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19.9.25

El almirante Antonio Piñeiro, jefe del Estado Mayor de la Armada, responde a Ortega Smith que “es mandato de la Ley del Mar salvar a los migrantes... Jamás ante un cayuco se puede tener otra actitud que no sea la de ayudar”...

 "El jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante general Antonio Piñeiro, ha recalcado este viernes a Vox que la misión de la Armada es “ayudar y salvar” a los migrantes que se desplazan en pateras, cayucos y otras embarcaciones en su tránsito hacia España, y no devolverlos o bloquearles el paso, como han propuesto desde el partido de Santiago Abascal.

Así lo ha hecho el AJEMA durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, en respuesta al dirigente de Vox Javier Ortega Smith, que le ha preguntado si considera “necesario” incrementar la presencia de la Armada en aguas del Estrecho, Ceuta y Melilla para luchar contra la inmigración irregular y el narcotráfico.

Como parte de sus medidas para frenar el fenómeno de la inmigración, Vox ha propuesto en varias ocasiones desplegar a la Armada en rutas migratorias habituales como las del Estrecho o Canarias para bloquear la entrada de embarcaciones en territorio español. “No se puede, no estamos para eso”, ha dicho rotundamente el AJEMA.

No es, además, la primera vez que Vox recibe esta respuesta. En noviembre de 2020, después de que el partido de Abascal propusiera que la Armada se desplegara junto a Canarias y realizara un “bloqueo”, el jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante Teodoro López Calderón, recordó al partido de ultraderecha que la obligación de “cualquier barco de guerra de España que se encuentra con una patera” es rescatar a sus ocupantes, ya que “la llegada de inmigrantes en la mar en lo que se traduce es en salvamento”. Y además, recordó un “bloqueo naval” de Canarias es un concepto erróneo ya que, “por terminología, el bloqueo naval no se aplica al propio país”.

La única misión, ayudar

“En el tema de inmigración voy a ser muy claro: es mandato de la Ley del Mar salvar a los migrantes si están en peligro”, ha insistido el AJEMA, pidiendo que “nadie espere que un barco de la Armada vaya a proceder a apartarlos”. “La única misión de la Armada y de cualquier Armada occidental es ayudar, que no quepa ninguna duda al respecto”, ha abundado.

El almirante general ha relatado experiencias con migrantes en este sentido y ha destacado la “impotencia” que sienten los marinos ante la imposibilidad de “ayudar” a todas las personas que viajan en condiciones peligrosas en una embarcación. “Jamás ante un cayuco se puede tener otra actitud que no sea la de ayudar”, ha subrayado."

( Europa Press , eldiario.es, 19/09/25)

28.7.25

The New York Times: Por qué España se niega a gstar más en seguridad... España fue el único aliado de la OTAN que no se comprometió a un gran aumento en sus gastos militares. Está lejos de Rusia, y su preocupación por los programas sociales es otro motivo mayor... “Deberían invertir ese dinero en servicios sociales, vivienda, en todo lo que la gente de España necesita”... “Tendremos que dejar nuestros hogares si aumentan el gasto en defensa al 5 por ciento”, dijo Abascal, de 86 años... Aumentarlo al 5 por ciento supondría el cierre de hospitales, el cierre de escuelas, desaparecerían programas sociales esenciales... “Sería poner en peligro el futuro de una generación, o de varias generaciones, porque decidimos fabricar más armas”... y Trump goza de una gran antipatía en España. Eso facilita que Sánchez se oponga al presidente estadounidense... “¿Qué tipo de seguridad queremos? ¿Seguridad militar? ¿Seguridad humana? ¿Seguridad ecológica o económica? Ese es un debate que la sociedad tiene que tener”

 "María del Carmen Abascal ya estaba frustrada por la falta de viviendas asequibles en España, donde el aumento del alquiler podría obligarla a abandonar el piso de Madrid en el que vive desde hace 69 años.

Entonces se enteró de los planes del gobierno de aumentar el gasto militar este año en más de 12.000 millones de dólares. Y si la OTAN lograra lo que quiere, sería mucho más.

“Deberían invertir ese dinero en servicios sociales, vivienda, en todo lo que la gente de España necesita”, dijo Abascal, con los labios fruncidos de indignación durante una entrevista reciente en uno de los últimos barrios obreros del centro de Madrid, donde los precios de la vivienda se están disparando.

Quizá en ningún otro lugar de Europa el tira y afloja entre gastar más en prioridades internas o en defensa haya irritado tanto a un gobierno como en España.

Dividida entre la amenaza rusa que se cierne sobre Europa y las necesidades de vivienda, salud y educación, España ha intentado repartir la diferencia. Fue el único país de la alianza que se negó abiertamente a aceptar el mes pasado gastar hasta el 5 por ciento de su producto interno bruto durante la próxima década en defensa, como exige el presidente Donald Trump.

El drástico aumento del gasto, al que se comprometieron el resto de los 32 países miembros de la OTAN, aliviaría la dependencia europea de Estados Unidos en materia de seguridad. Pero para España supondría casi duplicar su presupuesto anual de defensa, estimado en 73.800 millones de dólares, con la consiguiente merma de fondos para programas sociales.

Abascal dice que su pensión mensual ya no puede cubrir su alquiler, que se cuadruplicó con creces cuando un banco de inversión internacional compró su edificio de apartamentos hace años. La mayoría de sus vecinos de toda la vida se mudaron, incapaces de permitirse viviendas que ahora se venden principalmente a expatriados ricos o turistas.

“Tendremos que dejar nuestros hogares si aumentan el gasto en defensa al 5 por ciento”, dijo Abascal, de 86 años. “Estaremos perdidos”.

Durante mucho tiempo, España se ha mostrado recelosa a la hora de reforzar su ejército, todavía su sociedad está afectada por la dictadura militar de Francisco Franco, que duró décadas y terminó con su muerte en 1975. Tiene el gasto militar más bajo de todos los países de la OTAN, según los últimos datos disponibles.

Y la guerra de Ucrania parece estar a un continente de distancia. En las calles de Madrid apenas preocupa, aunque España desplegó soldados para ayudar a proteger el flanco oriental de la OTAN tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022.

Pero las exigencias de Trump, unidas a la preocupación generalizada de Europa por Rusia, han hecho que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, tenga que buscar un equilibrio.

Según su plan, España aumentará el gasto en defensa hasta el 2,1 por ciento de su renta nacional, “ni más ni menos”, dijo Sánchez antes de reunirse con otros líderes de la OTAN el mes pasado. Trump respondió amenazando con castigar a España a través de los acuerdos comerciales estadounidenses, aunque no dio detalles.

El compromiso de España asciende a unos 38.900 millones de dólares en 2025, y es solo ligeramente superior a lo que los aliados de la OTAN habían acordado invertir anualmente hace más de una década.

Sin embargo, es unos 12.200 millones de dólares más de lo que España gastó en defensa el año pasado, un aumento que ha frustrado a los miembros del gobierno de coalición política de izquierda de Sánchez, quienes quieren más dinero para los servicios públicos.

“Nuestra presencia en el gobierno es para desarrollar la agenda social”, dijo Sira Rego, política de izquierda y ministra de Juventud e Infancia de España. “Sería una contradicción si tuviéramos que elegir entre eso y aumentar el gasto en defensa por las decisiones de Trump”.

Rego forma parte del gabinete de Sánchez, pero no de su Partido Socialista Obrero Español, y se opuso al incremento del gasto en defensa. Aumentarlo al 5 por ciento, dijo, es impensable “si queremos salvar nuestro Estado del bienestar”.

“Eso supondría el cierre de hospitales, el cierre de escuelas, desaparecerían programas sociales esenciales”, dijo Rego. “Sería poner en peligro el futuro de una generación, o de varias generaciones, porque decidimos fabricar más armas”.

Sánchez no puede permitirse perder muchos apoyos dentro de su frágil coalición de gobierno. Su legitimidad política ya está en entredicho por un escándalo de corrupción en el que están implicados sus colaboradores, que la oposición conservadora española está ansiosa por explotar.

A través de su oficina, Sánchez declinó ser entrevistado.

Según una encuesta reciente del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Trump goza de una gran antipatía en España. Eso facilita que Sánchez se oponga al presidente estadounidense.

Sin embargo, la unidad de la OTAN desempeña un papel en la seguridad de España.

Durante generaciones, España y Marruecos se han enfrentado por los derechos territoriales de dos pequeñas ciudades costeras del norte de África, Ceuta y Melilla. Marruecos ha exigido durante mucho tiempo su custodia y ha calificado la reivindicación española de las ciudades de vestigio del colonialismo. España se ha negado, afirmando que forman parte de su territorio desde hace siglos.

La Unión Europea reconoce la soberanía de España sobre las ciudades y las considera parte de su territorio. Aunque la disputa no muestra signos de estallar, los funcionarios dijeron que la OTAN podría verse obligada a proteger Ceuta y Melilla, si fuera necesario, porque la alianza militar se ha comprometido a defender “cada pulgada” de los territorios de sus miembros.

Algunos funcionarios españoles están preocupados por la posibilidad de que Trump se ponga del lado de Marruecos en cualquier disputa entre los países porque formaba parte de un acuerdo que alcanzó durante su primer mandato para normalizar las relaciones entre las naciones de mayoría árabe e Israel.

“Con Ceuta y Melilla, si pasara algo allí, habría un debate abierto para abordar su defensa, en términos militares, en términos políticos”, dijo el senador Fernando Adolfo Gutiérrez Díaz de Otazu, un general retirado y político conservador que lidera la delegación española en la asamblea parlamentaria de la OTAN. “De eso va la OTAN”.

Criticó a Sánchez por eludir el acuerdo de la OTAN de aumentar el gasto al 5 por ciento, sobre todo ahora que Europa quiere depender menos de Estados Unidos.

“Si quieres ser autónomo”, dijo Gutiérrez, “tienes que pagar la cuenta”.

Mientras España debate el gasto en seguridad, su industria de defensa ha crecido.

Los ingresos de la industria ascendieron a unos 8600 millones de dólares en 2023, los últimos datos disponibles, un aumento de casi el 9 por ciento respecto al año anterior, según la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio. Vehículos de combate, aviones de transporte militar, radares y sistemas antitanque son algunos de los productos españoles más exigidos.

Más de 22.000 personas trabajan para los productores españoles de defensa, y se espera que los 12.200 millones adicionales en gasto militar que propuso Sánchez creen más puestos de trabajo. Alrededor de un tercio del aumento financiará tecnología, incluida la ciberseguridad y los satélites.

“Nos va a dar mucho trabajo”, dijo Ángel Escribano, presidente del Grupo Indra, el gigante tecnológico y de defensa de España.

Funcionarios actuales y anteriores del gobierno no quisieron discutir si gastar el 2,1 por ciento del PIB sería suficiente para que España cumpliera los objetivos de capacidad militar de la OTAN.

En cualquier caso, es seguro que el gasto militar aumentará, desviando dinero de los programas de bienestar social, dijo Julio Rodríguez, exjefe de Defensa de España. Ahora es miembro de un partido político de izquierda.

“¿Qué tipo de seguridad queremos?”, preguntó. “¿Seguridad militar? ¿Seguridad humana? ¿Seguridad ecológica o económica? Ese es un debate que la sociedad tiene que tener”.

La crisis de la vivienda en Madrid ha atizado las protestas para proteger a los inquilinos. Con la ayuda de un sindicato de inquilinos, Abascal, la pensionista, lleva casi cinco años luchando en los tribunales contra una orden de desalojo.

Hasta que se resuelva el recurso final, dijo, se niega a marcharse.

“No tengo adónde irme”, dijo. “¿Qué hago? ¿Me voy a la mitad del campo a sembrar zanahorias?”." 

(Lara Jakes y  

11.7.25

Lo que puede acabar con el gobierno de Sánchez: los cambios en defensa... Mark Rutte, secretario general de la OTAN, demanda que destinemos el 5% del PIB anual. Satisfacer esas exigencias sería un grave problema para el gobierno de Sánchez... Gastar 50.000 o 60.000 millones anuales no puede llevarse a cabo sin causar daños. Esa cantidad (e incluso la mitad) tendría que recaudarse reduciendo prestaciones, aumentando impuestos o haciendo las dos cosas a la vez. Los efectos en los bolsillos de las familias serían notables, y es complicado que un gobierno de Sánchez presionado en varios frentes pudiera resistir a un parón brusco de la economía... Sánchez está intentando encontrar aliados europeos para explorar caminos... Un gasto elevado en defensa traerá complicaciones en la UE, en cuanto a la cohesión territorial, dado el diferente margen fiscal del que disponen los distintos países (Esteban Hernández)

 "Hay pocos asuntos tan relevantes como la defensa en el momento presente. La salida europea de esta época convulsa ha priorizado la inversión en el sector. Alemania se ha puesto a la cabeza e incluso ha cambiado las reglas presupuestarias vigentes durante mucho tiempo para acometer un gasto que entiende imprescindible. Rusia está de fondo, pero también su industria.

Este giro obligará al resto de países europeos a aumentar la cantidad presupuestaria que dedican a seguridad y defensa. Hay países con margen de maniobra fiscal, pero no es el caso de España. El holandés Mark Rutte, secretario general de la OTAN, demanda que destinemos el 5% del PIB anual. Satisfacer esas exigencias sería un grave problema para el gobierno de Sánchez, tanto por motivos políticos (el apoyo de los partidos del bloque de investidura sería muy difícil de conseguir) como por razones económicas. Gastar 50.000 o 60.000 millones anuales no puede llevarse a cabo sin causar daños. Esa cantidad (e incluso la mitad) tendría que recaudarse reduciendo prestaciones, aumentando impuestos o haciendo las dos cosas a la vez. Los efectos en los bolsillos de las familias serían notables, y es complicado que un gobierno de Sánchez presionado en varios frentes pudiera resistir a un parón brusco de la economía.

Sánchez está intentando encontrar aliados europeos para explorar caminos. La deuda mancomunada, como ocurrió con los fondos del Covid y una inversión menor y más flexible es su propósito. Hay países que coinciden con él, pero otros no parecen dispuestos a ceder. El eje París-Berlín-Varsovia está cobrando un nuevo peso.

Un propósito existencial

El sector de seguridad y defensa trae más novedades, que alcanzan a cuestiones ideológicas. Alex Karp, Ceo de Palantir, y una de las figuras que más ha apoyado al presidente Trump, es quien más claramente expone las nuevas perspectivas. Karp forma parte de esos inversores que provienen del private equity y que han visto cómo las empresas que financiaban eran frenadas por las big tech. En The Technological Republic, su reciente libro, se suma a la crítica que otras figuras del sector, como Marc Andreessen o su socio Peter Thiel, había realizado a Silicon Valley: las grandes empresas se han convertido en mastodontes escasamente capaces de desarrollar la innovación. Las enormes firmas del pasado se enfrentaron a los creadores tecnológicos y perdieron; algo similar anticipan respecto del futuro de la defensa.

Para Karp, este cambio tiene que ver también con un aspecto existencial: las empresas tecnológicas están demasiado centradas en el ocio, en los pasatiempos, en el consumo pasivo de tiempo (las redes sociales), en las compras y en los viajes, por lo que no añaden ningún propósito significativo a su sociedad. Desde su perspectiva, el capital se está invirtiendo en promover la desorientación cultural y la ausencia de sentido vital.

La forma de solucionar este problema, subraya Karp, es reorientar la industria tecnológica hacia la seguridad, de modo que se convierta en un instrumento efectivo para defender los valores estadounidenses, pero también su hegemonía. El vínculo de los creadores tecnológicos con las necesidades de Washington daría un sentido a su tarea: no solo defenderían a su país, sino que estarían protegiendo la herencia de la civilización occidental.

Grandes empresas obsoletas

Menos ideológico en sus argumentos es Erik Prince, fundador de la empresa militar Blackwater y director de otra firma de private equity, Frontier Resource Group. En una conferencia pronunciada hace pocos meses, señalaba cómo la perspectiva del Pentágono, su manera de enfocar la producción, de entrenar a los soldados y de plantear los combates, se había quedado atrasada. La guerra de Ucrania y las de Oriente Medio estaban demostrando hasta qué punto el nivel de innovación en el armamento ha dejado fuera de juego a la industria ligada al Pentágono, siempre pendiente de lo grande y de lo caro.

El futuro de la defensa "pasa por esa gente que trabaja en un garaje y que tiene un sueño"

El nivel de innovación que ha tenido lugar en la guerra de Ucrania, donde se han utilizado la inventiva, el reciclaje y la adaptación para producir armamento eficaz y barato, demuestra que el futuro pasa por “esa gente que trabaja en un garaje y que tiene un sueño”. Los cambios no van a venir del sector público, sino del privado, y se conseguirá mediante personas inteligentes que sepan sacar partido a la tecnología. Según Prince, la falta de liderazgo y los enfoques poco eficaces han conseguido que, en este momento, si EEUU no esté preparado para iniciar una guerra a causa de Taiwán. El inversor solicitaba que se frenasen los absurdos e hipercaros programas del ministerio de defensa estadounidense y que se abriera el grifo al sector privado. Solo así podrán superar a China.

La contradicción está en que esas empresas que critica pertenecen ya al sector privado: las firmas que ganan grandes sumas facilitando toda clase de armas al ejército estadounidense no son estatales. Sin embargo, a lo que se refiere Prince es a otra cosa: las grandes y acomodadas firmas del sector tendrían que dejar espacio a las del private equity. Eso apartaría más tecnología, más cambios y una nueva perspectiva.

Pero, más allá de la defensa de sus intereses económicos, tiene razón en parte. Los cambios que la tecnología está produciendo ya en el terreno bélico son notables, y es probable que se hagan mayores en un plazo relativamente corto de tiempo. La aplicación de la IA a la guerra es un hecho. China está desarrollándose en ese terreno y EEUU quiere limitar su recorrido. La hegemonía militar se vuelve a jugar en el dominio tecnológico y Washington quiere conservarla como sea.

 Una posibilidad de salida

La suma de todos estos elementos, que son tendencias de futuro, anticipa pocos elementos positivos para el gobierno español, pero también para Europa en su conjunto. Un gasto elevado en defensa puede generar efectos adversos en la economía española y provocará dificultades políticas. En la UE traerá complicaciones en cuanto a la cohesión territorial, dado el diferente margen fiscal del que disponen los distintos países. Además, si la innovación va a provenir de la inteligencia artificial, se trata de un sector en el que estamos retrasados respecto de las grandes potencias. Y si los cambios tecnológicos se producen, como asegura Karp, desde un propósito nacionalista hegemónico, se constatará que estamos en un mundo de guerra fría declarada, con Europa como actor secundario.

El único aspecto positivo, en este sentido, es la lección que cabe extraer de Deepseek, un sistema de inteligencia artificial que consiguió ser muy efectivo a partir de una inversión reducida: privilegió la iniciativa y relegó a un segundo lugar a la fuerza bruta. En otras palabras, si como asegura Prince, ya no es tan importante el gasto elevado como la inventiva, y si el camino pasa por el talento, quizá el enfoque europeo en defensa debería ser otro, y centrarse en cómo conseguir resultados con un coste menor, lo que ayudaría además a reducir dependencias de potencias exteriores. En inteligencia artificial, España tiene asignado el papel de cultivador de datos (implantaremos centros de datos para empresas que no son europeas ni españolas). En defensa puede ocurrir lo mismo, que España y Europa se centren en los elementos menos innovadores y más prescindibles."

 ( Esteban Hernández , El Confidencial, 01/06/25)

3.7.25

Investig'Action: Pese a las amenazas de Trump, España se niega a pagar a la OTAN el 5% de su PIB... El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha mostrado una relación física y simbólicamente distante con otros líderes de la OTAN... muchos la ven como una expresión de la voluntad popular de no someterse a los dictados de la alianza militar... Trump dijo: « Es el único país que no va a pagar todo, se quedará en el 2 %. Su economía va muy bien, pero podría implosionar si ocurriera algo grave. Vamos a negociar un acuerdo comercial con España: les vamos a hacer pagar el doble. Se las arreglan un poco por su cuenta, pero al final van a tener que pagar. Es injusto"... Esta posición firme de Pedro Sánchez fue bien recibida por una parte importante de la población española. Sin embargo, los principales medios, tanto públicos como privados, se han negado a publicar cualquier encuesta de opinión al respecto. Otra parte de la población se mostró sorprendida por las amenazas del presidente estadounidense, cuando se supone que es uno de los principales aliados de España... los partidos de derecha y extrema derecha han evitado criticar las amenazas de Trump contra España... se observa que Pedro Sánchez ha recuperado cierta iniciativa política al oponerse a la OTAN y expresar abiertamente su apoyo a Palestina

 "El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha mostrado una relación física y simbólicamente distante con otros líderes de la OTAN, una medida bien recibida por sectores de la izquierda, pero criticada por la derecha proestadounidense española. Muchos la ven como una expresión de la voluntad popular de no someterse a los dictados de la alianza militar.

 Los gobiernos españoles siempre han mostrado una gran docilidad hacia Washington y la OTAN. Después del franquismo, sin embargo, Adolfo Suárez, presidente de la transición democrática, había rechazado reconocer al Estado de Israel y hacer entrar a España en la OTAN, a pesar de las presiones de los Estados Unidos. Pero se enfrentó a un intento de golpe de Estado militar el 23 de febrero de 1981. Después de su dimisión, su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, hizo que España se adhiriera a la OTAN sin consultar a la población.

Incluso el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se había opuesto inicialmente a esta adhesión. Pero cambió de posición bajo la influencia de figuras que llevaban al partido hacia la derecha, como Felipe González, Josep Borrell (exresponsable de asuntos exteriores de la Unión Europea) y Javier Solana (exsecretario general de la OTAN).

En 1986, el PSOE organizó un referéndum sobre este delicado tema: 9 millones de personas votaron a favor de la permanencia en la OTAN, 6,9 millones se opusieron. Desde entonces, los sucesivos gobiernos han demostrado una perfecta servidumbre a la alianza atlántica. Pero el sentimiento anti-OTAN ha permanecido vivo en una amplia franja de la población.

Hoy, el primer ministro Pedro Sánchez, miembro del PSOE, se niega a aumentar el gasto militar español al 5 % del PIB para 2035, como exigen los Estados Unidos. Asegura que prioriza «una inversión suficiente, realista y compatible con nuestro modelo social y nuestro Estado del bienestar».

Esta decisión desató la ira de Donald Trump, quien amenazó a España:

« Es el único país que no va a pagar todo, se quedará en el 2 %. Su economía va muy bien, pero podría implosionar si ocurriera algo grave. Vamos a negociar un acuerdo comercial con España: les vamos a hacer pagar el doble. Se las arreglan un poco por su cuenta, pero al final van a tener que pagar. Es injusto", declaró durante la conferencia de prensa posterior a la cumbre de la OTAN del 25 de junio.

La respuesta de la izquierda española fue inmediata. Los miembros del gobierno, los partidos aliados, así como los sindicatos progresistas como Comisiones Obreras, han apoyado la posición del presidente. Diana Morant, ministra de Ciencia, declaró: "No vamos a comprometer la seguridad de los servicios públicos".

Yolanda Díaz, vicepresidenta de la coalición SUMAR, expresó su rechazo a que España se convierta en un vasallo de Donald Trump. El dirigente sindical Unaï Sordo ha saludado el compromiso del 2 % del PIB en lugar del 5 %, al tiempo que se opone a la carrera de rearme en Europa.

Esta posición firme de Pedro Sánchez fue bien recibida por una parte importante de la población española. Sin embargo, los principales medios, tanto públicos como privados, se han negado a publicar cualquier encuesta de opinión al respecto. Otra parte de la población se mostró sorprendida por las amenazas del presidente estadounidense, cuando se supone que es uno de los principales aliados de España y una figura central del "mundo occidental libre".

En cuanto a los partidos de derecha y extrema derecha, siempre se presentan como los grandes defensores de los intereses españoles. Pero han evitado criticar las amenazas de Trump contra España.

Finalmente, se observa que Pedro Sánchez ha recuperado cierta iniciativa política al oponerse a la OTAN y expresar abiertamente su apoyo a Palestina. El 26 de junio, calificó de «genocidio» la guerra llevada a cabo por Israel en la franja de Gaza mientras reclamaba «un acceso inmediato y urgente a la ayuda humanitaria» en el territorio palestino, bajo el auspicio de las Naciones Unidas."

( , Investig'Action, 02/07/25, traducción Quillbot)

30.6.25

JACOBIN: España tiene razón al rechazar el aumento del gasto militar... El primer ministro de España, Pedro Sánchez, rompió filas con otros líderes de la OTAN al negarse a comprometerse a gastar el 5 por ciento del PIB en defensa. Es un movimiento bienvenido y una rara voz de disidencia en la apresurada remilitarización de Europa... señaló que cualquier objetivo de este tipo simplemente reforzaría la dependencia de Europa de las armas estadounidenses, impidiéndoles así desarrollar su propia base industrial... argumentó que no solo el plan de Rutte “exacerbaría la actual desviación de los ahorros europeos hacia los mercados extranjeros,” sino que también ralentizaría las tasas de crecimiento económico mediante “la desviación de inversiones de actividades cruciales con un efecto multiplicador mayor que la industria de defensa (por ejemplo, educación, atención médica, tecnología digital)... y busca usar una posible confrontación con Donald Trump para reenergizar su base desmoralizada, mantener la línea contra la diplomacia agresiva de Trump representaría un gran impulso... Sin embargo, a medida que la corriente política principal de Europa abraza el rearme bajo el liderazgo de Trump, el margen abierto a Sánchez se está reduciendo cada vez más

 "El jueves, el primer ministro de centroizquierda de España, Pedro Sánchez, rompió filas con otros líderes de la OTAN al negarse a comprometerse a gastar el 5 por ciento del PIB en defensa. Desde que asumió el cargo en enero, Donald Trump ha exigido un aumento masivo del objetivo de gasto actual del 2 por ciento, como parte de los planes de su administración para reducir la presencia militar de EE. UU. en Europa. Para muchos estados miembros, el compromiso del 5 por ciento se trata de mantener a Trump de su lado después de meses de agitación diplomática sin precedentes. Sin embargo, para el gobierno de coalición de izquierda amplia de España, también refleja una carrera acrítica hacia el rearme europeo.   

Según la propuesta actual del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, los estados miembros gastarían al menos el 3,5 por ciento de su PIB en defensa tradicional para 2032, con un 1,5 por ciento adicional destinado a cuestiones de seguridad más amplias como la ciberseguridad y el control fronterizo. Rutte está presentando este "compromiso" como una forma de dar a los estados la flexibilidad necesaria para alcanzar el objetivo del 5 por ciento — y se ajusta en gran medida a los objetivos históricos de gasto discutidos por Alemania y Francia en los últimos meses. Si estos últimos anuncios ya pusieron a prueba la credibilidad, la propuesta de Rutte requeriría que la mayoría de los gobiernos del sur de Europa más que duplicaran sus presupuestos militares básicos en siete años.

Este es el caso de la administración de Sánchez, ya que el gasto en defensa de España solo alcanzó el 1,3 por ciento en 2024 (el más bajo de cualquier estado miembro de la OTAN). En una carta a Rutte antes de la crucial cumbre de la OTAN de la próxima semana, Sánchez expuso las razones para rechazar el objetivo del 5 por ciento, señalando que era "incompatible con nuestro estado de bienestar" y que solo sería posible mediante "el aumento de impuestos a las clases medias, la reducción de los servicios públicos y los beneficios sociales para los ciudadanos." "Es el derecho legítimo de cada gobierno decidir si está dispuesto o no a hacer esos sacrificios," continuó. "Como aliado soberano, elegimos no hacerlo."

Además, en la misma carta también señaló que cualquier objetivo de este tipo simplemente reforzaría la dependencia de Europa de las armas estadounidenses. En particular, señala que “al apresurar a España [y a otros estados europeos] a realizar compras de equipo militar estándar”, “una porción sustancial de sus recursos” sería enviada “a proveedores no europeos, impidiéndoles así desarrollar su propia base industrial.”

Retomando este punto, Txema Guijarro, el portavoz de defensa del socio junior de izquierda en la coalición de Sánchez, Sumar, dijo a Jacobin que “estamos hablando de un objetivo arbitrario que no se basa en un análisis de nuestras verdaderas necesidades de seguridad.” "También está completamente en desacuerdo con el objetivo de aumentar la autonomía estratégica de Europa respecto a los Estados Unidos," añade. "Pero otros países, incluso los más endeudados como Italia, parecen estar siguiéndolo y apresurándose a obedecer."

 De hecho, antes de la cumbre de la OTAN del 24 de junio, Sánchez parece estar aislado dentro de la alianza transatlántica, con el primer ministro laborista del Reino Unido, Keir Starmer, aún por posicionarse públicamente entre los principales líderes. Pero incluso con Trump amenazando con imponer aranceles adicionales a cualquier país que se niegue a aceptar su demanda del 5 por ciento, Sánchez tiene fuertes razones internas para negarse a colaborar, entre las cuales destaca un importante escándalo de corrupción en su Partido Socialista Obrero Español [PSOE] de centro-izquierda. Tras haber anunciado ya un aumento inmediato de 10.400 millones de euros en el gasto de defensa en abril, tras la presión diplomática de la administración Trump, Sánchez también era dolorosamente consciente de que un compromiso adicional habría sido un paso demasiado lejos para su socio de coalición Sumar o, de hecho, para los aliados parlamentarios catalanes y vascos de los que el PSOE también depende para su mayoría.

Luchando por su vida política mientras miembros de su círculo íntimo están implicados en un escándalo de corrupción en casa, Sánchez ahora se enfrenta a un posible enfrentamiento con Trump en la cumbre de la próxima semana. Mientras intenta resistir, uno de los últimos líderes de centro-izquierda de la Unión Europea se encuentra nadando contra la corriente del militarismo.

Ejes cambiantes

La posición aislada de Sánchez contrasta con 2020, cuando fue un actor central en la negociación de los fondos de recuperación post-pandemia de la NextGeneration de la UE. En ese entonces, formaba parte de un bloque del sur unido, con líderes afines en Italia y Portugal también presionando por el estímulo sin precedentes, financiado por primera vez con deuda común de la UE. Ese acuerdo se centró en impulsar la inversión estatal en la transición ecológica, la digitalización y las políticas sociales, aunque dentro de un marco fuertemente inclinado hacia las asociaciones público-privadas. También había proporcionado un contexto en el que Sánchez podía gobernar en coalición con la izquierda de Unidas Podemos en una agenda socialdemócrata moderada.

Pero desde el regreso de Trump al poder y las posteriores amenazas de su administración de desmantelar la alianza militar occidental, el ritmo de la respuesta de la UE ha sido marcado por los países del "triángulo de Weimar": Francia, Alemania y Polonia. En los momentos tensos de febrero y principios de marzo, cuando los funcionarios de la administración Trump interrumpieron temporalmente cierta ayuda militar a Ucrania y se postularon sobre un importante reinicio de las relaciones con Rusia, fue difícil distinguir la retórica de la intención en ambos lados del Atlántico. La noche de su victoria electoral el 23 de febrero, el futuro canciller de Alemania, Friedrich Merz, pidió "independencia" de la América de Trump y advirtió que la OTAN corría el riesgo de desaparecer por completo, mientras anunciaba que el gasto en defensa estaría exento de las estrictas reglas fiscales del país.

Sin embargo, aunque los líderes clave de la UE hablaban de autonomía estratégica respecto a los Estados Unidos, esto parecía más una cuestión de suavizar la opinión pública nacional para el rearme —y la necesidad de aumentar el apoyo militar a Ucrania— que de cualquier objetivo colectivo de política creíble para el bloque. Con pocas posibilidades de que la UE reemplace las capacidades de inteligencia, aéreas y navales de EE. UU. en la próxima década, países como Polonia y los estados bálticos asumieron que Washington seguiría siendo el garante último de su seguridad.

Además, Merz y su predecesor Olaf Scholz descartaron ambos más transferencias financieras de la UE a la manera de NextGeneration para financiar una expansión seria de la base militar-industrial del continente. En cambio, el plan de €800 mil millones de la Comisión Europea, ReArm Europe, buscaba colocar la mayor parte de la carga para financiar el rearme (€650 mil millones) en los ya muy endeudados tesoros nacionales, activando una cláusula de escape temporal de cuatro años de las reglas presupuestarias de la UE para el gasto en defensa.

 Por su parte, Sánchez ha mantenido un perfil bajo en torno a la campaña de rearme de la UE. Ha decidido no asistir a ciertos eventos, como la cumbre de la "Coalición de los Dispuestos" en Kyiv el Día de la Victoria el mes pasado, que habría atraído más atención mediática a un enfoque político que no cuenta con el mismo apoyo público que en otras partes del continente. Detrás de escena, ha estado involucrado en un difícil acto de equilibrio entre mantener a los diversos elementos de su coalición gobernante a bordo en casa, mientras también se adapta a los cambiantes límites de la corriente principal de la UE.

Como político de centro-izquierda cuya concepción de gobernanza está ligada a las estructuras multilaterales de la UE, Sánchez no desafió directamente la carrera del bloque hacia un nuevo keynesianismo militar durante los primeros meses de la presidencia de Trump. En cambio, al intentar preservar su récord de siete años de gasto social expansivo, ha abogado por una mayor flexibilidad en torno a los propios compromisos de España bajo el acuerdo ReArm Europe, al mismo tiempo que insistía en que los nuevos niveles de gasto en defensa debían "ser compatibles con las responsabilidades sociales, ambientales e internacionales de los estados miembros."

También ha argumentado repetidamente que el acuerdo de ReArm Europe debería enmarcarse en torno a un concepto más amplio de seguridad, uno que también incorporara inversiones en áreas como infraestructura crítica, defensa civil y ciberseguridad. En ocasiones, particularmente en la antesala de la cumbre del Consejo Europeo de marzo, este énfasis implicó un esfuerzo genuino por asegurar un mayor equilibrio en los planes de gasto de la UE, ya que Sánchez insistió en que reflejaban mejor las distintas necesidades de seguridad del sur de Europa. Pero este también es un discurso que luego utilizó a nivel nacional para mitigar la controversia en torno al nuevo gasto en defensa en abril, permitiéndole enmarcar un aumento histórico en el presupuesto militar en términos más suaves.

Contradicciones

Según Enric Juliana de La Vanguardia, tras la cumbre de la UE de marzo, donde su propuesta de un enfoque más amplio para ReArma Europa fue rechazada, Sánchez aún creía que había margen para negociar una "exención española" parcial para un programa de rearme más ligero. Sin embargo, con la cumbre de la OTAN en junio en el horizonte y a medida que la presión de la administración Trump aumentaba a principios de abril, su círculo íntimo también preparó un cambio inicial hacia el aumento del gasto en defensa, un movimiento que podría actuar como una apertura hacia Estados Unidos mientras también prueba la reacción de la opinión pública y los aliados parlamentarios del PSOE.

Las tensiones con Washington se habían intensificado en abril, debido a la reunión de Sánchez con el presidente chino Xi Jinping la misma semana en que Trump anunció aranceles globales drásticos en el "Día de la Liberación". El primer ministro español ha sido uno de los defensores más vocales de la UE en la búsqueda de vínculos comerciales y diplomáticos más estrechos con China, por el bien del equilibrio con los Estados Unidos. Pero antes de la reunión de Sánchez con Xi, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, advirtió que su posición era equivalente a que España se "cortara el cuello" — antes de presionar al ministro de Finanzas español, Carlos Cuerpo, para obtener un compromiso claro sobre defensa durante una tensa reunión unos días después en Washington.

Anunciado diez días después de su viaje a Pekín y dentro de las veinticuatro horas posteriores a la muerte del Papa Francisco, el histórico aumento de gasto en defensa de 10.400 millones de euros de Sánchez tenía como objetivo asegurar que el presupuesto militar de España alcanzara de inmediato este año el objetivo preexistente de la OTAN del 2 por ciento del PIB en lugar del anterior objetivo de 2029. Esta es una aceleración masiva del gasto en defensa (equivalente a un aumento del 50 por ciento en los gastos de 2024) pero también incorpora casi 5 mil millones de euros en gastos de seguridad más amplios, muchos de los cuales no se categorizarían como gasto en defensa según las directrices de la OTAN. Compromisos como los 1.750 millones de euros destinados a la gestión de emergencias y desastres naturales parecían cuidadosamente calibrados para hacer que el paquete fuera tolerable, bajo protesta, para el socio de coalición de izquierda del PSOE, Sumar.

 Las críticas de la vicepresidenta de Sumar, Yolanda Díaz, fueron relativamente moderadas, y nunca cuestionó el lugar de sus colegas en el gobierno. Sin embargo, dentro de sus filas, había una creciente ira en torno al gasto militar. La Izquierda Unida, liderada por los comunistas, expresó “su absoluto rechazo a la decisión tomada por el gabinete,” insistiendo en que “no responde al espíritu con el que se formó el gobierno en 2023.” Al día siguiente, amenazó con abandonar el gobierno (donde ocupa un puesto en el gabinete) después de que se revelara que el ministerio del interior había firmado un contrato para comprar 15 millones de balas a una empresa israelí.

Esa amenaza llevó a Sánchez a actuar rápidamente para revocar el contrato con Israel, del cual afirmó no haber tenido conocimiento previamente. Pero también señalaba una contradicción básica en su línea sobre seguridad. Incluso cuando Sánchez insistía en que solo el 19 por ciento del nuevo gasto se destinaría a armamento, y destacaba la inversión en programas digitales y de telecomunicaciones, El País informaba que los 700 millones de euros propuestos para actualizar los sistemas de radio de campo del ejército irían a un consorcio que incluía a la empresa de defensa israelí Elbit. Sánchez ha mantenido consistentemente las posiciones más pro-palestinas entre los líderes de la UE desde la invasión israelí de Gaza, llegando incluso a referirse a Israel como un "estado genocida" el 14 de mayo. Sin embargo, su ministerio de defensa ha seguido comprando armas y equipos a empresas israelíes en casos donde afirma que no se podían encontrar alternativas. Es probable que esta tendencia se vea reforzada por este aumento abrupto en el gasto de defensa.

Tampoco terminan ahí las contradicciones. La magnitud del aumento de 10.400 millones de euros en el gasto en defensa y seguridad ha llevado a Sánchez a enfrentarse ya a los límites de su promesa explícita de no "recortar ni un solo céntimo en gasto social o ambiental". Para evitar una posible crisis gubernamental, la revisión del presupuesto para acomodar el aumento del gasto en defensa no se sometió a votación parlamentaria, una medida justificada con el argumento de que solo implicaría la reasignación de fondos ya aprobados. En su lugar, según el gobierno, junto con un aumento en la recaudación fiscal y ahorros en eficiencia, este dinero provendrá de los fondos no gastados de la UE Next Generation, que originalmente se esperaba que financiaran prioridades políticas como la transición hacia la energía verde.

 De hecho, había una cierta ironía en que solo unos días después de anunciar este aumento en la financiación de la defensa, España sufriera el peor apagón eléctrico en décadas en Europa debido a las debilidades en su red eléctrica privatizada y a la falta de inversión suficiente en costosas megabaterías a medida que su sector de energías renovables se expandía. El espacio fiscal en disminución ahora disponible para el gobierno de Sánchez aún puede no haberse traducido en recortes directos en el estado de bienestar o en el gasto verde existente. Sin embargo, seguramente restringirá su capacidad para expandir la financiación en tales áreas en el futuro — especialmente dado que la débil mayoría parlamentaria de Sánchez significa que hay poco margen para avanzar en el tipo de reformas fiscales progresivas citadas en el programa de gobierno de la coalición.

Márgenes Reducidos

Aceptar el compromiso del 5 por ciento en la cumbre de la OTAN de la próxima semana habría complicado aún más la situación. La presión sobre Sánchez ha aumentado en el último mes a medida que los funcionarios de EE. UU. y la OTAN han intensificado su postura. En mayo, Rutte insistió en que España "sin duda alguna" alcanzaría el objetivo del 5 por ciento. Una semana después, tras una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores de España, el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, emitió una declaración instando a “España a unirse a sus aliados en la asignación del 5 por ciento de su PIB a la defensa.”

Con los líderes europeos buscando una manera de acomodar los términos revisados de Trump para la continuación de la garantía de seguridad de EE. UU., el debate previo a la cumbre de la OTAN se ha restringido en gran medida al plazo para cumplir con el objetivo del "3.5 más 1.5" por ciento. Rutte prefiere un plazo estricto de siete años, con objetivos anuales obligatorios, mientras que Canadá y los líderes nacionales de Europa Occidental están presionando para extenderlo a una década completa, con mayor flexibilidad en los aumentos anuales. España es el único país que ha expresado públicamente su oposición al compromiso general, aunque la preferencia del gobierno era una declaración conjunta en la cumbre con suficiente ambigüedad para que pudiera firmarla sin enfrentar una crisis mayor en casa. Incluso antes de que un gran escándalo de corrupción en el PSOE dejara en duda el futuro inmediato de su administración, sus aliados habían elevado las apuestas — con Izquierda Unida adoptando nuevamente una postura más firme en comparación con otros elementos dentro de Sumar. "Si España aceptara el brutal rearme exigido por Trump, sería imposible que Izquierda Unida permaneciera en el gobierno," tuiteó el líder comunista Enrique Santiago el 7 de junio. La líder de Podemos, Ione Belarra, también le lanzó el guante, insistiendo en su cara en el parlamento que "te falta valor para decir 'no' a Donald Trump".

Sin embargo, al recibir el borrador final intransigente de la declaración conjunta de Rutte el miércoles, en medio de la crisis más grave de sus siete años en el cargo, Sánchez emitió su carta enérgicamente redactada rechazando el objetivo y anunciando que España no aumentaría más sus gastos en defensa. En el texto, por primera vez, atacó la premisa básica del nuevo keynesianismo militar, a saber, que un mayor gasto militar con recortes sostenidos en otras áreas del estado produciría un estímulo económico general. En contra de esto, argumentó que no solo el plan de Rutte “exacerbaría la actual desviación de los ahorros europeos hacia los mercados extranjeros,” sino que también ralentizaría las tasas de crecimiento económico mediante “la desviación de inversiones de actividades cruciales con un efecto multiplicador mayor que la industria de defensa (por ejemplo, educación, atención médica, tecnología digital).”    

Sánchez ahora espera que otros estados que tengan preocupaciones sobre el objetivo del 5 por ciento expresen su oposición en la cumbre de la próxima semana, ya que busca usar una posible confrontación con Donald Trump para reenergizar su base desmoralizada. El caso de corrupción, que involucra a los dos últimos líderes de la organización en el PSOE, ha generado una crisis de confianza en el liderazgo de Sánchez tanto dentro de su propio partido como en el electorado progresista más amplio. Pero su capacidad para mantener la línea contra la diplomacia agresiva de Trump representaría un gran impulso, ya que argumenta que el objetivo del 5 por ciento debería ser opcional.

Hace dos años, cuando el gobierno de coalición logró inesperadamente la reelección, España se consideraba una excepción en una Europa que se estaba inclinando hacia la derecha. Sánchez, en particular, se destacó como un líder de centro-izquierda que se benefició electoralmente a través de la cooperación con fuerzas a su izquierda. En política exterior, también ha sido un caso relativamente atípico en la UE en términos de su condena al genocidio en Gaza y su negativa a participar en la belicista retórica sobre Irán. Sin embargo, a medida que la corriente política principal de Europa abraza el rearme bajo el liderazgo de Trump, el margen abierto a Sánchez se está reduciendo cada vez más. "

(Eoghan Gilmartin  , JACOBIN, 21/06/25, traducción Quillbot, enlaces en el original)

24.6.25

La prensa internacional contradice a Feijóo y certifica que España “logró” evitar el 5% de gasto militar en su negociación con la OTAN... El Financial Times señala que el Gobierno “se asegura” la excepción y Politico sostiene que el acuerdo “permitiría a España flexibilidad en el gasto, siempre que cumpla con los objetivos de capacidad actualizados”... hubiera supuesto un gasto adicional de 350.000 millones de euros hasta 2035, algo que solo hubiera sido posible si se recortasen las pensiones un 40%; se eliminasen las ayudas por desempleo, enfermedad o maternidad; o se hubiera recortado la inversión educativa a la mitad

“La prensa internacional mantiene que el objetivo final sigue siendo el 5%. Sánchez debe contestar a todas las dudas que están surgiendo. No puede pretender seguir mintiendo a todo el mundo”. Esa es la reflexión que hizo pública el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, el domingo, a última hora de la tarde, poniendo así en cuestión lo que había trasladado pocos minutos antes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre su negociación con la OTAN. El jefe del Ejecutivo anunció que lejos del 5% exigido inicialmente por la Alianza Atlántica, gracias a sus conversaciones con el secretario general de la organización, Mark Rutte, había conseguido reducir ese requisito al 2,1%.

Frente a las acusaciones lanzadas por Feijóo contra Sánchez, la prensa internacional ha respaldado el relato defendido por el Ejecutivo. “España logra una exención del objetivo del 5% de gasto en defensa de la OTAN”, tituló anoche la agencia Bloomberg, especializada en información económica. Este medio explica, en su noticia, que en una carta el propio Rutte certificó que “España decidirá cómo cumplir con los objetivos y la declaración adoptada en la cumbre dará a España 'flexibilidad' para 'determinar su propio camino soberano para alcanzar los objetivos de capacidad'”.

“España obtuvo una exención del ambicioso objetivo de gasto de defensa de la OTAN del 5% del PIB después de varios días de disputas diplomáticas que provocaron el desprecio de Donald Trump, justo antes de que los líderes de la alianza militar se reúnan el martes”, añade Bloomberg en su información.

Otra agencia con peso internacional, la británica Reuters, tituló así su noticia: “España acuerda con la OTAN saltarse el objetivo del 5% de gasto en defensa”. Y France24, apuntó: “España alcanza un acuerdo con la OTAN para quedar exenta del objetivo del 5% de gasto en defensa”. “España se asegura la exclusión voluntaria del nuevo objetivo de gasto de la OTAN”, añadió, por su parte, el estadounidense Financial Times.

En Politico, medio especializado en la política europea, titularon anoche que “los aliados de la OTAN acuerdan un objetivo de gasto en defensa del 5%” aunque en el subtítulo matizaron que aunque España se opuso al nuevo objetivo de gasto, “cedió después de que se le concediera flexibilidad”. “Para que Madrid se sume a la iniciativa, el nuevo texto que los líderes aprobarán el miércoles se modificó de 'nos comprometemos' a 'los aliados se comprometen' a invertir el 5% en defensa, según declaró un funcionario de la OTAN. Esto permitiría a España flexibilidad en el gasto, siempre que cumpla con los objetivos de capacidad actualizados de la OTAN, aprobados por los ministros de defensa de la alianza el 5 de junio”, añadió, el medio comunitario.

“El acuerdo que hemos alcanzado hoy es bueno para España y para el conjunto de la OTAN. Demuestra que el multilateralismo funciona”, celebró Sánchez el domingo, antes de asegurar que la “legitimidad” del país en la alianza atlántica sigue “intacta” tras lograr un acuerdo que le da “flexibilidad” para que pueda cumplir con sus compromisos militares sin necesidad de disparar el gasto hasta el 5% al mismo tiempo que preserva la “unidad”.

“Es muy positivo”, dijo Sánchez sobre el pacto: “Nos va a permitir cumplir con nuestros compromisos con la alianza atlántica sin tener que elevar nuestro gasto en defensa hasta el 5% del PIB”."                (El Rastreador , eldiario.es, 23/06/25)

 

"(...) Elma Saiz ha destacado en su intervención que el Gobierno de España haya logrado evitar el aumento del gasto en defensa hasta el 5% que demandaba Estados Unidos, tras un acuerdo con la OTAN. Como apuntó el presidente Sánchez este fin de semana, Saiz ha destacado que este aumento “solo hubiera sido posible mediante ajustes dolorosísimos en nuestro sistema de bienestar”.

“Es importante que los ciudadanos sepan que hemos dicho no a un imperativo internacional que hubiera supuesto un gasto adicional de 350.000 millones de euros hasta 2035, algo que solo hubiera sido posible si se recortasen las pensiones un 40%; se eliminasen las ayudas por desempleo, enfermedad o maternidad; o se hubiera recortado la inversión educativa a la mitad”, ha mencionado la ministra, algunos de los ejemplos que ya mencionó Sánchez el fin de semana.(...)"              (Laura Olías , eldiario.es, 23/06/25)

23.6.25

José Enrique de Ayala, general retirado: No al 5% ... El incremento del gasto de defensa hasta el 5% del PIB no está en absoluto justificado, y redundaría en perjuicio del bienestar de los ciudadanos y del desarrollo del país. Por eso Pedro Sánchez se ha negado a asumirlo en una difícil decisión, que va a exigir mucha determinación por su parte... Esta es una posición valiente – teniendo en cuenta las presiones que está recibiendo– que merece ser apoyada por todos los españoles, al margen de su ideología o de sus simpatías o antipatías políticas. Aquí se está defendiendo nuestra soberanía... Si ahora España se mantiene firme, y es secundada por otros aliados, no solo se racionalizará una decisión tomada por una sola persona –Donald Trump– sin considerar en absoluto los intereses de los afectados, sino que se le hará saber que no puede hacer y deshacer a su antojo, que su voluntad no es ley fuera de su país, y que Europa no está a su merced... Seguimos siendo soberanos. Cuando algo va en contra de los intereses nacionales es necesario decir no... Un aumento tan desorbitado –era el 1,9% al terminar 2024– debería tener una justificación igual de importante, o al menos los dirigentes europeos que van a aceptarlo la necesitan para ofrecérsela a sus electores. Y no hay otra más que la amenaza de Rusia... No obstante, la debilidad de las fuerzas convencionales rusas es tan evidente – no han sido capaces en tres años de ocupar ni siquiera las provincias que oficialmente se han anexionado, y han tardado siete meses en expulsar a las fuerzas ucranianas que habían ocupado territorio ruso– que es difícil esgrimir actualmente al presidente ruso, Vladímir Putin, como una amenaza existencial para Europa... así que ahora la cuestión es la –hipotética– fuerza que puede tener dentro de siete o diez años y su –supuesta– voluntad de continuar sus conquistas. Algo bastante inverosímil considerando la economía y la demografía de Rusia... la superioridad sobre Rusia de la Otan es ahora mismo, y seguirá siendo mientras exista, abrumadora... La forma lógica de mejorar la seguridad colectiva es, como defiende el Gobierno español, negociar con cada aliado las capacidades que debe ofrecer a los demás –teniendo en cuenta su situación económica y sus circunstancias sociales– y dejarle que decida libremente cómo conseguir aquellas que todavía no posea, y graduar su gasto de defensa en consecuencia... pero ni hay un estudio serio y actualizado de la amenaza y sus posibilidades, ni de las vulnerabilidades de la Alianza, ni de los medios necesarios para superarlas teniendo en cuenta los existentes, ni del dinero realmente necesario para ese propósito... El propósito es solamente aumentar el gasto y luego ya veremos para qué. Se trata, en definitiva –y exclusivamente– de acatar las órdenes del presidente de EEUU... un aumento tan importante del gasto, que en España llegaría a más de 80.000 millones anuales, obligaría a subir los impuestos –en los países donde gobierna la derecha no sería precisamente a los ricos–, y a recortar el gasto social

"El asunto estrella de la cumbre que la OTAN celebrará los días 24 y 25 de junio en La Haya será sin duda el compromiso que se va a pedir a los Estados miembros de aumentar sus presupuestos de defensa hasta un 5% del PIB, en un plazo todavía por determinar, como consecuencia de la exigencia en el mismo sentido expresada reiteradamente por el presidente de EEUU, Donald Trump, y transmitida a los aliados europeos por su más leal y obsequioso servidor en el continente, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte.

Un aumento tan desorbitado –era el 1,9% al terminar 2024– debería tener una justificación igual de importante, o al menos los dirigentes europeos que van a aceptarlo la necesitan para ofrecérsela a sus electores. Y no hay otra más que la amenaza de Rusia a raíz de su agresión a Ucrania. No obstante, la debilidad de las fuerzas convencionales rusas es tan evidente – no han sido capaces en tres años de ocupar ni siquiera las provincias que oficialmente se han anexionado, y han tardado siete meses en expulsar a las fuerzas ucranianas que habían ocupado territorio ruso– que es difícil esgrimir actualmente al presidente ruso, Vladímir Putin, como una amenaza existencial para Europa, así que ahora la cuestión es la –hipotética– fuerza que puede tener dentro de siete o diez años y su –supuesta– voluntad de continuar sus conquistas. Algo bastante inverosímil considerando la economía y la demografía de Rusia. La realidad –los Estados Mayores lo saben– es que Rusia solo osaría agredir algún día a un país de la OTAN si estuviera seguro de que no iba a funcionar la solidaridad aliada, es decir, que los demás miembros no iban a cumplir su compromiso de defensa mutua, nunca a tenor de una mayor o menor capacidad militar de la OTAN, cuya superioridad sobre Rusia es ahora mismo, y seguirá siendo mientras exista, abrumadora.

Trump ni siquiera alude a la amenaza rusa como fundamento de su exigencia, tal vez porque está negociando con Putin –más allá de la paz en Ucrania– un amplio acuerdo económico y político (y hasta comprándole uranio), ya que su interés es separarla de China, su único rival estratégico. Sus razones son que los estadounidenses ya han gastado mucho en la defensa de Europa y ahora los europeos tienen que hacerse cargo de ese gasto, o incluso compensarles. Un argumento falso, porque EEUU no está en la OTAN, ni ha gastado tanto dinero en sus despliegues en Europa, para defender a los europeos, sino para defenderse a sí mismo en un territorio muy lejano al suyo, si es que la Unión Soviética se decidía a atacar.

En todo caso, lo que no es aceptable es que se establezca un porcentaje arbitrario del PIB como objetivo de gasto para todos y durante un tiempo indefinido. Las fuerzas armadas de cada miembro de la OTAN están en estados de operatividad distintos y tienen capacidades y vulnerabilidades diferentes. Es imposible que todos tengan las mismas necesidades y durante todo el tiempo. Algunos necesitarán aumentar el gasto militar durante algunos años para renovar parte de sus medios, y después podrán volver a un gasto menor. Otros pueden haber renovado recientemente sus medios más costosos y no necesitar ese incremento. Por eso es absurdo e ineficaz promover un aumento porcentual generalizado. La forma lógica de mejorar la seguridad colectiva es, como defiende el Gobierno español, negociar con cada aliado las capacidades que debe ofrecer a los demás –teniendo en cuenta su situación económica y sus circunstancias sociales– y dejarle que decida libremente cómo conseguir aquellas que todavía no posea, y graduar su gasto de defensa en consecuencia.

Cuando se requiere una mejora cuantitativa o cualitativa en cualquier campo, sea un capítulo de gasto público, o una empresa, se hace primero un estudio de la situación, se fijan objetivos, se establece un plan de mejora, se estudian los programas para hacerlo realidad, se analizan las alternativas y su coste, y finalmente se elabora un presupuesto. Así es como se actúa con fundamento: plan, programa, presupuesto. Pero nada de eso se ha hecho. Ni hay un estudio serio y actualizado de la amenaza y sus posibilidades, ni de las vulnerabilidades de la Alianza, ni de los medios necesarios para superarlas teniendo en cuenta los existentes, ni del dinero realmente necesario para ese propósito. Ni siquiera el aumento del presupuesto está coordinado con el Plan de Capacidades de la OTAN en vigor, o tiene alguna relación causa- efecto con él. El propósito es solamente aumentar el gasto y luego ya veremos para qué. Se trata, en definitiva –y exclusivamente– de acatar las órdenes del presidente de EEUU, aunque no se sepa realmente si ese aumento es necesario, ni cómo se va a invertir.

No obstante, los países del este y del norte de Europa, más próximos a Rusia, y que sienten por tanto más cerca la amenaza –sin entrar a evaluarla–, ya se han mostrado dispuestos a elevar su gasto militar hasta el nivel que les exige el presidente de EEUU, e incluso presionan para que los plazos sean más cortos. No tanto porque piensen que un gasto así, lineal, sin un plan claro, sin saber en qué se va a gastar, vaya a mejorar sustancialmente su capacidad defensiva, sino simplemente porque es lo que exige Trump, y aceptarán cualquier cosa que él exija –sea o no razonable– para que no cumpla su amenaza de retirarse de Europa, ya que no confían en absoluto en sus aliados europeos y consideran que EEUU es su única garantía real de seguridad.

Deberían saber –quizá algunos dirigentes lo saben– que esta es una amenaza, como tantas, que Trump no va a cumplir en ningún caso porque iría en contra de los intereses de EEUU. Sus buenas relaciones con la UE son esenciales: no solo es su segundo socio comercial, tras Canadá, sino que constituye un apoyo imprescindible en su pugna comercial y tecnológica con China. El divorcio de Europa sería un drama geopolítico para Washington. También en el campo militar. EEUU tiene más de 30 bases en Europa de las que seis albergan armas nucleares. Esta es una pieza fundamental en el despliegue militar de las fuerzas estadunidenses, su garantía de defensa adelantada, no solo contra Rusia –en su caso– sino contra cualquier amenaza a sus recursos o intereses que provenga de Oriente Próximo y Medio, o incluso de África. Y no va a prescindir de ella tanto si los europeos acatan su exigencia de gasto, como si no.

Lo único que se va a lograr aumentando el 250% el gasto de los países europeos de la OTAN es llenar las arcas de las empresas de armamento de EEUU, que financiaron generosamente la campaña electoral de Trump y otros miembros del Partido Republicano (también del Demócrata), sobre todo porque las empresas europeas no están en condiciones de absorber ese incremento masivo de gasto, y no lo estarán en muchos años. Además, aumentará el déficit y con él la deuda pública europea, en un momento en el que su economía no está precisamente boyante, a pesar de la ingeniería fiscal que apruebe la Comisión, un problema grave del que ya ha advertido el Fondo Monetario Internacional. Por supuesto, un aumento tan importante del gasto, que en España llegaría a más de 80.000 millones anuales, obligaría a subir los impuestos –en los países donde gobierna la derecha no sería precisamente a los ricos–, y a recortar el gasto social, que es esencial para compensar las desigualdades y ayudar a los más desfavorecidos, un capítulo imprescindible y siempre insuficiente en cualquier país de democracia avanzada como presumen ser los Estados europeos que son miembros de la OTAN.

El incremento del gasto de defensa hasta el 5% del PIB no está en absoluto justificado, y redundaría en perjuicio del bienestar de los ciudadanos y del desarrollo del país. Por eso Pedro Sánchez se ha negado a asumirlo en una difícil decisión, que va a exigir mucha determinación por su parte, y ha escrito una carta a Rutte, comunicándole la posición firme de España de no cumplirlo, y las razones que le llevan a tomarla. El Gobierno español no va a estar solo, probablemente su liderazgo empuje a otros aliados a tomar la misma postura, o al menos a tratar de suavizar los tiempos y la intensidad del compromiso. Por supuesto, tampoco España se va a oponer a que aquellos que lo deseen aumenten su gasto en defensa hasta el nivel que consideren conveniente, solamente se dice que nuestro país no está en estos momentos en condiciones de hacerlo, ni tampoco creemos que establecer un porcentaje fijo sin más, sea el procedimiento adecuado ni justo, ni que garantice que sea beneficioso para España, ni que vaya a propiciar un aumento de su seguridad.

Esta es una posición valiente – teniendo en cuenta las presiones que está recibiendo– que merece ser apoyada por todos los españoles, al margen de su ideología o de sus simpatías o antipatías políticas. Aquí se está defendiendo nuestra soberanía. Esta es una cuestión de Estado y cabe esperar que por una vez el Partido Popular deje a un lado su obsesión por derribar al Gobierno y respalde una decisión difícil que probablemente no va a favorecer a su Presidente, sino todo lo contrario, pero sí que favorece los intereses de España y los españoles. Eso no va a menoscabar su capacidad de oposición en otros temas. Y en cuanto a la izquierda, sería impensable que alguien se opusiera a esta decisión, que por primera vez hace lo que los partidos progresistas siempre han exigido: dar prioridad al gasto social y al bienestar de los españoles por delante de un rearme masivo, que ni es racional, ni forma parte de un planeamiento serio, ni va a dirigirse a incrementar la autonomía defensiva europea.

Todavía Pedro Sánchez se va a enfrentar a presiones muy duras en los días que faltan y en la propia cumbre. De hecho, la declaración de la Casa Blanca después de conocerse su carta a Rutte, en la que se reitera que todos los aliados europeos tienen que llegar al 5%, sin ocultar que se trata de una imposición, es una insolencia y una falta de respeto a las decisiones soberanas de un aliado, que pone de manifiesto –otra vez– que la OTAN es una organización subordinada a EEUU, que solo defiende los intereses de EEUU, y en la que solo decide el presidente de EEUU. Esto debería hacernos reflexionar –una vez más– en la necesidad de alcanzar una defensa común europea autónoma, que nos independice de EEUU y nos permita defender nuestros valores e intereses, a nuestra manera, y no los suyos. Un camino que los europeos apoyan masivamente según todas las encuestas, que es perfectamente posible poniendo en común el dinero que estamos gastando ahora los 27, pero que muchos de nuestros dirigentes –por temor o conveniencia– se resisten a emprender.

El presidente del Gobierno español va a necesitar todo el apoyo que podamos darle, un país unido firmemente tras él, porque este asunto tiene una gran transcendencia. Desde que se creó la Alianza Atlántica, en 1949, ningún país europeo ha osado torcerle el brazo a EEUU, siempre el líder ha decidido y los demás han acatado, si conseguían introducir algún matiz en la decisión, ya se consideraba un éxito. Si ahora España se mantiene firme, y es secundada por otros aliados, no solo se racionalizará una decisión tomada por una sola persona –Donald Trump– sin considerar en absoluto los intereses de los afectados, sino que se le hará saber que no puede hacer y deshacer a su antojo, que su voluntad no es ley fuera de su país, y que Europa no está a su merced.

¿Represalias? Más bien amenazas y presiones. Recordemos que las sanciones o restricciones comerciales, como los aranceles, tienen que ser impuestos a toda la UE, no se puede seleccionar por países, porque al menos en eso sí que estamos unidos, y la respuesta debe ser unitaria. Y tampoco hay que olvidar, en nuestro caso, que EEUU tiene superávit comercial con España, y –sobre todo– que mantiene facilidades de uso en dos bases españolas –Rota y Morón– que son fundamentales, ahora más que nunca, para el tránsito de sus buques y aeronaves hacia el Medio Oriente. De todas formas, es evidente que cuantos más países de la Unión se sumen a la iniciativa española, más difícil lo tendrá Trump para tomar alguna acción contra ellos.

Si Washington no consigue esta vez imponer su orden, pues es efectivamente una orden no una propuesta, puede que las cosas empiecen a cambiar, incluso que la OTAN comience a perder su aura ser la única posibilidad para la defensa de Europa. La Alianza Atlántica no ha sido nunca una organización de pacificación o defensa, sino de dominación, y ahora va a intentar involucrar a los países europeos en la pugna de EEUU con China, en la que no tienen por sí mismos ningún interés. Cumplió su papel en la guerra fría y si sigue ahí, a pesar de que el mundo en el que vivimos tiene muy poco que ver con el 1991 y mucho menos con el de 1949, es porque Europa no ha querido o no ha sido capaz de construir su alternativa. Ya es hora de que se ponga en marcha, y esta loca carrera armamentística de la OTAN hacia ninguna parte lo demuestra de nuevo.

Mientras esa alternativa no sea una realidad, abandonar la OTAN sería un salto en el vacío. Pero eso no quiere decir que haya que acatar sumisamente las decisiones que tome la potencia hegemónica. Seguimos siendo soberanos. Cuando algo va en contra de los intereses nacionales es necesario decir no, y esperemos que nuestro gobierno tenga el coraje necesario para mantener su postura. Tiene que hacerlo, por difícil que sea, es lo que desea la mayoría de los españoles. El miedo no es una opción."

20.6.25

POLITICO: España quiere una exención del objetivo del 5 % de gasto en defensa de la OTAN... Sánchez dijo a principios de este año que Rusia no representaba una amenaza inmediata para la seguridad de España... También escribió que un objetivo de gasto en defensa del 5 por ciento pondría en peligro el sistema de bienestar del país, obligaría al gobierno a aumentar los impuestos a la clase media, reduciría los compromisos con la transición ecológica y recortaría la cooperación internacional para el desarrollo. "Es el derecho legítimo de cada gobierno decidir si está dispuesto o no a hacer esos sacrificios," escribió... Apresurarse al 5 por ciento también obligaría a Madrid a comprar equipos estándar en lugar de fomentar su propia base industrial, escribió también Sánchez... En contraste, los partidos políticos suecos acordaron el jueves cumplir con el objetivo del 5 por ciento para 2032 y endeudarse en 27 mil millones de euros, para lograrlo

 "España quiere una excepción del probable objetivo de gasto en defensa de la OTAN del 5 por ciento del PIB, dijo el Primer Ministro del país, Pedro Sánchez, antes de la cumbre de alto nivel de la alianza en La Haya la próxima semana.

"España seguirá cumpliendo con su deber en los años y décadas venideras y continuará contribuyendo activamente a la arquitectura de seguridad europea." Sin embargo, España no puede comprometerse a un objetivo específico de gasto en términos de PIB en esta cumbre," dijo Sánchez al Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, en una carta vista por POLITICO.

España tiene el gasto militar más bajo de cualquier miembro de la OTAN, destinando solo el 1,3 por ciento de su PIB a la defensa en 2024. Sánchez dijo a principios de este año que Rusia no representaba una amenaza inmediata para la seguridad de España.

Los países de la OTAN se reunirán la próxima semana para la primera cumbre de la alianza desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El presidente de EE. UU. quiere que los miembros gasten el 5 por ciento de su PIB en defensa, un gran salto respecto al objetivo actual del 2 por ciento, que Madrid alcanzará solo este año.

Para apaciguar a Trump, Rutte ha propuesto que el objetivo del 5 por ciento incluya el 3.5 por ciento del PIB en gastos puramente militares y el 1.5 por ciento para elementos relacionados con la defensa, como la movilidad militar y la ciberseguridad.

El proceso de toma de decisiones de la OTAN se basa en el consenso, lo que significa que un aliado puede bloquear a los otros 31 con un veto. A principios de este mes, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, dijo que Madrid no impediría que los aliados de la OTAN acordaran un nuevo objetivo del 5 por ciento, pero que su país se ceñiría al 2 por ciento por ahora.

"Por supuesto, no es nuestra intención limitar las ambiciones de gasto de otros aliados ni obstruir el resultado de la próxima cumbre," dice la carta de Sánchez, pidiendo ya sea una redacción flexible que haga que el objetivo sea opcional o una exención adecuada para España.

En contraste, los partidos políticos suecos acordaron el jueves cumplir con el objetivo del 5 por ciento para 2032 y endeudarse hasta 300 mil millones de coronas (27 mil millones de euros) para lograrlo.

Sánchez argumentó que España no necesita gastar el 5 por ciento de su PIB para cumplir con sus llamados objetivos de capacidad, es decir, nuevos objetivos de inventario de armas acordados por los ministros de defensa de la OTAN a principios de este mes.

También escribió que un objetivo de gasto en defensa del 5 por ciento pondría en peligro el sistema de bienestar del país, obligaría al gobierno a aumentar los impuestos a la clase media, reduciría los compromisos con la transición ecológica y recortaría la cooperación internacional para el desarrollo.

"Es el derecho legítimo de cada gobierno decidir si está dispuesto o no a hacer esos sacrificios," escribió.

Apresurarse al 5 por ciento también obligaría a Madrid a comprar equipos estándar en lugar de fomentar su propia base industrial, así como a desviar dinero de las políticas de bienestar, escribió también Sánchez.

El Partido Socialista Español está en coalición con el partido de izquierda Sumar, que se opone al aumento del gasto en defensa y cuyos miembros se espera que asistan a una contracumbre por la paz en paralelo a la cumbre de la OTAN.

La carta fue reportada por primera vez por el medio español El País." 

Laura Kayali ,  Max Griera , POLITICO, 19/06/25, traducción Quillbot)

 

"El País:  

Sánchez se niega a asumir el objetivo del 5% de gasto militar en la OTAN: “No es razonable y es contraproducente”. El presidente del Gobierno rechaza el borrador de la declaración de la próxima cumbre aliada en La Haya presentado por Rutte.

 España se niega a asumir el objetivo de destinar el 5% del producto interior bruto (PIB) a gasto militar en la próxima década, tal como ha propuesto a los aliados el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y ha exigido el presidente estadounidense, Donald Trump. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha remitido una carta a Rutte, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, en la que le advierte de que, “para España, comprometerse a un objetivo del 5% no solo sería irrazonable, sino también contraproducente” para el reforzamiento de la defensa europea; y resultaría, además, “incompatible con nuestro Estado del bienestar y nuestra visión del mundo”.

El borrador de declaración propuesto por Rutte refleja la exigencia de Trump: los socios de la OTAN deberán elevar el gasto en seguridad y defensa a un 5% del PIB en 2035, un porcentaje que no alcanza ni uno solo de los aliados, ni siquiera Estados Unidos. Para España, supondría aumentar el gasto en defensa en unos 80.000 millones de euros al año, casi la mitad de lo que supone la factura de las pensiones. 

Fuentes gubernamentales aseguran que España no teme la adopción de represalias por parte de Washington, aunque “se han contemplado todos los escenarios”. Las mismas fuentes subrayan que a quien más daño harían eventuales acciones contra España sería a la propia OTAN, ya que se quebraría su principio de funcionamiento: que todos los acuerdos son adoptados libremente por consenso de sus países miembros. En su carta a Rutte, Sánchez recuerda que “es un derecho legítimo de cada gobierno decidir si quiere o no asumir” este compromiso.

Rutte remitió el pasado miércoles a las 32 capitales aliadas el borrador de la declaración con la que debe concluir la cumbre de La Haya (Países Bajos) los próximos 24 y 25 de junio, la primera tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. En este texto, el secretario general de la Alianza Atlántica propone que todos los países aliados se comprometan a dedicar el 3,5% de su PIB anual a inversiones estrictamente militares, de acuerdo con la definición que de las mismas realiza la OTAN; y otro 1,5% anual adicional para gastos relacionados con la defensa, como la protección de infraestructuras críticas, el desarrollo de la defensa civil o la industria militar.

El horizonte para alcanzar este objetivo —al principio fijado para 2030 y luego para 2032— se aplaza finalmente a 2035, dentro de una década, a petición de países como Italia y el Reino Unido. Londres, además, ha reclamado que en 2029, cuando se apruebe el nuevo objetivo de capacidades militares, se revise este plan. Se supone que para entonces Trump ya no será presidente.

Estaba previsto que la declaración de la cumbre se aprobara este viernes por el método de silencio positivo. Es decir, el texto pasaría a ser definitivo si ningún país se pronunciara en contra. Sin embargo, la misiva de Sánchez rompe ese silencio, por lo que a partir de ahora tendrá que negociarse una nueva declaración o buscar un procedimiento que excluya a España de este compromiso.

En su carta a Rutte, Sánchez asegura que no tiene “intención de limitar las ambiciones de gasto [militar] de otros países, ni de obstruir el resultado de la cumbre” de la semana próxima. Por ello, le ofrece dos alternativas: incluir en la declaración “una fórmula más flexible”, que convierta en opcional el objetivo del 5%: o eximir a España del cumplimiento del mismo. “Excepciones similares se han hecho en el pasado para otros aliados y hay razones convincentes para hacerlo ahora”, agrega. “No queremos vetar nada. No nos oponemos a que otros países se fijen el objetivo del 5%, pero nosotros no podemos comprometernos a ello, no sería serio”, explican fuentes gubernamentales. 

Contribuir a la arquitectura de seguridad

El presidente explica al secretario general de la OTAN que España seguirá cumpliendo sus obligaciones y contribuyendo a la arquitectura de seguridad europea, pero, agrega, “no puede comprometerse a un objetivo específico de gasto [militar] en esta cumbre” de La Haya. “Porque no es necesario para cumplir nuestros compromisos con la Alianza”, dice la carta. Estos compromisos están fijados en el Objetivo de Capacidades, aprobado este mismo mes por los ministros de Defensa aliados y vigente hasta finales de esta década.

El jefe de Gobierno español explica que cada país puede necesitar un esfuerzo económico diferente para alcanzar los objetivos que le asigna la OTAN —debido a variables tan diversas como el coste de producción—, “lo que no tiene nada que ver con el nivel de compromiso con la defensa colectiva”. En el caso de España, se remite a las “estimaciones militares” para considerar que le basta con el 2,1% del PIB.

Sánchez argumenta, además, que Europa necesita mejorar la interoperatividad de sus ejércitos, los procedimientos de compra y su base industrial para disuadir a Rusia y equilibrar el reparto de cargas con Norteamérica; y que el objetivo propuesto “dificultaría los esfuerzos de la UE para fortalecer su ecosistema de seguridad y defensa”.

“Para hacer progresos reales”, subraya, “necesitamos tiempo y espacio de maniobra y temo que un acelerado aumento al 5% podría dañar este proceso”, al impedir el desarrollo de su propia industria y aumentar la dependencia de suministradores no europeos, pasando de 300.000 a 400.000 millones anuales. Además, ese objetivo de gasto militar, agrega, “provocaría una desaceleración económica, presiones inflacionistas y desinversión en actividades que tienen un efecto multiplicador mayor que el gasto en defensa (por ejemplo, educación, salud o tecnología digital)”.

Finamente, explica que “tal nivel de gasto” militar es “incompatible” con el Estado de bienestar y la visión del mundo de España. Sánchez ve “imposible” alcanzar el 5% “si no es al precio de aumentar los impuestos a las clases medias, recortar servicios públicos y beneficios sociales a nuestros ciudadanos y retroceder en nuestro compromiso con la transición verde y la cooperación internacional al desarrollo”. “Elegimos no hacer esos sacrificios”, remacha.

El rechazo de Sánchez al borrador de comunicado, vaticina un escenario de tensión en La Haya, con algunos países —no solo España— remisos a dar un salto tan importante: el listón actual de gasto es del 2% del PIB. Después de que Emmanuel Macron predijera la “muerte cerebral” de la OTAN hace unos años, Putin revivió la alianza con la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Trump exige que Europa dé un paso adelante y que los socios de la UE asuman la defensa del Viejo Continente, mientras Washington dirige su atención a China. Pero en los Veintisiete las sensibilidades son muy diferentes: en el centro y el este de Europa, de los bálticos a Polonia pasando por los nórdicos, el miedo a Rusia ha encendido todas las alarmas, mientras que en países como Italia, Portugal o España la sensación de peligro es muy diferente, con el foco en el Mediterráneo, la inmigración irregular y el terrorismo yihadista.

Estados Unidos lleva meses presionando para fijar la meta del 5% del PIB en gasto militar, con Rutte (un supuesto “frugal” en términos de política fiscal) convertido en el estilete del trumpismo. Pero la división en el seno de la alianza ha sido evidente desde el principio: otros países, entre los que figura España, subrayan que el objetivo no deben ser porcentajes fijos, que son una especie de señuelo, sino el cumplimiento de los objetivos y las capacidades militares fijadas.

 Las fuentes consultadas subrayan que no se puede descartar que Europa alcance algún día el 5% del PIB ante la militarización expansionista de Rusia, pero consideran que es precipitado fijar esa meta. “España no está a favor, y hay una coalición de países que tampoco”, apuntan las fuentes consultadas. Vienen curvas en la cumbre de La Haya de los próximos días. Sánchez ha suspendido su agenda en la mañana del jueves ante la exigencia de responder a Rutte."              (Claudi Pérez , Miguel González , El País, 19/06/25)

6.6.25

El diktat norteamericano de Pete Hegseth, secretario de Estado de Defensa: "La razón por la que estoy aquí es para asegurarme de que todos los países de la OTAN entienden que tienen que contribuir a ese nivel del 5%, como un reconocimiento de la naturaleza de la amenaza”... España, sin embargo, mantiene el pulso por ahora y rechaza ese incremento histórico... Entre los argumentos que esgrimen fuentes gubernamentales está la incapacidad de la industria para asumir ese ingente aumento del gasto y la arbitrariedad a la hora de establecer el nuevo compromiso que, a su juicio, no obedece a razones técnicas sino políticas... Sin embargo, el mensaje que ha lanzado el secretario de EEUU ha sido una advertencia en toda regla... ya había amenazado con desentenderse de la seguridad de Europa, que siempre ha estado supeditada a EEUU. Tras ese golpe en la mesa, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hizo suya la exigencia Donald Trump de que los aliados disparen su gasto militar hasta el 5% (Irene Castro)

"La razón por la que estoy aquí es para asegurarme de que todos los países de la OTAN entienden (...) que tienen que contribuir a ese nivel del 5% a como un reconocimiento de la naturaleza de la amenaza”. Con esas palabras ha explicado el secretario de Estado de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, su presencia en Bruselas para participar en la reunión de ministros de la OTAN previa a la cumbre de la alianza de La Haya en la que se establecerá un nuevo objetivo de gasto militar. Y la presión es total para que ese porcentaje pase del actual 2% al 5% del PIB en 2032. España, sin embargo, mantiene el pulso por ahora y rechaza ese incremento histórico.

“Entendemos que no es necesario de hablar de porcentajes, ni del 3,5% más el 1,5%, sino lo importante es que cada país, dentro de su planeamiento, sea capaz de cumplir los objetivos que se le han impuesto. Vamos a cumplir nuestro objetivo de capacidades, que es lo mas importante, y consideramos que para cumplir con ese objetivo de capacidades el 2% es suficiente”, ha dicho la ministra de Defensa, Margarita Robles, tras la reunión.

“El debate no puede ser un porcentaje, sino los objetivos de capacidad”, ha rematado, que ha asegurado que “España es respetuosa” con la posición de quienes apuestan por el 5%, que fundamentalmente son EEUU y los países del norte y el este de Europa, pero ha reclamado “respeto” para la posición española, que ha asegurado que es “honesta”. “Creemos que ese 2% es suficiente para cumplir con los compromisos”, ha reiterado.

A partir de ahí, ha abierto la puerta a aumentar esa cifra en el caso de que las capacidades que le ha impuesto la OTAN lo requieran. En el caso de España, se trata de 31 programas adicionales a los 56 previamente estipulados. “Evidentemente si fuera necesario incrementarlo, se incrementaría”, ha reconocido antes de insistir en que “no es bueno hablar de porcentajes fijos que pueden cambiar según las circunstancias”. Entre los argumentos que esgrimen fuentes gubernamentales está la incapacidad de la industria para asumir ese ingente aumento del gasto y la arbitrariedad a la hora de establecer el nuevo compromiso que, a su juicio, no obedece a razones técnicas sino políticas.

Rutte argumenta que el plan de objetivos de capacidades militares al que los ministros han dado luz verde este jueves supone un incremento del 30% sobre el anterior compromiso (que tenían un nivel de incumplimiento de entre el 60 y el 80%) y que está “enraizado” en el nuevo objetivo de gasto que se decidirá en la cumbre de La Haya los próximos 24 y 25 de junio. Y eso para él es el 5% (dividido en un 3,5% de gasto puro y duro, y un 1,5% para un concepto más amplio de defensa que incluya ciberseguridad, logística, protección de infraestructuras críticas...) mientras que España sostiene que puede acometerlo con su actual plan para llegar al 2%. 

“España no va a vetar nada”

En la OTAN dan por hecho que habrá un nuevo porcentaje de compromiso de gasto militar en la cumbre que La Haya que se celebrará los próximos 24 y 25 de junio.

Y el mensaje que ha dejado también Robles es que “España no vetará” la conclusión final de la cumbre, aunque por ahora mantiene el pulso ante la exigencia Trump. “Entendemos que no se va a llegar a esa situación”, ha dicho sobre el escenario en el que Pedro Sánchez llegue a La Haya con un veto a la decisión de aumentar el gasto al 5%: “Nos faltan tres semanas todavía. La posicion de España es desde la sincerada honestidad y la sinceridad. Hay otros países que han mostrado reticencias. Falta mucho tiempo. España nunca pone pegas sino todo lo contrario, pero al mismo tiempo es honesta y creíble”.

Sin embargo, el mensaje que ha lanzado el secretario de EEUU ha sido una advertencia en toda regla y sus palabras no son baladí teniendo en cuenta que la anterior ocasión que estuvo en Bruselas con sus homólogos de los otros 31 miembros de la OTAN amenazó con desentenderse de la seguridad de Europa, que siempre ha estado supeditada a EEUU. Tras ese golpe en la mesa, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hizo suya la exigencia Donald Trump de que los aliados disparen su gasto militar hasta el 5%.

“Estamos trabajando con todos nuestros aliados para acordar ese compromiso en La Haya, incluyendo nuestros amigos en España, y espero que todos nuestros aliados se unan al compromiso”, dijo, por su parte, este miércoles en un encuentro con la prensa el embajador de EEUU ante la OTAN, Matthew Whitaker.

“Estados Unidos se enorgullece de estar aquí para estar con nuestros aliados. Pero nuestro mensaje va a seguir siendo claro. Es disuasión y paz a través de la fuerza. No puede ser y no será dependencia de Estados Unidos”, ha sentenciado el secretario de Defensa de Trump antes de entrar en el reunión. La mayoría de armamento de los aliados se compra a EEUU, que se ha revuelto contra el 'plan de rearme' de la UE, que incluye una cláusula para que el nuevo material sea 'made in Europe'.

EEUU es el principal contribuyente a la seguridad de la OTAN. Su gasto en defensa en 2024 ascendió al 3,19% mientras que el conjunto de la alianza se quedó en el 2,61%. De hecho, esa cifra desciende al 2% quitando a EEUU de la ecuación, es decir, con las cifras de los países europeos y Canadá. 

“Tenemos que invertir en nuestros misiles de largo alcance, en nuestras formaciones terrestres, sistemas de mando y control... Todo esto tiene que suceder, y esto, esto significa enormes inversiones que necesitamos en todo el territorio de la OTAN. Y, por cierto, haciendo esto también igualaremos lo que estamos gastando con lo que está gastando Estados Unidos. Nosotros, Canadá y Europa, tenemos que igualarnos con EEUU. Sabemos que esto es importante, porque queremos una OTAN justa en la que todos los aliados gasten lo mismo”, ha apostillado Rutte."                 ( Irene Castro , eldiario.es, 05/06/25)