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17.9.26

Casi el 25% de la deuda pública europea está ahora en manos de su banco central...Nos debemos el 25% de nuestra deuda a nosotros mismos. Si devolvemos este dinero, tendremos que encontrarlo en algún lado, ya sea volviendo a pedir prestado para refinanciar la deuda en lugar de pedir prestado para invertir, ya sea subiendo los impuestos o recortando el gasto. Hay otra manera... Sabemos que las cancelaciones de deuda son momentos decisivos. Así ocurrió en la Conferencia de Londres de 1953, cuando Alemania se benefició de la condonación de dos tercios de su deuda pública, lo que le permitió volver a la prosperidad... el BCE podría ofrecer hoy a los Estados europeos los medios para su reconstrucción ecológica... contamos con la suerte de tener un acreedor que no teme perder su dinero: el BCE. Por tanto, nuestra propuesta es sencilla: hagamos un contrato entre los Estados europeos y el BCE. Este último se compromete a condonar las deudas públicas que posee (o a transformarlas en deudas perpetuas sin intereses), mientras que los Estados se comprometen a invertir las mismas cantidades en la reconstrucción ecológica y social... Sin duda, el BCE puede permitírselo... un banco central puede operar con capital propio negativo sin dificultad. Puede incluso crear dinero para compensar estas pérdidas: así lo establece el Protocolo nº 4 anejo al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea... La anulación de las deudas públicas que tiene, a cambio de inversiones de los Estados, sería un primer signo fuerte de que Europa está recuperando su destino (Thomas Piketty) Mélenchon propone BORRAR la deuda de Francia con el Banco Central Europeo... No es que sea una propuesta original de Melenchón, ya lleva tiempo encima de la mesa... sería una medida muy buena para reducir en muchos puntos porcentuales la deuda pública de Francia y la de cualquier otro país que hiciese lo mismo, como España. ¿Y sabéis cuál sería el impacto económico? Cero... la deuda pública no es mala, es simplemente el dinero que ha inyectado el Estado en la economía a través del déficit público. Y eso puede ser bueno o malo porque puedes inyectar dinero para la corrupción o para rescatar a la banca, pero puede ser bueno porque estás mejorando la vida de la gente... De hecho, si Francia tiene un problema es más de deuda privada... la deuda privada de las empresas es 156%. Eso es lo que a mí me preocupa... Diríamos, ostras, el Banco Central Europeo tendría una pérdida, ¿no? Pero qué me estás contando, si el BCE crea el dinero. No hay ninguna pérdida por ningún lado... Melenchón? dices, si el 19% de la deuda del Estado francés se le debe a un organismo que crea los euros, vamos a cancelar esto cuando venza contrato o ya mismo (Eduardo Garzón)

"El líder de la izquierda francesa, Melenchón, ha propuesto como una de sus medidas estrellas cancelar, es decir, quitar, borrar la parte de deuda pública de Francia que tiene con el Banco Central Europeo.

A muchos economistas ortodoxos seguro que les talla la cabeza al escuchar esto. No es que sea una propuesta original de Melenchón, ya lleva tiempo encima de la mesa, pero obviamente no quieren ni oír hablar de ella.

¿Por qué? Es lo que vamos a ver a continuación, pero ya os adelanto que sería una medida superbuena para reducir en muchos puntos porcentuales la deuda pública de Francia y la de cualquier otro país que hiciese lo mismo, como España.

¿Y sabéis cuál sería el impacto económico? Cero. El coste económico de hacerlo sería 0 cer.

Así que, por Dios, ¿por qué no quieren hacerlo? es lo que vamos a ver al final de este vídeo, pero creo que os podéis imaginar por dónde van los tiros, ¿no?

Las políticas y las propuestas de Melenchon y de su plataforma de Francia insumisa me parecen muy buenas para combatir a la amenaza de la ultraderecha porque ofrecen soluciones reales, pragmáticas y muy progresistas que mejoran la vida de la gente. y cancelar la deuda pública de Francia no es a cambiar mucho las cosas, pero de cara a la visión ortodoxa sí, porque a ellos les preocupa mucho que haya una deuda pública muy grande de Francia. A mí no me preocupa tanto, pero a ellos sí.

¿Cuál es la mejor forma de que no haya tanta deuda pública? Bórrame una buena parte que es casi el 20% de la deuda. Ahora vamos a ver los datos. Pero no quieren. No quieren.

¿Por qué? Lo vamos a ver luego.

Fijaos, aquí tenéis, eh, por supuesto, la prensa eh de economía en España, pues tirándose de los pelos, ¿no? La receta, estoy hablando ahora del economista, un titular, la receta de la izquierda en Francia para borrar la deuda pública que aterroriza al Banco Central Europeo y a Bruselas, un tachón que la dejaría por debajo del 100% del PIB.

¿Qué problema hay si está precisamente diciendo que va a bajar la deuda pública sin ningún tipo de coste? sin ningún tipo de coste. Bueno, le da urticaria a todo esto, ¿no? Ya sabéis cómo funciona el tema.

Os recuerdo la deuda pública de Francia, igual que la de muchos otros países, por supuesto, en porcentaje del PIB, está aumentando, ¿vale? En los últimos años está aumentando un poquito más de lo normal, pero esta es la tónica habitual de todos los países del mundo y no tiene por qué ser negativo. Como hemos hablado tantísimas ocasiones, la deuda pública está denominada en euros. Si el Banco Central Europeo quiere, puede mantenerla sostenible todo el tiempo que quiera, porque el Banco Central Europeo crea euros sin ningún tipo de lima, ¿vale? Y ojo, esto que estoy diciendo no es ninguna locura porque lo ha hecho por la puerta de atrás.

Como veremos a continuación, la deuda pública de Francia está subiendo mucho en los últimos años, que ha subido ya hasta el 117% cuando la de España lleva 5 años bajando y ya está en torno al 103%. Entonces, eh la de Francia ha vuelto a superar a la de España, que hacía tiempo que no la superaba, pero ahí está. Si comparamos los demás países, tenemos a, perdón, a Grecia, número uno de deuda pública sobre el PI. Ya sabéis por qué le sigue muy de cerca a Italia, cerca del 140% y después está Francia, que hace tiempo que superó a Bélgica y está pues unos niveles muy muy elevado. Después de Bélgica estaría España, que la lleva reduciendo un tiempo, ¿vale?

Esto son datos sin más, porque ya sabéis que la deuda pública  no es mala, es simplemente el dinero que ha inyectado el Estado en la economía a través del déficit público. Y eso puede ser bueno o malo porque puedes inyectar dinero para la corrupción o para rescatar a la banca, pero puede ser bueno porque estás mejorando la vida de la gente, ¿no?

Bien, en la deuda pública de Francia, como ha subido, pues mucha gente dice, "Esto es lo que explica que esté subiendo su tipo de interés de la deuda pública porque cada vez mayor, los inversores se fían menos y te exigen mayor tipo de interés." Eso no es así. Lo hemos hablado en multitud de ocasiones. El tipo de interés de la deuda pública está subiendo en todos los países, quizá con la excepción de Suiza, ahí lo veis, y por supuesto la de China que está yendo hacia abajo encima. Pero esto responde al hecho de que todos los bancos centrales han dicho, "Voy aumentar el tipo de interés oficial." y por lo tanto también están afectando el tipo de interés de forma indirecta de la deuda pública, ¿no? Es algo que pueden controlar de forma indirecta, insisto, y tiene que ver con el conflicto en Irán, que no acaba, que creen que va a provocar inflación y entonces se están adelantando dentro de esos márgenes que permiten los bancos centrales porque establecen dónde está el techo y dónde está el suelo, de por dónde pueden ir los tipos de interés dentro de ese margen, resulta que sí hay flexibilidad, hay margen para que los inversores exijan más o menos tipos de interés, pero siempre se van a mover en esos márgenes. Y en Francia están exigiendo más de la cuenta, más que en Italia, más que en Grecia, más que en España y más que en Portugal. Si es que resulta que al final los pics, los llamado cerdo, están mejor que Francia, ¿vale? En términos de de tipo de interés de la deuda pública.

¿Por qué? Porque dentro de este margen, los inversores financieros en Francia están nerviosos porque hay mucha inestabilidad política. Llevan un mogollón de tiempo sin un gobierno estable. Encima hay amenaza de que llegue la extrema derecha, amenazas para ello de que llegue la extrema izquierda como Melenchó, la Francia Insumisa. Y entonces están ahí nerviosos, nerviosos, ya está. No es algo que debería preocupar a un banco central como el europeo que puede crear todos los euros que quiera.

Comparación con España, pues siempre ha sido más cara la deuda pública de España, exceptuando los últimos tiempos, por lo que os estoy diciendo, ¿no? Esto es lo que genera tantísimos titulares de Francia está al borde de la quiebra, tonterías que ya hemos demontado en alguna que otra ocasión. De hecho, si Francia tiene un problema es más de deuda privada, que esto no se habla nunca, pero aquí os pongo un gráfico en el que podéis ver que lo rojo es la deuda pública, que si está denominada la misma moneda no tiene por qué ser ningún tipo de problema, pero tenemos luego la naranja, que es la deuda de la familia y la amarilla que es la deuda de las empresas. Y esos agentes económicos no crean su dinero, no tienen Banco Central por ningún lado. Y fijaos, la de Francia es del 59% de la deuda privada de la familia, que no está mal nada mal, pero las empresas es 156%. Eso es lo que a mí me preocupa, eso sí, ¿no? La deuda pública, que eso está chupado pagarlo, ¿no? Pero bueno, de momento esto no lo tengo estudiado, no sé si que vaya a explotar en algún momento. Lo comento aquí como información interesante.

Vamos con la propuesta de Melenchón, no sin antes recordar que es una propuesta, entre otras muchas más. Y aquí os traigo alguna para que veáis cómo suena la música. Dice Jen Jen Luke Melenchon. Un gobierno insumiso decretará el estado de emergencia social con medios para responder a él. Aquí está lo que haremos, bloquear los precios de los productos de primera necesidad, bloquear o congelar los márgenes de beneficio para que las empresas no ganen más dinero, congelar los alquileres para que los rentistas no sigan haciéndose de oro por la cara. Aumentar el salario mínimo, aumentar los salarios abriendo una nueva negociación anual obligatoria, restablecer la escala móvil de salarios. Cuando los precios suben, los salarios deben subir subir y establecer la cantina escolar biológica y gratuita para todos los niños. Estos son simplemente unas cuantas propuestas que aquí os traigo para que entendáis por dónde van los tiros, ¿no?

Y ahora vamos con nuestra propuesta. Para poder entenderla hay que explicar, y lo voy a hacer con dibujitos para que todo el mundo lo tenga clarísimo, de qué forma tiene el Banco Central Europeo ahora deuda pública de Francia. Eso, ¿cómo es? ¿Eso cómo es? Pues lo explico. Deuda pública es emisión de bonos públicos. Es simplemente que el Estado francés dice, "Oye, voy a sacar aquí un bono público que es una opción de inversión." Si alguien quiere rentabilizar su dinero, sea una familia, sea una empresa, incluso otro estado, puede darme el dinero, como veis aquí en el dibujito. A cambio, le doy un bono público que viene recogido contractualmente lo que va a ocurrir, que es que yo le voy a ir pagando anualmente una cantidad de dinero, que son los intereses y así se está revalorizando este dinero que han metido. ¿Vale? Es una inversión financiera. Es como si alguien en vez de invertir en acciones o en vez de invertir en, yo que sé, una criptomoneda, pues invierte en un bono público. Ya está, eso es lo que es. No vamos aquí a entrar si es diferente para un país con soberanía monetaria que no. De momento esto es lo que nos interesa, ¿vale?

Entonces, ¿qué pasa cuando el plazo de vencimiento vence? Es decir, cuando llegas a su final, porque esto hay que registrar por el contrato, ¿cuánto va a durar? 3 meses, un año, 10 años, 40 años. Bien, ¿qué pasa cuando llega ese tiempo? se rompe el contrato, el bono público se tacha y el Estado le va a devolver todo el dinero que en su día le prestó. Entonces, la ganancia del inversor es todo lo que le ha ido pagando en intereses durante todo este tiempo. ¿Vale? Sencillo, sencillo de enter.

Por cierto, ¿qué es lo que suele ocurrir? Que el inversor cuando recibe su dinero de vuelta dice, "Pues yo lo vuelvo a meter porque así lo revalorizo. Es la inversión más segura de todas porque los estados raramente quiebran y me suele ofrecer un tipo de interés que está cerca de la inflación, ¿vale? Eso suele hacerlo inversores, fondos, eh, sobre todo fondos de inversión muy garantistas, ¿no? Sobre todo relacionados con planes privados de pensiones porque es mucho dinero que no quieren arriesgarlo, sino simplemente que se revalorice para asegurarle la pensión a sus clientes, ¿no? Entonces, insisto, cuando termina el contrato suele ocurrir eso, pero ¿y si no termina el contrato, es decir, estamos en un momento en el que el inversor tiene el bono público en su posición y está cobrando los intereses regularmente? ¿Qué pasa si antes de que venza el contrato ocurre esto? ¿Qué es lo que pasó en Europa desde el año 2015 a través de lo que se conoce como quantitive easing o expansión cuantitativa en español? que es, oye, el Banco Central Europeo, que es el único que puede crear los euros y los crea sin ningún tipo de límite ni de coste, crea dinero y lo utiliza para comprarle el bono público a ese inversor. Ese inversor, lo recuerdo, bancos, eh fondos de inversión, etcétera, etcétera, ¿no? No solo bonos públicos, también bonos privados, etcétera, etcétera. Pero la clave es que la mayoría fueron bonos públicos. Pues esto es lo que ocurrió a partir del año 2015. Entonces, cuando lo hizo, que ocurre que el bono público se queda en posesión del Banco Central Europeo y el inversor ha recibido ya el dinero de vuelta y ya está, el inversor ya no tiene ninguna relación contractual con el Estado francés. Ahora es el Estado francés que le tiene que pagar intereses al Banco Central Europeo porque ahora es ese organismo el que tiene el bono público en su posesión. Y cuando termine el plazo de vencimiento, ¿qué es lo que ocurre? Pues obviamente que tiene que devolverle el dinero al Banco Central Europeo, ¿vale? Y ya está. Pero durante todo ese tiempo le ha tenido que estar pagando intereses.

Aquí tenéis los datos de la cantidad de dinero tan loca, que no nos podemos ni imaginar, tan loca que ha creado el Banco Centroeuropeo desde el año 2015 para comprar este tipo de bonos. Ya está. Estamos hablando de que para 2016 ya había creado 1 billón de euros para comprar bono. Para el año 2020 había casi 3 billones de euros que habían sido creados para comprar esto. Dinero que le llega a los inversores por la cara antes de tiempo. A los inversores les iba a llegar el dinero, pero les llega antes de tiempo porque el Banco Central Europeo ha sido muy generoso.

Bien, para 2020 está la cosa calmada hasta que pandemia y tienen que volver a crear dinero. Fijaos, para el año 2022 ya se habían creado 5 billones con B, que es una locura. Es que de verdad que no nos podemos imaginar con nuestra mente simple lo que significa esa cantidad de dinero. Siempre pongo el mismo ejemplo. Desde el año cero de nuestra era hasta eh la actualidad no han pasado ni un billón de segundos. Y fijaos, si ha pasado tiempo. Pasarán en el año 32,000 después de Cristo. Toma ya. Eh, pues eso lo multiplica por cinco y es la cantidad de dinero que ha creado el Banco Central Europeo en apenas 7 años, ¿no? Para dárselo a la gente más necesitada, ¿no? Para dárselo a los inversores, los fondos de inversión, para que hicieran dinero y rentabilidad.

Fijaos, a partir del año 2022 la cosa cambia y se empieza a reducir, pero muy lentamente. Aquí lo podéis ver, eh, Banco Central Europeo diciendo, "Vamos a dar marcha atrás, sí, pero muy lentamente." Por eso no ha generado tantos problemas de prima de riesgo y tal. Y ahora estamos en 2026 casi terminando y la cosa sigue bajando lentamente, ¿no?

Bien. ¿Cuáles son los países? Por curiosidad que más han recibido este tipo de ayuda. Pues aquí lo tenéis, ¿no? Que no son los países, son los fondos de inversión de cada uno de estos países. Alemania, Italia, Francia, España, Países Bajos, ahí lo tenéis, ¿no? Por por tamaño. En términos relativos son en Eslovenia, Países Bajos, Eslovaquia, Alemania, Finlandia, Austria, Bélgica, Portugal, España, Italia y luego Francia. El 19% de toda la deuda pública de Francia la tiene el Banco Central Europeo.

Os recuerdo, el Banco Central Europeo creó dinero y compró el bono público. Se lo podría haber comprado directamente a Francia, al Estado francés. Eso está prohibidísimo por los estatutos del Banco Central Europeo, porque es monetizar deuda, porque es crear dinero para financiar las políticas públicas y eso supuestamente genera hiperinflación. Sí, claro, pero sí lo puedes hacer a través del intermediario, ¿no? Que el intermediario es un fondo de inversión que se hace de oro por la cara, os recuerdo, billones de euros.

¿Y qué hace con todo ese dinero? Ahí lo tenéis. Dice, "Me voy a lo más rentable, que es el sector de del inmuebles, al sector inmobiliario. Genero burbujas, inflo el precio de las viviendas. Con todo ese dinero que me sobra, eh, lo dedico al alquiler, a la inversión de para rentabilizar por alquileres o también la burbuja de inteligencia artificial. Eh, la empresa Bitcoin, oro, ahí es donde tenemos todas las burbujas por culpa de los bancos centrales que crearon dinero no para financiar las políticas públicas, ni para dársel a la gente más necesitada, ni para crear empleo, sino para los fondos de inversión, sus coleguitas, sus coleguitas, porque en los fondos de inversión lo que hay son gente que ha estado trabajando en los bancos centrales o que van a trabajar en algún momento. Hay una puerta giratoria tremenda de la que hablaremos en algún otro momento.

Bueno, entonces, insisto, recordad, es el Banco Central Europeo que crea dinero de la nada, pero en vez de dárselo directamente al Estado francés, se lo da al inversor privado, que luego ya hará con el dinero lo que quiera. Y cuando venza el contrato, pues el Estado francés tiene que devolverle todo el dinero. Pero claro, normalmente no lo tiene porque operan todos en déficit público. Así que o se tiene que endeudar otra vez en el mercado privado porque ya no hay expansión cuantitativa y entonces le sale más caro endeudarse para poder pagarle al Banco Central Europeo o recurre a medidas draconianas como la de mi ley que sería recorto en todo y aumento los impuestos y le robo a la gente dinero para hacer frente al pago de esa deuda para pagar al Banco Central Europeo en euros. que el Banco Central Europeo crea los euros a libre voluntad sin ningún tipo de coste y de límite.

¿Me explicáis qué sentido tiene esto? Ya os lo digo yo. Ninguno. Ninguno. Ortodoxia económica, liberal, monetarista de el Banco Central no puede crear dinero. ¿Por qué lo hicieron de esta forma por la puerta de atrás a partir del año 2015? porque se le iba todo a la con la primera del rigo subiendo muchísimo, la economía no prosperaba, no arrancaba, había miedo de deflación y dijeron, "No nos vamos a atrever a hacer la monetización de deuda directa, pero vamos a ir por la puerta de atrás, que sí que mejora la prima de riesgo de todos estos países, etcétera, etcétera." Sí, correcto, pero con el coste de inundar de dinero los mercados financieros y de aquellos polvos los lodos de la burbuja inmobiliaria, tecnológica, etcétera, etcétera.

¿Qué es lo que propone Melenchón? dices, si el 19% de la deuda del Estado francés se le debe a un organismo que crea los euros, ¿por qué le tenemos que pagar? Dice, vamos a cancelar esto cuando venza contrato o ya mismo, pum, borrón y cuenta nueva. Ese 19% que le debo al Banco Central Europeo, pues ya no se lo debo. Y lo quitamos, lo borramos, pum, pam, 19% menos. Que ya estamos hablando que tenía 117% sobre el PIB, ¿no? La deuda pública de Francia, pues bajaría menos de 100%. A ver, los obsesionados con que quieren bajar la deuda pública, esta es la mejor forma de hacerlo. Y nadie pierde.

¿Por qué? Diríamos, ostras, el Banco Central Europeo tendría una pérdida, ¿no? Todo este dinero, pero qué me estás contando, si el BCO central europeo crea el dinero. No hay ninguna pérdida por ningún lado. ¿Por qué entonces no quieren hacerlo ni en pintura? Pues ya creo que os podéis imaginar por dónde van los tiros, porque mostraría su vergüenza, porque estaría dándose cuenta a la gente de que todo esto ha sido una pantomima durante años. Nos han dicho, desde 1993, concretamente después del tratado de Mastrich, que los bancos centrales no pueden crear dinero para financiar los estados, pero bien que lo han hecho por la puerta de atrás. Entonces ahora dicen, "Esto no podemos consentirlo, que sería lo lógico, lo eficiente, lo eficaz. Es que que alguien me explique por qué no. Simplemente es por lo que os digo, algunos dirán, "El Banco Central Europeo tendría pérdidas." He escuchado algún economista supuestamente de izquierda decir eso, no tienen ni pies ni cabeza porque el Banco Central Europeo crea euros, puede tener todos los beneficios en euro que quiera. Eso es lo que dicen algunos y la realidad es que no quieren demostrar que el Banco Central es el Banco de los Estados y que puede financiar toda la política pública que dé la gana. Otra cosa es que luego eso pueda tener consecuencias porque los recursos reales no son infinitos y puede haber tensión inflacionaria incluso de depreciación de la moneda. Pero lo que está claro es que el Banco Central Europeo no tiene sentido que que les esté demandando dinero a los estados porque tienen deuda pública de ellos. No tiene ningún tipo de sentido, de verdad.

Por eso algunos economistas que no son muy de izquierda como Thomas Piquetty o Cristina Narbona, que no sé si es economista, pero bueno, se sumó con Nacho Álvarez y redactaron un artículo para el país hace ya más de 3 años, eh, ojo, para pedir esto, anular la deuda pública. os haciendo una especie de propuesta pragmática decía, anulamos este 20% que le debemos al Banco Central, que no tiene sentido, y os prometemos que ese 20% lo invertimos [carraspeo] y así como que contablemente te salen las cuentas, ¿no? Y que no se está el estado aprovechando.

Aquí la lógica o la excusa que utilizan es Sí, claro, si ahora los estados se les perdona la deuda, entonces van a seguir gastando como manirrotos porque en algún momento se le perdonará la deuda. Y es que eso se llama riesgo moral y se puede abordar de mil formas diferentes, como por ejemplo, gastan lo que hay que gastar, pero no me pongas aquí una restricción por la cara en la que el organismo creador de los euros ahora tiene que estar diciendo, "Dadme euros, que no tiene sentido." No tiene ningún tipo de sentido.

El sentido, insisto, es el que os comento. Estarían, si cancelaran la deuda, estarían demostrando que todo esto ha sido un teatro. Durante años nos han dicho que no podían crear dinero para financiar las políticas públicas de los países. Mentira, mentira. De hecho, eso está prohibido en los estatutos del Banco Central Europeo. Y encontraron la manera para sortearlo dándoselo a los fondos de inversión para lograr más o menos el mismo efecto. Entonces, ahora no quieren demostrar que nos han estado engañando durante todo este tiempo y utilizan esa excusa del Banco Central con pérdida, de la el riesgo moral. Uy, y si se te perdona la deuda, luego vas a gastar mucho y tal, contrólalo de otra forma. Pero esto es una vergüenza. Esto no tiene pies ni cabeza y es la consecuencia y el resultado de que la Unión Europea se creara al albor del neoliberalismo, del monetarismo y de las concepciones sobre dinero público absolutamente erróneas y anticientíficas, pero eso sí, que sirven a los intereses de los poderosos y concretamente de la banca.

Hasta aquí el vídeo de hoy. Muchas gracias por estar ahí y si te ha resultado interesante, no dudes en comentar, darle like y compartir, que la teoría económica dominante no se combate sola." 

(Eduardo Garzón, You tube, 10/09/26) 

  

"Anular la deuda pública mantenida por el BCE para que nuestro destino vuelva a estar en nuestras manos. En la zona euro nos debemos el 25% de nuestro endeudamiento a nosotros mismos. Su cancelación a cambio de inversiones de los Estados sería un primer signo fuerte de que el continente está recuperando su destino

 El debate sobre la anulación de las deudas en manos del BCE se ha desarrollado en Francia, pero también en Italia, Luxemburgo y Bélgica, en los pasillos de las instituciones europeas, entre los representantes del propio BCE y los distintos ministerios de finanzas de la zona euro.

Este debate es positivo y útil. Por primera vez desde hace mucho tiempo, las cuestiones monetarias se plantean como discusión pública. El dinero deja de ser por un momento este tema, sustraído a la deliberación colectiva y confiado a un banco central independiente de los poderes políticos, aunque dependiente de los mercados financieros. Los ciudadanos están descubriendo, algunos de ellos con consternación, que casi el 25% de la deuda pública europea está ahora en manos de su banco central.

Nos debemos el 25% de nuestra deuda a nosotros mismos. Si devolvemos este dinero, tendremos que encontrarlo en algún lado, ya sea volviendo a pedir prestado para refinanciar la deuda en lugar de pedir prestado para invertir, ya sea subiendo los impuestos o recortando el gasto.

Hay otra manera. Como economistas, dirigentes y ciudadanos comprometidos de varios países, nos toca advertir que el BCE podría ofrecer hoy a los Estados europeos los medios para su reconstrucción ecológica, pero también para reparar los daños sociales, económicos y culturales causados por la terrible crisis sanitaria que sufrimos.

Esto no significa que los Estados miembros no hayan actuado, ya que se han adoptado medidas de protección. Pero siguen siendo muy insuficientes. El plan de rescate europeo, con una dotación de apenas 300.000 millones de euros en subvenciones durante tres años, está muy lejos de los dos billones de euros solicitados por el Parlamento Europeo. ¿Hace falta recordar que, antes de la crisis sanitaria, el Tribunal de Cuentas Europeo ya indicaba en 2018 una necesidad mínima de entre 300.000 y 400.000 millones de euros de inversión adicional al año para financiar la transición ecológica en Europa? Estamos muy lejos de esto, sobre todo con la crisis sanitaria.

No consideramos que la cancelación de la deuda pública, aunque esté retenida por el BCE, sea un hecho insignificante. Sabemos que las cancelaciones de deuda son momentos decisivos. Así ocurrió en la Conferencia de Londres de 1953, cuando Alemania se benefició de la condonación de dos tercios de su deuda pública, lo que le permitió volver a la prosperidad y afianzar su futuro en el espacio europeo. Pero, ¿no está Europa atravesando hoy una crisis de proporciones excepcionales que exigiría medidas igualmente excepcionales?

Por otro lado, contamos con la suerte de tener un acreedor que no teme perder su dinero: el BCE. Por tanto, nuestra propuesta es sencilla: hagamos un contrato entre los Estados europeos y el BCE. Este último se compromete a condonar las deudas públicas que posee (o a transformarlas en deudas perpetuas sin intereses), mientras que los Estados se comprometen a invertir las mismas cantidades en la reconstrucción ecológica y social. Estas cantidades alcanzan ya casi 2.500.000 millones de euros para toda Europa. Esta cantidad es suficiente para satisfacer las expectativas del Parlamento Europeo y, sobre todo, para salvaguardar el interés general.

Sin duda, el BCE puede permitírselo. Como reconoce un gran número de economistas, incluso entre los que se oponen a esta solución, un banco central puede operar con capital propio negativo sin dificultad. Puede incluso crear dinero para compensar estas pérdidas: así lo establece el Protocolo nº 4 anejo al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. En segundo lugar, jurídicamente, en contra de lo que afirman algunos responsables de instituciones europeas, en particular el BCE, la anulación no está explícitamente prohibida por los tratados europeos. Por un lado, todas las instituciones financieras del mundo pueden renunciar a sus créditos y el BCE no es una excepción. En cambio, la palabra “cancelación” no aparece ni en el Tratado ni en el Protocolo sobre el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC). Tal vez sería “contrario al espíritu del Tratado”, pero ¿no era también el caso del quantitative easing de Mario Draghi? En este asunto, solo cuenta la voluntad política: la historia nos ha demostrado muchas veces que las dificultades jurídicas se ven superadas por los acuerdos políticos.

Por último, queremos aclarar un malentendido: queda claro que la cancelación de la deuda pública por parte del BCE, aunque esté condicionada a su reinversión, no puede ser el alfa y el omega de cualquier política económica. En primer lugar, el BCE sólo intervendría para liberar el margen fiscal de los Estados miembros y, obviamente, no invertiría por sí mismo. Algunos piensan que las tasas de interés bajas o negativas en toda Europa son suficientes para empujar a los Estados a endeudarse para invertir. Esto no es lo que muestra la reducción constante del nivel medio de deuda pública en la Unión Europea entre 2015, cuando aparecieron las tasas negativas, y el inicio de la crisis sanitaria. Muchos Estados han reducido su nivel de endeudamiento en lugar de pedir préstamos para invertir, aunque las tasas sean negativas. ¿Por qué cambiaría esto? El pacto suscrito entre los Estados y el BCE impedirá esta estrategia de escape de responsabilidad. Pero, por supuesto, no será suficiente: hay que tomar otras medidas en materia de reforma de los criterios de deuda y déficit, de proteccionismo ecológico y solidario, de reformas fiscales destinadas a reducir el nivel de desigualdad… También hay que implementar una nueva gobernanza europea, en particular mediante la transición al voto por mayoría cualificada en asuntos fiscales.

Europa ya no puede permitirse el lujo de verse sistemáticamente bloqueada por sus propias normas. Otros Estados del mundo utilizan al máximo su política monetaria, en apoyo de la política fiscal, como China, Japón o Estados Unidos. El Banco de Japón utiliza su poder de creación monetaria para comprar acciones directamente en el mercado a través de fondos cotizados (ETF), convirtiéndose así en el mayor inversor del país. También deberíamos considerar la posibilidad de utilizar el poder de creación monetaria del BCE para financiar la reconstrucción ecológica y social bajo control democrático. La anulación de las deudas públicas que tiene, a cambio de inversiones de los Estados, sería un primer signo fuerte de que Europa está recuperando su destino.

Thomas Piketty es director de investigación en la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Cristina Narbona es vocal de la junta directiva de Economistas Frente a la Crisis. Nacho Álvarez es secretario de Estado de Derechos Sociales y secretario de Economía de Podemos. Steve Keen es profesor de Economía y Finanzas en la Universidad de Kingston. Firman además este texto: (...)"

(Thomas Piketty. Cristina Narbona, Nacho Álvarez , El País, 05/02/21) 

16.9.26

Se podría aprobar un programa de monetización de la deuda pública adquirida por el BCE y destinar los recursos adicionales generados a vivienda, servicios públicos y garantizar el pleno empleo... La propuesta no es nueva, de hecho, Izquierda Unida lo incluyó en su programa electoral en 2023... Por cada punto porcentual de reducción de coste de la deuda, se transferirían más de 55.000 millones anuales a los estados... la cancelación de deuda pública en manos del BCE no afecta al resto de los tenedores de bonos. Únicamente afecta al BCE (que puede crear euros sin coste)... Un programa de compra y cancelación posterior de deuda pública por parte del BCE y situar a los países en el 60% del PIB podría proporciona hasta 5 billones. Un margen enorme para que los estados impulsasen políticas de vivienda y pleno empleo. Así se lucha contra la ultraderecha (Carlos Sánchez Mato)

Carlos Sánchez Mato @carlossmato

¿Qué os parecería aprobar un programa de monetización de la deuda pública adquirida por el BCE y destinar los recursos adicionales generados a vivienda, servicios públicos y garantizar el pleno empleo? Aquí lo propusimos @edugaresp y yo hace 5 años.

 https://drive.google.com/file/d/17glnn3q8mf5j6--ASDu7hhRXZAr3Z0zr/view

drive.google.com
ProgramaCancelacionDeudaCap3LibroEsteban.pdf

 El líder de @FranceInsoumise@JLMelenchon ha defendido en el arranque de la campaña para las presidenciales en Francia cancelar o transformar en deuda perpetua a tipo cero la deuda francesa que está en manos del Banco Central Europeo. Muy buena propuesta.

 La propuesta no es nueva. Algunos hemos defendido la intervención del BCE desde antes de 2010 cuando ni siquiera compraba deuda pública en el mercado secundario y las primas de riesgo estaban disparadas. De hecho,  @IzquierdaUnida lo incluyó en su programa electoral para 2023.

 Un programa de cancelación de la deuda adquirida sería muy útil. Por cada punto porcentual de reducción de coste de la deuda, se transferirían más de 55.000 millones anuales a los estados. Bien dirigidos, sería una vacuna muy contra la extrema derecha izquierdaunida.org/wp-content/upl

 ¿Riesgo moral? En absoluto. Siempre y cuando se dirigieran los recursos a las políticas de vivienda, servicios públicos, políticas de cohesión de la UE, programas de empleo garantizado y a la reducción de las disparidades entre los niveles de desarrollo de sus distintas regiones.

 Como aquí indicaba @edugaresp la cancelación de deuda pública en manos del BCE no afecta al resto de los tenedores de bonos. Únicamente afecta al BCE (que puede crear euros sin coste).

 En julio de 2026, el BCE tenía 3,4 billones de euros en valores de deuda pública, un 31% menos que los máximos alcanzados hace cuatro años porque ya no reinvierte lo que va venciendo. Aún así, todavía es una cantidad considerable que puede cancelarse o convertir en deuda perpetua

 La deuda pública adquirida por el BCE suponía en julio de 2026 casi la cuarta parte de la que tienen en total los países del Eurosistema. Cuatro años antes llegó a alcanzar el 40% del total. Hace quince años nos decían que era imposible algo así porque sería una ruina

 Un programa de compra y cancelación posterior de deuda pública por parte del BCE y situar a los países en el 60% del PIB podría proporciona hasta 5 billones. Un margen enorme para que los estados impulsasen políticas de vivienda y pleno empleo. Así se lucha contra la ultraderecha

12:34 a. m. · 16 sept. 2026·1.716 Visualizaciones

7.7.26

La comunidad internacional debe centrarse en crear mecanismos exigibles que puedan brindarles a los países una mayor autonomía fiscal... La arquitectura actual de la deuda obliga a países como Malaui a destinar el 43% de sus ingresos al pago de intereses. Eso cambiaría si los deudores pudieran sentarse a la mesa... un mecanismo de la ONU podría imponer requisitos que obligaran efectivamente a todos los acreedores a seguir un proceso único. Entre ellos podrían figurar moratorias automáticas de los pagos una vez iniciadas las negociaciones de reestructuración, pérdidas comparables entre acreedores públicos y privados, y una evaluación independiente de la sostenibilidad de la deuda que considere el gasto de los prestatarios en salud y clima como un crédito preferente, en lugar de subordinado... Una convención ambiciosa establecería una tasa impositiva mínima efectiva sobre las sociedades que contrarrestara el traslado de beneficios y les exigiría a todos los países el intercambio automático de información financiera... La convención también debería establecer un impuesto coordinado sobre la riqueza extrema, similar al que propuso Brasil como parte de su presidencia del G20 en 2024. Un gravamen anual del 2% a los multimillonarios del mundo permitiría recaudar cientos de miles de millones de dólares para la inversión pública. Las herramientas existen; el problema es determinar quién las controlaría... Un proceso auspiciado por la ONU para identificar y anular las deudas contraídas mediante fraude o en contra del interés público trasladaría el riesgo a quien corresponde: a los prestamistas irresponsables, no a las personas que fueron estafadas... El orden internacional se ha convertido en un sistema que le exige a la mayoría global pagar por un conjunto de reglas que no ha redactado. Diseñar uno nuevo requiere poner el bolígrafo en sus manos (Jenny Ricks)

 "El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en su intervención en la primera reunión de la Movilización Progresista Global celebrada en abril, destacó la conexión entre democracia y dignidad material. Si los ciudadanos no creen que sus vidas vayan a mejorar, la democracia seguirá viéndose amenazada por populistas y otros autoritarios que esgrimen la falsa promesa de que solo ellos pueden mejorar la situación de la gente de a pie.

Asimismo, existe una creciente conciencia de las desigualdades arraigadas en el orden internacional. A menos que las personas que soportan el costo de las decisiones y acciones ajenas puedan influir en el sistema multilateral y exigir responsabilidades a los actores poderosos, el orden internacional se considerará injusto e ilegítimo.

Afortunadamente, está cobrando impulso un reordenamiento global. En mayo, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, presentó el informe “Contar lo que cuenta”, que aborda un punto ciego de larga data a la hora de medir el progreso. Si bien reconoció que el PIB sigue siendo un indicador importante, Guterres subrayó la necesidad de un sistema de contabilidad más sofisticado y humano que “alinee conscientemente los indicadores con nuestros objetivos reales, y no con medidas sustitutivas que empañen u oculten los desafíos a los que se enfrenta nuestro mundo”.

Sin embargo, a algunos les preocupa que los esfuerzos por diseñar un sistema multilateral en torno a la mayoría global acaben preservando la arquitectura existente, solo que con nuevas figuras decorativas. Para evitar que esto suceda, la comunidad internacional debe centrarse en crear mecanismos exigibles que puedan brindarles a los países una mayor autonomía fiscal.

¿Cómo se traduciría esto en la práctica? Para empezar, un marco vinculante de la ONU para la reestructuración de la deuda soberana trasladaría la elaboración de normas y la toma de decisiones de salas a puertas cerradas a espacios donde todos se sienten alrededor de la mesa. La arquitectura actual de la deuda obliga a países como Malaui a destinar el 43% de sus ingresos al pago de intereses. Eso cambiaría si los deudores pudieran sentarse a la mesa.

A diferencia del Club de París de acreedores soberanos, al que China no se ha adherido, o del Marco Común del G-20 para el Tratamiento de la Deuda, que se ha estancado porque la participación de los tenedores de bonos privados es voluntaria, un mecanismo de la ONU podría imponer requisitos que obligaran efectivamente a todos los acreedores a seguir un proceso único. Entre ellos podrían figurar moratorias automáticas de los pagos una vez iniciadas las negociaciones de reestructuración, pérdidas comparables entre acreedores públicos y privados, y una evaluación independiente de la sostenibilidad de la deuda que considere el gasto de los prestatarios en salud y clima como un crédito preferente, en lugar de subordinado.

En materia fiscal, las negociaciones sobre la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional constituyen una importante oportunidad para establecer reglas globales. (Si bien el Marco Inclusivo de la OCDE y del G-20 sobre la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios logró avances en la adopción de un impuesto corporativo global mínimo, las multinacionales estadounidenses han quedado eximidas desde entonces). Una convención ambiciosa establecería una tasa impositiva mínima efectiva sobre las sociedades que contrarrestara el traslado de beneficios y les exigiría a todos los países el intercambio automático de información financiera.

La convención también debería establecer un impuesto coordinado sobre la riqueza extrema, similar al que propuso Brasil como parte de su presidencia del G20 en 2024. Un gravamen anual del 2% a los multimillonarios del mundo permitiría recaudar cientos de miles de millones de dólares para la inversión pública. Las herramientas existen; el problema es determinar quién las controlaría.

Por último, la comunidad internacional necesita un mecanismo permanente para evaluar la legitimidad de los reclamos soberanos antes de que las poblaciones se vean obligadas a pagarlos. Cuando un fondo como el 1MDB de Malasia es saqueado por miles de millones de dólares con la ayuda de bancos líderes, que cobran comisiones exorbitantes por gestionar las emisiones de bonos y no se hacen responsables, la pérdida recae sobre los ciudadanos. Un proceso auspiciado por la ONU para identificar y anular las deudas contraídas mediante fraude o en contra del interés público trasladaría el riesgo a quien corresponde: a los prestamistas irresponsables, no a las personas que fueron estafadas.

Nada de esto se construye de arriba hacia abajo. Los mismos gobiernos que abogan por impuestos sobre la riqueza en el ámbito internacional suelen imponer medidas de austeridad o evitan gravar a los ricos en sus propios países, como es el caso de India, Brasil y Francia. Un nuevo orden internacional debe basarse en esfuerzos para cerrar esa brecha, lo cual requiere gobiernos que lideren con sus principios y ciudadanos que definan esas promesas y les exijan a sus líderes que las cumplan.

Los movimientos nacionales también obligan a los gobiernos a comportarse de manera diferente en la escena global, y los compromisos adquiridos allí quedan plasmados en papel hasta que existan sectores de la ciudadanía que los hagan cumplir. Por lo tanto, los ciudadanos deben organizarse al mismo tiempo en las capitales y en los centros de conferencias, porque un orden que responda a sus demandas solo puede lograrse en ambos frentes.

La empleada de limpieza que destina más de la mitad de su salario al desplazamiento al trabajo, el agricultor que no puede permitirse comprar fertilizantes y la trabajadora de cuidados cuyo trabajo nunca se refleja en las cuentas nacionales hoy reconocen que sus problemas, aparentemente dispares, son el síntoma de una falla estructural. El orden internacional se ha convertido en un sistema que le exige a la mayoría global pagar por un conjunto de reglas que no ha redactado. Diseñar uno nuevo requiere poner la pluma en sus manos.

La elección no es entre el antiguo orden y el caos, sino entre un nuevo orden construido en torno a la mayoría global y otro que simplemente sustituye a un grupo de figuras decorativas por otro ligeramente diferente. Los movimientos ciudadanos no son periféricos a este orden más equitativo; son su fuerza motriz. Estos grupos comprenden la verdadera dinámica de la economía mundial. El desafío ahora es garantizar que quienes diseñen las nuevas instituciones internacionales también lo hagan."

(Jenny Ricks is General Secretary of the Fight Inequality Alliance, Project Syndicate, 02/07/26)

3.7.25

Desarrollo sostenible y deuda insostenible... El Grupo de los Siete (G7), que en conjunto representa alrededor de tres cuartas partes de toda la ayuda oficial al desarrollo (AOD), se dispone a recortar su gasto en ayuda en un 28 % para 2026... sería el mayor recorte en los registros de ayuda que se remontan a 1960... la ONU estima en 4 billones de dólares la creciente brecha entre lo necesario para el desarrollo sostenible y lo que se entrega... 3.300 millones de personas viven en países que gastan más en intereses que en salud... ¿Cuál es la respuesta? No más préstamos de bancos y gobiernos con tasas de interés exorbitantes y en aumento (el Reino Unido o Alemania se endeudan al 3-4%, mientras que a los países en desarrollo se les cobra del 6-8%), sino la cancelación y condonación de la deuda existente de los países pobres... Y luego, lo que se necesita es un plan global de inversión pública en el Sur Global... Esto podría ser fácilmente financiado por los países ricos mediante un impuesto al patrimonio para los muy ricos y mediante la propiedad pública de los grandes bancos y multinacionales que actualmente dominan las finanzas globales. Por supuesto, esto no ocurrirá sin cambios revolucionarios en el Norte Global (Michael Roberts)

 "Hoy, líderes mundiales se reúnen en Sevilla, España, para una cumbre de la ONU sobre ayuda a los países en desarrollo. Se trata de la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo . Al menos 50 líderes mundiales, entre ellos el presidente francés Macron, la jefa de la UE, Von der Leyen, y el secretario general de la ONU, Guterres, asistirán. La conferencia busca impulsar el apoyo, cada vez más limitado, al desarrollo global, los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible ( ODS) establecidos hace décadas por la ONU, con el fin de sacar de la pobreza a los países pobres y a sus habitantes.

Estos loables objetivos, como muchas iniciativas de la ONU en el siglo XXI , han demostrado ser insostenibles. Mientras los líderes mundiales pontifican esta semana en Sevilla, la realidad es que la brecha entre los países ricos y el resto del mundo no se ha cerrado, sino que se ha ampliado. Y en lugar de renovar los esfuerzos para aumentar la financiación para el llamado mundo en desarrollo, está ocurriendo lo contrario. El presidente estadounidense, Trump, ha recortado la financiación y el personal de la agencia estadounidense de desarrollo, USAID. Se prevé que la financiación de USAID disminuya de 60 000 millones de dólares en 2024 a menos de 30 000 millones de dólares en 2026. Alemania, el Reino Unido y Francia, entre otras economías ricas, también están realizando recortes para financiar el enorme aumento del gasto en armamento para la guerra.

El Grupo de los Siete (G7), que en conjunto representa alrededor de tres cuartas partes de toda la ayuda oficial al desarrollo (AOD), se dispone a recortar su gasto en ayuda en un 28 % para 2026, en comparación con los niveles de 2024. Este sería el mayor recorte en la ayuda desde la creación del G7 en 1975 y, de hecho, en los registros de ayuda que se remontan a 1960.

El próximo año marcará el tercer año consecutivo de disminución del gasto de ayuda del G7, una tendencia no observada desde la década de 1990. Si estos recortes siguen adelante, los niveles de ayuda del G7 en 2026 se desplomarán en 44 000 millones de dólares, a tan solo 112 000 millones. Los recortes están siendo impulsados ​​principalmente por Estados Unidos (con una reducción de 33 000 millones de dólares), Alemania (con una reducción de 3500 millones de dólares), el Reino Unido (con una reducción de 5000 millones de dólares) y Francia (con una reducción de 3000 millones de dólares).

La organización benéfica internacional Oxfam afirma que los recortes a la ayuda al desarrollo son los mayores desde 1960, y la ONU estima en 4 billones de dólares la creciente brecha entre lo necesario para el desarrollo sostenible y lo que se entrega.  «La retirada del G7 del mundo no tiene precedentes y no podría llegar en peor momento, con la intensificación del hambre, la pobreza y el deterioro climático. El G7 no puede pretender tender puentes por un lado y destruirlos por el otro. Envía un vergonzoso mensaje al Sur Global: que los ideales de colaboración del G7 no significan nada », declaró el director ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar.

Los países pobres no solo reciben menos apoyo financiero, sino que también soportan una carga de deuda cada vez mayor con los bancos e instituciones financieras de los países ricos. La deuda externa total del grupo de los países menos adelantados se ha más que triplicado en 15 años, según la ONU. La deuda total en las llamadas economías emergentes (excluyendo a China) ha alcanzado el 126% de su PIB. El saldo total de la deuda externa de los países pobres alcanzó un máximo histórico de 8,8 billones en 2023, un 2,4% más que el año anterior.

Los reembolsos de deuda superan ahora las nuevas entradas de crédito y capital. En 2023, los países de ingresos bajos y medianos (excluyendo a China) experimentaron una salida neta de 30 000 millones de dólares hacia el sector privado en concepto de deuda a largo plazo, lo que supuso una importante carga para el desarrollo. Desde 2022, los acreedores privados extranjeros han extraído casi 141 000 millones de dólares más en pagos del servicio de la deuda de prestatarios del sector público en las economías en desarrollo de lo que desembolsaron en nueva financiación. Por dos años consecutivos, los acreedores externos de las economías en desarrollo han estado retirando más de lo que han estado aportando.

Los costos totales del servicio de la deuda (capital más pagos de intereses) de todos los países de ingresos bajos y medios alcanzaron un máximo histórico de 1,4 billones de dólares en 2023. Excluyendo a China, los costos del servicio de la deuda ascendieron a un récord de 971.000 millones de dólares en 2023, un aumento del 19,7 por ciento respecto del año anterior y más del doble de las cantidades observadas hace una década.

Un informe reciente encargado por el difunto Papa Francisco y coordinado por el economista Joseph Stiglitz, premio Nobel, estima que 3.300 millones de personas viven en países que gastan más en intereses que en salud. Datos recientes de la UNCTAD , organismo de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo, revelan que 54 países gastan más del 10 % de sus ingresos fiscales únicamente en el pago de intereses. La carga media de los intereses para los países en desarrollo, como porcentaje de los ingresos fiscales, casi se ha duplicado desde 2011. Más de 3.300 millones de personas viven en países que ahora gastan más en el servicio de la deuda que en salud, y 2.700 millones en países que gastan más en deuda que en educación.

La ayuda mundial para la nutrición caerá un 44 por ciento en 2025 en comparación con 2022: El fin de tan solo 128 millones de dólares en programas de nutrición infantil financiados por Estados Unidos para un millón de niños resultará en 163.500 muertes infantiles adicionales al año. Al mismo tiempo, 2,3 millones de niños que sufren desnutrición aguda grave (la forma más letal de desnutrición) corren ahora el riesgo de perder los tratamientos que les salvan la vida. Uno de cada cinco dólares de ayuda a los presupuestos de salud de los países pobres se recortará o estará en peligro: la OMS informa que casi tres cuartas partes de sus oficinas nacionales están experimentando graves interrupciones en los servicios de salud, y en aproximadamente una cuarta parte de los países donde opera algunos centros de salud ya se han visto obligados a cerrar por completo. Los recortes de la ayuda estadounidense podrían provocar hasta 3 millones de muertes evitables cada año, con 95 millones de personas perdiendo el acceso a la atención médica. Esto incluye niños que mueren por enfermedades prevenibles mediante vacunación, mujeres embarazadas que pierden el acceso a la atención y el aumento de las muertes por malaria, tuberculosis y VIH.

Según un nuevo informe de la UNCTAD para la conferencia de Sevilla , los sectores cruciales para los Objetivos de Desarrollo Sostenible se vieron especialmente afectados por la caída de la inversión extranjera .  Los flujos de inversión hacia los países en desarrollo para infraestructura cayeron un 35%, las energías renovables un 31%, el agua y el saneamiento un 30% y los sistemas agroalimentarios un 19%. Solo el sector de la salud experimentó crecimiento. Los proyectos aumentaron aproximadamente una quinta parte en número y valor, pero el volumen total se mantuvo bajo, por debajo de los 15 000 millones de dólares.

Antes del inicio de la conferencia de Sevilla, Estados Unidos anunció que no asistiría ni aceptaría ningún plan. Por lo tanto, algunos gobiernos hicieron una declaración. Presentaron una propuesta débil, no vinculante para ellos y sin justificación para su implementación: que los diversos bancos de desarrollo del mundo triplicaran su capacidad de préstamo, en particular para el «gasto social esencial».   Y que debería haber «más cooperación contra la evasión fiscal». Hay algo de esperanza. En realidad, los préstamos y bonos para alcanzar los objetivos de sostenibilidad han disminuido.

En una publicación anterior, demostré que los países del llamado Sur Global no están alcanzando a los países imperialistas ricos del llamado Norte Global, ni en ingresos per cápita, ni en productividad, ni en ningún índice de desarrollo humano. Al mismo tiempo, las enormes desigualdades de ingresos y riqueza, entre países y dentro de ellos, siguen agravándose.

¿Cuál es la respuesta? No más préstamos de bancos y gobiernos con tasas de interés exorbitantes y en aumento (el Reino Unido o Alemania se endeudan al 3-4%, mientras que a los países en desarrollo se les cobra del 6-8%), sino la cancelación y condonación de la deuda existente de los países pobres (no me gusta la palabra «condonación» porque no hay nada que condonar).  

Y luego, lo que se necesita es un plan global de inversión pública en el Sur Global, orientado a infraestructura, salud, educación y servicios públicos, junto con el apoyo a tecnologías e industrias generadoras de empleo. Esto podría ser fácilmente financiado por los países ricos mediante un impuesto al patrimonio para los muy ricos y mediante la propiedad pública de los grandes bancos y multinacionales que actualmente dominan las finanzas globales. Por supuesto, esto no ocurrirá sin cambios revolucionarios en el Norte Global."

(Michael Roberts, Gaceta Crítica, 30/06/25, gráficos en el original)

14.3.25

Tres fenómenos (crisis de Covid, invasión de Ucrania por parte de Rusia, aumento de los tipos de interés) han provocado una disminución de los ingresos (2020) en divisas exteriores (disminución del turismo y ruptura de las cadenas de suministro) y un aumento del gasto en divisas exteriores de los países del sur global (2022: aumento del precio de los cereales y aumento de los tipos de interés)... ante las dificultades económicas de los países del Sur, los acreedores privados huyen y los gobiernos se encuentran pagando más de lo que reciben en nuevos préstamos... En resumen, los tres fenómenos explicados anteriormente provocaron una crisis económica y una crisis de la deuda en el Sur... Varios países del Sur global han entrado en suspensión de pagos... Pakistán, Egipto y Túnez se encuentran en situaciones críticas, cercanas a una suspensión de pagos... los Estados en dificultades podrían haber movilizado el cambio fundamental de circunstancias, que es un argumento de derecho internacional, para suspender el pago de sus deudas... este argumento juridico debe utilizarse para suspender el pago de la deuda, lo que permite revertir la presión de los prestatarios hacia los acreedores que temen entonces no ser reembolsados. Esta inversión de la correlación de fuerzas puede luego permitir a los Estados renegociar su deuda, realizar una auditoría ciudadana y cancelar parte de ella (Maxime Perriot)

 "La década de 2010 estuvo marcada por una política de tipos de interés muy bajos practicados por el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco de Inglaterra. Entre 2010 y 2022, los tipos de interés reales aplicados en los países del norte fueron a menudo cercanos al 0% [1]. Los acreedores privados, como los bancos o los fondos de inversión, reaccionaron prestando a los Estados y empresas del sur, donde los tipos de interés eran más altos y su dinero mejor remunerado.

Emitir bonos, valores, endeudarse en los mercados financieros, ¿qué significa?

Emitir bonos. Emitir títulos. Endeudarse en los mercados financieros. Para un Estado, estas tres expresiones son sinónimos. Concretamente, esto significa que un país anuncia que quiere pedir prestada una cierta cantidad, digamos 100 euros para simplificar. Encomienda a un banco (llamado Primary Dealer) que anuncia en un mercado financiero que busca un préstamo de 100 euros, que reembolsará los 100 euros en un cierto número de años (1, 5 o 10 generalmente). También anuncia el tipo de interés que está dispuesto a pagar para pedir prestado este dinero. Por otro lado, los bancos, las compañías de seguros y los fondos de inversión deciden prestar o no esta cantidad a ese tipo de interés. Este tipo de préstamo se denomina «emisión de valores» o de «bonos», o «recurrir a los mercados financieros». Cuando se dice que un país no tiene acceso a los mercados financieros, significa que no emite valores. Si un Estado no se endeuda a través de la emisión de valores, puede recibir préstamos directos de bancos, endeudarse con otros Estados o instituciones financieras multilaterales como el Banco Africano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etc.

Varios países, especialmente del África subsahariana, han emitido bonos del Estado en los mercados financieros por primera vez en su historia (volveremos a ello más adelante). El interés de los bancos y los fondos de inversión por los países del Sur, y por lo tanto los tipos de interés relativamente bajos, han llevado a estos gobiernos a financiarse a través de los préstamos. Pero estos tipos de interés no eran más que engaños. De hecho, el 57% de la deuda externa pendiente de los llamados países en desarrollo (excluyendo China) son préstamos a tipos variables, que fluctúan según la evolución de los tipos de interés decididos por los grandes bancos centrales occidentales [2]. Por lo tanto, los importes a reembolsar aumentan súbitamente si aumentan los tipos de interés decididos por la Reserva Federal de los Estados Unidos, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra. Además, como un Estado se refinancia para pagar sus deudas cuando vencen (pide prestado para pagar los préstamos anteriores, y así sucesivamente), si los tipos de interés aumentan, endeudarse se vuelve mucho más caro para estos Estados porque la cantidad pagada en intereses se multiplica por diez. Esto es lo que sucedió a partir de 2022.

 Desde 2020 los ingresos caen, los tipos y los reembolsos se disparan

A partir de 2020 varios fenómenos han reducido los ingresos en divisas extranjeras recaudados por los Estados del sur. En el actual sistema capitalista globalizado, estos ingresos, principalmente de dólares, son necesarios para que estos países importen lo que no producen y para pagar su deuda externa. Estos ingresos externos son proporcionados en particular por las exportaciones y la afluencia de turistas (que cambian sus monedas por moneda local).

Sin embargo, varias sacudidas han agotado la afluencia de divisas a los países del Sur.

Las primeras llegaron en 2020, que coincide con la disminución de los ingresos de divisas para los países del Sur Global

  • La crisis del Covid-19 redujo drásticamente el turismo internacional durante los años 2020 y 2021 y cortó algunas cadenas de suministro del comercio internacional. Sin embargo, algunos países como Sri Lanka son extremadamente dependientes del turismo. Volveremos a ello más adelante. Así pues, 2020 marca la caída de los ingresos de los países del Sur en divisas.

Luego una segunda fase siguió en 2022, sinónimo de subida de los gastos en divisas exteriores para los llamados países en desarrollo:

  • La invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022 provocó inicialmente un fenómeno de especulación sobre el precio de los cereales y los fertilizantes químicos, de los que Ucrania es uno de los principales productores. El temor a una reducción de la producción provocó un aumento de los precios, antes de que una reducción real de esta última agravara este aumento. La mayoría de los países del Sur, que se han especializado en la producción de algunos bienes de exportación en los últimos cincuenta años, son importadores netos de cereales. Por lo tanto, los precios de las importaciones de cereales aumentaron, lo que provocó un aumento del gasto en importación de los países del Sur, mientras que sus ingresos por exportación y sus ingresos por turismo se agotaban.
  • La subida de los tipos de interés, decidido unilateralmente por el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco de Inglaterra a partir de 2022, provocó un aumento mecánico de los intereses pagados por los países y las empresas del sur global (a través de los préstamos a tipos de interés variables) y una fuga de los capitales que habían prestado al Sur porque los tipos de interés eran bajos en el norte. A medida que los acreedores regresan al norte, los países y las empresas del Sur global deben ofrecer intereses más altos para refinanciar su deuda (prestar para pagar préstamos antiguos que vencieron) o para cubrir sus déficits y, por lo tanto, pagan más para endeudarse. Este efecto de bola de nieve provoca un aumento del endeudamiento y de los intereses pagados por los países del Sur.

2022 marca por tanto la subida de los gastos en divisas exteriores para los países de los Sur.

Estos tres fenómenos (crisis de Covid, invasión de Ucrania por parte de Rusia, aumento de los tipos de interés) han provocado, por tanto, una disminución de los ingresos (2020) en divisas exteriores (disminución del turismo y ruptura de las cadenas de suministro) y un aumento del gasto en divisas exteriores de los países del sur global (2022: aumento del precio de los cereales y aumento de los tipos de interés). Tuvieron que reembolsar más con menos, pagando más intereses. Ante esta situación incierta y el aumento de los tipos de interés en el Norte, los acreedores privados redujeron aún más sus préstamos en el Sur Global, se hicieron reembolsar y aumentaron sus compras de deuda en el Norte.

(...)

Los préstamos a los países del Sur concedidos a través de la compra de bonos del Estado por parte de acreedores privados se redujeron a la mitad entre 2021 y 2022 antes de subir ligeramente en 2023.

Los llamados Estados en desarrollo recibieron más préstamos de los que pagaron en el período 2009 - 2021 (porque los acreedores privados prestaban en masa para beneficiarse de mejores tipos de interés que en el norte). Pero, a partir de 2022, ante las dificultades económicas de los países del Sur, los acreedores privados huyen y los gobiernos se encuentran pagando más de lo que reciben en nuevos préstamos.

En resumen, los tres fenómenos explicados anteriormente provocaron una crisis económica y una crisis de la deuda en el Sur. Los gobiernos han tenido que pagar más con menos.

 Las consecuencias: impagos

La disminución de los ingresos en moneda extranjera combinada con la subida de los tipos de interés y el coste de las importaciones ha puesto a varios Estados en situaciones extremadamente difíciles. Varios países del Sur global han entrado en suspensión de pagos, es decir, ya no han tenido suficientes monedas extranjeras (principalmente dólares) para seguir pagando su deuda y asegurar sus importaciones. Este fue el caso de Zambia en 2020, de Ghana y Sri Lanka en 2022, y de Etiopía en 2023.

Otros países podrían seguir. Las reservas de divisas en meses de importación son un buen indicador para evaluar la situación de un país en relación con su deuda externa. En general, se considera que un país debe tener entre 3 y 6 meses de importación en reserva. La tabla 2 muestra, por ejemplo, que Pakistán, cuya situación se ha vuelto extremadamente crítica después de las terribles inundaciones del verano de 2022, está en grandes dificultades con solo 3 meses de importación de reservas. Pakistán es uno de los países que más acuerdos ha firmado con el Fondo Monetario Internacional (25 entre 1958 y 2024). Egipto y Túnez también se encuentran en situaciones críticas, cercanas a una suspensión de pagos.

Frente a estos tres choques que llegaron en 2020 y 2022, los Estados en dificultades podrían haber movilizado el cambio fundamental de circunstancias, que es un argumento de derecho internacional, para suspender el pago de sus deudas. En efecto, la disminución de los ingresos por turismo e importaciones debido a una guerra y una pandemia mundial y el repentino aumento de los tipos de interés y no son más que un cambio fundamental de circunstancias. Por lo tanto, este argumento juridico debe utilizarse para suspender el pago de la deuda, lo que permite revertir la presión de los prestatarios hacia los acreedores que temen entonces no ser reembolsados. Esta inversión de la correlación de fuerzas puede luego permitir a los Estados renegociar su deuda, realizar una auditoría ciudadana y cancelar parte de ella."                      

(Maxime Perriot , CADTM, 13/03/25, traducción DEEPL, notas y gráficos en el original)

13.10.24

Deudas odiosas: ¿Qué puede aprender Bangladés de Ecuador? Las autoridades provisionales de Bangladés pueden seguir el ejemplo de Ecuador, que en 2008 creó una comisión especial que revisó la deuda pública externa del país y concluyo que buena parte de ella era “odiosa” o ilegítima, suspendiendo sus pagos

 "El comité del Libro Blanco de Bangladés revisará los acuerdos de créditos extranjeros firmados por el caído régimen cleptocrático del país.

La recomendación es que identifique y declare impagables los préstamos o partes de préstamos que no beneficiaron a la nación, porque fueron desviados del país por élites corruptas y políticamente poderosas, o peor aún, utilizados para comprar armas mortíferas y equipos de vigilancia para oprimir al pueblo.

Tales préstamos son «odiosos»: apestan y son detestables.

No está claro si se reunirá el valor suficiente para incluir siquiera los préstamos de las organizaciones internacionales y de los importantes y poderosos países donantes.

Sin embargo, esto es vital, ya que casi 45 % de la deuda de Bangladés se debe a organizaciones multilaterales, como el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Además, alrededor de 27 % del total de préstamos procede de países donantes bilaterales, como Japón y países de la Unión Europea.

Estas organizaciones multilaterales y países donantes siguieron proporcionando irresponsablemente líneas de vida al régimen autocrático de la depuesta primera ministra Sheikh Hasina, a pesar de conocer perfectamente la corrupción a gran escala del régimen y el flagrante abuso de los derechos humanos, incluida la supresión de la democracia.

Era de dominio público que los cleptócratas bangladesíes sacaban ilegalmente del país grandes sumas de dinero mal habido.

Bangladesh, como también se conoce el país del sudeste asiático,  puede aprender de Ecuador a la hora de tratar con estas poderosas organizaciones e importantes países donantes con vistas a cancelar o reducir sustancialmente su odiosa carga de la deuda.

Las audaces medidas de Ecuador

Ecuador es el ejemplo de un gobierno que decidió oficialmente investigar el proceso de endeudamiento para identificar sus deudas ilegítimas y hacerlas sostenibles en aras del desarrollo.

En julio de 2007, unos siete meses después de ganar la presidencia del país latinoamericano, Rafael Correa (2007-2017) creó la Comisión para la Auditoría Integral de la Deuda Pública (Caic).

La idea de Correa era tomar medidas para poner fin al pago de una parte de la deuda identificada como fraudulenta e ilegítima.

La Caic incluía a representantes de los movimientos sociales de Ecuador (por ejemplo, de organizaciones de pueblos indígenas, feministas, sindicatos y activistas socioambientales), así como a defensores internacionales de la cancelación de las deudas ilegítimas.

La parte gubernamental estuvo representada por el Ministerio de Finanzas, la Contraloría, la Comisión Anticorrupción y la Fiscalía.

El mandato de la Caic era realizar una auditoría exhaustiva de las deudas acumuladas por Ecuador entre 1976 y 2006.

El término «integral» en el nombre de la Comisión es muy importante porque la auditoría debía evitar limitarse a un análisis contable del endeudamiento del país. Era fundamental medir el impacto humano y medioambiental de la política de endeudamiento.

A partir de noviembre de 2008, después que la Caic aportó su informe final, Ecuador suspendió el pago de gran parte de su deuda considerada «odiosa» o ilegítima.

Concretamente, el país puso fin al pago de los intereses adeudados por los títulos ecuatorianos negociados en Wall Street, que ascendían a unos 3200 millones de dólares.

Como era de esperar, los medios financieros internacionales alimentaron una gran cantidad de publicidad negativa y el alarmismo de que la medida afectaría gravemente a la calificación crediticia de Ecuador y a la inversión extranjera.

Sin embargo, en junio de 2009, los tenedores de 91 % de los bonos cuestionados aceptaron la propuesta del gobierno ecuatoriano de recomprarlos a 35 % de su valor nominal.

De este modo, Ecuador recompró deuda por valor de 3200 millones de dólares, para lo que desembolsó 900 millones.

Esto supuso un ahorro de 2000 millones de dólares en el capital adeudado, y el ahorro de los intereses que ya no habría que pagar. El ahorro total es de algo más de 7000 millones de dólares.

En su discurso de toma de posesión el 10 de agosto de 2009 -tras su primera reelección luego de aprobarse una nueva Constitución promovida durante su primer bienio-, Correa destacó la importancia de aquel acuerdo.

«Significa una ganancia de más de 300 millones de dólares anuales en los próximos 20 años, cantidades que no irán a las carteras de los acreedores, sino que se destinarán al desarrollo nacional», dijo.

Repercusiones positivas

La reducción de la deuda permitió al gobierno aumentar considerablemente el gasto social, en particular en las áreas de salud y educación.

Entre 2007 y 2017, el gobierno de Correa duplicó el gasto social. En 2016, la pobreza del país sudamericano se había reducido en 41,6%. Además, la desigualdad, medida por el coeficiente de Gini, había caído 16,7 %.

A pesar de las predicciones de días caóticos y dolorosos por parte de la prensa financiera internacional, no ocurrió nada malo. La victoria de Ecuador sobre sus acreedores privados extranjeros fue total.

Cuando unos años más tarde el país decidió emitir nuevos títulos de deuda en los mercados financieros, los inversores acudieron en masa a comprarlos, demostrando que estaban convencidos de que la situación del país había mejorado.

Lecciones para Bangladés

Bangladés no figura en la lista de países endeudados y, según el último análisis del FMI y el Banco Mundial, su deuda externa es sostenible.

El director nacional del Banco Mundial, Abdoulaye Seck, ha declarado recientemente que la entidad multilateral no está preocupado por los pagos de la deuda de Bangladés.

Sin embargo, observadores preocupados creen que la situación puede convertirse rápidamente en una crisis de la deuda. Por ello, es necesario tomar medidas urgentes, como identificar las deudas odiosas y rechazar la obligación ilegítima de pagarlas.

Podría decirse que no tiene precedentes que un soberano con un nivel de deuda sostenible se niegue a cumplir las obligaciones existentes. Correa afirmó en su momento que esta acción estaba justificada porque estas obligaciones eran ilegítimas.

Bangladés debe argumentar lo mismo. Tenemos buenas razones para creer que lo hará.

Abul Maal Muhith, el ministro de Finanzas de Hasina, forzada a dimitir el 5 de agosto,  hizo una declaración que se volvió célebre sobre que un desfalco del orden de 40 millones de dólares de los bancos no suponía nada.

Ahora, el jefe del gobierno provisional, el prestigioso líder social Muhammad Yunus, considera valioso cada céntimo de los contribuyentes.

Confiamos en que Yunus -Premio Nobel de la Paz 2006, inspirador de los microcréditos y creador del innovador Banco Grameen de microfinanzas- y no dudará en tomar la iniciativa.

Al seguir adelante con el asunto, el gobierno no debe desanimarse a actuar por miedo a las presiones, sobre todo cuando las partes más afectadas son las instituciones financieras multilaterales.

No obstante, Bangladés no tiene por qué adoptar una postura hostil como hizo Ecuador cuando declaró al representante del Banco Mundial en el país persona non grata y lo expulsó, y se retiró del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial.

Un enfoque más comedido que incluya negociaciones tranquilas debería reportar considerables beneficios.

Como medida práctica, el gobierno interino debería solicitar inmediatamente al secretario general de la ONU, António Guterres, la creación de una comisión independiente de las Naciones Unidas para revisar todas las deudas contraídas por el régimen autocrático y represivo al que sustituyó.

Las medidas sobre la deuda odiosa son absolutamente factibles y no sólo proporcionarán a Bangladés recursos fiscales adicionales para programas sociales urgentes, sino que también incentivarán a todo tipo de prestamistas a actuar con responsabilidad.

También dará a los prestamistas la oportunidad de limpiar sus nombres.

Mientras que el caso de Ecuador fue único en la historia contemporánea en lo que se refiere a acreedores comerciales, la firme postura de Bangladés sobre la deuda odiosa será un caso excepcional en el que se verán implicados acreedores oficiales, tanto multilaterales como bilaterales.

Tanto el caso de Bangladés como el de Ecuador pueden ser poderosos ejemplos para garantizar la sostenibilidad de la deuda de los países en desarrollo y el progreso socioeconómico continuado."

"Anis Chowdhury es profesor emérito de la australiana Universidad del Oeste de Sídney y exdirector de la División de Política Macroeconómica y Desarrollo de la Comisión Económica y Social de Naciones Unidas. Khalilur Rahman es exsecretario del Grupo de Alto Nivel del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el Banco de Tecnología para los Países menos Adelantados (PMA) y exjefe del Servicio de Elaboración de Políticas, Coordinación y Supervisión para los PMA, así como exjefe de la División de Tecnología y Logística, la División de Gestión, la Subdivisión de Análisis Comercial y la Oficina de Nueva York de la Unctad. IPS, 17/09/24)

2.5.24

La ciudad neerlandesa de Arnhem va a cancelar las deudas de algunas de las familias más pobres de los Países Bajos en un intento de romper una espiral descendente que aplasta la salud y dar a la gente un nuevo comienzo

 "La ciudad neerlandesa de Arnhem va a cancelar las deudas de algunas de las familias más pobres de los Países Bajos en un intento de romper una espiral descendente que aplasta la salud y dar a la gente un nuevo comienzo.

 La ciudad neerlandesa de Arnhem va a cancelar las deudas de algunas de las familias más pobres de los Países Bajos en un intento de romper una espiral descendente que aplasta la salud y dar a la gente un nuevo comienzo.

A principios de este mes, funcionarios municipales empezaron a llamar a las puertas en el distrito de Immerloo II, uno de los barrios más pobres de Holanda, ofreciendo pagar las deudas problemáticas. 

Al principio, la gente se mostró naturalmente recelosa, según Mark Lauriks, concejal de Seguridad Social de Arnhem, que dirige el plan. Los residentes de Immerloo II estaban acostumbrados a los cobradores de deudas y desconfiaban de la Administración. Pero la situación cambió cuando los medios de comunicación dieron a conocer los detalles: condonación total de la deuda sin condiciones. "Con la publicidad, la gente nos llama y nos dice: 'Bueno, tengo que darle una oportunidad. Creo que es una bendición'".

La concejala espera que entre 40 y 60 familias se inscriban en el proyecto piloto, de dos años de duración, para saldar sus deudas sin pedir nada a cambio. Se dará prioridad a las familias con hijos, y también se tendrá en cuenta el tamaño, la duración de la deuda y el número de acreedores a la hora de decidir la participación. El reembolso de la deuda correrá a cargo de cuatro fundaciones benéficas, y no del contribuyente, con lo que el ayuntamiento y el gobierno nacional sólo tendrán que sufragar los costes del proyecto, incluida la investigación.

 En los Países Bajos, los ayuntamientos se encargan de ayudar a las familias endeudadas. Pero el modelo actual no funciona, argumentó Lauriks: "Tenemos un sistema, pero no funciona para la gente que más lo necesita. Y todo el sistema nos cuesta miles y miles de millones más que la deuda inicial".

"Los costes son mucho, mucho más elevados que la deuda inicial... Hay costes de bienestar, costes sanitarios. Las deudas están literalmente enfermando a la gente", dijo.

"Cuando se borra la deuda, la gente vuelve a controlar su propia vida".

Las familias holandesas estaban luchando con deudas problemáticas por valor de entre 3.000 y 3.500 millones de euros (entre 2.600 y 3.000 millones de libras) en 2018, mientras que los costes de hacer frente a las consecuencias sociales y económicas de los pasivos ascendían a 17.000 millones de euros, incluidos 8.000 millones de euros en asistencia a la deuda y 9.000 millones de euros en las secuelas más amplias, como problemas de salud, absentismo y subempleo, según De Argumentenfabriek, una empresa de datos.

El experimento de Arnhem se suma a las iniciativas de alivio de la deuda de otras ciudades holandesas que luchan contra la pobreza arraigada. Aunque Holanda es uno de los países más ricos de Europa, el 16,5% de la población está en riesgo de pobreza y exclusión social, según Eurostat.

En 2020, Ámsterdam se hizo cargo de las deudas de los jóvenes y les permitió reembolsarlas a la ciudad, en lugar de al acreedor original. Los jóvenes también podrían ver cancelada una parte de sus deudas si cursaban estudios o recibían formación.

 En 2023, los medios de comunicación holandeses informaron de que Utrecht había reducido a la mitad el número de residentes endeudados, hasta 12.000, después de hacerse cargo de las finanzas de los hogares más pobres de la ciudad.

Pero el planteamiento de Arnhem es aún más radical, porque las familias no se enfrentan a condiciones ni obligaciones de reembolso. El ayuntamiento argumenta que esto ofrece una ayuda instantánea que podría ser más eficaz a largo plazo. "La posibilidad de rehacer la vida es inmediata", afirma Lauriks. "También creemos que es una oportunidad mayor para estas familias a largo plazo, con costes aún más bajos, gastos sanitarios, etc.".

Este enfoque de la condonación de la deuda puede sorprender a cualquiera que asocie a Holanda con una prudencia sin escrúpulos. En 2017, el entonces ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem, causó indignación en toda Europa cuando pareció sugerir que los países endeudados del sur de Europa habían malgastado su dinero en alcohol y mujeres. En el momento álgido del primer bloqueo por coronavirus, tres años después, otro ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra, enfureció a algunos líderes europeos al preguntar por qué otros gobiernos no tenían los medios para hacer frente al shock de la pandemia.

Resulta revelador que la palabra holandesa para deuda, "schuld", como en alemán, también signifique culpa.

 La deuda se ha considerado durante mucho tiempo "un defecto, algo inmoral. Tiene todas esas connotaciones de delito, inmoralidad, de no ser capaz de cumplir tu parte del trato", dijo en una entrevista Robert Vonk, profesor de Historia de la Seguridad Social en la Universidad de Utrecht. "Si estás endeudado, puedes recibir ayuda... pero esta ayuda siempre ha tenido el mensaje implícito de que has hecho algo malo y tienes que expiarlo".

La proliferación de programas de ayuda al endeudamiento es señal de que la actitud del público está cambiando, según Vonk. Cada vez son más los que se enfrentan a una "deuda agobiante", lo que atribuyó a la mayor flexibilidad de los mercados laborales, que han generado empleos mal pagados con flujos de ingresos desiguales.

Otro factor que está cambiando la mentalidad de la gente, según los expertos, es el escándalo de las prestaciones por hijos a cargo, en el que más de 20.000 familias fueron acusadas erróneamente de fraude por las autoridades holandesas durante varios años a partir de 2012. Algunas víctimas se vieron obligadas a declararse en quiebra, otras se mudaron de casa o se separaron de su pareja, tras reclamaciones injustas de devolución, a menudo provocadas por simples errores administrativos.

El escándalo fue "un catalizador" para cambiar la opinión pública sobre la deuda, dijo Vonk. "El gobierno provocó que la gente se endeudara de forma problemática y además fue el acreedor menos indulgente".

Maurits de Jongh, profesor adjunto del Instituto de Ética de la Universidad de Utrecht, se mostró partidario de los programas de reducción de la deuda, pero puso en duda que el plan de Arnhem pudiera mantener a la gente sin deudas, destacando "las causas estructurales de que la gente viva en la pobreza y contraiga deudas", entre ellas el analfabetismo, las enfermedades o unos ingresos simplemente demasiado bajos.

"Es un riesgo enorme", reconoció Lauriks, argumentando que "el salario mínimo es demasiado bajo para llegar a fin de mes". También admitió "la cuestión legítima" de que las familias con bajos ingresos que no se han endeudado puedan percibir injusticia. "Me gustaría ayudar a toda la gente de nuestra ciudad, y quizá de todos los Países Bajos, pero [esto] es un experimento para que todo el país vea que hay otra manera"."                 

(Jennifer Rankin, The Guardian, 30/04/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)

3.4.24

¿Por qué la anulación de la deuda alemana en 1953 no puede aplicarse actualmente para Grecia y los países en desarrollo? Una comparación entre el trato acordado a la Alemania occidental de posguerra y el impuesto a los países en desarrollo o actualmente a Grecia, es reveladora de la política de doble rasero practicada sistemáticamente por las grandes potencias... La deuda reclamada a Alemania correspondiente al período anterior a la guerra se elevaba a 22.600 millones de marcos. La deuda de la posguerra (1945-1952) se estimaba en 16.200 millones de marcos. Por un acuerdo alcanzado en Londres en 1953, estos montos disminuyeron a 7.500 millones y 7.000 millones de marcos, respectivamente, lo que representó una quita del 62,6 %... Las sumas citadas anteriormente no tienen en cuenta las deudas ligadas a la política de agresión y de destrucción llevada a cabo por la Alemania nazi, lo que constituyó un enorme regalo suplementario para Alemania del Oeste... Más aún, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones de éstos si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos... Además, Alemania reembolsaría en su moneda nacional, el deutsche mark, una parte importante de la deuda... Además, Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda... En 2017, los países en desarrollo tuvieron que destinar al pago de la deuda una media del 14 % de sus ingresos por exportaciones. Para los países de América Latina y Caribe esa cifra alcanzó el 23,5 %

 "Alemania resultó beneficiada, a partir del 27 de febrero de 1953, de la anulación de la mayor parte de su deuda. Desde esa anulación, que permitió que la economía del país recuperara su lugar como principal potencia económica del continente europeo, ningún otro país obtuvo un tratamiento tan favorable. Es muy importante conocer el porqué y el cómo de esa anulación de deuda. Resumiendo de manera muy concisa: las grandes potencias acreedoras de Alemania occidental querían que la economía alemana pudiera realmente recuperarse y que constituyera un elemento estable y central en la lucha entre el bloque atlántico y el bloque del Este.

Una comparación entre el trato acordado a la Alemania occidental de posguerra y el impuesto a los países en desarrollo o actualmente a Grecia, es reveladora de la política de doble rasero practicada sistemáticamente por las grandes potencias.

El alivio radical de la deuda de la República Federal de Alemania (RFA) y su rápida reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial fueron posibles gracias a la voluntad política de las potencias acreedoras occidentales victoriosas, es decir, Estados Unidos y sus principales aliados occidentales, Reino Unido y Francia. En octubre de 1950, estos tres aliados formularon un proyecto por el que el gobierno federal alemán reconocía la existencia de deudas de los períodos anterior y posterior a la segunda guerra. Además agregaban una declaración que enunciaba que «los tres países están de acuerdo en que el plan prevea una liquidación adecuada de lo que se le exige a Alemania, cuyo efecto final no debe desequilibrar la situación financiera de la economía alemana por repercusiones indeseables ni afectar excesivamente las reservas potenciales de divisas. Los tres países están convencidos de que el gobierno federal alemán comparte su posición y que la restauración de la solvencia alemana irá acompañada de un reembolso adecuado de la deuda alemana que asegure a todos los participantes una negociación justa que tenga en cuenta los problemas económicos de Alemania». [1]

Debemos recordar que la Alemania nazi había suspendido el pago de su deuda externa a partir de 1933, y que nunca más retomó esos pagos, lo que no le impidió recibir el apoyo financiero de las grandes empresas privadas de Estados Unidos. Además de hacer negocios con empresas como Ford que financió el lanzamiento del Volkswagen (el coche del pueblo imaginado por el régimen hitleriano), General Motors que poseía la firma Opel, General Electric asociada a AEG, e IBM acusada de haber «suministrado la tecnología» que ayudó «a la persecución, al sufrimiento y al genocidio», antes y durante la Segunda Guerra Mundial. [2]

La deuda reclamada a Alemania correspondiente al período anterior a la guerra se elevaba a 22.600 millones de marcos incluidos los intereses. La deuda de la posguerra (1945-1952) se estimaba en 16.200 millones de marcos. Por un acuerdo alcanzado en Londres el 27 de febrero de 1953 http://www.admin.ch/ch/f/rs/i9/0.946.291.364.fr.pdf, [3] estos montos disminuyeron a 7.500 millones y 7.000 millones de marcos, respectivamente. [4] Lo que representó una reducción del 62,6 %.

Las sumas citadas anteriormente no tienen en cuenta las deudas ligadas a la política de agresión y de destrucción llevada a cabo por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, ni las reparaciones que los países víctimas de esa agresión tiene el derecho de reclamar. Esas deudas de guerra fueron apartadas, lo que constituyó un enorme regalo suplementario para Alemania del Oeste.

Más aún, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones de éstos si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos. [5]

Para garantizar que la economía de Alemania occidental realmente se relanzara y ese país constituyera un elemento estable y central en el bloque atlántico frente al bloque del Este, los aliados acreedores hicieron grandes concesiones a las autoridades y empresas alemanas endeudadas, que fueron mucho más allá de la reducción de la deuda. Las grandes empresas industriales alemanas como AEG, Siemens, IG Farben (AGFA, BASF, Bayer y Hoechst), Krupp, Volkswagen, BMW, Opel, Mercedes Benz, y también las sociedades financieras de primer plano como el Deutsche Bank, Commerzbank, la sociedad de seguros Allianz, fueron protegidas y reforzadas a pesar de que habían tenido un rol principal en el sostenimiento del régimen nazi y que habían sido cómplices del genocidio de los pueblos judío y gitano. El poder del gran capital alemán salió intacto de la Segunda Guerra Mundial gracias al sostén de los gobiernos de las grandes potencias occidentales.

Con respecto al problema de la deuda que podía ser reclamada a Alemania, los aliados partieron del principio de que la economía del país debía estar en condiciones de reembolsar la deuda manteniendo un alto nivel de crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la población. Para que Alemania pudiera pagar sin empobrecerse, era necesario que se beneficiara de una fuerte anulación de su deuda. Pero eso no fue suficiente. Como la historia lo mostró, era necesario que el país reencontrara un verdadero margen de maniobra y de autonomía. Con este fin, los acreedores acordaron:

1.- que Alemania reembolsara en su moneda nacional, el deutsche mark, una parte importante de la deuda que se le reclamaba. En forma marginal, reembolsará en divisas fuertes (dólares, francos suizos, libras esterlinas…).

2.- que al comienzo de los años 1950, mientras el país todavía tenía una balanza comercial negativa (el valor de las importaciones era mayor que el de las exportaciones), las potencias acreedoras aceptaban que Alemania redujera sus importaciones puesto que podía producir en el país muchos de los bienes que importaba. Al permitir que Alemania sustituyera importaciones por bienes de producción propia, los acreedores aceptaban reducir sus exportaciones hacia ese país. En el período 1950-1951, el 41 % de las importaciones alemanas provenían del Reino Unido, de Francia y de Estados Unidos. Si se suma a esta cifra la parte de las importaciones provenientes de otros países acreedores participantes de la conferencia (Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza), la suma total llegaba al 66 %.

3.-que los acreedores autorizaban que Alemania vendiera sus productos en el extranjero, estimulando incluso sus exportaciones, con el fin de conseguir una balanza comercial positiva. Estos diferentes elementos estaban consignados en la declaración antes mencionada. «La capacidad de pago de Alemania, a sus deudores privados y públicos, no significa sólo la capacidad de efectuar los pagos regularmente en marcos alemanes sin consecuencias inflacionarias, sino también que la economía del país pueda cubrir sus deudas teniendo en cuenta su balanza de pagos actual.

El establecimiento de la capacidad de pago de Alemania requería hacer frente a ciertos problemas como: 1) la futura capacidad productiva con una consideración particular sobre la capacidad productiva de bienes exportables y la capacidad para la sustitución de importaciones; 2) la posibilidad de vender mercaderías alemanas en el exterior; 3) las condiciones probables de comercio en el futuro; 4) las medidas fiscales y económicas internas necesarias para asegurar un superávit por las exportaciones [6]

Además, en caso de litigio con los acreedores, en general, los tribunales alemanes eran competentes. Se dice, explícitamente, que, en ciertos casos, «los tribunales alemanes podrán rechazar la ejecución […] la decisión de un tribunal extranjero o de una instancia arbitral.» Es el caso, cuando «la ejecución de la decisión sería contraria al orden público» (p.12 del Acuerdo de Londres).

Otro elemento muy importante: el servicio de la deuda se fijaba en función de la capacidad de pago de la economía alemana, teniendo en cuenta los adelantos en la reconstrucción del país y los ingresos por exportación. Así, la relación entre servicio de la deuda e ingresos por exportación no debía superar el 5 %. Esto quiere decir que Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda (cifra alcanzada en 1959). De todas maneras, en la medida que una gran parte de las deudas alemanas eran pagadas en deutsche marks, el Banco Central alemán podía emitir moneda, en otras palabras monetizar la deuda.

Y otra medida excepcional fue la aplicación de una reducción drástica del tipo de interés, que osciló entre 0 % y 5 %.

Las potencias occidentales le brindaron a Alemania del Oeste una ofrenda de un enorme valor económico: el artículo 5 del acuerdo firmado en Londres postergaba el pago de las reparaciones y de las deudas de guerra —tanto de la primera como de la segunda guerra mundial— que la República Federal Alemana debía a los países ocupados, anexados o agredidos, así como a sus poblaciones.

Finalmente, hay que tener en cuenta las donaciones en dólares de Estados Unidos a Alemania occidental: 1.170 millones de dólares en el marco del Plan Marshall, entre el 3 de abril de 1948 y el 30 de junio de 1952 (o sea, cerca de 12.500 millones de dólares de 2019). A los cuales se agregaban, por lo menos, 200 millones de dólares (cerca de 2.000 millones de dólares de 2019), entre 1954 y 1961, principalmente a través de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID).

Gracias a esas condiciones excepcionales, Alemania occidental se recuperó económicamente en forma muy rápida y terminó por absorber a Alemania del Este a comienzos de 1990. Y ahora es, por lejos, la economía más fuerte de Europa.

Algunos elementos de comparación

El resultado de una primera comparación entre la Alemania occidental de la posguerra y los países en desarrollo de ahora es esclarecedor. Alemania, aunque devastada por la guerra, era económicamente más fuerte que la mayoría de los PED actuales. Sin embargo, en 1953 le concedieron lo que se niega a los PED.

Cuota de los ingresos por exportación dedicados al reembolso de la deuda.

Alemania fue autorizada a dedicar al pago de la deuda no más del 5 % de sus ingresos por exportación.

En 2017, los países en desarrollo tuvieron que destinar al pago de la deuda una media del 14 % de sus ingresos por exportaciones. [7] Para los países de América Latina y Caribe esa cifra alcanzó el 23,5 % en 2017. Algunos ejemplos de países que incluyen los PED y economías europeas periféricas: en 2017, esa cifra alcanzaba el 13 % para Angola, 36 % para Brasil, 15 % para Bosnia, 21 % para Bulgaria, 41,6 % para Colombia, 17 % para Costa de Marfil, 21 % para Etiopía, 28,6 % para Guatemala, 34 % para Indonesia, 70 % para Líbano, 14 % para México, 20 % para Nicaragua, 22,8 % para Pakistán, 21 % para Perú, 22 % para Rumanía y Serbia, 17 % para Túnez, 40 % para Turquía.

Tipo de interés de la deuda externa

En el caso del acuerdo de 1953 concerniente a Alemania, el tipo de interés osciló entre 0 % y 5 %.

Por el contrario, en el caso de los PED, el tipo de interés fue, y de nuevo ahora es, mucho más alto. Una gran mayoría de los contratos prevé tipos variables, al alza. Entre 1980 y 2000, para el conjunto de los PED, el tipo de interés medio osciló entre 4,8 % y 9,1 % (entre 5,7 % y 11,4 % en el caso de Latinoamérica y el Caribe, llegando a oscilar en el caso de Brasil entre el 6,6 % y el 11,9 % entre 1980 y 2004). Posteriormente, el tipo de interés fue históricamente bajo durante el período 2004 a 2015. Pero la situación comenzó a degradarse desde 2016-2017 ya que el tipo de interés creciente fijado por la FED (el tipo director de la FED pasó de 0,25 % en 2015 a 2,25 en noviembre de 2018) y los beneficios fiscales concedidos a las grandes empresas estadounidenses por Donald Trump está provocando una repatriación de capitales hacia Estados Unidos. Por otro lado, los precios de las materias primas tienen tendencia a bajar, lo que disminuye los ingresos de los países exportadores de bienes primarios y dificulta el pago de la deuda, ya que éste se efectúa generalmente en dólares u otras monedas fuertes. En 2018, una nueva crisis de la deuda afectó directamente a países como Argentina, Venezuela, Turquía, Indonesia, Nigeria, Mozambique… Cada vez más, los países en desarrollo deben aceptar tipos de interés superiores al 7 %, incluso al 10 %, para poder conseguir préstamos en 2019.

Moneda en que se reembolsó la deuda externa

Alemania fue autorizada a reembolsar una parte de su deuda en su moneda nacional.

Ningún país en desarrollo ha sido autorizado a hacer lo mismo, salvo excepción y por sumas irrisorias. Todos los grandes países endeudados deben efectuar la totalidad de sus reembolsos en divisas fuertes (dólares, euros, yenes, francos suizos, libras esterlinas).

Cláusula de revisión del contrato

En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos.

En el caso de los contratos de préstamos con los PED, los acreedores imponen que no haya cláusulas de este tipo. Peor aún, en casos de dificultades para estos países, los acreedores tienen el derecho de reclamar el pago anticipado de sumas que se deberían pagar en un futuro.

Política de sustitución de importaciones

En el acuerdo sobre la deuda alemana, se había previsto explícitamente que el país podía producir localmente lo que hasta entonces importaba.

Por el contrario, el Banco Mundial, el FMI y las grandes potencias imponen a los PED la renuncia a producir en el país lo que podrían importar.

Donaciones en divisas (en efectivo)

Alemania, aunque responsable en gran parte de la Segunda Guerra Mundial, fue gratificada con donaciones importantes en divisas, en el marco del Plan Marshall, y en torno a ese plan.

Los PED, en conjunto, a los cuales los países ricos han prometido asistencia y cooperación, reciben una limosna en forma de donaciones en divisas. Mientras que, colectivamente, desembolsan unos 500.000 millones de dólares por año, reciben en efectivo netamente menos de 100.000 millones de dólares.

Indudablemente, la negativa a conceder a los PED endeudados el mismo tipo de concesiones que a Alemania indica que, en realidad, los acreedores no quieren que estos países se desendeuden. Por el contrario, los acreedores consideran que lo que les interesa es mantenerlos en el endeudamiento permanente, para obtener de ese modo un beneficio máximo bajo la forma del pago de la deuda, para imponerles unas políticas acordes a sus intereses de acreedores, y asegurarse su lealtad en el seno de las instituciones internacionales.

Alemania 1953/Grecia 2010-2019

Si nos arriesgamos a hacer una comparación entre el tratamiento al que se somete a Grecia y el que se le reservó a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, las diferencias y las injusticias son asombrosas. Presentamos aquí una lista, no exhaustiva, de 11 puntos:

1.- Entre 2010 y 2019, la deuda en porcentaje del PIB griego no dejó de aumentar, y pasó de cerca del 110 % al 180 %.

2.- Las condiciones sociales y económicas que la intervención de la Troika, desde 2010, ha impuesto no favorecen en absoluto el relanzamiento de la economía griega, mientras que Alemania tuvo ayudas que contribuyeron en mucho a relanzar su economía. El PIB de Grecia se redujo en cerca del 30 % entre 2010 y 2016, como consecuencia de los memorandos impuestos. En comparación, el crecimiento del PIB de Alemania occidental fue enorme entre 1953 y 1960.

3.- A Grecia se le imponen privatizaciones a favor de los inversores extranjeros, principalmente, mientras que a Alemania se la alentaba a reforzar su control sobre los sectores económicos estratégicos, con un sector público en pleno crecimiento, y de las grandes empresas privadas que continuaban bajo el control estratégico del capital alemán.

4. Las deudas bilaterales de Grecia (con respecto a los países que participaron en el plan impuesto por la Troika) no se redujeron, mientras que las deudas bilaterales de Alemania (comenzando por las contraídas con los países que el Tercer Reich había agredido, invadido e incluso anexado) se redujeron en un 60 % o más.

5.- Grecia debe reembolsar en euros, a pesar de que está en déficit comercial —y por lo tanto con una penuria de euros— con sus socios europeos (especialmente Alemania y Francia), mientras que Alemania reembolsaba lo esencial de sus deudas en su propia moneda fuertemente devaluada.

El hecho de poder pagar una parte importante de su deuda en deutsche marks le permitía vender más fácilmente sus mercaderías al extranjero. Tomemos como ejemplo las importantes deudas de Alemania con respecto a Bélgica y Francia, después de la Segunda Guerra Mundial: Alemania estaba autorizada a pagar en deutsche marks. Y qué otra cosa podían hacer Francia y Bélgica con esos deutsche marks sino gastarlos comprando productos fabricados en Alemania, lo que contribuyó a hacer de Alemania una gran potencia exportadora.

6.-El Banco Central griego no puede prestar dinero al gobierno griego mientras que el Banco Central de la RFA (Bundesbank) prestaba a las autoridades alemanas y hacía funcionar (por cierto, con moderación) la máquina de fabricar billetes.

7.-Alemania estaba autorizada a no disponer más del 5 % de sus ingresos por exportación al pago de la deuda mientras que ningún límite se le ha fijado actualmente a Grecia.

8.-Los nuevos títulos de la deuda griega que reemplazan, desde 2012, a los que se debían a los bancos, no responden más a la competencia de los tribunales griegos, ya que son competencia de las jurisdicciones de Luxemburgo y del Reino Unido —y bien sabemos cómo éstas son favorables a los acreedores privados—, mientras que los tribunales de Alemania (la antigua potencia agresora) tenían esa competencia.

9.-En materia de reembolsos de la deuda exterior, los tribunales alemanes podían rechazar la ejecución de las sentencias de los tribunales extranjeros o de los tribunales arbitrales en el caso en que su aplicación amenazara el orden público. En Grecia, la Troika rechazó que los tribunales griegos pudieran invocar razones de orden público para suspender el reembolso de la deuda. Sin embargo, las enormes protestas sociales y el surgimiento pujante de las fuerzas neonazis son directa consecuencia de las medidas dictadas por la Troika y por el pago de la deuda. De hecho, las autoridades griegas podrían perfectamente haber invocado el estado de necesidad y de razones de orden público para suspender el pago de la deuda, y abrogar las medidas antisociales impuestas por la Troica, a pesar de las protestas de Bruselas, del FMI y de los «mercados financieros» que dichos actos provocarían.

10.-En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos para poder renegociar las condiciones si se producía un cambio substancial que limitase la disponibilidad de recursos. Nada de eso está previsto para Grecia.

11.-En el acuerdo sobre la deuda alemana, está explícitamente previsto que el país pudiera producir en su territorio lo que antes importaba con el fin de alcanzar un superávit comercial y de reforzar así a sus productores locales. En cambio, la filosofía de los acuerdos impuestos a Grecia y las reglas de la Unión Europea prohíben a las autoridades griegas ayudar, subvencionar y proteger a sus productores locales, ya sea en agricultura, industria, o servicios frente a la competencia de los otros países de la UE (que son los principales socios comerciales de Grecia).

Se podría agregar que Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial, recibió donaciones en una cantidad considerable, especialmente, como ya vimos, en el marco del Plan Marshall.

Las mentiras que se dicen sobre la ayuda a Grecia

Hans-Werner Sinn [8], uno de los economistas más influyentes en Alemania, consejero del gobierno de Angela Merkel no duda en mentir cuando afirma: «Grecia se benefició de una ayuda externa de 460.000 millones de euros a través de diversas disposiciones. Hasta este momento, la ayuda aportada a Grecia representa el equivalente al 214 % de su PIB, o sea cerca de diez veces más de lo recibió Alemania gracias al Plan Marshall. Berlín aportó cerca de una cuarta parte de la ayuda suministrada a Grecia, o sea, 115.000 millones de euros, que representa al menos diez planes Marshall o dos veces y medio el Acuerdo de Londres [9]

Ese cálculo es totalmente falso. Grecia nunca recibió esa cantidad de financiación y, al contrario, lo que recibió no puede seriamente considerarse como ayuda. Hans-Werner Sinn iguala, de manera escandalosa, la Alemania salida de la Segunda Guerra Mundial, que los dirigentes nazis habían provocado, con la Grecia de los años 2000. Además, no menciona las sumas reclamadas justamente por Grecia a Alemania en calidad de reparación de los daños sufridos por la ocupación nazi [10] así como el préstamo forzado que la Alemania nazi impuso a Grecia. Según la comisión del Parlamento griego que trabajó sobre esas cuestiones en 2015, la deuda de Alemania con respecto a Grecia se eleva a más de 270.000 millones de euros. [11] Como se ha publicado en la página web A l’encontre, sobre la base de los trabajos de Karl Heinz Roth, historiador del saqueo de la Europa ocupada por la Alemania nazi: [12] «Alemania solamente ha pagado a Grecia la sesentava parte (es decir el 1,67 %) de lo que le debe como reparación por la devastación debida a la ocupación entre 1941 y 1944.» Véase también mi entrevista en el semanario Marianne: http://www.cadtm.org/Le-27-fevrier-1953-les-allies

1.- Los planes de «ayuda» a Grecia sirvieron a los intereses de los bancos privados, y no a los del pueblo griego

Los planes de «ayuda» instaurados desde mayo de 2010 sirvieron para proteger los intereses de los bancos privados de los países más fuertes de la zona euro, principalmente los grandes bancos alemanes y franceses, que habían aumentado enormemente sus préstamos tanto al sector privado como al público griego durante los años 2000. Los préstamos concedidos a Grecia por la Troika desde 2010 se utilizaron para pagar a los bancos privados occidentales, permitiéndoles liberarse y minimizar sus pérdidas.

2. ¡Los préstamos otorgados a Grecia se llevan el dinero… fuera de Grecia!

Los préstamos concedidos a Grecia bajo el paraguas de la Troika están bien remunerados. Los diferentes países que participan en estos préstamos ganan dinero a costa del pueblo griego. Cuando el primer plan de préstamo de 110.000 millones de euro fue adoptado, Christine Lagarde, en ese momento ministra de finanzas de Francia, [13] observó públicamente que Francia prestaba a Grecia con un interés del 5 % mientras que esto se hacía con un dinero conseguido a un tipo netamente inferior.

La situación era tan escandalosa (un tipo elevado también fue aplicado a Irlanda a partir de noviembre de 2010 y a Portugal a partir de mayo de 2011) que los gobiernos prestamistas y la Comisión Europea decidieron en julio de 2011 que el tipo exigido a Grecia sería reducido. [14]

Bajo las protestas del gobierno griego y frente a un profundo descontento popular que se expresó mediante fuertes movilizaciones en Grecia, los países prestamistas decidieron finalmente devolver a Grecia una parte de los ingresos que obtienen de los créditos otorgados a Atenas. [15] Pero hay que precisar que esa devolución se hace en cuenta gotas y una parte importante nunca será devuelta. Pascal Franchet y Anouk Renaud, del CADTM, calcularon los beneficios obtenidos por Francia del supuesto «rescate» de Grecia. Y consideran que es una estafa de más de ¡3.000 millones de euros! http://www.cadtm.org/Sauvetage-de-la-Grece-une-arnaque-a-plus-de-3-milliards-d-euros. Por mi parte, ya denuncié los odiosos beneficios que hace el BCE a costa del pueblo griego. http://www.cadtm.org/Los-odiosos-beneficios-del-BCE

3. La crisis de la eurozona rebaja el coste de la deuda para Alemania y otros países fuertes

Pero la historia no se detiene allí. Los países que dominan la eurozona sacan provecho de la desgracia de los países de la periferia (Grecia, Portugal, Irlanda, España, países del ex-bloque del Este miembros de la UE). La profundización de la crisis de la eurozona debida a la política llevada a cabo por sus dirigentes, y no a causa de fenómenos exteriores, conlleva un desplazamiento de los capitales de la Periferia hacia el Centro. Alemania, Francia, Países Bajos, Finlandia, Luxemburgo, Austria y Bélgica salen beneficiados gracias a una reducción muy alta del coste de financiación de sus deudas.

El 1 de enero de 2010, antes de que estallase la crisis griega y la de la eurozona, Alemania debía ofrecer un tipo de interés del 3,4 % para la emisión de bonos a 10 años mientras que el 23 de mayo de 2012, el tipo había pasado al 1,4 %. Y esto corresponde a un descenso del 60 % en el coste de financiación. [16] Según el diario financiero francés Les Échos «un cálculo aproximado muestra que los ahorros generados por el descenso de los tipos del coste de financiación desde hace 3 años se elevan a 63.000 millones de euros». [17] Suma que podemos comparar con los 15.000 millones (sobre 110.000 millones repartidos entre los diferentes acreedores) efectivamente prestados (con interés, véase más arriba) por Alemania entre mayo de 2010 y diciembre de 2011 a Grecia en el marco de su contribución al primer plan de «ayuda» de la Troika.

Hemos comentado los tipos de interés a 10 años y a 6 años pagados por Alemania en sus emisiones de bonos. Si consideramos el tipo a 2 años vemos que el 23 de mayo de 2012, Alemania emitió títulos a interés nulo. [18] A comienzos de 2012, Alemania emitió bonos a 6 meses por 3.900 millones de euros a un tipo negativo. Respecto a esto, Le Soir publicaba el 23 de mayo de 2012: «los inversores recibirán al término de estos 6 meses un poquito menos (0,0112 %) de lo que han prestado». [19]

Si hubiera algo de verdad en la multitud de mentiras dichas con respecto a Grecia (o a Portugal, o a España…), se tendría que poder leer que Grecia permite a Alemania y a los otros países fuertes de la eurozona a ahorrar unas considerables sumas de dinero. Debemos completar la lista de ventajas aprovechadas por Alemania y otros países del Centro, con los elementos descritos en los puntos siguientes.

4. Programa de privatizaciones del que se benefician las empresas privadas de los países del Centro.

Las políticas de austeridad impuestas a Grecia contienen un amplio programa de privatizaciones [20] de las que los grandes grupos económicos, principalmente alemanes y franceses obtienen beneficios, ya que los bienes públicos son vendidos a precios de liquidación.

5. Los sacrificios impuestos a los trabajadores permiten contener el aumento de reivindicaciones en los países del Centro

Los retrocesos sociales infligidos a los trabajadores griegos (y también a los portugueses, irlandeses, españoles…) ponen a la defensiva a los trabajadores de Alemania, de los Países Bajos, de Austria, de Francia, de Bélgica… Sus direcciones sindicales temen entrar en conflictos. Se preguntan cómo reivindicar aumentos salariales si en países como Grecia, miembro de la eurozona, se disminuye el salario mínimo legal en un 20 % o más. De parte de las direcciones sindicales de los países nórdicos (Finlandia en especial), constatamos, incluso con consternación, que piensan que hay aspectos buenos en el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza (o pacto presupuestario europeo) y en las políticas de austeridad ya que se supone que refuerzan una sana gestión del presupuesto de los Estados.

Solamente se podrá conseguir un acuerdo como el de Londres de 1953 por medio de la lucha.

En octubre de 2014, fui entrevistado por un importante diario griego El diario de los editores sobre el acuerdo de Londres de 1953. El periodista me planteó la siguiente cuestión : «Alexis Tsipras propone una Conferencia internacional sobre anulación de la deuda de los países del Sur de Europa afectados por la crisis, similar a la que tuvo lugar para Alemania en 1953, y por la cual 22 países, entre ellos Grecia, anularon una gran parte de la deuda alemana. ¿Podemos considerar que, en la actualidad, esa perspectiva es realista?»

Le di esta respuesta: «Es una propuesta legítima. Queda claro que Grecia no provocó ningún conflicto en Europa, a diferencia de lo ocurrido con la Alemania nazi. Los ciudadanos de Grecia tienen un argumento muy sólido para declarar que una gran parte de la deuda griega es ilegal o ilegítima y que debe ser suprimida, como fue anulada la deuda alemana en 1953. De todos modos, no pienso que Syriza y otras fuerzas políticas en Europa consigan convencer a las instituciones de la UE y a los gobiernos de los países más poderosos de que se reúnan en una mesa para reproducir lo que se hizo con la deuda alemana en 1953. Por supuesto, se trata de una demanda legítima (…) pero no se podrá convencer a los gobiernos de las principales economías europeas y a las instituciones de la UE de que lo hagan. Mi consejo es el siguiente: la última década nos ha mostrado que se puede llegar a soluciones equitativas aplicando actos soberanos unilaterales. Hay que desobedecer a los acreedores que reclaman el pago de una deuda ilegítima y que imponen unas políticas que violan los derechos humanos fundamentales, que incluyen los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Creo que Grecia tiene argumentos sólidos para actuar y para formar un gobierno que, con el apoyo de la ciudadanía, explore las posibilidades de actuar en esa dirección. Un gobierno popular y de izquierda podría organizar un comité de auditoría de la deuda con una amplia participación ciudadana, que permitiría determinar qué parte de la deuda es ilegal u odiosa, suspender unilateralmente los pagos, y luego repudiar la deuda identificada como ilegítima, odiosa y/o ilegal

Como ya lo sabemos, Alexis Tsipras optó por otra línea política y económica que condujo al desastre.

Conclusión:

No nos hagamos ilusiones, las razones que llevaron a las potencias occidentales a tratar Alemania del Oeste como lo hicieron en la posguerra están fuera de lugar en el caso de Grecia y de otros países endeudados.

Para mantener su poder de dominación con respecto a los países endeudados, o al menos la capacidad de imponer políticas conformes a los intereses de los acreedores, las grandes potencias y las instituciones financieras internacionales no están en absoluto dispuestas a anular las deudas y permitir un verdadero desarrollo económico.

Para obtener una verdadera solución al drama de la deuda y de la austeridad, serán todavía necesarias unas potentes movilizaciones sociales en los países endeudados para que los gobiernos tengan el coraje de afrontar a los acreedores imponiendo anulaciones unilaterales de sus deudas. La realización de un proceso ciudadano de auditoría de la deuda tendrá un papel positivo y decisivo en esa batalla."              (Eric Toussaint, CADTM, 14/02/24)