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21.6.23

Francisco Correa, el gran cabecilla de la trama Gürtel, ha salido de la cárcel. Diez años de prisión ha cumplido Don Vito... La corrupción en España penaliza poco. Aquí seguimos perdonando al delincuente de guante blanco... se sabe es que sale de la cárcel con un contrato bajo el brazo de la cadena de televisión Intereconomía. No es nada nuevo. En este país muchos delincuentes que han cumplido su pena llegan a tertulianos, comentaristas de actualidad o escritores pasando primero por la fase de chorizo. ¿Es ético o moral? No parece... así son los tiempos cínicos de esta absurda posmodernidad que nos ha tocado vivir... En resumen, que Correa salió ayer del chabolo. Con pantalón azul, polo rojo y largos cabellos encanecidos en plan Conde de Montecristo, y corrió hacia el Audi oscuro que le esperaba en la puerta (el coche hace al hombre, no hay que perder las viejas costumbres), y salió pitando... lo que queda realmente en la opinión pública, en el español medio, es que el pájaro ha volado de la jaula

 "Francisco Correa, el gran cabecilla de la trama Gürtel, ha salido de la cárcel. Diez años de prisión ha cumplido Don Vito, como le gustaba hacerse llamar en los ambientes delictivos y políticos. ¿Es mucha pena, poca, justa, injusta? Es la que establece la ley, así que no hay mucho más que decir. La corrupción en España penaliza poco. Aquí seguimos perdonando al delincuente de guante blanco mientras cargamos las tintas con el robagallinas, sobre el que suele caer todo el peso de la Justicia.

Diez años, diez. Si lo pensamos bien, una década a la sombra, en la trena, puede ser como para volver loco a cualquiera. Si eres claustrofóbico o culo inquieto debe parecerte el mismísimo infierno. Si te adaptas a la vida recogida u hogareña no es tan malo. Alguno pensará que una larga condena no es para tanto, que hoy las cárceles son como hoteles de cinco estrellas, piscina, sauna y gimnasio, de modo que compensa empeñar esa parte de la vida y esperar a salir a la calle ya como un nuevo rico. Hay opiniones para todos los gustos.

Ahora bien, ¿llegan a millonarios todos los corruptos o es solo un mito, una leyenda urbana, y al final la mayoría acaban arruinados, fracasados y tirados en la barra de un bar? Pues hombre, depende. Unos se lo montan bien, saben guardar el piquillo en Suiza, Jersey o en las Caimán, o enterrarlo bajo un árbol de Zihuatanejo, como el personaje aquel de Cadena Perpetua, y así cuando salen de la penitenciaría provincial tienen un remanente para rehacer sus vidas. A otros no les va tan bien, lo pierden todo en abogados, costas, multas, indemnizaciones, reparaciones morales, divorcios y devolución de lo robado. Estos suelen terminar en la ventanilla de alguna Administración, pidiendo una limosna del Estado para sobrevivir. O en la cola de un comedor social, o yéndose a vivir con los padres como un viejo adolescente. Y luego están los que, tras una vida de trapacerías, han guardado pasta a morir en la caja fuerte de algún banco extranjero, pero no pueden tocarla porque a poco que meten la llave en la cerradura y marcan la clave de seguridad, la Policía ya les ha puesto las esposas. Saber que estás forrado, pero condenado a vivir como un homeless, debe dar mucha rabia. Justicia poética, ya que de la otra no hay.

No sabemos cuál es la situación personal y económica de Correa ni nos interesa. Lo que sí se sabe es que sale de la cárcel con un contrato bajo el brazo de la cadena de televisión Intereconomía. No es nada nuevo. En este país muchos delincuentes que han cumplido su pena llegan a tertulianos, comentaristas de actualidad o escritores pasando primero por la fase de chorizo. ¿Es ético o moral? No parece. Poco puede aportar el ladrón, butronero o carterista a una sociedad más decente y limpia. Pero así son los tiempos cínicos de esta absurda posmodernidad que nos ha tocado vivir.

En cualquier caso, España es ese país donde más memorias de forajidos se leen al año. El género atrapa mucho al personal. Prueben a cometer un crimen y a escribir una novela o autobiografía. Te quitan el libro de las manos. Pelotazo asegurado. En el caso que nos ocupa, parece ser que los directivos de Intereconomía invitan a Don Vito a trabajar como administrativo, o eso se rumorea. Debe ser una obra de caridad o algo así, teniendo en cuenta que la cadena ultraconservadora promueve valores como el “humanismo cristiano”. Será que, como son tan piadosos en esa casa, se han propuesto rehabilitar a la oveja negra, sacarla del mal camino, reinsertarla en el sentido religioso del término, que no en el social o político, ya que eso de la reinserción siempre fue cosa de constitucionalistas rojos. Intereconomía es como el Cáritas de la delincuencia organizada y no descartemos que recalen allí otros grandes personajes de la España negra y policial de este siglo.

En resumen, que Correa salió ayer del chabolo. Con pantalón azul, polo rojo y largos cabellos encanecidos en plan Conde de Montecristo (a unos la cárcel los broncea, a otros los avejenta), corrió hacia el Audi oscuro que le esperaba en la puerta (el coche hace al hombre, no hay que perder las viejas costumbres) y salió pitando de allí sin declaraciones a la prensa. No comment. Dicen que está en régimen de semilibertad, pero lo que queda realmente en la opinión pública, en el español medio, es que el pájaro ha volado de la jaula.

Cuentan las crónicas judiciales que Don Vito ha tenido buen comportamiento penitenciario, un factor que sin duda ha ayudado a su excarcelación con el tercer grado. En todo este tiempo entre rejas solo se portó como un chico malo una vez, aquel día que los funcionarios lo pillaron con un celular. ¿Y qué es eso en el mundo de hoy en día? Cualquiera sabe que una persona sin teléfono móvil es como un marginado, un excluido social, un viajero perdido en un tiempo pasado. Instagram y TikTok integran más que cien talleres de artesanía y mecánica para presos con ganas de aprovechar el tiempo. Así que, por ahí, nada que objetar.

Más allá de aquel incidente menor, Correa ha pasado la mayor parte de la condena preparando sus defensas, lo cual le ha debido quitar años de vida teniendo en cuenta que los juicios le brotaban como setas. También ha tenido tiempo de reflexionar e incluso sufrió arrebatos súbitos de sinceridad, como cuando, en pleno juicio por los contratos irregulares adjudicados a sus empresas durante la visita del papa a Valencia en 2006, llegó a confesar ante el tribunal que compartía la cuenta suiza Soleado con el rey emérito y otros grandes de España. Hasta le entraron “ganas de llorar” al escuchar cómo Juan Carlos I, en su discurso de Nochebuena, decía aquello de que la Justicia es igual para todos. “Ese señor [el emérito] que está en la misma cuenta que yo y tiene el doble de dinero que yo está en libertad”, se lamentó y con razón. ¿Ven ustedes como no era tan malo Don Vito? Es lo que tiene pasarse una temporada en el infierno, como Rimbaud. Que aclara mucho las ideas y hace ver la luz."                (

Francisco Correa, el gran cabecilla de la trama Gürtel, ha salido de la cárcel. Diez años de prisión ha cumplido Don Vito, como le gustaba hacerse llamar en los ambientes delictivos y políticos. ¿Es mucha pena, poca, justa, injusta? Es la que establece la ley, así que no hay mucho más que decir. La corrupción en España penaliza poco. Aquí seguimos perdonando al delincuente de guante blanco mientras cargamos las tintas con el robagallinas, sobre el que suele caer todo el peso de la Justicia.

Diez años, diez. Si lo pensamos bien, una década a la sombra, en la trena, puede ser como para volver loco a cualquiera. Si eres claustrofóbico o culo inquieto debe parecerte el mismísimo infierno. Si te adaptas a la vida recogida u hogareña no es tan malo. Alguno pensará que una larga condena no es para tanto, que hoy las cárceles son como hoteles de cinco estrellas, piscina, sauna y gimnasio, de modo que compensa empeñar esa parte de la vida y esperar a salir a la calle ya como un nuevo rico. Hay opiniones para todos los gustos.

Ahora bien, ¿llegan a millonarios todos los corruptos o es solo un mito, una leyenda urbana, y al final la mayoría acaban arruinados, fracasados y tirados en la barra de un bar? Pues hombre, depende. Unos se lo montan bien, saben guardar el piquillo en Suiza, Jersey o en las Caimán, o enterrarlo bajo un árbol de Zihuatanejo, como el personaje aquel de Cadena Perpetua, y así cuando salen de la penitenciaría provincial tienen un remanente para rehacer sus vidas. A otros no les va tan bien, lo pierden todo en abogados, costas, multas, indemnizaciones, reparaciones morales, divorcios y devolución de lo robado. Estos suelen terminar en la ventanilla de alguna Administración, pidiendo una limosna del Estado para sobrevivir. O en la cola de un comedor social, o yéndose a vivir con los padres como un viejo adolescente. Y luego están los que, tras una vida de trapacerías, han guardado pasta a morir en la caja fuerte de algún banco extranjero, pero no pueden tocarla porque a poco que meten la llave en la cerradura y marcan la clave de seguridad, la Policía ya les ha puesto las esposas. Saber que estás forrado, pero condenado a vivir como un homeless, debe dar mucha rabia. Justicia poética, ya que de la otra no hay.

No sabemos cuál es la situación personal y económica de Correa ni nos interesa. Lo que sí se sabe es que sale de la cárcel con un contrato bajo el brazo de la cadena de televisión Intereconomía. No es nada nuevo. En este país muchos delincuentes que han cumplido su pena llegan a tertulianos, comentaristas de actualidad o escritores pasando primero por la fase de chorizo. ¿Es ético o moral? No parece. Poco puede aportar el ladrón, butronero o carterista a una sociedad más decente y limpia. Pero así son los tiempos cínicos de esta absurda posmodernidad que nos ha tocado vivir.

En cualquier caso, España es ese país donde más memorias de forajidos se leen al año. El género atrapa mucho al personal. Prueben a cometer un crimen y a escribir una novela o autobiografía. Te quitan el libro de las manos. Pelotazo asegurado. En el caso que nos ocupa, parece ser que los directivos de Intereconomía invitan a Don Vito a trabajar como administrativo, o eso se rumorea. Debe ser una obra de caridad o algo así, teniendo en cuenta que la cadena ultraconservadora promueve valores como el “humanismo cristiano”. Será que, como son tan piadosos en esa casa, se han propuesto rehabilitar a la oveja negra, sacarla del mal camino, reinsertarla en el sentido religioso del término, que no en el social o político, ya que eso de la reinserción siempre fue cosa de constitucionalistas rojos. Intereconomía es como el Cáritas de la delincuencia organizada y no descartemos que recalen allí otros grandes personajes de la España negra y policial de este siglo.

En resumen, que Correa salió ayer del chabolo. Con pantalón azul, polo rojo y largos cabellos encanecidos en plan Conde de Montecristo (a unos la cárcel los broncea, a otros los avejenta), corrió hacia el Audi oscuro que le esperaba en la puerta (el coche hace al hombre, no hay que perder las viejas costumbres) y salió pitando de allí sin declaraciones a la prensa. No comment. Dicen que está en régimen de semilibertad, pero lo que queda realmente en la opinión pública, en el español medio, es que el pájaro ha volado de la jaula.

Cuentan las crónicas judiciales que Don Vito ha tenido buen comportamiento penitenciario, un factor que sin duda ha ayudado a su excarcelación con el tercer grado. En todo este tiempo entre rejas solo se portó como un chico malo una vez, aquel día que los funcionarios lo pillaron con un celular. ¿Y qué es eso en el mundo de hoy en día? Cualquiera sabe que una persona sin teléfono móvil es como un marginado, un excluido social, un viajero perdido en un tiempo pasado. Instagram y TikTok integran más que cien talleres de artesanía y mecánica para presos con ganas de aprovechar el tiempo. Así que, por ahí, nada que objetar.

Más allá de aquel incidente menor, Correa ha pasado la mayor parte de la condena preparando sus defensas, lo cual le ha debido quitar años de vida teniendo en cuenta que los juicios le brotaban como setas. También ha tenido tiempo de reflexionar e incluso sufrió arrebatos súbitos de sinceridad, como cuando, en pleno juicio por los contratos irregulares adjudicados a sus empresas durante la visita del papa a Valencia en 2006, llegó a confesar ante el tribunal que compartía la cuenta suiza Soleado con el rey emérito y otros grandes de España. Hasta le entraron “ganas de llorar” al escuchar cómo Juan Carlos I, en su discurso de Nochebuena, decía aquello de que la Justicia es igual para todos. “Ese señor [el emérito] que está en la misma cuenta que yo y tiene el doble de dinero que yo está en libertad”, se lamentó y con razón. ¿Ven ustedes como no era tan malo Don Vito? Es lo que tiene pasarse una temporada en el infierno, como Rimbaud. Que aclara mucho las ideas y hace ver la luz."                (José Antequera, Diario16, 16/06/23)

24.1.23

En 2013 el Ayuntamiento de Madrid presidido por Ana Botella, esposa de Aznar (D. José María), vendió 1806 viviendas sociales al fondo buitre Blackstone por la irrisoria cantidad de 128,5 millones. Poco después, José María Aznar Botella, a través de otro fondo norteamericano llamado Cerberus se quedó con el 80% de los activos inmobiliarios del BBVA valorados en 13.000 millones, los 35.700 inmuebles del Banco de Santander, la mayoría de los activos del Banco de Sabadell, valorados en 9.100 millones y los de Bankia, con un valor superior a los 5.000 millones. La mayoría de los inmuebles gestionados por Cerberus directa o indirectamente proceden de desahucios... Está claro que la crisis del 2008, provocada por las políticas neoliberales de Aznar y Rato sumió en la miseria a miles y miles de familias, pero en absoluto a la familia Aznar-Botella

 "En 2013 el Ayuntamiento de Madrid presidido por Ana Botella, esposa de Aznar (D. José María), vendió 1806 viviendas sociales al fondo buitre Blackstone por la irrisoria cantidad de 128,5 millones. Poco después, José María Aznar Botella, a través de otro fondo norteamericano llamado Cerberus se quedó con el 80% de los activos inmobiliarios del BBVA valorados en 13.000 millones, los 35.700 inmuebles del Banco de Santander, la mayoría de los activos del Banco de Sabadell, valorados en 9.100 millones y los de Bankia, con un valor superior a los 5.000 millones. 

La mayoría de los inmuebles gestionados por Cerberus directa o indirectamente proceden de desahucios y los que vendió la Alcaldesa Botella fueron construidos con dinero público para proporcionar vivienda a quienes no tenían ningún medio de conseguirla. Está claro que la crisis del 2008, provocada por las políticas neoliberales de Aznar y Rato sumió en la miseria a miles y miles de familias, pero en absoluto a la familia Aznar-Botella.

Con la venta de las viviendas sociales por parte del Ayuntamiento de Madrid y la incorporación de miles de viviendas a la cartera de fondos buitres como Cerberus se iniciaba en España un periodo calamitoso para quienes carecían de techo y aspiraban a tenerlo y para quienes vivían de alquiler. Compraron muy barato, especularon con el precio, vendieron caro y subieron los alquileres hasta extremos absolutamente inasumibles por los inquilinos.

 La entrada apabullante de los fondos buitre en el sector inmobiliario español, la sumisión de las administraciones locales a sus intereses, la conversión de viviendas en residencias turísticas, el abandono de los cascos viejos por la autoridad competente en la materia y la casi inexistente política de viviendas sociales de las comunidades autónomas y los ayuntamientos han convertido un pilar básico del Estado del bienestar en negocio especulativo que enriquece a unos cuantos, sobre todo a los fondos buitre, y empobrece a la mayoría, sobre todo jóvenes, al impedirles tener un techo que le permita vivir con dignidad.

Muchas veces se habla de la necesidad de reformar la actual Constitución, y es cierto que hay algunos artículos que han quedado obsoletos y otros que necesitan ser ajustados al tiempo y las necesidades actuales. Pero, como hemos dicho en otras ocasiones, la mejor de las constituciones de nada vale si no existe intención de cumplirla y el órgano encargado de velar por ese cumplimiento mira para otro lado o declara constitucionales decisiones que van claramente contra la letra y el espíritu de la Carta Magna.

En concreto, el artículo 47 de la actual Constitución dice lo siguiente: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

 No es un artículo oscuro, poliédrico, que se pueda interpretar de cien mil maneras, todo lo contrario, es diáfano, concreto y directo al obligar a la administración, en este caso la municipal y autonómica que tienen todas las competencias, a proveer de vivienda a todos los ciudadanos del país independientemente de su condición social, raza, sexo y cuenta corriente, anteponiendo el interés general al de los particulares para evitar la especulación y, de ese modo, conseguir precios más asequibles.

 ¿Qué han hecho comunidades como las de Madrid o Cataluña? ¿Qué las demás administraciones implicadas? Promover la especulación, recalificar terrenos de acuerdo con los grandes promotores, consentir que se expulsen a miles de vecinos de sus viviendas y comercios, favorecer la figura del urbanizador particular, vender a precio de saldo viviendas públicas que jamás debían haber enajenado, obligar a los jóvenes a convivir hacinados en pisos de cuarenta metros por mil quinientos euros al mes, abandonar la parte vieja de las ciudades a su suerte o a la que le departe el turismo masivo incontrolado, es decir, han hecho justo lo contrario a lo que manda la Constitución, dejar sin vivienda a millones de personas para favorecer los intereses de los bancos en un primer momento y los de los fondos buitre en una fase posterior.

Al igual que pretenden hacer, y están haciendo, con la Sanidad, la Educación, las Pensiones, la Vejez o la Dependencia, la derecha patria ha entregado el derecho constitucional a la vivienda a los piratas, a los corsarios, a los filibusteros, de manera que hoy sólo pueden tener un lugar digno donde resguardarse, formar una familia o vivir como quieran aquellas personas que tienen mucho dinero o sus descendientes. Al resto de los hispanos les está totalmente prohibido poder tener un hogar donde hacerse la comida, dormir, leer o revolcarse porque primero están los intereses y los negocios de los desalmados, acaparadores, chorizos y demás mierdas que hablan de la patria con la boca llena mientras la venden a cachitos a fondos piratas normalmente norteamericanos, eso sí, con un brazo en alto y el otro en la cartera.

 El derecho constitucional a la vivienda ha sido triturado por la derecha española. Es hora inexcusable de que el Estado intervenga decididamente para obligar a quienes tienen las competencias a la creación de un parque público de viviendas sociales que cubran una necesidad tan vital. Esa empresa urgente e inaplazable debería poner foco en dos sectores fundamentales, la rehabilitación integral de los cascos históricos de nuestras ciudades y en el control de las viviendas que manejan los fondos buitre. La dejación de funciones es inadmisible en una cuestión que de no ser abordada con prontitud llevará a la pobreza existencial a millones de jóvenes que ya dedican mucho más de la mitad de sus ingresos a alojamientos compartidos tercermundistas. Acabar con la especulación en un sector vital no es un capricho, es un mandato constitucional irrenunciable."                 (Pedro Luis Angosto  , Nueva Tribuna.es, 19 de enero de 2023)

13.1.20

Foreign Policy: Aznar, entre los cinco peores presidentes del mundo... por el 11M, por negar el cambio climático, por el alcohol...

"Foreign Policy', una revista de Estados Unidos, ha elaborado una lista de los cinco peores presidentes del mundo. Un ránking en el que hay presencia española, puesto que José María Aznar, expresidente de España entre 1994 y 2004, es uno de los escogidos por esta publicación. 

El exdirigente popular comparte este honroso título con el excanciller alemán Gerhard Schröder (entre 1998 y 2005), el nigeriano  Olesegun Obasanjo (presidente de Nigeria entre 1999 y 2007), Joseph Estrada (presidente de Filipinas entre 1998 y 2001) y Thaksin Shinawatra (primer ministro de Tailandia entre 2001 y 2006).


La revista da varios argumentos por los que Aznar merece el título de “peor presidente”. El primero de ellos es la postura de este durante el 11-M. “Trató de culpar de los atentados en Madrid a la banda terrorista ETA cuando en realidad eran llevados a cabo por extremistas islámicos con la esperanza de castigar a España por su apoyo a la impopular guerra de Iraq”, señala la publicación. “Aznar se ha distinguido principalmente por la extremidad de su retórica”, afirman.

Otro motivo que esgrime la revista es la frivolidad con la que el expresidente se ha tomado todos los temas relacionados con el cambio climático. “Aznar se ha unido al presidente checo Vaclav Klaus, al calificar el calentamiento global como una nueva religión”, critican. Asimismo, recuerdan algunas declaraciones del popular en esta materia, como cuando tildó a los ecologistas como “abanderados del calentamiento global que tratan de restringir libertades en nombre de una noble causa como hicieron los comunistas”.


En tercer lugar, la revista hace hincapié en las consideraciones racistas del expresidente. Y como prueba de ello señalan la idea de que los musulmanes debían pedir perdón por la invasión de España, cuando calificó el diálogo interreligioso de “estúpido”, o cuando tildó la elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos como “un exotismo histórico y un previsible desastre económico”.


Por último, Foreign Policy también hace referencia a la polémica defensa que hizo Aznar de beber alcohol, en esta caso vino, aunque se vaya a conducir, desoyendo de esta manera cualquier campaña de tráfico de la DGT, y a su actual “amistad” con Israel."                      (El Plural, 11/01/20)

18.12.19

Aznar, el primer buitre... Su política de vivienda se desplegó en tres pilares, a cual más nefasto... Entre los directivos de las empresas beneficiadas del grupo de los fondos buitre sobresale José María Aznar Botella

"La política de vivienda del aznarismo se desplegó en tres pilares, a cual más nefasto. El primero fue la liberalización completa del suelo, consistente en que se pudiera edificar en cualquier rincón, parcela o descampado siempre que no estuviese específicamente prohibido.

Esa era la filosofía ultraliberal de la ley del suelo de Josemari Aznar, de 1998. Pretendía abaratar la vivienda mediante un silogismo oferta-demanda de fachada imbatible. A más suelo disponible, mejores precios para los productos de la construcción.

El resultado fue justo el contrario: el afán especulador, unido a la desmesura financiera y a la escasez de oferta pública de vivienda que actuase como moderadora del sector, derivó en una desaforada burbuja inmobiliaria de resultado cruel: la Gran Recesión desatada al cabo de años de desafueros fue aquí mucho más fuerte que en la mayor parte de países.

Paradójicamente, acarreó la mochila de esta pesada herencia, no quien la generó, sino el Gobierno siguiente, el de José Luis Rodríguez Zapatero, por su escasa habilidad y lentitud en paliar luego la crisis. Pero no había sido él su causante, sino el aznarismo, que le acusó, en falso, de ser su responsable.

El segundo pilar fue el boicoteo a la creación de vivienda de protección oficial (VPO). En 1997, año previo a la nefanda ley, se calificaron 85.028 VPO; en 2002 bajaron a 37.544; en 2011, con Zapatero, subieron a 58.308, y en 2017, con Mariano Rajoy, capotaron ¡a 4.938! (cifras del Ministerio de Fomento).

El tercer pilar fue la estrategia Robin Hood: quitarles a los pobres para malvender a los ricos, los fondos buitre. La Administración municipal madrileña de Ana Botella, alcaldesa por esposa, entregó 1.860 pisos habitados, de alquiler público, a Blackstone, en una irregular operación (2013) blanqueada —tras condenarla— por el Tribunal de Cuentas gracias al voto de la imparcial Margarita Mariscal de Gante, exministra de Josemari.

Al mismo tiempo, la Comunidad de Madrid del heredero de Esperanza Aguirre, Ignacio González, hizo lo propio con 2.935 viviendas del instituto autonómico Ivima, por 200 millones, al grupo Goldman Sachs. El Tribunal Supremo acaba de ratificar que la operación perjudicó a los arrendadores y fue nula, como había fijado el Tribunal Superior de Madrid. 

Entre los directivos de las empresas beneficiadas del grupo sobresale José María Aznar Botella. Gran experto sectorial como consejero de Gesnova, filial de Blackstone, tan bien tratada por mamá."               (Xavier Vidal-Folch, El País, 16/12/19)

23.4.19

Lo cloaca principal: “Rato y Aznar venían a llevarse maletas llenas de dinero”




"Publicado el 16 abr. 2015. http://iniciativadebate.net Edición con todos los cortes que se han hecho públicos de la conversación entre el "agente de Inteligencia" Francisco Nicolás y el financiero Javier de la Rosa."


"Recupero el artículo que publicamos hace un par de años, ahora que parece que hay interés en los medios por mostrar alguna de las migajas insustanciales de las ‘cloacas del Estado’. A ver si esos medios o la ‘justicia’ se atreven, aunque sea a destiempo, con esto otro que conocen tan bien.

De esto no se quiere hablar. Seleccionando las ‘perlas’ de la confesión de Javier de la Rosa

Paco Bello
En la grabación (consentida) que se ha hecho pública, y por si coge despistado a alguien, hay que señalar que el exbanquero y ex amigo íntimo de Juan Carlos I, Javier de la Rosa, creía estar haciendo una confesión a un agente de Inteligencia. No es por tanto una de esas conversaciones informales en las que con un par de copas alguien se pueda dejar llevar “demasiado”, si fuera el caso, por los excesos o la fantasía.

Y lo que se cuenta es suficiente –insisto, con la plena disposición del protagonista–, para que ahora mismo ya hubiera actuado la fiscalía y se estuviera tomando declaración a un montón de ‘personalidades’, a pesar de no ser cierto (algo que no está ni mucho menos claro en ningún sentido) que su interlocutor fuera un verdadero “agente”. Aunque (y esto es lo más grave), esta conversación ya la había tenido Javier de la Rosa con agentes (sin el “supuesto”) de la UDEF.

Algo más. Sufriendo como sufrimos en este país unos medios de comunicación tan sensacionalistas como deprimentes, de esos que convierten en noticia de alcance (con lo que rellenan páginas y horas y horas de programación) si un particular ha cometido una presunta irregularidad en su declaración de hacienda, si ha mentido en su currículo, o si otro no desarrollaba sus tareas en un lugar concreto (cuando no se trata del robo de las bragas de una tonadillera presidiaria, o lo que come la hija de una chica que mantuvo una relación con un torero), debería resultar intrigante a los que no sepan de qué va esto de la “democracia a la española”, que esos mismos medios no nos estén bombardeando con una declaración que incluye alguna de estas perlas (no estrictamente literales):

– “Me parece muy bien que se tapara lo del rey, porque es el Jefe del Estado y todo eso”.

– “Belén Suárez en el juicio tapó lo de Pujol, y lo del rey, lo de Felipe, Aznar, Rajoy …”.

– “Me dieron 200 millones de tres: Botín, Suqué y de Sumarroca, para entregárselos a Trías”.

– “De Jorge Fernández no os fiéis, aunque le tengáis cariño”, “y no olvidéis que Jorge (Fernández Díaz) ha vivido de Pujol”.

– “El que tiene que ir (por FCC), y no digáis nunca que os lo he dicho yo, es un tal Jordi Piera”.

– “Hay un “negocio” que aún no ha descubierto nadie, el de General Lab, vendido a Labco, del que los Sumarroca tienen el 30%, y al que le dieron toda la sanidad de Catalunya”.


– “La base del despacho de Roca son los contratos de toda la administración con él, a cambio de no contar lo del hijo (de Pujol)”, “un chantaje”.


– “La agencia de detectives Método 3 es de la novia del hermano de Pérez Rubalcaba”

– “Ya sabes que en esa conversación se habló de Jorge Fernández, de que golpeaba a su mujer, de sus locuras”.

– “A Josep (Pujol), lo pescaron con una pick-up llena de dinero en efectivo en la frontera entre Argentina y Chile”

– “…Y Arturo Fasana, tú y yo sabemos que tiene en su cuenta 300 millones del rey, aunque también están ahí ‘los Albertos’”

– “A Garzón se lo cargaron por esto, no por nada más, porque sin querer había tocado una tecla que no debía tocar”

– “Venían a las ocho y media de la mañana: Rato, su hermano, Aznar… a llevarse maletas llenas de dinero”, “lo tuve que grabar en vídeo porque los de KIO no se lo creían”.

– “De las ITV’s hay mucho más que sacar, yo os puedo ayudar”
… y muchas más.

Más allá de la vergüenza ajena que uno siente al escuchar este tipo de conversaciones en las que lo amoral se trata con la mayor naturalidad ante un presunto agente de la Ley (con lo que esto supone), lo que queda definitivamente claro es que en este país no hay nada que se parezca a un Estado de Derecho, y que si hay alguna justicia (aparte del paripé que se hace con los ladrones de cuello blanco), es para castigar con toda la dureza a los “robagallinas”.

 Lo más triste es que somos los que podemos acabar sufriendo esa justicia para “robagallinas” los que ponemos, manipulados o no, a este tipo de personas al frente de los gobiernos."                 (Paco Bello, Iniciativa Debate, 17/04/15)

18.1.19

Aznar o cómo colocar a los amigos... Miguel Blesa, Juan Villalonga, Francisco González... el capitalismo de amiguetes...

"A finales de septiembre, el BBVA oficializó la retirada del que había sido presidente del banco en las últimas dos décadas. Con la jubilación a los 75 años de Francisco González se va el último de los ejecutivos que llegaron a la cúspide de la economía española durante el gobierno de José María Aznar. 

González era un broker financiero cuando su amigo le puso al frente de Argentaria antes de privatizar el banco y su posterior fusión con el BBV en 1999. A pesar de predicar un liberalismo ultra, con la mínima intervención del Estado, el expresidente del gobierno no dudó en colocar en la cúpula de las empresas antaño de ámbito público a personas cercanas, incluso amigos personales. Y en algunos casos la cosa acabó muy mal.

Por ejemplo, Juan Villalonga al frente de Telefónica. “De los años de [el colegio] El Pilar, mis dos mejores amigos eran Juan Villalonga y Juan Manuel Hoyos”, asegura Aznar en sus memorias. Villalonga y Aznar entraron juntos en unos de los colegios favoritos de las familias adineradas de Madrid. 

La larga amistad entre ambos quedó patente cuando el expresidente puso a su amigo al frente de Telefónica, por entonces la joya de la corona del sistema de empresas de España, aunque tras varios escándalos y tras haber orquestado su privatización total, Villalonga tuvo que dejar la compañía. 

Ahora este empresario vuelve a aparecer en los medios a raíz de las filtraciones de su “gran amigo” el comisario Villarejo. Fue el propio Villalonga quien le presentó a este a Corinna Zu Sayn-Wittgenstein.

Aún peor le fue a Miguel Blesa, compañero de pupitre de Aznar en la preparación de las oposiciones para inspector de Hacienda. Más tarde “trabaron una muy buena amistad cuando compartieron destino como inspectores de Hacienda en Logroño”, asegura la periodista Carmen Tomás. Desde el minuto uno en el poder, Aznar movió hilos para posicionar a su amigo Blesa. 

Primero logró colocarlo en el consejo de Antena 3 Televisión, en representación de Banesto. Esto fue posible “tras un acuerdo de Aznar con los responsables del banco antes de que fuera adjudicado a Santander”, explica el periodista José García Abad. Después Aznar lo aupó hasta la presidencia de Caja Madrid, a pesar de no tener experiencia bancaria. 

El desenlace de ese episodio es conocido: rescate con fondos públicos (el mayor de la historia de España), tarjetas Black y miles de pequeños accionistas y ahorradores en la ruina por las acciones preferentes. Blesa falleció con el nombre ya empañado tras un accidente con una escopeta de caza en julio de 2017. Aznar fue uno de los grandes ausentes en su entierro.
Manuel Pizarro presidía Ibercaja cuando su amigo Aznar llegó a la Moncloa. Fue quien le apodó cariñosamente como Franquito, mote con el que varios amigos se referían al expresidente debido a su costumbre de sumirse en profundos silencios y callar lo que realmente piensa, igual que el dictador Francisco Franco.

 Pizarro pasó de ser un agente de bolsa a convertirse en consejero de Endesa, El Corte Inglés, Telefónica y otras grandes empresas. En poco tiempo, este aragonés de familia franquista fue ascendido a la presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) y poco después, en 2002, Aznar lo nombró presidente de Endesa, en sustitución de Rodolfo Martín Villa, también amigo del expresidente. 

Pizarro dejó la eléctrica en 2007 (14 millones de euros de indemnización mediante) y un año después se afilió al PP y fue número dos del partido en Madrid. La amistad de Pizarro y Aznar es tal que él mismo y su hija Blanca fueron testigos de la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag. 

En 2016, al mismo tiempo que marcaba distancias frente a Mariano Rajoy, Aznar nombró a Pizarro vicepresidente de  su think tank neoconservador, la Fundación FAES, donde coincidió con Blesa, Villalonga y otros amigos del exmandatario."                     (José Bautista, La Marea, 09/01/19)

11.1.19

“Cuando los discípulos de Aznar te hablen de la bandera recuérdales esto”: la venta del sector público del aluminio a Alcoa

"Este martes, trabajadores de la multinacional Alcoa se concentran en Madrid en un día clave para el futuro de las plantas de Aviles y A Coruña, en la jornada en que la multinacional se reúne con Industria y con los gobiernos regionales por el posible ERE. Y lo cierto es que hay pocas esperanzas de evitar que cientos de trabajadores acaben en la calle.

En esta jornada, el diputado de Podemos Alberto Rodríguez ha echado la vista atrás y ha resumido en un hilo de Twitter cómo llegó Alcoa a nuestro país, o cómo José María Aznar en 1998, en plena fiebre privatizadora, decidió vender el sector público del aluminio a la multinacional estadounidense. Y cómo la multinacional estadounidense hizo un "negocio redondo” logrando cuantiosos beneficios y recibiendo jugosas subvenciones.
En 1998 el Gobierno de José María Aznar decide vender a una multinacional estadounidense (@Alcoa) el potente sector público del aluminio en nuestro país.
Durante estos 20 años la empresa norteamericana que compró nuestra industria a precio de saldo, ha recibido aproximadamente 1000 millones de € en subvenciones encubiertas bajo diferentes disfraces, entre ellos el tramposo concepto de la “interrumpibilidad eléctrica”.

A lo largo de estas dos décadas la multinacional, a pesar de tener unas instalaciones amortizadas y dinero público a mansalva, no ha invertido en las fábricas de nuestro país ni siquiera lo pactado en la venta, llevándose los beneficios al extranjero.
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Ahora @Alcoa, tras ganar aprox. 200 millones de $ el año pasado, presenta un ERE, no quiere sentarse a negociar nada y pretende dejar a 700 trabajadores y sus familias en la calle.



Alberto Rodríguez @Alber_Canarias En respuesta a @Alber_Canarias
En resumen: Vendieron nuestra industria pública a capital privado extranjero, regalaron una millonada (que pagamos todos los meses en nuestras facturas de la luz), no vigilaron que cumplieran las inversiones pactadas y pretenden que 700 familias trabajadoras vayan al paro.


Cuando los discípulos de Aznar (y no es una frase hecha: PP, Cs y Vox son literalmente discípulos de su think tank ideológico) te hablen de la bandera, los símbolos y de defender España, recuérdales esto.

Por favor, recuérdaselo.


4.12.18

Qué fue del clan Becerril: los cachorros de Aznar se reparten entre sumarios de corrupción y altos cargos políticos

"Los encuentros solían celebrarse en un hotel de la Sierra de Madrid. Allí se reunía un grupo de veinteañeros -y alguno algo más mayor- que formaban parte del banquillo del PP durante los gobiernos de José María Aznar. La prensa denominó clan Becerril. Esos jóvenes compartían en los encuentros su visión del futuro de España unidos por la afinidad de su ideología. Todos pululaban por la esfera del PP, algunos con carnet.

Más allá del debate político, los seminarios servían para hacer contactos entre las jóvenes promesas del partido y empresarios que querían llevarse bien con quienes aspiraban a una larga carrera en política. Algunas de esas relaciones fraguaron 


Los encuentros, que se celebraban en un hotel y duraban varios días, solían terminar con una comida a la que acudía José María Aznar, que apadrinó muchas de las reuniones. De todo eso han pasado ya casi veinte años. (...)

Una eternidad en política. Los integrantes de aquella pandilla han desarrollado carreras muy dispares. Algunos han acabado en prisión por los negocios que surgieron de aquellas amistades. Otros están siendo investigados en casos de corrupción. Los hay también libres de toda sospecha, con una carrera política que les ha llevado a ocupar altos cargos de la vida pública.

Los implicados en casos de corrupción

Francisco Correa: Por las reuniones se pasaba solo de vez en cuando, como un empresario con ideas afines a los comensales. Correa acudía por su relación con Alejandro Agag -esa que quedó plasmada en un vídeo de sus vacaciones- y para afianzar sus contactos políticos con los cargos del PP que acudían a esos encuentros. 

Acabó compartiendo banquillo con algunos de ellos. Su estrecha relación con el partido le llevó, como contó durante el juicio, a tener una tarjeta que le permitía acceder a la sede del PP en Génova 13 por el párking sin que nadie preguntase por su presencia.

Las empresas de Correa llegaron a organizar algún encuentro del clan Becerril. Ahora, el empresario que cimentó su negocio en los contratos con el PP -como partido y desde la administración-, acumula condenas que cumple en la cárcel de Valdemoro: 13 años por la rama valenciana y 52 años por la pieza principal. Aún le quedan unos cuantos juicios pendientes.
Álvaro Pérez ‘El Bigotes’: Su presencia en los cónclaves de los jóvenes del PP era puntual. Iba de vez en cuando por su buena sintonía con algunos de los comensales. En aquella época, ‘El Bigotes’ era el encargado de modernizar los mítines del PP y de iluminar al mismo que presidía las comidas del clan.

Él mismo lo contó durante su declaración en la Audiencia Nacional durante el juicio de Gürtel: “Recuerdo que en alguna ocasión se dijo que Aznar se había hecho un lifting. Pero no era un lifting, era que lo iluminábamos de otra manera”. Cuando no se dedicaba a poner focos hacía negocios ilícitos que le han valido una condena a 13 años por la rama valenciana de la trama.
Jacobo Gordon: Se sentó ante el tribunal de Gürtel el primer día del juicio. No es que su papel en la trama fuese el más relevante, es que se había prestado a confesar. El empresario se definió como un economista que participaba en negocios inmobiliarios. Entre esos negocios detalló una promoción de pisos en Majadahonda. El alcalde de la localidad aportó 200.000 euros en negro para participar en ese proyecto del que luego se embolsaría parte de los beneficios.

Su presencia en aquellas reuniones del clan Becerril era fruto de su estrecha relación con Agag, al que trataba desde los tiempos del colegio. Gordon admitió durante su declaración que conocía a Correa de los mítines del PP y que de ahí nació la amistad que les llevó a colaborar en diversas aventuras empresariales. Gordon, por ejemplo, emitía facturas falsas para encubrir pagos de la trama. Su confesión le permitió rebajar la condena de dos años de cárcel a cinco meses. No llegó a entrar en prisión.
Alberto López Viejo: La primera “rana” de Esperanza Aguirre, el consejero del que la todopoderosa presidenta madrileña renegó en primer lugar. Luego vendrían Francisco Granados o Ignacio González, pero López Viejo fue la primera gran mancha de la política de fichajes de Aguirre: le rescató del Ayuntamiento para hacerle su hombre fuerte cuando ya había comenzado a enriquecerse con contratos amañados a favor de la Gürtel.

López Viejo usó sus contactos con Correa para que la Gürtel pudiera encargarse de  la ingente cantidad de actos de propaganda que la presidenta exigía. El entonces consejero de Deportes se hizo con el control absoluto de la agenda de Aguirre: nada se organizaba sin pasar por él. Y él todo lo organizaba con Gürtel. Está en prisión condenado a 31 años y nueve meses de cárcel.
Lucía Figar: Aunque las comidas del clan Becerril reunían a admiradores de Aznar, el verdadero referente de Figar fue Esperanza Aguirre. La propia presidenta tuvo que calmarla porque el día que Aguirre anunció su dimisión, la que entonces era su consejera de Educación no podía contener las lágrimas.

A Figar no le roza la trama Gürtel, pero le salpica de lleno el caso Púnica, en el que está imputada. Su buena relación con el informático de esa trama, Alejandro de Pedro, le llevó a encargarle trabajos de reputación online que pagó con dinero público. Más de 120.000 euros, según los investigadores. La consejera de Educación no solo echó mano del informático de Púnica para mejorar su imagen, sino que le encargó que atacase en internet a la Marea Verde y al entonces ministro de Educación Ángel Gabilondo.

Los que prosperaron en política

Juan Manuel Moreno: Uno de los nombres más de actualidad entre quienes integraban los encuentros de jóvenes promesas del PP. El candidato del partido a la presidencia de Andalucía se pasaba de vez en cuando por esos encuentros en los que Aznar ejercía de líder del grupo. Eso no impidió que Moreno le reprochase años después sus salidas de tono en público contra el PP de Rajoy. Le pidió que las hiciese en privado o llamando al propio Rajoy.

Moreno pelea ahora por desbancar al PSOE andaluz aunque con pocas opciones de conseguirlo. Es el primer examen del PP de Casado, que ya admite que las encuestas no son buenas por el momento. El candidato ya ha fracasado en otros intentos de imponerse a Susana Díaz y una nueva derrota puede desalojarle de la presidencia del PP andaluz.
Jorge Moragas: El escudero de Mariano Rajoy durante casi toda su etapa al frente del Gobierno. Comenzó a trabajar para el Ejecutivo de Aznar como director del gabinete del Secretario General de la Presidencia. Con Rajoy se convirtió en su sombra. Cumbres europeas, visitas internacionales, viajes de Estado, en los pasillos del Congreso o en Moncloa. En casi cada foto del entonces presidente del Gobierno aparecía en segundo plano su jefe de Gabinete.

Moragas ha desarrollado su carrera política sin sombra alguna de corrupción, a diferencia de otros comensales del clan Becerril. Como agradecimiento a su trabajo, el Gobierno de Rajoy le nombró en diciembre de 2017 embajador de España ante la ONU, pero el puesto le duró poco. El Ejecutivo de Pedro Sánchez le destituyó pero le ha dado otro destino: ejerce como embajador en Filipinas.
Ignacio Echániz: Otro de los jóvenes asiduos a las reuniones en la Sierra de Madrid que ha tenido una larga carrera política que aún continúa. Ha sido diputado en la Asamblea de Madrid y todavía lo es en el Congreso. Ha ejercido como consejero de Sanidad en Madrid y en Castilla-La Mancha durante el gobierno de María Dolores de Cospedal. Sin embargo, en el proceso de primarias que abrió el PP el verano pasado dio su apoyo a Pablo Casado. Actualmente es el tesorero del Grupo del PP en el Congreso.
Tomás Burgos: Uno de los que ha desarrollado una carrera política más próspera. Entró como diputado en 1993 y allí se mantuvo hasta 2016. La vuelta al Gobierno del PP en 2011 le granjeó un ascenso a la Secretaría de Estado de Seguridad Social, cargo que ocupó hasta que el Ejecutivo de Mariano Rajoy cayó fruto de la moción de censura.

El currículum de Burgos le presentaba como uno de los jóvenes más brillantes de cuantos acudían a los encuentros del clan Becerril. Era licenciado en Medicina y tenían multitud de másteres en instituciones como el IESE o ESADE. No era cierto. Burgos no había terminado Medicina y nunca cursó esos posgrados. Su currículum en el Congreso quedó reducido al único título de “soltero”.
Sigfrido Herráez: Este concejal durante la alcaldía de José María Álvarez del Manzano lleva años retirado de la política. Renunció en 2005 a la concejalía de Vivienda para fichar por una inmobiliaria, pero mantuvo su puesto como secretario de Vivienda del PP de Madrid. Aguirre le obligó a dimitir poco después porque su inmobiliaria tenía negocios en varios barrios de la capital.
Herráez se fue discretamente de la política, pero su nombre volvió a los titulares años más tarde. En 2009 se publicó que la Concejalía que dirigía  había amañado un concurso de 150.000 euros a favor de las empresas de Gürtel. Gallardón hizo limpia en el Ayuntamiento de los cargos salpicados por ese escándalo. Herráez nunca fue investigado."                    (Marco Pinheiro, eldiario.es, 25/11/18)

29.10.18

Rodrigo Rato es el último de los dirigentes del PP que ha caído. Es un borrón más en el balance siniestro de la deshonra de un partido, pero es el más relevante de todos ellos. Es el titular mayúsculo de un relato plagado de graves sucesos desde que José María Aznar llegase al poder en 1996

"Uno de los políticos que más poder atesoró en la historia reciente de España ha ingresado en la cárcel por corrupción. Con Rodrigo Rato entre rejas se cierra un capítulo principal de la crónica negra del PP, el partido que durante las dos últimas décadas acumuló un inmenso poder institucional con el que fabricó un mosaico de intereses delictivos.

La formación conservadora que ha ganado cinco de las siete últimas elecciones generales en España —1996, 2000, 2011, 2015 y 2016— muestra hoy una fachada ruinosa por los arañazos mortales de la corrupción.

Rodrigo Rato es el último de los dirigentes del PP que ha caído. Es un borrón más en el balance siniestro de la deshonra de un partido, pero es el más relevante de todos ellos. Es el titular mayúsculo de un relato plagado de graves sucesos desde que José María Aznar llegase al poder en 1996. Para entonces, el partido que presidía desde 1989 ya coqueteaba entre bambalinas con la corrupción subterránea.

Manejaba una caja b desde al menos 1990 alimentada por constructores y contratistas públicos. Esas donaciones ilegales sumaron más de ocho millones de euros en negro que sirvieron para financiar actos electorales, costear obras de reforma en su sede o pagar sobresueldos opacos a algunos de sus dirigentes.

La victoria de Aznar en las elecciones generales de 1996 llegó precedida de éxitos incontestables en los comicios municipales y autonómicos de 1995. La nómina del PP se llenó de presidentes, alcaldes y cargos públicos. Era un gigantesco equipo encargado de administrar presupuestos multimillonarios sin apenas control de la competencia. Su único adversario, el PSOE, golpeado por la corrupción tras largos mandatos, apenas podía respirar entre cenizas. La ceguera del éxito y la confianza de un poder inmenso sin enemigos a la vista infectó a la formación conservadora de las peores prácticas.

Un solo empresario, Francisco Correa, colonizó el PP para explotar sus riquezas de partido gobernante. Durante casi una década, Correa sobornó a numerosos dirigentes a cambio de contratos amañados en comunidades y ayuntamientos. Con parte de sus ganancias, financió actos electorales como pago por los favores recibidos, y se lució en la boda de la hija del amo, José María Aznar, con un regalo especial (más de 30.000 euros en el montaje de la fiesta que siguió a la ceremonia).

El cabecilla de la trama Gürtel amasó una fortuna gracias a los gobiernos del PP en Madrid y la Comunidad Valenciana. Su estrategia empresarial tuvo unas consecuencias demoledoras en el partido del que se servía. 

Presidentes autonómicos, alcaldes, concejales y otros cargos menores sucumbieron a la acción de policías, fiscales y jueces; acabaron imputados por las evidencias de sumarios interminables que detallaban todas las modalidades del pillaje institucional y acreditaban el enriquecimiento ilícito de los dirigentes del PP.

Pese a esta losa de descrédito, Mariano Rajoy y su partido resucitaron en las urnas de 2011 gracias al desplome del PSOE, aniquilado por una crisis que hundió a España. Con el poder recuperado, la corrupción se convirtió en un lastre con el que la formación conservadora intentó sobrevivir.

 

Los papeles de Bárcenas


EL PAÍS publicó el 31 de enero de 2013 los papeles de Bárcenas, el tesorero que conoció y escribió en un cuaderno las miserias contables del partido. Todas las vergüenzas de 20 años de financiación ilegal en el PP quedaron al descubierto.

Rajoy intentó enterrar aquel pasado humillante con groseras maniobras, pero su plan de huida terminó con una sentencia de graves consecuencias. El presidente dejó la vida política; su partido perdió el Gobierno y se quedó sin crédito. El tesorero nacional, Luis Bárcenas, fue condenado a 33 años de cárcel.

Pese a la sentencia del caso Gürtel, otros símbolos del poder del PP cayeron en la misma tentación de enriquecerse con sus cargos públicos. En Madrid, los dos apoyos principales de Esperanza Aguirre, Ignacio González (primero vicepresidente y presidente autonómico después) y Francisco Granados (consejero, secretario general del PP-Madrid y senador), se pasaron un tiempo en la cárcel por nuevas componendas corruptas y esperan angustiados a su juicio final.

En Valencia, medio Gobierno de Francisco Camps terminó imputado, procesado o encarcelado por idénticas prácticas.

El ingreso en prisión de Rato es el último episodio de este relato amargo de un partido malherido. El preso Rodrigo Rato era el símbolo del milagro económico que su partido enarboló para cosechar votos, poder y hegemonía; fue el vicepresidente económico que todo lo pudo y que aspiró como ningún otro a la sucesión de José María Aznar; se convirtió en el primer español que dirigió el Fondo Monetario Internacional aunque dio la espantada a mitad de mandato; sucumbió como presidente de Bankia, un frankestein financiero que empujó a España al borde de la quiebra; y fracasó como empresario al intentar burlar al fisco y quedar atrapado en su propio laberinto de sociedades pantalla.

Antes de entrar en prisión, Rato se paró frente a los periodistas que han seguido sus pasos para pedir perdón a la sociedad. El partido que le consideró el hombre del milagro económico español aun no lo ha hecho."              (José Manuel Romero, El País, 26/10/18)

5.10.18

Rodrigo Rato a la cárcel por las tarjetas black, y no por el 'déficit de tarifa' eléctrica, por la Ley del Suelo que provocó la burbuja inmobiliaria, primera causa de nuestra crisis, y por el hundimiento Bankia... el detonante del rescate, del hundimiento de nuestro país

"Rodrigo Rato Figaredo (Madrid, 1949) es el español que ha ocupado un puesto de mayor rango internacional: director gerente del FMI, con tratamiento de jefe de Estado. Llegó a él en 2004, con la aureola de haber sido ministro de Economía durante la época de mayor prosperidad en la reciente historia de España. 

Hubo quien llamó a aquello “el milagro español”, aunque el tiempo demostró que en los éxitos de entonces hubo mucho gato encerrado. Ahora, tras su condena por las llamadas tarjetas black de Caja Madrid, está a un paso de entrar en prisión.

A Rato y a su presidente, José María Aznar, no les importó recurrir a cualquier ardid con tal de meter a España en el euro. Dos obstáculos se interponían en su camino: el elevado nivel de déficit público y la amenaza de la inflación. Para que las cuentas fueran aceptables por Europa, se dedicaron a hacer caja con la venta de empresas públicas boyantes (Argentaria, Tabacalera).

En el control de los precios se mostraron más creativos, e inventaron un artificio diabólico, que permitía diferir el impacto sobre la inflación de la subida de la electricidad: el “déficit de tarifa”. Pasarán años, antes de que los consumidores podamos pagar ese dislate.

Mientras en la sala de máquinas del Ministerio de Economía se empleaban toneladas de comésticos para que España saliera guapa en la foto previa a la entrada en el euro, otros departamentos gestaban planes que a la larga tendrían resultados devastadores.

Siempre bajo la supervisión de Rato, que era vicepresidente, y por supuesto de Aznar, el Ministerio de Fomento alumbró una Ley del Suelo de cariz liberalizador, de efectos inmediatos sobre la actividad inmobiliaria. El crecimiento se aceleró apoyado en la construcción, también lo hizo obviamente el empleo, y la banca contribuyó a la fiesta con una temeraria barra libre de crédito.

La consiguiente burbuja permitió al PP presentar una hoja de servicios económicos aparentemente inmejorable, que convirtió a Rato en el hombre mejor situado para suceder a Aznar, cuando llegó el momento de que éste cumpliera su promesa de no permanecer más de ocho años al frente del Gobierno. Después se ha sabido que el presidente así se lo propuso por dos veces, pero que Rato declinó la oferta otras tantas con desgana, quién sabe si porque no se la planteó con suficiente insistencia.

El caso es que a la postre el elegido fue Mariano Rajoy,y a Rato le tocó el nada desdeñable premio de consolación de acceder por la puerta grande a la dirección del FMI, gracias en buena medida a los apoyos internacionales recabados a su favor por el Gobierno de un recién llegado José Luis Rodríguez Zapatero.

Curiosamente, una vez instalado en Washington, su estrella se fue apagando, quizás porque en realidad nunca refulgió tanto como aseguraban sus muchos palmeros de la época. El “mejor ministro de Economía de la democracia”, en palabras del banquero Emilio Botín, apenas supo lucir el cargo de relumbró al que le habían encumbrado. 

De su época en el FMI (2004-2007) sólo se recuerda que no vio venir la crisis que se cernía sobre la economía mundial, aunque algunos informes internos del organismo, que aparecieron con posterioridad, sostienen que no fue por miopía sino porque hubo quien prefirió mirar para otro lado.

Para sorpresa de propios y extraños, Rato puso fin abruptamente a su presencia en el FMI tres años antes de tiempo. El político ambicioso, que no parecía pararse ante nada ni ante nadie, el único capaz de decirle a Aznar que se equivocaba al secundar la invasión de Irak, regresó a Madrid amparándose en timoratas “razones personales”.

 Mucho se especuló sobre aquella dimisión: la lejanía de sus hijos, que se habían quedado en España con su madre; las dificultades de su nueva pareja para adaptarse a la vida en la capital 
estadounidense; la falta de interés del propio Rato en una función que coartaba sus dos grandes pasiones: batirse el cobre en la política y ganar dinero… Pero, sea lo que fuere, el caso es que volvió para alegría de quienes no acababan de creer en las posibilidades de Rajoy de recuperar el poder para el PP.

Rato, sin embargo, se refugió en el mundo de los negocios, donde había dejado contactos de primer nivel tras ocho años dirigiendo la política económica. El banco de inversión Lazard, la Caixa y el Santander decidieron contratar sus servicios, a los que se dedicó hasta que en enero de 2010 le hicieron el peor favor de su vida al ofrecerle la Presidencia de Caja Madrid.

Fue en medio de una de las muchas disputas entre Rajoy y Esperanza Aguirre, entonces al frente de la Comunidad de Madrid, que quería colocar allí a su número dos y hombre de plena confianza, Ignacio González. Rajoy señaló a Rato y mató dos pájaros de un tiro: alejó aún más de la política a quien un día podía convertirse en adversario suyo y dejó con dos palmos de narices a la lideresa del PP.
Lo que pasó a continuación es de sobra conocido. 

Presos de un ataque de pánico, el Gobierno y el Banco de España promovieron un proceso de concetración, que debía culminar con la práctica desaparición de las cajas de ahorros, dramáticamente dañadas por los excesos crediticios cometidos durante el boom del ladrillo.  

A Caja Madrid le tocó emparejarse con otras seis entidades, entre ellas la valenciana Bancaja, una de las más dañadas de España. La fusión dio paso a una nueva marca, Bankia, que buscó en el mercado de valores los fondos necesarios para evitar su quiebra, mediante una salida a Bolsa que los tribunales están investigando si fue un engaño en toda regla a los 300.000 inversores que acudieron a ella.

Hubieran sido o no hinchadas las cuentas para facilitar el éxito de la operación, lo cierto es que sólo un año después el castillo de naipes se vino abajo. Bankia anunció unos beneficios de 305 millones de euros en 2011, pero Deloitte se negó a firmar el informe de auditoría al haber detectado un desfase patrimonial de 3.500 millones.

Rato presentó un plan de recapitalización, que requería una inyección del FROB de 6.000 millones de euros, pero el nuevo Gobierno del PP se lo rechazó y le pidió la dimisión por boca del titular de Economía, Luis de Guindos, antiguo subalterno suyo en el Ministerio.

La llegada de su sustituto, José Ignacio Goirigolzarri, y la nacionalización de Bankia en mayo de 2012 permitieron que afloraran la verdadera situación de la entidad y algunas prácticas abochornantes de su cúpula. Para evitar la quiebra, el Estado tuvo que pedir un rescate financiero, del que se emplearon 24.000 millones.

Pero lo que más irritó a la opinión pública fueron las tarjetas black, que Miguel Blesa estableció en Caja Madrid como forma opaca de retribución a sí mismo y a sus directivos y que Rodrigo Rato mantuvo hasta el último día. Él solo dilapidó casi 100.000 euros en ropa, perfumes, bebidas alcohólicas y restaurantes de lujo, aparte de retirar cuantiosas sumas de dinero en efectivo a través de la red de cajeros. En total, usaron esas tarjetas 86 personas, que se fundieron con ellas más de 15 millones entre 1999 y 2012.

Sin embargo, las responsabilidades juidicales de Rato no acaban en las black, sobre las que el Supremo se ha pronunciado ahora. La Audiencia Nacional tiene abierta una causa por el falseamiento de las cuentas de Bankia para la salida a Bolsa, que pudieron constituir un fraude a los inversores, porque “no reflejaban la imagen fiel de la entidad”.

Además, Rato afronta un tercer proceso por haber escamoteado al fisco 6,8 millones correspondientes al IRPF y al Impuesto de Sociedades entre 2004 y 2015, aunque en parte están prescritos. También se le culpa de haber aprovechado la aministía fiscal de 2012 para blanquear capitales procedentes de paraísos fiscales como Panamá, donde ya tenía oculto dinero cuando formaba parte del Gobierno; del cobro de comisiones por los contratos de publicidad de Bankia, y de alzamiento de bienes.

Su momento más crítico tuvo lugar el 17 de abril de 2015, cuando permaneció detenido ocho horas, mientras efectivos de la Agencia Tributaria, por orden de la Fiscalía de Madrid, procedían al registro de su domicilio y de su despacho. La imagen de Rato siendo introducido en un vehículo policial dieron la vuelta al mundo, pero no debieron de debilitar su ánimo durante mucho tiempo.

A partir de entonces, tomo la iniciativa de su defensa y se dedicó a arremeter contra todos los que, a su juicio, eran responsables de lo que le estaba pasando. El Ministerio de Economía y el Banco de España, que en tiempos de Zapatero alentaron cuanto hizo para reflotar Bankia; pero también sus antiguos compañeros del PP (él se dio de baja en el partido en 2014, después de 30 años de militancia).

Esa estrategia tocó techo en enero de 2018, cuando compareció ante la comisión de investigación sobre la crisis financiera constituida en el Congreso. Rato no dejó títere con cabeza y desplegó la arrogancia de la que tantas veces hizo gala en la misma cámara siendo diputado. Se encaró con los representantes de la oposición, atribuyó las consecuencias de la restructuración bancaria poco menos que al destino (“es el mercado, amigo”) y salió de la sala tan crecido como si allí hubieran quedado todos sus males.

La justicia, sin embargo, es harina de otros costal y de ella no se puede escapar con la misma soltura que cuando uno llega al puesto más alto que nunca pudo soñar."                  (Vicente Clavero, Público, 21/06/18)