitre... Maillo lanzó una propuesta: ¡Expropiarlas!... "Porque lo podemos hacer, porque hay normativa para ello"... la expropiación aparece en la Constitución. En su Artículo 33, la carta magna supedita el derecho a la propiedad privada a una "causa justificada de utilidad pública o interés social"... "Es un mecanismo constitucional, regulado y con sus límites de aplicación... ¿Quién puede expropiar? Las administraciones públicas. El Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos, cada una dentro del ámbito de sus competencias... Un ejemplo: Un bloque propiedad de un banco abandonado durante años en una zona tensionada, con problemas de acceso a la vivienda. "O este tipo de lotes de bancos, fondos y grandes propietarios, que permitirían ampliar de golpe el parque público a partir de viviendas que ya existen"... Una expropiación tampoco implica necesariamente el cambio de titularidad de un inmueble. Puede suponer una cesión de uso para satisfacer una necesidad temporal. "Esto no va de quitar porque sí. Sino de ofrecer soluciones a la ciudadanía. Y de redirigir vivienda del terreno del negocio privado al del alquiler público y asequible"... Lo más novedoso sería empezar a aplicarlo al ámbito de la vivienda, reconociendo, por fin, su función social y poniendo límites al acaparamiento de inmuebles en manos de todos estos fondos"... valora Víctor Palomo (Inés García Rábade)

 "Blackstone, Cerberus, Ares y Azora. Cuatro gigantes de la inversión inmobiliaria en España. Todos unidos bajo una misma causa: seguir exprimiendo el negocio de la vivienda. ¿Su último proyecto? La venta de más de 25.000 pisos. Un movimiento que saltaba a la esfera informativa el pasado 13 de octubre. Dos días más tarde, llegaba la letra pequeña de la cartera en venta desde Fidere, socimi de Blackstone. Cerca de 5.300 unidades repartidas en 47 edificios residenciales de la zona metropolitana de Madrid. Además de un edificio en Guadalajara, con otros 50 inmuebles. 

¿Quién puede expropiar?

Una reivindicación de la izquierda

(Inés García Rábade , Público, 25/10/25) 

7.2.25

"Una persona que vive en Suiza compra un piso en Madrid. Sube el alquiler de 700 a 1.300 euros, y desahucia a una familia. Países Bajos prohibió esta infamia en enero de 2022. En ciudades tensionadas, solo puedes comprar un piso si vas a vivir en él" (Jaime Palomera)... De esta manera se protege a todos los inquilinos... en cambio, el Ayuntamiento de Barcelona comprará la Casa Orsola para evitar el desalojo de sus inquilinos... así protege a estos inquilinos, pero en Barceloana existen 8.500 pisos en la misma situación, que el ayuntamiento no puede comprar, por lo que sus inquilinos serán olvidados por el ayuntamiento... las medidas, mejor de aplicación universal, como en los capitalstas Países Bajos

 Jaime Palomera @JaimePalomera

Una persona que vive en Suiza compra un piso en Madrid. Sube el alquiler de 700 a 1.300 euros, y desahucia a una familia. Países Bajos prohibió esta infamia en enero de 2022. En ciudades tensionadas, solo puedes comprar un piso si vas a vivir en él.

"Los vecinos no logran parar el desahucio de Alam y sus tres hijos menores en Bravo Murillo. La nueva propietaria del piso, residente en Suiza, compró el piso a la Sareb mediante subasta pública y decidió doblar el alquiler a la familia, de 700 a 1.300 euros" (Jacobo García , El País, 03/02/25)

2:09 p. m. · 6 feb. 2025 132,9 mil Visualizaciones


"El Ayuntamiento de Barcelona y Hàbitat3 comprarán la Casa Orsola para evitar el desalojo de sus inquilinos.

 El Ayuntamiento de Barcelona y la organización del Tercer Sector Hàbitat3 han alcanzado un acuerdo para adquirir, mediante una fórmula de colaboración social, la Casa Orsola en la capital catalana, que se ha convertido en un emblema de la lucha de los arrendatarios contra la especulación inmobiliaria.

 "Fondos buitres contra vecinos: la especulación de ‘Casa Orsola’ se repite en 8.500 pisos de Barcelona .

 La Casa Orsola se ha erigido como símbolo de lucha ante la especulación urbanística que sufre el centro de Barcelona. La historia del inquilino Josep Torrent contra el fondo Lioness Inversiones apela a un sentimiento universal en Barcelona. Por ello ha logrado un respaldo popular tan grande que ha frenado en dos ocasiones el desahucio y ahora la propiedad ha vendido el bloque entero al Ayuntamiento de Barcelona mediante la entidad Habitat3. La capacidad de organización del Sindicato de Inquilinas ha sido clave, pero lo que ha decantado la balanza han sido las miles de personas que han salido a la calle ante la finca y han logrado que se mediatizara el caso. Se podría decir que es la historia de Josep contra Goliat si no fuera porque en Barcelona hay decenas de miles de ‘Joseps’, y precisamente en ello reside la fuerza del movimiento por la vivienda.

Concretamente, la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB) ha cuantificado recientemente que hay como mínimo 8.716 pisos que están inmersos en un proceso especulativo similar al de la Casa Orsola entre 2016 y 2024. La FAVB ha localizado estos pisos que forman parte de 400 edificios especulativos de gran rehabilitación y 200 de nueva planta. “Son cifras provisionales, quizás serán más”, explica Jaume Artigues, miembro de la Comisión de Vivienda de la FAVB. La Federación avanzó algunas de las conclusiones del informe ‘SOS habitatge: anàlisi de la situació a l’habitatge a Barcelona des del moviment veïnal’, que se presentará en las próximas semanas.

Estos más de 8.500 pisos forman parte de edificios de propiedad vertical en los que ha habido o está habiendo un proceso de especulación y de expulsión de sus vecinos. La FAVB denuncia que “se compran fincas enteras a marchas forzadas”. La cifra cuantificada responde a edificios recién comprados, en fase de cancelar los contratos de alquiler y vaciar el edificio, en fase de rehabilitar o hacerlo de nuevo y en fase de ponerlo en el mercado. La recolección de datos se ha hecho gracias a la colaboración con distintas asociaciones vecinales, la consulta de expedientes de obra, de portales inmobiliarios y de un trabajo específicamente realizado en el distrito del Eixample.

La asociación de vecinos de Nova Esquerra de l’Eixample, barrio al que pertenece la Casa Orsola, ubicó recientemente en el mapa 44 edificios de propiedad vertical en rehabilitación para hacer nuevas promociones. Si ampliamos un poco la lupa, solamente en el distrito del Eixample, la FAVB cuantifica cerca de 200 edificios que se encuentran en una situación similar a la de la Casa Orsola.

El resultado de todo este proceso es el encarecimiento del precio final de la vivienda en el mercado de venta o de alquiler. Jaume Artigues (FAVB) explica que muchas de estas viviendas se dirigen al mercado internacional. “Los pobres no pueden pagar una piscina”, critica Artigues, y se da un proceso que “expulsa a los vecinos al barrio de al lado”.

La diferencia de precio de venta entre un bloque convencional y otro que haya sido comprado por inversión no sólo afecta al centro de la ciudad. La Federación de Vecinos ha cuantificado que en barrios periféricos como Nou Barris puede ser del 90% o del 70% en Sant Andreu. Aunque el comisionado de vivienda de la FAVB también considera que gran parte de este mercado acaba yendo hacia el alquiler de temporada o de habitaciones.

Sindicalismo de vivienda frente al Monopoly

Las vecinas del bloque del C/ Llançà 20, a apenas 500 metros de distancia de la Casa Orsola, son otras de las afectadas por el proceso gentrificador que denuncian las federaciones de vecinos. El conocido como ‘bloque papallona’ (por el elemento de decoración que corona el edificio) también sintetiza el gran problema que tienen vecinos y vecinas cuando un fondo de inversión compra su bloque entero. En su caso, un fondo holandés compró esta finca modernista en julio de 2024 y meses después sus inquilinos recibieron una misiva para echar a quienes estuvieran en prórroga de contrato vía burofax. El objetivo final: echarlos a todos para reformar el bloque, compartimentar los pisos y hacer alquiler de habitaciones. 

La empresa matriz tiene otras fincas en Barcelona, explica Anna Olesti, vecina del bloque y miembro del Sindicato de Vivienda Socialista de Catalunya. “Trocear los pisos y alquilarlos por habitaciones les permite poner precios desorbitados y ganar mucho más que alquilando el piso entero”, explica. Para su bloque crearon la sociedad limitada NAD Llansa, pero Anna habla de que hay un NAD Balmes, un NAD Urgell y otro bloque en Gracia, entre otros. Los pisos se publicitan bajo la empresa ‘Enter Coliving’, que ahora ofrece en Idealista más de 350 habitaciones en alquiler en Barcelona a un público objetivo internacional. “Son como hoteles encubiertos, bloques de pisos en los que sólo viven turistas y extranjeros”, concluye Anna.

La historia de la gentrificación se repite en otros bloques de Gracia propiedad de Palau Manfredi, propietario de otro en el Eixample, en Mallorca 243. Esta vez el objetivo de los pisos era reformarlos y venderlos. Esta esta ocasión fue el Sindicato de Inquilinas junto al Sindicato de Vivienda de Gracia quienes organizaron hasta ocho bloques ubicados en distintas calles del barrio de Gracia para negociar con la propiedad de forma conjunta. El objetivo era también frenar los desahucios previstos, renovar los contratos de alquiler y hacer las reparaciones pertinentes en los edificios en mal estado. Un día antes de la manifestación masiva de noviembre sobre vivienda, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona se comprometió, a propuesta de Barcelona en Comú, a comprar los ocho bloques y también el de Mallorca 243 mediante el método de tanteo y retracto. “La clave fue trabajar de forma conjunta y sindicada en los ocho bloques”, explica Gerard Mena, portavoz del Sindicato de Inquilinas, “porque así les hacemos más daño”. Ahora el sindicato exige “cumplir con el compromiso de hacer efectiva la compra de los bloques”.

La mancha de aceite se hace grande y se extiende también a zonas no son tan céntricas, como el caso de Meridiana 374, en el barrio de Sant Andreu. En esta ocasión, Cartañá Assessors subió el precio del alquiler de 1.000€ a 1.900€ en tan solo dos años, relata Carla, una vecina que vivía en el bloque. La propietaria echó a gran parte de los inquilinos tras extinguirse el contrato y los transformó en temporales, lo que le permitía sortear la limitación de precios de ley de vivienda.

Lo que puede hacer la política: regular el alquiler temporada y reservar el 30% a Vivienda Protegida

Las dos medidas que el Sindicato de Inquilinas cree que permitirían frenar esta situación y que su portavoz, Enric Aragonès, reivindicaba el pasado lunes ante la Casa Orsola, son regular el alquiler de temporada en la Ley de Arrendamientos Urbanos y blindar la reserva del 30% de vivienda de protección oficial para nuevos edificios o reformas integrales de edificios.

“Los partidos responsables de que se apruebe la ley que regule el alquiler de temporada pueden ver, con el caso de la Casa Orsola, lo urgente y necesaria que es esta ley”, apelaba Aragonès, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Catalunya. El otro mensaje era para el Ayuntamiento de Barcelona, a quien acusaba de intentar “desmantelar la reserva del 30% de vivienda protegida”. Para Aragonès, esta medida “evita que sucedan otros casos como el de la Casa Orsola” porque ello incentiva hacer operaciones especulativas en bloques enteros.

Es conocido que el consistorio de Collboni se opone a mantener como está ahora la reserva del 30% de vivienda protegida para nueva construcción o rehabilitación integral porque alega que ello está frenando la construcción de nueva vivienda y limitando la oferta. “El 30% de cero, es cero”, decía Jaume Collboni la semana pasada en el pleno municipal. El alcalde se acoge a las cifras del servicio de licencias del Ayuntamiento de Barcelona según las cuales en seis años sólo se habrían logrado 26 unidades terminadas o en obras para vivienda de protección oficial y habría 80 licencias más concedidas.

No obstante Jaime Palomera, del Institut de Recerca Urbana de Barcelona (IDRA) considera “falso que se haya frenado la promoción de vivienda”. El Colegio de Arquitectos de Catalunya registró en 2024 casi 2000 viviendas de nueva creación. Palomera acusa precisamente al ayuntamiento de uno de los motivos por los que la reserva del 30% no ha generado más vivienda protegida en la ciudad. “El ayuntamiento no inspecciona nada y ha habido un fraude enorme por parte de los fondos de inversión”. Palomera y el comisionado de vivienda de la FAVB coinciden en que los fondos de inversión han encontrado fórmulas para saltarse la restricción del 30%. Los fondos piden permisos de obra menor en vez de pedir permisos de rehabilitación integral que sí exige a reservar el 30% de vivienda para protección oficial. 

La otra explicación que da Palomera a los escasos pisos de protección oficial que habrían entrado gracias a la reserva del 30% es que los primeros años la medida tuvo una moratoria que permitió esquivar la norma “a más de 7.000 pisos”, de modo que la medida lleva vigente sólo desde 2021, y no seis años como apuntaba Collboni. Por otro lado, Palomera advierte que el impacto de reformar la medida del 30% y eliminar la obligación para las grandes rehabilitaciones lo que generaría sería “cargarse el dique de contención frente a la especulación basada en la compra de bloques”. 

Jaume Artigues, comisario de vivienda de la FAVB también alerta de que reformar el 30% aumentaría la segregación de la población por barrios, ya que la reforma permitirá enviar las viviendas de protección oficial a barrios más periféricos de la ciudad. Con todo, Palomera concluye que deshacer la medida provocaría un “efecto llamada a la especulación y un proceso peor de expulsión y demolición del tejido vecinal de la ciudad”.

El II Congreso de Vivienda de Catalunya

Los más de veinte diferentes y múltiples colectivos en defensa por la vivienda en Catalunya tienen este fin de semana una fecha clave en el calendario. Llevan años organizando el II Congreso de Vivienda de Catalunya que tiene por principal objetivo “crear una organización conjunta y confederal que aglutine los diferentes colectivos”. Marta Espriu portavoz del II Congreso de Vivienda y militante de la PAH Sant Feliu detalla que la finalidad es construir una “estructura formal” que establezca “unas estrategias conjuntas a corto y largo plazo en todo el movimiento por la vivienda”. 

En el Congreso participarán los distintos sindicatos de vivienda existentes, las distintas PAHs, asociaciones de vecinos y otras redes y nodos implicados en el movimiento por la vivienda.

El objetivo es crear una organización confederal similar a la que tiene un sindicato laboral, con el objetivo de mejorar la comunicación y estrategia entre colectivos. Espriu plantea que así puedan “crear un programa político conjunto” y “organizarse por secciones o propietarios”, lo que permite ganar fuerza cuando se abre un conflicto en sitios diferentes contra un mismo propietario a la vez."                          ( Oriol Daviu , InfoLibre, 06/02/25)

4.2.25

Los españoles han mostrado su apoyo a casi todas las políticas de intervención del mercado de la vivienda, y creen que hay que limitar el número máximo de casas por español a uno o dos inmuebles... pero creen que la ocupación afecta a uno de cada dos españoles, cuando afecta al 0,057% de las viviendas... La percepción es que el problema es casi 1.000 veces mayor de lo que es. Efectivamente, hay propagandas que funcionan (Javier Ruiz)

 "La encuesta de 40 dB. para la Cadena SER y El País ha revelado nuevos datos sobre el asunto que más espacio ocupa en las conversaciones de los españoles: el problema de la vivienda. Los encuestados (2.000 entrevistas online) han mostrado su apoyo a casi todas las políticas de intervención del mercado. De hecho, ha mostrado que dos de cada tres ciudadanos (el 48,9%) creen que hay que limitar el número máximo de casas por español a uno o dos inmuebles.

Pero esta encuesta también ha revelado alguna letra pequeña sobre la propaganda de la ocupación, que en este caso, parace estar funcionando. El número de "okupaciones" lleva dos años cayendo ––según los datos oficiales del Ministerio del Interior–– y afectan al 0,057% de las viviendas. A 15.289 inmuebles el año pasado sobre un parque de 26,6 millones de casas. Lo expresamos de otra forma: el fenómeno afecta a 5,7 personas por cada 10.000 habitantes.

A pesar de estos datos, la encuesta de 40DB dice casi uno de cada 5 españoles ––un 18%–– cree que "nadie está a salvo de sufrir una ocupación" y los españoles creen que la ocupación afecta a uno de cada dos españoles, al 51,3%. La percepción es que el problema es 893 veces mayor de lo que es. Efectivamente, hay propagandas que funcionan.

Políticas en materia de viviendaApoyo a las políticas de intervención del mercado

La reciente encuesta de 40dB. ha mostrado que la mayoría de españoles cree se debería limitar el número máximo de viviendas que un propietario puede tener. Los límites que han respaldado los encuestados muestran que casi la mayoría de los ciudadanos (el 48,9%) plantea que el número máximo de viviendas por persona debiera ser de una o dos casas y no más. Además, un 9% adicional cree que el límite debería estar en hasta 5 viviendas y apenas uno de cada tres españoles (un 30,5%) considera que no debiera haber ningún límite a cuántas casas puede acumular un propietario.

Aunque la encuesta también ha revelado unos resultados demoledores tanto para el PSOE como para el PP en intención de voto, el PSOE es el partido en que más confían los españoles para gestionar la vivienda (20,1% de los apoyos) seguido del PP (18%) y Vox (14%). Pero uno de cada 4 españoles, el 23,8%, no se fía de ningún partido para gestionar la vivienda."                     (Javier Ruiz , SER, 03/02/25)

17.10.24

El impacto de los impuestos sobre las viviendas vacías en los mercados inmobiliarios: datos de Francia... El impuesto de 1999 redujo la tasa de viviendas vacías en un 13% en los municipios gravados... El impuesto fue especialmente eficaz para reducir la desocupación a largo plazo... La mayoría de las viviendas vacías se convirtieron en primera residencia... en un contexto de fuerte protección del inquilino, como es el caso francés, un propietario puede preferir dejar un piso vacante en lugar de alquilarlo si teme el riesgo de impago del alquiler... en los países de la OCDE ha habido algunas iniciativas encaminadas a reducir las tasas de viviendas vacías. Los Países Bajos han optado históricamente por despenalizar la okupación... En EE.UU., los gobiernos locales han promulgado ordenanzas de registro de propiedades vacías... los ayuntamientos del Reino Unido pueden optar por cobrar a las viviendas desocupadas hasta un 50% más del impuesto municipal (Mariona Segú, Journal of Public Economics)

 "Estudio del impacto de la introducción de un impuesto sobre las viviendas vacías en el mercado inmobiliario francés.

-El impuesto de 1999 redujo la tasa de viviendas vacías en un 13% en los municipios gravados, en comparación con el grupo de control.

-El impuesto fue especialmente eficaz para reducir la desocupación a largo plazo.

-La mayoría de las viviendas vacías se convirtieron en primera residencia.

 Resumen

La desocupación es un fenómeno común en los países desarrollados. Los responsables políticos tratan de reducir la desocupación por considerarla un reto para la asequibilidad de la vivienda , especialmente en las grandes ciudades. Gravar las viviendas vacías se está convirtiendo en una herramienta cada vez más popular entre los legisladores y, sin embargo, este instrumento nunca se ha evaluado adecuadamente. Este artículo ofrece la primera evaluación de un impuesto sobre la vivienda vacía. En primer lugar, desarrollo un modelo para comprender los mecanismos de creación de viviendas vacías. A continuación, utilizo el marco cuasi-experimental de la introducción de un impuesto sobre la vivienda vacía en Francia en 1999 para identificar el efecto causal directo del impuesto sobre la tasa de viviendas vacías. Utilizando un exhaustivo conjunto de datos administrativos, que contiene información sobre cada unidad de vivienda en Francia desde 1995 hasta 2013, implemento un enfoque de diferencia en diferencias combinado con una estrategia de emparejamiento de puntuación de propensión. Los resultados sugieren que el impuesto supuso un descenso del 13% en las tasas de desocupación entre 1997 y 2001. El impacto se concentra especialmente en la desocupación a largo plazo. Los resultados también sugieren que la mayoría de las viviendas vacías se convirtieron en primera residencia.

 Introducción

Las viviendas vacías son un fenómeno relativamente común en los países occidentales. En 2005, las tasas de desocupación ascendían al 10% en la zona euro (Eiglsperger y Haine, 2009) y al 12,7% en EE.UU.1 Mientras que para los economistas cierto nivel de desocupación parece intrínseco al funcionamiento de los mercados, políticos y activistas han criticado esta situación, argumentando que las altas tasas de desocupación son indeseables y deben abordarse para mejorar la asequibilidad de la vivienda. De hecho, el acceso a la vivienda ha empeorado en los últimos años, como sugiere la creciente proporción de los ingresos de los hogares que se gasta en vivienda. Se han propuesto diversas intervenciones para hacer frente a la desocupación, desde un impuesto sobre las viviendas vacías hasta la conversión forzosa en viviendas sociales. Evaluar el efecto de tales intervenciones a nivel local es crucial para comprender el papel que desempeñan los gobiernos y las autoridades locales en la configuración de los incentivos de los propietarios en el mercado de la vivienda.

 En este trabajo, exploto un experimento natural para identificar el efecto causal de gravar las viviendas vacías. Evalúo el contexto francés en el que se implantó un impuesto sobre la vivienda vacía en algunos municipios en 1999. Que yo sepa, ésta es la primera evaluación de la introducción de un impuesto sobre la vivienda vacía y la primera vez que se utilizan datos administrativos para este fin. Utilizo un exhaustivo conjunto de datos administrativos para medir las tasas de desocupación y aplico una estrategia de emparejamiento por diferencias en diferencias (DID) para comparar los municipios que estaban sujetos al impuesto con aquellos en los que no se aplicaba.

La demanda de vivienda ha aumentado en los países de la OCDE en los últimos años como consecuencia de la migración neta y la reducción de las restricciones crediticias (Andrews, 2010). Del mismo modo, otros aspectos demográficos también han estado presionando la demanda de vivienda, como el envejecimiento y la disminución del tamaño medio de los hogares. En un contexto de baja elasticidad de la oferta, que caracteriza a los paíseseuropeos2, los aumentos de la demanda de vivienda tienden a capitalizarse en precios más altos. Esta situación se ve agravada por la elevada densidad de población, la escasez de suelo y la rigidez de la normativa sobreconstrucción3. Además, debido a la concentración de población en zonas urbanas, los mercados de la vivienda tienden a ser más estrechos en las grandes ciudades.

 Puede parecer paradójico que una situación de creciente demanda de vivienda y oferta inelástica coexista con niveles considerablemente altos de desocupación en muchos países europeos. Es crucial entender por qué existe desocupación y si representa un fallo del mercado o un resultado óptimo en equilibrio. La literatura anterior ha identificado las fricciones del mercado como la principal fuente de vacantes (Merlo y Ortalo-Magne, 2004). Sin embargo, la desocupación también puede ser el resultado de una decisión racional del propietario. Por ejemplo, en un contexto de fuerte protección del inquilino, como es el caso del mercado de alquiler francés, un propietario puede preferir dejar un piso vacante en lugar de alquilarlo si teme el riesgo de impago del alquiler. Del mismo modo, si la incertidumbre sobre la evolución de los precios de la vivienda o de los alquileres es elevada, un propietario puede decidir esperar antes de vender o alquilar y, por tanto, optar por mantener la vivienda vacía durante más tiempo.

La presencia de vacantes friccionales y de viviendas inactivas combinada con una situación de estrechez de los mercados inmobiliarios puede incitar a los gobiernos a intervenir para mejorar la asequibilidad de la vivienda. En particular, los responsables políticos pueden tratar de compensar las distorsiones causadas por la regulación de los inquilinos y el problema de la opción real gravando las unidades vacantes. Como afirman Kline y Moretti (2014), la presencia de distorsiones preexistentes es uno de los argumentos que pueden justificar la aplicación de políticas basadas en el lugar de residencia. Además, centrarse en la reducción de la desocupación puede ser una forma más rápida y sencilla de aumentar la capacidad residencial que promover la construcción de nuevas viviendas.

 No obstante, los beneficios de reducir la desocupación podrían ir más allá de los fines redistributivos. De hecho, algunos datos empíricos sugieren que las viviendas vacías pueden tener otras consecuencias sociales indeseables debido a externalidades negativas. En primer lugar, las concentraciones de viviendas vacías o ejecuciones hipotecarias tienden a reducir el valor de las propiedades de la zona (Lee, 2008, Fitzpatrick, 2012, Glaeser et al., 2018). En segundo lugar, el aumento de la percepción de inseguridad también se ha identificado como una consecuencia de la concentración de viviendas vacías, lo que puede conducir a un aumento de la tasa de delincuencia y dañar la cohesión social (Immergluck y Smith, 2006, Ellen et al., 2013). Por lo tanto, la justificación de la intervención gubernamental para reducir la desocupación proviene tanto del potencial efecto redistributivo de utilizar más intensivamente el parque de viviendas actual como de la reducción de las externalidades negativas que conlleva la desocupación.

 Históricamente, los gobiernos han intervenido en el mercado de la vivienda de diversas maneras. Pero pocos han abordado directamente la reducción de la desocupación debido al limitado conjunto de herramientas disponibles. La dificultad para definir y medir la desocupación, sobre la que todavía no hay consenso (de La Morvonnais y Chentouf, 2000), es otro reto importante. No obstante, en los países de la OCDE ha habido algunas iniciativas encaminadas a reducir las tasas de vacantes. Los Países Bajos han optado históricamente por despenalizar la okupación.4 En EE.UU., los gobiernos locales han promulgado ordenanzas de registro de propiedades vacías para llevar un mejor control de las unidades desocupadas. Se exige a los propietarios que notifiquen el mantenimiento de la propiedad y, por lo general, se les cobra una tasa en el momento del registro (Schilling, 2009).

 A medida que aumenta el interés por un impuesto sobre las viviendas vacías, cada vez son más los países que aplican esta política. Desde abril de 2013, los ayuntamientos del Reino Unido pueden optar por cobrar a las viviendas desocupadas hasta un 50% más del impuesto municipal, un impuesto sobre la vivienda. Jerusalén también ha implantado una especie de impuesto sobre las viviendas desocupadas en forma de duplicación del Arnona (un impuesto municipal sobre la propiedad) para los inmuebles que lleven vacíos más de seis meses. Que yo sepa, no hay estudios que evalúen la ampliación del impuesto municipal en el Reino Unido ni del Arnona en Jerusalén.

En Francia, en 1999 se introdujo un impuesto sobre las viviendas vacías denominado taxe sur les logements vacants o TLV en unidades urbanas de más de 200.000 habitantes que presentaban un desequilibrio sustancial entre la oferta y la demanda de vivienda. El impuesto se amplió a otros municipios en 2006 y se modificó de nuevo en 2013. Aunque la política lleva mucho tiempo en vigor, aún no existe ningún estudio empírico sólido que evalúe su impacto.

Que yo sepa, el único intento de evaluar el impacto de un impuesto sobre las viviendas vacías es el realizado por Blossier (2012) en el contexto de Francia. Aprovecha la ampliación del impuesto en 2006 a algunas ciudades para identificar el efecto mediante una estrategia de emparejamiento por puntuación de propensión (PSM). Utiliza datos del censo nacional, que proporciona datos sobre la tasa de desocupación cada 9 años, y concluye que el impuesto es ineficaz a la hora de reducir las tasas de desocupación. Desgraciadamente, la frecuencia espaciada de los datos del censo dificulta la estrategia de identificación.

Desgranges y Wasmer (2000) proponen un modelo teórico para evaluar un impuesto sobre la desocupación en el que los alquileres de equilibrio se determinan como resultado de un equilibrio de negociación de Nash entre demandantes de vivienda y propietarios en un mercado de la vivienda con fricciones estocásticas de búsqueda en ambos lados. En su escenario, la desocupación puede ser el resultado de un desajuste estocástico por parte de los propietarios, que pueden mantener un poder de negociación para fijar niveles de alquiler más altos mediante el racionamiento de las existencias. En este contexto, gravar las viviendas vacías aumenta los incentivos de los propietarios a alquilarlas a un precio más bajo porque aumenta su coste de oportunidad de dejarlas vacías. Además, esta política debería aumentar el poder de negociación de los demandantes de vivienda en el mercado inmobiliario y permitirles extraer algún excedente adicional ejerciendo presiones a la baja sobre los niveles de alquiler.

Sin embargo, en su modelo no se contempla la posibilidad de que los propietarios mantengan voluntariamente sus unidades fuera del mercado. En este trabajo, desarrollo un modelo teórico para comprender mejor la desocupación voluntaria y el impacto potencial de un impuesto introduciendo una restricción de participación en el modelo de Desgranges y Wasmer (2000). En concreto, permito que los apartamentos estén inactivos y evalúo cómo un impuesto sobre la desocupación puede afectar al parque de viviendas inactivas. El modelo predice que un impuesto sobre las viviendas vacías aumentará el número de viviendas vacías y reducirá el stock de viviendas inactivas y los alquileres a corto plazo. En los registros oficiales, la vacante total se mide como la suma de las vacantes abiertas más el stock inactivo. Dado que el aumento de vacantes abiertas es menor que la disminución del stock inactivo, el modelo también predice una disminución del total de vacantes.

Compruebo empíricamente estas predicciones aprovechando el hecho de que el impuesto sobre las viviendas vacías en Francia sólo se introdujo en algunos municipios. Esto me permite aplicar una estrategia de diferencias en diferencias combinada con un emparejamiento de puntuaciones de propensión. Construyo un grupo de control a partir de los municipios no gravados que compartían sólo uno de los dos criterios del grupo gravado y los pondero en función de su similitud con los municipios del grupo gravado.

Los resultados sugieren un impacto negativo y significativo de la aplicación de la TLV equivalente a una disminución de 0,8 puntos porcentuales de la tasa de vacantes, lo que implica una disminución del 13% de las vacantes. Este resultado es robusto al uso de diferentes especificaciones, al cambio del grupo de control y a varias otras pruebas de robustez. También constato que el efecto es un 50% mayor en los municipios con un nivel inicial de vacantes elevado. Mis resultados contradicen los de Blossier (2012), que mostraban un impacto limitado del impuesto en la reducción de la vacante.

El efecto se concentra en la desocupación de larga duración, lo que sugiere que un impuesto sobre la desocupación puede ser, en efecto, una herramienta eficaz para reintroducir en el mercado unidades de vivienda que llevaban mucho tiempo sin utilizarse. Por último, constato que la mayoría de las unidades vacantes parecen haberse trasladado a residencias principales, mientras que no encuentro ningún impacto significativo sobre la nueva construcción a medio plazo.

Este documento también se relaciona con la abundante rama de la literatura que evalúa empíricamente el impacto de las políticas de vivienda. Una vertiente de la literatura se centra en las políticas del lado de la demanda, normalmente las ayudas a la vivienda. La evidencia reciente muestra que los subsidios de vivienda pueden tener efectos inflacionistas debido a la baja elasticidad de la oferta (en Francia, Laferrère y Le Blanc, 2004, Fack, 2005 y Trevien, 2014 y en otros lugares, Gibbons y Manning, 2006; Kangasharju, 2003, Susin, 2002). En particular, debido a la rigidez a corto plazo de la oferta, parte del beneficio del gobierno se traslada directamente al propietario a través de un aumento del precio. Otra vertiente de la literatura investiga la eficiencia de las políticas de oferta, como la construcción subvencionada. Varios autores en EE.UU. han evaluado los efectos indirectos de los Créditos Fiscales para Viviendas de Bajos Ingresos (LIHTC) sobre el valor de la propiedad, obteniendo pruebas dispares (Di y Murdoch, 2013, Ellen et al., 2007, Nguyen, 2005) 

En cuanto a las pruebas empíricas relativas a las viviendas vacías, la cantidad de investigaciones es más escasa. En Cheshire et al. (2015), los autores identifican el papel desempeñado por la planificación urbana en la determinación de las tasas de vacantes en los mercados locales de vivienda. Señalan el efecto neto de dos fuerzas opuestas en juego: un efecto de coste de oportunidad y un efecto de desajuste. Sus conclusiones sugieren que las políticas restrictivas de planificación local dan lugar a tasas de vacantes más elevadas, lo que significa que el efecto de desajuste domina sobre el efecto de coste de oportunidad.

El artículo está organizado de la siguiente manera: en la sección 2, desarrollo un modelo teórico para comprender mejor la creación de vacantes. En la Sección 3, describo el marco institucional y las particularidades de la aplicación del impuesto. En 4 Datos, 5 Estrategia empírica, presento los datos y la estrategia empírica utilizada en el análisis. En la Sección 6 se presentan los principales resultados, en la Sección 7, las pruebas de robustez y en la Sección 8, los resultados sobre otros resultados explorando los mecanismos existentes detrás del efecto. La sección 9 concluye."

(Mariona Segú, Journal of Public Economics, Mayo, 2020. Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com)

14.10.24

No están invirtiendo, te están expropiando, te están explotando... Las prácticas de depredación que los capitalistas pretenden presentar como inversiones se caracterizan por afectar a bienes fundamentales para la vida, y lo hacen con una lógica de tierra quemada... La expropiación también ha llegado a nuestras ciudades, a la vivienda... y mediante una combinación de seducción, manipulación y leyes ha logrado que la depredación resulte aceptable para una gran parte de la sociedad. Además, en una jugada maestra -esta sí, de pura inversión- nos ha convencido de que el problema no son los expropiadores, sino los expropiados: inquilinos, okupas, inquiokupas... El primer paso en la lucha contra la opresión es rechazar el discurso de los opresores y buscar un lenguaje nuevo que describa mejor la realidad. Por eso, no dejes que lo llamen inversión, ni siquiera especulación. Que lo llamen por su nombre: depredación, expropiación, expolio, explotación (Alfredo González-Ruibal, Incipit-CSIC)

"Cómo llamamos a las cosas es fundamental. El lenguaje tiene el poder de naturalizar la realidad o lograr que nos movilicemos. Por eso es mejor hablar de emergencia o crisis climática que de cambio climático. Porque el cambio parece algo natural y no demasiado amenazante. La idea de emergencia o crisis nos ayuda a comprender mejor la gravedad de la situación.

Sucede lo mismo con la palabra inversión cuando la utilizan los capitalistas. Es una palabra aséptica y positiva. Uno invierte para crear riqueza. Uno invierte para el futuro. O eso se supone. Lo que sucede es que la mayor parte de las veces la inversión no es tal. Salvo que nos vayamos a otra acepción del diccionario: según la Real Academia Española, invertir es sinónimo de tergiversar, alterar, trastocar. El lenguaje, como creación colectiva, esconde conocimiento moral intuitivo y compartido.

Tergiversar, trastocar. Nos acercamos a lo que significa, en la práctica, un buen número de inversiones bajo el neoliberalismo. La primera, de hecho, es la inversión del lenguaje, que presenta como positivo lo que no lo es, o solo lo es para unos pocos. Pero ni el concepto más negativo de inversión hace justicia a lo que implica en demasiadas ocasiones. Depredación o expropiación son términos mucho más precisos.

Se suele considerar que la expropiación generalizada caracterizó las fases iniciales de la expansión del capitalismo, en el contexto de su expansión ultramarina. Tras esta acumulación de capital originaria, la expropiación pudo sustituirse por la explotación propiamente dicha -de trabajadores blancos en el marco de la Revolución industrial. En Capitalismo caníbal, Nancy Fraser pone en tela de juicio este relato. Asegura que la expropiación no ha dejado de desempeñar un papel fundamental en el capitalismo. Es, de hecho, consustancial al sistema. Todavía hoy.

Según Fraser, el saqueo de las periferias (de territorios, recursos naturales y cuerpos) resulta imprescindible no solo para acumular capital, sino para mantener las condiciones que hacen posible la explotación en el centro: es decir, la existencia de una masa de trabajadores mal pagados, pero con acceso a bienes de consumo básicos gracias a la depredación sistemática de otros lugares.

La novedad es que la expropiación ya no solo afecta a las periferias, sino que se practica con entusiasmo en el centro. Y no afecta solo a personas racializadas (que siguen siendo sus principales víctimas), sino potencialmente a cualquiera.

Las prácticas de depredación que los capitalistas pretenden presentar como inversiones se caracterizan por afectar a bienes fundamentales para la vida, y lo hacen con una lógica de tierra quemada. Lo expropiado puede ser la salud, el agua e incluso el aire que respiramos. Hace años parecería ciencia ficción (por lo menos para los que vivimos en el Norte Global). Hoy ya forma parte de nuestra experiencia diaria. Un excelente ejemplo de estas prácticas predatorias es la agroindustria que vacía acuíferos milenarios -por definición un bien común: el beneficio de unos pocos empresarios a corto plazo hipoteca el futuro de generaciones. Al final de la depredación siempre hay desierto.

La expropiación también ha llegado a nuestras ciudades. Me refiero, naturalmente, a lo que sucede con la vivienda. Es un proceso que sigue la lógica del saqueo colonial: como aquel, acapara recursos esenciales en pocas manos, otorga una riqueza obscena a una pequeña fracción de la sociedad (muchas veces absentista) y expulsa de sus tierras (en este caso calles) a los indígenas, también conocidos como vecinos. Como en la expropiación de antaño, en la actual los capitalistas se benefician de ese Estado, al que sin embargo no paran de criticar. Se benefician de las fuerzas represivas que facilitan la expropiación y de las infraestructuras construidas con dinero público que incrementan el valor de lo expropiado.

Hay que reconocerle al capitalismo que ha refinado enormemente sus métodos. Ya no requiere de grandes masacres (en el Norte global, se entiende) y mediante una combinación de seducción, manipulación y leyes ha logrado que la depredación resulte aceptable para una gran parte de la sociedad. Además, en una jugada maestra -esta sí, de pura inversión- nos ha convencido de que el problema no son los expropiadores, sino los expropiados: inquilinos, okupas, inquiokupas. Invertir, tergiversar, alterar.

El primer paso en la lucha contra la opresión es rechazar el discurso de los opresores y buscar un lenguaje nuevo que describa mejor la realidad. Por eso, no dejes que lo llamen inversión, ni siquiera especulación. Que lo llamen por su nombre: depredación, expropiación, expolio."

(Alfredo González-Ruibal, Investigador científico, Incipit-CSIC, Público, 26/09/24)

22.4.24

Elena E. heredó un apartamento en Gran Canaria. Decidió ponerlo en alquiler ella misma. No tardó en toparse con la intrincada legislación autonómica: está prohibido tanto residir en una zona turística como que un particular alquile su apartamento por su cuenta... la corporación insular le incoó un expediente. “Me explicaron que la comercialización ha de llevarse a cabo a través de una empresa explotadora”. Para hacerlo, esta sociedad ha de tener el 50% más uno de toda la propiedad... La Plataforma de Afectados por la Ley Turística asegura tener detectadas hasta 70.000 familias potencialmente afectadas... La ley que impide vivir en pisos turísticos tensiona el sur de Canarias. “Es una expropiación encubierta”

 Plataforma de afectados por la Ley Turística: El PGO además ofrece un marco de actuación a otras leyes, planes y decretos sin precedentes, permitiéndoles imponer multas importantes que oscilan entre los 30.000 y los 300.000 euros a aquellos que residan en sus viviendas en las zonas afectadas.

 -Testimonios

- Noticias

"Elena E. heredó el año pasado un apartamento de 63 metros cuadrados en Playa del Inglés (sur de Gran Canaria)

Decidió sacarle rentabilidad y ponerlo en alquiler ella misma. No tardó en toparse con la intrincada legislación autonómica: está prohibido tanto residir en una zona turística como que un particular alquile su apartamento por su cuenta. Tanto el de Elena E. como el del resto de nombres de afectados que aparecen en este reportaje son ficticios; también se han ocultado los de los complejos turísticos, dado que la Administración considera una atenuante que los casos no aparezcan en prensa.

Presenté declaración responsable en el Patronato de Turismo del Cabildo y me di de alta en el IGIC [el impuesto regional que sustituye al IVA] en la Hacienda de Canarias”, relata Elena E. por teléfono, “Quería hacerlo de forma legal, y pagar todos los impuestos”. Al mes, sin embargo, la corporación insular le incoó un expediente. “Me explicaron que la comercialización ha de llevarse a cabo a través de una empresa explotadora”. Para hacerlo, esta sociedad ha de tener el 50% más uno de toda la propiedad. “Quité el anuncio y mi expediente quedó archivado”.

La cosa no quedó ahí: una posterior inspección del Cabildo al inmueble en abril de 2022 derivó en un expediente contra la propia comunidad de propietarios, dado que algunos apartamentos estaban habitados, y otros se alquilaban por su cuenta. El resultado, una sanción de 9.000 euros por incumplimiento grave. El del complejo de Elena E. no es el único caso. Durante esta legislatura, la Administración ha tramitado seis multas que van desde los 2.200 a los 9.000 euros. La Plataforma de Afectados por la Ley Turística asegura tener detectadas hasta 70.000 familias potencialmente afectadas. Fuentes del Ejecutivo (actualmente gobernado por PSOE, junto a Unidas Podemos, Nueva Canarias y Agrupación Socialista Gomera) rehusaron comentar la situación.

En 2013, el Gobierno de Canarias, entonces en manos de Coalición Canaria, aprobó la Ley de Renovación y Modernización Turística de Canarias. En ella, se obligaba a los propietarios a destinarlos al alquiler turístico, lo que les impide residir en ellos. En 2017, otra norma añadió una salvedad para quienes pudiesen demostrar que ya residían ahí desde antes de ese año. Además, se estableció el requisito de contar con la misma empresa explotadora durante, al menos, diez años (o constituirse la propia comunidad en empresa).

Esta legislación persigue, sobre todo, evitar la llamada residencialización. Es decir, que se conviertan en ciudades las zonas donde turistas se alojan por cortos espacios de tiempo. Son usuarios con necesidades y apetencias diferenciadas (y, en algunos casos, incompatibles): los turistas exigen fundamentalmente ocio; los residentes reclaman equipamientos e infraestructuras. Así, según el Gobierno de Canarias, la residencialización es la principal culpable de que las plazas extrahoteleras (las que no están en hoteles) hayan pasado de 172.110 en 2015 a 98.042 en 2020. El catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Carmelo León, sostiene que este es un fenómeno que provocan las crisis turísticas, lo que empuja a los propietarios a vender las unidades alojativas a posibles residentes. “Constituye una forma fácil de obtener una rentabilidad a corto plazo”.

Para combatirlo, los hoteleros plantean el principio de unidad de explotación: es decir, que no convivan residentes y visitantes en un mismo inmueble. “Las necesidades y horarios de ambos usos a menudo se contraponen y se estorban”, explica la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT). “Además, las obligaciones legales y de mantenimiento para un establecimiento turístico son muy superiores, lo que a menudo supone una carga que los residentes no están dispuestos a soportar”. Según la Universidad de La Laguna, el 30% de la población empadronada en San Bartolomé de Tirajana —donde están Maspalomas o la propia Playa del Inglés—, así como el 54% en Arona (en Tenerife, municipio que alberga a Playa de Las Américas o Los Cristianos) residen en las zonas turísticas.

La vivienda constituye un problema en Canarias, una región que presenta la segunda tasa más alta de población en riesgo de exclusión (36,2%, según el índice Arope). La región registró en 2022 el segundo mayor encarecimiento en el precio de la venta —datos del Instituto Nacional de Estadística— y el tercero mayor del precio del alquiler —según Idealista—. San Bartolomé de Tirajana, en concreto, es el 22º municipio de toda España con más demanda de alquiler, según los datos del portal inmobiliario. En Playa del Inglés, la situación es aún más grave, con la presión por encontrar alojamiento de los trabajadores en la industria turística.

Derecho a la propiedad privada

Los intereses de la industria —de la cual depende el 33% del PIB canario— chocan, sin embargo, con los de buena parte de la población de las islas. Sobre todo en Gran Canaria, en la que se dio la participación de muchos pequeños inversores particulares, que en los sesenta y setenta pusieron en promociones urbanísticas parte de los ahorros ganados en la agricultura.

Estas pequeñas inversiones minoristas constituyen el principal motivo por el cual en la isla ha habido tradicionalmente más oferta de apartamentos que de hoteles (al contrario, por ejemplo, de la vecina Tenerife). “En los sesenta, una hermana de mi padre compró cuatro apartamentos en el sur”, rememora Elena E. “Primero los disfrutó, y luego los explotó”. Su caso ejemplifica la situación de buena parte de los perjudicados. “El derecho a la propiedad privada es inherente al derecho a su uso”, manifiesta la presidenta de la Plataforma de Afectados por la Ley Turística, Maribe Betancor, quien califica la normativa de “inconstitucional”. La organización ha presentado una iniciativa legislativa popular (ILP) ante el Parlamento para que se modifique esta ley, y también ha acudido a los tribunales. “Ha de entenderse que los propietarios adquirieron un inmueble, sí, pero con la calificación de apartamento turístico”, matiza por su parte Javier Rodríguez-Batllori, socio del bufete San Telmo Abogados y Economistas, “y nuestra legislación no contempla una compatibilidad del uso turístico y residencial (a excepción de ciertas zonas)”.

El Defensor del Pueblo, en cambio, dio la razón a los afectados en una contundente recomendación en 2019. En su dictamen, Francisco Fernández Marugán admite que “es jurídicamente admisible” que haya un suelo especializado turístico donde no esté permitido el uso residencial. Sin embargo, sostiene que este “a día de hoy no existe en Canarias, al haberse anulado por sentencia de 18 de mayo de 2018 del TSJ de Canarias”. Y va más allá. En su opinión, recalca a su vez que la “imposición de la unidad de explotación es otra limitación al derecho de propiedad, y además a la libertad de empresa”. Desde su recomendación, sin embargo, todo sigue igual.

Escasez de vivienda

La obligación de tener que recurrir a un comercializador también solivianta a los propietarios. “¿Me vas a decir que no solo no puedo disfrutar de mi apartamento cuando quiera, sino que, además, se lo tengo que ceder a una empresa por la cara y por dos duros?”, asegura Andrés A., propietario de un inmueble en la playa de San Agustín (Gran Canaria). Este es otro problema del que se quejan Elena E. y Betancor (y muchos otros propietarios): las abusivas condiciones. “El precio lo pone el explotador y casi siempre son cantidades ridículas”, se queja la primera. Su apartamento lo comercializó una empresa hasta noviembre del 2016. Le abonaba, asegura, apenas 300 euros mensuales (“y eso cuando pagaba”). El mes escaso que lo alquiló por su cuenta ingresó una cantidad muy superior.

El precio medio de compra por metro cuadrado asciende a 4.182 euros, según Idealista, lo que eleva el valor del apartamento de Elena E. hasta 263.466 euros. Con la retribución de la empresa explotadora, tardaría 73 años solo en recuperar la inversión. O más tiempo: “Además, es el propietario el que debe mantener todo en condiciones; afrontar las derramas, pagar el IBI, la basura o la comunidad. Sufrimos una inseguridad jurídica brutal ante los abusos del explorador”. “Estas empresas son como una mafia de la que no te puedes salir”, recalca Andrés A. “Esto es una expropiación encubierta”, completa Betancor, y acusa a la consejería: “Tiene un objetivo trazado, que es favorecer al lobby hotelero”."             (Guillermo Vega, El País, 07/05/23)

- Defensor del pueblo: Inmuebles residenciales de uso turístico en Canarias.

- Ley 2/2013, de 29 de mayo, de renovación y modernización turística de Canarias, BOE

21.4.24

Una región plegada a la industria turística desde hace décadas se agota. Y su gente ha dicho basta... Canarias se rebela contra el modelo turístico: «Solo tienen ojos para la especulación y un crecimiento infinito imposible»... El motivo: mostrar el rechazo hacia el actual turismo de masas desaforado y la precariedad laboral imperante. El lema: Canarias tiene un límite... “El 80% de los beneficios del turismo canario no se quedan aquí, pero a los gobernantes no les importa. Tenemos un Gobierno que actúa como lobista del sector y de los negocios turísticos”... entre sus principales reivindicaciones está la independencia energética para las islas, la soberanía alimentaria, un fortalecimiento de la cultura del agua, la diversificación de la economía y la desclasificación de los planes turísticos todavía por ejecutar... es un movimiento eminentemente de clase trabajadora... “Hemos escuchado al Gobierno decir que quería traer trabajadores de Europa del Este, mano de obra barata, porque aquí no queríamos trabajar. Eso es mentira. Lo que pasa es que hay unos salarios bajísimos y las condiciones a las que se enfrentan las camareras de piso, por poner un ejemplo, son pésimas”... "tenemos que irnos de nuestras viviendas situadas en zonas turísticas, dárselas a un gestor único, y ya él las pondrá en alquiler para que luego nos pague una miseria. Y esto no solo pasa en el caso de las segundas viviendas, también ocurre con las primeras... “Las sanciones pueden ir desde los 2.000 euros hasta los 30.000, pero si reincides la multa puede llegar a los 300.000 euros e iniciarse un procedimiento de sustitución de propietario”

 "Una región plegada a la industria turística desde hace décadas se agota. Y su gente ha dicho basta. Como suele cantar el artista tinerfeño Cruz Cafuné: de las 8 pa’ las 8. Este sábado, 20 de abril, hay convocadas manifestaciones en cada una de las ocho islas Canarias, un hecho histórico. También saldrán a la calle en varias ciudades de la Península y Europa. El motivo: mostrar el rechazo hacia el actual turismo de masas desaforado y la precariedad laboral imperante. El lema: Canarias tiene un límite.

 Cada persona asistente tendrá en mente mil y un motivos para tomar las calles, pero los colectivos organizadores han querido destacar tres reivindicaciones que consideran prioritarias. La primera es una moratoria turística y vacacional: “No podemos seguir creciendo”, se quejan. La segunda es una regulación efectiva de la vivienda, poniendo freno al “descontrol” del alquiler vacacional y limitando la compra de vivienda a personas que no residan en las islas. Y la tercera es el cobro de una ecotasa a las personas que visitan las islas con el objetivo de reinvertir lo recaudado en el cuidado y mantenimiento de los espacios naturales o en la creación de empleos verdes.

Alfonso Boullón, portavoz de la asociación ecologista Salvar La Tejita y miembro de Canarias Se Agota –la plataforma convocante–, resume así la realidad del archipiélago: “Canarias ha llegado a esta situación porque tiene un modelo turístico totalmente insostenible basado en el uso irracional de los recursos, lo que lleva al colapso de las islas”. Desde su punto de vista, las alarmas ya están sonando. “Estamos en una emergencia hídrica, climática y energética, incluso alimentaria, y el encarecimiento de la vivienda es otro de los grandes problemas”, dice.

En los dos primeros meses del año (los únicos con datos oficiales disponibles), Canarias ha recibido 2.729.056 de turistas extranjeros, más que ninguna otra comunidad autónoma. Según el INE, con datos de 2021, en el archipiélago viven 2.172.944 personas.

El paso de los años en los que este modelo turístico ha campado a sus anchas ha provocado que la ciudadanía canaria se rebele contra la administración pública, tanto por el respeto al medioambiente como por conseguir unas condiciones de vida dignas. “Los gobiernos solo tienen ojos para la especulación, un crecimiento infinito imposible y la codicia sin límites. El turismo es un sector que precariza la economía y, aunque somos una de las regiones de España que más turistas recibe, también somos una de las comunidades con mayor índice de pobreza”, se explaya el activista.

No es casualidad que los municipios más turísticos tengan las rentas medias más bajas de todas las islas. “El 80% de los beneficios del turismo canario no se quedan aquí, pero a los gobernantes no les importa. Tenemos un Gobierno que actúa como lobista del sector y de los negocios turísticos”, critica Boullón, quien también reclama que se deje de “regalar dinero público a un turismo que no lo necesita”.

Canarias, epicentro del ‘urbanismo criminal’

Irma Ferrer es abogada del colectivo Transparencia Urbanística, una entidad que se dedica a la persecución de los delitos urbanísticos y ambientales: “Canarias es un laboratorio perfecto por su dimensión y población para analizar lo que se considera como urbanismo criminal”, inicia su discurso. ¿Qué es el urbanismo criminal? Así lo explica: “Se trata del desarrollo urbano del archipiélago, muy goloso porque es un paraíso natural, pero con unas deficiencias en torno al Estado de derecho aprovechadas claramente por aquellos que quieren explotar y exprimir los recursos naturales en beneficio propio”.

Este círculo vicioso engrasa una maquinaria demasiado peligrosa a ojos de Ferrer: “El motor económico es el turismo, y todos los partidos políticos subvencionan a los empresarios de este sector y de la construcción, quienes les riegan de dinero y parasitan las instituciones”. Esta abogada, que ha llegado a sentar en el banquillo de los acusados a grandes constructores, subraya además una coyuntura de singular importancia: “Llegamos tarde para la emergencia climática que vive Canarias, que sufrirá los estragos del cambio climático al ser un archipiélago del Atlántico con un monocultivo económico tan endeble y débil como el turismo”.

Por eso, entre sus principales reivindicaciones está la independencia energética para las islas, la soberanía alimentaria, un fortalecimiento de la cultura del agua, la diversificación de la economía y la desclasificación de los planes turísticos todavía por ejecutar. “Porque el problema no es solo lo que se construyó –explica–, sino lo que queda por construir”.

La clase trabajadora, relegada al turismo

La activista canaria María González, de 26 años, está afincada en Madrid precisamente por la inviabilidad de hacerlo en el archipiélago. También ella califica de “insostenible” que los 2,2 millones de residentes canarios tengan que dar cobertura a los más de 14 millones de turistas que llegan cada año.

Además de las movilizaciones del próximo sábado, seis personas llevan desde el 10 de abril en huelga de hambre. Están en San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, un municipio célebre por su movilización social. Para González, todo está relacionado. Si el sector turístico crea puestos laborales precarios, los trabajadores difícilmente tienen acceso a una vivienda mientras que el medioambiente se destruye para aumentar la oferta turística. “Reivindicamos que nosotros, los residentes de las islas, no vemos la riqueza que generamos con nuestros trabajos”, resume.

Las dos demandas principales detrás de la huelga de hambre son la paralización de los proyectos urbanísticos de lujo en el sur de Tenerife, en concreto el de Cuna del Alma y el de La Tejita –ambos frenados durante la pasada legislatura por varias irregularidades–, y una moratoria turística que insufle algo de aire en la región.

En la noche del pasado martes, una ambulancia tuvo que acudir a la zona ocupada por los huelguistas para asistir a una persona con una hipoglucemia grave tras estar seis días sin comer. Desde el Ejecutivo canario, liderado por el nacionalista Fernando Clavijo, no han dado ninguna señal de respuesta a las peticiones de las personas acampadas.

Sobre la cuestión laboral, María González se reafirma cuando dice que Canarias Se Agota –plataforma a la que pertenece– es un movimiento eminentemente de clase trabajadora. “Hemos escuchado al Gobierno decir que quería traer trabajadores de Europa del Este, mano de obra barata, porque aquí no queríamos trabajar. Eso es mentira. Lo que pasa es que hay unos salarios bajísimos y las condiciones a las que se enfrentan las camareras de piso, por poner un ejemplo, son pésimas”, responde.

Ceder tu vivienda al turismo

El asunto de la vivienda también resuena en sus demandas. “El tema ya está mal en toda España, pero es que en Canarias tenemos que competir con personas con un nivel adquisitivo del norte de Europa”, incide esta activista. Y no se queda ahí la cosa, pues sí existe cierta regulación al respecto, aunque totalmente perjudicial para los residentes. En virtud de la Ley de renovación y modernización turística de Canarias, aprobada en 2013, el Gobierno regional está multando y expulsando a los propietarios de sus viviendas para que sea un turoperador el que las explote.

“Esta ley viene a decir que tenemos que irnos de nuestras viviendas situadas en zonas turísticas, dárselas a un gestor único, y ya él las pondrá en alquiler para que luego nos pague una miseria. Y esto no solo pasa en el caso de las segundas viviendas, también ocurre con las primeras”, relata Maribe Doreste, presidenta de la plataforma de afectados por una ley que ni les permite vivir en sus casas, ni les permite alquilarlas a otras personas a menos que lo haga un tercero, lo que consideran inconstitucional.

La problemática ha ido a más desde noviembre del año pasado, cuando empezaron a llegar las primeras multas a los propietarios que no habían cedido su vivienda al explotador turístico. “Las sanciones pueden ir desde los 2.000 euros hasta los 30.000, pero si reincides la multa puede llegar a los 300.000 euros e iniciarse un procedimiento de sustitución de propietario”, denuncia la propia Doreste. Por el momento, hay unas 800 personas con expedientes sancionadores iniciados, aunque la normativa puede afectar potencialmente a 70.000 personas.

La mayoría de la gente afectada por esta normativa se concentra en el sur de la isla de Gran Canaria. Esto se debe a que, a diferencia de otras islas (como pasa en la vecina Tenerife), en la isla redonda se apostó más durante el boom turístico por apartamentos y bungalós en vez de por hoteles.

Josefa Sarmiento es una de estas afectadas y lidera la batalla judicial. Cuando recibió la multa de 2.250 euros en noviembre de 2023, recurrió ante la administración, aunque después de negarle el primer recurso, le obligaron a acudir directamente al juzgado de lo contencioso-administrativo. “Mi multa fue la única que la consejera de Turismo ratificó con su firma. Gracias a la presión social, todas las demás están paralizadas a la espera de lo que pase en mi juicio”, comenta. La vista oral del juicio está fechada para febrero de 2025. Ella lucha por mantener el piso que su familia compró hace 55 años.

Una “expropiación encubierta” masiva

Por su parte, Juan Ramón Reyes va algo más lejos y afirma que esta operación se trata de “una expropiación encubierta”. Él tiene un apartamento en el sur de Gran Canaria desde 2005. Con este símil explica la realidad que sufre: “Es como si me compro un coche y no me dejan conducirlo, se lo tengo que ceder a un tercero, pero la gasolina y el mantenimiento lo tengo que seguir pagando yo”.

Desde su punto de vista, “los explotadores turísticos son el verdadero cáncer de Canarias”, sobre todo por su manera de actuar. “Te acaban pagando lo que ellos quieren. Yo he trabajado con alguno y me han llegado a dar 172 euros al mes, aunque él sacara 2.000 euros. Si les viene mal, incluso llegan a decirte directamente que ese mes no te van a pagar”.

Detrás de este movimiento político-empresarial, Reyes cree que podría esconderse algo mayor: “¿Quién va a querer un apartamento que no puede utilizar y por el que apenas le pagan? Lo que quieren es que nos cansemos de luchar y se los vendamos a ellos para que los exploten sin límites de ningún tipo. La industria del turismo te roba las casas”, afirma tajante.

La comunidad científica habla 

La distinción entre zonas turísticas y zonas teóricamente residenciales es cada vez menor. Poco a poco, el todo-al-turismo va ganando espacio a costa de los residentes locales, que se sienten parte de un decorado, de un espectáculo mayor del que son meros figurantes.

Con el objetivo de desacreditar las demandas ciudadanas y la manifestación de este 20 de abril, el sector turístico y determinados políticos llevan meses hablando de una supuesta “turismofobia”. Sin embargo, la organización, activistas y especialistas han insistido siempre en que no se está en contra del turismo, sino del actual modelo de turismo masivo. Así lo defienden también 450 personas que forman parte del personal docente e investigador de diversas universidades y centros de estudios, tanto de Canarias como del extranjero. A través de un manifiesto, que recoge firmas de especialistas de todas las universidades canarias y de unas 30 universidades de fuera de las islas, entre ellas Harvard, hacen un llamamiento para sumarse “masivamente” a la convocatoria.

La carta sirve también como respuesta al presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo, quien declaraba que hacía falta una conversación “científica” a la hora de valorar las demandas ciudadanas. “Pues aquí llega la respuesta: unas 450 voces, especializadas en distintas áreas del conocimiento, convergen en el diagnóstico de que el actual modelo de desarrollo es fallido y en que existen alternativas fundamentadas a él”, se recoge en el manifiesto."                 (Guillermo Martínez y Eduardo Robaina , La Marea, 18/04/24)

29.11.23

Un fondo buitre contra una nonagenaria: cuando una urbanización de lujo te echa de tu casa... Nueve familias se enfrentan a las administraciones gallegas y a un fondo de inversión para salvarse de una expropiación forzosa. La “razón de utilidad pública e interés social” que las desplaza es la construcción de pisos de hasta 800.000 euros

 "La primera noticia que tuvieron les llegó por la prensa local. Una promotora inmobiliaria y un fondo buitre habían colocado entre sus objetivos urbanísticos un gigantesco terreno en el centro histórico de Vigo (Pontevedra) donde nunca, en todos los siglos de historia documentada de la ciudad, ha habido nada construido. El proyecto dibujaba una urbanización de lujo con pisos que costarían hasta 800.000 euros, pero el pelotazo tenía algún impedimento en su camino. Un antiguo convento reconvertido por la sociedad civil en una alternativa habitacional para personas empobrecidas y varios edificios propiedad de familias de clase trabajadora. Con la connivencia de la administración autonómica, gobernada por el Partido Popular, y de la local, dirigida por el Partido Socialista, hoy, de todas esas construcciones solamente queda en pie una. Un edificio de piedra con tres alturas. Allí vive desde hace 80 años Pilar Araújo. La única comunicación oficial que ha recibido en casi una década de idas y venidas desde aquella primera noticia llegó a su buzón hace dos semanas. Era un aviso de expropiación forzosa.

 “Es una casa pequeña, pero aquí dentro hay un mundo”, explica Pilar poco después de que ella y su hija, Carmen Baluja, abriesen a El Salto las puertas de su casa. Las estanterías de su salón dan cuenta de sus 92 años de vida y de ese mundo sobre el que hoy pesa una mirada buitre con el nombre comercial de Barrio do Cura. Hay libros antiguos, recuerdos de viajes, fotos de su familia, de sus cuatro nietos y de sus tres hijos. Entre todas ellas, hay una especial. La de su padre, fusilado por los golpistas durante la Guerra Civil. “Imagina tener su edad y llevar viviendo desde niña aquí. Imagina que quieren demoler tu casa para dotar de una zona verde a una urbanización de lujo”, reflexiona su hija. Y así es. La ley obliga al fondo Autonomy Global Opportunities y a la promotora Gestilar a mantener un porcentaje de zona verde. Aproximadamente un tercio de la que ya existe hoy. Pero el equipo que está detrás del arquitecto Alfonso Penela ha decidido distribuirla justo en la zona donde viven estas familias y no en la hectárea que históricamente ha estado libre de construcción alguna.

 En la carta que les avisa de la expropiación inminente, similar a la que recibieron las otras ocho familias, no está tasado nada más que sus metros cuadrados. Ningún otro valor. Ni las vistas panorámicas a la ría, ni su ubicación céntrica, ni la adaptación integral para una persona con movilidad reducida ni, por su puesto, su valor emocional. La valoran muy por debajo del precio de mercado en 150.000 euros y, en cambio, le ofrecen 100.000. “Un despropósito más”, alertan. La oferta la vehicula el Ayuntamiento del PSOE, pero la pagan la promotora y el fondo buitre. El negocio es redondo. La ley que regula las expropiaciones forzosas en el Estado español especifica que para que las administraciones puedan llegar al extremo de echar unilateralmente a la gente de sus casas debe haber una “razón de utilidad pública e interés social”. “Ahora creo que le llaman progreso y daños colaterales”, suelta un vecino en la calle que ha seguido de cerca la transformación del barrio. En este caso, el progreso son 262 viviendas de lujo, 600 plazas de garaje y una zona comercial de 14.000 metros cuadrados.

 Por suerte para ella, Pilar no está sola. Además de su hija, están las ocho familias con las que comparte escalera. Dos plantas más arriba, vive otra compañera de generación, Luisa Hernández, con 94 años recién cumplidos. “Si nos vemos obligados a sacarla de aquí, literalmente se moriría”, denuncia Gabino Alonso, hijo de Luisa y una de las personas que más está bregando por denunciar públicamente lo que consideran “una atrocidad”. El único contacto humano que han tenido en estos casi diez años ha sido con los comerciales de la promotora que, un día, llamaron a sus puertas: “Nos dieron a entender que se nos iba a echar de aquí por las buenas o por las malas y nos ofrecieron una permuta por una vivienda más pequeña y en un sitio indeterminado de la ciudad. Les respondimos que ni con medio millón de euros nos moveríamos”. Y se han mantenido firmes hasta hoy.

 No ha sido ni fácil ni barato. Se encuentran en un proceso judicial abierto visto ya para sentencia contra el Ayuntamiento por lo que consideran “irregularidades manifiestas” en el planteamiento del plan de urbanismo que, de facto, ofrece las herramientas legales a una multinacional y su brazo promotor para echar de su casa a personas como Pilar y Luisa. “Irónicamente, a pesar de estar el juicio en pleno proceso, la expropiación no ha sido paralizada cautelarmente. En teoría, en seis meses o un año la ejecutarán”, insiste Gabino, el hijo de Luisa. 

El edificio que guarda la historia de vida de estas nueve familias fue diseñado por el prestigioso arquitecto gallego Antonio de Cominges en los años cuarenta y catalogado como patrimonio histórico con el beneplácito de la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Vigo. Tras una polémica y cuestionable casualidad, durante el periodo que ha transcurrido desde que se lanzó por primera vez el primer plano de este pelotazo urbanístico, ambas administraciones decidieron descatalogar el edificio como de interés patrimonial, una jugada burocrática con apenas antecedentes en el Estado español. El documento que lo oficializa raya en lo absurdo. Habla de que este predio del número 36 de la rúa Santa Marta es un símbolo del “feísmo de los años sesenta”. Es decir, los técnicos de Patrimonio lo consideran un símbolo de una etapa urbanística que llegó veinte años después. Tan elocuente es la afirmación que la propia administración autonómica le dedicó cerca de 90.000 euros a fondo perdido para reformarlo por su “singular valor patrimonial”. 

Ante la negativa de las administraciones a escuchar sus reclamaciones, las nueve familias han decidido comenzar a hacer llamamientos a la solidaridad de la sociedad civil gallega. Su primera estrategia ha sido llamar la atención de los medios de comunicación que, salvo excepciones puntuales, o les han denegado el foco o se lo han dado muy puntualmente. Sin embargo, las idas y venidas del proyecto, las infografías y los renderizados en tres dimensiones, ocupan periódicamente y con protagonismo páginas enteras de información local. La promotora y el fondo de inversión no escatiman en pagar páginas completas a todo color y banners con su publicidad. Esas mismas páginas a través de las que Pilar y Luisa se enteraron de la que les venía encima y que, a pesar de todo, todavía hoy leen."             

(Javier H. Rodríguez  , El Salto, 28/11/23)