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5.6.25

Musk y el Departamento de Eficiencia Gubernamental, cinco meses de saqueo de la Administración de EEUU... No parece que vaya a cumplirse ninguno de los compromisos de ahorro. Anunció que había conseguido ahorrar 170.000 millones de dólares... pero según el Wall Street Journal, el gasto presupuestario ha seguido aumentando. Ha crecido en 154.000 millones desde el inicio del segundo mandato de Trump. En otras palabras, la misión del DOGE hasta ahora no ha aportado nada... además, el proyecto de presupuesto (The Big Beautiful Bill ) presentado por Trump no incluye ninguno de los ahorros que se esperaba conseguir gracias al DOGE... Los efectos de la política de eficiencia gubernamental podrían incluso resultar mucho más graves de lo previsto porque, en este momento, el coste real de los recortes de empleo y los cierres de agencias aún no se ha tenido en cuenta en las estadísticas, pero todo está preparado para desmantelar los servicios y reducirlos a la nada con el fin de privatizarlos... Elon Musk ya ha elaborado una lista de todas las funciones —casualmente rentables— que deberían salir del ámbito público. Entre ellas figuran los servicios meteorológicos y climáticos, marítimos, postales, de control del tráfico aéreo, etc... Por ejemplo, se ha designado a un responsable de una empresa petrolera, en contra de todas las normas sobre conflictos de intereses, para que defina las propiedades públicas que podrían venderse para su explotación privada (Martine Orange)

 "Ha durado ciento treinta días, pero para muchos americanos ha parecido un siglo. Con el fin de eludir las obligaciones de transparencia y responsabilidad previstas por la ley, Elon Musk renunció este pasado miércoles, 28 de mayo, a seguir dirigiendo el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) para volver a sus negocios. El multimillonario considera que ha cumplido, al menos en parte, su misión: “En general, creo que hemos sido eficaces. No tanto como me hubiera gustado. Creo que podríamos haber sido más eficaces. Pero hemos avanzado”.     

Una opinión muy controvertida entre los americanos. En pocos meses, Musk, presentado como un “genio” por Donald Trump y los republicanos, se ha convertido en una de las figuras más odiadas de Estados Unidos. Ahora se le asocia con una de las experiencias más traumáticas del país, simbolizando por sí solo la brutalidad, las incoherencias y los errores de la “revolución trumpista”.

Incluso los líderes empresariales, fuera del mundo de la tecnología, se muestran severos con quien se suponía que iba a inculcar al Estado los méritos del sector privado. Según ellos, Elon Musk ha demostrado ser un pésimo líder. Ningún grupo privado podría resistir la terapia de choque que ha impuesto a la Administración federal.

A lo largo de su mandato, el director ejecutivo de Tesla y SpaceX ha demostrado ser incapaz de gestionar organizaciones complejas, incapaz de trazar una estrategia y explicarla, incapaz de tener en cuenta las dimensiones sociales de un Gobierno y de crear consenso. Un fracaso evidente, porque “el proyecto estaba mal concebido” desde el principio, escribe Adrian Wooldridge, columnista de Bloomberg.

Aunque han podido constatar semana tras semana el rechazo masivo a los métodos aplicados por el multimillonario, pocos republicanos se atreven a pronunciarse en un sentido u otro sobre la actuación de Elon Musk al frente del DOGE: el multimillonario sigue teniendo una influencia considerable sobre Donald Trump. Los más indulgentes dicen que habrá que esperar antes de poder hacer un balance real.

Sin embargo, en este momento, las primeras conclusiones son abrumadoras. No parece que vaya a cumplirse ninguno de los compromisos de ahorro. Por el contrario, tras cinco meses en el cargo, Musk deja una administración sumida en el caos. Sectores enteros del Estado social, de las administraciones fiscales, de defensa o jurídicas han sido trastocados, desorganizados y, en algunos casos, destruidos de forma irreversible.

Con motosierra

Omnipresente desde julio de 2024 en la campaña presidencial de Trump, que financió generosamente, Elon Musk, que pareció haberse instalado en el Despacho Oval durante toda su estancia en Washington, tuvo influencia mucho más allá de su misión oficial. Aprovechando su proximidad al presidente, instaló sus ideas libertarias y racistas en el corazón de la Casa Blanca, apoyando a la extrema derecha europea, la ficción de un genocidio contra los blancos en Sudáfrica o liderando su cruzada natalista blanca.

Pero el departamento de eficacia gubernamental, su proyecto para situarse en el centro del poder presidencial, sigue siendo su gran obra. Durante la campaña, prometió el oro y el moro. Si se le dejaba actuar a su antojo, sería capaz de ahorrar 2 billones de dólares en muy poco tiempo. Subyugado tanto por su audacia como por su fortuna, Trump prometió dar carta blanca al multimillonario.

Muchos responsables políticos de todo el mundo se deshacían en elogios. Olvidando deliberadamente —o no— el trasfondo ideológico que transmite Elon Musk, solo querían ver en su nombramiento un avance de las ideas neoliberales que defienden desde hace tres décadas: el Estado debe gestionarse como una empresa. “Siempre he soñado con un comité de la hacha antiburocrático y Elon Musk lo va a hacer”, celebraba toda entusiasta Valérie Pécresse, presidenta de la región de Île-de-France, cuando se anunció el nombramiento del multimillonario.

Apenas nombrado, Elon Musk escenificó su método. Siguiendo los pasos del presidente argentino Javier Milei, se presentó con una enorme motosierra para simbolizar su política. Todo debía ser recortado, excepto las subvenciones al sector privado, del que él es uno de los principales beneficiarios: desde sus inicios, el multimillonario ha recibido al menos 37.000 millones de dólares en ayudas públicas.

Sin esperar, Musk se puso manos a la obra. Retomó los métodos utilizados en la compra de Twitter, que casi hunden la red social —no se ha recuperado del todo—, y los aplicó a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), vilipendiada por Trump.

De la noche a la mañana, los empleados de la agencia vieron cómo se desactivaban sus tarjetas de acceso y se cerraban sus cuentas de correo electrónico. En pocos días, la agencia fue liquidada y todo su personal fue despedido, entre los aplausos de los defensores de MAGA (Make America Great Again). A raíz de ello, fueron cerrando todos sus proveedores de servicios y subcontratistas.

Según las estimaciones, en menos de dos semanas perdieron su empleo más de 20.000 personas. Más tarde, los agricultores del Medio Oeste, que votaron masivamente a Trump, se dieron cuenta de que la USAID era una poderosa vía para exportar sus productos, subvenciones que no se llamaban así y que desaparecieron de repente, dejándolos sin recursos.

El Estado social en el punto de mira

Fortalecidos por ese primer éxito, Elon Musk y su equipo se lanzaron a por todas. Presentaron un plan de bajas voluntarias a los empleados federales, que fue aceptado por más de 330.000 personas. A los demás se les pidió que justificaran su decisión por correo electrónico semana tras semana, so pena de ser despedidos.

Se enviaron planes de supresión de puestos de trabajo a todas las administraciones y agencias. Algunas personas fueron despedidas inmediatamente, pero luego se les volvió a llamar porque de repente se dieron cuenta de que eran indispensables. Algunas de ellas serían despedidas por segunda vez más tarde.

Aunque no tenían ninguna habilitación administrativa ni de defensa, los equipos del Doge exigían tener acceso a todos los sistemas de pago federales, a todos los servidores, a todos los números fiscales y de la seguridad social, con el fin, según explicaban, de perseguir el fraude. Los funcionarios que se oponían eran destituidos de inmediato. De un plumazo  se rescindieron miles de contratos y servicios externos.

Aunque se multiplicaron los recursos ante los tribunales, detener esta guerra relámpago llevaba un tiempo. Mientras tanto, la apisonadora del DOGE aceleraba. Elon Musk centraba sus ataques en la caza de lo que llaman inmigrantes ilegales, una prioridad para Donald Trump, y también en lo social.

La seguridad social (Medicare y Medicaid) se designó como objetivo prioritario. Se suprimieron todos los fondos destinados a programas de planificación familiar y diversidad, considerados como wokismo. Rápidamente, Musk anunció que había encontrado fraudes y abusos masivos y que se podían ahorrar al menos 700.000 millones de dólares en programas sociales. Donald Trump se vería obligado a frenar él mismo los impulsos del multimillonario.

Porque, al saltarse todas las leyes, las normas constitucionales y las fuerzas políticas, Musk acabó creándose muchos enemigos. Las reuniones en la Casa Blanca se volvían cada vez más tensas con algunos miembros del Gobierno. Entre ellos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, o el secretario de Transporte, a quienes se les había reprochado no hacer lo suficiente, aprovechan para recuperar una serie de prerrogativas en sus respectivas administraciones.

Ahorros prácticamente inexistentes

Pocas semanas después de asumir el cargo, Elon Musk ya había revisado a la baja sus objetivos de ahorro: ya no apuntaba a 2 billones de dólares, sino “solo” a 1 billón. Pero, incluso después de esta revisión, los objetivos estaban lejos de alcanzarse. Según el propio multimillonario, los distintos cierres, recortes de empleo y reducciones de créditos habrían permitido ahorrar 170.000 millones de dólares.

Pero, mientras tanto, como señala el Wall Street Journal, el gasto presupuestario ha seguido aumentando. Ha crecido en 154.000 millones desde el inicio del segundo mandato de Trump. En otras palabras, la misión del DOGE hasta ahora no ha aportado nada. Por otra parte, el gobierno no parece esperar gran cosa desde el punto de vista presupuestario: el proyecto de presupuesto (The Big Beautiful Bill ) presentado por Trump no incluye ninguno de los ahorros que se esperaba conseguir gracias al DOGE.

Los efectos de la política de eficiencia gubernamental podrían incluso resultar mucho más graves de lo previsto porque, en este momento, el coste real de los recortes de empleo y los cierres de agencias aún no se ha tenido en cuenta en las estadísticas. Muchas de las personas que han decidido dimitir seguirán cobrando hasta septiembre, por lo que no aparecerán hasta entonces en las cifras de desempleo. Muchos funcionarios que ya han perdido su empleo aún no se han inscrito en el paro.

Sin embargo, hay señales preocupantes: en Washington, la ciudad más afectada por los recortes de personal en la administración federal, las ventas inmobiliarias aumentaron un 25 % entre marzo y abril. Sin empleo, incapaces de mantener su nivel de vida y de pagar sus créditos, cientos de funcionarios han decidido vender sus casas cuanto antes.

A todo eso hay que añadir los costes indirectos. Numerosos organismos, como los de medio ambiente, salud, educación y meteorología, se ven condenados a funcionar con medios cada vez más reducidos. Se han suprimido créditos de forma masiva. Algunos servicios funcionan ahora con equipos defectuosos, sin dinero, sin nada, a veces incluso sin papel. “Tiene sentido si el objetivo del DOGE no es mejorar el funcionamiento del Estado, sino impedir que el Gobierno funcione”, afirma Donald Moynihan, profesor de políticas públicas en la Universidad de Michigan.

Y luego están los costes invisibles, que sin duda surgirán en algún momento. Porque, en solo cinco meses, los daños ya son inmensos. La administración federal ha perdido competencias en todos los ámbitos, y muchos ejecutivos y altos funcionarios han preferido dimitir o jubilarse, cuando no han sido destituidos de forma repentina. En todos los servicios y agencias, el personal está desmoralizado y ha perdido la confianza en el Estado y en su misión, lo que ha llevado a algunos a la depresión y, en ocasiones, al suicidio.

El DOGE después de Elon Musk

Elon Musk está convencido de que lo que ha sembrado le sobrevivirá y que el DOGE continuará su obra. “La misión del DOGE se reforzará a medida que se convierta en un modo de vida dentro del Gobierno”, escribió en su red social X a modo de mensaje de despedida.

Sin confiar mucho en el Congreso, al que critica por su arcaísmo y pusilanimidad, Musk apuesta mucho más por las medidas adoptadas por el poder presidencial. Parte de las misiones asumidas por el multimillonario serán asumidas por Russell Vought, un halcón de la extrema derecha del Partido Republicano que ahora dirige la oficina de gestión y presupuesto de la administración.

Algunos observadores creen que la acción de Russell Vought se centrará mucho más en la desregulación, la supresión de las normas, reglamentos y leyes que rigen el mundo de los negocios, y en las agencias encargadas de velar por su aplicación. El campo es inmenso: puede abarcar desde la regulación bancaria y financiera, que Trump quiere eliminar a toda costa, tal y como piden tanto Wall Street como el mundo de las criptoactivos, hasta la regulación medioambiental, pasando por la protección de los consumidores o la energía.

Pero su papel podría ir mucho más allá. Se supone que, junto con los equipos del Doge, seguirá supervisando los recursos financieros asignados a las administraciones y a las diferentes agencias federales, autorizando o denegando las solicitudes de crédito y aprobando los contratos externos.

Según acusan algunos ex responsables públicos, todo está preparado para desmantelar los servicios y reducirlos a la nada con el fin de privatizarlos. Porque ese es el objetivo último de la ofensiva: reducir al mínimo el papel del Estado federal, disminuir en la medida de lo posible sus ámbitos y posibilidades de intervención, y confiar lo máximo posible al sector privado para garantizarle rentas y monopolios.

Elon Musk ya ha elaborado una lista de todas las funciones —casualmente rentables— que deberían salir del ámbito público. Entre ellas figuran los servicios meteorológicos y climáticos, marítimos, postales, de control del tráfico aéreo, etc. Con ideas muy claras —lo mismo que algunos de sus allegados, como el multimillonario Peter Thiel, propietario de Palantir— sobre el Pentágono, también aboga por la privatización de numerosas misiones que desempeña el ejército, como la definición de los programas futuros.

Desde el comienzo del segundo mandato de Trump se han iniciado nombramientos para puestos clave con el fin de llevar a cabo este proyecto. Por ejemplo, se ha designado a un responsable de una empresa petrolera, en contra de todas las normas sobre conflictos de intereses, para que defina las propiedades públicas que podrían venderse para su explotación privada.

La vida después

Elon Musk se lo ha prometido a sus accionistas y a los fondos de inversión que amenazaban con destituirlo de la presidencia de Tesla, a la vista de los pésimos resultados de la firma: se implicará menos e invertirá menos en política, aunque sigue teniendo la intención de aprovechar su cercanía a Trump.

Sus compromisos le han costado caro, afirma. Tesla, que se ha convertido en el principal blanco de las protestas contra las acciones del multimillonario, ha visto cómo sus tiendas eran atacadas y sus vehículos dañados. Los consumidores han decidido boicotear la marca. En Europa, las ventas de Tesla en abril se redujeron a la mitad. De su fortuna se han evaporado casi 300.000 millones de dólares.

Pero, al mismo tiempo, la empresa satelital de Elon Musk, Starlink, se ha beneficiado del apoyo de la Casa Blanca para convencer a nuevos gobiernos extranjeros de que recurran a ella y ampliar su red en todo el mundo. Y SpaceX se ha convertido en el socio imprescindible de la NASA. En cinco meses, han obtenido más de 3.000 millones de dólares en contratos adicionales. Ahora también tiene las puertas abiertas para obtener los permisos para hacer circular sus coches autónomos.

Sin embargo, su regreso a los negocios no comienza bajo los mejores auspicios. Por tercera vez, su lanzador pesado Starhip ha explotado en pleno vuelo." 

(Martine Orange (Mediapart) , InfoLibre, 31/05/25)

7.4.25

The Economist preguntó con tono quejumbroso si Elon Musk estaba arreglando el gobierno federal, o destruyéndolo... Musk «infringió leyes con alegría y destruyó carreras con crueldad, además de hacer afirmaciones falsas sobre despilfarro y apoderarse de datos personales protegidos por ley»... o sea, se trataría del trágico declive de un genio, que arrastra al gobierno federal con él... The Economist debería darle un poco más de crédito a Musk... porque Musk tiene una visión más grandiosa para el gobierno federal... los destrozos, la destrucción y la ruina total no son accidentales. Sirven a un propósito superior: romper las instituciones públicas para darle paso a alternativas del sector privado... El caos es intencionado. Cuanto más débiles sean las agencias federales, más fácil será ahogarlas... por ejemplo, con la venta de cientos de edificios federales a empresas privadas, que luego volverían a alquilarle estos espacios al Gobierno... Elon Musk dejó claro que le gustaría privatizar el Servicio Postal de los Estados Unidos... Wells Fargo tiene un plan: dividir la agencia en dos... vender los componentes rentables de paquetes, y dejar la entrega de correo como una entidad básica financiada por los contribuyentes. Admite que la nueva empresa privada tendría que subir los precios y que la parte pública restante del USPS tendría dificultades para mantener las entregas... La estrategia es sencilla: romper el servicio público lo suficiente como para que la privatización se convierta en la solución por defecto... este enfoque ejemplifica la «privatización por desgaste», en la que se empuja deliberadamente a los servicios públicos a deteriorarse, animando a la gente a recurrir a opciones privadas, incluso cuando esos nuevos servicios mercantilizados tienen precios más altos y peor rendimiento (Meagan Day)

 "A principios de esta semana, The Economist preguntó con tono quejumbroso si Elon Musk estaba arreglando el gobierno federal, tal como había prometido, o destruyéndolo. «Este periódico esperaba con cierta esperanza lo que el Sr. Musk podría hacer», afirmaba, pero debió limitarse a observar con creciente preocupación cómo el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) de Musk «infringió leyes con alegría y destruyó carreras con crueldad», además de «hacer afirmaciones falsas sobre despilfarro y apoderarse de datos personales protegidos por ley».

El artículo concluye que Musk se embriagó tanto con el poder autoritario y fue tan consumido por mezquinos agravios culturales y políticos que su buen sentido de la organización quedó en el camino: se trataría del trágico declive de un genio, que arrastra al gobierno federal con él.

The Economist debería darle un poco más de crédito a Musk. Si DOGE no logra que el gobierno federal sea más eficiente, es porque Musk tiene una visión más grandiosa para él, una que muchos en The Economist podrían encontrar agradable: la privatización.

Todos los destrozos, la destrucción y la ruina total no son accidentales. Sirven a un propósito superior: romper las instituciones públicas para darle paso a alternativas del sector privado.

En una conferencia de Morgan Stanley en el mes de marzo, Musk fue franco sobre esta ambición, diciendo que el gobierno debería privatizar «todo lo que sea posible».

La derecha estadounidense lleva mucho tiempo queriendo lograr exactamente esto. En la famosa frase poética del estratega conservador de la era de George W. Bush, Grover Norquist: «No quiero abolir el gobierno. Simplemente quiero reducirlo a un tamaño en el que pueda arrastrarlo al baño y ahogarlo en la bañera». Por supuesto, cuando los servicios públicos ya no son fiables o no están disponibles, eso no significa que ya no sean necesarios. Significa que el control de su prestación volverá al mercado privado, donde los capitalistas pueden beneficiarse de la venta de sustitutos de lo que fue destruido. (Norquist, por su parte, está muy entusiasmado con DOGE).

Incluso una mínima atención a las propias declaraciones de Musk sobre la privatización aclara el asunto. No está haciendo un intento mal encaminado para racionalizar y ajustar las agencias gubernamentales. Hacer que las instituciones públicas funcionen mejor sería contraproducente para su objetivo final de trasladar sus respectivos activos y servicios al sector privado. El caos es intencionado. Cuanto más débiles sean las agencias federales, más fácil será ahogarlas.

La hermandad de la motosierra

La imagen de Musk blandiendo una motosierra en el escenario de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de febrero se convirtió rápidamente en un emblema de la estrategia de DOGE de atacar a las agencias federales. Si se examina más de cerca, también ofrece una ventana a la filosofía fundamental de DOGE y a su objetivo a largo plazo de promover la privatización.

El hombre que regaló la motosierra a Musk en el escenario fue el presidente argentino Javier Milei, tan entregado a los planes de privatización que propuso convertir la donación de órganos en «un mercado más» gestionado por «mecanismos de mercado». Milei blandió la motosierra muchas veces, primero como candidato autoproclamado «anarcocapitalista» y luego, después de diciembre de 2023, ya como presidente electo de Argentina.

Para Milei, la motosierra tiene un significado inequívoco: representa una estrategia disruptiva de ajuste severo y privatización radical. Tras ser electo, Milei declaró: «Todo lo que pueda estar en manos del sector privado, estará en manos del sector privado». En cuestión de meses, avanzó con la privatización de medios públicos y empresas energéticas, al mismo tiempo que imponía medidas de ajuste brutales sobre la población del país.

Desde entonces, Milei desmanteló más de la mitad de los ministerios argentinos, creó nuevas agencias promercado como el Ministerio de Desregulación y despidió a decenas de miles de empleados públicos. ¿Les suena familiar? Su gobierno colaboró con figuras como Marcos Galperin, a quien Boston Review describió como «el Elon Musk de Argentina», al tiempo que busca alianzas internacionales con multimillonarios tecnológicos para la extracción de litio y la expansión de Internet por satélite. En enero, la venta de IMPSA, una empresa nacional de energía y tecnología, a un fondo de inversión estadounidense marcó la primera privatización formal de Milei. Pero promete más privatizaciones en el futuro.

Donald Trump definió a Milei su «presidente favorito». Mientras tanto, Musk y Milei frecuentemente publican mensajes de admiración entre ellos en Twitter. En abril de 2024, se reunieron en las instalaciones de Tesla en Texas, donde discutieron su visión política compartida y las preciosas reservas de litio de Argentina, que son valiosas para las baterías de los vehículos eléctricos de Tesla. Más allá del espectáculo de la CPAC, «crearon un sistema de amplificación mutua: Milei señala el apoyo de Musk como validación, mientras que Musk señala a Argentina como prueba de que su enfoque funciona».

La motosierra se convirtió, con razón, en un símbolo de la estrategia de recortes agresivos de DOGE, pero también es emblemática del propósito que hay detrás de esa estrategia. A Milei no le preocupa racionalizar las operaciones gubernamentales; rechaza fundamentalmente la legitimidad del propio gobierno, más allá de servir como un aparato administrativo mínimo para las operaciones del mercado privado. Esta base ideológica es igualmente cierta para Musk, cuyas disrupciones de DOGE no son intentos equivocados de reforma sino un asalto deliberado al concepto mismo de gobernanza pública.

Negocios en el río revuelto

A diferencia de The Economist, el Washington Post parece comprender la razón de ser de DOGE, afirmando que el grupo de trabajo está «allanando el camino para un nuevo cambio hacia el sector privado» y que su «objetivo final es limitar el alcance del gobierno y privatizar lo que queda».

El periódico señala iniciativas menos discutidas, que ya están en marcha. En la Administración de Servicios Generales, afiliada a DOGE, por ejemplo, los funcionarios están orquestando discretamente la venta de cientos de edificios federales a empresas privadas —incluidas las sedes del Departamento de Justicia y del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano—, que luego volverían a alquilarle estos espacios al Gobierno). Los empleados de carrera ya expresaron su alarma por la posibilidad de que estas propiedades se le vendan con grandes descuentos a los aliados de Trump.

Mientras tanto, DOGE le apunta al Servicio Meteorológico Nacional para llevar a cabo importantes reducciones de personal, aparentemente en línea con la visión del Proyecto 2025 de «comercializar plenamente» la previsión meteorológica. La Administración Federal de Aviación está estudiando el posible papel de los satélites Starlink, propiedad de Elon Musk, para contribuir a la previsión meteorológica, lo que seguramente sea una coincidencia.

Más allá del DOGE, la administración Trump en general adoptó la privatización con el mismo entusiasmo. El secretario del Interior de Trump está trabajando para abrir tierras federales de todo el oeste a promotores privados, mientras que el secretario del Tesoro expresamente prometió «reprivatizar la economía».

Según el Post, también se están considerando seriamente otras propuestas orientadas a la privatización. La administración está evaluando un plan para asignarle 40 000 millones de dólares de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, que fue cerrada, a inversores y empresas privadas. Y el contratista militar de extrema derecha Erik Prince, que fundó el servicio de mercenarios antes conocido como Blackwater y con el que la administración Trump tiene fuertes vínculos, propuso entregarle las operaciones de defensa y la aplicación de la ley de inmigración a empresas de seguridad privadas.

Un economista jefe de la red de servicios financieros RSM declaró al Washington Post: «Desde los primeros días de la administración quedó claro que uno de sus principales objetivos a largo plazo es la privatización de muchos activos gubernamentales. Fueron muy claros en cuanto a sus intenciones».

Para cualquiera que siga de cerca estos acontecimientos, es evidente que la motosierra no es una herramienta para recortar posibles excesos. Se trata de talar la infraestructura pública y preparar el terreno para el control corporativo.

Sé como Wells Fargo

No hay ejemplo más obvio del impulso privatizador que se está desarrollando que la intervención del DOGE en el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS). En febrero, DOGE se «asoció» con USPS para recortar diez mil puestos de trabajo y reducir en 3500 millones de dólares sus costos operativos. En teoría, estas reformas se llevan a cabo en nombre de la eficiencia. Sin embargo, los críticos señalan que los recortes harán que el USPS sea menos eficiente, especialmente en las zonas rurales, donde el servicio ya está muy exigido.

Por otro lado, Elon Musk dejó claro que le gustaría que el USPS se privatizara por completo. ¿Qué es más probable: que los recortes del USPS del DOGE sean un intento de mejorar las operaciones o de degradarlas, erosionando el apoyo público al servicio y allanando el camino para alternativas privadas?

Wells Fargo conoce la respuesta. Como Jacobin informó, el gigante bancario, relamiéndose, hizo circular un memorando interno en marzo que esbozaba un plan detallado para la privatización del USPS. Su plan prevé dividir inicialmente la agencia en dos: vender los componentes rentables de paquetes y encomiendas y dejar la entrega de correo como una entidad básica financiada por los contribuyentes. Admite que la nueva empresa privada tendría que subir los precios y que la parte pública restante del USPS tendría dificultades para mantener las entregas. Este escenario haría más fácil superar la oposición de los sindicatos y del público para lograr la privatización total.

La estrategia es sencilla: romper el servicio público lo suficiente como para que la privatización se convierta en la solución por defecto. Como señaló el sociólogo Paul Starr en su análisis de las estrategias de privatización, este enfoque ejemplifica la «privatización por desgaste», en la que se empuja deliberadamente a los servicios públicos a deteriorarse, animando a la gente a recurrir a opciones privadas, incluso cuando esos nuevos servicios mercantilizados tienen precios más altos y peor rendimiento. Los otros métodos de privatización identificados por Starr (transferencias directas de activos, subcontratación y desregulación) también se están aplicando simultáneamente en todo el gobierno federal ante la insistencia del DOGE.

Trump sugirió recientemente que el mandato de Musk en DOGE podría estar llegando a su fin. Aun así, la motosierra está en marcha. El DOGE no está fracasando en hacer que el gobierno sea más eficiente. Está saboteando con éxito las instituciones públicas para transferirlas a manos privadas. Wells Fargo lo reconoce. Y nosotros también deberíamos."

 ( , JACOBINLAT, 07/04/25)

25.2.25

Trabajadores federales se movilizan contra el “golpe corporativo” de Musk y Trump... y dieron la voz de alarma en 30 concentraciones de «Salvemos nuestros servicios» en todo el país... allí se encontraban los despedidos, o amenazados, de la Agencia de Protección del Medio Ambiente, la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, la Seguridad Social, la Administración de Veteranos y una sopa de letras de otras agencias que hacen de todo, desde gestionar parques nacionales hasta avisar a los residentes de inundaciones inminentes. Los manifestantes advirtieron de la posible privatización la Seguridad Social y la asistencia sanitaria a los veteranos, y de la eliminación de las protecciones de los consumidores y del medio ambiente... "La única forma de salir de ésta es que los trabajadores federales que están en primera línea hagan un llamamiento al movimiento obrero en general, salgan a la calle y conviertan esto en una crisis política que no puedan gestionar"... Los despidos masivos de trabajadores federales y el estrangulamiento de la financiación federal por parte de Trump continuaron esta semana en la Administración Federal de Vivienda, la Administración Federal de Aviación, la Fundación Nacional de Ciencia, la Administración de Alimentos y Medicamentos, los Centros para el Control de Enfermedades y la Administración para Niños y Familias, que ofrece educación infantil y servicios de nutrición para familias de bajos ingresos... los trabajadores académicos de la Universidad de Washington se manifestaron contra la congelación de fondos que está paralizando su investigación y provocando despidos. «Estoy orgulloso de haber contribuido en algo a ayudar a los pacientes de leucemia en el futuro», dijo Philip Creamer, investigador de Hematología y Oncología en la concentración. “Pero no puedo hacerlo sin una fuente estable de financiación y gran parte de ella procede de los NIH”... NIH Fellows United, un nuevo sindicato en los Institutos Nacionales de Salud, emitió una demanda para negociar sobre la congelación de la contratación, las prohibiciones de viajar, la cancelación de todas las reuniones y un «apagón de comunicaciones»... Trump nombró a un director que ordenó el cierre de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB)... Jasmine Hardy, trabajadora del CFPB, explicó su trabajo, dijo que la CFPB ha recuperado 21.000 millones de dólares para el público, limitando las excesivas comisiones por sobregiro de los bancos, las comisiones de las tarjetas de crédito y las comisiones que a los bancos les gusta cobrar sólo porque pueden. A los banqueros no les gusta la agencia... La senadora Elizabeth Warren sugirió que la animadversión de Musk viene de su plan de crear «X Money», como parte de un plan para hacer de X (antes Twitter) la «aplicación de todo»... «Ahora nos toca a nosotros cumplir nuestro juramento a la Constitución, al gobierno y al público al que servimos, para asegurarnos de que Elon Musk no se salga con la suya», dijo Dols, de la Red de Sindicalistas Federales (Jenny Brown)

 "Los miembros de los sindicatos de empleados federales se han estado manifestando, reuniendo y demandando, a medida que una agencia tras otra ha sido golpeada por el «Departamento de Eficiencia Gubernamental» (DOGE) de Elon Musk, una entidad privada que no rinde cuentas y que ha estado exigiendo acceso a todos los registros del gobierno mientras difunde mentiras salvajes sobre el despilfarro y el fraude.

Unos 20.000 trabajadores han sido despedidos sumariamente hasta ahora.

Los trabajadores federales dieron la voz de alarma el miércoles en más de 30 concentraciones de «Salvemos nuestros servicios» en todo el país, incluidas las celebradas en Nueva York, Washington, D.C., Atlanta, Filadelfia, Denver, Boston, Boise, Chattanooga y Chicago.

Entre los trabajadores que protestaban se encontraban los despedidos, o amenazados, de la Agencia de Protección del Medio Ambiente, la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, el IRS, la Seguridad Social, la Administración de Veteranos y una sopa de letras de otras agencias que hacen de todo, desde gestionar parques nacionales hasta avisar a los residentes de inundaciones inminentes.

Los manifestantes advirtieron de la posible privatización de servicios esenciales como la Seguridad Social y la asistencia sanitaria a los veteranos, y de la eliminación de las protecciones de los consumidores y del medio ambiente.

ÚNETE A LA F.U.N.

La única forma de salir de ésta es que los trabajadores federales que están en primera línea hagan un llamamiento al movimiento obrero en general, salgan a la calle y conviertan esto en una crisis política que no puedan gestionar», declaró Chris Dols, presidente del sindicato IFTPE Local 98 del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, en una de las tres concentraciones “Salvemos nuestros servicios” celebradas el miércoles en la ciudad de Nueva York.

 Dols es uno de los líderes de un nuevo grupo, la Red de Sindicalistas Federales, que convocó las protestas. Utilizando las listas que habían ido confeccionando durante meses y los contactos conseguidos gracias a la explosión de energía de las últimas semanas, sus miembros llamaron a activistas sindicales federales de todo el país, pidiéndoles que secundaran las acciones locales. Muchas de estas concentraciones fueron respaldadas por las secciones locales o nacionales de los sindicatos de trabajadores federales.

«Todo el mundo ahora mismo y durante las semanas o meses o lo que haga falta tiene que convertirse en organizador», dijo Dols. «Si eres empleado federal y no sabes cuál es tu sindicato, participa en la FUN, te ayudaremos a averiguarlo. Si no tienes sindicato, te ayudaremos a aprender a organizar uno».

DESPIDOS INDISCRIMINADOS

Los primeros en la cola de despidos, según la administración, son 200.000 trabajadores que están a prueba, normalmente porque llevan menos de 12 meses en su puesto.

«Es estresante porque hay personas en periodo de prueba que están aprendiendo su trabajo y reciben correos electrónicos sin previo aviso en los que se les despide, simplemente 'Adiós'», dijo Jaclyn Imperati, miembro de AFGE que trabaja en la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración en Nueva York.

«Acabas de cambiar tu vida, dejaste un trabajo para venir aquí, y ahora te despiden. Vaya».

En muchas agencias, los trabajadores informan de que se les concedió una «baja administrativa» en cartas que decían que «la capacidad, los conocimientos y las aptitudes del trabajador no se ajustan a las necesidades actuales de la agencia, y su rendimiento no ha sido el adecuado para justificar la continuación de su empleo en la agencia». La carta era un modelo: Los trabajadores las recibían incluso cuando sus evaluaciones eran excelentes.

El lenguaje puede estar diseñado para evitar demandas alegando que los despidos fueron por causa justificada. Sin embargo, algunos trabajadores dijeron que las cartas ni siquiera incluían sus nombres, sino que contenían campos que decían «nombre» y «apellido».

Imperati afirma que la gente está acudiendo al sindicato debido a las amenazas. «Duplicamos el número de afiliados en nuestro edificio el día que todo esto empezó a ocurrir», dijo.

«Creo que trabajar para el gobierno federal siempre se ha visto como algo protegido», dijo. «No te pueden despedir a voluntad. No te pueden despedir porque alguien haya tenido un mal día».

Ahora, dijo, sus compañeros ven que «el sindicato es la única protección que tienes para que no te despidan sin causa». (Los centros de trabajo federales son open shop, por lo que los trabajadores no tienen que afiliarse al sindicato).

EMPLEOS CONGELADOS

Los despidos masivos de trabajadores federales y el estrangulamiento de la financiación federal por parte de la administración Trump continuaron esta semana en la Administración Federal de Vivienda, la Administración Federal de Aviación, la Fundación Nacional de Ciencia, la Administración de Alimentos y Medicamentos, los Centros para el Control de Enfermedades y la Administración para Niños y Familias, responsable del programa Head Start, que ofrece educación infantil y servicios de nutrición para familias de bajos ingresos.

Algunos trabajadores despedidos se encargan de comprobar los dispositivos médicos para asegurarse de que son seguros. Otros trabajan en los intercambios de la Ley de Asistencia Asequible. Alrededor de 400 empleados de la FAA fueron despedidos: Se encargan del mantenimiento de los equipos de navegación de la FAA. Los trabajadores de la FHA ayudan a obtener hipotecas a personas que de otro modo no podrían conseguirlas.

Además de los despidos, no se está contratando a nadie para cubrir las vacantes existentes. «Asuntos de Veteranos, la EPA, el Departamento de Justicia... se ha congelado la contratación en todo el Gobierno», dijo Timothy McLaughlin, de la Federación Americana de Empleados del Gobierno (AFGE). Dijo que ya había 50.000 vacantes en el sistema de VA.

«Ha habido miles de empleados en periodo de prueba y potenciales contratados a los que se les ha dicho: no vais a venir, nos retractamos de nuestras ofertas», dijo McLaughlin. «He recibido llamadas de gente llorando. Esto está arruinando la vida de la gente».

Muchas de las medidas de Musk y Trump están siendo retenidas en los tribunales o retiradas por los electores. A algunos trabajadores a los que se les dijo que sus puestos de trabajo ya no existían se les ha dicho después que vuelvan.

PARALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN MÉDICA

«¡No toquen nuestra investigación!» fue el mensaje en una concentración de 500 personas en la Universidad de Washington en Seattle. Los miembros del sindicato Auto Workers Local 4121, los trabajadores académicos de la Universidad de Washington, se manifestaron contra la congelación de fondos que está paralizando su investigación y provocando despidos.

«Estoy orgulloso de haber contribuido en algo a ayudar a los pacientes de leucemia en el futuro», dijo Philip Creamer, investigador postdoctoral de Hematología y Oncología en la concentración. “Pero no puedo hacerlo sin una fuente estable de financiación y gran parte de ella procede de los NIH”.

El sindicato tiene prevista una concentración ante el Departamento de Salud y Servicios Humanos y una campaña nacional de recogida de llamadas dirigida a los legisladores.

NIH Fellows United, un nuevo sindicato en los Institutos Nacionales de Salud en Maryland, emitió una demanda para negociar sobre la congelación de la contratación, las prohibiciones de viajar, la cancelación de todas las reuniones y un «apagón de comunicaciones», dijo el sindicato.

«La ley es clara, la administración Trump no puede cambiar unilateralmente los términos de nuestro empleo», dijo Marjorie Levinstein, que está en el comité de negociación del sindicato e investiga la adicción a las drogas. Son miembros del Local 2750 de Auto Workers.

Dols, en Nueva York, instó a los sindicalistas a pensar más allá del incumplimiento de los contratos: «Claro, se están incumpliendo nuestros contratos sindicales. Están incumpliendo los acuerdos y eso es horrible. Realmente están incumpliendo las leyes. Pero el verdadero mensaje es salvar nuestros servicios, porque no hay Seguridad Social sin trabajadores de la Seguridad Social. No hay protección del medio ambiente sin la Agencia de Protección del Medio Ambiente y la gente que trabaja para ella».

ROBO DE DATOS AL POR MAYOR

«¿Cómo se deletrea corrupción?» «¡E-L-O-N!», coreaban los trabajadores en la Plaza Federal durante un piquete al mediodía en Nueva York.

Trabajadores de la CFPB, de la Seguridad Social y del IRS, denunciaron que los esbirros de Musk han estado acaparando los datos del público sin supervisión ni rendición de cuentas.

Spencer Gould, vicepresidente del capítulo 47 de NTEU en el IRS en Nueva York, dijo que los sindicatos son la primera línea de defensa ya que Elon Musk y Trump «están agarrando los datos personales de cada estadounidense, para hacer quién sabe qué para quién sabe quién.»

«Están destrozando las instituciones que son las partes del Gobierno que albergan la democracia de nuestro país», dijo. Musk es jefe de una entidad privada, DOGE, y ni DOGE ni su nombramiento para dirigirla fueron llevados ante el Congreso.

PROTECCIÓN DEL CONSUMIDOR

La lucha por la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), creada tras el colapso financiero de 2008, está en los tribunales. La administración Trump nombró a un director que ordenó el cierre de la agencia, pero el Sindicato de Empleados del Tesoro (NTEU) la demandó, y una orden judicial la mantiene actualmente abierta. Musk tuiteó prematuramente «CFPB RIP» el 7 de febrero.

Jasmine Hardy, trabajadora del CFPB, explicó su trabajo en un mitin en Nueva York: «Cuando hay errores en los informes de crédito, que impiden a las personas acceder al crédito, podemos corregir esos errores». Hardy es vicepresidenta del capítulo 335 de NTEU. Dijo que es difícil rastrear los registros y arreglar las cosas, «pero eso es lo que voy a hacer, porque quiero trabajar para el pueblo estadounidense.»

Hardy dijo que la CFPB ha recuperado 21.000 millones de dólares para el público desde que empezó, limitando las excesivas comisiones por sobregiro de los bancos, las comisiones de las tarjetas de crédito y las comisiones que a los bancos les gusta cobrar sólo porque pueden. A los banqueros y multimillonarios, naturalmente, no les gusta la agencia.

La senadora de Massachusetts Elizabeth Warren, que defendió la creación de la Oficina, sugirió que la animadversión de Musk viene de su plan de crear «X Money» como parte de un plan para hacer de X (antes Twitter) la «aplicación de todo».

«¿Adivina qué agencia se aseguraría de que el nuevo proyecto de Elon no pudiera estafarte o robar tus datos personales sensibles?», dijo Warren: “La CFPB”.

«La división de poderes y los controles y equilibrios se han desmoronado de alguna manera», dijo Dols. «Ahora nos toca a nosotros cumplir nuestro juramento a la Constitución, al gobierno al que servimos y al público al que servimos, para asegurarnos de que Elon Musk no se salga con la suya»."                      

( Jenny Brown, Scheer Post, 25/02/25, traducción DEEPL, enlaces en el original, fuente Labor Notes )

9.2.25

“Nos pedían que señaláramos a nuestros compañeros que habían estado aplicando términos relacionados con las políticas de inclusión o igualdad (DEI). Generó bastante miedo entre el equipo”... “Independientemente de tu orientación política, es realmente cuestionable que te pidan informar sobre tus colegas y amigos, sobre quién es leal y quién no. Eso no parece tener lugar en nuestro sistema democrático. Es una locura”... El miedo se ha convertido en la nueva realidad de los trabajadores de USAID... los colaboradores de Musk se han extendido a lo largo de toda la administración, dentro del departamento del Tesoro, de Educación y las agencias que supervisan los programas sanitarios de Medicare y el Medicaid... En el Tesoro los “muskovitas” -como llaman a los colaboradores de Musk- lograron acceder al sistema de pago, que incluye información sensible como el número de la Seguridad Social de miles de estadounidenses. En cambio, cuando quisieron entrar al departamento de Trabajo el miércoles, se encontraron con una protesta de trabajadores federales (Antònia Crespí Ferrer)

 "El malestar entre los trabajadores federales empezó con un correo.“Nos pedían que señaláramos a nuestros compañeros que habían estado aplicando términos relacionados con las políticas de inclusión o igualdad (DEI). Generó bastante miedo entre el equipo”, explica Emily, que pide usar un nombre ficticio para mantener el anonimato. Hasta este lunes trabajaba para USAID, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional: “Ahora ya no sé si tengo trabajo. No sé si me han despedido o no, solo que estoy suspendida temporalmente”, relata.

El correo lo envió la administración de Donald Trump. Que el presidente tomara medidas así era algo “esperable”, según Emily. Lo que nunca se imaginó es que Elon Musk, sin ningún tipo de cargo electo en el gobierno —más allá de liderar el grupo de trabajo DOGE— se abalanzaría contra la agencia donde ella trabajaba.

USAID se ha convertido en el campo de pruebas de la incursión de Musk dentro de las agencias federales. Después de asaltar la agencia de cooperación humanitaria, los colaboradores de Musk se han extendido a lo largo de toda la administración: dentro del departamento del Tesoro, de Educación y las agencias que supervisan los programas sanitarios de Medicare y el Medicaid.

En el Tesoro los “muskovitas” -como llaman a los colaboradores de Musk- lograron acceder al sistema de pago, que incluye información sensible como el número de la Seguridad Social de miles de estadounidenses. En cambio, cuando quisieron entrar al departamento de Trabajo el miércoles, se encontraron con una protesta de trabajadores federales.

Desde hace días la página web de USAID está cerrada y tan solo se puede leer un mensaje que informa sobre la suspensión de los trabajadores. El texto, inicialmente, decía que la medianoche del viernes se terminaría de decidir cuáles eran los funcionarios que se consideraba esenciales y cuáles eran puestos en licencia administrativa. El nuevo autoproclamado director de la agencia, el secretario de Estado, Marco Rubio, se adelantó a la fecha prometida y el jueves por la noche The New York Times publicaba que de los más de 10.000 empleados que hay alrededor del mundo, solo se mantendrían unos 290. 

Sin botón del pánico

Una persona de USAID explicaba este martes a elDiario.es, bajo condición de anonimato, que las suspensiones había dejado a muchos trabajadores en regiones de guerra sin acceso a herramientas vitales para su seguridad, como el botón del pánico o las notificaciones sobre qué lugares evitar en tiempo real. Esta persona estaba en contacto con ellos para intentar ayudarlos a contactar con la administración, pues también habían sido expulsados de las comunicaciones internas y no pueden avisar al gobierno estadounidense en caso de necesidad.

Este martes, la administración notificó a los trabajadores destinados alrededor del mundo que tenían un plazo de 30 días para volver a casa si no se les consideraba esenciales. La incertidumbre es tal que no saben si siguen contando con la protección de Estados Unidos.

El 95% de la plantilla tenía que acabar con una licencia administrativa, si no fuera porque el viernes un juez federal bloqueó temporalmente la suspensión de unos 2.000 trabajadores. El tira y afloja entre Musk y los tribunales no ha hecho más que empezar. El freno judicial se anunció mientras en Washington se estaban quitando las letras que rotulaban la sede de la agencia. Otros sindicatos relacionados con USAID y los trabajadores de asuntos exteriores también han presentado recursos legales argumentando que los recortes son “inconstitucionales e ilegales”.

El miedo se ha convertido en la nueva realidad de los trabajadores de USAID, quienes intentan mantener el anonimato por temor ser el blanco de represalias. Emily no solo pide cambiar su nombre, sino que también prefiere no dar detalles de los programas con los que estaba trabajando. Igual que otras tres personas vinculadas con la agencia que han hablado con elDiario.es, todas quieren evitar el uso de determinadas plataformas de comunicación por lo que pueda pasar. Hablan de un “miedo tecnológico” en referencia a las alianzas de Trump con los multimillonarios de las bigtech, como Musk con X y Mark Zuckerberg con WhatsApp. 

La versión oficial es que Musk quiere cerrar la agencia para recortar gastos, a pesar de que el presupuesto federal para ayuda exterior, dentro del que se engloba USAID, solo llega a representar entre el 0,7% y el 1,4% del total. Según recoge el Pew Research Center, durante el año fiscal de 2023 USAID tuvo un presupuesto de alrededor de 43,8 mil millones de dólares.

Lo cierto es que el programa ultraconservador Project 2025 sugería empezar la purga del funcionariado desmantelando USAID. El documento presentaba la remodelación de la agencia como un test para luego rediseñar a gran escala el gobierno federal. El objetivo sería adelgazar las agencias y lograr que los empleados federales tuvieran unas condiciones más flexibles que facilitarían el despido. “Se deben desradicalizar los programas y estructuras de USAID y basarse en las reformas conservadoras implementadas por la Administración Trump”, expone el texto.

El inicio del caos

Para Emily, todo empezó a truncarse con el correo que la administración de Trump envió el 23 de enero pidiendo a las personas empleadas por el gobierno que señalaran aquellos compañeros que hubieran aplicado políticas de igualdad o inclusión. “Independientemente de tu orientación política, es realmente cuestionable que te pidan informar sobre tus colegas y amigos, sobre quién es leal y quién no. Eso no parece tener lugar en nuestro sistema democrático. Es una locura”, dice Emily.

Un día después del correo, saltaba la noticia de que Trump ordenaba congelar toda la ayuda exterior, algo que afectaba tanto a los programas impulsados como a la agencia independiente USAID. En esta congelación, los primeros en caer fueron los empleados como Emily, que trabajan vía empresas contratistas. Más allá de los funcionarios (civil servants), un buen grueso de USAID son empleados externalizados vía empresas. Es una realidad que se da tanto dentro de la sede de Washington como en todos los proyectos alrededor del mundo.

Emily recuerda esos días con incertidumbre y preocupación sobre lo que podría pasar con su trabajo “Estuvimos perdiendo acceso a todo tipo de información de manera intermitente”, expone. Justo cuando se cumplía una semana de la congelación, se le notificó que sería suspendida temporalmente a partir de este lunes. Solo en la empresa de Emily había unas 500 personas. “Casi todo el mundo está suspendido temporalmente”.  

Expulsada del sistema sin notificación

Después de los contratistas, este martes fue cuando le llegó el turno a los funcionarios de USAID. Una trabajadora federal se encontró con que ya no tenía acceso al correo gubernamental ni a nada del sistema. Simplemente, la habían desconectado y no se le había notificado. “Ni siquiera creo que sea legal porque a nosotros se nos tiene que avisar con al menos 15 días de antelación”, comentaba. Esta persona explicaba que no sabía que iba a pasar y que había perdido la comunicación con la administración.

Otra persona de dentro de USAID, explica que para despedir a un funcionario federal es necesario pasar por un proceso y que no será tan fácil despedirlos. De hecho, el jueves un juez pausaba la fecha límite que había dado Trump a los funcionarios para decidir si aceptaban renunciar a su plaza a cambio de siete meses de sueldo, o bien se exponían a ser despedidos. La oferta es una estrategia del presidente para allanarle el camino a Musk en su tarea de recortar la plantilla, si los funcionarios no renuncian voluntariamente, al DOGE le esperan meses de batallas legales.

Esta misma persona también relata como aquellos trabajadores de USAID que aún no habían sido dados de baja temporalmente, habían tratado de poner en contacto a sus compañeros que ya habían sido suspendidos con recursos humanos. Muchos llevan días intentando obtener más información sobre su situación. Al haber cerrado la página web y haber expulsado a los trabajadores del sistema, es imposible obtener información sobre su situación laboral. 

“Una organización criminal”

Mientras tanto, la administración Trump está llevando una campaña de desprestigio y desinformación contra la agencia de cooperación humanitaria. La Casa Blanca envió un comunicado el tres de febrero lleno de afirmaciones falsas sobre el trabajo de USAID, vinculando el gasto de programas federales que ni siquiera había llevado a cabo la agencia. Por ejemplo, citaba que se habían gastado 70.000 dólares en un “musical DEI”, cuando el musical en cuestión en realidad fue pagado por el Departamento de Estado.

Por su parte, Musk lleva días señalando la agencia en las redes. “USAID es un nido de víboras de marxistas radicales de izquierdas que odian América”, escribía en un post, y en otro, acusaba la agencia de ser “una organización criminal”. Incluso insinuaba que los trabajadores que protestaban a las afueras de los edificios federales, cerca del Capitolio, deberían ser arrestados."

( Antònia Crespí Ferrer , eldiario.es, 08/02/25)

4.2.25

Elon Musk está dando un golpe de Estado... los agentes escogidos por Musk se han hecho con el control del sistema de pagos del Tesoro, que asciende a 6 billones de dólares, la Oficina de Gestión de Personal (OPM) y la Administración de Servicios Generales (GSA), instituciones que, en conjunto, funcionan como el sistema nervioso central del gobierno estadounidense... El Tesoro, la seguridad nacional, las agencias federales, una por una, van cayendo bajo el control privado. En cualquier otro país, los expertos lo llamarían captura del Estado, un golpe de Estado de manual... La semana pasada, el gobierno intentó congelar la financiación federal para programas como el SNAP y Medicaid. La medida era tan dudosa desde el punto de vista legal que los tribunales intervinieron y obligaron a revocarla. Pero la estrategia más amplia sigue intacta... David A. Lebryk, el funcionario de carrera de más alto rango del Departamento del Tesoro, renunció tras negarse a entregar el control del sistema, que procesa todo, desde la Seguridad Social y Medicare hasta los contratos gubernamentales. El equipo de Musk ahora tiene acceso total al sistema de pagos del Tesoro, una vasta infraestructura responsable de desembolsar los cheques de la Seguridad Social, los beneficios de Medicare, los reembolsos de impuestos y los contratos gubernamentales, en esencia, las arterias financieras del gobierno federal. Esta medida sin precedentes otorga a los agentes no electos de Musk la capacidad de monitorear, retrasar o incluso bloquear los pagos, lo que les da un control de facto sobre billones de dólares en gastos gubernamentales sin supervisión, un nivel de poder que podría reconfigurar el funcionamiento mismo del estado... si Musk se sale con la suya, podría congelar los pagos a programas a los que Trump se opone, eludiendo al Congreso, eludiendo los tribunales y aplicando recortes presupuestarios de facto de manera unilateral (Waleed Shahid)

 "No con tanques en las calles ni milicias en los edificios gubernamentales, sino con hojas de cálculo, órdenes ejecutivas y una red de leales infiltrados en la burocracia federal. En tan solo los últimos días, los agentes escogidos por Musk se han hecho con el control del sistema de pagos del Tesoro, que asciende a 6 billones de dólares, la Oficina de Gestión de Personal (OPM) y la Administración de Servicios Generales (GSA), instituciones que, en conjunto, funcionan como el sistema nervioso central del gobierno estadounidense.

Si estuviéramos en Pakistán, Chad o Venezuela, los titulares no se harían eco de la noticia: un oligarca multimillonario toma el control y desmantela la democracia en tiempo real. Los leales a Musk, armados con órdenes ejecutivas en lugar de rifles, están destripando la administración pública, excluyendo a los funcionarios de los sistemas gubernamentales y dictando políticas desde una sala de juntas transformada en sala de guerra. Trump, un hombre fuerte en decadencia, es la figura decorativa; Musk, el verdadero líder de la junta. El Tesoro, la seguridad nacional, las agencias federales, una por una, van cayendo bajo el control privado. En cualquier otro país, los expertos lo llamarían captura del Estado, un golpe de Estado de manual. Aquí, la prensa todavía pregunta si la democracia está en peligro, como si estuviera esperando el momento en que la historia lo haga innegable.

La semana pasada, el gobierno intentó congelar la financiación federal para programas como el SNAP y Medicaid. La medida era tan dudosa desde el punto de vista legal que los tribunales intervinieron y obligaron a revocarla. Pero la estrategia más amplia sigue intacta. Funcionarios de carrera de alto rango de varias agencias, entre ellas el Tesoro, la Oficina de Gestión de Personal y el FBI, han sido despedidos o marginados. Reuters informó que los asesores de Musk han bloqueado a funcionarios del gobierno el acceso a sistemas de datos críticos que contienen la información personal de millones de empleados federales, acciones que plantean graves preocupaciones en materia de ciberseguridad y supervisión.

Pero, ¿cuál ha sido la medida más peligrosa hasta ahora? La toma de control del sistema de pagos del Tesoro. Según el Washington Post, David A. Lebryk, el funcionario de carrera de más alto rango del Departamento del Tesoro, renunció tras negarse a entregar el control del sistema, que procesa todo, desde la Seguridad Social y Medicare hasta los contratos gubernamentales.

El equipo de Musk ahora tiene acceso total al sistema de pagos del Tesoro, una vasta infraestructura responsable de desembolsar los cheques de la Seguridad Social, los beneficios de Medicare, los reembolsos de impuestos y los contratos gubernamentales, en esencia, las arterias financieras del gobierno federal. Esta medida sin precedentes otorga a los agentes no electos de Musk la capacidad de monitorear, retrasar o incluso bloquear los pagos, lo que les da un control de facto sobre billones de dólares en gastos gubernamentales sin supervisión, un nivel de poder que podría reconfigurar el funcionamiento mismo del estado.

Los aliados de Musk (exejecutivos de Twitter, ingenieros de Tesla y pasantes de xAI) ahora están integrados en agencias clave. Las empresas vinculadas a Musk, incluidas Palantir, Neuralink y The Boring Company, están influyendo en la política de la Casa Blanca, utilizando el acceso del gobierno para consolidar el poder e implementar recortes radicales bajo el pretexto de la "eficiencia".

Como lo describe Lindsay Owens, si Musk se sale con la suya, podría congelar los pagos a programas a los que Trump se opone, eludiendo al Congreso, eludiendo los tribunales y aplicando recortes presupuestarios de facto de manera unilateral:

El hombre más rico del mundo, a quien nadie eligió para ningún puesto gubernamental, busca un acceso sin precedentes a información confidencial, incluida información relativa a sus propios intereses comerciales, y parece empeñado en cortar la mayor cantidad posible de fondos para los programas que importan al resto de nosotros.

El libro de jugadas

Nathan Tankus explica cómo el reciente memorando de la administración, emitido por la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), intentó congelar toda la asistencia financiera federal con solo 24 horas de aviso. La base legal era tan débil que un juez federal ya estaba avanzando hacia una orden judicial cuando la administración rescindió silenciosamente el memorando. Pero esto fue solo una prueba. El equipo de Musk, dirigido por el asesor general de la OMB, Mark Paoletta, quien ha argumentado abiertamente que la Ley de Control de Embargos en sí es inconstitucional, está trabajando para construir una justificación legal para que una autoridad ejecutiva más amplia elija qué programas federales sobreviven.

Históricamente, la Corte Suprema ha defendido el poder del Congreso sobre el dinero, pero el equipo legal de Trump sostiene que los presidentes tienen amplia discreción sobre el gasto, especialmente en tiempos de crisis fiscal. Y, como señala Tankus, la administración podría usar el techo de la deuda como pretexto para crear “demoras programáticas” indefinidas en el gasto, lo que en esencia significaría privar de fondos a los programas gubernamentales y evitar desafiar abiertamente las asignaciones del Congreso.

Pero la estrategia es clara: ampliar los límites del control ejecutivo sobre el gasto, desafiar a los tribunales a intervenir y seguir perfeccionando la justificación legal para despojar al Congreso de su autoridad constitucional. Los agentes de Musk, ahora integrados en agencias federales clave, están sentando las bases para una expansión agresiva del embargo, argumentando que el presidente, no el Congreso, debería dictar el gasto federal. El equipo de Trump no está improvisando: está ejecutando una estrategia bien afinada para tomar el control del gasto gubernamental, una zona gris legal a la vez.

El modelo Orbán: desmantelar, desorientar, dominar

Lo que está sucediendo no es que Trump esté volviendo a sus viejos hábitos, sino algo más sistemático y estratégico: un esfuerzo deliberado por rehacer el gobierno federal, no sólo por gestionarlo de forma diferente. Ese es el manual de Viktor Orbán: tomar el control de las palancas del poder, neutralizar la supervisión independiente y asegurarse de que, incluso si la oposición gana una elección en el futuro, herede un sistema tan roto que no pueda funcionar.

Por eso la influencia de Musk es tan peligrosa. A diferencia de los presidentes republicanos anteriores, que se oponían a la burocracia pero al final respetaban las reglas, Trump ahora tiene un tecnócrata multimillonario que quiere desmantelar el sistema. La purga de funcionarios de carrera, la confiscación de los sistemas financieros, la marginación de la autoridad del Congreso para el gasto... todo ello apunta a un gobierno en el que el poder está concentrado en un círculo pequeño e irresponsable, y en el que incluso funciones básicas como los pagos de la seguridad social o la financiación de Medicaid quedan sujetas a los caprichos del poder ejecutivo.

Este golpe no viene con una pancarta. No hay tanques en la Avenida Pensilvania, ni discursos desde los balcones. Solo un director ejecutivo multimillonario entrando al Tesoro, un presidente destruyendo el Departamento de Justicia y empleados del gobierno bloqueados fuera de sus oficinas mientras un ex ejecutivo de Twitter restablece sus contraseñas.

¿Y la oposición? Actualizando sus feeds, votando con el partido de Trump para acelerar las deportaciones, redactando otro correo electrónico para recaudar fondos, ofreciendo advertencias solemnes desde el pleno del Congreso. Como escribe Seth Masket, tienen herramientas a su disposición (reglas para obstruir, tribunales para abrumar, cuerpos para interponerse en el camino), pero en cambio, recibimos declaraciones sobre las normas y la fe en instituciones ya vaciadas. Mientras tanto, Musk y Trump desmantelan el gobierno a plena vista, saqueando el estado y culpando a la “diversidad” por el desastre, y la única pregunta real que queda es si alguien los obligará a detenerse.

La cuestión no es si el Congreso o los tribunales actuarán, sino si actuarán antes de que el daño sea irreversible, antes de que el poder se privatice completamente, antes de que sea demasiado tarde."                (Waleed Shahid , Other news, 04/02/25)

2.2.25

No, los correos electrónicos no proceden de un príncipe nigeriano, estos correos electrónicos que han estado golpeando las bandejas de entrada de los trabajadores federales son de su propio gobierno. Estos trabajadores han tenido sus buzones de correo electrónico inundados con imperativos extraños para básicamente desaparecer... Se les ha insultado en los correos electrónicos, animándoles a marcharse y encontrar trabajos de «mayor productividad»... Han sido desmoralizados, y la mayoría están probablemente muy confundidos, por supuesto a propósito... Nunca intentarán ahogar los dólares que faltan en el presupuesto de defensa. Sólo eres «federal malo» si eres alguien como un fisioterapeuta en la VA que trabaja con los cuerpos destrozados de los veteranos, o alguien que trabaja para mantener los alimentos seguros para el consumo... Estos tipos están utilizando los términos energía masculina y femenina para definir algo muy retorcido, algo que habla de su incapacidad para vivir en un mundo compartido. Todo lo que conocen es la conquista y el robo... Rebautizan como superioridad lo que en realidad es debilidad mental, y le ponen la etiqueta de «masculino»... Y es imposible negociar con estos tipos, ya que no respetan que los demás tengan los mismos derechos que ellos... están demonizando de todo corazón a los trabajadores federales en este momento... están obligando a las personas que trabajaban desde casa a volver a las oficinas. Esta es otra amenaza para conseguir que el personal simplemente se vaya, y si no se van, bueno, pueden inflar artificialmente los bienes raíces comerciales. Así que, capas de motivaciones por su parte, todas malas... Siento un enorme respeto por aquellos que seguirán luchando contra este ataque al que se enfrentan... Una energía de decencia y dignidad. No creo que se le pueda poner una etiqueta como masculina o femenina. Yo diría que ese tipo de energía es de afirmación de la vida y recíproca, en definitiva lo que se necesitará si queremos salir adelante como especie (Kathleen Wallace)

 "No, los correos electrónicos no proceden de un príncipe nigeriano, pero quienquiera que los escriba parece utilizar el mismo estilo, engatusando y repitiendo. Lo triste es que no son de un pobre tipo en un cibercafé alrededor de 2000, no - estos correos electrónicos han estado golpeando las bandejas de entrada de los trabajadores federales de su propio gobierno. Estos trabajadores han tenido sus buzones de correo electrónico inundados con imperativos extraños para básicamente desaparecer. Se les ha insultado en los correos electrónicos, animándoles a marcharse y encontrar trabajos de «mayor productividad» en el sector privado. Les han puesto zanahorias delante, diciéndoles que pueden aceptar un segundo empleo o irse de vacaciones increíbles. Han sido desmoralizados, y la mayoría están probablemente muy confundidos, por supuesto a propósito. Lo que tenemos aquí es la cita de Grover Norquist cobrando vida, el: «No quiero abolir el gobierno. Simplemente quiero reducirlo al tamaño en el que pueda arrastrarlo hasta el baño y ahogarlo en la bañera». Para quienes sean demasiado jóvenes para haber oído esto, la cita es de uno de los arquitectos originales de esta situación actual llena de bilis. Siempre ha sido su ferviente deseo llevar a cabo este asesinato en la bañera: han sido pacientes y tienen todos los planes preparados. Ahora están en la fase en la que han preparado el agua, te dicen que tienen unas bonitas bombas de baño de lavanda y te hacen señas a través del vapor.

 Por supuesto, los tipos de Grover Norquist siguen teniendo nociones de gobierno bueno contra gobierno malo. Nunca intentarán ahogar los dólares que faltan en el presupuesto de defensa. Sólo eres «federal malo» si eres alguien como un fisioterapeuta en la VA que trabaja con los cuerpos destrozados de los veteranos, o alguien que trabaja para mantener los alimentos seguros para el consumo. Eres increíblemente «federal malo» si sirves de alguna manera para mantener contadas y mitigadas las enfermedades. Eres «federal bueno» si formas parte del ejército masivo, del ICE, o una adolescente con una cruz casada con un anciano, soltando tonterías por un sueldo federal. Creo que lo entiendes. Y por supuesto que es una locura. Eso es parte de cómo todo esto está diseñado para funcionar. Los pocos de nosotros que todavía tratan de seguir la blitzkrieg que es el intento en tiempo real para rehacer todo el gobierno son probablemente en la minoría. Principalmente es caos y confusión para la vasta población y esto es a menudo lo que hace que un cerebro simplemente se apague. Es demasiado y no estamos preparados para ello. Ese es el plan: introducir cambios tan rápidos y perjudiciales que sea casi imposible detenerlos. Parece que el objetivo de la broligarquía es remodelar todo de alguna manera que parecen creer que se convertirá en su nueva utopía (pero, por supuesto, casi todos los demás MAL LUGAR).

 Individuos como Zuckerberg hablan de que los lugares de trabajo deben ser más masculinos. Es extraño y revelador que abracen una filosofía como ésta. Aunque no estoy de acuerdo con lo que estas versiones masculinas/femeninas simplificadas de la realidad tratan de decir, voy a ver esto desde lo que imagino que es su perspectiva en cuanto a la «energía masculina». Parecen abrazar la noción de que todo se trata de poder y de forzar el cambio en los demás, en lugar de cualquier tipo de energías colaborativas. Violación versus normalización social del amor. Parecen creer que hay una ineficacia inherente en tomar en cuenta todas las opiniones, en ajustes para otros que puedan estar fuera de lo que ellos consideran la corriente principal (por supuesto eso significa ellos). ¿Dónde estaríamos los humanos si todos adaptáramos este tipo de pensamiento? Justo donde estamos, supongo, precipitándonos hacia la catástrofe.

La consecuencia muy real de este cambio hacia lo masculino de Zuckerberg es la destrucción, la muerte y la miseria. Él insinuó que fomentar esta energía salvaría a las empresas, pero yo diría que el abrazo de esta «energía» durante los últimos dos mil años es en gran medida lo que está mal con nosotros. Los enormes lapsos de tiempo con humanos en pequeños grupos colaborativos eran sostenibles, pero este mundo regimentado y desigual es lo que nos ha llevado hacia el olvido. Sí, sí, apoyémonos en eso durante esta época de crisis.

 ¿Cuáles son los momentos que has celebrado en tu vida, los que te han llegado al corazón y han hecho que merezca la pena vivir? Supongo que para un gran número de personas fue un momento que tocó lo que estos hombres dañados (y mujeres cómplices) llaman «energía femenina». Obviamente podría haber sido un momento de decencia y empatía por parte de un hombre o una mujer- es el concepto de esta energía colaboradora y amable y lo que parecen querer demonizar. Estos tipos están utilizando los términos energía masculina y femenina para definir algo muy retorcido, algo que habla de su incapacidad para vivir en un mundo compartido. Todo lo que conocen es la conquista y el robo; se han convencido a sí mismos de que es el pináculo, cuando en realidad siempre ha sido el más bajo de los comportamientos. Consideran que la empatía es una debilidad, pero ¿cuánto más difícil es utilizar el lóbulo frontal en lugar de la amígdala, la región del cerebro basada en el miedo? Es mucho más fácil robar que compartir, señorear con autoritarismo que ganarse el apoyo mediante la colaboración. Rebautizan como superioridad lo que en realidad es debilidad mental, y le ponen la etiqueta de «masculino». Es tan patético como el nuevo look de Zuckerberg, un edificio artificial que apesta a inseguridad y a spray corporal Axe.

 Dicho esto, es obvio que ellos son los que están en el poder, esa visión enfermiza del mundo es muy eficiente para crear prisiones al aire libre y apoderarse de sociedades equitativas a través de los tiempos. La energía del mundo natural-- ellos dirían lo «femenino» no ha tenido éxito en contrarrestar esta enfermedad. Esto se ha demostrado una y otra vez, ya sea esperando que se cumpla un acuerdo mutuo (digamos en forma de tratados con los nativos americanos) u otros fallos del mundo recíproco. Son mentirosos por encima de todo: los demás que actúan de buena fe con ellos fracasan. Se dice que quienes no son narcisistas malignos tienen dificultades para entender su comportamiento porque el cableado de esos individuos es muy diferente. No sé si se trata de diferencias de cableado, sino de dar las riendas a tu niño interior y que ese niño sea Joffrey Baratheon. Es difícil comprender a aquellos que realmente disfrutan causando miseria. Para la mayoría de nosotros, tener el control del mundo y de sus vastos recursos significaría poco si lo hiciéramos a costa de la humanidad. Y es imposible negociar con estos tipos, ya que no respetan que los demás tengan los mismos derechos que ellos. Es una visión del mundo extremadamente tóxica y no puede tener otro punto final que la destrucción de todo lo que hace que la vida merezca la pena.

 En cuanto a esto de masculino/femenino... es difícil de definir; encuentro nuestro lenguaje tan carente cuando la energía de la inclusión, la crianza y la pertenencia se convierte en «energía femenina». Necesitamos un nuevo término. Lo más probable es que la broligarquía se limite a llamarlo «débil». Pero los momentos que cuentan, cuando alguien te comprende de verdad, cuando quizás te sentías solo y alguien intervino para que te sintieras visto, escuchado y protegido, ese es el tipo de energía contra la que están estos tipos. Sentirse seguro, ya sea como un niño al cuidado de alguien que te quiere y que haría cualquier cosa por ti, ésa es realmente la poderosa energía de la que quieren librarse. No debemos mirar hacia el futuro como guardianes de nuestros descendientes; debemos luchar y aferrarnos a nuestras pertenencias como psicópatas trastornados a su imagen y semejanza. No debemos sentirnos seguros (desde su punto de vista, es mejor tener a tu mano de obra asustada y sumisa, no como miembro dispuesto de una sociedad justa). Es una filosofía creada en retroceso, es decir, un individuo que siente un profundo odio por los demás que muestran empatía busca una visión del mundo sin reciprocidades, una de autoritarismo de arriba abajo. Es como si Jeffrey Dahmer se tropezara con toda una comunidad que apoya el canibalismo y su celebración. Sí, probablemente le habría gustado mucho ese grupo y habría pagado con gusto las cuotas mensuales para unirse. Sienta muy bien que tus patologías se conviertan en virtudes.

 Las claves están en manos de individuos que buscan una excusa respecto a su propia oquedad interna. Del mismo modo que es más difícil utilizar el lóbulo frontal que la amígdala, es más difícil ver las carencias internas y abordarlas que proclamar y abrazar una visión del mundo según la cual todo es perro-come-perro. Creo que incluso puede haber una envidia latente de los que no están infectados con el «fantasma hambriento» que nunca puede ser satisfecha, por lo que una perversa necesidad de castigar puede provenir de eso. Y los demás tenemos que pagar por esa podredumbre que parece infectar mucho a esos tipos «masculinos»: los que no valoran la verdadera conexión humana, sino que valoran estar encima del montón de escombros que han creado.

Hay mucha menos seguridad en un mundo así, mucho más odio. Si realmente fuera una filosofía que cree que menos gobierno es bueno, entonces habría algún tipo de coherencia. Tendrían la misma aversión al ejército hinchado que a los programas de almuerzos escolares gratuitos. El hecho de que odien uno y celebren el otro te dice todo lo que necesitas saber sobre estos tipos. Es un culto a la muerte.

 Así que, por supuesto, están demonizando de todo corazón a los trabajadores federales en este momento. Como hizo Reagan con los controladores aéreos, como se empezó a tratar a los profesores después de que la privatización se convirtiera en el objetivo, como se trató a los trabajadores sanitarios durante la pandemia.......... en resumen, intentan abrir una brecha entre aquellos de nosotros que deberíamos ser todos aliados. A los multimillonarios se les presenta como ciudadanos ejemplares; un auxiliar de enfermería de la VA es el azote de la sociedad.

 Una cosa interesante que he descubierto al tratar de desentrañar la filosofía de esta trama empresarial es que parecen considerar que las ciudades-estado son una excelente forma de gobierno. Estas entidades más pequeñas pueden funcionar más en consonancia con su idea de que los estados funcionan como corporaciones. Todo parte de esa idea de que, de arriba abajo, todo tiene que ser privado y lo que ellos consideran ágil. Les encantan las escuelas privadas, las comunidades cerradas, los pequeños principados con sus propias reglas........, a menudo con derecho a ser racistas, sexistas o cualquier otro ista que les plazca. Pero en general, quieren que todo sea como una miríada de corporaciones, deslizándose en una localidad según les convenga para extraer recursos de la manera más «eficiente». Nada de bien común, simplemente comercio y extracción. Por supuesto, necesitarán mantener el ejército para imponer sus nociones de energía masculina y conquista, pero parecen tener debilidad por los lugares fluidos en los que pueden entrar y salir, aprovechando las mejores ventajas fiscales, etc. Tengo la esperanza de que esto deje un resquicio para que algunas zonas simplemente se escapen de la soga durante este caos. Lugares como California, que contribuyen más a la economía federal de lo que reciben a cambio, podrían considerar simplemente retroceder como Homer entre los arbustos. Pero en serio, esta locura no será eficiente a largo plazo, y no creo que sea ilógico considerar que podría producirse una fractura de EEUU, sea lo que sea lo que eso acabe significando.

 Es un tópico, pero estoy seguro de que quizá Sun Tzu tenga un libro o algo así sobre cómo maniobrar en tiempos de caos. Si es que lo publican. Incluso zonas más pequeñas, como las ciudades de izquierdas, podrían ser capaces de encontrar un mínimo de independencia si son lo bastante molestas como para intentar arreglárselas. Tenemos que buscar la esperanza... ¿cuál es la alternativa? Pienso en lugares como Nueva Orleans, que tienen tan poco en común con el resto de su estado. El abundante dinero que reciben de los visitantes se destina a lugares que deciden que los Diez Mandamientos deben estar en las paredes de sus escuelas...., es decir, en las paredes, y no ser obedecidos por los que están en el poder. Ésta es sólo una de las ideas que se me ocurren cuando trato de considerar lo que podría ocurrir en el marco de esta época verdaderamente aborrecible. Sin embargo, la gestión de una bolsa de gatos podría perturbar el objetivo final para ellos. ¿Puede una ciudad o un estado hacer un Irish Goodbye al gobierno estadounidense cuando las cosas se desquicien más? Están creando un verdadero caos; ciertamente espero que los individuos de buenas intenciones estén buscando formas de beneficiar a otros en esta situación y buscando estrategias de salida. El estado actual de las cosas es un callejón sin salida.

 Pero volvamos a los correos electrónicos del gobierno. Parecen estar tratando de coaccionar a las personas para que acepten lo que los medios de comunicación del establishment, sin contexto, llaman compras. Parece más bien un truco al nivel de Twitter: desmoralizar y hacer colgar la zanahoria, haciendo creer a la gente que puede irse y seguir cobrando algo. Suena como hacer un trato con un duende o un genio. Básicamente, no lo hagas. Son actores de mala fe. También están obligando a las personas que trabajaban desde casa a volver a las oficinas. Esta es otra amenaza para conseguir que el personal simplemente se vaya, y si no se van, bueno, puede inflar artificialmente que los bienes raíces comerciales. Así que, capas de motivaciones por su parte, todas malas.

Lamentablemente, algunos de estos comportamientos de mierda probablemente comenzará a funcionar. Erosión y muerte por cien cortes. Los que acepten cualquier «trato» probablemente estarán jodidos, al igual que los trabajadores de Twitter cuando Musk se hizo cargo. El personal que quede tendrá trabajos más difíciles y se irá por desgaste hasta que sí, Grover y compañía puedan empezar a estrangular. Como un aparte, ¿no es una bandera roja salvaje para su visión del mundo de marca cuando se invoca que es necesario estrangular a nadie? Quiero decir, creo que es una señal justa de que has perdido tu camino como humano, ¿verdad? Eres tremendamente rico con poder y seguridad, ¿pero te pones poético con el estrangulamiento en la bañera? Nada más palpitante de energía masculina que estrangular a alguien, supongo.

Siento un enorme respeto por aquellos que seguirán luchando contra este ataque al que se enfrentan. Si quieres escuchar a algunos valientes, buena gente echa un vistazo a los trabajadores del gobierno federal subreddit. Es increíble observar por lo que están pasando y escuchar a aquellos que la actual administración consideraría un engorro ineficaz. Suenan como personas estoicas y con principios que han estado haciendo mucho trabajo duro para todos nosotros en varios puestos. Una energía de decencia y dignidad. No creo que se le pueda poner una etiqueta como masculina o femenina. Yo diría que ese tipo de energía es de afirmación de la vida y recíproca, en definitiva lo que se necesitará si queremos salir adelante como especie.

En este punto, sin embargo, tenemos que darnos cuenta de que estamos atascados en el camino con psicópatas de grado A. Tenemos que mirar furtivamente en todas direcciones como un personaje de una mala película, buscando soluciones, vías de escape y aliados. En resumen, tenemos que luchar contra los estranguladores de la bañera y contra todo el caos y el odio que traen consigo."            (Kathleen Wallace , blog, 01/02/25, traducción DEEPL)