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26.6.26

Desde que llegó Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno, se vive una fuerte polarización política que crece y crece prácticamente sin límites... La polarización es una estrategia política-discursiva de los grandes poderes económicos y de las derechas unificadas para derribar a este gobierno, imponiendo una agenda propia y situando al PSOE a la defensiva... El PSOE, desde hace meses, de forma acelerada y concentrada en el tiempo, está siendo empapelado sistemáticamente con variados procedimientos abiertos... Para una parte significativa de la opinión pública estaríamos ante un conjunto de casualidades cada vez más sospechosas, de convergencias objetivas entre las iniciativas de la oposición política de las derechas unificadas y los procesos abiertos contra el partido que sustenta al gobierno... Muchos hablan abiertamente de golpe de Estado mediático y judicial. ¿Por qué esta polarización tan dramatizada? Simplemente porque este PSOE ha dejado de ser funcional a la nueva relación de fuerzas, a la matriz de poder que emerge en una UE que se refunda de nuevo, buscando en la militarización y el rearme la superación de su crisis... Los grandes poderes económico-financieros creen que ha llegado el momento para la revancha social, para liberalizar y flexibilizar el mercado laboral, privatizar la sanidad, desmantelar la educación pública y poner fin al actual modelo de pensiones. Es el viejo sueño de los poderes oligárquicos: convertir las enormes desigualdades de renta, riqueza y poder existentes en jerarquías sociales constitutivas de un nuevo orden posdemocrático... El llamado “capitalismo democrático” fue el producto de una etapa histórica ya pasada. ¿Qué queda? Gestionar gobiernos con soberanías limitadas, tutelados por las estructuras de poder europeas y las político-militares de la OTAN, estrechamente vigilados por los poderes facticos y eso que eufemísticamente se llama “los mercados”. La ofensiva contra el gobierno continuará con más fuerza aún (Manolo Monereo)

 " Hace muchos años, leí un excelente libro de Carmen Martin Gaite titulado “El proceso de Macanaz: historia de un empapelamiento”. La gran escritora analizaba con mucha precisión y un gran acopio de datos el largo juicio de la Inquisición contra un destacado reformador ilustrado de nombre Melchor Rafael de Macanaz. Me quedé para siempre con el término. Como es conocido, empapelamiento hace referencia, entre otras acepciones, a un proceso judicial largo, complejo, tortuoso y con elevados costes para quien lo sufre. El PSOE, desde hace meses, de forma acelerada y concentrada en el tiempo, está siendo empapelado sistemáticamente con variados procedimientos abiertos que incriminan a familiares del presidente del gobierno Pedro Sánchez, a destacados dirigentes y militantes de la organización y, recientemente, al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Lo de Leire Diaz casi no merecería demasiados comentarios ya que estamos ante un tipo de actividad más cercana a la de Mortadelo y Filemón del insuperable Ibáñez que la del Sam Spade del maestro Dashiell Hammett. Como diría el castizo: con estos amigos, mejor enemigos jurados.

A estas alturas sería exigible dejar los eufemismos e intentar decir lo que realmente se piensa. Un poco de veracidad ayudaría, creo, al debate. Para una parte significativa de la opinión pública estaríamos ante un conjunto de casualidades cada vez más sospechosas, de convergencias objetivas entre las iniciativas de la oposición política de las derechas unificadas y los procesos abiertos contra el partido que sustenta al gobierno; una doble vara de medir bien sea la derecha o bien sea la izquierda y un tipo de informes policiales, siempre filtrados oportunamente, que acaban por determinar delito y delincuentes; investigaciones prospectivas que se atienen poco o nada a la presunción de inocencia. Se podría continuar. Muchos hablan abiertamente de golpe de Estado mediático y judicial.

Hace algunos añosHéctor Illueca y yo intentamos introducir, con escaso éxito, el termino de trama para intentar definir un tipo de poder que se activa en los momentos de crisis y que desde el 2009 actúa sistemáticamente para defender los intereses generales de clases dirigentes y, centralmente, de la Corona. La trama es un espacio de organización, coordinación e información paralegal que usa diversos instrumentos para conseguir específicos objetivos políticos. Su clave es la rapidez, la versatilidad para organizar escenarios que posteriormente se convierten en hechos comunicativos, noticias exclusivas y, es lo fundamental, procesamientos judiciales. Su composición se organiza por círculos concéntricos jerarquizados: políticos, periodistas, gestores privados y públicos, empresarios con poder y abundante presencia de lo que se ha dado en llamar las “las cloacas del Estado”, los viejos y siempre nuevos “Arcana imperii” existentes desde siempre en las unidades políticas y en nuestros modernos Estados. La trama es, sobre todo, un centro operativo de gentes que conocen a gentes, de actores bien informados que conocen a las personas adecuadas para tareas adecuadas.

Queda bien, cuando se escriben estas cosas, decir inmediatamente aquello de que no se cree en las teorías conspirativas y que las cosas son mucho más complejas. Nuestra hipótesis era otra, por cierto, inspirada de Lenin: no hay política sin conspiración; la conspiración es parte de la política, pero no la explica. Lo fundamental: desde la crisis del 2009-2010 España vivió una crisis de régimen que se convirtió en crisis de Estado cuando se convocó el referéndum el 1 de octubre de 2017 para la secesión de Cataluña. Momento decisivo: discurso del Rey dos días después, el 3. Esta intervención la entendimos muchos como un llamamiento al “Estado profundo”, a sus fuerzas constitutivas para que se movilizaran en defensa del orden jurídico-político histórico. Las consecuencias fueron inmediatas. Su efecto más importante: la autonomización de una parte significativa de los aparatos e instituciones del Estado. Ante gobiernos débiles e incapaces había que actuar con firmeza y seguir los dictados de un Rey que decía basta y que llamaba a la acción en momentos de peligro supremo. Ahora se trataba de entregar a la justicia a los enemigos del Estado, de neutralizar a los que habían puesto en cuestión las instituciones básicas y a los que se oponían a las clases rectoras del país. En esa dinámica seguimos hasta ahora con un objetivo logrado: el impulso democratizador del 15M se frustró y la sociedad sigue girando a la derecha.

¿Qué hay detrás de esta crisis de régimen? Un cambio de la “constitución material” del país. Para hacerme entender: una Constitución, la del 78 por ejemplo, es algo más que un papel, expresa la institucionalización de una relación de fuerzas, de una matriz de poder entre las clases en redefinición permanente, con equilibrios siempre inestables. Es esa constitución material la que ha ido cambiando de forma cada vez más favorable para los grandes poderes financieros-empresariales y mediáticos. En su centro: una contradicción cada vez más aguda entre la democracia social-constitucional y el capitalismo globalitario en proceso de mutación.

El debate sobre esta cuestión nos llevaría muy lejos para un artículo que no debería ser largo. Solo indicar un asunto crucial: ahora ya no hay procesos constituyentes, ahora lo que hay son “procesos destituyentes”, es decir, cambios constitucionales sustanciales sin modificar las “constituciones formales “de los Estados. Esto es posible, entre otras consideraciones, porque existe otro ordenamiento que actúa, en la práctica y en la teoría, como una “constitución” superior, determinante sobre la de los Estados individualmente considerados. Me refiero al sistema jurídico-político de la Unión Europea que ha ido convirtiendo a las naciones históricas en “comunidades autónomas” de una estructura poder oligárquica, profundamente centralizada y con una capacidad creciente de intervención sobre los países que la componen.

¿Qué significa hablar de “procesos destituyentes”? Dispositivos para deconstruir, desmontar, los fundamentos (políticos, económicos y jurídicos) del constitucionalismo social, (conquista histórica del movimiento obrero organizado) eludiendo los procedimientos previstos para la reforma de las constituciones vigentes y, sobre todo, marginando al pueblo como sujeto único del poder constituyente. Se desconecta democracia, pueblo y territorio; es decir, se rompe con la historia vivida, con conflicto social, con las experiencias colectivas y se impone un marco supranacional cada vez más distante de la ciudadanía, de sus preocupaciones y, lo fundamental, sin capacidad real de decisión sobre las políticas que realmente le afectan.

La clave, a mi juicio, es partir de esta realidad para entender lo que está pasando en nuestro país y en su sistema de partidos. Desde que llegó Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno, se vive una fuerte polarización política que crece y crece prácticamente sin límites. Si nos dejáramos llevar por los aplausos al Papa León XIV en el Congreso de los Diputados y por las posteriores valoraciones de los dirigentes políticos, el centro vertebrador sería la doctrina social de la Iglesia Católica. No parecería para tanto. La polarización es una estrategia política-discursiva de los grandes poderes económicos y de las derechas unificadas para derribar a este gobierno, imponiendo una agenda propia y situando al PSOE a la defensiva. Este operativo está dirigido, organizado y ejecutado por la trama, por una de las caras del poder real. El sesgo de clase del poder judicial tiene que ver con a quién investiga y a quién no, con el cómo se investiga y a quién se protege. Todo el mundo sabe que la corrupción ha sido y es un componente fundamental del bipartidismo imperfecto que ha gobernado el país desde casi siempre. Distinguir entre el robo sofisticado del PP y el choriceo de los Ábalos y de los Koldos conduce a la melancolía. La corrupción sigue siendo un elemento estructural de nuestra vida pública. Todo lo demás es engañarse y engañar.

El bipartidismo ha sido un modo de organizar el poder para que los que mandan sigan acumulando capital, influencia y capacidad para determinar la agenda pública. Pedro Sánchez ha respetado, en lo fundamental, los consensos básicos, eso que se ha dado en llamar los “temas de Estado”, a saber, alineamiento con la OTAN y con la política exterior norteamericana; seguimiento férreo de las políticas de la Unión Europea y, destacadamente, de las políticas de rearme y militarización de la economía y de la sociedad; defensa a ultranza de la monarquía y de su centralidad en el sistema político; el modelo productivo y de poder, no ha cambiado sustancialmente. Han mejorado, moderadamente, las condiciones laborales y el llamado “escudo social” sigue funcionado para una parte de la población. Dicho de otra forma: se han realizado mejoras de las condiciones de vida de las mayorías siempre compatibles con los intereses de los grandes poderes económicos-empresariales.

¿Y Trump? Aquí es donde aparecen las habilidades de Sánchez. Se enfrenta al presidente norteamericano, se diferencia públicamente de él, pero sigue las políticas decididas y organizadas por la OTAN; renueva los acuerdos sobre las bases e incrementa en un 50% el gasto militar. Crítica a Netanyahu para defenderla solución de dos Estados, cuando estamos ante la presencia de un etnocidio en su fase terminal. Postureo al servicio de todos contra la extrema derecha. Mientras, insisto, la izquierda que se llama a sí misma alternativa, ha decidido unir su suerte a la del presidente del gobierno, en el periodo final de la legislatura y en condiciones marcadas por la fragmentación, la pérdida de militancia, de vínculos sociales y de arraigo popular.

Si todo esto es así ¿por qué esta polarización tan dramatizada? Simplemente porque este PSOE ha dejado de ser funcional a la nueva relación de fuerzas, a la matriz de poder que emerge en una UE que se refunda de nuevo, buscando en la militarización y el rearme la superación de su crisis, con una Alemania que no oculta su objetivo de convertirse en la potencia hegemónica y que impone el “liberalismo autoritario” como nuevo régimen político, económico y social obligatorio para todos los Estados. Los grandes poderes económico-financieros creen que ha llegado el momento para la revancha social, para ajustarle las cuentas al movimiento obrero organizado, para liberalizar y flexibilizar el mercado laboral, privatizar la sanidad, desmantelar la educación pública y poner fin al actual modelo de pensiones. El definitiva, mercantilizar el conjunto de las relaciones sociales y dar por extinguido nuestro débil Estado del bienestar. Es el viejo sueño de los poderes oligárquicos: convertir las enormes desigualdades de renta, riqueza y poder existentes en jerarquías sociales constitutivas de un nuevo orden posdemocrático.

El bipartidismo que hemos conocido se agotó y lo que viene es otra cosa mucho más a la derecha ¿Con otro PSOE? ¿Con un nuevo partido liberal progresista? El fin de la socialdemocracia es evidente en casi todas partes. En muchos países se elige ya entre dos derechas extremas y lo que se ha venido llamando izquierda va desapareciendo lentamente. En el fondo –se sabe pero no se dice– este capitalismo monopolista-financiero no admite reformas, solo contrarreformas. El llamado “capitalismo democrático” fue el producto de una etapa histórica ya pasada. ¿Qué queda? Gestionar gobiernos con soberanías limitadas, tutelados por las estructuras de poder europeas y las político-militares de la OTAN, estrechamente vigilados por los poderes facticos y eso que eufemísticamente se llama “los mercados”.

La ofensiva contra el gobierno continuará con más fuerza aún. El problema es que unir la suerte de lo que queda de la izquierda al destino de Pedro Sánchez puede terminar significando el fin de esta.

 ( Manolo Monereo , El Viejo Topo, 26/06/26, fuente Nortes)  

13.12.24

Funeral en Lavapiés por el desahucio de decenas de familias a manos del fondo buitre del primo de Aguirre

 "Los vecinos de Tribulete 7, calle ubicada en el barrio madrileño de Lavapiés, no se rinden, pero se les acaba el tiempo. El fondo buitre Elix Rental Housing quiere dejar en la calle a decenas de familias para transformar sus viviendas en apartamentos turísticos. Detrás de esta especulación se esconde AltamarCam, empresa propietaria de la socimi y dirigida mano a mano por Claudio Aguirre (chairman), primo de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; y José Luis Molina (CEO), exvicepresidente de Lehman Brothers.

El fondo buitre se hizo con la propiedad del edificio el pasado 22 marzo sin que los vecinos pudiesen hacer nada para evitarlo. Emular al mismísimo Francisco Ibáñez y su Rua del Percebe, a comienzos de febrero, o sacar todos sus muebles a la calle en señal de protesta, a mediados de marzo, no han servido para frenar las pretensiones del nuevo propietario. En esta última ocasión, este sábado a la 13:30, se despedirán del barrio con un funeral, paseando sus calles con un amargo sabor en la boca.

La lucha la iniciaron tres bloques: Tribulete 7 (Lavapiés), Salvia 1 (Tetuán) y Boldano 5 (Ciudad Lineal). En Tribulete comenzaron luchando 51 familias, pero ya solo quedan 35 que hayan resistido la presión. “En Salvia quedan muy pocas familias”, relata la portavoz con la que ha podido hablar este periódico. Y de Boldano ya no se sabe mucho. En la memoria la sombra de Galileo 22 (Chamberí), donde las prácticas abusivas llegaron a terminar en allanamientos de morada por parte del fondo. En 2022, el mismo fondo, pero con matices en el nombre (Elix Vintage), arrasó con 22 edificios (421 viviendas) en Madrid y Barcelona.

“Por el fin los barrios y como protesta por la expulsión de los vecinos para convertir el edificio en pisos turísticos”, explican la acción. El responso diseñado para la ocasión se dedicará a los vecinos expulsados, a los barrios vaciados y, sobre todo, contra los culpables de todo: los fondos buitre. “Un clamor popular por la defensa del derecho constitucional a la vivienda”. Músicos acompañarán el funeral a modo de orquesta fúnebre, un reconocido escritor susurrará las últimas palabras y una famosa banda arrojará la última palada sobre la tumba de Tribulete.

El entierro con violencia de un barrio más

“Elix Rental Housing está intentando expulsar a todos los vecinos”, relata una de las afectadas a ElPlural.com. “Han puesto puertas antiokupa en los pisos vacíos y un sistema de cámaras de vigilancia”, continúa; sin embargo, “lo que no suelen hacer es arreglar los desperfectos de las viviendas, incumpliendo su obligación de conservación”. La socimi amedrenta a los vecinos y no asume sus responsabilidades como casero, pero “sí han iniciado las obras en lo pisos vacíos”, eso sí.

Los vecinos denuncian amedrentamiento y prácticas claramente destinadas a expulsarles, pese a que estos no quieren abandonar sus viviendas. Es más, el fondo busco iniciar “las obras de forma muy agresiva” para dañar el descanso y el día a día de los vecinos. “Un mensaje muy claro”, lamentan. Sin embargo, a los impulsores no les ha quedado más remido que parar, nos cuentan los vecinos, pero tan solo “porque la policía tomó nota”.

Esta historia de presión y gentrificación solo es una más de las que se vive en cualquier ciudad de España donde una administración abra las puertas a una fortuna despiadada que quiera transformar un barrio en un parque turístico para turistas. Previo paso por caja de diversos actores e intermediarios, por supuesto. La unidad vecinal, los sindicatos barriales y de clase son los únicos que, aun a duras penas, están consiguiendo contener alguna de las fugas. Culpables hay muchos, los valientes duermen en muchos Tribuletes."

( , El Plural, 13/12/24)

1.9.24

Los Aznar o los fundadores del IVI, principales beneficiarios de la legalización del negocio de los vientres de alquiler en España... Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo con más clínicas de reproducción asistida, sólo por detrás de EEUU, ¿cuánto darían esas clínicas por poder ofertar en su cartera de servicios de manera legal la mal llamada gestación subrogada? Este sector de la deshumanización de las mujeres es una industria potentísima, puro capital que crece de manera galopante... El IVI cuenta con más de 30 clínicas repartidas por la geografía española y acaba de fichar como nuevo consejero delegado a Javier Sánchez-Prieto, expresidente de Iberia... y José María Aznar Botella, hijo de Aznar y Botella, fundó en 2017 Mystral Fertility Clinics con 3000 euros y en 2018, con Aznar padre y Botella, ampliaron el capital a 2 millones de euros, compraron la clínica de infertilidad Tambre y tiene previsto abrir próximamente otra clínica en Alicante... Vistos los cimientos económicos de este sector, falta una pieza fundamental para la guinda del pastel. Se trata de que la gestación subrogada sea legalizada y normalizada socialmente... la legalización de la gestación subrogada supondría multiplicar al menos por cuatro los beneficios actuales del ingente número de clínicas de fertilidad. Y no es muy difícil deducir quién financia viajes, alojamiento, manutención, ponencias y organización de congresos, seminarios y jornadas sobre las maravillas de los vientres de alquiler y la compraventa de recién nacidos (Berta O. García)

 "Seguir el dinero hasta llegar al epicentro es la mejor manera de responder a preguntas tan sencillas como necesarias, tales como de dónde salen los fondos para sufragar el infame congreso de compra de criaturas que hace días se celebró en Bilbao, con el aplauso de representantes políticos incluido. Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo con más clínicas de reproducción asistida -sólo por detrás de EEUU- y que entre públicas y privadas, según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en 2016 ya había 383, ¿cuánto darían esas clínicas por poder ofertar en su cartera de servicios de manera legal la mal llamada gestación subrogada?

Lo que hay en este sector de la deshumanización de las mujeres es una industria potentísima, puro capital que crece de manera galopante a pesar del éxito relativo (en torno al 22 %) de los diferentes programas legales de reproducción asistida en España. Si al 80 % del fracaso sumamos la imposibilidad de reproducirse de las parejas gais, ¿cuánto darían esas clínicas por ver legalizada la gestación subrogada y poder ofertarla en su cartera de servicios?

El mapa de la explotación reproductiva

Sólo por ceñirnos al Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), en 2021 facturó 394 millones de euros -lo que supone un repunte interanual del 37 %- y ese mismo año el beneficio neto de la compañía se situó en 56,6 millones de euros. El IVI cuenta con más de 30 clínicas repartidas por la geografía española y acaba de fichar como nuevo consejero delegado a Javier Sánchez-Prieto, expresidente de Iberia, con el fin de consolidar y potenciar el liderazgo económico de la empresa a nivel mundial.

El IVI se convirtió en un imperio de la infertilidad y de la explotación reproductiva de las mujeres (sí, la compra de óvulos es también explotación reproductiva) desde que se fusionó en 2017 con RMANJ (Asociación de Medicina Reproductiva de Nueva Jersey), convirtiéndose en IVI-RMA Global y aumentado el número de centros a 75 clínicas repartidas en 9 países de Europa y América, a los que hay que sumar Abu Dhabi, Omán y Dubai.

Después de la fusión, el valor de la nueva compañía se estimaba en 1000 millones de dólares, con una facturación anual sin competencia ni en España ni en el mundo. Es más, el IVI dispone de 2.000 profesionales de la sanidad y centros de investigación en más de una decena de países y cuenta con la colaboración de treinta universidades en sus más de 4.000 publicaciones técnicas.

Dexeus y Quirón quedaron desbancadas por el IVI-RMA Global, así como otras empresas más «modestas», sin que esto quiera decir que no se lleven un buen trozo del pastel que genera la infertilidad.

Familia Aznar: una ampliación de capital de 2 millones de euros

Además de nombres como el del nuevo consejero delegado del IVI, Javier Sánchez-Prieto, o el de José Remohí Giménez, su cofundador, en el número 60 del ranking de las personas más ricas de España, hay otros nombres en esta industria que no pasan nada desapercibidos, como el hijo de Aznar y Botella. Y es que José María Aznar Botella, después de dedicarse a los fondos buitre y de comprar a precio de ganga miles de viviendas expropiadas por los bancos a miles y miles de personas desahuciadas por la crisis del ladrillo, se pasó a la industria sanitaria, concretamente al sector de la reproducción asistida.

A través de la empresa financiera Poniente Capital (de la que también era socio George Farha, uno de los involucrados en los “Papeles de Panamá”), el hijo de Aznar fundó en 2017 Mystral Fertility Clinics con 3000 euros y en 2018, con Aznar padre y Botella, ampliaron el capital a 2 millones de euros, compraron la clínica de infertilidad Tambre y tiene previsto abrir próximamente otra clínica en Alicante.

En 2022, la firma internacional de inversión KKR consiguió hacerse con IVI-RMA Global por 3000 millones de dólares para crear un gigante en clínicas de fertilidad. A finales de 2020, KKR manejaba 252000 millones de dólares en activos gestionados. De 1000 millones de dólares en 2017, cuando IVI se fusionó con RMA, a 3000 millones en 2022, estamos hablando de un gran “pelotazo”. Y, por supuesto, el IVI-RMA Global se dedica a la gestación subrogada en aquellos países donde tiene clínicas y esta práctica es legal.

Como este jugoso conglomerado de capital y beneficios tiene muchos nichos, nada como ir a ellos. Por eso los fundadores del IVI, Antonio Pellicer Martínez, Luis Pellicer Martinez y José Alejandro Remohí Giménez, no han dudado en invertir en un nuevo sector, el del coliving de Grupo Marjal dedicado a la rehabilitación de inmuebles antiguos para su posterior explotación. Curioso además un dato, y es que en esta aventura esté el presidente y máximo accionista de Air Nostrum, Carlos Bertomeu. Ya son dos las firmas aeronáuticas que aparecen de una u otra forma relacionadas con el sector.

Buscando clientela

Vistos los cimientos económicos de este sector, falta una pieza fundamental para la guinda del pastel. Se trata de que la gestación subrogada sea legalizada y normalizada socialmente. Dado que las dos PLs de Ciudadanos salieron muy mal, es preciso buscar otras estrategias, porque este poderosísimo lobby económico no va a regatear en medios para enriquecerse aún más.

Sin duda las universidades son una buena cantera de normalización social de esta práctica violenta disfrazada de técnica de reproducción asistida, además de crear expectativas de desarrollo profesional entre estudiantes de Derecho, Empresariales, Psicología, Medicina…

Recordemos que existe una tasa de fracaso en torno al 80 % en las técnicas reproductivas legales, es decir, aquéllas que están acreditadas clínica y científicamente, y que las parejas de hombres no pueden recurrir a ellas por motivos evidentes, por lo que la legalización de la gestación subrogada supondría multiplicar al menos por cuatro los beneficios actuales del ingente número de clínicas de fertilidad. Y no es muy difícil deducir quién financia viajes, alojamiento, manutención, ponencias y organización de congresos, seminarios y jornadas sobre las maravillas de los vientres de alquiler y la compraventa de recién nacidos."                 (Berta O. García , Crónica Libre, 30/08/24)

29.4.24

Daniel Bernabé: Podemos hablar del cesarismo de Sánchez o del momento kirchnerista en el PSOE, de un cambio sustancial en los socialistas, que creo estaba presente ya con fuerza antes de este episodio... Pero por encima de todo, lo esencial es entender que esta situación es una respuesta a una brutal campaña de desestabilización de la derecha... De una derecha que ya no reconoce fronteras ni reglas. No van a parar... Y ahora, ¿qué? La lucha es democracia contra autoritarismo, pero la máquina tras este conflicto es economía productiva contra economía especulativa... Sánchez importa y quien no sepa verlo no entiende esta época fugaz, despiadada y ciclotímica, donde no se puede ser líder sin saber manejar la excepcionalidad. - La cuestión es cómo se encajan estos liderazgos en la organicidad de partido, la movilización popular y las reformas de peso

Daniel Bernabé @diasasaigonados

Punto y aparte 

- El periodo de reflexión abierto por Sánchez no tenía salida buena. Y eso indica, para un hombre experto en apuestas, que el miércoles se produjo una quiebra personal sincera que se acabó expresando en la carta. 

- Una vez explota todo, las formas tienen más que ver con la narrativa de una serie de la HBO que con la política institucional conocida. Intriga, tensión, apelación a sentimientos compartidos... 

- Podemos hablar del cesarismo de Sánchez o del momento kirchnerista en el PSOE, de un cambio sustancial en los socialistas que creo estaba presente ya con fuerza antes de este episodio. 

- Pero por encima de todo esto, lo esencial es entender que esta situación es una respuesta a una brutal campaña de desestabilización de una derecha que ha dejado de ser conservadora para volverse disruptiva. 

- De una derecha que trasciende al PP y que se extiende a los ámbitos mediáticos, económicos y judiciales. De una derecha que ya no reconoce fronteras ni reglas. No van a parar. 

- Hablar hoy de Régimen del 78 es un anacronismo cuando no una soberana gilipollez. Si la pesada década hubo grietas por abajo en esta hay ruptura por arriba. Por parte de sus dos actores fundamentales. 

- Y ahora, ¿qué? En el aparte, del punto, está todo lo que desconocemos y todo lo que realmente interesa. Hacen falta medidas de calado de reforma de la justicia y de lo mediático. Medidas con una muy difícil enunciación. 

- Pero o se ataca a los intereses materiales de la reacción o no es posible ganar esta confrontación. La lucha es democracia contra autoritarismo, pero la máquina tras este conflicto es economía productiva contra economía especulativa. 

- Sánchez importa y quien no sepa verlo no entiende esta época fugaz, despiadada y ciclotímica, donde no se puede ser líder sin saber manejar la excepcionalidad. 

- La cuestión es cómo se encajan estos liderazgos en la organicidad de partido, la movilización popular y las reformas de peso. Una buena serie requiere de sorpresas, pero sin un gran argumento no puede durar en el tiempo.

1:52 p. m. · 29 abr. 2024 38,8 mil Reproducciones

27.4.24

Errejón: Algo se ha terminado de romper estos días en los equilibrios de poder en España... desde la crisis de 2008, un acentuado proceso de concentración del poder y la riqueza ha terminado por consolidar una geografía en España por la cual los sectores reaccionarios siempre son hegemónicos, aunque no sean coyunturalmente mayoritarios... así que cuando hay un gobierno derechista, este se desempeña cómodamente... cuando hay un gobierno de centro-izquierda, este detenta una minoría del poder, la parte sometida a las urnas, rodeado de poderosas fuerzas reaccionarias de veto que hacen el clima social irrespirable. A esta segunda situación los opinadores le han dado en llamar “polarización”... El problema no es que el PP insulte. El problema es que cuenta con resortes de poder antidemocráticos. Y eso no se resuelve con llamados a la concordia sino con la democratización de esos aparatos... Para las derechas no se votan la estructura de la propiedad y el reparto de la riqueza. Por tímido que sea, cualquier intento de democratización social y económica es una subversión del orden

 "La carta de Pedro Sánchez comunicando que se tomaba cinco días para decidir si “le merece la pena” en términos de costes personales continuar como presidente del Gobierno de coalición en España ha originado un inmenso revuelo y montañas de especulaciones sobre sus motivaciones o cálculos, la decisión que tomará y los escenarios que se abrirán el próximo lunes. Este artículo no pretende contribuir a esas especulaciones, sino centrarse en la que es, a mi juicio, la cuestión central: la crisis abierta por la decisión de Sánchez ha colocado al sistema político español ante un límite estructural. Algo se ha terminado de romper estos días en los equilibrios de poder en España.

El régimen político de 1978, al tiempo que democratizaba el sistema político, consolidaba importantes núcleos de poder para la oligarquía y las élites franquistas, a buen resguardo de la soberanía popular. También, desde luego, definían un perímetro de lo discutible políticamente y de lo no discutible. Sin embargo, también comprendía una serie de compromisos, consensos y contrapesos que permitiesen el pluralismo y la alternancia en el poder, un cierto equilibrio con medidas compensatorias para las clases subalternas, un cierto equilibrio territorial y, de manera muy importante, la promesa de un horizonte progresivo de avance social, federalizante y democrático. Este equilibrio fue durante mucho tiempo garantía de estabilidad. 

Pero la evolución de los últimos años, al menos desde la crisis de 2008, no ha ido en ese sentido. Los sectores más privilegiados y más conservadores han experimentado una deriva reaccionaria que ha agudizado su concepción patrimonial del poder, de acuerdo con la cual solo son legítimos los gobiernos que coinciden -obedecen- plenamente a sus intereses, y cualquier otro es siempre sospechoso y sometido a un poder tutelar desde dentro y fuera del Estado. Un acentuado proceso de concentración del poder y la riqueza ha agrandado la desigualdad social y ha terminado por consolidar una geografía en el Estado por la cual los sectores reaccionarios siempre son hegemónicos, aunque no sean coyunturalmente mayoritarios. Cuando hay un gobierno derechista, este se desempeña cómodamente en el Estado, puesto que la práctica totalidad de los poderes públicos y privados se alinean con él.

El propio funcionamiento del mercado y su captura de la vida cotidiana normalizan sus valores. Mientras que cuando hay un gobierno de centro-izquierda, este detenta una minoría del poder, la parte sometida a las urnas, rodeado de poderosas fuerzas reaccionarias de veto que hacen el clima social irrespirable. A esta segunda situación los opinadores le han dado en llamar “polarización”. El problema no es que el PP insulte. El problema es que cuenta con resortes de poder antidemocráticos. Y eso no se resuelve con llamados a la concordia sino con la democratización de esos aparatos. Para las derechas hay dos cuestiones que no se votan, que no están sometidas a la soberanía popular. 

Por una parte, la nación no es la expresión de la voluntad popular, sino su límite. Así que cualquier avance hacia el reconocimiento de la plurinacionalidad o el fin de las medidas represivas es una traición que hace ilegítimo al Gobierno. 

(No estoy de acuerdo con este párrafo, y los que siguen, sobre la plurinacionalidad... no se puede igualar democracia con plurinacionalidad... la Cataluña de Pujol, el País Vasco del PNV repiten el mismo esquema de poder que el PP, puesto que la práctica totalidad de los poderes públicos y privados catalanes y vascos se alinean con el PNV o el clan Pujol... lo mismo que denuncia justamente Errejón... la plurinacionalidad resulta en pluri-oligarquías... no entiendo como se puede confundir la exigencia de democratizar sociedad y economía, con una plurinacionalidad que supone la misma amenaza que el PP)

Por otra parte, la estructura de la propiedad y el reparto de la riqueza constituyen también un “previo” al acuerdo político constitucional -en rigor, obtenido en origen en una guerra de conquista contra el propio pueblo español-, cuya alteración no se vota. Por tímido que sea, cualquier intento de democratización social y económica es una subversión del orden. Segunda traición.

La pregunta que se abre, por tanto, es la siguiente: ¿pueden las izquierdas gobernar en España? Y la experiencia histórica nos dice que sí, a condición de que no ejerzan demasiado. A condición de que asuman ser inquilinas en un Estado que tiene un dueño patrimonial, que les permite hacer cambios en la decoración, pero ninguna reforma que altere alguno de los tabiques del edificio. 

 Las luchas igualitaristas del ciclo político pasado, singularmente por la democratización del poder económico, por el derecho a decidir y por la igualdad entre mujeres y hombres, tuvieron un intocable impacto sobre el sistema político español. No fueron capaces de transformar radicalmente el status quo, pero sí han tenido un severo impacto –parlamentario, cultural, intelectual– que ha obligado a moverse a otros actores. Singularmente, el PSOE, para gobernar, ha tenido que moverse fuera de su perímetro ideológico tradicional. Ese es en gran medida el fenómeno Pedro Sánchez y la explicación de los odios que suscita. Contra el entendimiento con soberanistas catalanes y vascos, contra la coalición con Sumar, contra cualquier intento de alterar un reparto de poderes que hace a unos dueños y a otros inquilinos.

Es comprensible que mucha gente de la izquierda extraparlamentaria, de los movimientos sociales o del independentismo se indigne porque hoy muchos descubran cómo opera una maquinaria mediática y judicial destinada a hacer pagar muy caro el compromiso y a torpedear transformaciones de calado. Es un sentimiento humanamente comprensible por todos los que hemos sufrido operaciones de este tipo. La política siempre suele ser injusta e importan más los efectos que las intenciones. Sin embargo, la reflexión debería ser que el hecho de que estos poderes tengan que operar de manera abierta y descubierta nada más y nada menos que llegando hasta las mismas puertas de la Moncloa supone la profundización de una disputa por la democracia que hoy ya no se libra solo en las naciones sin Estado o en los márgenes del sistema político. No se trata de poner los agravios o dolores a competir, sino de federarlos en un momento decisivo para la democratización del Estado.

Álvaro García Linera llama punto de bifurcación a ese hecho político que resuelve una pugna en el seno del Estado. Ya sea en el sentido de consolidar los poderes hegemónicos o de generar nuevos equilibrios estables, un nuevo suelo de convivencia con cambios de larga duración en la correlación de fuerzas parlamentarias, en el espíritu de los servidores públicos, en el modelo económico y la distribución del excedente y en el sentido común de época: nuevas ideas fuerza de lo que es tolerable, lo que es posible, lo que es deseable. La tensión de este último tiempo, lo inesperado y abierto de la situación actual, muestra claramente que España ha llegado hoy a un punto de bifurcación. De esta crisis no se sale como si nada. El PSOE no tiene acuerdos del 78 a los que volver. Eso también supone una oportunidad histórica.

 Porque esto no va de una persona, ni de un partido. Ni siquiera del Gobierno de coalición. La pregunta cruda que se ha abierto es sobre la democracia en el Estado español. Para que este punto de bifurcación se resuelva en un sentido progresista, es necesario que el Gobierno aguante, sí. Pero que aguante saliendo de la interinidad, asumiendo el inmenso reto que tiene por delante. Hay que expandir el pueblo de la coalición dando buenos motivos para defender este gobierno, posibilitando experimentar una vida otra y, por tanto, la posibilidad de ir por más: reduciendo la jornada laboral y repartiendo los aumentos de productividad, expandiendo los permisos de cuidados remunerados, poniendo coto a los rentistas y bajando los precios de la vivienda, emprendiendo una transición ecológica con justicia social, democratizando las altas magistraturas del Estado para que su composición se parezca más al país real y tenga menos sesgos conservadores y elitistas. Pero hay que hacerlo no solo por “mejorar la vida de la gente”, sino también para construir poder para los que normalmente no lo tienen. Solo así es sostenible un ciclo de transformaciones encaminado a generar un nuevo equilibrio de fuerzas, más favorable a los de abajo y a las opciones políticas igualitaristas, que ya no tengan que pedir perdón por ser ni permiso para gobernar. Los compañeros de viaje más prudentes están comenzando a entender que hacen falta cambios de calado en el Estado español para que el más tibio reformismo pueda ser posible. Nosotros queremos ir más lejos, pero esta parte del camino solo se puede hacer juntas y juntos. Todo eso no se hace sin activación e impulso popular. No basta con maniobras de palacio, hace falta plaza.

Este fin de semana se producirán diferentes manifestaciones del pueblo de la coalición, aún por separado. Es una buena señal, que saca a la ciudadanía del rol de espectadora pasiva, que la desarma políticamente. A más activación popular, menos miedo y menos dudas de los que aún puedan añorar el retorno a la normalidad en la que te dejaban gobernar a cambio de la subalternidad. Es necesario recuperar el pulso y marcar horizonte. Sin ingenuidad ninguna, pero esta es una buena oportunidad. Defender, acompañar y llevar las posiciones más allá de lo previsto. Para resolver la crisis dando dos pasos adelante. Porque la alternativa sería dar diez atrás."             (Errejón, eldiario.es, 26/04/24)

26.4.24

Jesús Maraña, director de InfoLibre: Cuando leí la Carta de Pedro Sánchez, se me vino a la cabeza la imagen de Adolfo Suárez anunciando su dimisión, y Tejero en el Congreso... Tranquilidad, pero hasta cierto punto... asistimos (en España y en otras democracias) a procesos golpistas de carácter civil, sin armas, por vías que tienen que ver con un funcionamiento anómalo de la justicia, con un ecosistema mediático adulterado y con poderes económicos y empresariales que se resisten a aceptar las reglas básicas de la democracia... No se trata sólo de si Pedro Sánchez sigue o no sigue en La Moncloa. Lo trascendente es si como sociedad estamos dispuestos a ejecutar a un presidente de gobierno a costa de lo que sea, incluida la apertura de un proceso judicial disparatado contra su pareja. Esta es la gota que ha colmado el vaso de Sánchez, pero el vaso estaba previamente repleto, y no ya contra Sánchez, sino contra la democracia... Esta es la cuestión clave que plantea la Carta de Pedro Sánchez a la ciudadanía: ¿está en riesgo la calidad democrática en España? Si los resultados electorales de Euskadi y las encuestas sobre el panorama político en Cataluña no ofrecen perspectivas optimistas a la oposición. Si la legislatura no se puede acortar por vías electorales y parlamentarias, ¿valen las que utilizan los medios afines y los jueces de gatillo fácil?

 "Asumo que la edad condiciona la percepción de cualquier acontecimiento. Cuando este miércoles por la tarde leí la Carta a la Ciudadanía firmada por Pedro Sánchez (ver aquí), se me vino a la cabeza la imagen de Adolfo Suárez anunciando su dimisión aquel 29 de enero de 1981 (ver aquí). La siguiente pantalla en mi memoria la ocupa Tejero en el Congreso tres semanas después. Esa cadencia de sucesos es hoy completamente imposible. Tranquilidad, pero hasta cierto punto. Mi tesis, sin el menor aroma conspiranoico, consiste en que asistimos (en España y en otras democracias) a procesos golpistas de carácter civil, sin armas ni tricornios ni bigotes machirulos. Por otras vías que tienen que ver con un funcionamiento anómalo de la justicia, con un ecosistema mediático adulterado y con poderes económicos y empresariales que se resisten a aceptar las reglas básicas de la democracia.

Intentaremos argumentar esta tesis en el plano de la Opinión, pero sobre todo vamos a aportar desde infoLibre, en estos días de incertidumbre y sobredosis de elucubraciones, datos informativos contrastados que nos ayuden a participar en el debate abierto tras el paso inédito y arriesgado del presidente del Gobierno: ¿queremos una democracia cuyo debate público está permanentemente distorsionado por calumnias, bulos, insinuaciones, insultos y, sobre todo, inducido por una estrategia de oposición que niega la legitimidad del Gobierno y de las principales instituciones democráticas? No se trata sólo de si Pedro Sánchez sigue o no sigue en La Moncloa. Lo trascendente es si como sociedad estamos dispuestos a ejecutar a un presidente de gobierno a costa de lo que sea, incluida la apertura de un proceso judicial disparatado contra su pareja. Esta es la gota que ha colmado el vaso de Sánchez, pero el vaso estaba previamente repleto, y no ya contra Sánchez, sino contra la democracia.

Empezaré por el final, con nombres y apellidos: la decisión de Juan Carlos Peinado, titular del juzgado de instrucción 41 de Madrid, de abrir una investigación secreta contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, sobre la base de una denuncia de siete folios presentada por la organización ultraderechista Manos Limpias, lo que merece es una inspección del Poder Judicial (caducado pero en funciones). ¿Tiene alguna justificación legal iniciar un proceso penal basado en recortes de supuestas informaciones digitales ya desmentidas, sometidas a rectificaciones legales y sin una sola prueba o indicio de veracidad? Peinado da crédito a Manos Limpias como en su día (y durante meses y años) García Castellón dio crédito a la fábrica de falsedades montada por el comisario Villarejo contra Podemos. El juez tomará declaración a dos periodistas por si muestran (bajo secreto) en el juzgado las pruebas que en sus medios no han aparecido para respaldar acusaciones tan gruesas como la de tráfico de influencias o corrupción. 

Es pertinente contextualizar. La denuncia (exitosa) de Manos Limpias llega mes y medio después de que esta trama para cuyos principales dirigentes la Fiscalía llegó a pedir más de cien años de cárcel por extorsionar a grandes bancos y empresas fuera absuelta por el Tribunal Supremo, concretamente por la Sala Penal presidida por Manuel Marchena, que decidió anular la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó en 2021 a cuatro años de prisión al actual querellante contra Begoña Gómez, el ínclito Miguel Bernad, un franquista confeso y orgulloso de serlo (ver aquí). No importa que ni el propio denunciante se crea lo que denuncia (ver aquí): lo que importa es seguir sembrando la duda, atizando la destrucción personal, alentando la deslegitimación política. 

¿Por qué Feijóo señaló ya el día 20 de marzo que iba a presentarse una denuncia contra Begoña Gómez? (ver aquí). Conviene seguir siempre las líneas de puntos que unen acontecimientos y declaraciones si de verdad queremos encontrar algo aproximado a la verdad. Ya explicamos en este mismo Buzón los detalles cronológicos de una estrategia reiterada de deslegitimación política practicada por el PP desde la moción de censura que lo apeó del Gobierno en 2018 (ver aquí). También hemos denunciado la existencia de casos clamorosos de lawfare o de judicialización de la política en España (ver aquí), por más que lo nieguen airadamente esos togados intocables que dedican almuerzos con la prensa a proclamar su destino como “salvadores de España” (ver aquí). Hemos llegado al punto de ebullición de ese clima de crispación buscado intencionadamente por las derechas políticas y mediáticas con el objetivo de impedir que prospere una legislatura gobernada por una coalición de izquierdas con el apoyo (condicionado, por supuesto) de fuerzas nacionalistas e independentistas.

Los resultados electorales de Euskadi y las encuestas sobre el panorama político en Cataluña no ofrecen perspectivas optimistas a la oposición. Si la legislatura no se puede acortar por vías electorales y parlamentarias, valen las que utilizan los medios afines y los jueces de gatillo fácil. Esta es la cuestión clave que plantea la Carta de Pedro Sánchez a la ciudadanía: ¿está en riesgo la calidad democrática en España? ¿Aceptamos que vale todo para expulsar del poder a quien han refrendado las urnas y las mayorías parlamentarias, nos guste mucho o poco? 

No tengo ni idea de lo que el lunes anunciará Pedro Sánchez. No creo que nadie lo sepa, probablemente ni él mismo a día de hoy. Quienes apuestan por definir el paso que ha dado el presidente como una simple pirueta táctica creo que desprecian los enormes riesgos que asume. No le basta con anunciar si se va o continúa. Ambas opciones contienen consecuencias sísmicas mucho más allá del PSOE o del complejo tablero electoral. Y en ninguno de los dos casos Sánchez puede esquivar su responsabilidad respecto al futuro. Su carta y su reflexión compartida abren un debate profundo y necesario que nos apela a todas y todos los demócratas, y que no quedará resuelto el lunes por la mañana. Entre tanto, puede ser útil, en lugar de elucubrar, ir desgranando datos concretos y comprobables sobre hechos que nos han llevado hasta aquí: desde la actuación de determinados jueces contra Pablo Iglesias e Irene Montero, Mónica Oltra o Ada Colau hasta el uso descarado de los recursos públicos por parte de las derechas para financiar a medios afines; o los montajes de supuestos fraudes electorales que (pronto hará un año) condicionaron los resultados de las elecciones del 28M. 

El lunes conoceremos el alcance de la decisión emocional, personal, pero eminentemente política de Pedro Sánchez. Hasta entonces, y frente a la crispación y el llamado golpismo suave, argumentos y datos. De eso se compone (o debería) la democracia."                 (Jesús Maraña, InfoLibre, 25/04/24)

31.3.24

En Madrid se ha hilvanado una derecha trumpista alrededor de ese verbo vacuo que es Ayuso... Detrás están las redes de poder fundamentalmente rentistas... En la capital del Reino se fragua todo aquello que permite vivir a estas élites económicas, a costa de sus conciudadanos... Es en Madrid donde las puertas giratorias alcanzan su máxima expresión, donde lo público y lo privado se entremezclan sin ningún rubor. Dichas redes incluyen una élite económica extractora agrupada alrededor del Ibex 35, heredera de los antiguos monopolios públicos y/o naturales –sector eléctrico, telefonía, sector energético, tabacos…–, junto a un sector bancario asistido artificialmente por el Banco Central Europeo. Pero ahora, además, han asaltado, vía financiarización, los otrora derechos humanos básicos, como el acceso a la vivienda, a la educación, a la sanidad… Para ello promocionan a ciertos políticos, que validan y dan forma a este lúgubre ambiente con un discurso muy pobre, hasta cierto punto chabacano (Juan Laborda)

"Durante las últimas semanas hemos conocido nuevos casos de corrupción con un nexo en común, forrarse en el peor momento de la pandemia. ¡Y eso que íbamos a salir mejores! Mientras ciertas empresas y particulares pusieron a disposición del gobierno central y de los distintos gobiernos autonómicos sus contactos con proveedores, fundamentalmente chinos, para conseguir de manera rápida, desinteresada y a precios razonables todo el material sanitario necesario para amortiguar el golpe de la Covid, los mediocres de turno tenían en mente otros planes. Nada nuevo bajo el parasitario sol patrio.

Por su idiosincrasia destaca lo acontecido alrededor de Isabel Díaz Ayuso y su pareja, imputado por dos delitos de fraude fiscal y uno de falsedad documental presuntamente cometidos a través de la empresa Maxwell Cremona. Gracias al periodismo de investigación de elDiario.es, hemos conocido el dinero levantado por este nuevo personajillo de la picaresca barroca española. Pero, a diferencia del otro bochorno, el caso Koldo, destaca la condescendencia y genuflexión de cierta prensa madrileña con la corrupción que invade la capital del Reino.

Madrid es desde hace mucho tiempo –debemos remontarnos a la primera restauración borbónica– el principal problema de España. Es en la capital del reino donde amasan sus fortunas quienes hilvanan las redes de poder patrias. Para ello cuentan con la colaboración de unos mass media dóciles. Lo que estamos conociendo estos días es la punta de un iceberg inmenso, de larga tradición histórica, una extracción de rentas en toda regla por parte de ciertas élites, todas ellas muy patrióticas. Ahora todo es mucho más sutil que antaño. Disfrazados de contratos público-privados, determinadas empresas y conglomerados extraen rentas desorbitadas de la sanidad, las obras públicas, la vivienda… Para ello promocionan a ciertos políticos, que validan y dan forma a este lúgubre ambiente con un discurso muy pobre, hasta cierto punto chabacano. Lo alucinante es que una parte de la población, que sufre en sus carnes estas políticas las validen en las urnas.

La Comunidad de Madrid aúna todos los ingredientes descritos por el historiador Paul Preston en una de sus obras cumbre, 'Un Pueblo Traicionado. España de 1876 a Nuestros Días: Corrupción, Incompetencia Política y División Social'. Pero, además, Madrid, es una anomalía entre las grandes metrópolis occidentales, donde es muy raro que un partido conservador huela poder. Pero hete aquí, en la capital del reino, alejada de facto de las burguesías liberales occidentales, doble taza: se ha hilvanado una derecha trumpista alrededor de ese verbo vacuo que es Ayuso, auténtico icono pop para simpatizantes y voceros mediáticos. Ella y sus allegados son iliberales in estricto sensu, aunque profundamente neoliberales en lo económico. Igual que Trump, igual que Bolsonaro, igual que Milei…

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Detrás, sin duda, están las redes de poder fundamentalmente rentistas. España es un Estado autonómico descentralizado. Sin embargo, el aspecto más relevante está completamente centralizado, en Madrid. En la capital del Reino se fragua todo aquello que permite vivir a las élites económicas, básicamente rentistas, a costa de sus conciudadanos. Son las mismas que antaño, en la 1ª Restauración Borbónica, diseñaron una red ferroviaria o de carreteras que convergiera –aún sigue convergiendo– en Madrid. Les basta con acudir a Madrid para, moviendo las fichas adecuadas, en Ministerios, organismos, consultoras y/o lobbies diversos, lograr sus objetivos. Es un diseño cuasi-único que además de servir a los intereses de las redes de poder, despuebla y empobrece al resto del país.

Pensábamos que con la democracia determinados vicios tenderían a moderarse, si no desparecer. Sin embargo, me temo que no solo no ha pasado, sino que además nos han obsequiado con doble taza. Pero, ¿cuándo empezó a descarrilar Madrid, ya en pleno proceso democrático? Hay que remontarse al tamayazo, cuando, frente a la voluntad popular expresada en las urnas por los madrileños, esas élites pervirtieron la democracia, colocaron a los suyos, y, para más inri, les salió gratis, sin que ninguno de quienes lo tramaron fueran a la cárcel. A partir de ahí, ancha es Castilla, conspirando, día sí y día también, que es gerundio. Dinero no les ha faltado, ni les faltará.

Las investigaciones iniciadas por elDiario.es implican que, tarde o temprano, Ayuso caerá. Sin embargo, hay que dar un paso más e intentar deshilvanar las redes de poder, que de la mano del estamento político y de ciertos grupos mediáticos asaltaron las instituciones del Estado. Es en Madrid donde las puertas giratorias alcanzan su máxima expresión, donde lo público y lo privado se entremezclan sin ningún rubor. Dichas redes incluyen una élite económica extractora agrupada alrededor del Ibex 35, heredera de los antiguos monopolios públicos y/o naturales –sector eléctrico, telefonía, sector energético, tabacos…–, junto a un sector bancario asistido artificialmente por el Banco Central Europeo. Pero ahora, además, han asaltado, vía financiarización, los otrora derechos humanos básicos, como el acceso a la vivienda, a la educación, a la sanidad…

En 2003 Sheldon Wolin, profesor emérito de filosofía política de la Universidad de Princeton, publicó una de sus obras más relevantes, -'Inverted Totalitarianism'. El totalitarismo invertido es el momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado. Mientras que las corporaciones se vuelven más políticas, el Estado se orienta cada vez más hacia el mercado. Madrid, en su actual deriva, es un ejemplo extremo de ello.

Según Wolin “el Totalitarismo Invertido es fomentado por unos medios de comunicación cada vez más concentrados y aduladores, por la integración de las universidades con sus benefactores corporativos; por una máquina de propaganda institucionalizada a través de grupos de reflexión y fundaciones conservadoras generosamente financiadas, por la cooperación cada vez más estrecha entre la policía y los organismos nacionales encargados de hacer cumplir la ley, dirigido a la identificación disidentes internos, extranjeros sospechosos…”. Somos nosotros, los ciudadanos, los que al final debemos validar o terminar con esta distopía. Veremos."             (Juan Laborda, 28/03/24)

24.1.24

La crisis de la vivienda confirma la imposición de una plutocracia... La crisis de 2008 provocó un fenómeno sísmico que ha derivado en que las democracias occidentales han dado paso a un sistema en el que la voz de la ciudadanía no existe, sino que el destino está marcado en base a los intereses y las decisiones de las clases dominantes... destaca la actual crisis de la vivienda y la respuesta ineficaz que los gobiernos están dando que, finalmente, favorece a los ricos y a los grandes intereses financieros y económicos... Algunas de las grandes fortunas que copan los primeros puestos de la lista Forbes han pasado los últimos años comprando casas para la venta y convirtiendo sus nuevas compras en propiedades de alquiler,llegando en muchas de las economías más avanzadas a comprar de una tacada barrios enteros... Esto lo hacen porque los propietarios corporativos tienen más facilidades a la hora de desahuciar a los inquilinos, aumentar unilateralmente el precio del alquiler y eludir las reparaciones y el mantenimiento necesarios... Los más ricos no sólo tienen los medios para explotar las necesidades reales de las familias. Su poder sobre los políticos condena y retrasa soluciones reales a los problemas a los que se enfrentan las clases medias y trabajadoras

 "El mundo cambió en 2008. La caída de Lehman Brothers fue uno de esos momentos sísmicos que convulsionan a la humanidad. En perspectiva, se podría decir que la crisis económica mundial que se inició en aquel año ha provocado unas consecuencias similares al meteorito que extinguió a los dinosaurios. Hace más de 60 millones de años fue un fenómeno natural. En 2008 se perpetró una especie de golpe de Estado a la humanidad en el que los regímenes democráticos fueron destruidos y sustituidos por una plutocracia absoluta.

En una democracia, las personas identifican los problemas a los que se enfrentan y con un trabajo conjunto intentan encontrar soluciones efectivas a los problemas reales. En una plutocracia, por el contrario, los más ricos de una sociedad emplean su poder para explotar los problemas más apremiantes de todo un pueblo y mantener las soluciones reales fuera de la mesa para obtener beneficio e incrementar más riqueza.

En la actualidad, tras la crisis de 2008, las democracias occidentales han dado paso a una profunda situación plutocrática. Hay demasiadas muestras que confirman lo anterior: control de la administración de justicia, políticas fiscales a la carta, destrucción del Estado del Bienestar, depreciación de las condiciones laborales y salariales de las clases medias y trabajadoras mientras las élites aumentan su riqueza, sumisión de la política a los intereses de las clases dominantes. Sin embargo, destaca la actual crisis de la vivienda y la respuesta ineficaz que los gobiernos están dando que, finalmente, favorece a los ricos y a los grandes intereses financieros y económicos.

Para los más jóvenes el sueño de formar una familia con una casa propia se ha convertido en una pesadilla constante. Más del 30 por ciento de las personas de entre 25 y 34 años no pueden independizarse en las democracias occidentales. La población de hogares multigeneracionales se ha cuadruplicado desde los primeros ataques neoliberales al Estado del Bienestar iniciado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Estas cifras demuestran que cada vez menos jóvenes que viven en países supuestamente desarrollados pueden permitirse una casa propia. En general, alrededor del 85 por ciento de las familias que alquilan no pueden acceder a una hipoteca. Las personas que compran su vivienda por primera vez ya habían cumplido 36 años. Antes de los ataques neoliberales al Estado del Bienestar, los jóvenes se convertían en compradores de vivienda a partir de los 25 años.

La realidad económica latente detrás de todas estas estadísticas es clara: la proporción de la riqueza es cada vez menor entre las clases medias y trabajadoras que a mediados de la década de 1990, poseía el doble de riqueza que el 1 por ciento más rico del mundo. En 2023 la situación se ha dado la vuelta y esa minoría de ricos ya acumulaba más riqueza que la suma de esas clases medias y trabajadoras.

Los más ricos de las democracias occidentales no sólo están disfrutando de ese cambio, sino que lo están explotando en una amplia variedad de frentes relacionados con la vivienda.

Algunas de las grandes fortunas que copan los primeros puestos de la lista Forbes están muy ocupados convirtiendo el sueño de ser dueño de su propia casa en la sucia realidad del siglo XXI de alquilar su propia casa para siempre. Estos ricos y las corporaciones que dirigen han pasado los últimos años comprando casas para la venta y convirtiendo sus nuevas compras en propiedades de alquiler.

En las grandes capitales occidentales, los grandes inversores han representado entre un cuarto y un tercio de las compras de viviendas. Además, no lo hacen a través de acciones unipersonales sino que lo realizan por medio de fondos de inversión. Esto lo hacen porque los propietarios corporativos tienen más facilidades a la hora de desahuciar a los inquilinos, aumentar unilateralmente el precio del alquiler y eludir las reparaciones y el mantenimiento necesarios.

A pesar de la crueldad de esta situación, hay políticos defensores de los privilegios de los más ricos y, bajo la coartada del libre mercado o, directamente, apelando a la libertad.

Estos políticos, desde la socialdemocracia al neoliberalismo cercano al Tea Party, señalan que las empresas de capital privado y otros inversores institucionales son los que mueven el mercado inmobiliario. Sin embargo, lo que están haciendo es especular con un derecho fundamental reconocido por todas las constituciones democráticas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, llegando en muchas de las economías más avanzadas a comprar de una tacada barrios enteros.

Mientras tanto, otros actores con mucho dinero están explotando de otro modo la insuficiente oferta de viviendas sociales o de coste asequible para las clases medias y trabajadoras. asequibles en Estados Unidos. Diferentes informes independientes señalan que en el mundo hay un déficit de más de 180 millones de viviendas que permitan el acceso universal.

El poder que los sectores financieros, económicos y empresariales ejercen sobre los gobiernos es tal que ninguna de las reformas necesarias será aprobada por los gobiernos democráticos occidentales. La soberanía del pueblo ha sido sustituida por la plutocracia más absoluta. Los más ricos no sólo tienen los medios para explotar las necesidades reales de las familias. Su poder sobre los políticos condena y retrasa soluciones reales a los problemas a los que se enfrentan las clases medias y trabajadoras.

Los gobiernos democráticos de cualquier ideología están obligados a empezar a pensar en grande. La ciudadanía precisa que se empiece a redistribuir las fabulosas cantidades de riqueza que se han concentrado en las cumbres económicas de los países occidentales. Sin esa redistribución, los más ricos seguirán enriqueciéndose gracias las necesidades insatisfechas más apremiantes de la sociedad actual."                 (J. A. Gómez, Diario16, 12/01/24)

8.9.23

CIS: solo 30% de los ciudadanos considera que la posición económica se define más por la valía personal que por el origen familiar, los contactos o la suerte... La mitad de la población cree que para triunfar es mejor venir de 'buena' familia que esforzarse

 "El último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es inequívoco: la mitad de los ciudadanos considera que la posición económica de las personas tiene más que ver con su origen familiar, sus contactos o la suerte, que con lo que puedan llegar a esforzarse en la vida o su valía personal. Poco más de un 17% considera que tienen la misma importancia las dos circunstancias y alrededor de un 30% sí cree en el trabajo, la educación recibida y el valor de uno mismo.

Es una de las tantas fotografías que pueden extraerse de la encuesta Opinión pública y política fiscal que ha avanzado este 7 de septiembre el CIS. La fórmula que se utiliza para preguntar a la población sobre este asunto es una escala del cero al diez. En este caso, el punto más bajo del eje —el cero— lo marcan aquellos ciudadanos que creen que únicamente "el esfuerzo, la educación y la valía personal" tienen que ver con la posición económica. El punto más alto, el diez, es el polo opuesto: solo importan "el origen familiar, los contactos o la suerte".

El CIS ha realizado hasta 3.011 entrevistas durante el mes de julio, el mes en que publica, desde 2006, esta encuesta. Así, el 49,6% de los ciudadanos se sitúan entre el número diez y el seis del eje, es decir, que otorgan más importancia al origen familiar, los contactos o la suerte. Hasta un 10,7% se encuentran en el punto más extremo.

Por su parte, un 31,3% se colocan en el tramo de la escala contrario. Para ellos, es más importante el esfuerzo, la educación y la valía personal. Un 17,5% se sitúa en el cinco, justo en el medio. Los porcentajes son similares a los de los últimos años.

Persiste la conciencia sobre el fraude fiscal

Gran parte del estudio gira alrededor del fraude fiscal. A pesar de que los grandes casos de corrupción no ocupan, en los últimos tiempos, la mayor parte de los titulares y portadas de los medios, entre los ciudadanos sigue existiendo la sensación de que en España existe "mucho" —un 37% de los encuestados— o "bastante" —un 51,6%— fraude fiscal. También lo refleja el estudio. En total, un 88,6%. Cree, en cambio, que existe "poco" fraude fiscal un 7,9% de la muestra. Solo un 1,1 considera que existe "muy poco". 

Tiene particular interés el hecho de que el 21,7% de los encuestados considere que la razón principal que lleva a algunos ciudadanos a ocultar parte de sus ingresos (o todos) es "porque los/as que más tienen evitan (o minimizan) el pago de impuestos". Un 17,7%, por otro lado, culpa a la "falta de honradez"; otro 15,2%, a que los impuestos que hay que pagar a Hacienda son excesivos y un 16,1%, por poner otro ejemplo,  a que los salarios de los españoles son demasiado bajos y hay que buscar "otras formas de conseguir dinero".

En cualquier caso, la conciencia colectiva considera que, en España, el fraude fiscal está a la orden del día. (...)"          (Samuel Martinez, Público, 07/09/23)

30.7.23

Lo más elemental, qué suele ocurrir en nuestro país cuando vota algo más del 70% de la ciudadanía, es que por encima de ese porcentaje, la derecha jamás ha sumado, y jamás sumará... Madrid ya no representa a España. Más aun, todo lo que emana de estas élites que pululan por la capital del Reino constituye en la actualidad quizás el principal problema de nuestro país... Madrid, es una anomalía entre las grandes metrópolis occidentales, donde es muy raro que un partido conservador huela poder. Hete aquí, sin embargo, en la capital del Reino, alejada de facto de las burguesías liberales occidentales... ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Detrás están, sin duda, unas redes de poder fundamentalmente rentistas... En la capital del Reino se fragua todo aquello que permite vivir a las élites económicas a costa de sus conciudadanos... Madrid, en definitiva, es el epicentro de actuación de nuestras élites económicas extractivas, donde hilvanan diariamente sus redes de poder de la mano del estamento político y de ciertos grupos o colectivos de la escala funcionarial. Es en la capital del Reino donde las puertas giratorias alcanzan su máxima expresión, donde lo público y lo privado se entremezclan sin ningún rubor... Y para que todo quede atado y bien atado, disponen, además, de unos medios de comunicación dóciles, de los cuales son los mayores accionistas o financiadores... Frente a ella, el impulso innovador de toda una colección de pequeñas y medianas empresas entre las cuales se encuentran nuestros campeones ocultos, ubicados especialmente en la periferia. Por eso, y en este contexto, el fracaso del trumpismo madrileño este 23J es sin duda una buena noticia para España y sus ciudadanos (Juan Laborda)

 "En contra de los pronósticos interesados de ciertas demoscopias capitalinas, el gobierno de coalición ha resistido y se va a poder reeditar. Me asombra la cantidad de análisis sesudos que ni tan siquiera fueron capaces de echar una ojeada a lo más elemental, qué suele ocurrir en nuestro país cuando vota algo más del 70% de la ciudadanía. Por encima de ese porcentaje, la derecha jamás ha sumado, y jamás sumará. Mucha pasta tirada a la basura para al final fracasar en el intento. Esta vez sí que les va a costar caro tanta desidia estadística. Sánchez será de nuevo presidente del gobierno de España. La ciudadanía ha hablado y ha sido clara. El Parlamento es una mezcla de lo que es España, mucho más allá de esa grande y libre que se pretende proyectar desde la capital del Reino, y que solo funciona a punta de Código Penal, sino una mezcolanza de gente diversa, distinta, diferente pero que sabe convivir bajo un mismo techo. 

 La primera lección que extraemos es que Madrid -y sus voceros mediáticos, bien regados por ciertas élites rentistas, profundamente conservadoras e iliberales, en el sentido político del término- ya no representa a España. Más aun, todo lo que emana de estas élites que pululan por la capital del Reino constituye en la actualidad quizás el principal problema de nuestro país. ¿Cuándo empezó a descarrilar Madrid? Hay que remontarse al Tamayazo, cuando, frente a la voluntad popular expresada en las urnas por los madrileños, esas élites pervirtieron la democracia, colocaron a los suyos, y, para más inri, les salió gratis, sin que ninguno de quienes la tramaron fueran a la cárcel. A partir de ahí, ancha es Castilla, conspirando, día sí y día también, que es gerundio. Dinero no les ha faltado, ni les faltará. (...)

Madrid, es una anomalía entre las grandes metrópolis occidentales, donde es muy raro que un partido conservador huela poder. Hete aquí, sin embargo, en la capital del Reino, alejada de facto de las burguesías liberales occidentales, doble taza: se ha hilvanado una derecha trumpista alrededor de ese verbo vacuo llamado Isabel Ayuso, auténtico icono pop para simpatizantes y voceros mediáticos. Ella y sus allegados son iliberales stricto sensu, nada que envidiar a Vox. Feijóo, además de sus mentiras, fue incapaz de desligarse de esa visión excluyente que encarnaba no solo Vox sino también una parte nada desdeñable de su partido. Bajo este ambiente, obviamente, el resto de España reaccionó.

 ¿Qué no han entendido Feijoo, las élites capitalinas y sus fieles mass media? No han comprendido lo que es la España de hoy, como lo fue también la España de ayer, y esta es la segunda lección. Un país con una rica diversidad cultural, lingüística, y de gentes de caracteres distintos y maravillosos que lo único que desean es vivir dignamente. Por eso, desde la periferia industrial, especialmente País Vasco, Navarra y, sobre todo, Catalunya, han dicho basta, y han votado masivamente contra esa visión castiza distópica. Ante las barbaridades de Abascal, pero que una parte del PP también asume sin complejos, les han dado, democráticamente, una patada en el trasero y, de paso, nos han evitado el bochorno de ver a esta gente desgobernándonos. (...) 

Madrid, epicentro de las redes de poder en España

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Detrás están, sin duda, unas redes de poder fundamentalmente rentistas. España es un Estado autonómico descentralizado. Sin embargo, el aspecto más relevante está completamente centralizado, en Madrid. En la capital del Reino se fragua todo aquello que permite vivir a las élites económicas a costa de sus conciudadanos. Son las mismas que antaño, en la 1ª Restauración Borbónica, diseñaron una red ferroviaria o de carreteras que convergiera, aún sigue convergiendo, en Madrid. Les basta con acudir a Madrid para, moviendo las fichas adecuadas, en Ministerios, organismos, consultoras y/o lobbies diversos, lograr sus objetivos. Es un diseño cuasi-único que, además de servir a los intereses de las redes de poder, despuebla y empobrece al resto del país.

Madrid, en definitiva, es el epicentro de actuación de nuestras élites económicas extractivas, donde hilvanan diariamente sus redes de poder de la mano del estamento político y de ciertos grupos o colectivos de la escala funcionarial. Es en la capital del Reino donde las puertas giratorias alcanzan su máxima expresión, donde lo público y lo privado se entremezclan sin ningún rubor. Una buena foto de esta situación aparece detallada en el magnífico libro de Andrés Villena, 'Las Redes de Poder en España: élites e Intereses contra la Democracia'. Y para que todo quede atado y bien atado, disponen, además, de unos medios de comunicación dóciles, de los cuales son los mayores accionistas o financiadores.

En su momento pensé, ingenuamente, que el gallego Feijóo haría frente al trumpismo madrileño. Ciertas razones económicas jugaban a favor de ello. A la vez que las élites depredadoras forjaron la mayor burbuja inmobiliaria de la historia, aderezada con una explosión de deuda privada jamás conocida, nuestras exportaciones de bienes y servicios no paraban, y no han parado, de crecer desde 1994, tanto a nivel intensivo como extensivo. En nuestra rica y diversa España hace tiempo que ha emergido un nuevo eje económico que se debería potenciar, desde Catalunya y la Comunidad Valenciana, pasando por Aragón, hasta Navarra, La Rioja y País Vasco, y que debe unir el eje mediterráneo y el eje cantábrico. Ahí se encuentran nuestros campeones ocultos, incluidos ciertos clústeres biotecnológicos, tan necesarios hoy. Si bien es cierto que merece una mención especial el buen hacer del Gobierno vasco, porque se ha dedicado a hacer política industrial activa, el resto de las comunidades que constituyen este hipotético eje también lo están haciendo relativamente bien. Son la antítesis de los rentistas madrileños.

Nuestro país, por capital humano e intelectual, merece sin duda un mejor porvenir para nuestras generaciones futuras. Para ello es condición necesaria, aunque no suficiente, deshilvanar las hechuras que han tejido las redes de poder en España desde la 1ª Restauración borbónica, con sede en Madrid. Dichas redes incluyen una élite económica extractora, agrupada alrededor del Ibex 35, heredera de los antiguos monopolios públicos y/o naturales -sector eléctrico, telefonía, sector energético, tabacos…-, junto a un sector bancario asistido artificialmente por el Banco Central Europeo. Frente a ella, el impulso innovador de toda una colección de pequeñas y medianas empresas entre las cuales se encuentran nuestros campeones ocultos, ubicados especialmente en la periferia. Por eso, y en este contexto, el fracaso del trumpismo madrileño este 23J es sin duda una buena noticia para España y sus ciudadanos."                     (Juan Laborda , eldiario.es, 28/07/23)

4.5.23

La democracia se pierde en el momento en que se coloca en lo más alto de una pendiente resbaladiza. Es un proceso que hemos visto en Turquía con Erdogán y en Hungría con Viktor Orban. En España hay muestras preocupantes de que eso está produciéndose y de que la figura más peligrosa para la democracia se llama Isabel Díaz Ayuso... la que en los actos del 2 de mayo cruzó una línea roja al mandatar que se evitara, incluso usando la fuerza física, que un ministro del gobierno pasara a una tribuna de invitados. Eso no es una polémica vacía más... es un aquí mando yo por encima de la ley... Un acto que busca demostrar a sus seguidores de manera visual que llegado el momento no habrá ley, orden ni Constitución que separe a los suyos del poder si ella tiene el mando. Ayuso no es en sí misma nada. No es más que una creación de Miguel Ángel Rodríguez, un significante vacío que recoge la pulsión golpista de la reacción para hacerla posible y concreta, alguien que sí transmite entre los suyos la sensación de que se atreverá... solo hace falta que pierdan las elecciones a final de año y veremos de qué son capaces... (y el que faltaba) Antonio Narváez, exmagistrado del Tribunal Constitucional en el cargo hace hasta hace apenas unos meses, puso bajo sospecha los procesos electorales ante la presencia muda de Feijóo. En España es una teoría de la conspiración difundida por los círculos más extremos de VOX (Antonio Maestre)

 "La democracia se pierde en el momento en que se coloca en lo más alto de una pendiente resbaladiza. Es un proceso que hemos visto en Turquía con Erdogán y en Hungría con Viktor Orban. En España hay muestras preocupantes de que eso está produciéndose y de que la figura más peligrosa para la democracia se llama Isabel Díaz Ayuso. El periodista David Frum escribió: "Si los conservadores (estadounidenses) se convencen de que no pueden ganar democráticamente, no van a abandonar el conservadurismo. Van a rechazar la democracia". No solo eso ocurre con los estadounidenses, es una premisa fundamental del funcionamiento del pensamiento reaccionario en el mundo de crecimiento de los posfascismos.

La aparición de VOX en el panorama español hacía pensar que sería el mayor peligro para el sistema democrático, pero no ha conseguido llegar tan lejos como la presidenta de la Comunidad de Madrid, que en los actos del 2 de mayo cruzó otra línea roja al mandatar que se evitara incluso usando la fuerza física que un ministro del gobierno pasara a una tribuna de invitados. Eso no es una polémica vacía más, por mucho que el gobierno sí tendría que saber que si quiere competir con alguien que no sigue las normas va a salir perdiendo.

La periodista Ece Telkumeran describe en 'Cómo perder un país', su libro sobre el proceso de deterioro democrático en la Turquía de Erdogan, una analogía para explicar lo poco que sirve intentar debatir o participar en igualdad de condiciones en un proceso político de cualquier forma con personas de la moral de Isabel Díaz Ayuso. Telkumeran explica que es como intentar jugar al ajedrez con una paloma: "La paloma derribará todas las piezas, se cagará en el tablero, y luego saldrá volando, atribuyéndose orgullosa la victoria y dejándote a ti la tarea de tener que limpiar la mierda". Ayuso es la paloma que caga en el tablero. Lo hace porque existe una masa social reaccionaria que lo valida.

Los cónclaves que se dan en los reservados y en los domicilios de la gente bien de Madrid son precursores de actuaciones contra la democracia. No por nada el artículo de Emilio Romero que advertía a la masa civil del golpe del 23F se llamaba 'Las tertulias de Madrid' y versaba sobre los conciliábulos en los que se hablaba de lo insostenible de la situación política. El País informaba de una de esas reuniones secretas entre fiscales con Núñez Feijóo preocupados por tener un gobierno de izquierdas que le pedían que derogara de manera inmediata, en bloque, las leyes que emanan del gobierno de Pedro Sánchez. La noticia es tan grave que ha dejado un detalle sustancial, quizás el más importante, sin la debida atención.

Antonio Narváez, exmagistrado del Tribunal Constitucional en el cargo hace hasta hace apenas unos meses, puso bajo sospecha los procesos electorales en los que interviene la empresa Indra. La sospecha es habitual entre los círculos conspiranoides de extrema derecha, no se diferencia de las alteraciones trumpistas de dicha conspiración de los seguidores de QAnon. En España es una teoría de la conspiración difundida por los círculos más extremos de VOX y va en contra de todos los hechos asociados al proceso electoral, porque Indra no tiene ninguna relación con él ni con el conteo de votos. Pero estas teorías tienen como fin último allanar el camino para un proceso de deslegitimación del resultado electoral para poder justificar una intervención al margen de las urnas. Es el mismo proceso que fue llevado a cabo en EEUU por los seguidores de Trump antes del asalto al capitolio. Aquí el que está difundiendo esa sospecha es un exmagistrado del Tribunal Constitucional ante Alberto Nuñez Feijóo en una reunión secreta con altos cargos de la fiscalía. Los mismos que bloquean la renovación del poder judicial tramando en despachos contra un gobierno legítimo con conspiraciones. La democracia sigue deslizándose por la pendiente.

El acto de Ayuso de no dejar pasar al ministro de Presidencia a una tribuna en el 2 de Mayo no es un acto más ni insustancial. Es traspasar otra línea roja, es un mensaje diáfano hacia los suyos. Es un por aquí no, un golpe en la mesa, es la negación absoluta de la legitimidad del gobierno de la nación. Un aquí mando yo por encima de la ley. Ayuso escribió ayer 'Las tertulias de Madrid'. Un acto que busca demostrar a sus seguidores de manera visual que llegado el momento no habrá ley, orden ni Constitución que separe a los suyos del poder si ella tiene el mando. Ayuso no es en sí misma nada. No es más que una creación de Miguel Ángel Rodríguez, un significante vacío que recoge la pulsión golpista de la reacción para hacerla posible y concreta, alguien que sí transmite entre los suyos la sensación de que se atreverá. De que llegado el caso hará lo que haga falta, como Orban o Erdogán, para garantizar que el poder no se les vuelva a escapar de las manos. La democracia está cerca del final de la pendiente, solo hace falta que pierdan las elecciones a final de año y veremos de qué son capaces. Y son capaces de todo."       (Antonio Maestre, Todo está en Bourdieu, 03/05/23)

16.4.23

Ferrovial se va de Madrid. No han servido para que se quede los más de 200.000 euros en IRPF y 700.000 en Impuesto sobre el Patrimonio que le ahorraron sólo el año pasado las rebajas fiscales de Ayuso a su presidente Rafael del Pino. ¡Qué chorprecha!... No quiere formar parte de nuestra comunidad. Deja una sucursal para seguir sacando. Definitivamente hay que democratizar las empresas y pasar del actual modelo de accionistas al de partícipes, donde también estén representados los trabajadores y la comunidad... La única lección constructiva sobre la salida de Ferrovial apunta a la necesidad estructural de establecer en nuestro país un marco financiero y competitivo lo suficientemente profundo y ágil como para que este episodio no constituya un precedente peligroso para otras salidas

Carlos Martín Urriza @carlosurriza

Ferrovial se va de España. No quiere formar parte de nuestra comunidad. Deja una sucursal para seguir sacando. Definitivamente hay que democratizar las empresas y pasar del actual modelo de accionistas al de partícipes, donde tb estén representados los trabajadores y la comunidad

10:15 a. m. · 14 abr. 2023 20,8 mil Reproducciones 39 Retweets 18 Citas 93 Me gusta 2 Elementos guardados

Segundo González @Segundogg

Ferrovial se va de Madrid. No han servido para que se quede los más de 200.000 euros en IRPF y 700.000 en Impuesto sobre el Patrimonio que le ahorraron sólo el año pasado las rebajas fiscales de Ayuso a su presidente Rafael del Pino. ¡Qué chorprecha!

1:30 p. m. · 13 abr. 2023 43,5 mil Reproducciones 317 Retweets 4 Citas 763 Me gusta 4 Elementos guardados

 

 "La junta de accionistas de Ferrovial, reunida ayer en Madrid, ha aprobado el proceso de deslocalización de su matriz hacia Países Bajos, anunciado hace ahora unas semanas.

 A la perplejidad inicial por una decisión deficientemente explicada, le ha seguido la discusión sobre las razones últimas del cambio, financieras, fiscales o incluso, en una desafortunada expresión de Ferrovial cargada de metralla política, de seguridad jurídica para las empresas españolas. Las distintas respuestas del Gobierno han incluido la más poderosa de todas ellas, que es la voluntad de cotizar en Estados Unidos. Esta posibilidad a la que alude Ferrovial se podría activar, de hecho, a través de diferentes mecanismos para los que no existe ninguna limitación física o legal, sino el mero tiempo necesario para su realización.El resultado conocido ayer supone un duro golpe para la reputación de nuestro país. (...)

Se equivocan quienes hacen una lectura coyuntural sobre esta decisión trascendental: el proceso llevaba estudiándose años, y poco o nada tiene que ver con el color del Gobierno de turno. Las deslocalizaciones de empresas industriales han sido la tónica en las últimas décadas, por las más diversas razones, y tradicionalmente poco o nada puede hacerse a pesar de que todos los gobiernos pelean hasta el final: la libre movilidad es una de las enseñas de la Unión Europea. La única lección constructiva sobre la salida de Ferrovial apunta a la necesidad estructural de establecer en nuestro país un marco financiero y competitivo lo suficientemente profundo y ágil como para que este episodio no constituya un precedente peligroso para otras salidas. El fuerte crecimiento de empresas multinacionales españolas en las últimas décadas, muchas de ellas impulsadas por la diplomacia económica y una acertada política de internacionalización, no debería convertirse en un bumerán que descapitalice a nuestro país y nuestra economía.(...)

 Pero tampoco el Ejecutivo puede imponer decisiones a las empresas. Entre la necesidad de diseñar los incentivos adecuados para que la industria se fortalezca y preservar la libertad de decisión de los accionistas de las compañías hay una fina línea que el poder político debe explorar activamente, reescribiendo reglas siempre cambiantes para seguir compitiendo en pie de igualdad con otras economías avanzadas."             (Editorial de El País, 14/04/23)

16.1.23

El IBEX, hoy: entre los fondos de inversión y el recambio de élites... El IBEX 35 ha cedido buena parte de su protagonismo en favor de fondos de inversión transnacionales como BlackRock, Vanguard o Norges Bank... La mayoría de las grandes compañías del IBEX están controladas por los fondos de inversión transnacionales.

 "A finales de mayo de 2022, Pedro Sánchez acudió al Foro Económico Mundial para reunirse con directivos de grandes compañías tecnológicas y fondos de inversión con el objetivo de asegurar la llegada de una nueva oleada de capitales transnacionales al Estado español. En las montañas de Davos, en el encuentro que congrega cada año a los hombres más ricos del mundo, el presidente del Gobierno se vio a puerta cerrada con el consejero delegado de Temasek. El fondo soberano de Singapur, uno de los mayores del mundo junto a los de China, Noruega y Emiratos Árabes, había solicitado la cita porque “el dinamismo de la recuperación y el impacto de los fondos europeos” le llamaban a redoblar su presencia en España, donde ya había comprado a Iberdrola su división de Gas Natural Licuado (GNL).

Justo la semana anterior, el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, fue recibido con todos los honores durante su visita oficial a Madrid. Además de ser agasajado por el rey, el presidente del Gobierno y las altas instancias del Estado, el mandatario se reunió con Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, compañía cuyo mayor accionista es el fondo soberano qatarí, también primer inversor, por otra parte, en IAG y Colonial. Además de garantizar el suministro energético a España a medio plazo –el emirato es el segundo mayor exportador mundial de gas–, Al Thani firmó un acuerdo con la compañía estatal Cofides y anunció la llegada de 5.000 millones de dólares en inversiones en el marco de las oportunidades surgidas al calor de los fondos Next Generation.

Meses atrás, en el transcurso de una gira por Estados Unidos en el verano de 2021, Pedro Sánchez se reunió en Nueva York con los directores ejecutivos de una docena de gigantes financieros y grandes fondos de inversión. “Vamos a hacer verde nuestra economía, a digitalizarla, a modernizar nuestro sistema educativo y, por tanto, queremos involucrar a la inversión privada”, les dijo el presidente del Gobierno a los líderes de Wall Street. Entre ellos se encontraban los consejeros delegados de BlackRock, el principal accionista del IBEX 35, y de Blackstone, el mayor inversor en el mercado inmobiliario español. “España es en estos momentos unos de los lugares más atractivos de Europa donde invertir”, concluyó Sánchez en su encuentro con grandes inversores como Bank of America, Bank of New York Mellon, Brookfield, JP Morgan Chase, Lone Star, Morgan Stanley, Soros y Wellington, la mayoría de ellos con intereses en las compañías del IBEX 35.

La diplomacia económica española, que hasta la década pasada se había dedicado a promocionar los negocios de “nuestras empresas” por todo el globo, ha reenfocado sus objetivos. Del típico viaje del rey Juan Carlos acompañado de un séquito de empresarios y ministros con el fin de expandir los negocios internacionales de las grandes compañías españolas —y obtener jugosas comisiones—, se ha evolucionado al road show gubernamental con el que promocionar las oportunidades que ofrece la España-marca a los inversores transnacionales.

 Los fondos soberanos que manejan el excedente del capitalismo fósil y las sociedades de inversión que especulan con los bienes básicos en el capitalismo financiero han pasado a marcar la agenda de los Estados centrales. Son dos caras de una misma moneda que no para de girar y que incrementa los beneficios empresariales a la vez que se agrava la crisis socioecológica.

Las empresas que hoy cuentan con la mayor capitalización bursátil en el IBEX 35 son, fundamentalmente, las mismas que han pilotado el proceso de internacionalización de la economía española durante las tres últimas décadas. Con altibajos y oscilaciones como consecuencia de los vaivenes del capitalismo financiero, dos grandes entidades financieras, una gran compañía tecnológica, cuatro empresas energéticas, un gigante mundial del textil y un reducido conjunto de empresas de la construcción, el turismo y el sector inmobiliario, incluso algunas compañías industriales, constituyen el selecto grupo de multinacionales que lideraron la internacionalización del capitalismo español a partir de los años noventa y que hoy son las empresas bandera de la Marca España.

(...) las grandes compañías que han venido liderando históricamente la bolsa española y que componen el IBEX. La mayoría de ellas están controladas por los fondos de inversión transnacionales.

En el trigésimo aniversario de la creación del IBEX 35, en enero de 2022, el diario Expansión publicaba que los fondos de inversión controlaban el 15,6% del selectivo español, y que contaban con una presencia central en buena parte de las grandes compañías que lo componían. En realidad, si se observa con más detalle la penetración de los grandes fondos de inversión transnacionales en el accionariado de las empresas del IBEX, se puede constatar que su peso es aún mayor del que habitualmente suele aflorar en la prensa económica.

Las empresas únicamente están obligadas a comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) las participaciones significativas de sus accionistas que superen el 3%, o las que estén por encima del 1% si tienen lugar a través de sociedades en paraísos fiscales. Eso hace que parte de las inversiones de los fondos que puedan ser especulativas queden por debajo del radar en los análisis habituales.

“BlackRock irrumpe en Acciona con una participación del 3%”. El pasado mes de junio aparecía este titular en uno de los medios habituales de la prensa económica. “BlackRock ha entrado a formar parte del capital de Acciona”, podía leerse en la noticia, “pasando ahora a ser el tercer mayor accionista del grupo español”. En realidad, el mayor gestor de activos financieros del mundo ya era el tercer propietario de la constructora española, con una participación del 1,25% (análoga a la de Vanguard en esa misma compañía). Pero esa información permanecía invisible para los grandes medios de comunicación, de la misma manera que estos suelen publicar que BlackRock tiene intereses en una veintena de las empresas del IBEX cuando, de hecho, está presente en el capital social de todas las compañías del selectivo español con participaciones relevantes, aunque en varios casos por debajo de ese umbral del 3%.

Acercando el foco y desmenuzando la participación real de los grandes fondos en el mayor índice de la bolsa español, puede observarse que no solo BlackRock posee un número importante de acciones en todas y cada una de las empresas del IBEX 35: eso mismo ocurre también con Norges Bank (el fondo soberano de Noruega) y Vanguard. Esos tres gigantes financieros controlan el 8% de la bolsa española. Incluso, en algunas de las mayores compañías del IBEX, como es el caso de BBVA, Iberdrola y Repsol, la suma del accionariado en manos de estos tres fondos se llega a situar alrededor del 12%; en Telefónica y el Santander, en torno al 10%.

 Según las investigaciones del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), solo los doce fondos de inversión transnacionales que han efectuado más inversiones en las compañías del IBEX 35 ya controlan directamente el 14,64% del selectivo español. Pero se constata que ese porcentaje realmente es mucho mayor si se le suman las participaciones de otros fondos con menor presencia, así como las de los grandes bancos y entidades financieras –además del Santander, BBVA y Caixabank, con acciones en buena parte de las compañías del IBEX, en ellas también están presentes JP Morgan Chase, BNP Paribas, Deutsche Bank o Crédit Agricole–, por no hablar de las participaciones cruzadas entre muchos de ellos.

“El capitalismo parece hoy una matrioshka de grandes dimensiones”, ha escrito Rubén Juste: “Las grandes empresas hoy son propietarias de cientos de empresas por todo el mundo, y estas mismas grandes empresas son poseídas por unos inversores que, a su vez, son propiedad de otros inversores”. Al final, dicho de otro modo, un puñado de gigantes del capitalismo financiero es quien realmente controla la bolsa española y, por ende, ejerce una influencia decisiva sobre la economía política.

“Defendemos la inversión sostenible como capitalistas, no como ecologistas”, afirmó a principios de 2022 Larry Fink, el CEO de BlackRock. El jefe de la mayor gestora de activos del mundo, que ya tiene en su haber una cartera de inversiones que supera los 10 billones de dólares, tiene muy claro lo siguiente: “Tenemos unos deberes con nuestros clientes”.

BlackRock fue contratada por el Gobierno estadounidense para diseñar el plan de rescate financiero tras el crash de 2008. Y tras incorporar a su nómina a al menos 84 ex altos cargos que habían estado en los gobiernos de diferentes países, jugó un papel fundamental a la hora de formular las propuestas y reformas que se llevaron a cabo en Europa para “salir de la crisis”. Ahora, BlackRock, Vanguard y State Street se han convertido en los mayores accionistas individuales en el 40% de todas las empresas estadounidenses que cotizan en bolsa.

 En el año 2020, la Comisión Europea anunció que había contratado a BlackRock como asesor sobre factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo en el marco de sus políticas de supervisión bancaria. Como destacó Cecilia Carballo, en esos momentos directora de Programas de Greenpeace en España, “resulta paradójico que el mayor inversor mundial en combustibles fósiles y uno de los principales financiadores de la industria armamentística se convierta en gurú del ya famoso Green Deal”.

Más que un interés por el greenwashing, básicamente se trata de una readaptación empresarial a la realidad de la crisis socioecológica y de un mercado en el que cada vez será menos rentable hacer negocio con los hidrocarburos. En la estrategia de BlackRock, siguiendo a Rubén Martínez, “la reducción de emisiones o la descarbonización, más que objetivos, pasarán a ser la excusa con la que cerrar acuerdos donde, de nuevo, las grandes infraestructuras las pagan los Estados y los beneficios van al sector privado”.                     (Pedro Ramiro , La Marea, 12/01/23)