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22.8.24

A un año del 'Se Acabó'... ¿Dónde estabas tú cuando España ganó el Mundial de fútbol de 2023? La victoria de las campeonas del Mundo tomó una nueva dimensión cuando Luis Rubiales, presidente de la Federación de Fútbol, decidió que él tenía los huevos y el poder suficiente para plantarle un beso en la boca a una de las futbolistas y hacerse el señor de la fiesta... la forma en que las jugadoras de la Selección Española, así, en mayúsculas, afrontaron lo que se les vino encima elevó su épica y llegó hasta los hogares donde nunca se escuchaba El Larguero... el “Se acabó” fueron dos gestas paralelas... la deportiva, la que demostró que el fútbol femenino tenía calidad, que brillaba a pesar de todas las piedras en el camino, de décadas y décadas de maltrato estructural y sistémico. Lo hicieron en colectivo, en una suerte de nuevo sindicalismo deportivo frente a una patronal implacable, la más poderosa de todas, y a sabiendas de que, como en 2021, caería sobre ellas la letra escarlata de “amotinadas” y de “rebeldes”, que bien podría costarles la salud, y la carrera... La segunda victoria fue, obviamente, la feminista. El “Se acabó” sobrevino en un momento de profundo cuestionamiento político de las conquistas políticas y culturales de los feminismos contemporáneos, simbolizado con crudeza en el feroz ataque de la derecha judicial y mediática a la ley del sólo sí es sí... cuando algunas se resignaban ya a replegarse al silencio, millones de mujeres en el mundo conectaron con Hermoso, se indignaron con ella, hicieron suya esa sensación de impotencia y de rabia que tantas hemos sentido. Ellas, Putellas, Hermoso, Paredes y cía, supieron explicar con una claridad pasmosa algo tan complejo como el consentimiento, y demostraron que todo aquello iba, sobre todo, de poder... El arrope del feminismo a las futbolistas, inesperado, torrencial, internacional, intergeneracional, fue una reparación no solo a la propia Hermoso, –a quien fue bellísimo ver dar las campanadas de fin de año en la Puerta de Sol-– sino a todo un movimiento social, popular, y político al que hasta entonces habían reprochado por activa y por pasiva el haber ido “demasiado lejos” (Irene Zugasti)

 "¿Dónde estabas tú cuando España ganó el Mundial de fútbol de 2023? Quizá viéndolo desde el sofá, la tumbona o el porche, porque ocurrió al mediodía. O trabajando, incluso aunque fuese un domingo de verano. Igual lo escuchaste conduciendo de vuelta del puente más español de todos los puentes, el de agosto. O lo mismo ni te enteraste, porque no te interesa el fútbol, pero probablemente, sí supiste de todo lo que vino después.

La victoria de las campeonas del Mundo tomó una nueva dimensión cuando Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, decidió que él tenía los huevos y el poder suficiente para agarrar la cara de una de las futbolistas, plantarle un beso en la boca y hacerse el señor de la fiesta, de toda las fiestas, de hecho. Decían que aquello empañó su Copa del Mundo, pero lo cierto es que precisamente la forma en que las jugadoras de la Selección Española, así, en mayúsculas, afrontaron lo que se les vino encima elevó su épica y llegó hasta los hogares donde nunca se escuchaba El Larguero. El resto de la historia, en fin, ya la conocen. Yo tuve la suerte de poder contarla.

Cuando CTXT me propuso escribir #SeAcabó, dentro de su editorial Escritos Contextatarios, me pregunté si era correcto hacerlo. Había hecho bandera durante toda mi vida de mi repudio al fútbol, punto neurálgico de tantos males: clasismo, racismo, machismo, corrupción. Pero bueno, precisamente por eso, parecía interesante hacerlo. Al fin y al cabo, una llevaba toda la vida rodeada de señores que le explicaban su trabajo, así que tampoco era tan grave que, por una vez, se cambiasen las tornas. Fruto de esa idea nació un ensayito, un relato en forma de partido –con sus medios tiempos, sus penaltis, sus tarjetas rojas, sus expulsiones–  escrito pese al síndrome de la impostora, pese a sentirme, y con razón, una intrusa. Tal fue la inmersión que tuve que terminar reconociendo que el fútbol (no el sistema-fútbol del capitalismo salvaje, ni el nacionalmadridismo que tanto detesta Miguel Mora) podía ser apasionante y hasta revolucionario. Y así, página a página, parimos el librito aquel. Me gusta pensar que lo hicimos, por encima de todo, con la convicción de que el “Se acabó” necesitaba una narrativa feminista, una reivindicación desde el nosotras, para evitar que, otra vez, nos arrebatasen el relato.

El libro plantea que el “Se acabó” fue no una, sino en realidad, dos gestas paralelas: la primera, obviamente, la deportiva. La que demostró que el fútbol femenino tenía calidad, que brillaba a pesar de todas las piedras en el camino, de décadas y décadas de maltrato estructural y sistémico. Las deportistas, en su feroz emancipación, estaban disputando otro fútbol, con más derechos laborales, más justo, más solidario, más inclusivo, más real, por las que fueron y por las que vendrían tras ellas. Lo hicieron en colectivo, en una suerte, si queréis verlo así, de nuevo sindicalismo deportivo frente a una patronal implacable, la más poderosa de todas, y a sabiendas de que, como en 2021, caería sobre ellas la letra escarlata de “amotinadas” y de “rebeldes”, que bien podría costarles la salud, y la carrera.

La segunda victoria fue, obviamente, la feminista. El “Se acabó” sobrevino en un momento de profundo cuestionamiento político de las conquistas políticas y culturales de los feminismos contemporáneos, simbolizado con crudeza en el feroz ataque de la derecha judicial y mediática a la ley del sólo sí es sí. Pero entonces, en medio de una violencia política despiadada y disciplinante, cuando algunas se resignaban ya a replegarse al silencio, millones de mujeres en el mundo conectaron con Hermoso, se indignaron con ella, hicieron suya esa sensación de impotencia y de rabia que tantas hemos sentido. Ellas, Putellas, Hermoso, Paredes y cía, supieron explicar con una claridad pasmosa algo tan complejo como el consentimiento, y demostraron que todo aquello iba, sobre todo, de poder. De quienes tenían derecho a agarrarse los huevos y a besarnos en la cara y de quienes debían consentirlo sin rechistar. De quienes aplauden y legitiman los abusos y de a quién se castiga por denunciarlos. El arrope del feminismo a las futbolistas, inesperado, torrencial, internacional, intergeneracional, fue una reparación no solo a la propia Hermoso, –a quien fue bellísimo ver dar las campanadas de fin de año en la Puerta de Sol-– sino a todo un movimiento social, popular, y político al que hasta entonces habían reprochado por activa y por pasiva el haber ido “demasiado lejos” y el haber hecho “demasiado ruido”. Cómo se equivocaron.

 Gracias a ese librito, que se hizo carne a través del trabajo del equipo de CTXT, –porque esto va de eso, de jugar en equipo–, y gracias también a una prologuista y amiga muy valiente, Irene Montero, #SeAcabó ha viajado muchos kilómetros y ha permitido que a su sombra brotasen conversaciones de horas y horas con muchas personas que deseaban comentarlo, hablar sobre ello. Qué emocionante, qué aprendizaje, –qué hostia de humildad también, todo sea dicho–, ha sido poder debatir horas y horas sobre la doble victoria de las campeonas del mundo. Arrancamos una noche de invierno en Madrid, junto a Boti García, que convirtió la historia en un precioso ejercicio de memoria colectiva, y hasta hoy, hemos peregrinado cuando el tiempo lo permitía, de ciudad a ciudad, siendo a veces decenas, a veces unas pocas, y a veces nadie, todo hay que decirlo. Da igual. En sus andanzas, este ensayito ha conocido a personas fascinantes que bien valían el viaje: a las jugadoras de un equipo valenciano, Samarucs, que están rompiendo todas las convenciones con su manera de entender el fútbol, la comunidad, la vida. A las fascinantes vallekanas de más de treinta que juegan al rugby sin complejos y a las que aún debo un partido. A expertas de verdad en esto del deporte, no como yo: Marta, Lucía, Pato, Mar, Pilar, Carlos… que llenaron sus páginas de sentido. También a esos hombres, ya mayores, público cautivo quizá, que se atrevieron a hablar de feminismo por primera vez en aquellas charlitas. A los centros sociales, a los pequeños proyectos que se mantienen gracias al tiempo y las manos de unas pocas almas y que algunos tienen la indecencia de llamar chiringuitos. En gira por aquí y allá, pudimos también plantear el gran debate pendiente de la masculinidad y los machismos de vestuario y conocer a personas, como Bellerín, con el coraje suficiente para poner sobre la mesa esa revolución tan necesaria, tan inaplazable. Y por supuesto, claro, están ellas: esas pequeñas librerías de la resistencia, donde escuchar era mucho más interesante que escucharme. Una vez, hasta presentamos el libro en un polideportivo donde no vino ni una persona a oírme, y en el silencio rebotaban los balonazos de las chavalas, que, detrás de mí, chutaban a la portería. Me pareció bonito.

 Hace pocos días me preguntaban si el balance, a un año de todo aquello, es positivo. Y una, que es optimista de la voluntad y pesimista de la razón, cree que sí. Aunque no me corresponde ser yo quien lo afirme. Pero sí, claro que valió la pena. A pesar de los pesares.

Dejadme ir con los pesares primero. Y es que, aunque fueron muchos los tipos detestables que cayeron de la silla en aquellos días, los cambios estructurales, dentro y fuera de la Federación, no llegaron tan lejos como nos hubiera gustado a muchas. Se descabalgó a Rubiales, a Vilda, y a otros tantos que se sentían impunes y a los que gracias al “Se acabó” pusimos nombre, apellidos y responsabilidades y que hoy deberán rendir cuentas judiciales por ello. Ellas solas hicieron temblar a una estructura federativa y de clubes –y política, ojo– que durante años había liquidado sin piedad sus carreras, aspiraciones y derechos. Pero sí, Rubiales campaba a los pocos meses en Santo Domingo jugando a las casitas, Vilda obtuvo un retiro tranquilo entrenando a la selección marroquí, y algunos, como Carlos Santiso, que no debería acercarse a una deportista en kilómetros, siguen con el culo puesto en el banquillo de Vallekas. Los Florentinos continúan siendo, como dice Fonsi Loaiza, los señores de este país. También se depuró conveniente al feminismo rebelde de las instituciones, ministerios y partidos, para volver a una calma chicha, a una institucionalidad sin tacha que conviviría sin mayor problema con Rubiales y cía., de retorno a una política pública que ha perdido ya cualquier vínculo con la calle. Pero que nadie se olvide; antes que sus propios enemigos, fue el “Se acabó” quién hizo temblar a esos señores sin nombre. La primera vez que muchos tuvieron miedo de perder sus privilegios, sus corruptelas y su derecho de pernada fue cuando tuvieron delante a las feministas.

No obstante, hay mucho, muchísimo más, en el lado de lo bueno. Cualitativamente, como contaba hace poco Ricardo Uribarri, se han multiplicado las federaciones, los clubes femeninos, el deporte de base. También los protocolos, las medidas y los recursos ante la violencia sexual que ya no podrán ser simple papel mojado. “Referente” ya no será más una palabra que solo se aplique al masculino singular. Las crías pueden aspirar a ser y a admirar (porque claro que todas necesitamos admirar y querer ser) a mujeres valientes y coherentes, y no a tipos obsesionados consigo mismos, cubiertos de unos tatuajes horterísimas, que coleccionan supermodelos y lamborghinis. Los valores que ellas han puesto sobre la mesa son la evidencia de otra forma de hacer deporte, de hacer equipo, comunidad, salud, amigas, o carrera profesional. Para muestra, sirvan los Juegos Olímpicos, donde de nuevo el feminismo ha salido al rescate del escrutinio desalmado que se ha hecho sobre los cuerpos de las mujeres, de las deportistas. Ahí queda la imagen de Simone Biles y Raquel Andrade, rendidas la una a la otra en el podio, llamándose “reinas” mutuamente, celebrando sus medallas y no sus derrotas, sin la necesidad de golpear, como Alcaraz, la raqueta en el suelo hasta destrozarla. 

No es poco, ¿verdad? En realidad, es impresionante, si echamos la vista atrás…y hasta aquí puedo leerles, o contarles. Lo que queda por delante, serán ellas quienes lo escriban. Solo espero que estemos por aquí para acompañarlas y recordarles que gracias a ellas se acabó el cuento de nunca acabar."                       (Irene Zugasti , CTXT, 20/08/24)

13.9.23

La ola de dignidad que tumbó a Rubiales... el consenso feminista lo derribó... La dimisión del jefe del fútbol español solo fue posible por el rechazo mayoritario que suscitó su comportamiento en la calle, la política, las instituciones y la sociedad en una suma de fuerzas... la impunidad que envolvía su gesto chulesco solo estaba en su cabeza... el gesto de Rubiales permitió comprobar la fuerza del feminismo y también “que en la sociedad han madurado unos valores que se traducen en una exigencia de responsabilidad y en la tardía dimisión”. Esto, hace tres o cuatro años, “hubiera sido impensable”... Esa transformación de la sociedad ha aflorado con mucha fuerza, y supone un “punto de no retorno”... se ha organizado una conciencia crítica y colectiva enormemente poderosa... la idea del consentimiento se ha convertido en tsunami social y mediático... la violencia sexual se ha ido colocando como una preocupación enorme en madres, hijas, abuelas, estudiantes o trabajadoras, todas, por eso lo que hizo Rubiales cayó en el centro de esa vindicación política feminista y ha hecho posible que tenga que decir que se va

 "Luis Rubiales ya no manda en el fútbol español. Han pasado 17 días desde su chulesco “¡no voy a dimitir!”, repetido cinco veces ante quienes él creía que eran sus fieles, ante la opción de dejar el cargo, ya apartado de él por la FIFA. El domingo por la noche, escribió un comunicado, resignado ante unos misteriosos “poderes fácticos” que le impedirían volver a su puesto. Esos poderes existen, pero están muy lejos de ser la oscura conspiración que sugiere Rubiales. 

Se trata del poder de cientos de miles de personas a las que indignó que el presidente de la federación besara sin consentimiento a una jugadora que acababa de ganar el Mundial, Jenni Hermoso. De quienes, en pocas horas, se lanzaron a las redes sociales para señalar lo que había hecho y otros tantos días después a decir #SeAcabó; también los de los que tardaron días en reevaluar lo que habían visto: no era un gesto desafortunado, era una agresión. El de los políticos que criticaron ese comportamiento, de los medios de comunicación nacionales e internacionales. 

El poder del rechazo del resto de las jugadoras y los jugadores —aunque no todos, y algunos de forma tibia—, y los de los demás dirigentes de la federación que le fueron dando la espalda. Todas esas fuerzas, juntas, fraguaron un nuevo consenso más allá del fútbol y del feminismo: un consenso social. Esos han sido los poderes que han hecho ver a Rubiales que quien conducía en sentido contrario en la autovía era él mismo.

 Rubiales celebraba en Sídney la victoria de las jugadoras, y cuando agarró de la cara a Jenni Hermoso y la besó en la boca, creyó hacerlo en un mundo en el que podía hacer algo así ante una audiencia de millones de personas sin que pasara nada. Como mucho, la reacción de algunos “tontos del culo” que no sabían interpretar un gesto de alegría incontenible, como trató de minimizar horas después en una entrevista en la cadena Cope. Pero esa impunidad que lo envolvía solo estaba en su cabeza, algo de lo que han dado cuenta las tres últimas semanas. Al margen de que haya o no consecuencias penales, el gesto de Rubiales permitió comprobar la fuerza del feminismo y también, como explica Octavio Salazar, jurista y experto en igualdad y masculinidades, “que en la sociedad han madurado unos valores que se traducen en una exigencia de responsabilidad y en la tardía dimisión”. Esto, hace tres o cuatro años, “hubiera sido impensable”, dice.

Esa transformación de la sociedad ha aflorado con mucha fuerza con el caso Rubiales, supone un “punto de no retorno”, según Salazar, y se ha materializado una línea roja acerca de lo que la mayoría no está dispuesta a tolerar. En los últimos años, “los debates sobre el consentimiento, sobre el solo sí es sí más allá de la parte jurídica, han tenido consecuencias pedagógicas en la sociedad”, comenta. Ha ido calando en la ciudadanía la capacidad de identificar ese beso como una agresión, y a partir de ahí, iluminar el mundo de Rubiales ha dejado a la intemperie unas estructuras de poder, las del fútbol, “muy masculinas y masculinizadas que lo han estado sosteniendo”, dice Salazar, que confía en que la ola también alcance “espacios similares” donde los hombres ejercen su dominio jerárquico, “como la universidad”.

Pese a los avances, y por ellos, en los últimos años una porción de la sociedad percibe el movimiento feminista como una amenaza, como algo que desafía sus convicciones de un modo radical. En parte se explica por la mayor presencia de los temas feministas en el debate público, pero también porque algunos de ellos han resultado polarizadores dentro del propio movimiento: la ley trans y la tramitación del solo sí es sí son dos ejemplos claros. La diferencia con el caso Rubiales es que las realidades a las que alude llegan a todas las mujeres, de todas las edades, en todas partes: la violencia sexual y el abuso de poder. El feminismo, dice la socióloga Rosa Cobo, “es un movimiento potente en términos de movilización que ha tenido, en esta ocasión, una respuesta mucho mayor al propio movimiento, lo que pone de manifiesto que cuando una idea cuaja lo hace a pesar de los propios movimientos o la situación en la que se encuentren en un momento determinado”.

Cobo resalta que “se ha organizado una conciencia crítica y colectiva enormemente poderosa que ha hecho que algo que hace cinco o siete años podía ser irrelevante se ha convertido en tsunami social y mediático”. Está convencida de que “de alguna forma ha calado en la sociedad la idea del consentimiento”, y que si lo ha hecho es “porque ha caído en un suelo muy fértil”, el de un movimiento feminista que en los últimos años ha puesto “la violencia sexual en el corazón” de su agenda.

Esa violencia, dice Cobo, “se ha ido colocando como una preocupación enorme en madres, hijas, abuelas, estudiantes o trabajadoras, todas”, por eso, lo que hizo Rubiales “cayó en el centro de esa vindicación política feminista” y “ha hecho posible que tenga que decir que se va”. La presión para que se marche se ha construido de manera inclusiva y homogénea en una bola de nieve que fue rodando cada día, sumando apoyos a Jenni Hermoso y haciendo marginal la versión de Rubiales y su idea del “falso feminismo”.

El hecho de que el beso no consentido haya sucedido en público y con millones de ojos enfocando, con la capacidad de difusión de las redes sociales, ha hecho que cada día que pasaba con Rubiales al frente de la federación fuera más difícil apoyar su versión. Él trató de construir un relato paralelo, minimizar lo ocurrido y hasta presionar a Hermoso y a su familia. Es el manual básico del acoso sexual en el trabajo, que suele producirse en espacios privados, sin testigos, y donde las sospechas suelen recaer sobre la víctima.

Un día tras otro, Rubiales perdía aliados, y entre ellos, muchos hombres “que han dicho en público que se han concienciado”, dice Salazar, quien espera que este caso “sirva para hacernos comprender que esto tiene que ver con nosotros, que tenemos una especial responsabilidad en el cambio. Que en todo caso deberíamos sentirnos interpelados, no atacados”. Todo ello tiene que ver también con una cuestión generacional, en hombres y en mujeres. Ha ocurrido en el propio vestuario de las campeonas.

“Lo que ha pasado es muy serio”

Laia Codina, defensa de la selección femenina, de 23 años, lo explicaba al contar lo que sucedió en el autobús, a la salida del estadio en Sídney, tras la victoria. Una de las veteranas del equipo sacó el tema del beso en plena celebración. “Nos dice: ‘Ojo, chicas, porque esto que ha pasado es muy serio, es inaceptable y lo tenemos que condenar porque al final no deja de ser un abuso de poder del jefe con una jugadora, que podría haber sido cualquiera de nosotras”.

Las veteranas de ese equipo son las pocas que convivieron hasta 2015 con el exseleccionador Ignacio Quereda —acusado de tratarlas con desprecio durante años—, y sobrevivieron a su salida. Hermoso, Alexia Putellas o Irene Paredes, entre ellas. Son las que no se han cansado de pelear en los despachos por su derecho a preocuparse solo por el balón y para que las que las sucedan no tengan que pensar más que en el césped. Con una conciencia feminista que han asimilado en estos ocho años. Con voz en el vestuario, líderes naturales.

Son las que no tuvieron que explicarles mucho más a las más jóvenes, integrantes de la Generación Z, futbolistas sin complejos, intolerantes ante ciertos comportamientos, sin miedo a denunciar, referentes sin renuncias para las niñas, y los niños, de hoy. Las futbolistas son ya de otra pasta. Y han protagonizado ese cambio en lo deportivo y en lo social, en un mundo por antonomasia masculino, el fútbol, coto privado de ellos, hasta que ellas han lograron derribar los prejuicios a balonazos, y rompiendo una vez más el silencio. El #SeAcabó que inició Putellas arrancó tras el discurso de Rubiales en la federación el viernes 25 de agosto.

Porque más allá del beso no consentido, de agarrarse los testículos en el palco, o coger a la reina Letizia por el hombro, en la disección de la caída de Rubiales es importante cómo reaccionó a las críticas. “Ha levantado muchas ampollas que él no lo haya entendido como algo que está mal”, alega Rosa Cobo. Nunca se ha disculpado, no ha reconocido. Para Cobo, todo lo anterior “ha generado un profundo malestar”, y, “aunque a la vez también se haya producido el ‘no era para tanto”, ha tenido mucha más fuerza el “sí ha sido para tanto”. En eso la sociedad, y también “los medios de comunicación, han jugado un papel muy positivo, porque por mucho que haya malestar en la sociedad, si los medios, como en las redes, no se hacen eco, no hubiese llegado adonde ha llegado”.

Y también ha sido importante el papel de las instituciones y quienes tienen capacidad de decisión. Si Rubiales ha decidido dejar de atrincherarse, han tenido que ver también las “presiones a alto nivel”: el Gobierno, la FIFA, la propia federación española. De todos, dice Cobo, “el político es el poder más democrático, por ser el que nace de la elección directa, y es el que atesora mayor legitimidad, por eso, cuando toma partido por un derecho frente a una tropelía o un privilegio, es fundamental. Tiene la capacidad de debilitar o de reforzar, de dar legitimidad o de quitársela, y en este sentido el poder político ha sido inequívoco”. Explica que, para que un movimiento o una cuestión concreta salga adelante, hay apoyos sin los que no puede hacerlo: el de los mercados, el de la cultura y los medios, el académico y el político. “Aquí ha habido unanimidad. Era evidente, se hacía insostenible que Rubiales siguiese ahí. Y el feminismo fue el que dio el golpe imparable”."                 

(Silvia Blanco, Isabel Valdés , Nadia Tronchoni , El País, 12/09/23)

6.9.23

‘The New York Times’ coloca a España “a la vanguardia europea en cuestiones de feminismo”... algo evidente, ya va siendo hora de que nos lo creamos... la sociedad española es de las más avanzadas del mundo

 "La Federación Española de Fútbol (RFEF) ha anunciado este martes el cese del entrenador Jorge Vilda, poniendo fin a una etapa que había estado marcada por éxitos y controversias. Esta decisión llega tras la suspensión de Luis Rubiales, el principal defensor de Vilda, después de un escandaloso incidente durante la final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda que ha conmocionado al mundo del deporte.

 El diario 'The New York Times' se hizo eco de esta noticia y proporcionó un contexto sobre cómo se desarrollaron los acontecimientos. El medio estadounidense recordó que Jorge Vilda había aplaudido públicamente a Luis Rubiales durante una comparecencia ante los trabajadores de la RFEF, donde el presidente interino defendió su controvertido acto y prometió un aumento salarial para Vilda, que ascendería a 500.000 euros al año.

Sin embargo, The New York Times también destacó que cuando la situación se volvió insostenible para Rubiales, tanto Jorge Vilda como Luis de la Fuente, entrenador de la selección masculina, emitieron comunicados intentando distanciarse de él. Pero para entonces, el daño ya estaba hecho y las críticas seguían creciendo.

El periódico estadounidense también ha señalado que este escándalo se ha convertido en una especie de movimiento #MeToo en España, liderado por las jugadoras de fútbol y respaldado por la sociedad. “Algunos comentaristas han descrito el episodio como un momento decisivo en el movimiento #MeToo de España, destacando una división entre las tradiciones machistas del país y el progresismo más reciente que ha colocado a España a la vanguardia europea en cuestiones de feminismo e igualdad”, ha subrayado el prestigioso rotatorio. (...)"                 (El Plural, 05/09/23)

5.9.23

El Caso Rubiales ha sacado a la luz lo mejor y lo peor de la sociedad española... Las “chicas” son la nueva vanguardia revolucionaria del país... Esas 81 jugadoras que firmaron el manifiesto titulado ‘Se Acabó’ son ya un símbolo del fútbol femenino y de la lucha feminista mundial... junto con las miles de ciudadanas anónimas que tomaron al asalto las redes sociales explicando por qué era intolerable el comportamiento machista de Rubiales... junto con periodistas deportivas que sin sucumbir a la inicial presión ambiental del histerismo de la prensa nacionalmadridista (con Inda, La Sexta, la Cope, Antena 3, Ayuso y El Mundo blanqueando al acosador), dieron un sonoro repaso a sus viejunos colegas masculinos (los Castaño, Pedrerol, Manu Sánchez, Lama y otros mandarines de la audiencia basura futbolera), al informar de que Rubiales y Vilda trataron de obligar en el avión de vuelta a Jenni Hermoso para que absolviera al presidente con un vídeo, terminando de perfilar la imagen de los dirigentes federativos. No cabe duda de que el movimiento ‘Se Acabó’, el debate sobre el consentimiento y el ‘sólo sí es sí’ han ganado el partido y la batalla cultural. Jenni Hermoso y sus compañeras han contado con el cariño y la solidaridad de una parte enorme de la sociedad española... Pero como todo movimiento transformador, han chocado contra un muro muy poderoso, el Sistema Florentino, el de los dos grandes clubes-Estado, el Real Madrid y el FC Barcelona... su silencio inicial y el cinismo final ayudaron a que Rubiales respondiera revictimizando a Jenni Hermoso y apareciera en la Asamblea de la RFEF convertido en el remedo de un concejal cualquiera de Vox al tercer gin tonic... se comprende que el mutismo haya sido la reacción casi unánime entre los profesionales del fútbol masculino, salvo honrosas excepciones... tenemos un país lleno de mujeres (y cada vez más hombres) concienciadas, valientes y modernas. Para conseguir sus objetivos, van a tener que luchar contra una pequeña minoría mafiosa, formada por apenas 40 o 50 personas, con mucho poder, influencia y dinero

 "El Caso Rubiales ha sacado a la luz lo mejor y lo peor de la sociedad española. Lo mejor ha sido la rebelión sin fisuras de las campeonas del Mundo entrenadas hasta ahora por Jorge Vilda, palmero de confianza de Luis Rubiales. Las “chicas”, como las llaman todavía algunos machirulos irredentos, son la nueva vanguardia revolucionaria del país: las 23 futbolistas que fueron al Mundial haciendo de tripas corazón porque sabían que son tan buenas que podían ganarlo; y, por supuesto, también las que tuvieron el coraje de no acudir a la cita, sabiendo que se podían perder el mayor éxito deportivo de sus carreras. Esas 81 jugadoras que firmaron el manifiesto titulado ‘Se Acabó’ son ya un símbolo del fútbol femenino y de la lucha feminista mundial, a la manera (espero me disculpen la licencia de  compararlas con señores) en que Jesse Owens en los Juegos de Berlín, 1938, y Bob Beamon, John Carlos y otros atletas del Black Power, en México, 1970, se consagraron como los mejores atletas y los más valientes luchadores contra el fascismo y por los derechos civiles. 

Después de Jenni Hermoso, Alexia Putellas, Aitana Bonmatí (impresionante su discurso ante la UEFA) y todas las demás, las grandes protagonistas han sido las miles de ciudadanas anónimas, curtidas entre la indignación de ‘La Manada’ que acabaría impulsando la Ley del ‘sí es sí’; unos minutos después de la agresión de Rubiales, tomaron al asalto las redes sociales explicando con meridiana claridad y sencillez por qué era intolerable el comportamiento machista del máximo representante del fútbol español. 

En tercer lugar, ha contribuido mucho al nuevo sentido común expresado por la ciudadanía estos días, la reacción de algunas periodistas deportivas que comprendieron que la obscena exhibición de abuso de poder, acoso sexual y laboral del presidente de la Federación era una noticia de la mayor importancia, tanto como el propio título mundial. Sin sucumbir a la inicial presión ambiental ejercida por el histerismo macho de la prensa nacionalmadridista (con Inda, La Sexta, la Cope, Antena 3, Isabel-Díaz Ayuso y El Mundo ejerciendo como primeros blanqueadores del acosador), esas periodistas especializadas en fútbol femenino –mención especial para el medio digital Relevo (Vocento), que comparado con el As y el Marca parecía The New York Times– dieron un sonoro repaso a sus viejunos colegas masculinos (los Castaño, Pedrerol, Manu Sánchez, Lama y otros mandarines de la audiencia basura futbolera). 

Al informar de que Rubiales y Vilda trataron de obligar en el avión de vuelta a Jenni Hermoso para que absolviera al presidente con un vídeo, esas periodistas terminaron de perfilar la imagen de los dirigentes federativos como unos machistas y acosadores de manual.

Cuando se cumplen dos semanas de la final, no cabe duda de que el movimiento ‘Se Acabó’, el debate sobre el consentimiento y el ‘sólo sí es sí’ –que tantos ataques le han valido a la vetada y vilipendiada ministra Irene Montero– han ganado el partido y la batalla cultural. Jenni Hermoso y sus compañeras han contado con el cariño y la solidaridad de una parte enorme de la sociedad española y de los medios serios. [Modestia aparte, esta revista fue el primer medio que pidió al ministro Iceta que exigiera la inmediata dimisión de Rubiales, a través de nuestra cuenta de Twitter, la misma noche del partido]. 

Pero como todo movimiento revolucionario y transformador, las peticiones de depuración de responsabilidades y de cambios estructurales lanzadas por las futbolistas, por la sociedad civil, y con la boca más pequeña por el Gobierno, han chocado contra un muro muy poderoso, transversal y refractario al cambio. 

Es el Sistema Fútbol, o el Sistema Florentino, que baila desde hace décadas al son que marcan los dos grandes clubes-Estado, el Real Madrid (101 títulos) y el FC Barcelona (99). Entre ambos han ganado 22 ligas de las últimas 27 (ver gráfico), copan el 70% de los ingresos por televisión y mantienen una enorme influencia (más el Madrid que el Barcelona) tanto en la Liga de Javier Tebas como en la RFEF de Rubiales. 

La reacción oficial de los dos clubes ante el escándalo no pudo ser más tardía, ni más tibia. En medio del clamor, el Barça emitió un comunicado bochornoso cuatro días después de la final, y el Madrid lanzó una calculada nota de apoyo al CSD, después de la comparecencia pública de Rubiales, redactada con todo cuidado para quedar bien, pero sin censurar el comportamiento del presidente, ni denunciar el machismo, ni entrar en el fondo del asunto: “Nuestro club apoya con total rotundidad la decisión puesta en marcha por el presidente del CSD, Víctor Francos, que elevará de inmediato el caso al TAD”, afirmaba la nota. 

El silencio inicial y el cinismo final de las dos marcas deportivas principales del país ayudaron sin duda a que Rubiales, del que se dice que es socialista por ser hijo de un alcalde motrileño del PSOE, se encastillara en el trono, respondiera revictimizando a Jenni Hermoso y apareciera en la Asamblea de la RFEF convertido en el remedo de un concejal cualquiera de Vox al tercer gin tonic. 

Desde la tribuna de la Federación, tras haber filtrado la noche anterior que dimitiría, Rubiales adoptó el papel de macho alfa trilero, clientelar y corrupto, y trató de politizar el asunto y de ganarse a los medios cargando contra los líderes de Podemos, los primeros en señalar su inaceptable comportamiento, y de Sumar, la fuerza que más presionaba para que dimitiera. Ahí se mostró cómo es en realidad, según han ido contando después su tío y distintas excolaboradoras. 

Para tratar de dar la vuelta al caso disfrazándose como víctima de una cacería, la puesta en escena fue preparada con todo cuidado. Rubiales sentó a los entrenadores y cuerpos técnicos en primera fila y a sus tres hijas un poco más atrás. Jorge Vilda y Luis de la Fuente (el seleccionador masculino) fueron los más entusiastas. Pero, curiosamente, las escasas peticiones de despido del seleccionador de los chicos han quedado en nada. De la Fuente pidió perdón como el rey anterior ante los medios leales al Sistema, que se cuidaron mucho de apretarle porque saben demasiado bien que Florentino Pérez lo eligió para el cargo tras cesar a Luis Enrique. 

Rubiales se rodeó también de los árbitros favoritos del poder, con el jefe del Comité arbitral (Medina Cantalejo, esposo por cierto de la presidenta arbitral de la Liga femenina) liderando la cuadrilla. Antes de la Asamblea, Rubiales ya había reestructurado la Federación para que todo quedara bien atado. Cesó a todos los vicepresidentes salvo a uno, de su máxima confianza: Pedro Rocha, que se convirtió a la fuerza en el sucesor designado. 

La estrategia defensiva fue decidida por el equipo de asesores de Rubiales. Uno de ellos es Andreu Camps, secretario general de la RFEF, que envió un escrito oficial a la UEFA el mismo día de la Asamblea pidiendo que amenazara al Gobierno con dejar fuera de las competiciones europeas a los equipos españoles si no dejaba de “interferir”. 

La segunda y quizá la más importante asesora de Rubiales es una mujer muy cercana a Florentino Pérez. Se trata de la veterana periodista Marisa González, que fue jefa de prensa de los presidentes de la Comunidad de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón y Cristina Cifuentes; y del propio Rubiales: entró como spin doctor en la RFEF de la mano de Pérez cuando el presidente anterior, Ángel María Villar, salió de la sede escoltado por la Guardia Civil, y luego pasó a ser la directora de Responsabilidad Social y Sostenibilidad. González fue capaz de hacer pasar a Gallardón por un liberal británico, pero con Rubiales no ha tenido tanto éxito.

Las cloacas

Otro personaje clave del núcleo duro de Rubiales es el excomisario de policía José Luis Olivera, conocido como Oli por el también excomisario Pepe Villarejo, de quien fue socio y mano derecha durante muchos años. Olivera es todo un especialista en fraudes financieros y blanqueo, de lo que se colige que fue el encargado de organizar los contratos y las comisiones de la Supercopa que Rubiales decidió exportar a Arabia Saudí para, según explicó en su día, “mejorar la situación de las mujeres en ese país y la del fútbol femenino en España”. 

Contratos legales, porque la RFEF es una entidad privada (de interés público), pero ética y estéticamente feos. Rubiales apañó con su amigo Gerard Piqué (Gerri y Rubi, S.A), por supuesto con la anuencia y la connivencia del Duopolio Madrid-Barcelona. Una de las cláusulas dice que si Barcelona y Real juegan las finales de la Supercopa, la RFEF ingresará cada año diez millones de euros extra, lo que obliga a que los dos clubes-Estado sean, sí o sí, primero y segundo en la Liga o, si uno falla, campeón de la Copa. Siendo Rubiales el jefe máximo de los árbitros, ¿cómo dudar de que la ecuación pueda fallar? 

Una de las cláusulas dice que si Barcelona y Real juegan las finales de la Supercopa, la RFEF ingresará cada año diez millones de euros extra

José Luis Olivera, experto en escuchas como su maestro Villarejo, habrá sido también útil durante estos años para preparar y catalogar las famosas grabaciones que, según ha manifestado el tío de Rubiales, antiguo secretario de la RFEF, su sobrino ha ido realizando a políticos, presidentes de clubes y figuras relevantes del deporte rey (reina, mejor), ejercicio muy conveniente para contar con palancas de chantaje si se rompía su red mafiosa-clientelar. 

Otra figura clave en la Armada Brancaleone montada por Rubiales para blindar su sueldo de un millón de euros anuales (750.000 de la FEF y 250.000 como vicepresidente de la UEFA), es un tal Miguel García Caba. Para conocerlo mejor, lean la nota que publicó la web CEU Alumni cuando fue nombrado. “Miguel García Caba afronta nuevos retos profesionales a partir de ahora como responsable de la asesoría jurídica de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). De su carrera podemos destacar que ha sido jefe del Departamento de la Dirección de Servicios Jurídicos del Real Madrid C.F. desde el año 2016. Responsable de la Asesoría Jurídica Interna y Asesor Jurídico de la Liga Nacional de Fútbol Profesional entre los años 2005 y 2016. Ha pasado por Red Eléctrica de España, por J&B Cremades y ha trabajado para la UEFA”. 

Alfredo Relaño, en El País, dejó un retrato mejor del personaje: “El director de Integridad de la Federación es un semoviente llamado Miguel García Caba que tras pasar por el Real Madrid y LaLiga llegó al departamento jurídico de la federación. Una vez allí, saltó por una de esas caprichosas convulsiones de la casa. Una vez fuera, se le ocurrió que una forma de hacer méritos para regresar era citarse con Tebas y González Otero, y registrar con un bolígrafo-grabadora la conversación, en la que les estimuló a rajar de Rubiales. Luego entregó la grabación a Ok Diario para acusar a Tebas y González Otero de conspirar contra Rubiales. Tan edificante servicio le valió el retorno a la Federación como director de Integridad”. Integridad máxima. 

Ante esta estructura impenetrable, se comprende que el mutismo haya sido la reacción casi unánime entre los jugadores, los directivos, los entrenadores y los profesionales del fútbol masculino, salvo honrosas excepciones. Recordemos que la Federación designa quién arbitra a quién, y quién dirige el VAR. Y los antecedentes de los últimos años muestran que todo el que no juegue en el Real Madrid arriesga durísimas sanciones si osa criticar a un árbitro.  

Otro asesor importante es el abogado jefe de la RFEF, el penalista Ramón Antonio Caravaca Magariño, que se encarga de los procesos penales abiertos en los que esté inmersa la institución federativa, tanto del pasado como en el futuro; también de aquellos donde la RFEF haya sido absuelta o sea parte, según publicó en 2018 el diario Sport. Caravaca cuenta con una dilatada experiencia y gran reputación en el área de Urbanismo (recordemos que Luis de Arabia y Motril proyectaba construir un nuevo estadio para la RFEF). A lo largo de su trayectoria, Caravaca ha colaborado en el desarrollo del Estadio La Peineta (el pelotazo largamente soñado y finalmente ejecutado por Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, dueños ilegítimos y prescritos del Atlético de Madrid). 

Por esas casualidades de la vida, el penalista es tío de uno de los jueces del TAD que esta semana han dictaminado que solo pueden abrir expediente a Rubiales por falta grave (el tocamiento del paquete en el palco), y no por falta muy grave. La excusa es que el Reglamento de la reciente Ley del Deporte (diseñada y avalada, por supuesto, desde los despachos de Concha Espina y Can Barça) aún no está redactado y eso les impide, dicen, entrar a valorar si el beso fue o no consentido o si supuso o no un abuso de poder. Junto a Caravaca, en el TAD deciden varios abogados y abogadas del Estado. La Famiglia

Vista la chapuza jurídica y el limitado poder de maniobra del CSD, al que tanto apoya el Real Madrid, y dada la vergonzante connivencia del establishment mediático futbolero nacional con el presidente de la Federación que empañó la victoria histórica de la selección femenina, solo queda añadir que tenemos un país lleno de mujeres (y cada vez más hombres) concienciadas, valientes y modernas. Para conseguir sus objetivos, esas mujeres van a tener que luchar contra una pequeña minoría mafiosa, con mucho poder, influencia y dinero, que se siente tan inviolable e intocable como el Jefe del Estado, y que, como se ha visto en el sepulcral silencio de la Casa Real acerca del asunto, tiene más poder que el Gobierno y que el jefe del Estado, y no digamos ya que la reina.

Ese grupito salvaje formado por apenas 40 o 50 personas con las que nunca se toparán ustedes en la cárcel, que desconoce la ética, que se ríe de la justicia, que da pelotazos en todos los sectores, que levanta estadios gigantescos en mitad de las ciudades, que decide sorteos, arbitrajes, horarios, locutores y calendarios, y que detenta el control absoluto del negocio nacional del fútbol, cuenta con la connivencia y la ayuda de un ejército de empleados, portavoces, palmeros, opinadores que presumen de ser periodistas, jueces, políticos, tuiteros, agentes de jugadores, medios de información, árbitros y asistentes. 

Todos ellos son corruptibles o han sido corrompidos ya. Desde los tiempos de Saporta, la mano derecha de Bernabéu, el mundo del fútbol sabe que hay cientos de personas a sueldo en A o en B, otros que tienen plaza fija o un carguito, y miles que se dejan influir a cambio de un reloj, una invitación a un palco VIP o a un puticlub. Todos ellos forman parte del mayor negocio mafioso que hay en España. ¿Conseguirán Jenni Hermoso y sus compañeras reventar esa estructura de hierro que permanece inmutable, con pequeños ajustes y maquillajes, desde hace 120 años? ¿Podrán o querrán el Gobierno, el Parlamento y las fuerzas políticas meter las excavadoras en la Federación y La Liga, tirar abajo los cimientos del Sistema Fútbol y empezar de cero copiando por ejemplo a la Premier? 

La respuesta la conoceremos pronto. Pero las señales que van asomando inducen a pensar que no será muy halagüeña. El duopolio Madrid-Barcelona domina el fútbol patrio apelando a una rivalidad artificial, exacerbada por unos voceros que tratan a los demás equipos como si fueran extranjeros. Sería toda una ironía que fuera la FIFA, seguramente el organismo más corrupto del mundo, la entidad que acabe con la aventura de Rubiales. Pero tampoco importaría mucho, en el fondo. Como pasó cuando finalmente cayó el Villarato, los que mandan de verdad encontrarán de nuevo una marioneta menos torpe y más discreta. Y seguirán lucrándose con este negocio machista, misógino y opaco, que solo se limpiará de verdad cuando el público, esos aficionados que cada vez pintan menos, renuncien a pagar por verlo en directo o en televisión.  "               (Miguel Mora   , CTXT, 03/09/23)      

3.9.23

Vero Boquete: Hablé contra la federación española en 2015 y nunca volví a jugar con la selección nacional. Ahora necesitamos un cambio real... El discurso de Rubiales fue bochornoso y vergonzoso. Fue entonces cuando dijimos: 'Se acabó'... Hemos llegado a un umbral y estamos en guerra para conseguir el cambio... Las futbolistas y la sociedad española ya han dicho cuál es el problema, todos lo hemos visto y no hay más secretos. Ahora lo sabe todo el mundo. ¿Van a quitar a Rubiales y poner a otro similar? O van a hacer una reforma estructural, que es lo que habría que hacer... el mensaje de la sociedad española es claro. Ahora le toca actuar al gobierno, a los políticos y a las organizaciones correspondientes. Es la gente de fuera la que debe decidir qué va a pasar ahora y cómo vamos a cambiar esto... Lo vimos en los 30 minutos que habló la semana pasada, en los que la mayoría de la gente aplaudía, sonreía y se posicionaba a su favor. Lo que vimos públicamente es lo que algunos de nosotros hemos visto y dicho en privado durante muchos años, bueno, en realidad desde siempre... porque ¿qué hubiera pasado si esto no hubiera ocurrido, si Rubiales no hubiera besado a Hermoso? Estaríamos hablando de que Rubiales es el mejor presidente federativo de fútbol del mundo, de que Jorge Vilda es el mejor gestor de Europa y del mundo y todo seguiría igual

 "La situación en España con Luis Rubiales es difícil de explicar a un público internacional porque se trata de algo histórico y cultural en nuestro país. En los años 70 las mujeres no podían hacer deporte y esa era la mentalidad que teníamos en este país. Desde entonces hasta ahora, ¿ha cambiado mucho? Sí, pero no tanto como debería porque todavía hay mucha gente que tiene una mentalidad machista.

Dentro del deporte, y en este caso del fútbol, sigue habiendo mucha gente machista. La mayoría de los dirigentes del fútbol español son hombres y son hombres de una determinada generación con mentalidades definidas. Lo que la gente de fuera de España tiene que entender es que este problema es mucho más profundo. Estamos hablando de una federación de fútbol pero podríamos estar hablando de cualquier otra federación o de cualquier otra empresa.

Lo que ha pasado con Rubiales y Jenni Hermoso ha tenido tanta repercusión porque está en torno al fútbol, en torno a una final del Mundial y con una acción indiscutible. Ha tenido repercusión mundial por cómo ocurrió, por el momento en que ocurrió y por la importancia que ha tenido. Pero, ¿qué hubiera pasado si esto no hubiera ocurrido, si Rubiales no hubiera besado a Hermoso? Estaríamos hablando de que Rubiales es el mejor presidente federativo de fútbol del mundo, de que Jorge Vilda es el mejor gestor de Europa y del mundo y todo seguiría igual. Hemos llegado a un umbral y estamos en guerra para conseguir el cambio.

 ¿Cómo ganó España el Mundial en estas circunstancias? En España siempre hemos tenido talento. Ese talento antes no podía brillar, pero ahora sí porque los clubes son más profesionales, las jugadoras son más profesionales, las condiciones han mejorado y eso al menos te permite competir de igual a igual. Antes no podíamos y ahora sí.

Tenemos una generación de futbolistas fantásticas. No son sólo esos 23 jugadoras que estuvieron en el Mundial, sino las que se quedaron en casa y otras que nunca han sido convocadas. En los últimos años se han facilitado las infraestructuras adecuadas y los jugadoras llegaron al Mundial en condiciones de competir. Todos esos talentos que se están formando en los clubes están en un nivel de élite, independientemente de quién sea el seleccionador nacional. Imagínense si las cosas se hubieran hecho correctamente y si hubiéramos tenido dirigentes adecuados hace mucho tiempo. Habríamos sido campeonas del mundo 10 o 15 años antes.

El problema no son las medidas que hay que tomar, sino las que se van a tomar. A mí me gustaría que las cosas se hicieran de una determinada manera, pero no sé si es posible o si quien tiene el poder las va a hacer. Pero el mensaje de la sociedad española es claro. Ahora le toca actuar al gobierno, a los políticos y a las organizaciones correspondientes. Es la gente de fuera la que debe decidir qué va a pasar ahora y cómo vamos a cambiar esto.

 Las futbolistas y la sociedad española ya han dicho cuál es el problema, todos lo hemos visto y no hay más secretos. La gente que está en determinados puestos no puede decir: "Yo no lo sabía". Ahora lo sabe todo el mundo. La situación depende de las personas que están ahí para trabajar en hacer las cosas bien. ¿Van a quitar a Rubiales y poner a otro similar? O van a hacer una reforma estructural, que es lo que habría que hacer.

 El problema no es si Rubiales se va o es despedido, es más profundo que eso. Es algo que llevamos viviendo y sufriendo mucho tiempo. Ya ocurría cuando yo jugaba y sigue ocurriendo con Rubiales, pero también con toda la gente que trabaja en la federación.

 Lo vimos en los 30 minutos que habló la semana pasada, en los que la mayoría de la gente aplaudía, sonreía y se posicionaba a su favor. Lo que vimos públicamente es lo que algunos de nosotros hemos visto y dicho en privado durante muchos años, bueno, en realidad desde siempre.

Cuando Rubiales habló en esa rueda de prensa y dijo lo que dijo, parecía surrealista. Fue vergonzoso y vergonzante. En ese momento permitió que la frustración y la decepción se convirtieran en ira. De ahí vienen todas las reacciones y fue entonces cuando dijimos "ya está, se acabó".

Veró Boquete fue 62 veces internacional con España, pero no volvió a ser convocado tras la revuelta de los jugadores de 2015 contra la federación. Juega en la Fiorentina de la Serie A. "

(Entrevista a Vero Boquete, Alex Ibaceta. The Guardian, 30/08/23; traducción DEEPL)

2.9.23

La maniobra digital coordinada para atacar a Jenni Hermoso por cuentas habituales en la difusión de desinformación

"El pasado 25 de agosto se celebró una asamblea extraordinaria donde se esperaba la dimisión de su presidente Luis Rubiales tras las múltiples polémicas, no solo del beso a Jenni Hermoso y su gesto en el palco; sino de la posterior gestión creando una nota de prensa falsa y al saberse que intentaron forzar a Jenni hacer un vídeo para escudar al Presidente de la RFEF. Las declaraciones de Rubiales no solo fueron una sorpresa porque afirmó que no iba a dimitir; sino por las acusaciones hacia la jugadora Jenni Hermoso donde afirmaba que fue ella la que le levantó del suelo y que le dió consentimiento con un “vale” después de que él preguntara “¿Un piquito?”.

Esto provocó un impacto brutal con más de dos millones de menciones en redes sociales en menos de 24 horas y fue respondido por FUTPRO y Jenni Hermoso negando que el beso fue consentido y que ella hiciera nada por alzarlo. Las afirmaciones de Rubiales en la Asamblea y la respuesta a los comunicados de FUTPRO y Jenni fueron argumentadas en dos comunicados de la RFEF donde acusaban a la jugadora de la selección de mentir. Para acompañar esta estrategia el mismo día 25 de manera coordinada se lanzan masivamente mensajes con vídeos cortados y subtitulados para reforzar los argumentos de Rubiales.

El día 29 de agosto Alvise Pérez publica un vídeo manipulado a las 19:30h en un canal con su nombre que anteriormente se llamaba “Gobierno Dimisión” del cual hay una versión extendida menos manipulada que publicó El Español, que anunció a las 19:41 en twitter afirmando que el vídeo fue enviado por Rubiales a la FIFA para su defensa.

En este reportaje analizamos la difusión de manera coordinada aparentemente con la RFEF de 4 elementos clave para desacreditar a Jennifer Hermoso por cuentas habituales en la difusión de desinformación: Jennifer Hermoso levanta por los aires a Rubiales.
Rubiales le pregunta a Jenni Hermoso si puede darle un “piquito”.
Jennifer le responde “vale”.

Jennifer Hermoso levanta por los aires a Rubiales

En la Asamblea de la RFEF Rubiales afirma que Jenni Hermoso le agarra por los pies o la cintura para elevarlo en el aire y acercarlo a su cuerpo. A la tarde en el comunicado de Futpro Jenni dice que ella no hizo nada por alzarlo. La noche del día 25 la RFEF hace un comunicado oficial donde publica cuatro imágenes afirmando que Rubiales no miente y la jugadora sí. Una de las cosas que llama la atención es que desde la cuenta de twitter de Vito Quiles se publica la foto antes de que la publicara la RFEF en comunicado oficial. (...)

Muchas de las cuentas que defendían a Jenni Hermoso tras la publicación de estas fotos afirmaron que eran manipuladas, ya que la única fuente de vídeo conocida hasta ahora fue la emisión de RTVE y donde la realización no permite ver el momento en el que Rubiales tiene los pies en el aire y solo aparece el momento del beso. Posteriormente salió a la luz un vídeo donde aparentemente es Luis Rubiales el que se recuelga de los hombros de Jenni, provocando desequilibrio en ella cuando pone los pies en el suelo. A pesar de las evidencias OkDiario apoyó fuertemente a Rubiales asegurando que las imágenes de la RFEF y el vídeo que también difundió Vito Quiles demostraban que Rubiales no mentía. (...)

Rubiales le pregunta a Jenni Hermoso si puede darle un “piquito”

Tras el discurso de Rubiales donde acusó practicamente a Jenni de provocar el acercamiento y de dar el consentimiento del beso que fue reprochado a nivel mundial, como dijo en la misma asamblea la clave está en el consentimiento, trató de construir un relato donde Rubiales preguntase si le consentía darle un beso y la jugadora aceptase, algo que Jenni ha negado y que sigue sin haber ninguna prueba de que esto fuera así. Para ello lo primero que se lanza de manera coordinada es un vídeo de primer plano de Rubiales donde dice algo, pero no parece que sea la pregunta “¿Te puedo dar un pico?»

Con 40 mins de diferencia The Objective (16:20h) y Estado de Alarma (Javier Negre) publican un video con el mismo subtitulado. Curiosamente una cuenta llamada Lágrimas progres publica el vídeo de The Objective una hora y 16 minutos antes que la propia cuenta del medio (15:04h), dando indicios que estuviera todo coordinado para lanzarlo poco después de la Asamblea de la RFEF. (...)

Alvise Pérez publicó en sus redes y también en su canal de telegram el vídeo subtitulado como si fuera propio, con su marca de agua, y el mismo subtitulado que The Objective y EDATV; afirmando que al leer los labios se puede comprobar que hay consentimiento; sin embargo el consentimiento lo tiene que dar Jenni y no Rubiales, además en ese vídeo se ve claramente que Jenni no responde nada. El día 28 afirma que un informe pericial labio-facial confirma que Luis Rubiales pidió consentimiento.

Estos vídeos serían replicados masivamente, pero la estrategia es incompleta, ya que precisamente en esos vídeos se ve que Jenni no abre la boca para emitir un consentimiento hablado ni hace ningún gesto mientras Rubiales le sostiene la cabeza; por lo que tienen que construir que ella sí dio el consentimiento.

Jennifer le responde “vale”

Poco después de emitir el vídeo subtitulado, The Objective, emite un nuevo vídeo a las 19:01h con un fragmento del directo de Jenni en el vestuario. En él, dice “Pues Vale”, habiendose eliminando toda la conversación previa donde afirma que “No me ha gustado” y pregunta “¿Y que hago yo?”. La respuesta “Pues Vale”, en el contexto completo del vídeo, parece una expresión de resignación tras recibir el beso, ya que de lo que se habla en el vídeo es que él le ha dado un pico y no qué le ha preguntado si quiere que le de un pico. Como se puede ver en el gráfico, de manera coordinada se difunde el mismo vídeo por miles de cuenta entre las 19:00h y las 20:00h, con las frases “vale” o “pues vale”; la misma expresión que usó Rubiales en la Asamblea y el segundo comunicado de la RFEF.

Si analizamos la conversación digital con la expresión “Pues vale”, observamos una subida vertical que responde a una acción coordinada y no orgánica. Javier Negre publica el vídeo a las 19:11h y Vito Quiles a las 19:58h. Pero al analizar qué contenido audiovisual tienen las publicaciones con las palabras “vale” o “pues vale” observamos que casi todas tienen el mismo video. (...)

Todos los tuits y retuits son a un corte de tres o veinte segundos, omitiendo la parte donde Jenni expresa desagrado y falta de consentimiento, como se puede ver en el contexto que hace la comunidad de twitter a casi todos los tuits.

Las cuentas que difunden el video son las habituales en campañas de desinformación; tanto las que reciben los retuits, como las cuentas falsas de botnet y trollcenters que los retuitean. Desde cargos de VOX como Herman Terscht, a Trolstars como Capitan Bitcoin o cuentas falsas con 0 seguidores e imágenes de módelos dando retuit a todos estos vídeos. (...)

Es interesante también el acompañamiento de algunos medios como OkDiario, que afirma que el corte de vídeo publicado por The Objective fue el que usa la RFEF para defender a Rubiales.

Una vez justificados los argumentos de Rubiales no vale con acusar a la víctima de haber mentido, sino que se lanza una campaña contra Jennifer incluso pidiendo prisión para ella. (...)

Vídeo manipulado de la celebración de la selección en el autobús.

El día 29 de agosto a las 19:30h Alvise Pérez publica en sus redes sociales, canal de youtube y telegram, un vídeo de la selección en un autobús dos horas después de haber ganado el mundial. Entre celebraciones se puede ver como Jenni le explica a una compañera como Rubiales se colgó de sus hombros y le cogió la cabeza para besarla, lo que reforzaría la declaración de la jugadora. (...)

En la parte final del vídeo aparecen las jugadoras gritando “Beso, Beso” e inmediatamente después aparece Rubiales diciendo “Me voy adelante, que me da vergüenza”; aunque el subtitulado pone “A ver, parad, quita que me da vergüenza”. Tanto el día anterior a la publicación del video, como en el tuit donde Alvise lo publica afirma que Jenni le pide un beso a Rubiales, cosa que no ocurre en ningún momento y que solo puede construir manipulando el vídeo. En una edición más amplia publicada por El Español y por The Objective se puede comprobar que ocurren más cosas entre los gritos y la aparición de Rubiales. (...)

Además de la manipulación del vídeo sobre un vídeo ya editado previamente hay varias cuestiones que generan dudas. La primera es la fuente del vídeo ¿Quien le da el vídeo original a Rubiales? Al inicio del vídeo se escucha una voz masculina que dice “Iker y Sara” desde la zona donde se graba el vídeo. En los asientos delanteros del autobus donde suelen ir el staff técnico y directivo, por lo que sería una posibilidad que alguien del equipo de Vilda o Rubiales lo grabara. El otro elemento es que pocos minutos después de que Alvise publicara el vídeo «en exclusiva», El Español publica el vídeo con dos versiones; la corta con una edición parecida a la de Alvise, y que es publicada en youtube, y otra extendida publicada en DailyMotion, igual que la que publica The Objective.

 En un tuit de las 19:41h afirma que ese vídeo ha sido enviado por Rubiales a la FIFA para defenderse, lo que podría ser otro indicio de quien le da el vídeo a Alvise. El tercer elemento es que Alvise estaba dentro de las instalaciones de la RFEF en día de la Asamblea, mientras el resto de periodistas estaban fuera. Antes y después de este vídeo cuentas como la de Alvise, Vito Quiles o Javier Negre acusan a Jennifer de estar contenta y celebrando la victoria en el mundial y no estar afectada con el beso de Rubiales como acusación, como si eso justificara que hubiera habido consentimiento. (...)

Otra de las cosas llamativas es que; si El Español tenía el vídeo que Rubiales envió a la FIFA sin la marca de agua, ¿porqué no se lo envió a todos los medios?, y ¿porqué casi todos los medios publicaron el vídeo manipulado de Alvise con su marca de agua y mencionándolo?. Los más rápidos en difundirlo, como si estuviera enviado de manera embargada, fueron todos los medios deportivos: As, Marca, Mundo Deportivo y Sport, El partidazo de La Cope, etc. Es sorprendente con el historial de difusión de vídeos manipulados y noticias falsas que tiene. En el telediario de Antena3 pusieron el vídeo versión corta de El Español y todo el relato y vídeos manipulados descritos en este informe. En el de Telecinco usaron la versión larga. (...)

Aunque el vídeo fuera difundido por casi todos los principales medios del país, en redes el impacto no fue tan grande. Fue difundido principalmente por las cuentas que ya hemos mencionado anteriomente, con miles de retuits, principalmente desde cuentas automatizadas.

Días antes y posteriores a la publicación del vídeo también se intentó de manera coordinada atacar a Jenni con las imágenes en el vestuario junto a Rubiales anunciando el viaje a Ibiza. Recientemente hemos conocido que Jenni apareció junto a Rubiales tras cinco minutos de charla previa para controlar daños; cuando ya se sabía que esto podía ser un escándalo. En El Chiringuito mostraron las pruebas. (...)

Por último señalar que el canal desde donde se emitió el vídeo, aunque ahora se llame “Alvise Pérez”, anteriormente se llamaba «Gobierno Dimisión» y en él aparecían Javier Negre, Alvise Pérez, Carlos Cuesta y Cristina Seguí haciendo publicidad de Estado de Alarma. Su primer vídeo fue la manifestación Gobierno Dimisión y fue publicada y difundida por VOX y su líder Santiago Abascal. Quizás sea por eso que Javier Negre dice que entre dos personas están desvelando la verdad sobre el caso Rubiales y que en España censuran; aunque todos los medios estén difundiendo sus vídeos manipulados. Es llamativo también como VOX simultáneamente a esta acción haya denunciado la cacería política y comunicativa contra Rubiales. Ya apoyaron la acción comunicativa del mismo canal y personas que han actuado de manera coordinada con Rubiales. (...)"                      (Pandemia Digital, 01/09/23)

30.8.23

El beso de Rubiales sirve para explicar conceptos básicos como el poder y la libertad... nos ha regalado una muestra concreta, diáfana y didáctica sobre la imposibilidad de ejercer de manera autónoma nuestra libertad en ciertos momentos de la vida... En un momento recae sobre ella el peso y la presión para tener que elegir qué hacer... Lo que hizo Jennifer Hermoso es lo que cualquier mujer ha aprendido a hacer de manera histórica, quitarle importancia y seguir adelante... ¿Qué margen de actuación tiene Hermoso para denunciar la actuación del máximo dirigente del fútbol español? Luis Rubiales se encargó de apisonar cualquier posibilidad para que Jenni Hermoso fuera libre a la hora de mostrar cómo se sintió ante ese beso sin consentimiento al calificar a todos aquellos que se sentían ofendidos por sus actos como tontos y gilipollas... Un ejercicio de poder simbólico que se encargó de consolidar al bajar al vestuario y agarrar entre bromas a la jugadora delante de todas sus compañeras reafirmando su gesto de acoso... dejó claro cuál era su posición y quién mandaba para que Jenni Hermoso supiera que si denunciaba el gesto estaba poniendo en cuestión su poder y el orden establecido... Si ante un acto de abuso en público hubiera reaccionado de la misma manera, respondiendo con un acto agresivo del mismo porte, abofeteando en la tribuna de entrega de premios a Rubiales, por ejemplo, el foco se hubiera puesto en una loca histérica que ha perturbado el momento de éxito colectivo de sus compañeras... Si hay impunidad, se refuerza ese comportamiento (Antonio Maestre)

 "Las demostraciones prácticas en tiempo real sobre cuestiones ampliamente teorizadas hay que aprovecharlas para hacer pedagogía. El beso de Rubiales es un claro acto machista de abuso, como han explicado muchas compañeras desde que se produjo el suceso, pero también sirve para explicar conceptos básicos como el poder y la libertad.

El machismoes una muestra de poder que en multitud de ocasiones está atravesado por otras relaciones jerárquicas que simulan las estructuras de opresión del patriarcado al que estamos sometidos quienes socializamos adoptando los roles de género asignados. La dominación masculina se revela también en las relaciones laborales. Una de las proclamas huecas de nuestro tiempo es la de la libertad; el ejercicio de autonomía de una persona para actuar basándose en sus preferencias, gustos, sentimientos y necesidades. El beso sin consentimiento que Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, dio a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española de fútbol, en la ceremonia de entrega de las medallas por el triunfo en el campeonato del mundo nos ha regalado una muestra concreta, diáfana y didáctica sobre la imposibilidad de ejercer de manera autónoma nuestra libertad en ciertos momentos de la vida.

 Hagamos un ejercicio de empatía, esa cosa que sirve para ponerse en el lugar de otra persona y así poder comprender sus actuaciones y motivaciones. Jenni Hermoso acaba de ganar junto a sus compañeras el campeonato del mundo del fútbol, el mayor hito en la historia del deporte de selecciones y del fútbol femenino, ha logrado su sueño, el objetivo de una vida deportiva, y de repente, su jefe, un hombre, el máximo representante del fútbol español, la agarra de la cara y le planta un beso en la boca. Pensemos qué margen de actuación tiene si considera ese acto un abuso de poder o una agresión sexista.

En un momento recae sobre ella el peso y la presión para tener que elegir qué hacer. Es fácil suponer la tensión que puede suponerle denunciar ese acto de forma pública y desviar el foco de un éxito colectivo de una importancia histórica, no importa si se ha sentido violentada o no, si no cuál sería la repercusión mediática de una denuncia por su parte. Lo que hizo Jennifer Hermoso es lo que cualquier mujer ha aprendido a hacer de manera histórica en un sistema patriarcal que les asigna un rol de sumisión y aceptación ante un acto de abuso de este tipo, quitarle importancia y seguir adelante.

 ¿Qué margen de actuación tiene Hermoso para denunciar la actuación del máximo dirigente del fútbol español? ¿Qué margen de actuación tiene cualquier persona para dejar a los pies de los caballos a su jefe cuando hace de forma pública esas ostentaciones de poder? Luis Rubiales se encargó de apisonar cualquier posibilidad para que Jenni Hermoso fuera libre a la hora de mostrar cómo se sintió ante ese beso sin consentimiento al calificar a todos aquellos que se sentían ofendidos por sus actos como tontos y gilipollas de forma agresiva en una entrevista en una de las principales cadenas de radio de España. Un ejercicio de poder simbólico que se encargó de consolidar al bajar al vestuario y agarrar entre bromas a la jugadora delante de todas sus compañeras reafirmando su gesto de acoso. No solo ejerció su poder con la muestra de abuso, se empeñó en dejar claro cuál era su posición y quién mandaba para que Jenni Hermoso tuviera claro que si denunciaba el gesto estaba poniendo en cuestión su poder y el orden establecido.

La actuación de Jenni Hermoso ante un evento agresivo que la violentaba y la acosaba es el aprendido por las mujeres durante siglos de dominación, callar, seguir como si nada hubiera pasado y no perturbar el normal funcionamiento de los sucesos. Si ante un acto de abuso en público hubiera reaccionado de la misma manera, respondiendo con un acto agresivo del mismo porte, abofeteando en la tribuna de entrega de premios a Rubiales, por ejemplo, el foco se hubiera puesto en una loca histérica que ha perturbado el momento de éxito colectivo de sus compañeras.

Las relaciones de poder que propician esos actos de opresión machista tienen que ser desmanteladas con una muestra superior de poder que defina las consecuencias que esos actos tienen. Hay un peligro enorme en la pedagogía feminista si Rubiales sigue en su puesto después de haber besado sin su consentimiento a Jenni Hermoso. Si hay impunidad, se refuerza ese comportamiento. El PSOE parece haberse puesto de perfil tirando balones fuera dando por bueno ese vídeo de disculpas que no ha convencido a nadie, parece que la candidatura de España a celebrar el Mundial de 2030 pesa más que ser inflexible ante un comportamiento indecente de este tipo. El gesto de acoso de Rubiales en directo para toda España, y ante el mundo, no puede quedar impune ni ser sobreseído tras un vídeo lamentable en el que pretendía disculparse solo después de que viera como un poder superior estaba presionando para su dimisión. Si el abuso de Luis Rubiales no tiene consecuencias, todo el mundo sabrá que hay situaciones en las que es justificable agarrar a una mujer y sin consentimiento violentar su cuerpo."                 (Antonio Maestre, blog, 22/08/23)

29.8.23

Es una bestialidad de portada... sucede que también es una cuestión política... sucede que el nuevo Tamames de Vox es... Rubiales (bueno, lo iba a ser)... Rubiales tamén é o claro exemplo das burbullas nas que viven moitos millonarios, nas que ser un pailaroco, con graves tendencias machistas, considérase algo sen importancia ante o poder do diñeiro... É boa noticia que de cando en vez este tipo de personaxe atope a resposta que merece desde o sentido común maioritario, e que neste o peso das mulleres sexa decisivo... claro que, en esta lucha por la igualdad, ni un solo compañero de la selección masculina de fútbol ha salido en su apoyo. ¿Es solo egoísmo y cobardía?

 

(Portada de ABC, 26/08/23)

 Rosa María Artal @rosamariaartal

Esto es equilibrio informativo, qué bestialidad de portada.

7:48 a. m. · 26 ago. 2023 177,2 mil Reproducciones
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 "(...) Pois haberá que falar do presidente da Real Federación Española de Fútbol, unha entidade asociativa privada de carácter público, que ten a exclusividade da representación do Estado nas competicións dese deporte. Polo tanto, debe estar sometida á exemplaridade á que este feito compromete. Con todo, hai moito tempo que Rubiales demostrou ser bastante gañán para o cargo, ao que había que sumarlle desgradables cuestións como o compadreo con algunhas estrelas no céspede e empresarios de mala praxe fóra, ou as cesións a países de contrastado desprezo polos dereitos humanos.

Rubiales tamén é o claro exemplo das burbullas nas que viven moitos millonarios, nas que ser un pailaroco, con graves tendencias machistas, considérase algo sen importancia ante o poder do diñeiro. Hai moito disto. É boa noticia que de cando en vez este tipo de personaxe atope a resposta que merece desde o sentido común maioritario, e que neste o peso das mulleres sexa decisivo. (...)"        (Rodri Súarez, El Ideal Gallego, 26/08/23)

Alberto Comeche @comechenator

Lo que están haciendo las futbolistas es para sentirse tremendamente orgulloso. Menuda lección: unión, firmeza, solidaridad y feminismo. Me apena que en esta lucha por la igualdad ni un solo compañero de la selección masculina haya salido en su apoyo. ¿Es solo egoísmo y cobardía?

8:22 p. m. · 25 ago. 2023 1.482 Reproducciones
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27.8.23

En el fútbol español cualquier tirabuzón es posible pero el de esta mañana es absolutamente estrambótico. Si no fuera tan triste sería de chirigota... El presidente de la Federación ya no pasará a la historia por dimitir tras un comportamiento antediluviano y patético, sino que lo hará como un referente para el supremacismo machista, en un faro para VOX... Ha convertido su caso en un pulso al gobierno sabedor de que si convierte su lucha en judicial será largo y complicado... el abuso sexual y de poder de Rubiales solo es la punta de un iceberg enorme... el modus operandi de Harvey Weinstein y de Roger Ailes funciona a pleno rendimiento en el deporte femenino nacional e internacional... Hace diez años, quizá menos, no hubiera habido siquiera polémica, pero el debate público, auspiciado por el movimiento feminista, ya ha creado las condiciones para que las fichas de dominó caigan... Su derrota, que se dará, será más satisfactoria para el movimiento feminista cuando se produzca

AntonioMaestre @AntonioMaestre

Rubiales sabía que ya tenía el repudio social y ha optado por afrontarlo desde el poder de la RFEF. Repartiendo contratos y con el poder del dinero comprando voluntades.

-Se ha convertido en referente para el supremacismo machista. Es ahora un faro para el espacio ideológico que hay en VOX.

-Ha convertido su caso en un pulso al gobierno sabedor de que si convierte su lucha en judicial será largo y complicado.

-Su derrota, que se dará, será más satisfactoria para el movimiento feminista cuando se produzca.

1:02 p. m. · 25 ago. 2023 422,7 mil Reproducciones
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inurrieta @inurrieta

No dimite. Ha engañado a muchos. Se ha envalentonado. Y sigue. Ridículo absoluto de las fuentes periodísticas.

12:27 p. m. · 25 ago. 2023 71 Reproducciones

MANUEL F. TORRES @MANUELFTORRES1

 El caso del abuso sexual y de poder de Rubiales solo es la punta de un iceberg enorme, consolidado y multidisciplinar. Lo dije desde el primer día: el modus operandi de Harvey Weinstein y de Roger Ailes funciona a pleno rendimiento en el deporte femenino nacional e internacional.

Imprescindible ver 'Romper el silencio' para entender la lucha de generaciones de jugadoras contra el machismo de la RFEF, no hay tantas diferencias con lo de Rubiales: https://www.youtube.com/watch?v=H_KVSG7X5Zo

 9:26 p. m. · 24 ago. 2023 12,3 mil Reproducciones

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Daniel Bernabé @diasasaigonados

Cuando el lunes se decía que era imposible que Rubiales dimitiera tan sólo se constataba el control sobre su organización y la omertá reinante en el fútbol. El debate público, auspiciado por el movimiento feminista, ha creado las condiciones para que las fichas de dominó caigan.

Eso en el plano corto. Lo cierto es que hace diez años, quizá menos, no hubiera habido siquiera polémica y el abuso de poder machista de Rubiales hubiera quedado reducido a una anécdota. Una de esas que luego son reproducidas, ad nauseam, en trabajos donde las cámaras no existen.

Si lo colectivo, la lucha de las mujeres, cambia nuestra sociedad, sería injusto no acordarnos de Irene Montero y su insistencia sobre el consentimiento. La dimisión no se puede entender sin el debate del último año, uno que le ha costado el puesto pero que ha dado sus frutos.

8:33 p. m. · 24 ago. 2023 24,2 mil Reproducciones

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"La vergüenza se llama Rubiales.

 No solo no dimitió cuando había filtrado a su entorno que lo haría sino que sacó pecho. No solo no arrojó la toalla sino que quiso impartir lecciones (casposas e intolerables) de lo que es o no igualdad, de lo que es o no feminismo. Utilizando e incluso dirigiéndose a sus hijas, presentes en la sala, el macho alfa Rubiales, aplaudido por buena parte de los presentes en la asamblea, como los seleccionadores Jorge Vilda y Luis de la Fuente, se aferra al cargo. No solo no se marcha sino que tiró con bala a discreción, buscando hacerse la víctima. “Se está cometiendo conmigo un asesinato social”, clamó, entre vítores.

En el fútbol español cualquier tirabuzón es posible pero el de esta mañana es absolutamente estrambótico. Si no fuera tan triste sería de chirigota. Si no fuera para echarse a llorar, sería para carcajearse.

Qué vergüenza de Federación Española. Que vergüenza para el fútbol español. Qué imagen tan lamentable para el deporte, para la sociedad y para este juego que mueve a las masas.

Se subió al atril y comenzó a atacar a diestro y siniestro, sacando a relucir a sus enemigos clásicos, sobre todo a Javier Tebas, que había permanecido callado en los últimos días, y tildando a sus detractoras de “falsas feministas”. A la par buscó aliados en la sala, como Vilda, al que ofreció una millonaria renovación. (...)

El presidente de la Federación ya no pasará a la historia por dimitir tras un comportamiento antediluviano y patético, sino que lo hará como el que se erigió en ariete y punta de lanza de los hombres cavernícolas del mundo.

Parecía que no se podía manchar más el fenomenal triunfo de las 23 mujeres que se coronaron como campeonas del mundo pero Rubiales sacó el pico (esta vez no para besos no consentidos) y la pala para seguir arrojando basura sobre una victoria tan fantástica.

Solo pidió perdón, y con justificaciones incalificables, por haberse palpado los genitales en el palco al lado de la Reina. Por lo demás, nada. Al contrario. Dio una versión del beso en la que prácticamente venía a decir que había sido la jugadora la que había llevado la iniciativa. Para más inri encima tiró de bandera nacionalista sin entender que lo único que hace es ensuciar al país al que dice amar."                      (Juan Bautista Martínez, La Vanguardia, 25/08/23)

26.8.23

Las campeonas del mundo renuncian a la selección nacional de fútbol mientras siga Rubiales... La huelga sigue siendo la mejor arma de los/as trabajadoras

 "Jenni Hermoso niega que el beso de Luis Rubiales fuera consentido. Lo hace arropada por todas sus compañeras de selección, que renuncian a volver al equipo nacional hasta que no haya cambios en la dirección de la Federación, como aseguran en un comunicado difundido por el sindicato Futpro y adelantado por la página web de fútbol femenino Visibilitas. El anuncio se produce horas después del discurso que Luis Rubiales ha hecho ante la asamblea de la Federación Española de Fútbol, un discurso en el que ha rechazado dimitir, ha cargado contra el feminismo y ha asegurado que Jenni Hermoso fue quien se acercó a él. 

 Todas las jugadoras de la actual selección firman el comunicado, muestran su apoyo a Jenni Hermoso y renuncian a volver al conjunto nacional “si continúan los actuales dirigentes”. A las 23 campeonas del mundo se suman casi 50 jugadoras o exjugadoras, como Vero Boquete, Sandra Paños, Mapi León o Natalia Pablos, y algunas históricas del fútbol femenino como Carmen Arce 'Kubalita'.

“Quiero aclarar que en ningún momento consentí el beso que me propinó y en ningún caso busqué alzar al presidente. No tolero que se ponga en duda mi palabra y mucho menos que se inventen palabras que no he dicho”, dice Jenni Hermoso en el comunicado conjunto. Si Rubiales aseguraba en su comparecencia de la mañana que el beso a la jugadora fue “mutuo y consentido”, Hermoso deja claro ahora que “tal y como se vio en las imágenes” no fue así y “en ningún momento” consintió el beso. Un par de horas después de ese comunicado, la jugadora hizo público otro, esta vez individual, en el que iba aún más allá: “Quiero reiterar, como ya hice en su momento, que este hecho no había sido de mi agrado. La situación me provocó un shock por el contexto de celebración (...). Me sentí vulnerable y víctima de una agresión, un acto impulsivo, machista, fuera de lugar y sin ningún tipo de consentimiento por mi parte. Sencillamente, no fui respetada”.(...)

 El lunes, la Federación difundía un comunicado que atribuía a la futbolista unas palabras en las que restaba importancia a lo sucedido. Una información del medio 'Relevo' aseguraba, sin embargo, que la Federación había inventado esa reacción de la jugadora, algo que el organismo presidido por Rubiales negó. La futbolista deja claro en su comunicado individual que esas declaraciones no salieron de su boca. Hermoso relata que, efectivamente, le pidieron hacer una declaración conjunta con Rubiales que ella rechazó y que tanto ella como su familia y entorno han recibido una “continua presión” para que diera un testimonio que “nada tenía que ver” con su experiencia.

 Las actuales campeonas del mundo dicen esperar “respuestas contundentes de los poderes públicos para que no queden impunes acciones como las contenidas”. Piden también “cambios reales, tanto deportivos como estructurales, que ayuden a la Selección Absoluta a seguir creciendo, para poder trasladar este gran éxito a generaciones posteriores”. “Nos llena de tristeza que un hecho tan inaceptable esté logrando empañar el mayor éxito deportivo del fútbol femenino español”, afirman.

Entre las que suscriben el texto están las 15 futbolistas que hace un año enviaron un correo electrónico a la Federación para quejarse de algunos acontecimientos que habían afectado a su salud y que anunciaban su renuncia a la selección en esas condiciones. Después de algunos cambios, siete de ellas pidieron su vuelta y solo tres fueron convocadas para este mundial: Ona Batlle, Aitana Bonmatí y Mariona Caldentey.

 “Desde nuestro sindicato queremos remarcar que ninguna mujer debería verse en la necesidad de contestar ante las contundentes imágenes que todo el mundo ha visto y por supuesto, no se deberían ver involucradas en actitudes no consentidas”, reza el comunicado.

 El triunfo del seleccionado femenino, de trascendencia deportiva y social, quedaba empañado por el beso forzado que el presidente de la Federación daba a la futbolista Jenni Hermoso durante la entrega de medallas. El malestar por lo sucedido estallaba ese mismo domingo y daba la vuelta al mundo, y obligaba a Luis Rubiales a grabar un vídeo con unas disculpas descafeinadas que echaron más leña al fuego. Durante la semana, las reacciones y acciones se fueron sucediendo. Al reproche social y político se sumaron tres denuncias contra Luis Rubiales ante el Consejo Superior de Deportes y los comunicados del sindicato de Jenni Hermoso, Futpro, y de la Liga Femenina pidiendo acciones contundentes contra Rubiales.

Sin embargo, el viernes por la mañana el presidente de la Federación rechazaba dimitir y lanzaba un discurso que cargaba contra el feminismo y ponía el foco en Jenni Hermoso. Poco después de su intervención comenzó el aluvión de reacciones de las jugadoras de la selección en las redes sociales. La primera fue Alexia Putellas, dos veces balón de oro: “Esto es inaceptable. Se acabó. Contigo, compañera Jenni Hermoso”. Le siguieron Aitana Bonmatí –“Hay límites que no se pueden cruzar y esto no lo podemos tolerar. Estamos contigo compañera”– o Athenea del Castillo. También la portera Cata Coll: “Qué pena me da que 23 futbolistas no seamos las protagonistas… se acabó! Contigo a muerte Jenni Hermoso”.

Olga Carmona, Irene Paredes, Misa Rodríguez, Ona Batlle, Laia Codina, Mariona Caltendey y Alba Redondo publicaban mensajes en el mismo sentido. También se pronunciaban otras futbolistas relevantes que han jugado con la selección, como Vicky Losada o Natalia Pablos. La reacción colectiva se estaba fraguando.

Ya durante la celebración de este lunes en Madrid, algunas de las futbolistas más relevantes de la selección, como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí, no quisieron tomar la palabra. Las caras y la actitud de algunas de ellas, evitando a Rubiales o manteniendo la distancia con Vilda, eran elocuentes.

La rebelión de las 15

Entre las muestras de apoyo a Jenni Hermoso y la selección destacaron esta semana las de algunas futbolistas internacionales, como Megan Rapinoe, excapitana de la selección de EEUU. Rapinoe señaló el gesto de Rubiales como parte de la “misoginia y sexismo” del fútbol. “Piensa en todo lo que ha tenido que soportar esa selección española: algunas de las jugadoras que se manifestaron el año pasado [para protestar contra los malos tratos] todavía no están en el equipo”, decía. 

 Rapinoe se refería así a esa rebelión de 15 jugadoras de la selección que hace apenas un año enviaron, una a una, el mismo correo electrónico a la Federación para comunicar que debido a los “últimos acontecimientos acaecidos” su salud estaba afectada y no se encontraban, por tanto, “en condiciones” de ser jugadoras seleccionables. Los correos de las futbolistas sugerían un grave conflicto interno pero no explicitaban cuáles eran los hechos concretos por los que protestaban.

“Por la presente les informo que debido a los últimos acontecimientos acaecidos en la selección española y la situación generada, hechos de los cuales son ustedes conocedores, están afectando de forma importante a mi estado emocional y por lo tanto a mi salud. Debido a todo ello, actualmente no me veo en condiciones de ser jugadora seleccionable para nuestro equipo nacional y por este motivo solicito no ser convocada hasta que esta situación no sea revertida. Mi compromiso con el equipo en el pasado, presente y futuro fue, es y será absoluto”, decían.

La reacción de Rubiales fue muy crítica con las futbolistas y, por contra, de respaldo a Vilda. La prensa deportiva tachó entonces a las jugadoras de chantajistas y caprichosas. Sin embargo, después de reuniones y acercamientos, en mayo de este año ocho de esas 15 jugadoras enviaron un nuevo correo para avisar de su disponibilidad. La Federación había fijado como condición para volver a la selección comunicarlo por la misma vía que habían utilizado para transmitir su malestar. Solo tres de ellas fueron finalmente convocadas por Vilda: Ona Batlle, Aitana Bonmatí y Mariona Caldentey. Otras siete decidieron no pedir su vuelta.

Las futbolistas consiguieron mejorar algunas de sus condiciones, por ejemplo, contar por primera vez con un nutricionista y tener más fisioterapeutas, volar en vuelos chárter, o contar con un plan de conciliación que les ha permitido estar cerca de familiares y seres queridos y compartir tiempo con ellos durante el Mundial. No obstante, la mayor parte de las futbolistas que decidieron no enviar los correos que exigía la Federación han guardado silencio durante este Mundial."                  (Ana Requena Aguilar , eldiario.es, 25/08/23)