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27.2.18

Actualmente la UE se rige por cifras erróneas y cuando los políticos depositan demasiada confianza en indicadores limitados, la democracia acaba poniéndose en peligro

"(...) Efectivamente, el crecimiento, según el PIB, ha vuelto, pero no traerá consigo prosperidad para la gente ni sostenibilidad para las sociedades dentro y fuera de Europa porque no ha sido diseñado para alcanzar ninguno de estos dos objetivos.

 En pocas palabras, el crecimiento no puede ayudarnos a comprender, y mucho menos resolver, ninguna de las principales crisis que marcan el comienzo del siglo XXI: la crisis de la desigualdad (la creciente brecha entre los que tienen y los que no tienen) y la crisis de la biosfera (la alarmante degradación del clima, los ecosistemas y la biodiversidad que amenaza al bienestar humano). 

En nuestra época, independientemente de su nivel actual o futuro y el entusiasmo con que lo reciban, el crecimiento está efectivamente muerto como horizonte colectivo y es una brújula rota para la política. 

Examinemos a EE.UU., que supuestamente está experimentando un crecimiento más rápido que Europa: los mercados de valores, los beneficios y el crecimiento están en alza, en ocasiones hasta alcanzar máximos históricos. Sin embargo, los mercados de valores, los beneficios y el crecimiento son la trilogía sagrada para evaluar erróneamente la economía. 

Examinemos otra trilogía de EE.UU.: la desigualdad, la salud y la confianza, y ahí la cosa cambia radicalmente. Datos recientes muestran que la desigualdad salarial es más elevada en la actualidad que durante la Edad de Oro y está fracturando implacablemente a la sociedad estadounidense; que un gran número de estadounidenses ha estado “muriendo de desesperación” desde finales de la década de 1990 mientras la economía crecía (y no digamos los beneficios empresariales); y que el nivel de confianza en el Congreso se ha dividido por tres y medio desde mediados de la década de 1970 con una polarización política que ha alcanzado un nivel sin precedentes, al tiempo que el Producto Interior Bruto per cápita prácticamente se duplicaba.  (...)

 Actualmente, la UE se rige básicamente por cifras erróneas y cuando los responsables políticos depositan demasiada confianza en indicadores demasiado limitados, la democracia acaba poniéndose en peligro.

Entonces, ¿por qué deberíamos preocuparnos realmente? En lugar del crecimiento, el bienestar (la prosperidad del ser humano), la resiliencia (la capacidad de resistir embates) y la sostenibilidad (la preocupación por el futuro) deberían convertirse en los horizontes colectivos de la cooperación social, de los cuales la economía solo es una faceta. 

Debido a que estos tres horizontes no han recibido la atención debida por parte de las teorías económicas dominantes en las últimas tres décadas, nuestra vida social se ha gestionado de forma indebida y ahora nuestra prosperidad está amenazada por la desigualdad y la crisis ecológica. 

En el mejor de los casos, la economía mide lo que es importante y proporciona a las sociedades los medios para usarla bien, entre los más eficaces de los cuales se encuentran los indicadores ecológicos y sociales relevantes y fiables. 

Elaborarlos, difundirlos y emplearlos es, de este modo, una forma práctica de reivindicar valores fundamentales y promover asuntos y políticas importantes. Si la economía se mide adecuadamente, se genera un sentimiento colectivo positivo. Comprender que es posible tener en cuenta de forma adecuada lo que es importante para los seres humanos es el primer paso para valorar y ocuparse de lo que realmente cuenta."                     

26.9.17

La Reserva Federal norteamericana deja de 'imprimir' dinero. Durante la Gran Depresión de 1930, la Fed hizo algo similar en 1937, invirtiendo su política de crédito barato. Eso llevó a una nueva caída. El riesgo de que vuelva a suceder ahora algo parecido sigue ahí...

"Es un día histórico para la política monetaria de los bancos centrales mundiales desde el final de la Gran Recesión. El Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos se siente suficientemente seguro sobre el estado de la economía de Estados Unidos y, por lo demás del resto de las grandes economías, que ha anunciado que no sólo ha puesto fin a la flexibilización cuantitativa (QE), sino que ahora va a revertir el proceso y comenzar un ajuste cuantitativo. (...)

QE fue la clave de la política monetaria de las autoridades financieras en las principales economías, particularmente a la luz de poco gasto fiscal o público como una segunda alternativa o arma. Se aplicó la austeridad fiscal (con diferentes grados de éxito), mientras se “flexibilizaba” la política monetaria.

Pero la QE fue en realidad un fracaso. No condujo a una reactivación del crecimiento económico o la inversión de las empresas. El crecimiento del PIB per cápita y la inversión en las principales economías continúan languideciendo muy por debajo de las tasas anteriores a la crisis. 


La QE lo que hizo fue impulsar una nueva burbuja especulativa en activos financieros, haciendo que los mercados de acciones y bonos batiesen una y otra vez nuevas barreras. Como resultado, los muy ricos -que son dueños de la mayor parte de estos activos- se convirtieron en mucho más ricos (y la desigualdad del ingreso y la riqueza ha aumentado aún más ).

 Y las empresas muy grandes, FANG (Facebook, Amazon, Netflix y Google) en los EEUU, se han llenado de  dinero en efectivo y han duplicado su endeudamiento con préstamos con tasas de interés cercanas a cero para que pudieran recomprar sus propias acciones y aumentar el precio de sus acciones en bolsa, repartir grandes dividendos a los accionistas y el usar los fondos para comprar incluso más empresas.  (...)

A los mercados financieros no les va a gustar. La droga del dinero barato (prácticamente sin intereses) está siendo retirada lentamente. El plan es evitar el 'mono’, pero aún así los mercados de acciones y bonos son propensos a vender en cuanto empiece a reducirse el suministro de dinero casi gratuito. Lo más importante es lo que sucederá a los sectores productivos de la economía de Estados Unidos y, para el caso, en la economía mundial, ha medida que este dinero barato se reduzca lentamente.  (...)

Y sin embargo, las previsiones a largo plazo de los responsables de las políticas de la Fed para el crecimiento económico y la inflación siguen siendo bajas. De hecho, hay algunas dudas importantes que cuestionan esta aparente confianza. En primer lugar, hay pocos signos de recuperación de la inversión empresarial. (...)

En segundo lugar, lejos de crecer las ganancias en los sectores productivos, los beneficios empresariales no financieros totales en los EE.UU. están cayendo. (...)

E igualmente importante, como ha subrayado el reciente informe del Banco de Pagos Internacionales en su revisión trimestral , la deuda empresarial es muy alta y crece, mientras que el número de empresas 'Zombie' (que apenas son capaces de cumplir con sus pagos de la deuda) están en niveles récord (16% en los Estados Unidos). Con $ 8.6 billones de dólares, los niveles de deuda de las empresas estadounidenses son hoy en día un 30% más altos que en su pico anterior, en septiembre de 2008.   (...)

Como sintetiza el BPI, “Incluso teniendo en cuenta las grandes saldos de efectivo en circulación, las condiciones de apalancamiento en los Estados Unidos son las más altas desde el inicio del milenio y similares a las de la década de 1990, cuando los coeficientes de deuda corporativos reflejaban el legado del boom de compra apalancada de finales de 1980. 

En conjunto, esto sugiere que, en el caso de una desaceleración o un ajuste al alza en las tasas de interés, los elevados pagos de servicio de la deuda y el riesgo de incumplimiento podrían plantear desafíos a las empresas, y de ese modo crear vientos en contra del crecimiento del PIB”.

 Y esto en un momento en el que la Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido aumentar progresivamente su tasa de interés política a corto plazo y cortar la transfusión de dinero barato a los bancos. 

Como ya he señalado antes, durante la Gran Depresión de la década de 1930, la Fed hizo algo similar en 1937, invirtiendo su política de crédito barato cuando pensó que la depresión había terminado. Eso llevó a una nueva caída de la producción en 1938 que sólo terminó con la Segunda Guerra Mundial.  El riesgo de que vuelva a suceder sigue ahí."           (Michael Roberts , Sin Permiso, 24/09/2017

23.12.15

Tres de los bancos centrales más poderosos del mundo divergen en sus planes de política monetaria. La Fed sube los tipos de interés, Europa y Japón, no

"(...) Aunque ya pasaron más de 7 años desde la quiebra de Lehman Brothers, todo apunta a que la crisis global todavía no toca fondo, pues conforme pasan las semanas cobra nuevas víctimas, de un sector a otro, de una región geográfica a otra. 

Como consecuencia de la creciente desaceleración de Asia-Pacífico, los países emergentes cuyos ingresos dependen de la exportación de materias primas (commodities) se encuentran hoy en un serio predicamento.

El canal de contagio (de la crisis) de los países industrializados hacia los emergentes ya no es únicamente por la vía comercial –si bien cabe destacar que el Baltic Dry Index (BDI), uno de los principales indicadores del transporte marítimo y un dato fundamental para medir la actividad comercial en términos reales, registra su peor desempeño de las últimas 3 décadas–, sino sobre todo a través de las finanzas.

De acuerdo con una investigación publicada en octubre por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés), que analiza los datos de 30 países, este año las salidas de capitales de los residentes en los países emergentes alcanzarán más de 1 billón de dólares. Es el monto más dramático desde la crisis asiática de 1998. No hay duda de que la euforia bursátil del Sur global no será más.

Es que los inversionistas que venían comprando bonos de deuda soberana de los países de América Latina y Asia-Pacífico, así como títulos respaldados en commodities, en la actualidad están llenos de miedo e incertidumbre. Ya no consideran seguro obtener elevados dividendos apostando en activos financieros de alto riesgo.

Ahora nada les resulta más seguro que volcar sus inversiones hacia los bonos del Tesoro de Estados Unidos. A pesar de su enorme deuda pública, nadie cree que Washington vaya a declararse en bancarrota en el corto plazo, eso llevaría a que el dólar viera debilitado su estatus de moneda de reserva, y con ello, la hegemonía de Estados Unidos sería herida de muerte. 

Resulta una contradicción que aún con los graves problemas de la economía estadunidense, la confianza en el dólar apenas se haya visto mermada desde la crisis de 2008, si bien es cierto que hay otras monedas, como el yuan, que han visto incrementada su influencia de modo considerable.

En estos momentos el dinero nuevamente está regresando a casa, a sus verdaderos dueños, a los bolsillos de los magnates de Wall Street. Eso explica la caída de los tipos de cambio y los mercados de valores de los países emergentes. 

Sin embargo, ese dinero o bien se va a atesorar, o bien se va a utilizar para llevar a cabo fusiones y adquisiciones (mergers & acquisitions) de empresas, mas no se invertirá de forma masiva en las actividades productivas y, por lo tanto, el mercado laboral de Estados Unidos estará aún muy lejos de superar su degradación estructural.   (...)

Si bien los datos más recientes del mercado laboral de Estados Unidos parecen mejores que antes, eso no implica de ningún modo que la economía de aquel país goce de una recuperación sostenida. La deuda privada se mantiene muy elevada en Estados Unidos, lo mismo la de las empresas que la de las familias.

 Miles de estadunidenses no encuentran empleos de tiempo completo, únicamente a tiempo parcial, la mayoría de las ocasiones muy mal pagados y sin prestaciones sociales de calidad. Los más desafortunados sobreviven a expensas de los seguros de desempleo y los cupones de alimentos.

En contraste, gracias a las políticas del gobierno, los bancos estadounidenses han logrado incrementar sus niveles de capitalización. Asimismo, aumentaron su apalancamiento financiero (es la relación entre crédito y capital propio invertido en una operación financiera), con lo cual, está claro que más que proveer recursos crediticios a las pequeñas y medianas empresas, se han dedicado a realizar apuestas especulativas en el mercado bursátil. 

Con todo, tal como lo apunté en mi entrega anterior, ese auge también se ha venido agotando a gran velocidad. Según los datos de los propios bancos de Estados Unidos, sus niveles de ganancias apuntan a la baja.

Visto desde una perspectiva global, el gran riesgo está en que cualquier decisión precipitada puede apuntalar las tendencias recesivas (depresivas) en otros países. Paul Mason, editorialista del diario británico de The Guardian, cita a los economistas del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés), para quienes es este “un mundo en el que los niveles de deuda son demasiado elevados, el crecimiento de la productividad es demasiado débil y los riesgos financieros son demasiado amenazadores”.   (...)

Es así como tres de los bancos centrales más poderosos del mundo divergen en sus planes de política monetaria, mientras que por un lado en Estados Unidos se están preparando para elevar el costo del crédito, por otro lado en Europa y Japón se alistan a lanzar programas de inyección de liquidez mucho más agresivos. 

Con ello, es evidente que la volatilidad de los mercados financieros no disminuirá, sino que tenderá a aumentar durante los próximos meses. (...)"          (Ariel Noyola Rodríguez, Contralínea, en Jaque al neoliberalismo, 16/12/15)

"La Reserva Federal anunció este miércoles el despegue de las tasas de interés de corto plazo por primera vez en casi una década desde el rango de 0% a 0,25% al rango de 0,25% a 0,5%. (...)

Si bien la subida de tipos es muy pequeña, el aumento de 0,25 puntos porcentuales es importante porque marca el principio del fin del dinero fácil. La Reserva Federal necesita volver a la normalidad tras siete años de luchar con el estancamiento económico.

Su decisión afectará a millones de inversionistas y ahorradores de todo el mundo, especialmente a quienes se han endeudado en exceso en estos últimos siete años dado que el costo del crédito tendrá su primer giro al alza. (...)"            (

5.10.15

Joseph Stiglitz: es increíble que se diga que España ha doblado la esquina de la crisis por el hecho de que el paro haya pasado del 25% al 23%

" (...) Pregunta. Defiende que la Reserva Federal (Fed) no suba los tipos de interés hasta 2016. ¿Qué clase de recuperación es esa que no puede soportar un precio del dinero al 0,25%?

Respuesta. No es una recuperación. En Jackson Hole [una reunión anual de banqueros centrales mundiales] había gente joven con camisetas con el lema ¿La recuperación de quién? Era la recuperación del 1%, porque los afroamericanos no se han recuperado, los salarios estadounidenses no se han recuperado… Básicamente no hay recuperación, están las cosas mejor de lo que estaban, pero hay un déficit de 3,3 millones de empleos. (...)

P. No ve a España fuera de la crisis.

R. No, es increíble que haya gente que diga que España ha doblado la esquina de la crisis por el hecho de que el paro haya pasado del 25% al 23%. En cualquier otro contexto ese 23% sería considerado un desastre, y el 50% de paro juvenil es otro desastre. 

No sé como el Gobierno puede decir que ha sido un éxito, es como si tiene a un tipo que estaba casi muerto, y te alegras de que no ha muerto, pero sigue casi muerto.

P. ¿Conoce el auge independentista en las elecciones catalanas?

R. Sí, yo veo esto como una consecuencia del error de la política económica alemana, imponiendo la austeridad y llevando a alto paro. Destruye el tejido social, puedes ver lo que ha pasado en Grecia o en Francia. Esto es más saludable que el aumento del fascismo, pero para mí es otro síntoma de la destrucción política que ha creado la austeridad. (...)"   (Entrevista a Joseph Stiglitz,   , El País, Nueva York 30 SEP 2015 , Los artículos de Joseph Stiglitz en El País)

17.3.15

Hay dos formas de ver la realidad: la macroeconómica (España va bien)... o la microeconómica (el número de españoles que viven en la miseria se duplicó, y ahí siguen)

"(...) en la actualidad hay dos formas de ver la realidad. Una es el enfoque macroeconómico, el de las cifras globales. De acuerdo con este método, Grecia ha estado progresando, así como España, Italia y Portugal.

En esos países los datos macroeconómicos están mejorando. España es citada como ejemplo de un país que tragó la amarga píldora de la austeridad, pero ahora está creciendo a la par de Alemania.

Al hablar con los jóvenes, que encaran un desempleo cercano a 40 por ciento, con los jubilados, o con los que trabajan en los hospitales o en la educación, la imagen es totalmente diferente. Según Cáritas, el número de españoles que viven en la miseria se duplicó en los últimos siete años.

El modelo alternativo es Estados Unidos, que a diferencia de Europa, invierte en el crecimiento y no en la austeridad.

El crecimiento de Estados Unidos es de 2,4 por ciento, frente a un anémico 0,1 por ciento de Europa. Pero tampoco las positivas cifras macro estadounidenses coinciden con la realidad de las personas.

Un ejemplo es el aumento salarial, de 8,9 a 10 dólares por hora, realizado por Walmart, uno de los mayores empleadores de Estados Unidos. Parece una noticia excelente. Sin embargo, 60 por ciento de los empleados de la cadena de tiendas por departamentos no trabajan las horas suficientes como para ganarse la vida. Algunos trabajan dos días por semana y ganan 640 dólares mensuales, lo que les mantiene en la pobreza.

Quizás sea solo una coincidencia, pero la tasa de suicidios en Estados Unidos, que era de 11 por cada 100.000 personas en 2005, siete años más tarde ha subido a 13. Más de 40.000 estadounidenses se quitaron la vida en 2012, más que los muertos en accidentes automovilísticos, según la Asociación Americana de Suicidología.

Pero, si analizamos los datos globales, las cosas se vuelven más claras. Las utilidades del sector financiero promedian ahora más de 20 por ciento, el doble del período que va desde la Segunda Guerra Mundial hasta la década de los 70.

Entretanto, desde 1970 el aumento de la productividad se redujo a menos de la mitad. Esto significa que la economía real ha crecido solo la mitad del sector financiero, que como consecuencia está frenando al resto de la economía. (...)"        (Roberto Savio, Alainet, en Jaque al neoliberalismo, 16/03/2015)

4.2.12

El pasado verano, EE UU perdió su AAA y flirteaba con la recesión. Obama leyó bien la partitura, aprobó un nuevo plan de infraestructuras y rebajó las cotizaciones sociales. ¿Qué ha sucedido? La economía crece al 3%

"¿Qué se puede hacer? Lo primero, resolver los problemas de solvencia. Grecia no puede pagar y la quita voluntaria es un camelo. Hay que someter al país a una reestructuración completa e involuntaria de la deuda y ponerlo de nuevo a crecer.

Irlanda no puede pagar toda su deuda bancaria: cuanto antes se haga la quita antes se solucionará el problema. Son dos eventos traumáticos, pero si no se acometen urgentemente el contagio acabará haciendo insostenible la deuda italiana y entonces estaríamos ante un hecho sin muchos precedentes históricos.

Los países inmersos en el huracán financiero se tienen que desendeudar, por lo que su demanda interna no podrá crecer y tendrán que salir vía exportaciones. Esto implica que Europa debe pedir un tiempo muerto de austeridad y Alemania debe aprobar urgentemente planes de estímulo fiscal.

El BCE debe dejarse de subastas y comprar bonos masivamente, como la Reserva Federal estadounidense, hasta que consiga estabilizar los mercados y combatir la deflación.

El pasado verano, EE UU perdió su AAA y flirteaba con la recesión. Obama leyó bien la partitura, aprobó un nuevo plan de infraestructuras y rebajó las cotizaciones sociales. ¿Qué ha sucedido? La economía crece al 3%, crea empleo, baja la tasa de paro, financia la deuda pública a tipos próximos a cero y el dólar se aprecia.

Hoover y Merkel comparten ideas y es probable que compartan un lugar en la historia como los gobernantes que metieron al mundo en depresión. Confiemos en la sentencia de Keynes: "Cuando piensas que va a suceder la inevitable, surge lo imprevisto".      (El País, 15/01/2012)

2.2.12

Brotes verdes en Estados Unidos

"Tres años después de la toma de posesión del presidente Barack Obama y dos años y medio desde que acabó oficialmente la recesión, el paro permanece dolorosamente alto.

 Pero hay motivos para creer que por fin estamos en el (lento) camino hacia tiempos mejores. (...)

 ¿Por qué permito que un poco de optimismo rompa a través de las nubes? Los últimos datos económicos han sido un poco mejores, pero ya hemos vivido varios falsos amaneceres en ese frente. Y lo que es más importante, hay indicios de que los dos grandes problemas que originaron nuestra recesión -la burbuja inmobiliaria y el exceso de deuda privada- por fin están corrigiéndose. (...)

Pero la burbuja empezó a desinflarse hace casi seis años; los precios de las viviendas han vuelto a los niveles de 2003. Y después de una prolongada caída de las nuevas construcciones, Estados Unidos parece ahora seriamente escaso de casas, al menos según criterios históricos.
 
Entonces, ¿por qué no está saliendo la gente a comprar? Porque la situación de crisis de la economía deja a mucha gente que normalmente estaría comprando casas o bien incapaz de permitírselas, o demasiado preocupada por las perspectivas laborales para correr el riesgo.

Pero la economía está en crisis fundamentalmente por culpa del pinchazo inmobiliario, lo cual sugiere inmediatamente la posibilidad de un círculo virtuoso: una economía mejor conduce a un aumento de las adquisiciones de vivienda, lo cual anima la construcción, lo cual consolida la economía todavía más, y así sucesivamente.

Y si se fijan bien en los últimos datos, da la impresión de que algo así podría estar arrancando: la venta de viviendas ha subido, las reclamaciones de prestaciones por desempleo han bajado y la confianza de los promotores está aumentando.

Es más, cada vez hay más probabilidades de que se produzca un círculo virtuoso, porque hemos conseguido importantes progresos en el frente de la deuda."           (Paul Krugman:¿Está reanimándose la economía?. El País, 29/01/2012)

7.3.11

Las noticias económicas han sido mejores últimamente... Es una pena que la derecha ... quiera enviarnos rodando para abajo otra vez

"Las noticias económicas han sido mejores últimamente. Las nuevas solicitudes de prestación por desempleo están bajando; las encuestas sobre negocio y consumo indican un crecimiento sólido. Seguimos cerca del fondo de un hoyo muy profundo, pero al menos estamos remontando.

Es una pena que tantas personas, principalmente de la derecha política, quieran enviarnos rodando para abajo otra vez. (...)

Pero antes de tocar ese punto, hablemos de por qué la recuperación económica ha tardado tanto en llegar. (...)

La economía de burbuja de los años de Bush dejó a muchos estadounidenses con demasiada deuda; una vez que la burbuja estalló, los consumidores se vieron obligados a hacer recortes e, inevitablemente, arreglar sus finanzas iba a llevarles tiempo.

Y la inversión empresarial también estaba abocada a decaer. ¿Por qué aumentar la capacidad cuando la demanda de los consumidores es débil y uno no está usando las fábricas y edificios de oficinas que tiene?

El único modo en que podríamos haber evitado una depresión prolongada habría sido aprovechar al máximo la capacidad de gasto gubernamental. Pero eso no sucedió.

De hecho, el crecimiento del gasto público total se ralentizó después de que la recesión nos golpease, a medida que el débil estímulo federal se vio frenado por una oleada de recortes a escala estatal y local.

Así que hemos experimentado años de paro elevado y crecimiento insuficiente. Sin embargo, a pesar del sufrimiento, las familias estadounidenses han mejorado poco a poco su situación financiera. Y en los últimos meses ha habido indicios de un incipiente círculo virtuoso.

A medida que las familias han ido arreglando sus finanzas, han aumentado su gasto; a medida que la demanda de los consumidores ha empezado a recuperarse, las empresas han estado más dispuestas a invertir; y todo esto ha conducido a una economía en expansión, lo cual mejora aún más la situación financiera de las familias.

Pero sigue siendo un proceso frágil, sobre todo si tenemos en cuenta los efectos de la subida de los precios del petróleo y los alimentos. (...)

El pasado octubre, un exhaustivo estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegaba a la conclusión de que "la idea de que la austeridad fiscal estimula la actividad económica a corto plazo tiene poca base en los datos".

¿Y recuerdan los magníficos elogios dedicados al Gobierno conservador de Reino Unido, el cual anunció unas durísimas medidas de austeridad tras asumir el cargo el pasado mayo? ¿Cómo va eso? Bueno, de hecho, la confianza de las empresas no aumentó cuando se anunció el plan; se hundió y todavía tiene que recuperarse.

Y sondeos recientes señalan que la confianza de empresas y consumidores ha descendido todavía más, lo que indica, como se señala en un informe, que el sector privado "no está preparado para llenar el hueco dejado por los recortes del sector público". (Paul Krugman: Cómo destruir una recuperación. El País, Negocios, 06/03/2011, p. 27)

1.2.11

¡El final de la crisis!... dicen en Davos. Los parados dicen otra cosa

"- Tres velocidades; tal vez cuatro. Es paradigmático que haya sido un economista chino el padre del concepto de la salida del túnel en tres velocidades. Zhu Min, asesor especial del Fondo Monetario Internacional (FMI), acuñó la idea en la primera sesión de la cumbre.

China es la punta de lanza del mundo emergente, con India, Brasil y Rusia, y en general Asia y América Latina, saliendo de la crisis a toda velocidad. Incluso parte del África sub-sahariana crece a buen ritmo. Esa parte del mundo ha superado ya con creces los niveles de actividad previos a la crisis y empieza a generar tensiones inflacionistas.

En el segundo vagón viajan Estados Unidos, gracias a sus políticas de estímulo, con los países que mejor han capeado los problemas: Canadá, Suecia, Noruega, Finlandia o Australia, que nunca tuvieron burbuja inmobiliaria ni grandes niveles de deuda.

Y a la cola, en el tercer vehículo, Reino Unido y la eurozona, que, pese a la locomotora alemana, no acaba de solucionar la crisis fiscal y ha apostado por la austeridad germánica.

Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI, es de los que piensan que aún hay un cuarto escalón: "Japón lleva 20 años estancado, y combina una bomba demográfica, el envejecimiento de la población, con la mayor deuda del mundo", resume. (...)

- La maldición china... "Aquella maldición china que nos deseaba que vivamos tiempos interesantes ha durado más de tres años. Pero la crisis acabó, en el sentido de que es improbable que suceda algo que nos ponga otra vez al borde del abismo", apunta el profesor de Harvard Ricardo Hausmann. (...)

"La prueba de que eso se acabó es que el sindicato de banqueros vuelve a actuar como lobby, a presionar contra toda reforma, a aparecer por Davos para defender esa tomadura de pelo que consiste en que la banca tenga que ganar un 25% más cada año porque si no amenaza con dar menos crédito y ahogar la economía", ataca Simon Johnson, del MIT." (El País, economía, 30/01/2011, p. 26)

12.1.11

El culpable de la crisis económica es una teoría

"La responsabilidad primera de la crisis está en el conjunto de ideas dominantes desde los años ochenta, que llegaron a la opinión pública mezcladas con la política, la ideología, los intereses creados: la desregulación financiera que llevó a la explosión del crédito, que a su vez ha desembocado en la escasez del mismo; una innovación opaca, extrema e inentendible; el sistema financiero como amo y no como servidor de la producción; la inflación como principal meta (aunque la inflación estable no evitó la burbuja de activos); la política monetaria como suficiente en sí misma para asegurar la estabilidad macroeconómica; presupuestos equilibrados (incluso con bajos tipos de interés) en sociedades con escaso crecimiento o con necesidades básicas sin cubrir, etcétera.

Mientras remontan los viejos y desgastados códigos económicos, EE UU comienza a ver los primeros resultados de las políticas keynesianas de estímulo aprobadas por la Administración Obama: parece cerrada la posibilidad de una segunda recesión tras cinco trimestres consecutivos de crecimiento, aumenta el consumo de las familias y comienza la recuperación del empleo, aunque la historia muestra que una elevada tasa de paro puede prolongarse durante muchos años." (JOAQUÍN ESTEFANÍA: Otro timo de la estampita. El País, 10/01/2011, p. 21)

2.9.10

Los últimos datos anticipan una recuperación muy lenta, pero no una segunda recesión

"Hace unas semanas la economía estadounidense iba viento en popa, las pruebas de esfuerzo a la banca europea permitieron controlar los incendios en el mercado de deuda y Alemania sorprendió con un crecimiento sensacional que parecía augurar una recuperación más rápida en Europa. Ese estado de ánimo se ha esfumado. (...)

El que iba a ser el verano de la esperanza se está convirtiendo en el del miedo a que EE UU tropiece, vuelva a caer en la recesión y se lleve por delante la recuperación en todo el mundo. (...)

Cobra fuerza el convencimiento de que la salida del túnel será a cámara lenta. "La previsión más fiable era y es una recuperación inusualmente lenta, anémica, especialmente en los países más endeudados", dispara por teléfono el economista Paul Romer desde Stanford. Eso incluye a EE UU, a España, a Reino Unido, a Irlanda, a un buen puñado de economías posburbuja.

La única sorpresa de los últimos tres años es la rápida recuperación de Asia, debido a la política anticíclica de China, que probablemente ha puesto en marcha las mejores medidas anticrisis del mundo, quién lo iba a decir hace unos años. (...)

¿Va entonces la economía de nuevo hacia abajo? En la calle, con 14,6 millones de parados y otros 2,4 millones que ni siquiera buscan empleo en la situación actual, la respuesta parece ser afirmativa. En EE UU hay también 8,5 millones de personas que no tienen más remedio que trabajar a tiempo parcial, lo que se traduce en menos ingresos.

Y 40 millones de personas con bajos recursos que acuden a las ayudas públicas para poder comer, a los conocidos food stamps: para todos ellos, la vida es una especie de depresión contenida. (...)

Fuera de EE UU las dudas son similares. "La década anterior a la crisis no fue normal. O sea que la crisis también puede ser anormal en los países que más deuda acumularon. Algunos de los europeos -y desde luego EE UU- van a sufrir un proceso doloroso de vuelta a niveles normales de endeudamiento, que puede llevar siete años", señala Reinhart. Juan Ignacio Crespo, de Thomson Reuters, asegura que eso no supondrá una recaída en la recesión -la famosa double dip-, al menos por ahora.

"Pero sí en un crecimiento débil durante mucho tiempo, con fases de algo más de aceleración y otras de caídas durante años, que más adelante -en un par de años- sí podrían convertirse en una doble recesión", señala. "Pero es que en todas las grandes crisis ese ha sido el patrón de comportamiento", declara." (El País, 29/08/2010, p. 18/9)

24.5.10

"Pero el contagio ya se ha extendido a España, Portugal e Italia, donde sus líderes han comenzado a recortar agresivamente el gasto público e iniciado programas de austeridad. Estos programas de ajuste en la Eurozona harán decrecer la demanda agregada y amenazarán la frágil recomposición. Estamos en un punto de inflexión crítico. (...)

Varios analistas han señalado que los grandes bancos estadounidenses tienen lazos ocultos con la región a través de sus contrapartes de ultramar. Los Bancos del tipo money-center [1] negocian derivados financieros, intercambian divisas y realizan otras transacciones con grandes bancos europeos. Los bancos de EEUU pueden no tener mucha deuda soberana en Europa, pero esas instituciones europeas sí.

Si Grecia entra en cesación de pagos, podría generarse una crisis de confianza en el mercado bancario europeo que se extendería a los grandes bancos estadounidenses.
“Obviamente, los bancos europeos tienen una exposición financiera con Grecia. Los bancos americanos han colocado préstamos en estos bancos”, dice Keith Davis, un analista de Farr Miller & Washington. “La exposición puede asumir variados canales –no es difícil imaginar cómo puede expandirse el incendio-”. (Europe's debt Crisis, US Banks Exposure", Paul Davis and Matt Monks, American Banker) (...)

“La composición del crecimiento chino se ha sometido a un cambio potencialmente traicionero: ante la ausencia de demanda extranjera en expansión para sus exportaciones, ha apostado por un masivo aumento en el crédito bancario doméstico para avivar su tasa de crecimiento. Además, cuando se lo mide en términos relativos al tamaño de su economía, el salto de 27 puntos porcentuales en los préstamos bancarios respecto al PIB no tiene precedentes; en ningún momento de la historia hubo una nación que intentara tal inusitado incremento en la dirección estatal del crédito bancario.

Qué gran cambio: de una bestia exportadora a un adicto al crédito. ¿Quién podría haberlo pensado en 2001, el año en que todo comenzó a ir bien para China? ...China se ha convertido en el mayor prestamista del mundo, después de haber amasado cerca de 2,3 billones de dólares de intercambio comercial sobre nosotros. De todos modos, el espectro de una nación prestamista que obtiene ganancias comerciales persistentes tiene presagios históricos que no auguran nada bueno. Ha sucedido sólo dos veces antes, con la economía estadounidense en la década de 1920 y con la economía japonesa en los 80.” ("China: Hugh Hendry warns investors' infatuation is misguided" UK Telegraph)

La economía china marcha con sobreinversión, subconsumo y muy ajustados márgenes de.beneficios. Una ralentización de la economía china sólo acentuará la recesión en la UE, al reducir la cantidad de liquidez en el sistema. Esto conducirá a una contracción del crédito y a la caída de la demanda. Las presiones deflacionarias siguen creciendo." (...)

Cerca de 800 mil millones de dólares en estímulos fiscales apenas consiguieron colocar la economía en el terreno de los números positivos. Fuera de la reconstitución de inventarios, el PIB creció solo un 1,38% (como señala Rosenberg) “una de las trayectorias post recesión más débiles de toda la historia”. En los Estados Unidos, los consumidores se enfrentan a un duro porvenir; escasas oportunidades de empleo, crecimiento acelerado de deudas personales, incrementos salariales estancados, y acceso cada vez más restringido al crédito. Los consumidores están demasiado apretados como para sacar del barro a la economía, y Wall Street lo sabe." (Sin Permiso, 23/05/2010, citando a 'Inestabilidad sistémica: hacia una recaída en la recesión' de Mike Whitney)

12.5.10

La crisis financiera se acaba... empieza la...

"La recuperación sorprende por su fuerza, pero queda supeditada a la crisis de deud. (...)

Sin embargo, la primera economía del mundo, Estados Unidos, ha desafiado la inercia de la Historia y ha logrado dejar atrás la crisis seis meses antes de lo que, de media, ha sucedido en las recesiones provocadas por crisis financieras. Por el contrario, la zona euro se está comportando siguiendo el patrón típico de las economías que se recuperan de este tipo de crisis. Estos dos comportamientos dispares no tienen el mismo impacto sobre el conjunto de la economía mundial, en la que además los países emergentes han demostrado mayor resistencia a la crisis y un fuerte desempeño económico posterior. (...)

Los inversores aún no tienen claro si la crisis de deuda europea puede contenerse o si el mundo se encamina hacia otra crisis financiera como la que desencadenaron las hipotecas subprime. "La gente está preocupada por saber si Grecia es o no Bear Sterns, si Portugal es otro Lehman Brothers y si España acaba siendo AIG", decía hace un par de semanas BNP Paribas en una nota a clientes." (El País, Negocios, 09/05/2010, p. 8)