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24.4.26

La UE sigue sin atreverse a plantarle cara a Israel... A pesar de las violaciones generalizadas de los derechos humanos, las élites europeas se niegan a romper el acuerdo que garantiza a los israelíes acceso al mercado y más de mil millones de euros hasta 2027... la UE ha puesto a disposición de empresas, universidades y organismos públicos israelíes un total de 1.110 millones de euros hasta 2027. Las organizaciones de derechos humanos temen que parte de estos fondos puedan destinarse a tecnologías de doble uso que faciliten la militarización, la represión y la vigilancia.es significativo, ya que la UE es, en conjunto, el principal socio comercial de Israel, representando el 32 % del comercio total de Israel... a pesar de que más de un millón de ciudadanos de la UE han pedido la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel a través de una Iniciativa Ciudadana Europea... el acuerdo con Israel incluye una cláusula de derechos humanos, concretamente el artículo 2, que estipula que «la cooperación se basa en el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos». Basándose en esta cláusula, España, Eslovenia e Irlanda propusieron suspender el acuerdo... el Servicio Europeo de Acción Exterior en junio de 2025, estableció claramente que Israel incumplía sus obligaciones en virtud del acuerdo con la UE, y que la situación «solo se ha deteriorado» desde que se llevó a cabo dicha revisión... La hipocresía no podría ser más evidente. Las mismas capitales europeas que se apresuraron a sancionar a Rusia a los pocos días de su invasión de Ucrania llevan ahora años buscando excusas para no actuar contra Israel. Las sanciones a Moscú fueron rápidas, radicales y celebradas como una defensa del «orden internacional basado en normas»... El mensaje que envía la UE es inequívoco: algunas violaciones son intolerables; otras son simplemente desafortunadas... en lo que respecta a Tel Aviv, lo que vemos es una dilación procesal, como si el asunto que se debe decidir fuera una disputa comercial rutinaria en lugar de acusaciones de un genocidio en curso (Eldar Mamedov, Ins. Quincy)

 "En una muestra de la creciente presión sobre los líderes europeos por la violencia de Israel en los territorios palestinos ocupados y más allá, más de un millón de ciudadanos de la UE han pedido la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel a través de una Iniciativa Ciudadana Europea —un mecanismo que, al haber superado el umbral, obligaba al bloque a tenerla en cuenta—.
Lástima que las voces predominantes de la élite en la UE la estén silenciando, una hipocresía que crece día a día.

Más de 350 exdiplomáticos, 60 ONG, entre ellas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, y un relator especial de la ONU han respaldado la propuesta de romper el pacto UE-Israel, recordando a los ministros de la UE su obligación de «emplear todos los medios razonables para prevenir el genocidio».

El acuerdo, que entró en vigor en 2000, constituye el marco de las relaciones entre la UE e Israel. Otorga a Israel acceso preferencial a los mercados de la UE. Esto es significativo, ya que la UE es, en conjunto, el principal socio comercial de Israel, representando el 32 % del comercio total de Israel, con un 28 % de las exportaciones de Israel destinadas a la UE. El acuerdo también prevé la cooperación en otros ámbitos clave, como el diálogo diplomático y la investigación. 

 El acuerdo también permite la participación de Israel en el programa «Horizonte», financiado por la UE, dedicado a la investigación y la innovación, que ha puesto a disposición de empresas, universidades y organismos públicos israelíes un total de 1.110 millones de euros hasta 2027. Las organizaciones de derechos humanos temen que parte de estos fondos puedan destinarse a tecnologías de doble uso que faciliten la militarización, la represión y la vigilancia.

Al igual que otros acuerdos similares de la UE con terceros países, el acuerdo con Israel incluye una cláusula de derechos humanos, concretamente el artículo 2, que estipula que «la cooperación se basa en el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos».

Basándose en esta cláusula, España, Eslovenia e Irlanda propusieron suspender el acuerdo. El 21 de abril, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE se reunieron en Luxemburgo para debatir dicha propuesta. Sin embargo, no lograron adoptar la medida.

En una carta conjunta dirigida a la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, los ministros de Asuntos Exteriores de los tres países señalaron incumplimientos concretos del artículo 2 del acuerdo. 

 La carta hacía referencia a una ley israelí aprobada recientemente que impone la pena de muerte a los palestinos condenados por tribunales militares, a la catástrofe humanitaria en Gaza y a la violencia de los colonos en Cisjordania, que, según se informa, se lleva a cabo con total impunidad. La carta también señalaba «los recurrentes ataques contra la libertad religiosa de musulmanes y cristianos que ponen en tela de juicio el statu quo de Tierra Santa». Y en cuanto al Líbano, los ministros de Asuntos Exteriores señalaron que las operaciones militares israelíes en ese país se llevaban a cabo con «un desprecio absoluto por el derecho internacional y el derecho internacional humanitario».

Los representantes de los países también recordaron a Kallas que una revisión anterior del cumplimiento por parte de Israel, realizada por el Servicio Europeo de Acción Exterior en junio de 2025, establecía claramente que Israel incumplía sus obligaciones en virtud del acuerdo con la UE, y que la situación «solo se ha deteriorado» desde que se llevó a cabo dicha revisión.

Las pruebas de violaciones sistemáticas en Gaza, Cisjordania y el Líbano no son ambiguas.

Desde cualquier punto de vista, el siguiente paso lógico debería haber sido la suspensión del acuerdo.

El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, ha advertido de que «la UE corre el riesgo de perder credibilidad si no aplica los mismos principios a la guerra perpetua de Israel en Oriente Medio que a la invasión de Ucrania por parte de Rusia».

 Sin embargo, Alemania e Italia bloquearon cualquier suspensión.

El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, calificó la propuesta de «inapropiada» e insistió en la necesidad de un «diálogo más crítico y constructivo» con Israel.

Su homólogo italiano, Antonio Tajani, se opuso igualmente a la iniciativa y afirmó que la idea de la suspensión queda definitivamente descartada. Había cierta esperanza de que Italia cambiara de postura, ya que en las últimas semanas suspendió un acuerdo de defensa con Israel —una medida en gran medida simbólica para responder a la opinión pública cada vez más crítica con respecto a las guerras de Israel—. Italia también protestó por los disparos de advertencia de las Fuerzas de Defensa de Israel contra el contingente italiano en el marco de la FPNUL en el Líbano.

Sin embargo, al final Roma se alineó con Berlín, y no con Madrid, permitiendo en su lugar futuras sanciones individuales contra los colonos extremistas.

Este resultado pone de relieve las divisiones de la UE con respecto a Israel. Los detractores de la suspensión en Berlín, Roma, Viena y Praga argumentan que se trataría de un acto político, no jurídico, perturbador y, tal vez, contraproducente. Su lógica es que es mejor agotar el diálogo y presionar a Israel desde dentro del marco establecido, en lugar de romperlo.

 Pero este argumento se derrumba por su propio peso. El artículo 2 no es una mera aspiración del preámbulo, sino una condición vinculante. Una vez que la revisión de la UE determinó que Israel lo había incumplido, respetar el acuerdo implica hacer cumplir sus términos, no ignorarlos indefinidamente.

La hipocresía no podría ser más evidente. Las mismas capitales europeas que se apresuraron a sancionar a Rusia a los pocos días de su invasión de Ucrania llevan ahora años buscando excusas para no actuar contra Israel. Las sanciones a Moscú fueron rápidas, radicales y celebradas como una defensa del «orden internacional basado en normas».

Sin embargo, en lo que respecta a Tel Aviv, lo que vemos es una dilación procesal, como si el asunto que se debe decidir fuera una disputa comercial rutinaria en lugar de acusaciones de un genocidio en curso. Nadie aboga por que se rompa el diálogo con Tel Aviv, pero este no debe sustituir a la rendición de cuentas —desde luego, no fue así en el caso de la invasión rusa de Ucrania.

Y, en todo caso, ahora ha quedado muy claro que, a falta de una presión real, Israel, bajo el gobierno de Benjamin Netanyahu, no cambiará su comportamiento.

El mensaje que envía la UE es inequívoco: algunas violaciones son intolerables; otras son simplemente desafortunadas. Cuanto más se intensifica la escalada de Israel —en Gaza, Cisjordania, Líbano, Irán—, más subraya la deferencia de la UE hacia Tel Aviv la naturaleza profundamente malsana de esta relación. 

 Como para subrayar esta desconexión surrealista, el mismo día en que los ministros de la UE no tomaron ninguna medida significativa contra Israel, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, hablaba en otro lugar de la urgente necesidad de proteger a Europa de la «influencia rusa, china y turca». Ni una palabra sobre la influencia israelí, a pesar de que hace solo unas semanas el Gobierno esloveno denunció un intento documentado de injerencia en las elecciones eslovenas por parte de agentes israelíes.

La presidenta de la Comisión Europea es capaz de identificar amenazas geopolíticas procedentes de Ankara y Pekín, pero no de un Estado que incumple activamente la cláusula de derechos humanos de su propio acuerdo comercial con Europa e interfiere en las elecciones de un Estado miembro. Cabe destacar que la advertencia sobre la influencia turca se produjo, por pura coincidencia de fechas, justo cuando Israel ha intensificado su campaña política contra Turquía.

No se sabe si von der Leyen se percató de la ironía. Que le importe o no es otra cuestión." 

( Responsible Statecraft, 23/04/26, traducción DEEPL, enlaces en el original)  

15.2.26

Cómo tres campañas locales de BDS lograron la desinversión de millones en bonos israelíes... Bajo la presión de una nueva ola de campañas locales de desinversión, los estados y municipios de Estados Unidos que financiaron el genocidio en Gaza están vendiendo bonos israelíes... los organismos estatales de Michigan, Carolina del Norte y Minnesota desinvertieron, o se negaron a reinvertir, en bonos israelíes... En todo Estados Unidos, hay al menos otras 11 campañas activas de desinversión de bonos israelíes (Joseph Mogul)

 "El 19 de noviembre de 2025, miembros de Break the Bonds NC, una coalición de organizaciones de solidaridad con Palestina, hablaron en una reunión de la junta de la Autoridad de Inversión de Carolina del Norte para exigir que el fondo de pensiones estatal desinvirtiera de todos los bonos del gobierno israelí. Inmediatamente después de la reunión, la oficina del tesorero estatal envió por correo electrónico un enlace con las tenencias de la pensión a Ari Rosenberg, un organizador principal de Break the Bonds NC. Los 6,7 millones de dólares en bonos israelíes que estaban allí en junio ya no estaban en la cartera.

Rosenberg no podía creer que solo cinco meses después del lanzamiento de la campaña, el estado ya se hubiera desinvertido por completo. Pero después de recibir otro correo electrónico del tesoro confirmando que el fondo de pensiones estatal ya no poseía bonos israelíes, su incredulidad dio paso a la euforia. "Lloré mucho", dijo Rosenberg. Y luego grabé un mensaje para mis camaradas diciendo: "No lo van a creer".

No estaba sola. Unas semanas antes, los organizadores en Minnesota y Michigan recibieron la misma buena noticia: que los organismos de inversión estatales se habían desinvertido o se habían negado a reinvertir en bonos israelíes. En total, los tres estados emitieron bonos por un valor aproximado de 27 millones de dólares.

Pero los bonos israelíes siguen siendo un tema polémico en muchas partes del país, incluida la ciudad de Nueva York, donde los organizadores están presionando al contralor Mark Levine para que no reinvierta después de que el excontralor Brad Lander desinvirtiera en 2023. El alcalde Zohran Mamdani se opone a la reinversión, preparando el terreno para un posible enfrentamiento.

Mientras que la campaña de Carolina del Norte se centró en los bonos de deuda soberana, que son emitidos directamente por el gobierno israelí, los organizadores en Nueva York, Michigan y Minnesota se centraron en otro instrumento financiero, conocido como "Bonos de Israel".

Este vehículo de inversión se originó a raíz de la Nakba de 1948, que en árabe significa "catástrofe", cuando Israel fue fundado sobre las ruinas de aldeas palestinas limpiadas étnicamente. Durante un período de inseguridad económica, el primer ministro de Israel, David Ben-Gurion, concibió un instrumento financiero diseñado específicamente para que los judíos estadounidenses apoyaran materialmente el sionismo.

La ocupación militarizada y el genocidio son costosos: Las Fuerzas de Defensa de Israel han gastado 60 mil millones de dólares en operaciones militares desde el 7 de octubre de 2023. Para pagar la factura, la Corporación de Desarrollo para Israel, o DCI, un ala de facto del estado que intermedia en la venta de bonos israelíes, vendió más de mil millones de dólares en bonos durante los 30 días siguientes al 7 de octubre. Las ventas totalizaron un récord de 5.7 mil millones de dólares en octubre de 2025, y solo el mes pasado, el condado de Palm Beach compró otros 350 millones de dólares en bonos de la DCI, elevando su cartera de bonos israelíes a mil millones de dólares. Además, entre octubre de 2023 y enero de 2025, el Ministerio de Finanzas de Israel recaudó 19.4 mil millones de dólares para su fondo de guerra a través de bonos de deuda soberana, el instrumento financiero del que se desinvirtió el tesorero del estado de Carolina del Norte.

Los Bonos de Israel "ofrecen un fondo de reserva que aísla al ejército y al gobierno israelíes de la presión económica no violenta, lógica, legal y justa sobre la que las instituciones pueden actuar para cumplir con el derecho internacional", dijo Dani Noble, gerente de campañas nacionales de Jewish Voice for Peace, o JVP.

El sitio web de DCI describe los Bonos de Israel como "un recurso nacional invaluable y estratégico, especialmente porque los clientes de bonos han demostrado una y otra vez que cuando Israel está en medio de una crisis, no se alejan". Sin embargo, al menos en algunas partes de Estados Unidos, eso parece estar cambiando.

Los bonos israelíes —tanto la deuda corporativa israelí (DCI) como la deuda soberana— se han convertido en un objetivo principal para los organizadores que buscan poner fin a la complicidad local en el genocidio de Gaza. Según Noble, hay al menos 14 campañas de desinversión diferentes centradas en bonos israelíes en todo el país, 13 de las cuales comenzaron después del 7 de octubre de 2023. La opinión pública está con ellos: Una encuesta del Proyecto de Políticas del IMEU de octubre de 2025 encontró que el 76 por ciento de los demócratas apoya la prohibición de comprar bonos israelíes.

Aunque diferían en su ámbito de organización y en el tipo de vínculos a los que se dirigían, las campañas de desinversión de Michigan, Minnesota y Carolina del Norte compartían algunas características comunes.

Encontrar el dinero

Antes de que estas campañas se lanzaran públicamente, los organizadores de desinversión desarrollaron estrategias de investigación que incluían solicitudes de registros públicos y conversaciones con funcionarios gubernamentales. Esta investigación les ayudó a centrarse en objetivos específicos.

Romper los Vínculos Carolina del Norte — una coalición formada en febrero de 2024, compuesta por Musulmanes por la Justicia Social, el Movimiento de la Juventud Palestina-Carolina del Norte, Educadores de Durham por la Abolición y la Liberación, y dos capítulos locales de JVP — se formó tras una serie de victorias en resoluciones municipales de alto el fuego. Los organizadores concibieron inicialmente campañas a nivel municipal para maximizar la presión sobre los funcionarios electos. Pero cuando investigaron las leyes de inversión estatales, descubrieron que los municipios no gestionan sus propias inversiones; en cambio, el Tesorero Estatal las gestiona. A pesar de su entusiasmo por centrarse localmente, Rosenberg dijo que esta investigación reveló que "tuvieron que hacer una campaña estatal, por lo que cambiamos al plan de pensiones estatal".

En Michigan, Matt Clark, abogado laboral y organizador de larga data en el movimiento de solidaridad con Palestina, lideró la investigación sobre las tenencias de bonos israelíes, comenzando en julio de 2024. Estableció una buena relación con un enlace de relaciones públicas del Departamento del Tesoro de Michigan presentándose como un ciudadano curioso sobre las tenencias de bonos internacionales del fondo de pensiones estatal. "No dije nada sobre por qué lo quería; no dije nada sobre los Bonos de Israel", dijo Clark. Solo pedí cualquier información sobre bonos internacionales. El departamento del tesoro se ofreció a enviar toda la cartera del fondo de pensiones de 90 páginas. Al excavar en él, Clark encontró Bonos de Israel.

La cartera reveló que las pensiones de 550.000 empleados estatales, tanto antiguos como actuales, estaban invertidas en un bono DCI de 10 millones de dólares, adquirido en noviembre de 2023 y con vencimiento en noviembre de 2025. Solicitudes posteriores de la Ley de Libertad de Información (FOIA) revelaron que el tesoro de Michigan había invertido en Bonos de Israel durante 30 años.

Después de recibir esta información, Clark comenzó a hablar con personas de todo Michigan sobre una posible campaña de desinversión. Le resultó difícil explicar la naturaleza abstrusa del sistema de jubilación de Michigan y de los Bonos de Israel. "Es difícil captar la atención de la gente, especialmente cuando estás tratando de entenderlo tú mismo, pero sabía que si me metía en esto, se convertiría en mi vida", dijo Clark.

Eventualmente se conectó con un grupo llamado Lansing por Palestina, con sede en la ciudad natal de Clark. "Me presenté a su reunión y no conocía a nadie", dijo Clark. Les propuse una campaña de Bonos de Israel y me sorprendió gratamente lo entusiasmados que estaban. Y las cosas realmente despegaron a partir de ahí. Tuve la suerte de encontrar gente que también estaba dispuesta a hacer de esto su vida por un tiempo.

Michigan Divest se lanzó en octubre de 2024 con un plazo claro de un año y una simple demanda para el tesoro de Michigan: no reinvertir en Bonos de Israel cuando expiren en noviembre de 2025. "Fue bastante ambicioso; tienes que estar medio loco para pensar que siquiera puedes hacer esto", dijo Clark.

Mientras se formaban estas campañas a nivel estatal, se había reunido una red nacional de organizadores de desinversión en bonos israelíes, facilitada por JVP, la Campaña Estadounidense por los Derechos Palestinos, la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condado y Municipales, y el Centro de Derecho Internacionalista, para profundizar las capacidades de investigación de cada uno y compartir consejos estratégicos.

Matt Clark atribuye a esta red el haber ayudado a los organizadores de Michigan a comprender los diferentes tipos de bonos israelíes, lo cual fue crucial para construir una estrategia estatal. "El conocimiento técnico sobre los Bonos de Israel fue realmente esencial", dijo Clark. Aprendió que los bonos de la DCI son "ilíquidos", lo que significa que son extremadamente difíciles de negociar antes de la fecha de vencimiento del bono, en este caso, noviembre de 2025. Los organizadores sabían que tenían una fecha límite firme para aumentar la presión política.

A diferencia de la campaña de un año en Michigan, los habitantes de Minnesota han estado organizándose para la desinversión de bonos israelíes durante casi dos décadas. Inspirado por el lanzamiento del movimiento BDS por parte de grupos de la sociedad civil palestina en 2005, un grupo autónomo de organizadores en Minnesota se puso a trabajar buscando un objetivo adecuado. A través de solicitudes de registros públicos, descubrieron que la Junta de Inversiones del Estado de Minnesota, o SBI, que gestiona los tres fondos de pensiones públicos más grandes del estado, poseía ambos tipos de bonos israelíes. Una campaña de desinversión llamada Minnesota Break the Bonds se lanzó en 2008.
Construyendo la base

Para las tres campañas, señalar un apoyo abrumador a la desinversión fue esencial. Organizaciones en el ecosistema de solidaridad Minnesota-Palestina pasaron décadas construyendo una base de oposición a las inversiones de Minnesota en Israel, incluyendo la organización de talleres educativos sobre el SBI.

Romper los Vínculos NC reunió una coalición estatal en poco menos de un año. En eventos que van desde mítines políticos hasta mercados de agricultores, reunieron 4.600 firmas para una petición dirigida al tesorero estatal Bradford Briner, exigiendo la desinversión estatal de los bonos del gobierno israelí. También recibieron 41 respaldos organizacionales, incluyendo el de UE Local 150, un sindicato de trabajadores de servicios públicos que representa a miles de jubilados.

El trabajo también jugó un papel importante en Michigan. Michigan Divest fue respaldado por múltiples sindicatos locales, incluyendo AFT 681 (Federación de Maestros de Dearborn), AFT Local 2000 (Federación de Maestros del Colegio Comunitario del Condado de Wayne), AFT Local 4751 (Asociación Administrativa del Colegio Comunitario de Lansing) y el Subcapítulo de Jubilados de la Región 1A de UAW Local 6000, todos los cuales representan a los pensionistas estatales.

Clark también habló sobre los Bonos de Israel en una reunión de la DSA del área metropolitana de Detroit, donde recogió firmas para una petición que pedía al tesoro de Michigan que permitiera que los Bonos del DCI vencieran sin reinvertir. Michigan Divest repartió volantes en múltiples manifestaciones de No Kings en todo el estado en octubre y recogió firmas en un evento del Orgullo de 2025 en Ferndale. De manera abrumadora, la campaña recibió respuestas positivas del público.

"Sentimos que realmente tocamos algo, porque la gente está viendo esta cosa horrible suceder en sus teléfonos celulares y se pregunta: '¿Qué diablos puedo hacer yo siquiera?'" Clark dijo. Siento que pudimos responder a esa pregunta.

Las estrategias de dentro a fuera toman forma

Las tres campañas siguieron alguna combinación de una estrategia de dentro-fuera. Michigan Divest enfatizó "construir una cálida relación de trabajo con los tomadores de decisiones clave", dijo la organizadora de la campaña, Anna Martínez-Hume. La calidez de los organizadores dio sus frutos, dijo, y "querían reunirse con nosotros una y otra vez". Teníamos una larga lista de preguntas clave y trabajamos con nuestra coalición en reuniones de estrategia sobre qué información queríamos saber. A través de estas reuniones, Michigan Divest supo que el director de inversiones, Jon Braeutigam, es el único responsable de gestionar activos que representan el 1 por ciento o menos de la cartera de pensiones del estado y que los Bonos de Israel se encontraban dentro de esos parámetros.

Esa información les ayudó a entender a qué funcionario tenían que convencer y orientó su estrategia externa hacia las reuniones de la junta de inversión pública. "Cuando llegamos a la primera reunión de la junta de inversión, no había un asiento vacío en la sala", dijo Clark. En reuniones posteriores, el apoyo a la desinversión en Bonos de Israel fue tan generalizado que la junta tuvo que reservar una sala más grande.

En Minnesota, los organizadores comenzaron presentando una demanda contra el estado, alegando que las inversiones financiaban crímenes de guerra y hacían a Minnesota cómplice de las violaciones israelíes del derecho internacional. Cuando la demanda fue desestimada por falta de legitimación en noviembre de 2012, el grupo cambió su estrategia a una campaña de presión pública en toda regla dirigida a los cuatro funcionarios electos que dirigían la SBI: el gobernador, el fiscal general, el secretario de Estado y el auditor estatal. La comunidad de BDS de Minnesota, un centro de información estatal sobre BDS, se formó en 2015 y adoptó Minnesota Rompe los Vínculos como su primera campaña.

"Tuvimos empleados estatales y pensionistas testificando ante la Junta Estatal de Inversiones durante años", dijo Bob Goonin, organizador comunitario de MN BDS. Oradores de Musulmanes Americanos por Palestina, JVP, el Comité Anti-Guerra de Minnesota y otros grupos presentaron el mismo argumento que la demanda: que las inversiones hacían al SBI cómplice de violaciones del derecho internacional, genocidio y apartheid.

"Especialmente desde que hemos visto el hambre utilizada como arma de guerra, los maestros han estado llamando a la junta estatal diciendo que no quieren ver a los niños muriendo de hambre en Gaza cuando están enseñando a los niños aquí", dijo Goonin.

Otros apelaron a la responsabilidad fiduciaria del SBI, citando recientes rebajas de calificación crediticia que hacen que los bonos israelíes sean una inversión arriesgada. "Grupos de todo Minnesota abordaron esto desde diferentes ángulos, pero fue realmente un esfuerzo coordinado", dijo Goonin. A medida que el genocidio de Israel en Gaza se intensificó en los últimos dos años, cada vez más habitantes de Minnesota protestaron en las reuniones de SBI.

El SBI reaccionó trasladando sus reuniones públicas a un espacio más pequeño sin comentarios públicos en vivo en diciembre de 2024. Durante la reunión pública de marzo de 2025, docenas de agentes estatales custodiaron la entrada del edificio y bloquearon los estacionamientos. Goonin vio todo esto como una señal de que la campaña de presión estaba funcionando.

Más allá de las reuniones de comentarios públicos, algunos organizadores se centraron en reunirse con legisladores y miembros de la junta de SBI, mientras que otros organizaron acciones fuera de la mansión del gobernador.

En junio de 2025, antes del lanzamiento público de Break the Bonds North Carolina, tres tenedores de pensiones de la campaña se reunieron con el tesorero estatal para establecer una relación y expresar su preocupación por los bonos israelíes. "El tesorero dijo que no estaba al tanto de los bonos israelíes y pidió información sobre ellos", dijo Rosenberg. Después de que los organizadores le enviaron información, "dijo que no encontró los bonos atractivos desde la perspectiva de riesgo-recompensa". Inmediatamente después de esa reunión, NC Break the Bonds lanzó su campaña públicamente y en octubre, el tesorero se desinvirtió por completo.

Vínculos rotos

A pesar de que la SBI de Minnesota, la oficina del tesorero de Carolina del Norte y el tesoro de Michigan afirman que las medidas de desinversión fueron puramente financieras, los organizadores en los tres lugares afirman que son una respuesta clara a la presión pública. "La oposición de la comunidad a que la junta estatal poseyera estos bonos israelíes fue un factor clave en su decisión", dijo el organizador de Minnesota, Bob Goonin.

En Michigan, la victoria llegó en noviembre cuando el director de inversiones decidió no reinvertir en los Bonos de Israel de 10 millones de dólares después de que expiraran. Las solicitudes de registros públicos de Michigan Divest revelaron que el director gerente nacional de DCI, Larry Berman, había enviado correos electrónicos repetidamente al tesoro, suplicando al estado que reinvirtiera e incluso ofreciendo tasas más altas que las disponibles públicamente.

"Cuando vi [los correos electrónicos], se me erizó el pelo, era tan espeluznante", dijo Clark. Sentí como si viéramos una aleta de tiburón rompiendo la superficie por solo un minuto... Sabemos que están prestando atención. Se dan cuenta de que somos una amenaza. El movimiento de desinversión en Michigan fue lo suficientemente amenazante como para romper la relación financiera de 30 años entre Michigan y el estado de Israel.

La victoria en Carolina del Norte fue igualmente significativa, considerando que el tesorero decidió activamente vender los bonos de deuda soberana. "Creo que demuestra que estas campañas de presión funcionan", dijo Rosenberg. Invertir en Israel es simplemente una mala inversión por todas las razones. Es una mala inversión financiera y una mala inversión moral. Rosenberg también cree que las victorias consecutivas a través de las fronteras estatales sugieren que los gestores de pensiones estatales se están comunicando entre sí.

Hacer ese argumento financiero también fue crucial en Minnesota, donde la organizadora Karen Schraufnagel cree que el factor más importante fue apelar a la responsabilidad fiduciaria del SBI. En octubre, los registros públicos recibidos por la comunidad de MN BDS mostraron que el SBI había vendido o dejado expirar todos los bonos israelíes, excepto $470,000, desde un máximo de 3.3 millones, con una pérdida de $830,000.

Rosenberg reconoció que estas victorias de desinversión estatal son "un pequeño bache" en comparación con la cartera de bonos israelíes de varios miles de millones, "pero cada centavo cuenta en esta estrategia de desinversión".

"Reconocemos que es solo un poco de buenas noticias, pero lo necesitábamos", añadió. "Realmente hay que decir que esto es una victoria", coincidió Schraufnagel. Pero es difícil sentirse entusiasmado cuando tu feed está lleno de niños hambrientos. Tenemos que decir "buen trabajo" y pasar a lo siguiente. Cinco minutos de celebración y luego de vuelta al trabajo.

En todo Estados Unidos, hay al menos otras 11 campañas activas de desinversión de bonos israelíes, centradas en una variedad de instituciones. Algunas campañas acaban de lanzarse públicamente, como en Maryland; otras llevan años gestándose, como en el estado de Nueva York. "A raíz de las recientes victorias, estamos viendo avances y posibilidades sin precedentes en una variedad de comunidades, desde el condado de Miami-Dade, Florida, hasta Indiana y la ciudad de Nueva York", dijo Dani Noble, organizadora nacional de JVP.

Las tres campañas victoriosas están planeando actualmente la siguiente etapa de su estrategia de desinversión. La coalición Michigan Divest está examinando otras instituciones que invierten en Bonos de Israel, mientras que Minnesota y Carolina del Norte se centran en las inversiones de sus fondos de pensiones estatales en fabricantes de armas y otras empresas que son blanco del Movimiento BDS por complicidad en el apartheid y el genocidio. Independientemente de hacia dónde se dirija a continuación, está claro que el movimiento de desinversión está cobrando impulso en todo Estados Unidos." 

( es un escritor judío antisionista, Waging Non Violence, 12/02/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)  

19.11.25

La sanidad pública asturiana rompe con el gigante farmacéutico israelí Teva y marca el camino a otras comunidades... El movimiento de solidaridad internacional reclama aplicar a Israel un boicot económico comparable al que contribuyó a erosionar y finalmente tumbar al apartheid sudafricano en los años 90 del siglo XX (Nortes)

 "El Servicio de Salud del Principado (Sespa) no prorrogará los contratos de compra que tiene vigentes con la farmacéutica israelí Teva y sacará a licitación de nuevo los medicamentos que suministra que cuenten con alternativas en el mercado. Será así la primera comunidad autónoma en plantar al gigante farmacéutico, señalado desde el movimiento de solidaridad con Palestina por sus vínculos con el genocidio. El movimiento de solidaridad internacional reclama aplicar a Israel un boicot económico comparable al que contribuyó a erosionar y finalmente tumbar al apartheid sudafricano en los años 90 del siglo XX.

Hasta el momento se han finalizado dos contratos, uno el 30 de septiembre, cuando se cumplía la cuarta y última prórroga para el suministro de uno de los principios activos que fabrica la multinacional israelí, y otra el pasado día 14, al vencer otra adjudicación al HUCA y no haberse comunicado la prórroga.

El 31 de enero y el 31 de julio del próximo año vencen los contratos de otros dos medicamentos para los que hay alternativas en el mercado, por lo que no se aplicarán las prórroga.

En el caso de suministro del Tolvaptan, un medicamento utilizado para tratar enfermedades renales, sólo hay una alternativa por lo que, según la consejera de Salud, Concepción Saavedra, hay que ser “cautelosos” a la hora de tomar una decisión sobre la primera prórroga de este contrato de suministro, que vence el próximo 31 de enero.

El Servicio de Salud del Principado ya remitió en septiembre una carta a la farmacéutica para anunciar su intención de no renovar los contratos vigentes tras su finalización, medida que se ha adoptado frente a la anulación o resolución de contratos porque, según la consejera, es un proceso más ágil y evita pagos añadidos a la administración.

“La opción más eficiente es dejar que los contratos finalicen, lo que evita indemnizaciones y permite al Sespa preparar nuevas licitaciones con tiempo suficiente”, ha señalado la consejera en respuesta a una pregunta formulada por la diputada Covadonga Tomé, en el pleno de la Junta General del Principado.

Tomé, portavoz de Somos Asturies, había pedido al Gobierno del Principado que resolviese todos los contratos con empresas que, directa o indirectamente, realicen actividades comerciales o económicas “en asentamientos ilegales en territorios palestinos ocupados”, como el suscrito por el Sespa con la farmacéutica Teva.

La iniciativa recogida por Somos Asturies había partido de varios profesionales sanitarios tras un manifiesto presentado por 200 trabajadores y trabajadoras de la salud vascos pidiendo a la Dirección de Osakidetza el boicot a la compañía. Entre las personas impulsoras de la iniciativa en Asturies estuvo la médica Mercedes González, recientemente fallecida.

La Comisión Europea multó a la empresa farmacéutica Teva con 462,6 millones de euros en octubre de 2024 por abusar de su posición dominante en el mercado de los medicamentos para la esclerósis múltiple."                    (Nortes, 18/11/25)  

22.7.25

El genocidio de Israel es un gran negocio, y el rostro del futuro... El Financial Times reveló que una camarilla de inversores israelíes, y un think tank dirigido por el ex primer ministro británico Tony Blair, habían estado trabajando en secreto en planes para explotar las ruinas de Gaza como propiedad inmobiliaria de primer orden... buscando formas prácticas de hacer realidad la «visión» de Trump, de Gaza como la «Riviera de Oriente Medio»... Francesca Albanese concluyó: «El genocidio en Gaza no ha cesado porque es lucrativo. Es rentable para demasiadas personas»... Eso explica por qué Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, anunció poco después de la publicación de su informe que iba a imponer sanciones a Albanese, y calificó sus declaraciones —basadas en el derecho internacional— de «guerra económica contra Estados Unidos e Israel»... el derecho internacional parece representar una amenaza para el lucro occidental... Israel ofrece la oportunidad de probar y perfeccionar nuevas armas, maquinaria, tecnologías, procesos de recopilación de datos y automatización en los territorios ocupados... avances asociados a la opresión masiva, el control, la vigilancia, el encarcelamiento, la limpieza étnica y, ahora, el genocidio... En un mundo con un caos climático creciente, es probable que estas innovadoras tecnologías de sometimiento tengan aplicaciones a nivel nacional e internacional. Gaza es el laboratorio del mundo empresarial y una ventana a nuestro propio futuro... Los aviones F-35 de Lockheed Martin, dependen de 1600 empresas que operan en ocho Estados... Bancos como BNP Paribas y Barclays han suscrito bonos del Tesoro para reforzar la confianza del mercado en Israel a través del genocidio y mantener sus tipos de interés favorables... Los partidos gobernantes en Estados Unidos y Gran Bretaña dependen de las grandes empresas para mantener su popularidad... por eso las capitales occidentales han seguido colaborando en la matanza de Israel, aún cuando sus acciones constituyen un genocidio... La moralidad y el derecho internacional se están esparciendo al viento para mantener la fuente de ingresos más importante de Occidente... además «Gaza no solo parece un ensayo general del tipo de combate al que se pueden enfrentar los soldados estadounidenses. Es una prueba de la tolerancia del público estadounidense hacia los niveles de muerte y destrucción que conllevan este tipo de guerras»... Como siempre, se tratará de gente rica deseosa de hacerse aún más rica (Jonathan Cook)

 "El Financial Times reveló este mes que una camarilla de inversores israelíes, uno de los principales grupos de consultoría empresarial del mundo y un think tank dirigido por el ex primer ministro británico Tony Blair habían estado trabajando en secreto en planes para explotar las ruinas de Gaza como propiedad inmobiliaria de primer orden.

El consorcio secreto parece haber estado buscando formas prácticas de hacer realidad la «visión» del presidente estadounidense Donald Trump de Gaza como la «Riviera de Oriente Medio»: transformar el pequeño enclave costero en un parque de atracciones para los ricos y una atractiva oportunidad de inversión, una vez que se haya llevado a cabo la limpieza étnica de su población palestina.

Mientras tanto, el Gobierno británico ha declarado a Palestine Action organización terrorista, la primera vez en la historia británica que un grupo de acción directa es prohibido en virtud de la ya draconiana legislación antiterrorista del país.

Cabe destacar que el Gobierno de Keir Starmer tomó la decisión de proscribir Palestine Action tras las presiones de Elbit Systems, un fabricante de armas israelí cuyas fábricas en el Reino Unido han sido objeto de acciones de Palestine Action para perturbar su actividad. Elbit suministra a Israel drones asesinos y otras armas fundamentales para el genocidio israelí en Gaza.

Estas revelaciones salieron a la luz cuando la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, publicó un informe titulado «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio», en el que se expone la amplia participación de las grandes empresas en los crímenes de Israel en Gaza y los beneficios que obtienen de ellos.

En una entrevista con el periodista estadounidense Chris Hedges, Albanese, experta en derecho internacional, concluyó: «El genocidio en Gaza no ha cesado porque es lucrativo. Es rentable para demasiadas personas».

Albanese enumera docenas de importantes empresas occidentales que han invertido mucho en la opresión del pueblo palestino por parte de Israel.

Como señala, no se trata de una novedad. Estas empresas llevan años, y en algunos casos décadas, explotando las oportunidades comerciales asociadas a la violenta ocupación israelí de los territorios palestinos.

El paso de la ocupación israelí de Gaza al actual genocidio no ha puesto en peligro los beneficios, sino que los ha aumentado. O, como dice Albanese: «Los beneficios han aumentado a medida que la economía de la ocupación se ha transformado en una economía del genocidio».

La relatora especial ha sido una espina clavada para Israel y sus patrocinadores occidentales durante los últimos 21 meses de matanzas en Gaza.

Eso explica por qué Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, anunció poco después de la publicación de su informe que iba a imponer sanciones a Albanese por sus esfuerzos por sacar a la luz los crímenes de los funcionarios israelíes y estadounidenses.

Reveladoramente, calificó sus declaraciones —basadas en el derecho internacional— de «guerra económica contra Estados Unidos e Israel». Albanese y el sistema universal de derechos humanos de la ONU que la respalda parecen representar una amenaza para el lucro occidental.

Una ventana al futuro

Israel funciona efectivamente como la mayor incubadora de empresas del mundo, aunque en su caso no solo se limita a fomentar la creación de empresas emergentes.

Más bien, ofrece a las corporaciones globales la oportunidad de probar y perfeccionar nuevas armas, maquinaria, tecnologías, procesos de recopilación de datos y automatización en los territorios ocupados. Estos avances están asociados a la opresión masiva, el control, la vigilancia, el encarcelamiento, la limpieza étnica y, ahora, el genocidio.

En un mundo con recursos cada vez más escasos y un caos climático creciente, es probable que estas innovadoras tecnologías de sometimiento tengan aplicaciones tanto a nivel nacional como internacional. Gaza es el laboratorio del mundo empresarial y una ventana a nuestro propio futuro.

En su informe de 60 páginas, Albanese escribe que su investigación «revela cómo la ocupación perpetua se ha convertido en el campo de pruebas ideal para los fabricantes de armas y las grandes tecnológicas… mientras que los inversores y las instituciones públicas y privadas se benefician libremente».

Su argumento fue subrayado por la empresa armamentística israelí Rafael, que publicó un vídeo promocional de su dron Spike FireFly en el que se le veía localizando, persiguiendo y matando a un palestino en lo que denominaba «guerra urbana» en Gaza.

Como señala la relatora especial de la ONU, al margen de la cuestión del genocidio en Gaza, las empresas occidentales tienen la obligación legal y moral de romper sus vínculos con el sistema de ocupación israelí desde el verano pasado.

Fue entonces cuando el tribunal más alto del mundo, la Corte Internacional de Justicia, dictaminó que la ocupación israelí, que dura ya décadas, era una empresa criminal basada en el apartheid y el traslado forzoso, o lo que Albanese denomina políticas de «desplazamiento y sustitución».

En cambio, el sector empresarial —y los gobiernos occidentales— siguen profundizando su implicación en los crímenes de Israel.

No son solo los fabricantes de armas los que se benefician de la destrucción genocida de Gaza y de las ocupaciones de Cisjordania y Jerusalén Este.

Las grandes empresas tecnológicas, las constructoras y las de materiales, la agroindustria, la industria turística, el sector de bienes y servicios y las cadenas de suministro también se han sumado a la causa.

Y todo ello es posible gracias a un sector financiero —que incluye bancos, fondos de pensiones, universidades, aseguradoras y organizaciones benéficas— deseoso de seguir invirtiendo en esta arquitectura de opresión.

Albanese describe el mosaico de empresas que se asocian con Israel como «un ecosistema que sostiene esta ilegalidad».

Escapar al escrutinio

Para estas empresas y sus facilitadores, el derecho internacional —el sistema jurídico que Albanese y sus compañeros relatores de la ONU están llamados a defender— supone un impedimento para la búsqueda del beneficio.

Albanese señala que el sector empresarial puede escapar al escrutinio protegiéndose detrás de otros actores.

Israel y sus altos funcionarios están bajo investigación por cometer genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

Cuando escribió a 48 empresas para advertirles de que estaban colaborando en esta criminalidad, estas respondieron que era responsabilidad de Israel, no suya, o que correspondía a los Estados, y no al derecho internacional, regular sus actividades comerciales.

Las empresas, señala Albanese, pueden obtener sus mayores beneficios en las «zonas grises de la ley», leyes que ellas mismas han ayudado a configurar.

Los aviones F-35 de Lockheed Martin, cuyo «modo bestia» ha sido exhibido por Israel mientras destruía Gaza, dependen de otras 1600 empresas especializadas que operan en ocho Estados diferentes, entre ellos el Reino Unido.

A finales del mes pasado, el Tribunal Superior del Reino Unido, aunque admitió que los componentes de fabricación británica utilizados en el F-35 probablemente contribuyeran a cometer crímenes de guerra en Gaza, dictaminó que correspondía al Gobierno de Starmer tomar decisiones «sumamente delicadas y políticas» sobre la exportación de estas piezas.

Por el contrario, el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Lammy, declaró ante una comisión parlamentaria que no correspondía al Gobierno evaluar si Israel estaba cometiendo crímenes de guerra en Gaza con armas británicas, sino que era «una decisión que debía tomar el tribunal».

Lockheed Martin se ha sumado al juego del ping-pong. Un portavoz declaró: «Las ventas militares al extranjero son transacciones entre gobiernos. Las discusiones sobre esas ventas deben ser abordadas por el Gobierno de Estados Unidos».

La colusión de las grandes tecnológicas

Albanese también señala a las principales empresas tecnológicas por integrarse rápida y profundamente en la ocupación ilegal de Israel, entre otras cosas mediante la adquisición de empresas emergentes israelíes que explotan los conocimientos adquiridos con la opresión de los palestinos.

El Grupo NSO ha desarrollado el software espía para teléfonos Pegasus, que ahora se utiliza para vigilar a políticos, periodistas y activistas de derechos humanos en todo el mundo.

El año pasado, la administración Biden firmó un contrato con otra empresa israelí de software espía, Paragon. ¿Nos enteraremos algún día de que Estados Unidos utilizó precisamente este tipo de tecnología para espiar a Albanese y a otros expertos en derecho internacional, con el pretexto de que estaban librando una supuesta «guerra económica»?

IBM entrena al personal militar y de inteligencia israelí, y es fundamental para la recopilación y el almacenamiento de datos biométricos sobre los palestinos. Hewlett Packard Enterprises suministra tecnología al régimen de ocupación, los servicios penitenciarios y la policía de Israel.

Microsoft ha desarrollado en Israel su mayor centro fuera de Estados Unidos, desde el que ha creado sistemas para el ejército israelí, mientras que Google y Amazon tienen un contrato de 1200 millones de dólares para proporcionarle infraestructura tecnológica.

La prestigiosa universidad de investigación MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, ha colaborado con Israel y empresas como Elbit para desarrollar sistemas de armas automatizadas para drones y perfeccionar sus formaciones en enjambre.

Palantir, que suministra plataformas de inteligencia artificial al ejército israelí, anunció una asociación estratégica más profunda en enero de 2024, al comienzo de la matanza de Israel en Gaza, en torno a lo que la agencia de noticias Bloomberg denominó «Battle Tech».

Durante los últimos 21 meses, Israel ha introducido nuevos programas automatizados impulsados por IA, como «Lavendar», «Gospel» y «Where’s Daddy?», para seleccionar un gran número de objetivos en Gaza con poca o ninguna supervisión humana.

Albanese llama a esto «el lado oscuro de la nación start-up, tan arraigado y tan íntimamente relacionado con los objetivos y beneficios de la industria militar».

No es de extrañar que las empresas tecnológicas estén recurriendo a las calumnias de siempre contra el relator especial y la ONU por desvelar sus actividades. El Washington Post informó de que, a raíz del informe de Albanese, el cofundador de Google, Sergey Brin, calificó a la ONU de «transparentemente antisemita» en un chat en un foro para empleados.

Campo de concentración

Hay una larga lista de otros nombres conocidos en el informe de Albanese: Caterpillar, Volvo y Hyundai están acusados de suministrar maquinaria pesada para destruir viviendas, mezquitas e infraestructuras en Gaza y Cisjordania.

Bancos líderes como BNP Paribas y Barclays han suscrito bonos del Tesoro para reforzar la confianza del mercado en Israel a través del genocidio y mantener sus tipos de interés favorables.

BP, Chevron y otras empresas energéticas se están beneficiando de los yacimientos de gas existentes en el Mediterráneo oriental y de los gasoductos que atraviesan las aguas marítimas palestinas frente a Gaza. Israel concedió licencias de exploración para el yacimiento de gas sin explotar de Gaza, frente a la costa, poco después de iniciar su matanza genocida.

El último plan de Israel de crear, según sus propias palabras, un «campo de concentración» dentro de Gaza, donde los civiles palestinos serán confinados bajo estrecha vigilancia armada, se basará sin duda en asociaciones comerciales similares a las que hay detrás de los falsos «centros de distribución de ayuda» que Israel ya ha impuesto a la población del enclave.

Soldados israelíes han testificado que se les ha ordenado disparar contra las multitudes de palestinos hambrientos que hacen cola para recibir alimentos en estos centros, lo que explica por qué se ha matado a decenas de palestinos cada día durante semanas.

Esos centros, gestionados por la engañosa Fundación Humanitaria de Gaza, fueron en parte idea del Boston Consulting Group, la misma consultora que este mes ha sido sorprendida tramando convertir Gaza en la «Riviera de Oriente Medio» libre de palestinos de Trump.

El campo de concentración que Israel tiene previsto construir sobre las ruinas de la ciudad de Rafah —que, de nuevo de forma engañosa, se denominará «zona humanitaria»— exigirá que todos los que entren sean «sometidos a controles de seguridad», utilizando datos biométricos, antes de su encarcelamiento.

Sin duda, otros contratistas, utilizando sistemas en gran parte automatizados, controlarán el interior del campo hasta que, en palabras del Gobierno israelí, se pueda aplicar un «plan de emigración» para expulsar a la población de Gaza.

Albanese señala los numerosos precedentes de empresas privadas que han impulsado algunos de los crímenes más horribles de la historia, desde la esclavitud hasta el Holocausto.

Albanese insta a los abogados y a los actores de la sociedad civil a que emprendan acciones legales contra estas empresas en los países en los que están registradas. Siempre que sea posible, los consumidores deben ejercer toda la presión que puedan boicoteando a estas empresas.

Concluye recomendando que los Estados impongan sanciones y un embargo de armas a Israel.

Además, pide a la asediada Corte Penal Internacional —cuatro de cuyos jueces, al igual que ella, están sancionados por Estados Unidos— y a los tribunales nacionales «que investiguen y enjuicien a los ejecutivos y/o entidades corporativas por su participación en la comisión de crímenes internacionales y el lavado de las ganancias obtenidas de esos crímenes».

Cultura psicópata

Todo esto es crucial para comprender por qué las capitales occidentales han seguido colaborando en la matanza de Israel, incluso cuando los estudiosos del Holocausto y el genocidio —muchos de ellos israelíes— han llegado a un firme consenso de que sus acciones constituyen un genocidio.

Los partidos gobernantes en países occidentales como Estados Unidos y Gran Bretaña dependen en gran medida de las grandes empresas, tanto para su éxito electoral como, tras la victoria en las urnas, para mantener su popularidad mediante la promoción de la «estabilidad económica».

Keir Starmer llegó al poder en el Reino Unido después de rechazar el popular modelo de financiación popular de su predecesor, Jeremy Corbyn, y cortejar en su lugar al sector empresarial con promesas de que el partido estaría en su bolsillo.

Sus garantías también fueron fundamentales para que los medios de comunicación propiedad de multimillonarios —que se habían vuelto ferozmente contra Corbyn, vilipendiándolo constantemente como «antisemita» por sus posiciones socialistas democráticas y pro palestinas— allanaran el camino de Starmer hacia Downing Street.

En Estados Unidos, los multimillonarios incluso tienen a uno de los suyos en el poder, Donald Trump. Pero incluso su campaña dependió de la financiación de grandes donantes como Miriam Adelson, la viuda israelí del magnate de los casinos Sheldon Adelson.

Adelson es uno de los principales donantes, que financia a los dos principales partidos, y no oculta que su prioridad política número uno es Israel.

Una vez en el poder, los partidos quedan efectivamente secuestrados por las grandes empresas en amplios ámbitos de la política interior y exterior.

El sector financiero tuvo que ser rescatado por los contribuyentes —y sigue estándolo a través de las llamadas «medidas de austeridad»— después de que sus excesos imprudentes hundieran la economía mundial a finales de la década de 2000. Los gobiernos occidentales consideraron que los bancos eran «demasiado grandes para quebrar».

Del mismo modo, Israel, la mayor incubadora mundial de las industrias armamentística y de vigilancia, es demasiado grande para que se le permita quebrar. Incluso cuando comete genocidio.

Los críticos del auge de las empresas globalizadas durante el último medio siglo, como el famoso lingüista Noam Chomsky y el profesor de derecho Joel Bakan, llevan mucho tiempo señalando los rasgos psicopáticos inherentes a la cultura empresarial.

Las empresas están legalmente obligadas a perseguir el beneficio y a dar prioridad al valor para los accionistas por encima de cualquier otra consideración. Las limitaciones a su libertad para hacerlo son prácticamente inexistentes tras las oleadas de desregulación de los gobiernos occidentales sobornados.

Bakan observa que las empresas son indiferentes al sufrimiento o la seguridad de los demás. Son incapaces de mantener relaciones duraderas. Carecen de cualquier sentido de la culpa o de capacidad de autocontrol. Y mienten, engañan y defraudan para maximizar sus beneficios.

Estas tendencias psicopáticas se han puesto de manifiesto en escándalo tras escándalo, ya sea en la industria del tabaco y la banca, o en las empresas farmacéuticas y energéticas.

¿Por qué iban a comportarse mejor las grandes empresas en la búsqueda de beneficios vinculados al genocidio de Gaza?

Bakan se dirige a quienes confunden su argumento con una teoría conspirativa. Los comportamientos psicopáticos de las empresas no son más que el reflejo de las obligaciones legales que les incumben como instituciones —lo que él denomina su «dinámica lógica»— de maximizar los beneficios y marginar a sus rivales, sin importar las consecuencias para la sociedad en general, las generaciones futuras o el planeta.

Enriquecerse con el genocidio

Hay mucho en juego en Gaza para los gobiernos occidentales, precisamente porque hay mucho en juego para el mundo empresarial que se enriquece con el genocidio de Israel.

Los gobiernos y las empresas tienen un interés común abrumador en proteger a Israel del escrutinio y las críticas: les sirve como perro de presa colonial en el Oriente Medio rico en petróleo y como fuente de ingresos para las industrias armamentística, de vigilancia y penitenciaria.

Esto explica por qué Trump y Starmer, por un lado, y las administraciones universitarias, por otro, han invertido tanto capital político y moral en aplastar los espacios, especialmente en el ámbito académico, donde se supone que la libertad de expresión y la protesta son más preciadas.

Las universidades están lejos de ser una parte desinteresada. Antes de que la policía destrozara sus campamentos en los campus, los estudiantes manifestantes trataron de poner de relieve lo fuertemente invertidas que están las universidades en la economía de la ocupación y el genocidio, tanto financieramente como a través de acuerdos de investigación con el ejército y las universidades israelíes.

La necesidad de proteger a Israel del escrutinio también explica las rápidas medidas adoptadas en Occidente para tachar de «antisemitismo» cualquier intento de pedir cuentas a Israel o a su ejército genocida.

Las medidas desesperadas a las que están dispuestos a llegar los gobiernos quedaron patentes este mes, cuando funcionarios británicos y los medios de comunicación del establishment desataron una tormenta de indignación después de que una banda punk en Glastonbury coreara «¡Muerte, muerte al ejército israelí!», en referencia al ejército genocida de Israel.

Y a medida que el poder de la acusación de antisemitismo se ha debilitado por su uso indebido, las capitales occidentales están reescribiendo sus estatutos para calificar de «terrorismo» cualquier intento de poner palos en las ruedas de la economía genocida, por ejemplo, saboteando fábricas de armas.

La moralidad y el derecho internacional se están esparciendo al viento para mantener la fuente de ingresos más importante de Occidente.

Todo sigue igual

La indispensabilidad de Israel para el sector empresarial y una clase política occidental cautiva se extiende mucho más allá de la pequeña Gaza. Israel está desempeñando un papel desmesurado como incubadora de industrias bélicas en un campo de batalla global en el que Occidente busca asegurar su continua primacía militar y económica sobre China.

El mes pasado, la élite empresarial mundial, compuesta por multimillonarios del sector tecnológico y titanes corporativos, junto con líderes políticos, editores de medios de comunicación y funcionarios militares y de inteligencia, se reunió una vez más en la discreta cumbre de Bilderberg, celebrada este año en Estocolmo. [https://www.declassifieduk.org/wes-streeting-mixes-with-tech-billionaires-at-bilderberg-summit/ ]

Destacaron los directores generales de los principales proveedores de «defensa» y fabricantes de armas, como Palantir, Thales, Helsing, Anduril y Saab.

La guerra con drones, utilizada de forma innovadora por clientes militares clave como Israel y Ucrania, ocupó un lugar destacado en la agenda. La mayor integración de la inteligencia artificial en los drones parece haber sido uno de los temas principales de los debates.

El trasfondo de este año, al igual que en los últimos años, fue la supuesta amenaza creciente de China y el «eje autoritario» asociado que lo integra, formado por Rusia, Irán y Corea del Norte. Esta amenaza se percibe principalmente en términos económicos y tecnológicos.

En mayo, Eric Schmidt, exdirector de Google y miembro del consejo de Bilderberg, escribió con alarma en el New York Times: «China está a la par o adelantando a Estados Unidos en una variedad de tecnologías, especialmente en la frontera de la IA».

Añadió que Occidente estaba en una carrera contra China por el inminente desarrollo de una IA superinteligente, que daría al ganador «las llaves para controlar el mundo entero».

Schmidt, al igual que otros habituales de Bilderberg, predice que las necesidades energéticas de la superinteligencia artificial provocarán guerras energéticas cada vez más intensas para que Occidente mantenga su supremacía.

O, como resumía un informe de The Guardian sobre la conferencia sumó el estado de ánimo: «En esta desesperada carrera en la que el ganador se lo lleva todo por las llaves del mundo, en la que la «geopolítica de la energía» cobra cada vez más importancia, las centrales eléctricas, junto con los centros de datos a los que alimentan, se convertirán en los objetivos militares número uno».

La matanza de Israel en Gaza se considera que ha desempeñado un papel fundamental en la apertura del «campo de batalla».

Las mismas empresas que se están beneficiando del genocidio de Gaza se beneficiarán del entorno más permisivo, tanto legal como militar, creado por Israel para futuras guerras, en las que los civiles masacrados solo cuentan como «muertes accidentales».

Un artículo publicado en abril en la revista New Yorker expuso el reto al que se enfrentan los planificadores militares estadounidenses, que se consideran lastrados desde la década de 1980 por el auge de una comunidad de derechos humanos que ha desarrollado una experiencia en el derecho de la guerra independiente de las interpretaciones interesadas del Pentágono.

El resultado, según lamentan los generales estadounidenses, ha sido una «aversión general al riesgo de daños colaterales», es decir, a matar civiles.

Los planificadores militares del Pentágono están deseosos de utilizar la matanza de Gaza como precedente para su propia violencia genocida a la hora de someter a futuros rivales económicos como China y Rusia, que amenazan la doctrina oficial estadounidense de «dominio global en todos los ámbitos».

The New Yorker expone este razonamiento: «Gaza no solo parece un ensayo general del tipo de combate al que se pueden enfrentar los soldados estadounidenses. Es una prueba de la tolerancia del público estadounidense hacia los niveles de muerte y destrucción que conllevan este tipo de guerras».

Según la revista, la violencia genocida desatada por Israel está abriendo el «espacio de maniobra legal», el espacio necesario para cometer crímenes contra la humanidad a la vista de todos.

De ahí proviene gran parte del impulso de las capitales occidentales por normalizar el genocidio, presentarlo como algo habitual y demonizar a sus oponentes.

Los fabricantes de armas y las empresas tecnológicas, cuyas arcas se han llenado gracias al genocidio de Israel en Gaza, pueden obtener riquezas mucho mayores con una guerra igualmente devastadora contra China.

Sea cual sea el guion que nos vendan, no habrá nada moral ni existencial en la batalla que se avecina. Como siempre, se tratará de gente rica deseosa de hacerse aún más rica." 

(Jonathan Cook , blog, 21/07/25, traducción DEEPL) 

17.7.25

Adam Tooze: He aquí un dato impactante: si hubiera comprado el índice bursátil israelí el 7 de octubre de 2023, habría ganado más dinero que en cualquier otra bolsa del mundo. Desde el ataque de Hamás, mientras Israel ha reducido Gaza a escombros, la bolsa de Tel Aviv se ha disparado... después de leer el valiente informe de la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, se podría decir que no es ninguna sorpresa. La violencia desatada por el Gobierno de Netanyahu ha sido buena para los negocios tanto en Israel como en Estados Unidos y Europa... La ocupación y la construcción de asentamientos ilegales son parte integral del auge inmobiliario de Israel. Se han obtenido más beneficios con la devastación de Gaza. Mientras tanto, en los principales medios de comunicación financieros, comentaristas como Ruchir Sharma alardean de la magnitud del gasto de Israel en I+D y de la tasa de crecimiento de la productividad total de los factores... Israel es un líder mundial en alta tecnología con una renta per cápita superior a la de Alemania, lo que hace comprender cómo sigue siendo un socio atractivo para el capital mundial, incluso cuando comete asesinatos en masa y limpieza étnica... Es el éxito de las guerras regionales de Israel lo que explica la magnitud y el momento del auge bursátil... Lo que ha surgido de la serie de crisis es una nueva y violenta síntesis de poder militar, tecnología y política... Pero lo mejor para los mercados y los inversores globales es que se hable lo menos posible de la cuestión palestina. El escándalo desatado por la exposición de Boston Consulting Group a la planificación de la posguerra en Gaza es indicativo de cómo las cosas pueden salir muy mal incluso para un «actor global» con buenos contactos...

 "He aquí un dato impactante:

si hubiera comprado el índice bursátil israelí el 7 de octubre de 2023, habría ganado más dinero que en cualquier otra bolsa del mundo. Desde el ataque de Hamás, mientras Israel ha reducido Gaza a escombros, la bolsa de Tel Aviv se ha disparado. En las cuatro semanas siguientes al ataque, los mercados se recuperaron. En julio de 2025, con la afluencia de dinero internacional, el índice ha subido un 80 % en términos de dólares.

Al leer el valiente informe de la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, titulado «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio», se podría decir que no es ninguna sorpresa. La violencia desatada por el Gobierno de Netanyahu ha sido buena para los negocios tanto en Israel como en Estados Unidos y Europa. La ocupación está profundamente entrelazada con los intereses corporativos. La ocupación y la construcción de asentamientos ilegales son parte integral del auge inmobiliario de Israel. Se han obtenido más beneficios con la devastación de Gaza.

Mientras tanto, en los principales medios de comunicación financieros, comentaristas como Ruchir Sharma alardean de la magnitud del gasto de Israel en I+D y de la tasa de crecimiento de la productividad total de los factores. …

"Los efectos derivados de la defensa han convertido a Israel en líder mundial en campos que van desde el control del tráfico aéreo hasta, sobre todo, la ciberseguridad. Con más empresas emergentes por habitante que cualquier otro país, su cultura empresarial se parece más a la de California que a la de Oriente Medio. Cuenta con 73 empresas emergentes en el prometedor campo de la inteligencia artificial generativa, la tercera mayor cifra del mundo. La mitad de sus exportaciones son productos tecnológicos, una proporción que pocas economías avanzadas pueden igualar, mientras que sus vecinos siguen exportando principalmente petróleo, una materia prima anticuada. El resultado es un milagro de productividad aislado. La productividad total de los factores, que mide el grado de aprovechamiento de las nuevas máquinas por parte de la mano de obra, ha crecido cuatro veces más rápido en Israel que en otras economías desarrolladas en los últimos 25 años, y esa brecha se ha ampliado en los últimos cinco años. En Israel, impulsado por la tecnología, el PIB per cápita casi se ha triplicado desde 2000, hasta superar los 55 000 dólares, pasando del 50 % al 70 % del nivel de Estados Unidos. En los países petroleros, y no solo en los de Oriente Medio, los ingresos tienden a subir, bajar y, en última instancia, estancarse con el precio del petróleo a largo plazo. El PIB per cápita de Arabia Saudí es un tercio del de Estados Unidos, aproximadamente el mismo que hace 25 años. Para muchos observadores, la situación geopolítica en Oriente Medio sigue pareciendo precaria. Pero la visión optimista del mercado sobre la economía impulsada por la tecnología de Israel se refleja ahora en las previsiones de los economistas, que apuntan a un crecimiento de casi el 4 % en los próximos años. Se trata de una cifra relativamente alta para un país desarrollado. Esto confirma la opinión del mercado de que Israel está consolidando su posición como fuerza económica dominante en la región."

La transformación de Israel, que pasó de ser un país en crisis y azotado por la inflación en la década de 1980 a convertirse en un líder mundial en alta tecnología con una renta per cápita superior a la de Alemania, hace que sea esencial comprender cómo sigue siendo un socio atractivo para el capital mundial, incluso cuando comete asesinatos en masa y limpieza étnica y se embarca en una campaña de revisionismo regional a gran escala.

Uno de los riesgos de este tipo de economía política de las políticas actuales de Israel, tanto las críticas como las elogiosas, es que exageran su estabilidad y coherencia. Paradójicamente, subestiman la peligrosa dinámica de escalada histórica que estamos presenciando.

Si se analiza detenidamente en términos cronológicos, queda claro que la relación entre la gran estrategia y la suerte de las empresas israelíes, tal y como se refleja en el mercado bursátil, es mucho más compleja e incierta de lo que sugieren las evaluaciones a posteriori de los recientes máximos bursátiles. Aunque Israel ha obtenido victorias considerables y su violencia masiva está borrando cada vez más cualquier posibilidad de crear un Estado palestino, la economía política de Israel se caracteriza tanto por la incoherencia y el riesgo como por una lógica profunda. El actual repunte del mercado bursátil no se desarrolló sin tropiezos a partir de 2023, sino que implica una duplicación repentina y bastante convulsa de las estrategias de alto riesgo de prevención y de nuevas formas de violencia.

El punto de partida para cualquier evaluación de Israel antes de la reciente oleada de triunfalismo era, después de todo, que el marco político de esta historia de éxito capitalista neoliberal era inestable y se enfrentaba a enormes preguntas sin respuesta a largo plazo.

La política israelí estaba profundamente dividida por cuestiones constitucionales internas, el estatus de los ultraortodoxos y la figura de Netanyahu, lo que dio lugar a cinco elecciones al Knesset entre 2018 y 2022.

La política israelí, dividida étnica y religiosamente, está fragmentada al menos en cuatro bandos: (1) los ultraortodoxos, (2) los árabes israelíes, (3) los sionistas del tipo de Netanyahu y (4) lo que queda de la política secular centrista y liberal.

No se trata de una mezcla estable.

El rápido crecimiento demográfico tanto del segmento ultraortodoxo como del árabe de la población plantea cuestiones fundamentales sobre la cohesión política y social de Israel. Netanyahu maniobra frenéticamente para mantener su coalición.

A pesar de la elevada tasa de inversión en I+D y de las altas tasas de crecimiento de la PTF, los inversores tenían buenas razones para cubrir sus apuestas.

El fuerte movimiento alcista de los mercados bursátiles israelíes que comenzó a finales de la década de 2010 se detuvo en 2022 en medio de una crisis constitucional. En los tres primeros trimestres de 2023, los mercados se mostraron muy inestables.

Y esto fue cuando Israel estaba preocupado por sus propios problemas internos.

Luego, los sangrientos y traumáticos atentados del 7 de octubre volvieron a situar a Palestina en el primer plano de la agenda.

En la semana siguiente al atentado, los mercados se desplomaron y luego se recuperaron.

Como destaca el informe Albanese, el gasto en defensa se disparó, creando oportunidades de beneficio. Pero lo que siguió en los mercados bursátiles no fue un auge de la guerra. Las acciones se recuperaron, pero luego se movieron de forma inestable en torno al nivel que habían alcanzado en 2022.

La inesperada movilización fue perjudicial para la economía en general. La extrema violencia de Israel ocupó los titulares y resultó inquietante incluso para sus defensores.

Puede que se pueda ganar dinero con las tecnologías de vigilancia. Pero en el panorama más amplio de los mercados de capitales mundiales, el nivel en el que les gustaría jugar a los inversores de Tel Aviv, la cuestión de Palestina y la cuestión colonialista de los asentamientos son una llaga abierta. Palestina no es el motor del éxito capitalista de Israel.

Es un rompecabezas sangriento y sin resolver.

La actual agresión contra Palestina puede satisfacer imperativos políticos y responder a los intereses de la coalición de colonos. A las empresas de armamento les va bien. Pero lo mejor para los mercados y los inversores globales es que se hable lo menos posible de la cuestión palestina. El escándalo desatado por la exposición de Boston Consulting Group a la planificación de la posguerra en Gaza es indicativo de cómo las cosas pueden salir muy mal incluso para un «actor global» con buenos contactos.

El escenario en el que se desarrolla el triunfalismo capitalista israelí no es, en primer lugar, la limpieza étnica y el urbicidio, ni las sucias batallas por los olivares, sino la carrera por la inteligencia artificial y la gran planificación regional de infraestructuras. Este es el terreno de los Acuerdos de Abraham, diseñados específicamente para relegar a un segundo plano la cuestión palestina.

En lugar de celebrar la campaña de Gaza, los mercados se hacían eco de preguntas más generales sobre la estrategia de Netanyahu. Israel se había embarcado en una guerra eterna. Mientras Gaza seguía siendo la principal noticia, los mercados no prosperaban, sino que se movían lateralmente.

La respuesta llegó con la dramática y exitosa ampliación de la campaña revisionista de Israel más allá de Hamás y Gaza, hasta Hezbolá en el Líbano, Siria y luego Irán en junio de 2025.

Al igual que otros observadores, ahora parece claro que los mercados financieros subestimaron la magnitud de la ventaja militar de Israel, tanto sobre Hezbolá como sobre Irán. Es la superioridad de Israel en esas campañas, y no la horrible demolición de Gaza, lo que ha encendido la mecha de los mercados de Tel Aviv.

Si tuviéramos que señalar un punto de partida para el auge bursátil israelí, sería el 17/18 de septiembre de 2024, cuando los servicios secretos israelíes provocaron miles de pequeñas explosiones en los localizadores y walkie talkies de Hezbolá, en los llamados ataques «Grim Beeper». Nada ha señalado más claramente que esta operación la abrumadora superioridad de Israel en materia de planificación a largo plazo, tecnología y astucia.

Desde entonces, los mercados no han mirado atrás.

En 2025, el ataque de Israel contra Irán y el respaldo de Estados Unidos han reforzado la confianza en su superioridad militar. Durante las dos semanas que duró la guerra, el shekel se disparó.

Las guerras con Hezbolá e Irán no implican una devastación tan sostenida como el asalto a Gaza. No están directamente relacionadas con el colonialismo sionista. No son acciones de un Estado colonial en formación, sino de una nación establecida que actúa como hegemónica beligerante en la región. Como tales, son mucho más trascendentales para cambiar la narrativa del mercado. Son una señal de la superioridad de Israel, no sobre los desesperados combatientes de Hamás, y mucho menos sobre la población indefensa y hambrienta de Gaza, sino sobre todos los Estados vecinos. Además, ponen de manifiesto la superioridad, no de las excavadoras y las bombas tontas, sino de las armas verdaderamente avanzadas de Israel, el Iron Dome y, más aún, su ultrasofisticado sistema de defensa antimisiles extraatmosférico.
Es la combinación del dominio tecnológico, el éxito geopolítico y el dominio regional lo que ha desencadenado un auge bursátil, impulsado sobre todo por las acciones tecnológicas israelíes que se suben a la ola de la inteligencia artificial, incluso por delante de la defensa, pero que tiene una base amplia.

Es el éxito de las guerras regionales de Israel lo que explica la magnitud y el momento del auge bursátil. Y es realmente impresionante. Pero deténgase un momento a considerar la lógica.

Si tomamos el nivel actual del mercado al pie de la letra y creemos que es el correcto, entonces la pregunta es: ¿por qué no se «valoró» el dominio militar de Israel mucho antes de septiembre de 2024? ¿Por qué el mercado subestimaba el dominio regional de Israel?

Una respuesta podría ser simplemente la ignorancia. Los mercados no son perfectos. Subestimaron el dominio que tendrían las nuevas armas de Israel. Tras haberlo comprobado, han reevaluado sus hipótesis previas.

Otra respuesta es más política y más ominosa. La cuestión no es la información del mercado, sino la evaluación política.

Hasta hace poco, los mercados estaban aferrados a un marco que consideraba a Netanyahu y su coalición como una amenaza potencial para el milagro israelí. Esta amenaza se manifestó en la crisis constitucional de 2022-2023 y se reflejó en los reveses del mercado.

Gaza no cambió esa sensación de estancamiento. La guerra contra Irán y sus aliados sí lo ha hecho.

Como informó Omri Zerachovitz, de Haaretz, tras el ataque de Israel a Irán:

«Por primera vez en dos décadas, el mercado de capitales ve en una guerra la esperanza de una era de mayor seguridad y prosperidad económica para Israel», afirma Tsuk. «Los inversores no parecen creer que este conflicto sea solo otra ronda de combates y otra victoria efímera. Puede conducir a un cambio fundamental en la estructura estratégica de todo Oriente Medio y a una disminución significativa de la prima de riesgo de Israel a largo plazo». La reacción del mercado a la guerra con Irán se asemejó más a las consecuencias del asesinato por parte de Israel de un líder militar o político de uno de sus enemigos. «Se percibió como una medida disuasoria y un equilibrio de amenazas que cambiaba las reglas del juego. Esto difiere de los patrones de represalias que hemos conocido en operaciones militares prolongadas», afirma Tsuk. «Los inversores parecen creer que esta gran convulsión aportará mayor claridad a la seguridad y la economía de Israel, abriendo la puerta a nuevas oportunidades y a un orden económico y de seguridad más estable en la región».

Israel ha impuesto con firmeza su poder en la región. Y, al hacerlo, ha revelado el poderío militar que aún no había demostrado.

Lo que ha surgido de la serie de crisis es una nueva y violenta síntesis de poder militar, tecnología y política. Esta nueva síntesis se refleja tanto en el júbilo de los columnistas del mercado como en los detalles forenses del valiente informe de Albanese. Pero esta síntesis no era previsible. Es producto de la crisis y de la exitosa estrategia de escalada seguida por la administración Netanyahu.

La síntesis está lejos de completarse. La coalición de Netanyahu sigue siendo frágil y vulnerable ante las demandas de los ultraortodoxos. Pero en la ecuación del dinero y el poder, las señales han cambiado.

Incluso mientras Israel mata de hambre deliberadamente a la población de Gaza y ataca a los líderes políticos de Irán, los mercados están en auge. Mientras tanto, amplificando la narrativa, el titular del FT reza: «Los mercados señalan un claro ganador en Oriente Medio»." 

Adam Tooze, blog, 16/07/25, traducción DEEPL, gráficos en el original)

24.6.25

Apuntes sobre el reciente ataque de Estados Unidos a Irán: Los evidentes vacíos intelectuales de Trump, así como su turbulento pasado, es probable que hayan influido en el cambio respecto a su principal promesa de campaña de no involucrar a EE.UU en más guerras... Esto nos habla de un individuo que cubre esos vacíos con sus rocambolescas amenazas y tuits en mayúsculas... Israel está debilitado realmente... El ataque a Irán fue un error. Porque ha evidenciado que su sistema de defensa es muy vulnerable cuando quien ataca no es una guerrilla irregular. De ahí la gran destrucción que los misiles iraníes de media gama están causando en sus principales ciudades; dejando un saldo de cientos de edificios, puestos militares, centros de investigación científica y viviendas arrasadas. Más de tres mil israelíes han quedado sin hogar a causa de los bombardeos iraníes. Y otros cientos ya han muerto (datos oficiales)... Por otro lado, queda demostrado que sin la cobertura de EE.UU. Israel no puede terminar ninguna guerra. Sus espectaculares ataques y operaciones de inteligencia, para sostenerse en el tiempo, necesitan de la intervención de las fuerzas norteamericanas. Lo cual indica que el día en que el consenso pro israelí se resquebraje al interior de Estados Unidos, la continuidad del actual Estado de Israel estará muy amenazada... Tampoco es que Irán esté fuerte. Sin dudas está recibiendo golpes muy duros. Y es posible que su capacidad de ataque no sea la misma que la de hace una semana cuando inició la guerra. Pero parece que se prepararon para esto. Y por ahora no hay indicios de que pueda caer el gobierno... En ese contexto, el problema lo tiene Israel más bien... internamente no aguantaría una guerra larga con un rival como Irán. Ni su economía (hoy casi al borde del colapso por el costo que tiene operar diariamente su sistema defensivo) ni su población soportarán mucho más tiempo un contexto de guerra permanente huyendo a refugios y con miedo (Elvin Calcaño)

 Elvin Calcaño @elvin_calcano24

Breves apuntes sobre el reciente ataque de Estados Unidos a Irán: 

1. Los evidentes vacíos intelectuales de Trump, así como su turbulento pasado, es probable que hayan influido en el cambio respecto a su principal promesa de campaña de no involucrar a EE.UU en más guerras. Los halcones neoconservadores a los que tanto se opuso como candidato -en 2016 y en la última campaña- han terminado moldeando su política exterior. Incluso, lo han alejado de Putin con quien tenía simpatías personales. Esto nos habla de un individuo que cubre esos vacíos con sus rocambolescas amenazas y tuits en mayúsculas. Asimismo, evidencia un presidente totalmente al servicio de intereses israelíes que hoy, objetivamente, no coinciden del todo con los de EE.UU. 

Tanto el genocidio en Gaza como esta guerra con Irán están más impulsados por intereses personales de Netanyahu y de los sectores ultras que le rodean que por motivaciones estratégicas de largo plazo. El descrédito que le genera a EE.UU. y a Occidente seguir apoyando a un Israel tan extremista beneficia a China, Rusia y potencias emergentes del sur global. La autoridad moral de Occidente murió en Gaza y ahora en Irán podría quedar definitivamente enterrada. 

2. Israel está debilitado realmente. Leer la geopolítica solo basándose en lo que se ve a primera vista es un error. Las claves fundamentales siempre están en lo que subyace. Israel, visto así, está caminando a una posición insostenible a nivel interno y externo. El ataque a Irán fue un error. Porque ha evidenciado que su sistema de defensa es muy vulnerable cuando quien ataca no es una guerrilla irregular. De ahí la gran destrucción que los misiles iraníes de media gama están causando en sus principales ciudades; dejando un saldo de cientos de edificios, puestos militares, centros de investigación científica y viviendas arrasadas. Más de tres mil israelíes han quedado sin hogar a causa de los bombardeos iraníes. Y otros cientos ya han muerto (datos oficiales). 

Por otro lado, queda demostrado que sin la cobertura de EE.UU. Israel no puede terminar ninguna guerra. Sus espectaculares ataques y operaciones de inteligencia, para sostenerse en el tiempo, necesitan de la intervención de las fuerzas norteamericanas. Lo cual indica que el día en que el consenso pro israelí se resquebraje al interior de Estados Unidos, la continuidad del actual Estado de Israel estará muy amenazada. 

3. Irán, más que un país, es una civilización. Su programa nuclear no se destruye con bombas porque lo que lo genera es el acumulado de conocimiento de una nación con miles de años de antigüedad. No obstante, para los personajes vulgares que hoy gobiernan EE.UU., que son integralmente incultos casi todos, bombardear un lugar es de por sí destruirlo. Solo ven cosas, pero no procesos. Incluso, la información que hay es que los equipos claves del programa nuclear iraní no estaban en las centrales atacadas. Todo indica que bombardearon lugares vacíos. Trump y su grupo pasarán. Incluso el imperialismo estadounidense, como todos los imperios, en algún momento de la historia pasará. Sin embargo, Irán, que va mucho más allá de los ayatolas, seguirá ahí como lo ha estado por miles de años. 

4. Tampoco es que Irán esté fuerte. Sin dudas está recibiendo golpes muy duros. Y es posible que su capacidad de ataque no sea la misma que la de hace una semana cuando inició la guerra. Pero parece que se prepararon para esto. Y por ahora no hay indicios de que pueda caer el gobierno. En ese contexto, el problema lo tiene Israel más bien. Esto porque dada las características de la sociedad israelí no tiene la misma capacidad de resistencia. Es decir, internamente no aguantaría una guerra larga con un rival como Irán. Ni su economía (hoy casi al borde del colapso por el costo que tiene operar diariamente su sistema defensivo) ni su población soportarán mucho más tiempo un contexto de guerra permanente huyendo a refugios y con miedo.

9:33 p. m. · 22 jun. 2025 21,3 mil Visualizaciones

23.11.24

Israel está siendo derrotado decisivamente, militar, económica y como sociedad... En el campo de batalla, a pesar de la campaña genocida israelí de bombardeos, hambruna masiva y asesinatos, la perspectiva de victoria sobre Hamás y Hezbolá es ahora seriamente cuestionada por muchos de los antiguos y actuales funcionarios militares y de inteligencia de Israel... “Es evidente que estamos perdiendo [la guerra] de manera inequívoca”, afirmó el ex subdirector del Mossad, Ram Ben-Barak, y le dijo a Radio pública israelí: “¿Puede mostrarme algo en lo que hayamos tenido éxito?”... Además de las crecientes bajas militares, el precio de la guerra incluye el desastroso costo económico, ya que miles de personas huyen de sus hogares, los negocios cierran sus puertas y la economía de consumo se contrae... las empresas de tecnología se están mudando al extranjero y aproximadamente medio millón de israelíes (muchos de ellos profesionales de alta tecnología educados) abandonaron el país durante los primeros seis meses de la guerra... Esta tendencia no es sólo una catástrofe económica para Israel, el éxodo masivo es una amenaza existencial para la supervivencia misma del Estado israelí, que se ha basado en el mantenimiento de una mayoría judía desde su fundación... Desde el comienzo de la guerra, el país se ha visto sacudido por manifestaciones masivas de furiosas familias de rehenes y sus partidarios; soldados que están desertando o se niegan a servir; evacuados de zonas de guerra que no pueden regresar a sus hogares y un cisma creciente entre el gobierno israelí y los militares sobre los objetivos de la guerra Israel se está derrumbando desde dentro mientras que externamente se ha convertido en un estado paria a los ojos del mundo... La derrota puede llegar en meses o puede llevar años, pero como en toda guerra de guerrillas, desde Argelia hasta Vietnam, los palestinos ganarán la lucha por la liberación, mientras Israel implosiona desde dentro (Stefano Moore)

"Contrariamente a la belicosa declaración del 24 de julio del Primer Ministro israelí Netanyahu habla Ante una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos que se compromete a lograr una “victoria total” sobre Hamás, Israel está siendo derrotado decisivamente, militar, económica y como sociedad.

En el campo de batalla, a pesar de la campaña genocida israelí de bombardeos, hambruna masiva y asesinatos, la perspectiva de victoria sobre Hamás y Hezbolá es ahora seriamente cuestionada por muchos de los antiguos y actuales funcionarios militares y de inteligencia de Israel.

“El país realmente está galopando hacia el borde de un abismo… perdiendo cada vez más soldados a medida que mueren o resultan heridos”, escribí El ex general Yitzhak Brik en Haretz.

“…Cada día que pasa las Fuerzas de Defensa de Israel se debilitan y el número de muertos y heridos en acción entre nuestros soldados aumenta… Si continuamos combatiendo en Gaza atacando una y otra vez los mismos objetivos, no sólo no haremos que Hamás se derrumbe, sino que nos derrumbaremos nosotros mismos.”

La valoración de Brik es compartida por otros altos funcionarios israelíes. “Es evidente que estamos perdiendo [la guerra] de manera inequívoca”, afirmó el ex subdirector del Mossad, Ram Ben-Barak. les dijo a Radio pública israelí: “¿Puede mostrarme algo en lo que hayamos tenido éxito?”

Y según los estándares El general Gadi Shamni, ex comandante de la división de Gaza del ejército israelí, dijo: “Nuestros soldados están ganando todos los enfrentamientos tácticos con Hamás, pero estamos perdiendo la guerra, y a lo grande”.

Incluso los propios propagandistas militares de Israel están contrarrestando la narrativa del gobierno de Netanyahu:

“La idea de que es posible destruir a Hamás, hacer que Hamás desaparezca, es echar arena a los ojos del público”, dijo El portavoz militar israelí, el contralmirante Daniel Hagari, dijo: “Hamás es una idea profundamente arraigada en los corazones de los residentes de Gaza”.

El ex oficial de inteligencia de la Marina estadounidense Scott Ritter describe la insostenible batalla sobre el terreno: “El ejército [de Israel] está exhausto”. él dice“Sus tanques están averiados, se están quedando sin piezas de repuesto, se están quedando sin municiones… Su ejército está desmoralizado… la tasa de deserción está ahora entre el 12 y el 24 por ciento”.

Las cifras oficiales de soldados muertos y heridos en Gaza (casi con toda seguridad, un recuento inferior al real) están empezando a filtrarse. En una entrevista en el Canal 12 de Israel, el líder de la oposición en la Knesset Yair Lapid Dijo que 890 soldados habían muerto y 11,000 habían resultado heridos en los primeros 12 meses de la guerra.

Hezbolá, curtido en la batalla

Las bajas también están aumentando en el sur del Líbano a medida que los soldados israelíes se enfrentan a un enemigo curtido en la batalla.

“Hezbolá ha tenido 18 años para prepararse para esto”, dice Ritter“Nada de lo que está haciendo Israel va a tomar por sorpresa a Hezbolá. Saben qué tipo de sistemas de armas tienen y van a atraer a Israel y matarlos… Israel va a caer en una trampa tras otra”.

El apoyo público en Israel se está erosionando cada vez más a medida que aparecen noticias sobre funerales de soldados y familias en duelo. “El gobierno está presentando la serie de recientes éxitos militares en la Franja de Gaza, Cisjordania y Líbano como prueba de que su estrategia ha sido correcta y que la guerra debe continuar en todos los frentes”, escribe Amós Harel en Haaretz. “Pero en realidad, es imposible ignorar el precio que implicaría continuar la guerra por mucho más tiempo”.

Además de las crecientes bajas militares, ese precio incluye el desastroso costo económico, ya que miles de personas huyen de sus hogares, los negocios cierran sus puertas y la economía de consumo se contrae. Los bombardeos de Hamas y Hezbolá en el sur y el norte han desplazado Se estima que 200,000 israelíes abandonaron sus hogares; trabajadores extranjeros están saliendo del país y la cancelación de 150,000 vuelos palestinos permiso de trabajo En Cisjordania se ha paralizado la construcción.

Turismo, un pilar de la economía de Israel, se ha paralizado y el gasto en ocio y entretenimiento ha caído un 70 por ciento. estimación de 60,000 empresas israelíes han fracasado este año, según el informe de Israel calificaciones crediticias Han sido degradados varias veces, las empresas de tecnología se están mudando al extranjero y aproximadamente medio millón de israelíes (muchos de ellos profesionales de alta tecnología educados) left el país durante los primeros seis meses de la guerra.

Esta tendencia no es sólo una catástrofe económica para Israel: el éxodo masivo es una amenaza existencial para la supervivencia misma del Estado israelí, que se ha basado en el mantenimiento de una mayoría judía desde su fundación. Esa fue la intención detrás de la Nakba (catástrofe) de 1948 que expulsó a 750,000 árabes de Palestina y la reconocido en privado El objetivo de la guerra genocida de Israel en Gaza es ahora la tendencia demográfica que empieza a cambiar en la dirección opuesta.

En el plano interno, ante el inminente colapso militar y económico, Israel está al borde de una guerra civil. Incluso antes del 7 de octubre, cientos de miles de israelíes salio a las calles para protestar contra los intentos de la coalición de derecha de Netanyahu de abolir la independencia del poder judicial. Desde el comienzo de la guerra, el país se ha visto sacudido por manifestaciones masivas de furiosas familias de rehenes y sus partidarios; soldados que están desertar o negarse a servir; evacuados de zonas de guerra que no pueden regresar a sus hogares y un cisma creciente entre el gobierno israelí y los militares sobre los objetivos de la guerra.

“Imagínense lo que sucederá cuando las masas salgan a las calles”, Haaretz El periodista Uri Misgav proféticamente prevenido Unos meses después del inicio de la guerra:

“…los manifestantes serán presentados como traidores que apuñalan a la nación y a sus soldados por la espalda… Las calles estarán en llamas. Después de todo, el país ha sido inundado de armas automáticas y pistolas. Distribuida según líneas políticas [En referencia a la distribución de miles de armas por parte del ministro de Seguridad, Itamar Ben-Gvir, a colonos judíos ilegales en Cisjordania]… El Israel democrático se está acercando a la prueba de su vida. Si no la ganamos, sencillamente no existiremos”.

La profecía distópica de Misgav ahora se está desarrollando: Israel se está derrumbando desde dentro mientras que externamente se ha convertido en un estado paria a los ojos del mundo.

Manifestaciones masivas contra la guerra genocida de Israel han estallado en todo el Sur global y en las principales ciudades de Occidente mientras toda la comunidad internacional observa con horror los bombardeos genocidas de Israel y la hambruna masiva de la población civil de Gaza.

Veintiocho países de África y América Latina han cortado todos sus vínculos con Israel y la Asamblea General de las Naciones Unidas votó recientemente por 170 a seis una resolución que afirma el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y a un Estado propio.

Incluso entre los aliados más fieles de Israel, el apoyo incondicional ya no es seguro. “Lo que hizo que Israel fuera atractivo para Estados Unidos –la ventaja estratégica de un enclave judío pro-estadounidense en un mar de incertidumbre árabe– ya no se mantiene tan firmemente como antes”. escribe Scott Ritter en Noticias del Consorcio.

“La Guerra Fría ya terminó hace tiempo”, afirma, “y los beneficios geopolíticos acumulados en la relación entre Estados Unidos e Israel ya no son evidentes… Estados Unidos, al final, no se suicidará en nombre de un Estado israelí que ha perdido toda legitimidad moral a los ojos de la mayor parte del mundo”.

Hace veinte años, el ex presidente de la Knesset, Avrum Burg, hizo una declaración ominosa: prevenido de la inevitabilidad de la derrota de Israel.

“Resulta que la lucha de 2,000 años por la supervivencia judía se reduce a un estado de asentamientos, dirigido por una camarilla amoral de transgresores de la ley que son sordos tanto a sus ciudadanos como a sus enemigos. Un estado sin justicia no puede sobrevivir”.

Como advirtió Burg, estamos presenciando el comienzo del fin de Israel, un Estado creado hace casi ocho décadas tras una resolución no vinculante de las Naciones Unidas. La derrota puede llegar en meses o puede llevar años, para cuando la próxima generación de combatientes de la resistencia palestina habrá crecido, se habrá hecho más fuerte y más feroz.

Como en toda guerra de guerrillas, desde Argelia hasta Vietnam, los palestinos ganarán.La lucha política por la liberación mientras Israel implosiona desde dentro.

Hoy, Donald Trump y los miembros de su gabinete, rabiosamente sionistas, pueden prolongar la ofensiva israelí, pero no cambiarán fundamentalmente el cálculo. En un futuro previsible, Israel dejará de existir como nación y, con suerte, será reemplazado por un Estado secular y democrático donde los ciudadanos palestinos y judíos podrán vivir juntos en paz. "
( stefano moore , Consortium News, 21/11/24)