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7.3.26

Paul Krugman: El argumento habitual para promover la energía solar y eólica es que el uso de energías renovables evita el daño medioambiental causado por la quema de combustibles fósiles. Pero ahora sabemos que hay otra razón para que las naciones reduzcan su dependencia de los combustibles fósiles: la seguridad. En un mundo peligroso, es infinitamente más seguro depender del sol y el viento que de los combustibles fósiles, que deben transportarse a largas distancias desde naciones situadas en regiones que con frecuencia se convierten en zonas de guerra... Gran Bretaña estaría en una situación mucho peor ahora mismo si la energía eólica no suministrara alrededor del 30 % de su electricidad. De hecho, los británicos y otros europeos deben estar deseando obtener una proporción aún mayor de su energía de fuentes renovables en lugar de gas natural, liberándose así de las cadenas de las delirantes ideas de Trump y de la guerra en Oriente Medio... "Las ofertas de las superpotencias económicas rivales son ahora las siguientes. Estados Unidos te obliga a firmar acuerdos comerciales que prometen un futuro de combustibles fósiles cuyo precio está sujeto al aventurerismo tremendamente destructivo de Estados Unidos. China te ofrece vehículos eléctricos fiables y baratos y tecnología verde para generar energías renovables."... ¿Estás seguro de que Trump o un futuro presidente similar a Trump no cortará el suministro de energía a las naciones que le molesten? Yo no lo estoy... Así pues, la guerra de Estados Unidos contra Irán está dando argumentos de peso a los países de todo el mundo para que busquen la independencia energética... Donald Trump, ¿héroe de las energías renovables? ¿Quién lo hubiera dicho?

 "El ataque de Donald Trump contra Irán tendrá muchas consecuencias imprevistas e inesperadas. Una consecuencia en la que ni siquiera yo había pensado, pero que ya resulta evidente tras menos de una semana, es que Trump ha dado un nuevo y sólido argumento a favor de las energías renovables.

El argumento habitual para promover la energía solar y eólica es que el uso de energías renovables evita el daño medioambiental causado por la quema de combustibles fósiles. Este daño medioambiental incluye, entre otros, el cambio climático. Además, la contaminación atmosférica impone unos costes directos e inmediatos sorprendentemente elevados, ya que perjudica nuestra salud y reduce nuestra esperanza de vida.

Pero ahora sabemos que hay otra razón para que las naciones reduzcan su dependencia de los combustibles fósiles: la seguridad. En un mundo peligroso, es infinitamente más seguro depender del sol y el viento que de los combustibles fósiles, que deben transportarse a largas distancias desde naciones poco fiables, a menudo explotadoras y situadas en regiones que con frecuencia se convierten en zonas de guerra.

La situación actual en Oriente Medio es, en esencia, el peor escenario posible para el suministro energético mundial. Normalmente, alrededor del 20 % del suministro mundial de petróleo transita por el estrecho de Ormuz. También es una ruta crucial para el transporte de gas natural licuado y fertilizantes. Ese paso está ahora efectivamente cerrado y no hay buenas alternativas.

 Donald Trump puede decir que reabrirá el estrecho. Pero, salvo que se produzca un cambio de régimen en Irán, es muy difícil imaginar cómo podría hacerlo. Los petroleros son objetivos extremadamente vulnerables, mientras que los drones, los misiles antibuque y las minas son baratos. Además, el régimen iraní seguramente todavía tiene miles de ellos en stock, listos para un ataque como este.

Irónicamente, el ejército estadounidense, que ha estado utilizando misiles Patriot extremadamente caros —y de suministro limitado— para derribar drones iraníes, ahora está negociando la compra de interceptores de drones mucho más baratos y recibirá formación sobre su uso de... Ucrania, que cuenta con cuatro años de experiencia en hacer frente a este tipo de amenazas. Pero el hardware y la experiencia ucranianos tardarán en llegar. Mientras tanto, los expertos de la industria petrolera predicen que la escasez de suministros de petróleo se agravará mucho más si el estrecho no se abre en unos días.

Aunque nos encontramos en medio de una crisis cada vez más grave, a muchos, incluido yo mismo, nos sorprende que los precios del petróleo no hayan subido aún más, aunque ayer volvieron a subir. Supongo que los especuladores siguen esperando que la interrupción termine rápidamente. Nadie sabe por qué. Sin embargo, los consumidores de todo el mundo ya están sintiendo los efectos. Si bien es sorprendente que los precios del crudo no hayan subido más, también lo es la rapidez con la que han aumentado los precios minoristas de la gasolina:

 Europa es especialmente vulnerable. Europa está muy por delante de Estados Unidos en capacidad de energía renovable, pero sigue dependiendo del GNL importado para gran parte de sus necesidades de calefacción y generación de electricidad. Aunque solo importa una pequeña parte del Golfo Pérsico (Estados Unidos es su mayor proveedor de GNL), la guerra está suponiendo un duro golpe para las economías europeas: los países asiáticos, que se apresuran a sustituir sus importaciones de GNL de Oriente Medio, están haciendo subir los precios en todo el mundo.

Ahora bien, Trump odia las energías renovables, especialmente la energía eólica. Ha intentado destruir inversiones por valor de cientos de millones de dólares en turbinas eólicas marinas y ha tratado de bloquear también los proyectos terrestres, aunque en algunos casos los tribunales lo han impedido. También ha presionado a otros países para que vuelvan a los combustibles fósiles. El martes arremetió contra el Reino Unido, calificando a los británicos de «muy poco cooperativos» y atacándolos por tener «molinos de viento por todas partes que están arruinando el país». Pero Gran Bretaña estaría en una situación mucho peor ahora mismo si la energía eólica no suministrara alrededor del 30 % de su electricidad.

De hecho, los británicos y otros europeos deben estar deseando obtener una proporción aún mayor de su energía de fuentes renovables en lugar de gas natural, liberándose así de las cadenas de las delirantes ideas de Trump y de la guerra en Oriente Medio.

 En un artículo publicado en el Financial Times, Alan Beattie sitúa la política energética en el contexto de la rivalidad geopolítica:

"Las ofertas de las superpotencias económicas rivales son ahora las siguientes. Estados Unidos te obliga a firmar acuerdos comerciales que prometen un futuro de combustibles fósiles cuyo precio está sujeto al aventurerismo tremendamente destructivo de Estados Unidos. China te ofrece vehículos eléctricos fiables y baratos y tecnología verde para generar energías renovables."

Puede que sea un poco exagerado, pero tiene razón. Yo añadiría que el problema con las exigencias de Estados Unidos de que las naciones quemen, quemen y quemen no es solo el aventurerismo estadounidense. También es el hecho de que depender de Estados Unidos para el GNL, que es lo que supondría seguir el camino de Trump, es en sí mismo inseguro. ¿Estás seguro de que Trump o un futuro presidente similar a Trump no cortará el suministro de energía a las naciones que le molesten? Yo no lo estoy.

Así pues, la guerra de Estados Unidos contra Irán está dando argumentos de peso a los países de todo el mundo para que busquen la independencia energética. Y para aquellos países que no tienen grandes reservas de combustibles fósiles, eso significa energía eólica y solar (y, sí, nuclear).

Donald Trump, ¿héroe de las energías renovables? ¿Quién lo hubiera dicho?"

(Paul Krugman , blog, 06/03/26, traducción DEEPL, enlaces en el original)

15.11.25

Las energías renovables le ahorran a la economía española 23.000 millones de euros... Producen más de la mitad de la electricidad que necesita el país (han supuesto el 56,8% de toda la producción eléctrica nacional en 2024), han aportado este curso pasado a las arcas del Estado cerca de 1.500 millones de euros en impuestos, mantienen 125.000 puestos de trabajo (más de 80.000, empleo directo) y ahorran. Ahorran emisiones de gases de efecto invernadero (en 2024 evitaron la emisión de 69,6 millones de toneladas de CO2e) y ahorran recursos económicos: más de 23.000 millones de euros en un año. ¿Su coste, el coste «en subvenciones» del parque renovable nacional? 3.129 millones de euros. Estos son los datos (Antonio Barrero F.,)

 "La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) acaba de presentar su último Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España. El informe (de casi 160 páginas) ha sido elaborado por la consultora Deloitte, recoge todas las magnitudes clave del sector (datos consolidados al cierre de 2024), dedica un capítulo específico en esta edición, por primera vez, al biogás y al biometano y analiza, por fin, y también por primera vez en esta edición, el gasto sanitario evitado (menos humo en el aire, gracias a las renovables, se traduce en menos enfermedades –y menos bajas laborales– por problemas respiratorios o cardiovasculares). Son muchos en fin los datos que pone sobre la mesa el Estudio de APPA Renovables, pero quizá los más gruesos son los relativos al ahorro. A saber: las fuentes de energía renovable (el Sol, el viento, el agua, la biomasa) le han ahorrado al país más de 23.000 millones de euros en 2024.

Deloitte desglosa la cuenta así

 El aprovechamiento de las fuentes de energía renovable –para la generación eléctrica, la producción de calor o el transporte- le ha permitió al país evitar en 2024 la importación de 25,4 millones de toneladas equivalentes de petróleo en combustibles fósiles. España no ha importado esa enorme cantidad (más de 25 millones de toneladas) de carbón, petróleo o gas porque los servicios que antes prestaban esos combustibles (la susodicha producción de electricidad, calor o movimiento) ahora los prestan las energías renovables: movemos vehículos con electricidad o biocombustibles; producimos calor con biomasa, biogás o biometano -o con electricidad-; y generamos energía eléctrica con el Sol, el agua o el viento, electricidad que luego empleamos de mil modos distintos. Y ello ha supuesto en 2024, según Deloitte, un ahorro económico equivalente de 14.729 millones de euros. Respecto al año anterior (2023), las energías renovables han incrementado las «importaciones evitadas» en un 3,2% en términos energéticos, porque ha habido más potencia renovable instalada (más parques eólicos y solares) y por ello más energía renovable (autóctona) a nuestra disposición, energía pues que no ha habido que importar.

¿Consecuencia primera? Los miles de millones que hubiesen acabado en las naciones que le venden a España petróleo o gas se quedan en la economía patria, a diferencia de los miles de millones que sigue empleando el país en importar esos combustibles (según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, España importó el año pasado productos energéticos por valor de… 58.527 millones de euros, es decir, que si bien es cierto que han sido muchas las importaciones evitadas con la producción renovable, no lo es menos que aún queda mucho trecho por recorrer en pos del horizonte de la soberanía energética (los principales vendedores de petróleo y gas a los que España ha comprado esos productos en 2024 han sido, por cierto, Argelia, Rusia, Estados Unidos, Nigeria, Arabia Saudí).

Pero estábamos hablando del ahorro que sí producen las energías limpias
El otro gran ahorro que han producido las energías renovables en la España de 2024 (la analizada en este último Estudio Macro de APPA) es el relativo a los derechos de emisión. El productor de electricidad (Iberdrola, Endesa, Naturgy) que, en vez de “en-placar” rayos de Sol o turbinar el viento en un aerogenerador, eligió en 2024 quemar gas, diésel o carbón para producir esa energía eléctrica, produjo también CO2, y eso –emitir CO2– requiere de un derecho, que tiene un precio.

El productor tiene que comprar ese derecho, ergo lo tiene que pagar, y por supuesto que ese pago lo acaba repercutiendo en el precio del kilovatio hora que compra el usuario final, vamos, que ese “quien contamina paga” acabamos costeándolo los consumidores y usuarios… Lo paga el usuario final o se lo acaba ahorrando si no hay que repercutirlo porque resulta que el generador fue un productor de energía renovable, su producción no emitió CO2 y por eso no tuvo que comprar ningún derecho y no tuvo que pagarlo, ni repercutirlo en su producto. ¿Ahorro país? 4.541 millones de euros, según Deloitte.

Y el tercer gran ahorro que han producido en 2024 las energías renovables en España ha sido el referido al gasto sanitario: 4.345 millones de euros en gasto sanitario evitado. “El uso de combustibles fósiles –destaca Deloitte en el informe de APPA– emite contaminantes, como dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y otras partículas en suspensión, los cuales están estrechamente vinculados a enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Al disminuir estas emisiones –señala el Estudio Macro–, las energías renovables contribuyen a mejorar la calidad del aire y a reducir la incidencia de asma, bronquitis y otras afecciones respiratorias”.

Deloitte destaca en el Estudio Macro de APPA que la contaminación atmosférica incide «en la mortalidad prematura, en los ingresos hospitalarios por enfermedades y en los costes sanitarios asociadas a la calidad del aire».

Por otra parte -añaden los autores del informe-, aunque el CO2 no es directamente tóxico, su contribución al cambio climático genera impactos en la salud «como, por ejemplo, olas de calor o malnutrición. «De acuerdo con las estimaciones sobre el impacto de los gases contaminantes en la mortalidad prematura, en 2024 las energías renovables habrían evitado aproximadamente -concreta la consultora- 23.198 muertes prematuras» (Deloitte cita sendos estudios de Silva, West, Selin y Jacob -2017. Global premature mortality due to anthropogenic outdoor air pollution and the contribution of past climate change; y Buonocore, Luckow, Spengler, Biewald, Burtraw y Levy: 2014. Health co-benefits of carbon standards for existing power plants).

La consultora, que lleva casi veinte años firmando Estudios Macro para el sector renovable (no solo para APPA, sino también para la Asociación Empresarial Eólica, por ejemplo) concreta así que el «coste sanitario/social evitado en España derivado de las renovables» ha ascendido a 4.345 millones de euros en 2024.

En total, la economía nacional se ha ahorrado en 2024 gracias a la producción renovable 23.615 millones de euros, según el Estudio Macro 2024 de APPA.

El informe en todo caso también revisa el otro plato de la balanza, el de los costes de las renovables. Y el guarismo es también muy concreto. Las energías renovables le han costado en 2024 a los usuarios del sistema eléctrico nacional 3.129 millones de euros, cantidad que hemos abonado a esas tecnologías en concepto de primas o subvenciones (los gobiernos Aznar y Zapatero establecieron unas ayudas -coloquialmente denominadas privas- a esas tecnologías para que, aparte del precio de mercado se les añadiese una subvención por kilovatio hora producido en tanto en cuanto eran tecnologías que no emitían, y no emiten, CO2).

Pues bien, esas primas, que han percibido durante años la solar fotovoltaica, la eólica, la termosolar y otras tecnologías, poco a poco van expirando (las ayudas tenían fecha de caducidad) y de ahí que ahora solo supongan esos 3.129 millones de euros, cantidad muy menor en comparación con todos los ahorros susodichos. «Las renovables son la mejor inversión que ha hecho este país en las últimas décadas«, decía hace unos días, en el acto de presentación del Estudio Macro 2024 de APPA, el presidente de la Asociación, Santiago Gómez Ramos.

En todo caso, y de vuelta al otro plato de la balanza -presume el sector-, desde el punto de vista fiscal, las renovables han percutido un «impacto positivo» de (han pagado en impuestos) 1.457 millones de euros en 2024, cantidad que Deloitte concreta: 482 M€ en Impuesto sobre Sociedades, 84 M€ del gravamen temporal energético, 319 M€ en otros tributos (de carácter local y/o autonómico) e impuesto a la generación eléctrica (572 M€). Eso, desde el punto de vista fiscal. Desde el punto de vista social, el sector ha empleado a 126.574 personas en 2024 (más de ochenta mil empleos directos).

En lo que se refiere al PIB nacional, el sector de las energías renovables ha aportado globalmente en 2024 (aportación directa) más de diez mil millones de euros. O setenta mil millones de euros de aportación en el último quinquenio, según los datos recabados por Deloitte. "

(, Energías Renovables, 11/11/25)

16.12.24

Europa tiene problemas. Tras tres años consecutivos de lucha contra los elevados precios de la energía y una demanda estancada y luego a la baja, las empresas se han quedado sin margen de maniobra. Ahora asistimos a los efectos de una crisis crónica de subconsumo y a una pérdida de competitividad a escala histórica... el caso perdido de Europa nos ha proporcionado un anticipo de lo que el aumento incesante del coste de la energía significa para la economía y, en última instancia, para la civilización industrial en su conjunto. Resto del mundo: tomen nota... Profundamente endeudadas, sin liquidez y agobiadas por el exceso de capacidad, a las empresas europeas no les queda más remedio que empezar a despedir a sus trabajadores. Las empresas alemanas de la lista Fortune 500 Europa han anunciado más de 60000 despidos sólo este año. La industria automovilística se ve especialmente afectada... consecuencia directa de la guerra económica de la UE contra su mayor proveedor de energía, Rusia... Europa se está desindustrializando rápidamente. La mitad de la capacidad de producción de acero, vidrio y aluminio del continente, junto con las plantas de fertilizantes y productos químicos, ya se han marchado en la primera oleada (a finales de 2022 y principios de 2023). Ahora, es el momento de que se vaya el sector de la automoción y la fabricación de maquinaria, junto con los negocios de «renovables» y baterías (The Honest Sorcerer)

 "Europa tiene problemas. Tras tres años consecutivos de lucha contra los elevados precios de la energía y una demanda estancada y luego a la baja, las empresas se han quedado sin margen de maniobra. Ahora asistimos a los efectos de una crisis crónica de subconsumo y a una pérdida de competitividad a escala histórica. No se trata de una recesión económica ordinaria de la que se sale rápidamente. De hecho, el caso perdido de Europa nos ha proporcionado un anticipo de lo que el aumento incesante del coste de la energía significa para la economía y, en última instancia, para la civilización industrial en su conjunto. Resto del mundo: tomen nota.

 Profundamente endeudadas, sin liquidez y agobiadas por el exceso de capacidad, a las empresas europeas no les queda más remedio que empezar a despedir a sus trabajadores. Las empresas alemanas de la lista Fortune 500 Europa han anunciado más de 60000 despidos sólo este año. La industria automovilística se ve especialmente afectada: a medida que el gasto discrecional cae en todo el continente y los competidores chinos aumentan su cuota de mercado en todo el mundo, la demanda de coches fabricados en Europa se desplomó en los últimos años. Pero aquí no acaba la historia. Un reciente repunte de la inflación energética (especialmente en los precios mayoristas de la electricidad) indica que la crisis está lejos de haber terminado.

Lo que empezó como un «fracaso» a la hora de satisfacer las demandas energéticas de un repunte post-COVID, se ha convertido ahora en una crisis energética en toda regla que no está dispuesta a remitir. Al relajarse los cierres y volver la actividad económica en 2021, la demanda de gas natural ha aumentado sustancialmente en todo el mundo. Por otra parte, muchos pozos de petróleo y gas -cerrados durante 2020- no pudieron volver a la plena producción y, como resultado, comenzó un repunte de los precios del gas natural; medio año antes de que los combates en Ucrania se convirtieran en una guerra total.

 Sin embargo, la lucha por sí sola tuvo poco efecto en el precio del gas natural en Europa. Diversas sanciones, demandas, confiscaciones y embargos de activos, retirada abrupta de permisos, explosiones «misteriosas» de gasoductos y denegación de pagos por parte europea, por otra parte, desempeñaron un papel importante en el repunte representado en el gráfico anterior. Sólo para contextualizar: antes de la guerra, Alemania importaba de Rusia el 50% de su carbón, el 55% de su gas natural y el 31% de su petróleo crudo, lo que representaba el 33% del consumo energético total de Alemania, todo lo cual está sometido hoy a algún tipo de sanción. Ahora, con la exclusión de Gazprombank, el banco que gestiona la mayor parte de las transacciones internacionales de Gazprom (la mayor empresa productora de gas de Rusia) del sistema de mensajería interbancaria SWIFT, y la negativa de Ucrania a renovar los permisos de tránsito por sus territorios, la forma más barata de suministro de gas natural a Europa se reducirá probablemente a un mero goteo. Eso dejará a Europa con el costoso GNL de Qatar y Estados Unidos, así como con algo de gas por gasoducto desde Noruega y a través de Turquía, que es gas ruso de forma indirecta, de terceros. Como siempre: a mayor complejidad, mayor precio, consecuencia directa de la guerra económica de la UE contra su mayor proveedor de energía.

 ¿Se repetirá entonces la subida de precios de 2022? Difícilmente. Como puede verse por la magnitud de los despidos citados anteriormente, Europa se está desindustrializando rápidamente. La mitad de la capacidad de producción de acero, vidrio y aluminio del continente, junto con las plantas de fertilizantes y productos químicos, ya se han marchado en la primera oleada (a finales de 2022 y principios de 2023). Ahora, es el momento de que se vaya el sector de la automoción y la fabricación de maquinaria, junto con los negocios de «renovables» y baterías. Parece que la energía es (todavía) la economía. Sin embargo, a medida que la demanda industrial retrocede, también lo hace la demanda de los consumidores. Con los despidos masivos, y en respuesta a una enorme caída del poder adquisitivo de su dinero, la gente empezó a comprar cada vez menos productos fabricados con energía cara, y bajó aún más la calefacción de sus casas. (Lea aquí el excelente relato de Tim Watkins sobre las consecuencias monetarias de esta crisis de subconsumo).

 A pesar de la desaparición del gas barato del mercado, ni veremos otra subida de precios ni nos quedaremos sin gasolina al final del invierno. Pero no será un camino de rosas. Si no fuera por las energías «renovables», «sólo» asistiríamos a una lenta desaparición de la parte de la economía que hace un uso intensivo del gas natural, lo que no deja de ser un gran problema por sí solo. Sin embargo, con la previsible imprevisibilidad de la eólica y la solar, y con una dependencia masiva de las centrales eléctricas de gas natural para equilibrar la demanda de electricidad, Europa acaba de registrar la caída más rápida en años de los almacenamientos de gas natural. Sí, ha hecho frío en las dos últimas semanas, pero no tanto como en pleno invierno. Por otro lado, el viento dejó de soplar, lo que no sólo se tradujo en una menor generación de electricidad a partir de turbinas eólicas, sino también en nubes más espesas y niebla más persistente... Lo que llevó a una generación de energía solar muy disminuida. Bienvenidos a la vieja Dunkelflaute (o depresión oscura), tan común en esta época del año y, por cierto, a veces durante todo el invierno... ¿Quién iba a pensar que las «renovables» producen mucha menos electricidad en invierno...? ¿O que empujar a cada vez más hogares y empresas a utilizar electricidad para la calefacción (mediante bombas de calor) podría ser contraproducente en una situación así?

 La falta de gas barato en los gasoductos, combinada con una cuota cada vez mayor de «energías renovables», ha provocado una fuerte subida de los precios de la electricidad en toda Europa. A estas alturas, nadie sabe cómo afectará esto a la parte electrificada de la economía, pero los fundamentos no pintan nada bien. Europa carece de un suministro nacional adecuado de hidrocarburos, y su economía sigue dependiendo en gran medida del gas natural y el gasóleo. Un tercio de la energía de la UE sigue procediendo del exterior, lo que la convierte en la región más dependiente energéticamente del mundo, independientemente de las fuentes. Ahora que una prolongada sequía ha provocado una disminución de la generación hidroeléctrica en el Mediterráneo y Escandinavia, el retorno de los bajos precios de la electricidad parece muy improbable.

 Curiosamente, la situación no mejoraría aunque el viento volviera a soplar. Aunque la capacidad energética «renovable» de Europa sigue siendo muy insuficiente para sustituir al carbón y al gas (sobre todo en los oscuros días de invierno), tiene más que suficiente para causar interrupciones generalizadas en la red una vez que el sol empiece a brillar o cuando la velocidad del viento vuelva a aumentar. Cada vez que un gran parque solar vuelve a producir, envía una onda expansiva a través de la red, dañando los equipos sensibles cercanos. Del mismo modo, cuando una nube bloquea repentinamente el Sol, puede producirse un microcorte (que dura unos milisegundos) hasta que se pone en marcha la capacidad de respaldo. Estas fluctuaciones en el suministro de electricidad han obligado a muchas empresas con equipos de fabricación sensibles a instalar protectores contra sobretensiones y unidades de alimentación ininterrumpida que cuestan decenas o cientos de miles de euros (dependiendo del tamaño) o a comprar directamente una unidad de generación alimentada por gas natural para producir su propio suministro estable de electricidad. Ni que decir tiene que estas medidas les hicieron menos competitivos en costes que otros fabricantes que disfrutaban de una red estable y les obligaron a repercutir el aumento de costes en sus clientes.

 Pero hay más costes ocultos cuando se trata de energía eólica y solar. Como estas fuentes no producen cuando se necesita energía, el exceso de producción obliga a los operadores de la red a reducirlas. Sin embargo, debido a la elevada inversión inicial necesaria para construir «renovables», se ha ideado un sistema de compensación que sólo este año costará a los consumidores británicos, por ejemplo, 1.300 millones de libras. Por el contrario, para resolver el problema de las restricciones sería necesario ampliar la red, lo que supondría un coste anual estimado de 40.000 millones de libras. Así pues, la construcción de «energías renovables» no sólo cuesta mucho dinero (además de energía y recursos) y causa quebraderos de cabeza a los propietarios de equipos eléctricos sensibles, sino que exige una compensación activa en caso de que el sol brille demasiado o el viento sople demasiado tiempo. Mientras tanto, si fuera está oscuro y sin viento, hay que quemar costoso GNL para compensar la pérdida de energía, lo que provoca un aumento de los precios de la electricidad. De nuevo, esto no es nada nuevo: las características físicas de estos dispositivos se conocían desde hace más de un siglo, y las consecuencias económicas (expuestas anteriormente) también se demostraron claramente hace más de una década (Hirth, 2013).

A pesar de todos estos hechos, se siguió con religioso fervor la política de destetar a Europa de los combustibles fósiles (rusos). Para compensar un poco a las empresas por el aumento previsto de los costes energéticos, y con la esperanza de que estos «problemas» no duraran, se implantó un sistema de subvenciones. Sin embargo, contribuir al aumento de la factura energética de las empresas y los hogares durante un periodo tan prolongado no podía sostenerse sin endeudarse. Ahora las gallinas vuelven al gallinero. Primero el Gobierno alemán y luego el francés (dos de las mayores economías de la UE) se derrumbaron por los debates sobre los crecientes niveles de deuda y el gasto deficitario. De nuevo, sin energía (barata) no hay economía. Sin economía, no hay consumo ni ingresos fiscales. Independientemente de quién sea el próximo canciller o primer ministro, tendrá que hacer frente a una crisis de deuda masiva y, en el caso de Francia, aún mayor que la de Grecia en 2009. Mientras tanto, y para que conste, el FMI acaba de nombrar a Rusia la 4ª mayor economía del mundo, superando a Japón y Alemania; después de que el Banco Mundial la clasificara como país de renta alta.

 A pesar de todas las protestas, las sanciones en realidad ayudaron a Rusia a frenar a sus peores oligarcas y fomentaron las inversiones para sustituir las importaciones perdidas. Contrariamente a lo que la élite gobernante europea tenía en mente, su política ha dado lugar a un enorme auge económico en Rusia, impulsado por el consumo interno y alimentado por un abundante suministro de combustibles fósiles. (Esto no quiere decir que los recursos de Rusia vayan a durar para siempre, pero desde luego mucho más que los de Occidente).

La pregunta - que nadie se atreve a plantear - se impone: Con una economía en rápida desindustrialización, combinada con una caída igualmente pronunciada del gasto de los consumidores y unos precios de la energía estructuralmente altos, ¿cómo demonios va a pagar Europa sus deudas y volver a la prosperidad...? La pregunta, por supuesto, es sólo retórica. Europa ha entrado en una espiral de muerte, y es muy difícil ver cómo (o más bien si) puede escapar a su destino. Pero las dificultades del continente van mucho más allá de sus costas. A medida que el coste de la energía (1) siga aumentando en todo el mundo (no sólo en Europa), incluso las regiones actualmente prósperas dejarán de crecer y se enfrentarán a un largo declive de su nivel de vida. La modernidad se basó en una cantidad finita de combustibles fósiles y riquezas minerales de fácil acceso, algo que no sólo provoca el cambio climático, sino que se está agotando rápidamente mientras hablamos. ¿Es de extrañar que veamos una loca carrera por los recursos restantes?

A la luz de lo anterior, es aún más difícil entender cómo las élites europeas pueden ser tan irresponsables. En lugar de revisar su política energética y exterior, han redoblado su apuesta por las «energías renovables», al tiempo que han cortado todos los vínculos vitales con su principal fuente de combustibles fósiles baratos. En contra de sus intereses económicos vitales, Europa ha atado su economía dependiente de las importaciones a un «orden mundial basado en normas» que se hunde rápidamente, junto con los suministros de GNL de Estados Unidos, con reservas cada vez menores y una producción que pronto alcanzará su punto máximo. En lugar de hacer todo lo posible para evitar una guerra con su mayor vecino y encontrar un mecanismo de cooperación para hacer frente al largo declive de la producción mundial de energía que se avecina, la UE y la OTAN siguieron empeñadas en su expansión y sabotearon todos los acuerdos por el camino, así como las numerosas oportunidades de paz. Incluso cuando la guerra se está perdiendo mientras hablamos, todavía no hay conversaciones sobre la construcción de una paz duradera que tenga en cuenta las consideraciones de seguridad de ambas partes. En su lugar, se habla más de «paz a través de la fuerza», de «disuasión» y de enviar tropas europeas a Ucrania para congelar el conflicto... Sólo para preparar el país para una nueva ofensiva pocos años después. Como tantas otras veces en la maltrecha historia del viejo continente, se optó por la confrontación en lugar de la cooperación, dejando en última instancia a Europa en ruinas y sumida en una profunda confusión económica. Sólo que esta vez, a falta de una nueva fuente de energía barata y abundante, la recesión podría convertirse fácilmente en permanente.

Notas:

(1) La demanda de energía para extraer petróleo aumenta cada año y los pozos de fácil acceso serán sustituidos cada vez más por otros costosos, difíciles de alcanzar, más profundos que nunca y cada vez más alejados de la civilización. Así, llegará un momento en que perforar el siguiente pozo sencillamente no merecerá la pena: el petróleo será demasiado barato para que las empresas lo extraigan y, al mismo tiempo, demasiado caro para que los consumidores lo sigan consumiendo. Al final, las economías no tan ricas en petróleo fácil de extraer se encontrarán en una grave desventaja competitiva y empezarán a contraerse imparablemente, reduciendo tanto la demanda como los precios. Esto, por supuesto, llevaría a más recortes en la producción, lo que a su vez llevaría a más recortes en el consumo (en otros lugares). Aclarar y repetir, y viola' se presenta un declive permanente de la economía mundial. Esto no tiene nada que ver con la política ni con el dinero: el declive de los combustibles fósiles baratos está grabado en la geología de la Tierra desde hace millones de años. La única opción que tenemos es adaptarnos a esta realidad, no darle la vuelta."

(The Honest Sorcerer , blog, 08/12/24, traducción DEEPL, gráficos y enlaces en el original)

2.5.24

Montánchez, el pueblo que tumbó un megaproyecto eólico y ahora democratiza su energía... han creado una comunidad para instalar fotovoltaica sobre los tejados de los edificios públicos... “Queremos producir y consumir energía renovable para recobrar el control sobre este bien básico y ser una alternativa a las grandes eléctricas”

 "José Miguel Senso alza la vista desde el cerro del castillo almohade de Montánchez. La mirada se pierde en la panorámica de 360 grados de la campiña extremeña en la que destaca el perfil, a lo lejos, de Cáceres y Trujillo. Este paisaje, recuerda, iba a estar repleto de aerogeneradores. Pero este municipio de casi 1.500 habitantes consiguió tumbar el megaproyecto eólico por la vía judicial. Y sus vecinos le han dado la vuelta al conflicto sin renunciar al modelo energético renovable: han creado una comunidad para instalar fotovoltaica sobre los tejados de los edificios públicos. 

 En Montánchez, más o menos, todos se conocen. Pero el de Senso es uno de los rostros más famosos del pueblo y se nota: se pasa la mañana repartiendo saludos. Él es uno de los que encabezó la lucha contra los aerogeneradores y también de la nueva comunidad de energía. Ahora es vocal del consejo rector de la cooperativa, la fórmula elegida por las familias. 

 “Queremos producir y consumir energía renovable para recobrar el control sobre este bien básico y ser una alternativa a las grandes eléctricas”, subrayan Lorena Torres y Publio Galán, vicepresidenta y el asesor jurídico voluntario de En Verde, el colectivo que acompaña el proceso emprendido por las vecinas y los vecinos de Montánchez.

Elegir una de esas comunidades energéticas en un territorio como este significa, además, dar un revolcón al destino que les tenía reservado un modelo que genera mucha resistencia en la España menos poblada, por su impacto en el territorio y las pocas ventajas que genera para sus habitantes.

Según los últimos datos de Red Eléctrica, la producción de electricidad de Extremadura (26.251 GWh) supera en más del 560% su demanda, es decir, esta comunidad autónoma solo consume el 19% de la energía que produce. “Si hay un sector en el que se manifiesta de forma más palmaria la condición de Extremadura como colonia interior es el de la energía. Los recursos propios de la comunidad son explotados, pero no repercuten en la comunidad”, escribe Manuel Cañada en El libro del agua. Así secan Extremadura

 

La contestación social, vehiculada a través de la plataforma cívica Sierra de Montánchez Natura, resultó clave para el desenlace final del megaproyecto energético. El 86% de los habitantes del municipio rechazó en 2019 los aerogeneradores en una consulta popular que al final definió la postura del consistorio. Tres años después, la Junta de Extremadura tumbó los cinco primeros postes, al considerar que causaban daños “permanentes e irreversibles”. Las fichas fueron cayendo una tras otra, dando al traste con un gran proyecto comarcal que desde Montánchez iba hasta la vecina localidad de Ibahernando, en forma de pequeños parques eólicos para aparentar un menor impacto.

“Era el mismo proyecto, pero fracturado en varios”, resume Senso, quien desvela cómo las diferentes empresas han intentado ganarse la confianza de la gente: “Nos ofrecieron una granja de cocodrilos y empleo para todos, después nos regalaban una comunidad energética. ¡Para eso la hacemos nosotros!”.

Su comunidad energética arrancará con una potencia total instalada de algo menos de 300 kilovatios. Se trata de placas solares repartidas en tres cubiertas públicas que el Ayuntamiento sacará a concurso en los próximos días. “Tenemos los estudios económicos y toda la información suficiente para aprovechar las cubiertas municipales en favor de esa comunidad energética”, confirma Joaquim Plana, el alcalde.

Las dos superficies mayores son el polideportivo y un teatro, con cerca de 100 kilovatios cada una, la máxima potencia permitida por instalación para las comunidades energéticas. La tercera es el centro médico. Más adelante podrán sumarse nuevas localizaciones, en función del interés.

De momento, las instalaciones abastecerán a unos 70 vecinos, la mayoría hogares familiares, además de algún pequeño negocio. El presupuesto asciende a 200.000 euros, una cantidad que, sin subvención alguna de momento, cubrirán los miembros en función de su consumo.

Hace apenas unos días tuvo lugar el reparto de la potencia y de los costes entre los socios y las socias. “Para después de verano estaremos funcionando”, prevé el presidente de la comunidad de energía, Miguel Ángel Caballero. Falta, eso sí, que Iberdrola –la empresa distribuidora de la zona– conceda la conexión."              (Jairo Marcos y Ana Muñoz, eldiario.es, 30/04/24)

1.3.24

El mercado eléctrico se rompe: una semana entera con precios de la luz a cero euros cada día... Tradicionalmente los precios más bajos se concentraban durante la noche por la menor actividad empresarial y el menor consumo de energía, pero ahora se están registrando cada vez más durante las horas centrales del día debido al impacto que está teniendo en la formación de precios la mayor producción de las plantas de energía solar fotovoltaica y por el boom del autoconsumo

 "Los precios de la electricidad se desploman y ahora marcan récords a la baja. El mercado mayorista de la electricidad -en el que eléctricas y traders compran y venden la energía que se consumirá al día siguiente- se hunde y ha marcado durante una semana completa varias horas precios a cero euros cada día, algo que no había sucedido desde hace una década.

El precio medio diario de la luz del mercado, que sirve de referencia fundamental para establecer tarifa regulada de electricidad que tienen unos ocho millones de hogares, ha ido marcando en los últimos días precios de derribo. Según los datos provisionales del Operador del Mercado Ibérico de la Electricidad (OMIE), para este viernes 1 de marzo el precio medio de todo el día será de 2,01 euros por megavatio hora (MWh) y en los días previos la cotización diaria ha oscilado entre los 3 y los 9 euros por MWh.

 Algunas tecnologías de generación denominadas inframarginales (las renovables, la nuclear y la hidroeléctrica) entran en el mercado a precio cero, así que cuando la producción de estas energías es suficiente para cubrir todo el consumo previsto la cotización se queda en esos cero euros. La razón fundamental de los actuales desplomes de precios es la combinación del fortísimo despliegue de energías renovables y, además, el descenso de la demanda de electricidad.

Desplome de precios de la luz

Y eso es lo que ha venido sucediendo de manera muy intensa en los últimos días. Durante los últimos siete días se han marcado varias horas cada jornada con precios cero. El mercado eléctrico no marcaba cotizaciones nulas durante siete días consecutivos desde febrero de 2014, hace justo diez años. Durante esta última década, el máximo número de jornadas seguidas con horas a precio cero fue en noviembre del año pasado, pero entonces sólo durante tres días consecutivos, según el análisis de los datos del pool realizado por el consultor energético Francisco Valverde.

Los momentos del día en que se registran los precios de derribo en el mercado eléctrico también están sufriendo cambios profundos. Tradicionalmente los precios más bajos se concentraban durante la noche por la menor actividad empresarial y el menor consumo de energía, pero ahora se están registrando cada vez más durante las horas centrales del día debido al impacto que está teniendo en la formación de precios la mayor producción de las plantas de energía solar fotovoltaica y por el boom del autoconsumo.

 Es lo que ha venido sucediendo en la última semana, cuando las horas a cero euros se han registrado muy mayoritariamente al mediodía y a primeras horas de la tarde. Sólo en la última semana se han contabilizado 37 horas con cotizaciones a cero y son 43 horas en lo que va de año. Sólo en los últimos siete días se han registrado el equivalente a un tercio de las 109 horas a cero euros que se registraron en todo 2023, que fue el ejercicio con un mayor número de cotizaciones nulas desde 2014.

En 2022 fueron sólo cuatro horas, y se concentraron todas en la madrugada de la víspera de Nochevieja, casi rozando el nuevo año. Hasta entonces, y durante casi una década no se había registrado ni una sola hora a precio cero. Para encontrar anteriores desplomes del mercado eléctrico hasta marcar cero euros hay que retrotraerse hasta 2014, cuando fueron 177 horas en total durante todo el ejercicio. (...)

Que el mercado eléctrico se desplome hasta los cero euros no implica que los consumidores tengan luz gratis en su recibo. Por un lado, porque la evolución del mercado mayorista de la electricidad sólo tiene incidencia directa en la factura de los más de 8 millones de clientes que tienen contratada la tarifa regulada, denominada precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC) y ahora, además, su impacto se va reduciendo por la reforma aprobada por el Gobierno para dar más estabilidad a la factura. Por otro, porque el precio de la energía es sólo uno de los componentes que integran la factura de todos los clientes, tanto los que tienen tarifa regulada como la mayoría que ha optado por una tarifa del mercado libre (cuyo precio fijan libremente las compañías eléctricas).

Además del componente de la energía, la factura también incluye impuestos específicos; los cargos regulados, que fija el Gobierno y que sirven para pagar las retribución de las renovables, los sobrecostes de los territorios extrapeninsulares o la deuda del sistema eléctrico; y los peajes de acceso, que establece la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) y que se usan para financiar los costes de las redes de transporte y de distribución. Puede estar a cero la parte del precio de la energía, pero los clientes deben seguir pagando el resto de componentes."                 (David Page , Activos, 29/02/24)

22.5.23

Las nueve horas en las que España hizo realidad el sueño 100% renovable... La generación eléctrica peninsular con sol, viento y agua fue mayor que la demanda entre las 10 de la mañana y las siete de la tarde del martes, un patrón que se repetirá cada vez más en el futuro

 "El sistema eléctrico español degustó el martes un dulce aperitivo del banquete renovable que está por llegar en los próximos años. Fueron nueve horas, entre las 10 de la mañana y las siete de la tarde, en las que la generación verde fue más que suficiente para cubrir el 100% de la demanda peninsular española, un hito que ya tenía precedentes en momentos puntuales, pero no en un lapso tan largo. El logro —respaldado por las cifras remitidas a EL PAÍS por Red Eléctrica de España (REE)— se produjo, además, un día al uso, de diario, en el que el patrón de consumo es el habitual y no un festivo ni durante el fin de semana, cuando la demanda cae con fuerza.

España se acerca a pasos agigantados al futuro próximo. La instalación masiva de renovables —y, muy especialmente, de fotovoltaica— está permitiendo a la cuarta economía europea cubrir una parte cada vez mayor de sus necesidades de electricidad con renovables, algo que no solo reduce sustancialmente la huella de carbono, sino que presiona a la baja los precios en las horas solares. Y que, sobre todo, eleva los incentivos —tanto ambientales como económicos— tanto para apostar por el almacenamiento como para electrificar el transporte, la industria y las calefacciones, hoy intensivas en petróleo o gas natural.

Que durante buena parte de la jornada del martes el sol, el viento y el agua generasen más electricidad de la que demandaban las empresas y los hogares de la España peninsular (en los archipiélagos, la generación fósil siempre es mayor) no quiere decir que las centrales nucleares, las de gas —ciclos combinados o cogeneración— y las de carbón dejasen de volcar energía al sistema por completo. Su posterior entrada en funcionamiento, solo unas horas más tarde, sería mucho más costosa. Lo que significa es que, en ese tramo horario, las fuentes limpias produjeron suficiente como para cubrir todas las necesidades internas. Esta aparente disonancia se explica tanto por las exportaciones a Francia, Portugal y —en mucha menor medida— a Marruecos y a Andorra, como por el consumo de las centrales hidroeléctricas de bombeo, que gastan energía en las horas baratas y generan cuando los precios son más altos, y cuyos datos no computan en las cifras del gestor del sistema.

 El récord renovable del martes fue posible gracias a la confluencia de una sobresaliente producción fotovoltaica y eólica. No solo por cuestiones meteorológicas —fue una jornada de sol, viento y temperaturas no excesivamente altas, las condiciones más propicias para que ambas tecnologías den lo mejor de sí—, sino por el fuerte aumento en la capacidad total de generación de ambas en los últimos tiempos, tanto en grandes instalaciones como en forma de autoconsumo. En este último caso, el de las placas en los tejados, la incidencia es doble: añaden oferta (al inyectar sus excedentes a la red) y reducen la demanda cuando hay sol.

“Lo relevante es que esto no es algo coyuntural, sino que va camino de ser estructural, tanto por la caída de la demanda como, sobre todo, por el aumento de la generación fotovoltaica”, apunta Natalia Fabra, catedrática de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de la propuesta española para la reforma del mercado eléctrico europeo. “Son muchísimas lecciones las que aporta lo ocurrido el martes: la importancia de las interconexiones, porque, con las que tenemos hoy, los vertidos no se están pudiendo aprovechar; la importancia del almacenamiento; la necesidad de acelerar la electrificación, que va muy retrasada, y la de llevar la demanda a las horas centrales del día, que es cuando más renovables hay”.

Se da, además, la circunstancia de que el hito del 100% de electricidad verde en las horas de más sol del martes coincidió con la inactividad temporal de tres de los siete reactores nucleares que hay en España: dos (Ascó I y Almaraz I) por recarga de combustible y un tercero (Almaraz II) por una “anomalía eléctrica” puntual. “Eso hizo que las renovables tuvieran más espacio para entrar”, explica Xavier Cugat, gestor de proyectos en una empresa de fotovoltaica y la persona que está en el origen de esta estadística. “El calendario de cierre de nucleares no solo creo que está bien hecho, sino que es conservador: al ritmo al que estamos instalando renovables, incluso se podría adelantar. Lo que dará da más flexibilidad es la hidráulica y, dentro de la hidráulica, los bombeos”, agrega Cugat (...)"          (Ignacio Fariza, El País, 18/05/23)

18.3.22

Los problemas energéticos del norte de Europa no deben solucionarse destruyendo nuestros paisajes con paneles solares. El cambio de modelo energético no puede consistir en què unos reciban energía sostenible y otros destruyamos nuestros campos... Multinacionales y fondos internacionales se han lanzado a la ‘conquista’ del sol y el viento de España... Su objetivo, montar macroparques solares y eólicos, algunos de ellos con extensiones equivalentes a cientos y hasta miles de campos de fútbol. La reacción ciudadana no se ha hecho esperar: en muchos rincones del país se alzan voces contra la ocupación masiva de terrenos agrícolas y ganaderos, y surgen críticas por los graves impactos ambientales que provocan estas gigantescas instalaciones. Es el camino contrario al que ha tomado el resto de Europa, donde se fomentan los parques de mediado y pequeño tamaño... detrás de todo ese movimiento «una especulación desmesurada de grandes fondos de inversión, que aprovechan las debilidades de nuestras administraciones y la falta de información del ciudadano para implantar superficies casi infinitas de paneles fotovoltaicos». De tal manera que buena parte del patrimonio solar español será aprovechado por entidades foráneas que no dejarán «ni riqueza ni empleo en nuestros municipios»... «Los españoles pagaremos la energía a empresas extranjeras, que ofrecerán suministro de nuestro propio sol y en nuestro propio territorio y que se llevarán los beneficios»

Stuart Medina Miltim @SMiltim

Los problemas energéticos del norte de Europa no deben solucionarse destruyendo nuestros paisajes con paneles solares. El cambio de modelo energético no puede consistir en què unos reciban energía sostenible y otros destruyamos nuestros campos.

"España, invadida por macroparques solares" (Verdeyazul, 10/05/21)

(Hay que) Limitar el tamaño de las instalaciones, definir territorios libres y no exportar esa producción.

9:06 a. m. · 14 mar. 2022

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"Multinacionales y fondos internacionales se han lanzado a la ‘conquista’ del sol y el viento de España. 

Su objetivo, montar macroparques solares y eólicos, algunos de ellos con extensiones equivalentes a cientos y hasta miles de campos de fútbol.

 La reacción ciudadana no se ha hecho esperar: en muchos rincones del país se alzan voces contra la ocupación masiva de terrenos agrícolas y ganaderos, y surgen críticas por los graves impactos ambientales que provocan estas gigantescas instalaciones. Es el camino contrario al que ha tomado el resto de Europa, donde se fomentan los parques de mediado y pequeño tamaño.

La ‘fiebre’ eólica y fotovoltaica se extiende ya por Extremadura, Andalucía, Murcia, Aragón, Castilla y León, Euskadi, Madrid, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana… Y aunque estas energías figuran en el Acuerdo de París como aliadas contra el cambio climático, sus descomunales tamaños están deteriorando el paisaje natural y afectando a la biodiversidad.

 Asociaciones vecinales, grupos ecologistas y sindicatos agrarios ya han manifestado su preocupación. «La proliferación acelerada y desordenada de macroparques solares afecta gravemente al medio rural», alerta Asaja. Y la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), que agrupa a centenares de medianos y pequeños instaladores, denuncia que la Administración fomenta la instalación de estos grandes complejos, en detrimento los parques de tamaño medio y pequeño, que, según subraya, generan menos impacto ambiental y más beneficios para las economías locales.

Las más grandes de España

En España se ubican ya los dos parques fotovoltaicos más grandes de Europa. Son la megaplanta de Usagre (Badajoz), llamada Núñez de Balboa, de 500 megavatios, que ocupa 1.000 hectáreas, una extensión equivalente a unos 1.500 campos de fútbol y casi tan grande como la de la capital pacense; y la de Mula (Murcia), de 495 megavatios, que ocupa una extensión similar a la anterior.

Pero estas dos megainstalaciones pronto se quedarán pequeñas, porque ya se está construyendo otra aún mayor entre Torrecillas de la Tiesa y Aldeacentenera (Cáceres). Se llamará Francisco Pizarro, tendrá 590 megavatios de potencia y ocupará 1.300 hectáreas. Más aún: en Escatrón (Zaragoza) existe un complejo fotovoltaico con nueve centrales que suman 420 megavatios y ocupan 1.400 hectáreas. Y en Guadahortuna (Granada) se construye un macroparque de 375 megavatios que ocupará 1.080 hectáreas y que tendrá 1,1 millones de paneles fotovoltaicos.

En el resto de la Europa continental solo hay otra planta de 300 megavatios, en Francia. Así que España cuenta con cuatro de los cinco parques solares más grandes del continente. Completa el ‘top 5’ de mayores parques solares españoles el de La Isla, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), que con una potencia de 182 megavatios ocupa 520 hectáreas.

 España suma 99 grandes instalaciones de generación fotovoltaica: 41 de 10 a 50 megavatios, 52 de 50 a 100 megavatios y seis de más de 100 megavatios. En unos meses se añadirán cuatro instalaciones más de la primera categoría ,13 de la segunda y dos de más 100 megavatios. Y esta tendencia se acelerará en los próximos años, según Anpier, «en una espiral sin sentido desde el punto de vista de las necesidades del país».

Perfecto ejemplo del crecimiento desaforado de los parques solares es que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima establecía como objetivo incorporar 26.134 megavatios de producción fotovoltaica en España entre 2021 y 2030 y en la actualidad ya hay una potencia de acceso aprobada de 96.000 megavatios (casi cuatro veces más), y solicitudes que suman más de 200.000 megavatios.

Los beneficios se van fuera

Anpier adivina detrás de todo ese movimiento «una especulación desmesurada de grandes fondos de inversión, que aprovechan las debilidades de nuestras administraciones y la falta de información del ciudadano para implantar superficies casi infinitas de paneles fotovoltaicos».

De tal manera que buena parte del patrimonio solar español será aprovechado por entidades foráneas que no dejarán «ni riqueza ni empleo en nuestros municipios», añade. Y se dará una paradoja: «Los españoles pagaremos la energía a empresas extranjeras, que ofrecerán suministro de nuestro propio sol y en nuestro propio territorio y que se llevarán los beneficios», augura la asociación empresarial.

La alternativa a estos megaproyectos pasa por favorecer a las ‘pequeñas’ instalaciones de 1 a 10 megavatios, que ocupan de 2 a 15 hectáreas de superficie máxima por proyecto y que conectan con las redes de media tensión ya existentes. Así se minimizarían los costes del sistema eléctrico y la factura de la luz se reduciría, según Anpier, que exige al Estado limitar la dimensión de las instalaciones, ordenar las localizaciones, favorecer al tejido local y redistribuir la riqueza solar y ecólica española.

Asaja subraya que esta «invasión» de macroparques está «expulsando del territorio rural a los agricultores y ganaderos», provoca un «tremendo impacto ambiental» y afecta a la calidad de vida de los vecinos y al turismo rural y de interior. La organización agraria acusa a las autoridades de someter a España a una «burda subasta» y denuncia que el medio rural es sacrificado para abastecer de recursos a las ciudades.

La Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG) ha iniciado una recogida de firma para reclamar que se regule la ‘fiebre’ de los megaparques solares y evitar la pérdida de tierra agrícola productiva. SEO/BirdLife  ha denunciado megainstalaciones en Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Incluso 23 miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) firmaron en diciembre un escrito en la revista Science en el que advertían de la pérdida de biodiversidad que puede causar la construcción de megaparques fotovoltaicos y eólicos, en especial, en lo que se refiere a las poblaciones de aves y murciélagos.

Las empresas promotoras, por su parte, defienden la generación de puestos de trabajo que conllevan estos grandes complejos y sus beneficios para la atmósfera. Juan Antonio Blanco, representante de Falck Renewables, que proyecta una planta de 420 hectáreas en Sierra de Chiva (Valencia), aseguraba a RTVE que esta planta abastecerá a cerca de 80.000 hogares al año «y la reducción de emisiones puede ser de unas 700.000 toneladas anuales». «Queremos ser buenos vecinos. La planta generará 500 puestos de trabajo», añadía. Todas las demás empresas que promueven planta similares ofrecen argumentos similares. (...)"                  (Ramón Díaz, Verdeyazul, 10/05/21)

26.1.22

La 'trama eólica' de Castilla y León: 75 millones que se repartieron empresarios y antiguos cargos de la Junta... el consejero delegado de la Oficina de Internacionalización de la Junta, Esgueva, se asoció con Iberdrola, constituyendo una sociedad en la que aportó poco más de 24.000 euros. Una vez autorizado el parque eólico, vendió su parte a la eléctrica. El 'pelotazo' fue de 47 millones de euros. Con ese dinero, y el de la venta de otro parque más, se estableció en Polonia, donde se dedicó a construir edificios y donde seguía hasta hace unos meses al menos

 "Hicieron falta 15 años y mirar hacia otro lado para que desde la Junta de Castilla y León se fraguase el mayor caso de corrupción conocido hasta la fecha. Con la Trama Eólica antiguos cargos del Gobierno autonómico del PP se repartieron mordidas de 75 millones de euros entre los años 2000 y 2015.

 Tras cuatro años de investigación judicial, y con el juicio pendiente de señalar hay varias certezas: que 16 personas tendrán que responder ante el juez por presuntos delitos de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, extorsión y contra la Hacienda Pública y que el epicentro estaba en la propia cúpula de la Consejería de Economía de Castilla y León, que según el entonces presidente, Juan Vicente Herrera, no estaba "en el mapa de la corrupción". 

 La trama, que denunció la Fiscalía Anticorrupción tras el informe de un inspector de hacienda, consistió en dar salida a parques eólicos en los que hubiese empresarios de Castilla y León elegidos en la Consejería. Las eléctricas como Endesa e Iberdrola o los promotores de energías renovables tenían que asociarse con ellos. De otro modo, la tramitación se estancaba. 

 Según el juez, el viceconsejero de Economía de la Junta, Rafael Delgado, junto al entonces consejero de Economía, Tomás Villanueva, ya fallecido, y el responsable de una filial de Iberdrola, Ricardo Bravo Sayas, establecieron un plan porque "en la Junta de Castilla y León se entendió que el sector de las energías renovables y particularmente el eólico era un sector que facilitaba la diversificación de actividades para las empresas de la comunidad autónoma, regulado y con un importante marco jurídico y retributivo estable, por lo que el gobierno autonómico decidió favorecer una importante entrada de empresas de la comunidad en las promotoras de parques eólicos".

Participaciones del 40% de empresarios locales y excargos de la Junta

Así, se exigió a promotores que cediesen o permitiesen la participación de empresas locales en el proyecto bajo la amenaza de no obtener la necesaria autorización, participación que debía ser próxima al 40%. El principal imputado es Delgado, que mediante una instrucción de avocación, se arrogó la capacidad de autorizar parques, en lugar de los jefes de Industria de cada provincia. Para controlar la marcha de las negociaciones y fusiones, se creó un documento llamado "semáforo" en el que se iba marcando qué parques tenían vía libre.

Las empresas por las que apostó la Junta fueron aquellas que pertenecían a personas con las que tenían relación. Entre esas personas estaban los hermanos Francisco y Alberto Esgueva. Este último había sido el consejero delegado de la Oficina de Internacionalización de la Junta hasta 2006, y fue el mayor beneficiado en la trama. Esgueva se asoció con Iberdrola, constituyendo una sociedad en la que aportó poco más de 24.000 euros. Una vez autorizado el parque eólico, vendió su parte a la eléctrica. El 'pelotazo' fue de 47 millones de euros. Con ese dinero, y el de la venta de otro parque más, se estableció en Polonia, donde se dedicó a construir edificios y donde seguía hasta hace unos meses al menos.

Esgueva tuvo un paso por la Junta más que discutible entre 2003 y 2006. Un ejemplo es que mientras trabajó para la administración facturó sus servicios a través de una SL, y que aunque se le contrató por un salario anual de 56.000 euros, en cuestión de siete meses se le aumentó un 114%, hasta los 120.000 euros más iva.

Otro de los elegidos fue el exdirector general de Deportes de la Junta, Andrés Martín de Paz, que suscribió un acuerdo con Ibercyl, filial de Iberdrola para crear un parque eólico en una finca de su propiedad. La eléctrica puso el 80% del capital. En 2007, De Paz le vendió sus acciones y ganó con ello 3,7 millones que le fueron ingresados en los ejercicios de 2010, 2011 y 2012.

Aparecen también los hermanos propietarios de la constructora Collosa, Alejandro, Miguel Ángel y Patricio Llorente, y promotores inmobiliarios que están también acusados junto a Rafael Delgado en otro juicio de corrupción que afecta a la Consejería de Economía, el caso Perla Negra. 

 Que la Junta miró hacia otro lado se demostró con una carta de un promotor de parques dirigida al presidente Herrera en el año 2006 y que nunca obtuvo respuesta. El responsable de Ibervento, una empresa de energía renovable, relataba la "injusta discriminación sufrida con respecto a otras empresas del sector, dando lugar a una totalmente irregular aplicación del decreto para la tramitación Parques Eólicos en la comunidad". La mercantil, formada por capital español y alemán, inició la tramitación de dos parques en Burgos, Cantiruela y Las Pardas, en el Páramo de Masa, el 20 de abril de 2001. Tras superar las distintas fases que lleva aparejadas la concesión de un parque, consiguió la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable en mayo y junio de 2003.

Con la DIA favorable, lo único que faltaba era la firma de la autorización que, según el decreto 189/1997, no podía tardar más de tres meses, pero que se retrasó tres años y solo se obtuvo cuando el parque cambió de propietarios. "Hemos cumplido con todos los requerimientos sugeridos por los responsables de la Consejería de Economía", decía, "pero hemos llegado a un punto en el que los requerimientos propuestos, además de ser considerados por nosotros como un abuso de poder por la Administración, no pueden ser entendidos ni como enriquecedores para el desarrollo de nuestra empresa ni para el desarrollo socioeconómico del conjunto de la sociedad de Castilla y León", avisó. El parque quedó en manos de Endesa y de los hermanos Collosa, momento en el que salió adelante.

Testaferros y sociedades en paraísos fiscales

Delgado, siempre según el sumario judicial, desde los años 2006 a 2011 dispuso de "bienes y cantidades de dinero cuya importancia no guarda relación con los ingresos que percibió por su trabajo en la Junta de Castilla y León ni con su actividad profesional posterior" y que se atribuyen a la "actividad ilícita". Hay pagos de lujosos vehículos al contado, abonos de hipotecas, compras de viviendas... y también pagos y movimientos de dinero a través de un entramado de sociedades y cuentas bancarias en Mónaco y Suiza y en los que colaboró un abogado amigo suyo al que se considera testaferro. Desde una sociedad a nombre de ese abogado se hicieron donativos al colegio privado al que asistían los hijos de Delgado: 21.605,35 euros en el año 2011, 21.900,36 en el año 2012 y 24.000 en el año 2013. Por otro lado, se considera que las declaraciones de Hacienda de 2011, 2012 y 2013, con resultado a devolver en las dos últimas, no se corresponden con los ingresos reales, y que canalizó rentas a través de distintas sociedades.

Delgado, que se enfrenta a una petición de pena de 42 años de prisión y multas de 239 millones de euros como principal acusado, siempre ha negado su responsabilidad en los hechos y la ha trasladado al que fue su jefe, Tomás Villanueva, que murió repentinamente poco antes de declarar en calidad de imputado tanto en la Trama Eólica como en el caso Perla Negra. Sólo a él se le han encontrado operaciones que demuestran, según el juez, que recibió dinero de los empresarios, pero no de todos. Quedaría por averiguar por qué no todos los beneficiados por la trama pagaron a Delgado.

Además de Delgado, los otros 15 acusados se enfrentan a penas de prisión que suman 138 años, si bien son especialmente llamativas las multas, de 835 millones en total.

Entre los encausados está también el propio Gobierno autonómico, como persona jurídica y responsable civil subsidiario. El juzgado le exigió una fianza de 24,1 millones de euros: 11,2 de forma solidaria con Iberdrola; 7,8 con Sinae Inversiones Eólicas y 5 millones con Parque Eólico La Boga SL, sociedades beneficiadas por la trama. Pero finalmente no será necesario que adelante el dinero. La fianza es una forma de garantizar que el condenado hará frente a las multas que se le impongan, algo que se da por hecho en administraciones, con capacidad económica suficiente para asumirlas."               (Laura Cornejo, eldiario.es, 25/01/22)