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9.7.18

Más allá del ruido: beneficios de la ciudadanía madrileña por la Economía Social y Solidaria. Hablamos con distintas cooperativas que trabajan con el Ayuntamiento de Madrid...

"(...)  Llevamos semanas, meses, leyendo en algunos medios las acusaciones de la derecha al gobierno municipal de Ahora Madrid sobre una supuesta “red clientelar” en el proceso de contrataciones del Ayuntamiento de la capital. El pasado lunes, el grupo municipal del PP presentaba una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción acusando al Consistorio de “tráfico de influencias” en adjudicaciones de contratos y subvenciones a empresas mayoritariamente de economía social. 

Los conservadores cifran en 20 millones de euros el gasto público “sospechoso” en este sentido. Desde el equipo de Manuela Carmena, apelan a los hechos y niegan la mayor. Aseguran que esta denuncia terminará en nada.


El concejal de Economía y Hacienda, Jorge García Castaño, no se ha cansado de repetir durante este tiempo que, por el contrario, el Ayuntamiento vive “un momento especialmente dulce de la contratación madrileña”. García Castaño apela a los datos: “Estamos más que duplicando, esperamos triplicar pronto el número de contratos abiertos, nunca ha habido más competencia ni concurrencia en la contratación pública que en este momento”. “El PP lleva tiempo con insinuaciones y ataques que no se sustancian en nada”, asegura el edil madrileño.


“Hemos hecho una normativa de transparencia que va mucho más allá de la Ley de Transparencia; antes sólo sabíamos la cantidad de contratos menores total por área, ahora hacemos que se conozca el contratista, la fecha, el objeto, se publican todos en el portal de transparencia, en el portal de contratos, se pueden fiscalizar en la Comisión de Contrataciones…”, responde García Castaño, asegurando que “en el Ayuntamiento hay más transparencia que nunca y más que en otras administraciones”.


“Acabamos de aprobar el nuevo modelo de control interno, hemos aprobado la creación de la Oficina Antifraude que dirige Carlos Granados, hay más control que nunca”, enumera el responsable de las cuentas madrileñas, que añade: “Haremos público el Plan Anual de Contratación con antelación, para que las empresas sepan con previsibilidad lo que va a contratar el Ayuntamiento el próximo año”. 

En una entrevista con cuartopoder.es, el propio García Castaño recordaba: “En contratos menores, estamos en en una cantidad semejante a lo que había antes, un porcentaje residual del presupuesto, un 0,47%”. También comentaba que, de las contrataciones del Ayuntamiento, un 97% son públicas, “hay 20 veces más contratos fuera de concurrencia en la Comunidad que en el Ayuntamiento”.

Ejemplos madrileños

En cuartopoder.es, hablamos con algunas de las empresas que han concurrido a concursos públicos o subvenciones y que han sido contratadas y seleccionadas por el Ayuntamiento de Madrid para que desarrollen algunos servicios. Ante el ruido, veamos en qué se gasta parte de su dinero el Consistorio de Carmena. César Gómez nos cuenta que Heliconia, una cooperativa que presta servicios socio-ambientales, ganó un concurso público para el suministro y mantenimiento de los huertos de Madrid.

  “Como en cualquier ayuntamiento, como no se  sabe qué intervenciones serán, se hace un acuerdo marco para cuatro años”, explica Gómez, que añade que, en Madrid, se encargan de “todos los huertos escolares de colegios públicos y privados que, previamente, se adscriben a una lista de Medio Ambiente de Madrid”.


Además, el de Heliconia se muestra muy orgulloso: “Ganamos un concurso público en el que concurríamos junto a grandes empresas, y todo fue muy transparente”. “Tenemos también un acuerdo menor con la Junta de Distrito de Moratalaz de intervención socio-educativa”, relata a este periódico. Heliconia pertenece a un grupo empresarial, una cooperativa de segundo grado, que se llama Tangente.

 “Somos empresas que hace cinco años nos unimos bajo la fórmula jurídica de economía social, somos todas empresas pequeñas que trabajamos en el campo de la economía social y solidaria”. En Tangente, se ofertan distintos servicios, a veces una empresa no trabaja en unos y  en otros sí. Tangente trabaja con una gran disparidad de entidades y administraciones, entre ellas, también, la Comunidad de Madrid.


Además, ante el ruido sobre la economía social y solidaria, cabe recordar que la mayoría del ámbito cooperativo pertenece a redes de empresas y cooperativas como REAS o Cooperama. “Son redes representativas, igual que muchas empresas pertenecen a la CEOE”, aclara Gómez, que describe algunas de las acciones que realizan: “Somos una consultoría socio-ambiental, trabajamos el ámbito ambiental y el desarrollo de parques agrarios y tejido agrícola en el periurbano de Madrid”.

 Llevan a cabo medidas de transición a lo ecológico, trabajan con nuevos agricultores y desarrollan circuitos propios de distribución, para que los alimentos no tengan que pasar por intermediarios. No sólo trabajan en Madrid, también en Fuenlabrada, Rivas o Ciempozuelos. “Constituimos parques agrarios, damos soporte técnico para cada proyecto”, añade.

Además, trabajan la conservación y mantenimiento de jardines. “Dábamos formación a través del Servicio Regional de Empleo, cuando estaba activo, formación en paisajismo, jardinería, agricultura ecológica, además, como consultoría social, trabajamos desde la responsabilidad social para empresas y para colegios, por ejemplo, impartimos talleres de género y contra la violencia machista”, prosigue Gómez.

La cooperativa Garúa tiene un contrato pequeño con escuelas infantiles, por el cual realizan un acompañamiento del modelo de alimentación escolar hacia lo ecológico y saludable. Entre otros, pusieron en marcha el proyecto de referencia en la Comunidad de Madrid, los tres colegios de la Fundación FUHEM. Su trabajo recibió un premio de la Obra Social La Caixa hace tres años. También desarrollan otro proyecto con la Fundación Daniela.

“Hay un acompañamiento directo a escuelas infantiles, ayudamos a encontrar proveedores de alimentación ecológica, a cambiar los menús, hacemos sensibilización con las familias y comunidad educativa”, nos cuentan. También fomentan la creación de grupos de consumo en los propios centros educativos para que las familias tengan una mayor accesibilidad a un consumo ecológico y saludable.

 Destacan el impacto que tiene esta educación en la alimentación en los menores: “Cuando son más pequeños, es más fácil crearles hábitos saludables, jugando con las texturas o sabores de los alimentos, con las formas de cocinar…”

Mares Madrid es un proyecto de transformación urbana a través de la economía social y solidaria que busca fomentar iniciativas productivas y cambiar la ciudad incidiendo en cinco sectores: movilidad, alimentación, reciclaje, energía y cuidados. 

Hablamos con Laura Tejado, quien nos cuenta que su trabajo con el Ayuntamiento no está relacionado a través de un contrato, sino a través de una subvención europea que ganaron en un concurso en el que se presentaban 300 proyectos de entidades en colaboración con sus respectivos ayutamientos. De esta manera, MARES recibe 4,8 millones de euros de la Comisión Europea y 1,2 del Ayuntamiento.

Como decíamos, su proyecto busca la transformación urbana a través de la economía social y solidaria, “un proyecto que tiene varias capas y que llega hasta la formación de empleo en estos parámetros”. “Partimos de una hipótesis de partida, en épocas de crisis, las ciudades desarrollan técnicas de supervivencia, resiliencias”, nos explica Tejado.

 “En primer lugar, hacemos un mapeo de estas iniciativas de resistencia que funcionaban en los barrios, estudiamos las competencias que tiene la gente para poner en marcha un proyecto económico”, cuenta Tejado, que añade: “A partir de ahí, se les asesora y acompaña para que estas iniciativas ciudadanas se conviertan en empresas y cooperativas para desarrollar esas funciones, ponemos a su disposición nuestro personal especializado y adaptado”. Esta semana, la comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu, ponía en valor la “reconocida capacidad de ofrecer asesoramiento y formación” de MARES.

La Economía Social y Solidaria, según explica el Ayuntamiento de Barcelona en su página web, es “un conjunto de iniciativas socioeconómicas, formales o informales, individuales o colectivas, que priorizan la satisfacción de las necesidades de las personas por encima del lucro”.

 “Actúan orientadas por valores como la equidad, la solidaridad, la sostenibilidad, la participación, la inclusión y el compromiso con la comunidad, y, también, son promotoras de cambio social”, añaden. 

El año pasado conocíamos que la Economía Social y Solidaria genera ya un 8% del PIB español. Los ayuntamientos del cambio son punta de lanza en fomentar este modelo de generar riqueza y empleo de una forma sostenible, con valores sociales y de equidad de género."                (Sato Díaz, Cuarto Poder, 06/07/18)

22.10.14

Escuela para la economía social: Estárter ha formado ya a una veintena de emprendedores para sacar adelante proyectos colectivos

"Las empresas pueden formarse en escuelas de negocios tradicionales, pero también tienen mucho que aprender de la experiencia de las entidades, los movimientos sociales, las cooperativas o la economía social en otras formas que persigan la transformación social.


Porro, que lleva más de una década vinculado a los movimientos sociales, defiende así el proyecto: “Ante el discurso de las bondades de emprender, de la empreneduría individual, nosotros ponemos encima de la mesa el discurso de la empreneduría colectiva, porque cuando lo hacemos de forma conjunta los saberes y prácticas de otros mundos diferentes al empresarial también ganan en valor”.

Entre enero y junio de 2013 por Estárter pasaron una veintena de proyectos. En sesiones teóricas y prácticas en cuestiones de legales, de financiación, relacionadas con la viabilidad económica, la gestión de relaciones entre los integrantes o la toma de decisiones estratégicas… 

 Pero también tiene espacios menos habituales: como Los viernes arremangarse, un espacio de asesoramiento colectivo que se inspira en las asambleas de la PAH, donde los alumnos pueden intercambiar experiencias. (...)

Porro explica que Estárter da mucha importancia a “la dimensión relacional de los proyectos, lo que llamamos la esfera invisible”. Como argumenta Neus Andreu, se trata de la cooperativa Fil a l’Agulla: “Los aspectos no evidentes en la vida de un grupo, pero que son muy importantes y que es básico hacer visible y aprender de ellas, cuestiones relacionadas con las emociones o las relaciones de poder, que pueden llevar a la ruptura”.

Entre los proyectos que el año pasado pasaron por Estárter figuran L’Aresta, una cooperativa de Santa Coloma de Queralt que se dedica a la elaboración de pan con harinas tradicionales; o Eticom-Som Connexió, también una cooperativa de usuarios de telefonía e Internet que se inspira en Som Energia. En ambos casos valoran unos formadores “profesionalmente potentes” pero con “otra forma de entender la economía”.  (...)
Mercè Botella, impulsora de Eticom-SomConnexió, explica que la idea del proyecto es “una operadora que pertenezca a quienes la utilizan”. “Hasta ahora las iniciativas que hay son hormiguitas, pero ante el oligopolio existente es necesario un proyecto alternativo grande”, lo que ellos buscan ser. “En otros espacios como pueden ser las escuelas de negocios no entienden este tipo de proyectos; estos son proyectos no buscan el bien de sus impulsores, sino de todos, buscan el bien colectivo”, añade."          ( ,, El País  ,  Barcelona 19 OCT 2014)

14.9.14

Las cooperativas son las que están aguantando mejor la crisis. Mantienen el empleo, y son capaces de generar empleo, de evitar el cierre de empresas

"(...) Fermín Peña, con apenas 14 años, empezó a trabajar en la empresa. Y lo sigue haciendo ahora, 38 años después. A punto estuvo, junto con el resto de la plantilla, de quedarse en la calle hace dos años, tras el cierre de Muebles Salcedo. Ahora ya no se llama Muebles Salcedo, sino Muebles Viana. Y la empresa es de los trabajadores.
 
La compañía se había ganado fama de combativa en repetidos ciclos de huelgas. No iba a ser tan fácil terminar con ellos. “Empezaron a decir que las cosas iban mal y los dueños decidieron cerrarla”, cuenta Peña a Diagonal. Al igual que otras 250.000 empresas desde el inicio de la crisis, Muebles Salcedo se veía obligada a echar el cierre.

Las perspectivas para los 132 trabajadores no podían ser peores. “En la época en la que estábamos y con los años que tenemos… había que agarrarse a algo. Si no era ahí, ¿dónde íbamos a trabajar? Salvo dos o tres, todos tenemos ya más de 50 años”, dice Fermín. Con el dinero adelantado que obtuvieron de la capitalización del desempleo, los trabajadores compraron la empresa y la convirtieron en cooperativa.

Una historia que se ha repetido desde el inicio de la crisis, en 2008, con diferentes nombres: Mec10, Profinox, Zero-Pro, El Nou Rals, Tafinox, Curvados Alzania… El número exacto de empresas ‘coope­rati­vi­za­das’ se desconoce, pero todos los que han estudiado el fenómeno coinciden en señalar que son cientos y que cada vez son más.

 Sólo en 2012, último año del que hay datos, los trabajadores se hicieron con el control de 150 empresas en quiebra o en riesgo de quiebra en Europa. La mitad de ellas se encontraba en España, según la Confederación Europea de Cooperativas de Trabajo. (...)

Muchas de las empresas cooperativizadas surgen de la capitalización del paro o de las indemnizaciones de los trabajadores despedidos, que deciden hacerse con la empresa. En otras ocasiones, la plantilla pacta con el propietario la transformación de la empresa en una cooperativa para evitar el cierre. 

Éste fue el caso de Cuin Factory, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), donde el mismo dueño se convirtió en uno más de los miembros de la cooperativa, cobrando lo mismo que todos los demás: 900 euros. 

En otros casos, los trabajadores víctimas de un ERE crean un nueva entidad y se quedan parte de los clientes o usuarios, como ocurrió con Musicop, una cooperativa creada por los 35 trabajadores despedidos de la Escuela de Música de Mataró (Barcelona), dependiente del Ayuntamiento. La nueva cooperativa no sólo se ha mantenido, sino que ha creado nuevos puestos de trabajo.

A pesar de este auge de empresas cooperativizadas, el fenómeno sigue sin ser significativo en relación a la destrucción de empleo provocado por la crisis. Según comenta Vilnitzky, las consultas para iniciar nuevas cooperativas se han triplicado en muchas comunidades autónomas. 

Pero a veces es demasiado tarde. “Cuando llegan a preguntar, es porque ya se han comido todo el paro, cuando ya estuvieron buscando y buscando trabajo… Entonces es cuando generalmente empiezan a pensar en armar algo propio. El problema es que cuando llegan a ello ya no tienen forma de financiarlo”, dice.

 “En Argentina no tienes paro, no tienes nada –continúa– en el momento en que te vas a quedar sin trabajo, la necesidad de luchar por tu puesto de trabajo es mucho mayor. El problema es que todavía en España hay gente que piensa que, si se queda sin trabajo, igual de aquí a unos meses consigue algo”. (...)

“Las cooperativas son las que están aguantando mejor la crisis”, afirma a Diagonal Juan Antonio Bernabéu, autor del libro Las cooperativas de trabajo asociado como solución a la reestructuración empresarial en épocas de crisis económica.

 “Las cooperativas mantienen el empleo, son capaces de generar empleo, de evitar el cierre de empresas. Esto se demuestra con las cifras”, argumenta Bernabéu. Hasta 2013, las cooperativas se habían limitado a destruir empleo con un ritmo ligeramente inferior al resto de empresas, pero el año pasado cambió la tendencia: por primera vez desde el inicio de la crisis, el número total de cooperativas crecía, un 23% más que el año anterior, confirman desde la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (Coceta).

Bernabéu argumenta que esta mayor resistencia de las cooperativas frente a las empresas tradicionales se debe a que tienen mayor capacidad de adaptación: “No son empresas al uso, son empresas participativas, democráticas, en las que todos los cooperativistas son dueños de la empresa, algo que les permite una agilidad de adaptación que no tiene ninguna empresa estándar”. 

Una capacidad de adaptación, reconoce, que tiene su reverso oscuro en la autoexplotación y formas muy diversas de entender el cooperativismo, en una gama que va desde empresas de tres empleados hasta un grupo como Mondragón, que en 2012 daba trabajo a más de 80.000 personas.

El motivo último de este crecimiento del cooperativismo y de las empresas ‘recuperadas’, resume Bernabéu, se halla en que se trata de un “modelo que en estos momentos está funcionando mejor que la empresa clásica”. También “de la necesidad de la gente, que no quiere quedarse sin trabajo”. Como el caso de Muebles Viana. “La empresa se iba cerrar… y nos agarramos a esto para poder tener trabajo. Y parece que hemos acertado”, dice Fermín Peña.

 En España no existen por ahora fábricas recuperadas por los trabajadores que hayan conseguido reiniciar la producción forzando la legalidad. Mucho menos que hayan conseguido, como en el caso argentino –donde existen 300 empresas recuperadas que dan trabajo a 10.000 personas–, que las autoridades expropien a los antiguos dueños para entregar la empresa a los trabajadores. Lo intentó la plantilla de T-Solar en 2013, que mantuvo ocupada esta fábrica de paneles solares de Ourense durante 129 días para evitar un ERE que afectaba a 170 personas.

 Pero tuvieron que abandonar la lucha cuando el juez ordenó el desalojo. “La ley no les ayuda, los jueces no les ayudan, sobre todo cuando hay grandes inversiones, maquinaria… La mayoría de las veces los trabajadores tienen que empezar de cero”, dice Mariana Vilnitzky."                 (Martin Cuneo, Diagonal, en Economía crítica y crítica de la Economía, 21/09/2014)

25.6.14

Las asambleas de parados y precarios en Asturias

"(...) Cada jueves, la Asamblea de Gijón se reúne en la Casa Sindical y trata los avances de la semana, organiza próximas acciones e intenta echar una mano a aquellos que solicitan ayudas sociales de la Administración. 

 Pero uno de los principales objetivos de estas asambleas es la constitución de proyectos cooperativistas. El que funciona desde el principio es el cultivo de huertos ecológicos. Uno de ellos, situado en la parroquia gijonesa de Vega, ya cosecha y vende guisantes, fresas, lechugas, calabacines, tomates y otras frutas y hortalizas. Trabajan en esta tres personas, pero aspiran a aumentar el número de tierras, animales y personal, si la iniciativa prospera.

Aunque las asambleas hayan surgido en Gijón y estén relacionadas con la Corriente Sindical de Izquierda (las reuniones en cada ciudad acostumbran a celebrarse en el local del sindicato), las del resto de ciudades asturianas funcionan con independencia entre sí. 

Iván, de la Asamblea de Oviedo, afirma que “aunque utilicemos un nombre y un logotipo similares somos bastante autónomos. Aun así, una vez al mes solemos hacer un encuentro entre todas las asambleas.”

En la asamblea de la capital asturiana se reúnen los miércoles y ofrecen servicio jurídico sin coste, disponen de un banco de alimentos y destacan por sus denuncias de la precariedad laboral que realizan en los mismos centros de trabajo. 

“Organizamos también un comedor gratuito en el que nos reunimos distintos grupos para establecer relaciones y organizar otras acciones sociales”, comenta Usca, una de las chicas más comprometidas del colectivo. Pero con el desalojo del Centro Social La Madreña, donde lo habían ubicado, han tenido que suspender este comedor.

A menudo se cree que sólo pasan por dificultades aquellos que están desocupados y la atención se centra en los parados. Por ello, las asambleas no quieren desatender otro de los problemas laborales más preocupantes en la actualidad: el precariado. En la Asamblea conjunta de Siero y Noreña, la última en constituirse, es algo que ven con cierta alarma. 

Mario cuenta que en ambos concejos “encontramos que cada vez hay más desempleo y más necesidad de prestaciones sociales, pero la cobertura social no deja de bajar. También vemos con mucha preocupación que la gente que encuentra un empleo es de muy baja calidad. Son personas que trabajan pero que aun así están cerca del umbral de la pobreza. Eso es lo más preocupante”.

Sin embargo, hay ocasiones en que son más las ideas y propuestas que los asistentes a las reuniones. “Tendría que haber mucha más gente”, sostiene David, de la Asamblea de Oviedo y trabajador en los huertos de este concejo. “Somos pocos para los parados y precarios que hay”.

La dificultad de movilizar a los parados

Y es que el número de asistentes a las asambleas semanales no suele pasar de las 20 personas en la de Gijón, así como en la de Siero y Noreña. En la de Oviedo acostumbran a ser una decena, en su mayoría jóvenes, y en Avilés las reuniones están suspendidas temporalmente, en beneficio de otras actividades en el sindicato. Pero esta modesta afluencia puede tener su explicación en las dificultades propias de los desempleados para movilizarse.

El paro se suele vivir casi siempre como un fracaso personal y como algo individual: es tu problema. Tú eres el que no encuentra trabajo, tú eres el que fracasa, el que no se formó bien o el que no se desenvuelve en las entrevistas de trabajo”, explica Rubén Vega, profesor de la Universidad de Oviedo especializado en el movimiento obrero en Asturias. 

Según su visión, la dispersión de los parados como colectivo y el supuesto carácter temporal de su situación laboral hacen que el desempleo se viva como un problema propio. Esto puede causar estragos en la autoestima y lleva al derrotismo y a la indefensión, pero no a la movilización.

 “Lo que hacen los movimientos de parados es justamente cambiar esa clave: no, esto no es un problema individual, es un problema social y hay que vivirlo de forma colectiva. Y además es un problema político, hay que protestar”, sostiene el historiador. (...)"            (La Marea, 25/06/2014)

12.6.14

Sierra Noroeste: el despertar de los centros sociales autogestionados


 Uno de los centros de la Sierra Noroeste de Madrid. / Beatriz de Coro 

"Los pueblos de la Sierra Noroeste de Madrid, hasta hace poco lugares de segundas residencias, con gobiernos tradicionalmente en manos de la derecha, están viviendo su particular despertar con la llegada de nuevos vecinos e iniciativas.

 La creación de centros sociales autoges­tio­nados es una de ellas. Ejem­plos de ello son el centro social El Balcón en el Boalo, la asociación Sorcas en Moralzarzal o Disparate en Becerril de la Sierra.

Este último centro ha sido puesto en marcha por un grupo de mujeres que se decidieron a alquilar un local que llevaba cerrado más de 15 años. Todas ellas madres, algunas con familias numerosas, se empeñaron en la tarea de rehabilitarlo y convertirlo en un centro social de referencia en el entorno. “Hemos organizado desde comidas temáticas hasta jornadas zapatistas, talleres de foto,

pedagogía corporal. Tenemos cursos estables de yoga, pilates, inglés, costura, música, circo… –nos comenta Ana Toribio, una de sus impulsoras–. También tenemos préstamo de libros, ropa de segunda mano… Todo surgió de la necesidad de crear un espacio de todos y para todos”.

“Nos hemos dado cuenta de que si no es por este tipo de lugares no saldrían adelante ciertas propuestas”, explica Ruth Orta, otra de las impulsoras del centro. Sobre la dificultad de gestionar un proyecto así nos comenta: “No sería posible sin el apoyo de mucha gente”.

“Con el centro queríamos crear un lugar donde generar una oferta cultural alternativa, que el tiempo de ocio familiar no fuera irse a pasar la tarde del sábado al centro comercial. Frenar la cultura del consumo”, cuenta Clarisa Luna, también promotora de la iniciativa. En estas zonas, no muy bien dotadas de infraestructuras de transportes, la parada más cercana del autobús es a un centro comercial de Villalba.

“Creíamos que en estas zonas no había espacio para otras iniciativas porque siempre ha gobernado la derecha, pero nos hemos dado cuenta de que lo que sucedía es que no había espacios en los que confluir y conocernos.

 El hecho de que existan estos espacios hace que salgan cosas adelante, sociabilizas tu indignación y surgen iniciativas –comenta Juan Iribas, profesor de secundaria–. Es una oportunidad para demostrar que la gente se puede organizar por sí sola sin ayuda de las instituciones o de las administraciones”.

Entre las iniciativas que acoge este centro se encuentra Cambalhota, un proyecto educativo alternativo. “Cambalhota surge como un proyecto de pedagogía libre, activa, que nace de la búsqueda de un espacio diferente donde los niños y niñas puedan crecer y desarrollarse de manera respetuosa”, explica Jara Huichol, una de las responsables de su puesta en marcha. 

“Existe una carencia de este tipo de espacios tanto en la escuela pública como en la privada. Nosotras funcionamos como colectivo, familias y acompañantes, y gestionamos el proyecto conjuntamente”, afirma.

“No cuestionamos el modelo de educación pública, pero sí el modelo pedagógico de referencia hoy de la escuela pública. En el centro de nuestro pueblo con los recortes han tenido que suprimir la asignatura de Cultura Clásica e Imagen y Comuni­ca­ción, pero continúan Iniciativa Emprendedora y Re­li­gión con sólo dos alumnos en algunos cursos

 ¿Es este el modelo que queremos?”, dice Rosa Martín, con hijos en el centro público de la zona y miembro de la asociación. “A veces tenemos la impresión de defender una escuela pública que se ha convertido en un aparato de propaganda del partido de turno”. En este contexto estas iniciativas pretenden investigar otros modelos de participación en educación.

“Este tipo de iniciativas se dan porque lo público está gestionado por expertos que suelen estar muy desvinculados de la gente y no tienen en cuenta su capacidad de participación”, afirma Carlos de Castro, sociólogo, profesor de la Universi­dad Autónoma de Madrid “No se puede entregar la gestión de lo común a las empresas pero sí a asociaciones o colectivos que funcionen con arreglo a criterios de redistribución, reciprocidad y no de beneficios. Democratizar es abrir la posibilidad de participar a la gente en los asuntos comunes, las instituciones deberían estar abiertas para responder a esas necesidades”.         (Diagonal, 20/05/2014)

18.2.14

La economía solidaria se organiza. Nace la Asociación de Redes de Mercado Social

"El pasado viernes 14 de febrero varias entidades que forman parte de la economía social y solidaria firmaron en Zaragoza un acuerdo por el cual se pone en marcha la Asociación de Redes de Mercado Social. Las entidades firmantes de este acuerdo se dividen entre aquellas de carácter territorial y las que tienen un componente sectorial. Las entidades territoriales firmantes del acuerdo fueron los mercados sociales de Aragón, Euskadi, Navarra y Madrid. 

Las entidades con carácter sectorial y con presencia en todo el Estado son REAS Red de Redes, Coop57, la Fundación Fiare, Seguro ético y solidario CAES, Som Energía, Centro de Información e Investigación en Consumo, Ecologistas en Acción y, por último, el periódico DIAGONAL.

El objetivo de esta iniciativa es la de crear una una entidad que, en palabras de Susana Ortega, del Mercado Social de Aragón, pretende “coordinar a nivel estatal las redes y entidades que fomenten una producción y un consumo justo, ecológico, inclusivo, social y solidario, y promover los instrumentos necesarios para desarrollar mercados sociales que pongan en el centro de las relaciones económicas a las personas y que fomenten prácticas más justas y democráticas, comprometidas con el entorno y basadas en la satisfacción de necesidades reales”.

Para comprender la magnitud de este acuerdo, Fernando Sabín, del Mercado Social de Madrid, apunta que “entre todas estas organizaciones sumamos más de 50.000 personas socias, 10.000 personas que trabajan en alguna de las más de 1.500 entidades organizadas alrededor de la economía solidaria”. 

Son varias las herramientas que ya están en marcha de cara al desarrollo de la Asociación de Redes de Mercado Social, herramientas como la certificación participativa, monedas complementarias, lugares de encuentro entre consumidores y empresas, además de puntos de distribución y logística alternativos. 

“Con estas herramientas queremos entre todas, ayudar a crear nuevas empresas, productos o ramas de actividad donde ahora mismo la economía solidaria no se haya presente, con el objetivo de cubrir una parte significativa de nuestras necesidades desconectando de la economía capitalista tanto como sea posible”, explica Clara Soler, de Fiare.

Por último, Leire Álvarez, de REAS Euskadi, nos comenta que “el Mercado Social tendrá el portal konsumoresponsable.coop como espacio de referencia que aunará información, formación, denuncia. También expondrá un catálogo con productos y servicios de economía solidaria de ámbito estatal que servirá para hacer "más accesible y sencillo ejercer desde las empresas, la administración pública o la ciudadanía un consumo responsable y diferenciado en valores y principios al de la economía capitalista”.             (Diagonal, en Rebelión, 18/02/2014)

12.4.13

La idea es esta, el cooperativismo y la ayuda mutua en la microempresa. Tenemos muchísimos proyectos muy buenos, aunque falla la financiación

"– ¿Cuántos son en Adesorg?

– Somos unos 35.000 . No puedo dar la cifra exacta porque hemos tenido problemas con el mantenimiento de la web por falta de pago y se nos escapan muchos datos. La tenemos paralizada temporalmente.

– Entiendo que los asociados no pagan cuota.

– Ni un euro. Si pagásemos un euro por barba… Una mujer con un euro hace maravillas. (...)

– ¿No cree que 35.000 asociados son muy pocos en un país con más de seis millones de desempleados? ¿Fallan los objetivos de la asociación?

– Cuando una persona se queda en paro también se queda solo, aislado. Su problema no interesa al de al lado. Lamentablemente, en España funcionamos así, no hay una organización que ayude a romper ese aislamiento y nosotros pensamos que estamos haciendo lo que es lógico. Tenemos buenos proyectos, no sólo de búsqueda, sino de creación de empleo.

– ¿Por ejemplo?

– Ponemos en contacto a personas con personas: un carpintero con un montador de persianas y con un agente comercial. Te hablo del caso real de un carpintero muy bueno haciendo y montando persianas, pero absolutamente negado para las relaciones humanas. Estaba claro que su pequeña empresa necesitaba un comercial experto en relaciones sociales. La idea es esta, el cooperativismo y la ayuda mutua en la microempresa. Tenemos muchísimos proyectos muy buenos, aunque falla la financiación.

– ¿Un Inem, un servicio de empleo alternativo?

– El proyecto es más profundo.

– ¿En qué consiste?

– Tenemos una idea que los sindicatos nos han puesto en bandeja al desentenderse del problema del paro, y que consiste en conseguir la cohesión suficiente entre los desempleados para crear un sindicato-cooperativa o un sindicato con cooperativas de trabajadores en paro capaces de asociarse para emprender una actividad.

– ¿Han hablado con los sindicatos?

– Sí, y no quieren saber nada. En este terreno no son muy diferentes de los políticos, que tampoco están dispuestos a escucharnos por más que el antepenúltimo ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, entendió perfectamente nuestro planteamiento.

– ¿Qué opinión le merece el abuso del término emprendedor?

– Yo creo que están deteriorando el significado del emprendedor, que es el valiente que crea y desarrolla. Están denostando a los emprendedores haciendo creer a la sociedad todas esas medidas de ayuda que, a la hora de la verdad, no son reales, sino pura propaganda porque falla lo esencial: la financiación.

– Un sistema cooperativo como el que propone para el ejército de parados recuerda un poco al de Tito en la antigua Yugoslavia.

– Participamos en el 15M y no nos adscribimos a ninguna ideología; también hay gente del PP en el paro, autónomos, empresarios…

– ¿Tienen relaciones con las organizaciones empresariales y de autónomos?

– Ninguna.

– ¿La desesperación del paro engendra violencia?

– Sí, hemos tenido que parar a la gente para que no utilice la violencia; hasta ahora hemos conseguido frenar la violencia, pero nos hemos dado un plazo hasta finales de este año para cambiar de postura si las cosas siguen así."             (Luis Díez, Cuarto Poder, Rebelión, 25/03/2013)

21.1.13

Asambleas de parados: solidaridad y autoorganización frente a la crisis

"Con un sistema que cierra las puertas al trabajo y en medio de una crisis a la que no se vislumbra salida, cada vez más personas se autoorganizan y forman asambleas de parados o cooperativas de todo tipo. 

 En el País Valenciano, que cerró el año 2012 con 575.000 parados según cifras oficiales, florecen estas iniciativas de desempleados y personas precarizadas que “se buscan la vida”.

 Hay dos factores comunes a todos los proyectos: el funcionamiento asambleario, la autogestión y el apoyo mutuo, por una parte; y la presión a las administraciones, sean locales o autonómicas, para que aporten la financiación necesaria. 

Los martes a las 19,00 horas se reúne en el salón de actos del Centro Islámico la Asamblea de Parados de Orriols-Torrefiel, dos barriadas obreras limítrofes de Valencia capital, que suman algo más de 50.000 habitantes. 

¿Por qué en el Centro Islámico? No porque los miembros de la asamblea profesen la religión musulmana, sino por aplicar uno de sus principios de actuación: abrirse a todas las asociaciones y colectivos que trabajan en los barrios. De hecho, el 15-M constituye el embrión de la asamblea. 

Codo con codo, trabajan entidades como la Plataforma de Afectats y Afectades per les Hipoteques (PAH), la Asociación de Vecinos Orriols-Rascanya y Valencia Acoge, entre otras. 

Hace dos meses que los parados se pusieron manos a la obra. Pegan folletos en el barrio, reparten propaganda a los vecinos, en los comercios, en los parques y en la oficina del INEM; también instalan mesas informativas. 

 La asamblea de parados -por la que han mostrado interés un centenar de personas- ya trabaja en la creación de una microempresa de limpieza; para ello, ha iniciado contactos con algunas comunidades de vecinos de la barriada, que han mostrado su predisposición.

 Otro grupo de ex trabajadores, del sector de la madera, proyecta una empresa para trabajar el mueble y realizar faenas de carpintería, tapicería y restauración de muebles antiguos. Esta idea piensan complementarla con talleres de formación. En el campo de la hostelería, otro grupo de parados busca por Orriols y Torrefiel negocios que se traspasen para intentar reabrirlos y darles alguna actividad.(...)

 Hasta hace cuatro meses, Massaer Rndiaye, de 40 años y oriundo de Senegal, trabajaba en seguridad vial. Apura el último tramo de la prestación por desempleo y se asocia con el fin de “buscar una salida laboral para todos, no sólo para mí”. 

También participa en la asamblea Francisco Martínez, de 52 años, quien trabaja desde los 14. Empleado en la hostelería, lleva ahora un año en paro (cobra 500 euros y su mujer menos de 400, con lo que ha de alimentar a tres hijas y pagar una hipoteca).

 “Orriols ha sido siempre un barrio humilde; pero los chavales se salieron de la escuela para ir a la obra y hoy, con 25 años o más, están sin casa, en el paro y dando vueltas por la calle”, explica.

Entre las iniciativas de economía social en el área metropolitana de Valencia, destacan –por su originalidad y recorrido- las promovidas por la Koordinadora de Kolectivos del Parque Alcosa. En buena medida, esto se explica por la misma estructura socioeconómica de la barriada. 

El Parque Alcosa es un barrio dormitorio ubicado en el municipio de Alfafar, a 8 kilómetros de la capital, azotado desde su nacimiento por el paro y la exclusión. Nacido en la década de los 60, al calor del desarrollismo franquista, el Parque Alcosa se formó a partir de las oleadas de inmigrantes castellanos, extremeños y andaluces que abandonaron el mundo rural. Se superaron con el tiempo muchas carencias, que hoy han vuelto con la crisis.  (...)

A pulso. A golpe de ocupaciones, huelgas, concentraciones en plazas y “estancias indefinidas” (como las denominan), la Koordinadora de Kolectivos ha arrancado a las administraciones (Generalitat Valenciana y Ayuntamiento de Alfafar) la financiación necesaria para los proyectos.

 De hecho, a primeros de este mes levantaron una “estancia” de dos meses frente al consistorio, con buena parte de los objetivos satisfechos: que los gobiernos municipal y autonómico abonen los 230.000 euros que adeudan principalmente a la cooperativa de limpieza.

 Restan, sin embargo, otros 90.000 euros que el ayuntamiento debe a la cooperativa de inserción laboral “Cuatro Rosas”. Y faltan, también, “los mecanismos de participación ciudadana para que sea la gente quien tome las decisiones y no vuelvan a dilatarse los pagos”, afirma Toni Valero, activista de la Koordinadora. 

Con criterios de autogestión, apoyo mutuo y toma colectiva de decisiones, desde 1985 se han lanzado numerosas iniciativas en el Parque Alcosa. De primera hora son la Cooperativa de limpieza (señera en el tejido asociativo del barrio), el centro de día para menores, la cooperativa “Cuatro Rosas”, en la que participan sobre todo mujeres inmigrantes, y los talleres de formación e inserción. Una huelga de hambre, en 1992, le arrancó al ayuntamiento una relación contractual para la cooperativa que gestiona la limpieza de las calles. 

 Sólo la lucha social evitó que las empresas privadas se apoderaran de esta actividad. Hace cuatro años llegó la crisis y la eclosión de iniciativas para sobrevivir. Como “Emir-Color”, dedicada a recoger ropa que luego se recicla para prendas de menores y muñecos; “Solidaria”, que monta escenarios; y “Ecocina Solar”, para hornos que funcionan con la energía del sol. 

A menos de 10 kilómetros de Valencia, hacia el norte, se localiza el municipio de Montcada, de unos 22.000 habitantes. Una manifestación espontánea, hace tres años, que pedía al alcalde explicaciones y una salida digna para los desempleados del pueblo, dio lugar a la asamblea de parados.

 Hoy participan en la asamblea 40 personas, sobre todo hombres adultos, que en los años de la “burbuja” laboraban en la construcción y auxiliares. Ubicado en la comarca de l’Horta Nord, rodean el municipio numerosos campos de huerta abandonados.

 En coherencia, la asamblea de parados se vincula a un proyecto de recuperación de la huerta, pero con condiciones: cultivo ecológico de verdura de temporada; agricultura de proximidad y sin intermediarios; y cobertura de todo el proceso (cultivo, recogida y traslado del producto a los hogares).(...)

 Pese a la muy deficiente financiación, explica Vicent Montagut, miembro de la asamblea, “el proyecto ha arrancado y hemos demostrado al pueblo y al alcalde las ganas de desarrollarlo y su viabilidad”.

 Tras un periodo previo de formación, en el que participan una veintena de familias, se trata de “constituir una cooperativa, es decir, un modelo de producción no capitalista; y, sobre todo, generar puestos de trabajo; reinvertir de manera permanente para ampliar el número de familias que puedan vivir del proyecto”, explica. Para ello, “pedimos al ayuntamiento una parte de nuestros impuestos, para poder autogestionarlos”.  (...)

Al final, hay tres ideas muy claras: los puestos de trabajo para la gente del pueblo (exenta esta afirmación de implicaciones xenófobas); la identificación de los culpables de la crisis; y que los poderes públicos garanticen los recursos para la cooperativa. 

En paralelo, no en el tiempo pero sí en reivindicaciones y contenidos, trabaja en Paterna –localidad de más de 60.000 habitantes a 5 kilómetros de la capital- otra asamblea de parados. La lucha arrancó hace tres años, con el encierro de veinte personas en el ayuntamiento, gobernado por el PP.

 Finalmente, y con mucho esfuerzo, se ha conseguido una renta básica para la gente que realiza el curso de formación (la etapa previa a la constitución de la cooperativa); también la financiación del curso y la creación de un banco de tierras, “aunque no todas las necesarias”, matiza Enric Valero, coordinador del curso de Agricultura Ecológica, Bioconstrucción y Cooperativismo. “Todo se ha ganado a costa de muchísima lucha”, agrega. 

 La génesis de la asamblea de parados de Paterna coincide con la crisis en el sector de la construcción. De hecho, la mayoría de sus miembros, cuyo número fluctúa, procede del ladrillo. En el proyecto participan 14 personas, que se han formado durante tres años en agricultura ecológica, cooperativismo y bioconstrucción en cañas.

 “En seis meses la iniciativa ha de dar dinero, superada ya la etapa formativa, para que la gente pueda vivir con unos ingresos dignos”, explica Enric Valero. El objetivo de la cooperativa es la producción de verdura de temporada y cítricos, sobre todo para los pueblos de la comarca.

 También se pretende impulsar un grupo de consumidores. En el área de la bioconstrucción, se han realizado construcciones en caña tanto en Sagunto como en Paterna. Son iniciativas al margen de la economía capitalista y que no esperan a una reconstrucción del llamado estado del bienestar. Se basan en otros principios: la cooperación, la autogestión y la asamblea."            (Enric Llopis, Rebelión, 16/01/2013)

21.9.12

Proponemos crear una Caja social de tipo laboral y popular que partiendo de la economía social andaluza comience a operar en beneficio del sector productivo y de servicios

"Ante esta situación, entendemos, que si no es posible implementar un servicio financiero público andaluz, se trabaje por una solución de crédito cooperativo y participativo con el apoyo legalmente permitido por parte del Gobierno de la Junta de Andalucía.

La propuesta que pasamos a desarrollar con la justificación legal oportuna y necesaria para crear una CAJA SOCIAL POPULAR DE ANDALUCÍA, debiera contar con el apoyo público y el respaldo gubernamental, debido a que el crédito no fluye y el rescate y los cuantiosísimos recursos públicos dedicados a la banca se utilizan en recapitalizar el sector, pero no en apoyar a la economía productiva o a las y los emprendedores.

Andalucía posee una potente economía social, nunca bien valorada. Lo que la economía social necesita no son solo leyes o acuerdos, lo que necesita son herramientas financieras y apoyo para buscar nuevos mercados, interiores, estatales e internacionales. De cualquier manera, este trabajo se está realizando ya. Estamos buscando las formas de abastecernos de apoyo y de internacionalizarnos, pero creemos también en el necesario apoyo público y en lo público.

La creación de una estructura de crédito cooperativo es posible, hasta ahora las medidas europeas y gubernamentales de España no han prohibido todavía trabajar en la financiación de cooperación y social. Tal vez pretendan dificultarla, pero las leyes vigentes en materia de cooperativas de crédito no han sido anuladas.

En consecuencia proponemos crear una Caja social de tipo laboral y popular que partiendo de la economía social andaluza comience a operar en beneficio del sector productivo y de servicios. Pero también abierta a operar a las familias y las administraciones andaluzas, en lo que la ley permita y con los instrumentos a continuación expuestos que esta permite.

La cooperativa de crédito será ética, transparente y democrática, pero también eficaz y eficiente, buscando el negocio y la optimización y el máximo ahorro en los recursos, pero también de gestión profesional y honesta.

Es de recomendar que se sigan al pie de la letra los dictados y disposiciones legales pues entendemos que será vigilada y controlada férreamente y dificultada, por parte tanto de intereses políticos como del sector bancario. (...)

La Caja Social Popular de Andalucía debería firmar un convenio de colaboración con el Gobierno de la Junta de Andalucía y este realizará en la medida de lo posible a través de ella todas las operaciones realizadas con la economía social, pymes y autónomos.

Hasta ahora las únicas instituciones en fracasar han sido los bancos. Hasta estos momentos el grueso de los apoyos se los han llevado los bancos. Es la hora, entendemos, de la economía social y de las nuevas formas solidarias y soberanas de desarrollo económico endógeno."      ATTAC Andalucía y FEANSAL  

14.5.12

Los del 15-M se dedican a fundar cooperativas en los barrios

 

"Corría mediados de julio, pleno verano en Madrid, y la asamblea de San Blas se reunía, como cada lunes, a las seis de la tarde. La de San Blas es una de esas asambleas de barrio del 15-M que han permanecido activas —el movimiento decidió descentralizarse y trasladar la acción a los barrios al poco de nacer, a las primeras de cambio—.

Unas cuarenta personas se congregaron en la Plaza Blanca para abordar la creación de un banco del tiempo, un sistema para intercambiar servicios entre los vecinos sin necesidad de una moneda. Israel, informático, empezó a aplicarlo ese mismo día. Necesitaba arreglar unas cortinas en su casa. (...)

Corría mediados de julio, pleno verano en Madrid, y la asamblea de San Blas se reunía, como cada lunes, a las seis de la tarde. La de San Blas es una de esas asambleas de barrio del 15-M que han permanecido activas —el movimiento decidió descentralizarse y trasladar la acción a los barrios al poco de nacer, a las primeras de cambio—.

Unas cuarenta personas se congregaron en la Plaza Blanca para abordar la creación de un banco del tiempo, un sistema para intercambiar servicios entre los vecinos sin necesidad de una moneda. Israel, informático, empezó a aplicarlo ese mismo día. Necesitaba arreglar unas cortinas en su casa. (...)


Cada asamblea de cada barrio significa que, cada semana, un grupo de gente se reúne para buscar soluciones; la interconexión de cerebros genera nuevas ideas, nuevas iniciativas; así ocurre, semana a semana, en cada asamblea, en cada plaza. Basta con entrar en la página tomalaplaza.net para observar el gran número de iniciativas que se han ido generando en el año de vida del movimiento. (...)

Así está funcionando el 15-M: miles de cerebros conectados, en las plazas y en las redes, remendando las costuras de un colchón contra la crisis. En días en que el Estado del Bienestar se desvanece, justo cuando el paciente más lo necesita, se atisba el embrión de una economía paralela, subterránea, alternativa. Son tiempos duros: un cuarto de la población está en paro. Frente al sálvese quien pueda, el 15-M ofrece espíritu colaborativo, acción en red.

En el barrio de San Blas están pensando incluso en crear su propia moneda para regular los intercambios de servicios. Y ya saben cómo se llamará su divisa: el blasón. (...)


Israel está encantado con el modelo de economía alternativa que está germinando en el barrio. “Yo sabía que el INEM no me iba a resolver la papeleta, que había que cortar por lo sano”. 

Su cooperativa es una de las muchas redes de autoapoyo que han nacido de la mano del 15-M; como la Red de Ayuda Mutua del madrileño barrio de Aluche: los jueves y viernes, recolecta excedentes de comercios y restaurantes y el viernes por la tarde los reparten entre los vecinos más necesitados; las iniciativas de los rurales enredados, que están tendiendo puentes entre ciudades y pueblos para desarrollar huertos ecológicos que reduzcan la dependencia alimentaria; o los mercadillos de trueque, como el que organiza la Asamblea del madrileño barrio de la Concepción— que también ha puesto en marcha un huerto ecológico— : el último domingo de cada mes, los vecinos acuden al parque Calero e intercambian —libros, juguetes, ropa, de todo— sin que medie el dinero. (...)

La gente se organiza también para otros fines. Para frenar operaciones policiales contra inmigrantes, como hacen las brigadas de observación de derechos humanos del barrio de Lavapiés. O para hacer frente a los bancos, como las cooperativas de deudores de Catalunya (CASX, Cooperativas de Autofinanciación Social en Red), en las que los deudores se agrupan para responder en bloque frente a la entidad financiera acreedora.

“Este va a ser el año de las cooperativas”, vaticina Arturo de Bonis, activista del 15-M y miembro de la Cooperativa de Sinergias. “Existe una necesidad de autoorganizarse; es una forma de salir adelante”, explica. De Bonis es ingeniero industrial, tiene 55 años y ha trabajado de economista para el Banco Mundial. Reivindica esta manera alternativa de funcionar como cauce para hacer frente “al desapego de los trabajadores y de los propios empresarios hacia sus propias empresas”. 

Y se explica: “Los empresarios ya no sienten las empresas como suyas, sino como un puro vehículo para el beneficio: si tienen que vender el suelo sobre el que se asienta la fábrica, lo venden”. (...)


Ese grupo de Economía se dividió en distintos subgrupos, uno de ellos, el de Empleo. De la asamblea de desempleados nació el grupo de cooperativas y autoempleo. De allí surgió una nueva ramificación, la Cooperativa de sinergias, cuyo fin era crear redes económicas alternativas. Esta propuesta nacida al calor de Sol se acabó descentralizando hacia los barrios; y en cada barrio van floreciendo ahora cooperativas como la de San Blas. (...)

El empleo está centrando ahora gran parte de los esfuerzos y reflexiones de los activistas. El martes pasado, en una lluviosa tarde del 1º de mayo, se presentaba una iniciativa más, la llamada Oficina Precaria, una herramienta de defensa de los desempleados. “Estamos cubriendo el vacío que dejan los sindicatos, intentando llegar a donde no llegan”, cuenta Abel Martínez, de Juventud Sin Futuro, uno de los impulsores de este proyecto.

 Economista y periodista de 24 años, explica en qué consiste el invento mientras rula un cigarrillo: la Oficina Precaria (www.oficinaprecaria.net) se ocupará sobre todo de los que no tienen empleo, de los becarios explotados, de los falsos autónomos; ofrece asesoría legal; y anima al empleo cooperativo.

Se inspira en la lucha contra los desahucios, gran caballo de batalla del 15-M, y, en ese sentido, usa las redes sociales para señalar a las empresas que incurren en abusos. Y pretende que se visibilicen los atropellos que cometen las empresas en materia laboral.
La lucha contra el desahucio, mientras tanto, sigue su curso. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) existía antes del 15 de mayo. 

Se fundó en noviembre de 2010. Pero de los más de 250 desahucios que ha conseguido parar, más de 180 se han frenado con el apoyo del 15-M. “En los primeros desahucios teníamos que fletar autobuses para recabar apoyos”, recuerda Ada Colau, portavoz de la PAH, en conversación telefónica desde Barcelona. Sostiene que el apoyo del 15-M lo cambió todo de un día para otro. “Vimos cómo un río de gente se sumaba a esta causa. Hacía falta una red de proximidad”. (...)



“El 15M ha revitalizado la cultura política de una manera asombrosa”, declara Víctor Sampedro, catedrático de Opinión Pública de la Universidad Rey Juan Carlos. El debate sobre la transparencia; sobre la dación en pago; sobre el trato privilegiado a los bancos; la defensa de los derechos de los ciudadanos con la marea verde (educación); la marea azul (contra la privatización de agua); la marea roja (en apoyo a los desempleados); el cuestionamiento de la ley electoral. 

“Se está produciendo un auténtico cuestionamiento de la gestión de la crisis por parte de socialdemócratas y conservadores”, argumenta el sociólogo Miguel Martínez. “Han entrado nuevas voces, nuevos temas”, dice Sampedro. “Se ha roto con los pactos y silencios obligados de la cultura de la transición. El problema es que mucha gente mira con ojos del siglo XX expresiones que anticipan la democracia del siglo XXI”.

La expansión continúa. Hay una auditoria ciudadana de la deuda en marcha. Y está a punto de presentarse el Tribunal Popular Indignado, con el que se pretende que gente de la calle juzgue las acciones de la clase política y económica. Más allá de esa parafernalia, explica una de sus impulsoras, se pretende convertir ese tribunal en una herramienta de recuperación de pruebas que puedan ser presentadas ante la justicia ordinaria."              (El País, 05/05/2012 y El País, fotogalería, 12/05/2012)