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14.10.21

Juan torres López: El Banco de Suecia pone en su sitio a la derecha, la patronal y al Banco de España... Los líderes del Partido Popular, Ciudadanos y Vox, con el apoyo de la patronal y el Banco de España, no han parado de acusar al gobierno de destruir empleo por subir unos pocos euros el salario mínimo... Sin embargo, el Banco de Suecia acaba de conceder la mitad de su Premio de Economía de este año a David Card, el primero de los economistas que han demostrado empíricamente que después de una subida del salario mínimo no se siguen necesariamente pérdidas de empleo

 "La concesión del Premio de Economía del Banco de Suecia (mal llamado Nobel, como explico en mi último libro Econofakes. Las 10 grandes mentiras económicas de nuestro tiempo y cómo condicionan nuestra vida) no puede haber venido en peor momento para la derecha política y económica española.

Los líderes del Partido Popular, Ciudadanos y Vox, con el apoyo de la patronal y el Banco de España, no han parado de acusar al gobierno de destruir empleo por subir unos pocos euros el salario mínimo. Sin embargo, el Banco de Suecia acaba de conceder la mitad de su Premio de Economía de este año a David Card, el primero de los economistas que han demostrado empíricamente que después de una subida del salario mínimo no se siguen necesariamente pérdidas de empleo.

El trabajo pionero de Card fue publicado en 1994 en The American Economic Review junto Alan Krueger (fallecido en marzo de 2019) y su interés no radica solamente en sus conclusiones sino en el revuelo que trajo consigo y, sobre todo, en la reacción que provocó en los economistas convencionales.

En 1992 el salario mínimo subió de 4,25 dólares a 5,05 en el estado de Nueva Jersey mientras que no varió en el vecino de Pensilvania. Card y Krueger aprovecharon y compararon lo que sucedió a continuación en 410 restaurantes de comida rápida de los dos estados, descubriendo que el empleo no cayó sino que incluso aumentó un poco más en los restaurantes donde subió el salario mínimo y que los precios en los comercios afectados subieron en Nueva Jersey en relación con los de Pensilvania, aunque no se encontró evidencia de que subieran en relación con los demás dentro de Nueva Jersey.

Puesto que esos resultados desafiaban lo que había mantenido siempre la teoría económica convencional (subidas en el precio hacen caer la demanda), Card y Krueger trataron de indagar en las causas de esa falta de sintonía entre la teoría y realidad. Lo hicieron en un libro posterior titulado Myth and Measurement (Mito y medida) en el que concluyeron que los economistas escribían con un sesgo que les llevaba a preferir los resultados que coincidían con lo establecido por la mayoría de la profesión aunque fueran contrarios a la evidencia.

Las conclusiones de Card y Krueger levantaron entonces ampollas y hasta economistas tan célebres como James Buchanan (Premio del Banco de Suecia en 1986) llegaron a perder los papeles. En una carta a The Wall Street Journal, cuyo texto completo traduzco en Econofakes (p. 94), decía que lo que habían descubierto Card y Krueger estaba en contra de "una proposición central" de la teoría económica, "la relación inversa entre la cantidad demandada y el precio". Pero "afortunadamente -escribió Buchanan- sólo un puñado de economistas están dispuestos a dejar atrás la enseñanza de dos siglos; todavía no nos hemos convertido en un grupo de putas que siguen al campamento militar (camp-following whores)".

Está claro, pues, que los insultos que hoy día lanzan dirigentes como Pablo Casado o Abascal contra el gobierno que mantiene tesis contrarias a su ideología o intereses, o las barbaridades que dicen los dirigentes de la patronal o grandes empresarios como el presidente de Iberdrola no son nuevas, ni en las formas, ni en los temas. Ronald Reagan ya había afirmado en su campaña contra Carter en 1980 que nada había creado más miseria y desempleo desde la Gran Depresión que el salario mínimo. A pesar de que nunca se había comprobado que eso ocurriera en la realidad.

Después de Card y Krueger, otros muchos economistas han comprobado que sus tesis eran ciertas. Arindrajit Dube, William Lester y Michael Reich compararon lo ocurrido, de 1990 a 2006, en parejas de condados de Estados Unidos en donde había subido o no el salario mínimo y encontraron la misma evidencia. Y lo mismo se ha comprobado en otros países. Hasta un medio tan conservador como The Economist escribió en 2013: "Un salario mínimo que no sea muy alto podría mejorar los salarios sin efectos negativos en el empleo".

Naturalmente, hay otros estudios que concluyen con la tesis contraria, normalmente, los que se centran en el efecto del salario como coste, dejando a un lado el que tiene como impulsor de la demanda, la eficiencia o la productividad, o el poder de las empresas sobre el mercado. Pero, en cualquier caso, ninguna persona honesta puede decir taxativamente que los aumentos del salario mínimo destruyen empleo, como dice en España (y en otros países, ciertamente) la derecha, la patronal y los economistas liberales más extremistas.

Si Buchanan (uno de los arquitectos de la extrema derecha estadounidense) podía decir que quienes encuentran tesis contrarias a las que le conviene defender sobre el salario mínimo son como una pandilla de putas, ¿quién va a impedir que Casado, Abascal, Galán o Garamendi insulten o descalifiquen sin fundamento alguno y como les plazca al presidente del Gobierno y a sus ministras y ministros por aumentarlo?

Quizá este último Premio del Banco de Suecia no servirá de mucho para hacer más constructivo el debate político en España, pues ni las razones ni la realidad sirven para convencer a quien está empecinado en defender su ideología o intereses, como le ocurre a la derecha española, la patronal o al Banco de España. Pero al menos servirá para ponerlos en su sitio cada vez que repitan las mentiras sobre el salario mínimo con las que quieren engañar a los españoles. En beneficio de quién, creo que no hace falta que lo indique; me parece evidente."                (Juan Torres López, Público, 12/10/21)

20.7.21

¿Por qué se han abandonado las políticas pseudoliberales en esta crisis de la Covid-19? Porque con las políticas neoliberales los costos en términos de mayor volatilidad económica y frecuencia de crisis parecen más evidentes. En lugar de generar crecimiento, algunas políticas neoliberales han aumentado la desigualdad

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

 Por qué se han abandonado las políticas pseudoliberales en esta crisis de la Covid-19? 3 senior economist de, nada menos, el FMI publicaron en Jun2016 los resultados de un estudio en contra de las políticas neoliberales. Para que veáis el nivel en España.. https://imf.org/external/pubs/ft/fandd/2016/06/ostry.htm

2- "En lugar de generar crecimiento, algunas políticas neoliberales han aumentado la desigualdad""...Aunque los beneficios del crecimiento son inciertos, los costos en términos de mayor volatilidad económica y frecuencia de crisis parecen más evidentes".

3- "...el impacto de otros flujos, como la inversión de cartera y la banca y los flujos de deuda especialmente calientes o especulativos, no parecen impulsar el crecimiento ni permitir que el país comparta mejor los riesgos con sus socios comerciales...".

4- Los cambios que se han ido produciendo en instituciones pseudoliberales como el FMI vienen desde hace un tiempo, sólo que la "ciencia económica española" vive en universos paralelos y sigue defendiendo recetas que la evidencia muestra que son nocivas para la sociedad.

Tenemos la ciencia económica actual que está denostando tesis neoliberales y monetaristas, y tenemos en España a organismos, institutos de análisis económico y toda una corriente de economistas, que viven en universos paralelos. Este es el nivel...

Los autores son Jonathan D. Ostry, Director Adjunto, Prakash Loungani, Jefe de División, Davide Furceri Economista, del Departamento de Estudios del FMI.

La evidencia estadística expuesta en su estudio viene desde la expansión de las políticas neoliberales de los 80 y su correlación con el crecimiento pequeño o nulo, los ciclos de expansión y contraccion y la desigualdad generada. 

11:32 p. m. · 20 jun. 2021
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19.2.20

La fantasía monetarista terminó... Boris Johnson está decidido a superar la resistencia del Tesoro a sus enormes ambiciones de gasto...

"La forzada renuncia del ministro de Hacienda del Reino Unido, Sajid Javid, es la última señal de que la política macroeconómica está siendo cambiada drásticamente, y no sólo en el Reino Unido. Además de completar el entierro ritual de las políticas de austeridad implementadas por los gobiernos del Reino Unido desde 2010, el alejamiento de Javid el 13 de febrero tiene una importancia mayor. 

 El primer ministro Boris Johnson está decidido a superar la resistencia del Tesoro a sus enormes ambiciones de gasto. La última vez que un primer ministro británico intentó abrir los grifos de gasto del gobierno a este nivel fue en 1964, cuando Harold Wilson, del Partido Laborista, creó el Departamento de Asuntos Económicos (DAE) para contrarrestar la hostilidad del Tesoro a la inversión pública. (...)

Pero el último golpe de Johnson también es un indicio de un giro global de política monetaria a política fiscal. Después de la Segunda Guerra Mundial, la política de estabilización, creación de John Maynard Keynes, comenzó siendo fuertemente fiscal. El presupuesto del gobierno, se argumentaba, debía utilizarse para equilibrar una economía inestable y llevarla al pleno empleo. Sin embargo, en los años 1970, llegó la contrarrevolución monetarista, liderada por Milton Friedman.(...)

 La razón es lo suficientemente clara: la política monetaria no logró anticipar, y por lo tanto prevenir, la Gran Recesión de 2008-09, y no pudo generar una plena recuperación desde entonces. En muchos países, entre ellos el Reino Unido, los ingresos reales promedio todavía son más bajos que hace 12 años.  (...)

Ahora, hasta banqueros centrales prominentes reclaman la ayuda de la política fiscal. (...)

En términos más prosaicos, la bomba monetaria tiene demasiadas filtraciones. Demasiado dinero termina en el sistema financiero, y no el suficiente en la economía real. Mark Carney, el gobernador saliente del Banco de Inglaterra, recientemente lo admitió al decir que los bancos comerciales habían sido “inútiles” para la economía real después de iniciada la crisis, a pesar de que los bancos centrales les habían dado inmensas cantidades de dinero. 

En verdad, a la teoría ortodoxa todavía le cuesta explicar por qué billones de dólares de alivio cuantitativo, o QE, siguen atascados en activos que ofrecen una tasa de interés real negativa. (...)

En términos sencillos, los bancos centrales no pueden controlar el nivel agregado de gasto en la economía, lo que significa que no pueden controlar el nivel de precios y el valor agregado de la producción y el empleo.  (...)

Un observador menos escéptico que Rogoff habría analizado más de cerca propuestas para fortalecer estabilizadores fiscales automáticos (...)

 Por ejemplo, un observador justo al menos estaría abierto a la idea de una garantía de empleo en el sector público del tipo considerado por la Ley Humphrey-Hawkins de 1978 en Estados Unidos, que autorizaba al gobierno federal a crear “reservorios de empleo público” para equilibrar las fluctuaciones en el gasto privado.Esos reservorios automáticamente se vaciarían y se volverían a llenar en tanto la economía decayera y creciera, creando así un estabilizador automático.

 La Ley Humphrey-Hawkins, de haber sido implementada, habría reducido marcadamente la discreción de los políticos sobre la política contracíclica, creando al mismo tiempo un estabilizador mucho más poderoso que los sistemas de seguridad social de los que hoy depende el gobierno.  Sin duda, tanto el diseño como la implementación de una garantía laboral de esas características generaría problemas. 

Pero, por razones tanto políticas como económicas, deberíamos intentar enfrentarlos en lugar de concluir, como lo hace Rogoff, que “si se entorpece la política monetaria y la política fiscal es la apuesta principal, deberíamos esperar ciclos comerciales más volátiles”. Tenemos la inteligencia para hacer las cosas mejor."                    (

11.7.19

Un artículo del NYT revela la perplejidad del mainstream ante algunos fenómenos recientes que su teoría no consigue explicar: la caída de los tipos de interés pese al aumento del déficit público, las bajas tasas de inflación pese a la recuperación del empleo en EEUU... Las tasas de interés siguen cayendo. La ortodoxia económica está cayendo con ellos....

Un artículo del NYT revela la perplejidad del mainstream ante algunos fenómenos recientes que su teoría no consigue explicar: la caída de los tipos de interés pese al aumento del déficit público, las bajas tasas de inflación pese a la recuperación del empleo en EEUU.

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 "Los costos de endeudamiento de Estados Unidos siguen disminuyendo, y eso es señal de algo importante: algunas de las suposiciones básicas de los tecnócratas económicos más influyentes de la tierra están, al menos por el momento, sin base.

 Los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a diez años rinden solo un 1,95 por ciento, en comparación con un 2,4 por ciento en mayo y un 3,2 por ciento en noviembre. Los inversionistas globales están esencialmente arrojando dinero a cualquier entidad solvente que pida prestado. Las tasas de hipotecas de vivienda, bonos corporativos y la deuda de países de todo el mundo también han estado cayendo.

 Esta es una excelente noticia si usted es un propietario de una vivienda que está pensando en refinanciar su hipoteca o si es un director financiero a punto de reinvertir algunos de los bonos de su compañía. Es una noticia terrible si quiere ver un crecimiento económico global más rápido en los próximos años. Las tasas más bajas a largo plazo implican que los inversores esperan un crecimiento e inflación aún más bajos de lo que parecía probable hace unas semanas.

Pero hay una lección más importante sobre la caída de las tasas de interés a largo plazo (...)

Considere algunas de las suposiciones que están incluidas en los modelos económicos de las dos agencias gubernamentales más respetadas por su independencia y experiencia técnica: la Oficina de Presupuesto del Congreso y la Reserva Federal.

 Cuando el C.B.O. proyecta cómo la legislación afectará a la economía, asume que cuando el gobierno toma más préstamos, los déficits más altos provcarán que las tasas de interés aumenten, desplazando a las inversiones del sector privado.

 Se ha enseñado a generaciones de estudiantes universitarios de economía que así es simplemente cómo funcionan las cosas y la razón por la que los países deben evitar tener grandes déficits presupuestarios. Pero esta lógica simplemente no se sostiene en este momento. (...)

Por ejemplo, en la primavera de 2018, cuando los recortes impositivos y los aumentos de gastos que se habían acordado en el invierno anterior, los modelos del C.B.O. pronosticaron que los déficits más altos resultarían en tasas de interés más altas: 3.7 por ciento en bonos del Tesoro a 10 años en 2019.

Eso es 1,75 puntos porcentuales más alto de lo que realmente fue el caso el miércoles.

En 2015, el déficit presupuestario fue de 2.4 por ciento de G.D.P., un número que está en camino de aumentar a 4.2 por ciento este año. Sin embargo, el rendimiento de los bonos a 10 años ahora se encuentra cómodamente por debajo de su nivel promedio en 2015, que fue de 2.14 por ciento.
 
Las bajas tasas de interés en todo el mundo son probablemente un factor. Los inversores mundiales consideran atractivos los bonos del Tesoro porque ofrecen mejores rendimientos que los valores equivalentes en Europa o Japón, incluso después de la reciente caída de las tasas. Lo que implica que los déficits más altos no han venido con los costos que la ortodoxia económica predijo.

 Mientras tanto, la Reserva Federal ha elevado las tasas de interés, aunque de forma irregular, desde finales de 2015, en función de su propia teoría de ortodoxia económica. La idea es que a medida que el desempleo cae, eventualmente causará un estallido de la inflación, por lo que parte del trabajo de un banco central es elevar las tasas de interés de manera preventiva para frenar la economía a tiempo y evitar que el desempleo caiga demasiado.

 En la reunión en diciembre de 2015, donde los funcionarios de la Fed aumentaron las tasas, por ejemplo, el consensop de su proyección sería que el nivel a más largo plazo de la tasa de desempleo era del 4.9 por ciento y que ahora tendrían que aumentar las tasas de interés al 3.5 por ciento para mantener el nivel de desempleo. (...)

Los resultados reales han socavado esas suposiciones. La tasa de desempleo ha caído al 3,6 por ciento. Pero la tasa de inflación se ha mantenido persistentemente por debajo del 2 por ciento que pretende la Reserva Federal. En todo caso, la tasa de crecimiento de los salarios de los trabajadores se ha desacelerado en los últimos meses. Eso es importante porque un mayor crecimiento de los salarios es, en la teoría tradicional, el mecanismo por el cual un mercado laboral ajustado alimenta la inflación general.

Además, los movimientos en los mercados de bonos en las últimas semanas sugieren que una inflación muy baja es probable que sea la norma por tiempo indefinido, a pesar de la baja tasa de desempleo. Los precios de los bonos protegidos contra la inflación en comparación con los bonos regulares implican que los precios al consumidor subirán solo 1,66 por ciento al año durante la próxima década.

Y en lugar de elevar las tasas al 3,5 por ciento, como lo planearon los funcionarios de la Fed en 2015, aumentaron su objetivo principal de tasas de interés a solo el 2,4 por ciento, y ahora están listos para reducirlo en un futuro cercano a medida que la economía mundial comienza a crujir.
 Los factores globales son uno de los principales impulsores de la desconexión. La economía de los Estados Unidos ha sido relativamente fuerte en los últimos años en comparación con Europa y Japón, pero el lento crecimiento en gran parte del mundo ha frenado la forma en que la Fed puede aumentar las tasas y la inflación.

Cuando las tasas en los Estados Unidos aumentan demasiado en relación con otras economías importantes, el dólar se fortalece en los mercados mundiales de divisas, lo que debilita las industrias de exportación estadounidenses. El dinero más limitado en los Estados Unidos puede enviar ondas a los mercados emergentes donde muchas compañías piden préstamos en dólares, lo que significa que cuando la Fed aumenta las tasas, puede frenar a toda la economía global y empeorar las ya poderosas fuerzas deflacionarias.
 En los últimos años, ha habido momentos en que las viejas reglas económicas se estaban reafirmando a sí mismas, cuando parecía que el gasto de alto déficit realmente estaba empezando a impulsar las tasas de interés y cuando el bajo desempleo estaba comenzando a impulsar un ciclo de salarios y precios más altos.

Han resultado ser falsos amaneceres. Un conjunto de reglas que parecían describir cómo funciona el mundo tan recientemente como 2007 parece haber dado paso a algo diferente. Ahora tenemos un conjunto complejo de desafíos, incluido un envejecimiento de la fuerza laboral, que no se puede cambiar fácilmente.

Sin embargo, el primer paso es que todos aquellos que estén en posición de influir en la política económica se hagan preguntas profundas sobre si lo que aprendieron en un aula de economía universitaria hace ya tantos años pueda que ya no sea cierto."               (
Neil Irwin , The New York Times, 04/07/19; traducción google)

11.1.16

Un euro de déficit público es un euro que incrementa el ahorro privado

"Hace no mucho tuiteé la frase que recoge el título de este post. No pasó desapercibido: la inmensa mayoría de los que leyeron el mensaje no lo entendieron, muchos pensaron que me había equivocado, otros no dudaron en insultarme por decir “barbaridades” (todos eran seguidores de los principios económicos liberales, además de terriblemente inmaduros y maleducados), y sólo unos pocos celebraron que decidiera valientemente combatir una falsa creencia totalmente extendida. 

Y es que el establishment hace mucho tiempo que logró introducir en el imaginario la idea de que el déficit público (más gastos que ingresos en el sector público) es el demonio y que por lo tanto debe ser combatido con máximo ahínco y vehemencia.

 De hecho, lo que suele pensar la gente normal es precisamente lo contrario de lo que aquí defenderé, pues suelen creer que el déficit público reduce el ahorro privado, algo que a muchos les parecerá intuitivo, pero que si atienden con paciencia a mi inmediata explicación comprenderán que la intuición falla completamente en este tema.  (...) 

En primer lugar, si el sector público correspondiente tiene la capacidad de emitir libremente su propia moneda (como Estados Unidos, Japón, Australia, Reino Unido, etc) no necesita en absoluto pedir dinero prestado para cubrir el déficit. Le bastaría con crear tanto dinero como fuese necesario para cubrir el déficit. 

Y ese nuevo dinero creado sería utilizado para algo (pago de sueldos, pensiones, educación pública, infraestructuras, etc), por lo que acabaría en la cuenta bancaria de una empresa o una familia, ergo la creación de dinero por parte del sector público incrementaría directamente el ahorro privado en vez de reducirlo. No puede haber ninguna discusión (seria) al respecto. 

 Es pura contabilidad. Todo gasto supone un ingreso. Si el sector público gasta, es porque alguien ingresa; y ese alguien es necesariamente un agente del sector privado.

En segundo lugar, incluso aunque el sector público correspondiente no sea soberano de su moneda o aunque el sector público soberano se endeude en los mercados[1], el resultado es el mismo: el ahorro privado se incrementa. 

Cuando el sector público vende bonos públicos y se endeuda, lo que está ocurriendo es que el agente privado que compra los bonos pasa de tener ahorros en forma de dinero contante y sonante a tener ahorros en forma de bonos públicos. Pero la cuantía de su riqueza (la cuantía de su ahorro) es la misma. 

Si compra bonos públicos por 1000 euros, pasará de tener dinero líquido por valor de 1000 euros a tener bonos por valor de 1000 euros. Su ahorro no mengua, sólo su composición se ve alterada. Además, siempre que quiera, el agente privado puede vender sus bonos a otro agente y convertir el bono en dinero contante y sonante, alterando de nuevo su composición. En definitiva, el ahorro del comprador del bono público no se reduce en absoluto. 

Atendiendo al otro lado de la operación, el sector público incrementa el gasto por la misma cantidad de dinero que obtiene vendiendo el bono (para eso lo ha vendido). Si vende un bono por 1000 euros, incrementará el gasto público por 1000 euros. 

Ese dinero se utilizará para algo (pago de sueldos, pensiones, educación pública, infraestructuras, etc), por lo que acabará en la cuenta bancaria de una empresa o una familia. Recordemos que por identidad contable todo gasto supone un ingreso, de forma que ese gasto público supondrá un ingreso para el sector privado, aumentando así su ahorro.

Recapitulemos: por un lado, el ahorro privado del agente que compró los bonos no mengua, sólo cambia su composición; por otro lado, el ahorro privado de los agentes que reciben el gasto del sector público aumenta. El efecto conjunto es evidente: incremento del ahorro del sector privado. Un euro de déficit público es un euro que aumenta el ahorro privado. Es contabilidad, no hay otra.

Si el lector no se ha perdido, se habrá dado cuenta de una cosa muy importante: registrar déficit público es equivalente a crear dinero, independientemente de que el sector público pueda emitir moneda. 

Cuando se produce el déficit público, la cantidad total de activos financieros aumenta: por el lado del agente que compra los bonos públicos el volumen de activos financieros no varía, pero por el lado del gasto que realiza el sector público aumenta la cantidad de activos financieros (en forma de depósitos en cuentas bancarias de los que reciban el gasto público). 

Por lo tanto, con los déficits públicos los gobiernos crean dinero. De hecho, como la deuda pública no es ni más ni menos que déficits públicos acumulados, la deuda pública es la cantidad de dinero que se ha creado a través de esta vía.

Es probable que al lector le haya venido a la cabeza la siguiente reflexión: “Cuando el sector público tenga que devolver el dinero prestado (más los intereses correspondientes), tendrá que sacarlo de algún sitio, y ese sitio será el bolsillo de familias y empresas a través de los impuestos, de forma que aunque a corto plazo el ahorro privado no se reduzca, si que ocurrirá en el futuro”. Suena razonable, pero también es absolutamente falso.

En primer lugar, y siguiendo el hilo anterior, si el sector público tiene soberanía monetaria la citada reflexión no tiene ningún sentido, porque podría devolver los préstamos e intereses simplemente creando dinero. Un sector público que controla y emite su moneda no necesita impuestos para financiarse, se financia simplemente creando dinero[2]. Por lo tanto, los sucesivos déficit públicos jamás reducirían el ahorro privado (ni a corto ni a largo plazo), sino todo lo contrario: lo incrementarían. (...)

En segundo lugar, si el sector público no tiene soberanía monetaria, cuando se cumple el plazo para devolver el dinero prestado, lo que hace es volver a vender bonos públicos (lo que se llama refinanciar la deuda). Esto significa que vuelve a crear dinero para devolvérselo al antiguo comprador del bono (y pagarle intereses) al mismo tiempo que está vendiendo bonos a nuevos compradores. 

El ahorro privado vuelve a incrementarse, no a menguar: el antiguo comprador del bono ve de vuelta su dinero más unos intereses añadidos, mientras que el nuevo comprador del bono sólo ve alterada la composición de su ahorro (conversión de euros contantes y sonantes en bonos). No ocurre nada más; no hay detracción del ahorro privado, sino todo lo contrario.

Por supuesto, en este proceso la deuda pública aumenta, pero esto sólo significa que el sector público está creando nuevo dinero. La reflexión que suele surgir a continuación es: “la deuda pública no puede incrementarse indefinidamente, y cuando haya que ir reduciéndola entonces el sector público tendrá que aumentar impuestos y por lo tanto estará reduciendo así el ahorro privado”. Pero de nuevo esto es falso ya que no tiene por qué ser así.

Hay muchas formas de ir controlando o reduciendo la deuda pública. La ideal es incrementar el volumen del PIB, puesto que de esta forma el indicador deuda pública/ PIB se irá reduciendo. Y téngase en cuenta que incrementar el PIB no tiene nada que ver con aumentar impuestos o reducir el ahorro privado, ¡sino todo lo contrario! 

La mejor forma de estimular el PIB es impulsando la inversión pública y el gasto público (dos explicaciones más detalladas aquí y aquí), es decir, creando dinero e incrementando el ahorro privado.

 Puede resultar paradójico que para reducir la deuda pública haya que incrementar el déficit público, pero no lo es en absoluto cuando se entienden bien los vínculos que hay entre todas estas variables, y es algo que muchos economistas heterodoxos hicieron hace ya muchas décadas (para profundizar leer aquí).

Otra forma de reducir la deuda pública es provocando inflación. Cuando hay inflación el dinero pierde valor y también las deudas expresadas en ese dinero, y al mismo tiempo el PIB aumenta a mayor ritmo, de forma que el indicador deuda pública/PIB cae. No es lo mismo tener que devolver una deuda de 1000 euros cuando conseguir esos euros es difícil a tener que hacerlo cuando conseguir esos euros es más fácil porque ha aumentado la inflación. 

En el caso de Reino Unido, en torno a 14 de 18 puntos porcentuales de reducción de deuda desde el año 2008 se deben a la inflación. ¿Y cómo se genera algo de inflación? Pues una forma de hacerlo es registrando déficits públicos (que deberán ser más o menos elevados dependiendo de la capacidad utilizada en relación a la capacidad instalada de la economía). 

La generación de déficits públicos inyectará nuevo dinero en los bolsillos de empresas y familias y esto estimulará la actividad económica, ayudando a empujar al alza los precios que hoy día están prácticamente estancados o en terreno negativo. Por lo tanto, llegamos de nuevo a la conclusión de que una forma de reducir la deuda pública es incrementando el déficit público. ¡Y esto supone incrementar el ahorro privado, no reducirlo!

Por eso el mantra liberal es absolutamente falso y contrario a la realidad: el déficit público incrementa el ahorro privado, no lo reduce. Y en el futuro no hay necesidad de incrementar los impuestos (reducir el ahorro privado) para devolver la deuda, porque hay otras formas mucho más adecuadas y justas para hacerlo, incluso en una economía que no pueda emitir su propia moneda. 

El déficit público no es el demonio; es una herramienta de política que permite estimular la actividad económica y aumentar el ahorro privado, algo completamente necesario hoy día en la economía española (por ejemplo, para reducir el endeudamiento privado, como explico aquí)."                (

28.4.15

Estudiantes de economía de Harvard, protestan por su enseñanza ideologizada

"Un grupo de estudiantes de economía tomó la decisión de retirarse en bloque de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard, en protesta por el contenido y el enfoque desde el cual se imparte esta materia.

Critican el vacío intelectual y la corrupción moral y económica de gran parte del mundo académico, cómplices por acción u omisión en la actual crisis económica

 La protesta tuvo como destinatario directo al conocido economista Gregory Mankiw, ex asesor del Presidente George W. Bush y autor de uno de los manuales de macroeconomía más utilizado en las escuelas de economía dentro y fuera de Estados unidos, Principles of Economics.

Carta íntegra:
 "Miércoles, 2 de Noviembre de 2011

Estimado Profesor Mankiw,

Hoy vamos a abandonar su clase, 'Economics 10', para expresar nuestro descontento con el carácter sesgado inherente a este curso de introducción a la economía. Estamos profundamente preocupados sobre la manera en que este enfoque afecta a los estudiantes, la Universidad y la sociedad en general.

Como estudiantes de Harvard, nos matriculamos en el curso 'Economics 10' con la esperanza de obtener unos conocimientos amplios e introductorios sobre los fundamentos de la teoría económica que nos sirviesen para potenciar nuestras propias y variadas ideas en diversas disciplinas, desde Economía, Gobierno, hasta Ciencias Medioambientales y Política Pública, y más allá.

 Sin embargo, nos encontramos con un curso que expone una visión específica -y limitada- de la economía, que, en nuestra opinión, perpetúa sistemas económicos problemáticos e ineficaces, favoreciendo la desigualdad en nuestra sociedad.

Cualquier estudio académico de economía que se precie debe incluir una discusión crítica tanto de los beneficios como de las lagunas de diferentes modelos económicos. Dado que su curso no ofrece las fuentes originales y rara vez trata artículos de revistas especializadas, apenas disponemos de acceso a enfoques alternativos a la economía. 

No hay justificación alguna por la cual deban presentarse las teorías económicas de Adam Smith como más fundamentales o básicas que, por ejemplo, la teoría Keynesiana.

En un curso introductorio dirigido a 700 estudiantes, es particularmente importante cuidar una exposición no sesgada de la economía, si tal curso ha de estimular posteriores estudios en la materia. Muchos estudiantes de Harvard no tienen la opción de no cursar 'Economics 10'. 

 Los alumnos de Económicas y Ciencias Medioambientales y Política Pública necesitan esta clase, mientras que los de Estudios Sociales deben elegir un curso introductorio de economía -y la única opción que queda, el curso Perspectivas Cíticas en Economía del Profesor Steven Margolin, sólo se ofrece un año de vez en cuando (y no este año). 

Muchos otros estudiantes simplemente desean que un conocimiento analítico de la economía sea parte de un currículo en artes liberal y de calidad. Más aún, 'Economics 10' no ayuda a posteriores cursos a profundizar en el temario y ser impartidos de manera eficiente, ya que se basa en una única perspectiva fuertemente enfatizada, no en unas ideas sólidas y genéricas aptas para futuros desarrollos. No debería recurrirse al abandono de este curso -o la disciplina de economía en su conjunto- como protesta de los estudiantes.

Los graduados en Harvard desempeñan importantes papeles en las instituciones financieras y en configurar la política pública en todo el mundo. Si Harvard fracasa en su labor de dotar a sus estudiantes con unos conocimientos amplios y críticos en materia económica, es probable que las acciones de tales estudiantes dañen el sistema financiero mundial. Los últimos cinco años de tumultos económicos son una prueba de ello.

Abandonamos hoy la clase para sumarnos a una manifestación en todo Boston para protestar por la corporatización de la educación superior, como parte de las acciones del movimiento 'Occupy Wall Street'.

 Dado que la naturaleza sesgada de 'Economics 10' contribuye a, y simboliza, la creciente desigualdad económica en América, decidimos no acudir a su clase tanto para protestar su inadecuada discusión de la teoría básica de la economía como para prestar nuestro apoyo a un movimiento que está cambiando el discurso americano sobre la injusticia económica. Profesor Mankiw, le rogamos que tome nuestras inquietudes en serio.

Atentamente,

Estudiantes Concienciados de 'Economics 10'"                            (REDcientífica)

8.4.15

La escuela de economía neoclásica de Chicago es una de las culpables de la crisis. Ninguno de sus miembros ha sido despedido por incompetencia...

"(...) Por ejemplo, el mundo de la economía debería debatir hoy aspectos que son difíciles de encontrar en las revistas teóricas, tales como: 

1) por qué el sentimiento de la crisis va pasando sin que haya habido ningún intento serio por rectificar los errores doctrinarios que llevaron a la economía de tantos países a la parálisis; 

2) cómo fue que la complejidad del sistema superó con creces la capacidad de los participantes, expertos económicos y guardianes; incluso después de la recesión resulta endiabladamente difícil comprender lo que ha sucedido. Algunos consiguieron unir los puntos adecuados, de la forma correcta y en el momento oportuno, pero fueron una minúscula minoría dentro de la profesión; 

3) ninguno de los economistas que fallaron en su pronóstico y en sus recomendaciones de política económica —esto es, fracasaron— ha sido despedido por incompetente, ni ningún departamento de Economía ha sido clausurado por sus errores ni como medida de reducción del gasto público o privado, como ha sucedido en tantos otros sectores productivos o intelectuales.

El profesor de la universidad norteamericana de Notre Dame, Philip Mirowski, señala un responsable intelectual de ese fracaso: 

"Sin duda, la Segunda Guerra Mundial habría tenido lugar sin Martin Heidegger, Carl Schmitt y otros intelectuales nazis, pero no está tan claro que la crisis hubiera ocurrido sin la escuela de economía neoclásica de Chicago. Chicago ha sido el principal vivero inicial de la teoría financiera moderna, que ha proporcionado inspiración intelectual directa y justificación para la mayor parte de la innovación de los derivados financieros (...) de los últimos 30 años" (Nunca dejes que una crisis te gane la partida, editorial Deusto).

¿Tienen algo que decir de todo esto las organizaciones profesionales de economistas? El Colegio de Economistas de Madrid, por ejemplo, instalado en la mediocridad y la molicie, nada de nada."        (   , El País, Madrid 29 MAR 2015)

14.5.14

Un profesor de Economía de la Universidad de Manchester ha sido purgado por su docencia disidente con los postulados oficiales

"Como miles de voces de estudiantes y docentes claman, no es sólo la economía lo que está en crisis. El currículo del Grado en Economía dista de ser heterogéneo, y los modelos neoclásicos y neo-keynesianos han sido claramente puestos en entre dicho. (...)

En la Universidad de Manchester, la Post-Crash Economics Society ha sido pionera a la hora de poner el conflicto educativo sobre la mesa. El año pasado, a raíz de un conflicto directo con la universidad para que ésta estableciera un curso que cubriera los trabajos de economistas heterodoxos sobre la crisis, el único profesor del departamento con competencia en este tipo de teoría económica (Post-Keynesiana, Marxista y Austríaca) decidió impartir un curso extracurricular fuera de las horas lectivas.

 Por la solidaridad mostrada con la Post-Crash Society, éste profesor que tenía un contrato de trabajo temporal se ha expuesto a la exclusión y ostracismo dentro del departamento. 

 A raíz de la creciente crispación de los estudiantes, el jefe de departamento y de la facultad han decidido no renovar su contrato y acabar con todo vestigio de teoría crítica dentro del departamento de Ciencias Económicas.

El profesor, del cual mantenemos su anonimato porque prefiere que así sea, ha escrito un comunicado para explicar su posición y aclarar malentendidos. Os traducimos el texto prácticamente al completo por si os es de interés.  (...)

Estimados,

En los últimos días, he recibido una gran cantidad de apoyo por parte de muchos miembros del PKSG (Post Keynesian Study Group). Creo que, ahora que la noticia se ha dado a conocer, no puedo impedir que nadie expresar su opinión.

 En principio, no tengo ningún problema con cualquier declaración ya que no quiero estar aquí, [en el departamento de economía de la Universidad de Manchester], u obtener trabajo en alguno de los otros departamentos de esta universidad, con más razón, después de lo que he pasado durante este último año. Por lo que, cualquier opinión expresada no debe considerarse como un impedimento para mi permanencia en esta universidad.

 Pero antes de nada, quisiera aclarar ciertas cosas, de modo que, cualquiera que quisiera decir, escribir o publicar algo al respecto, conozca los hechos verdaderamente acaecidos, y no acabe encontrándose más tarde en una situación en la que no pudiera ser defendido [en algún litigio o proceso legal].

Después del caos inicial que el Post-Crash Economics Society (PCES) generó la primavera del 2013, y tras algunas reuniones con el departamento de economía, se me preguntó si podría desarrollar el programa para un curso que cubriera los diferentes enfoques que explican la actual crisis económica y financiera. Así pues, preparé el programa para un módulo que cubriera los ciclos económicos y las crisis económicas desde las teorías Post Keynesiana, Marxista y Austríaca.

 Curiosamente, dos semanas  más tarde el programa fue rechazado debido a ciertas “dinámicas internas”. Como respuesta, junto con el PCES, decidimos proseguir con el curso y enseñarlo fuera del horario lectivo oficial. Este curso voluntario tuvo lugar cada dos semanas.

Finalmente durante el trascurso del año tuvimos diez clases de aproximadamente dos horas cada una. Más de 50 estudiantes de diferentes cursos han asistido a las clases.

Según la información que dispongo, la Universidad de Manchester no ha renovado el contrato de al menos otro profesor con contrato temporal, aunque en mi caso, ha habido una gran presión por parte de diferentes docentes dentro del departamento y la facultad de ciencias sociales en general, a parte de las más de 240 firmas de estudiantes del grado de economía, para que el “bubbles module” se convirtiera en un módulo oficial. Básicamente, estas dos decisiones estaban estrechamente vinculadas, ya que no existía ninguna otra persona en el departamento que quisiera o fuera capaz de ofrecer un curso parecido.

 La testarudez de las personas con más poder dentro del departamento ha sido impresionante, así como en varias ocasiones cabe resaltar que el trato hacia mi persona y miembros del PCES ha sido desagradable y o poco educada. Este pasado marzo se le comunicó al PCES que el curso de economía heterodoxa no sería impartido y que, en cambio, un curso “mainstream” (orthodoxo) sobre crisis económicas empezaría el curso próximo.

Por otra parte, también sé que, después de todo este revuelo, hay intentos por parte de algunos miembros del departamento de introducir un curso que cubra en términos generales diferentes escuelas de pensamiento económico. Desafortunadamente, por motivos obvios, no estoy al corriente de los detalles. 

Además, estaba previsto que yo enseñara el próximo año un tercio de un módulo heterodoxo ofrecido por otra facultad a estudiantes de economía, el cuál aparentemente todavía se impartirá, aunque sin embargo desconozco quién cubrirá mi vacante.

 Como respuesta a cualquier posible declaración [crítica al departamento], éste mismo enfatizará los últimos progresos dados, por lo que desearía que nadie realizara fuertes reclamos o peticiones colocándose en una posición en la cual más adelante sería difícil defenderla legalmente. 

Este es un gran logro de toda esta protesta, ya que el próximo año puede que las cosas cambien un poco, aunque mi contrato no será prolongado y el “bubbles module” que estaba impartiendo este año fuera de horario oficial no tendrá lugar. Creo que este es el precio implícito que tengo que pagar por haberme “aliado” con el PCES a lo largo del año causando tantos “problemas”.

Con esto, sólo quiero decir que preferiría que los debates se centren en el tema más importante, que es la enseñanza de la economía, más que en mi contrato, especialmente, considerando que una nueva ronda de propaganda de los medios de comunicación  internacionales iniciará el lunes con el anuncio de “A call for pluralism in economics” (Una llamada para el pluralismo en economía), firmado por asociasiones estudiantiles de más de 25 países. 

En caso de que el problema de mi contrato fuese planteado, me alegraría que esto ocurriera dentro de ésta amplia agenda.

Gracias una vez más por todo el apoyo.

Profesor de Economía de la Universidad de Manchester."              (Economía Crítica y crítica de la Economía, 13/05/2014)

2.3.14

Organismos multilaterales, bancos centrales y de inversión, y economistas privados no han dado una en sus previsiones

"El columnista del Washington Post, Robert Samuelson, en un artículo muy reciente, Economists in the Dark, algo así como Economistas en la Oscuridad, sugería que los actuales son tiempos difíciles para los economistas. Según el autor, su reputación se ve seriamente empañada y sus doctrinas dañadas.

 La razón es muy sencilla: los distintos organismos multilaterales, bancos centrales y la inmensa mayoría de bancos de inversión y economistas privados no han dado una en sus previsiones. (...)

En realidad lo que ha fracasado es exactamente la doctrina que el implícitamente trata de refutar, la ortodoxia neoclásica entendida como el “pensamiento único” dominante. (...)

Detrás del actual “pensamiento único” o “consenso de Washington”, lo que se presenta como verdades indiscutibles en realidad refleja juicios de valor, alimentados por la ideología dominante. 

Con el fin de eliminar la inflación, preservar el tipo de cambio, incrementar la tasa de crecimiento de la productividad y crear puestos de trabajo estables se propugnan políticas económicas basadas en la austeridad, liberalizaciones y privatizaciones. Si bien los fines u objetivos pueden ser idóneos, no así los medios.

Propugnan bancos centrales independientes, cuando en realidad la FED, el BCE, o Banco de España sólo han servido, y siguen defendiendo, a la élite dominante que ha generado la crisis actual, el lobby bancario. 

Recomiendan una combinación de sindicatos débiles, mayor flexibilidad del trabajo y congelación y reducción de salarios, cuando en realidad los países de mayor formación, prosperidad económica, y menor corrupción se caracterizan por lo contrario: participación de los sindicatos en la gestión empresarial, altos salarios, y protección del empleo.

Exigen una reducción de los servicios públicos e impuestos, cuando en realidad aquellos países desarmados fiscalmente y con servicios públicos mediocres es donde más golpea la crisis. Dictan en paralelo la cuasi desaparición de los déficits públicos, fijando límites a la deuda pública. 

Pero, ¿acaso no se han enterado de que en España, Holanda, Reino Unido o Estados Unidos la deuda privada es superior al 300% del PIB? ¿Por qué ocultan que los errores de asignación de recursos del sector privado están detrás de la actual crisis sistémica y de la espiral fuera de control de las deudas públicas de la mayoría de países occidentales?

Para rematar, consideran necesaria la privatización de numerosas empresas públicas y el desmantelamiento de numerosas reglamentaciones que regulan mercados para que estos sean más flexibles. 

Basta con poner un contraejemplo sencillo: los ciudadanos españoles estamos sufriendo en nuestras carnes los desmanes de los otrora monopolios naturales –sector eléctrico, energético o de telefonía-, que, tras su privatización, se han convertido en auténticos oligopolios conchabados con los políticos de turno.

La actual crisis económica y financiera ha puesto de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas que se enseñan en universidades de medio mundo. (...)

Sin embargo, existe un antídoto contra el “pensamiento único”. Se trata de la economía postkeynesiana, cuyos miembros sí que predijeron con antelación la que nos venía encima –Steve Keen, Wyne Goodley…-, y llevan haciendo propuestas para corregir el devenir económico y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, en definitiva, una vida más digna. Dejen por lo tanto de mentir o infórmense bien antes de opinar."                (Juan Laborda, Vox populi, 19/02/2014)

30.10.13

El problema mayor de la economía hoy es la escasez de una demanda que estimule la actividad

"Paul Krugman, uno de los economistas más conocidos dentro de la tradición keynesiana, acaba de escribir un artículo en su columna del New York Times (08.08.13), “Phony Fear Factor”, que considero de gran interés y que debería distribuirse ampliamente en España. 

Señala, con razón, que estamos viendo, durante estos meses, el declive y caída de dogmas económicos que han dominado el pensamiento económico hegemónico en los últimos años y que han sido responsables de la enorme crisis que estamos viviendo. Estos dogmas, según Krugman, incluyen la creencia de que “la política monetaria expansiva creará inflación”, de que “la reducción del déficit público creará ocupación” o de que “la deuda pública por encima del 90% del PIB creará un colapso”. 

Yo añadiría otros como que “el elevado desempleo es resultado de la rigidez del mercado de trabajo”, que “la reducción del gasto público estimulará el crecimiento económico”, que “los intereses de la deuda pública se deben al excesivo gasto público” o que “la reducción del déficit crea confianza en los mercados financieros” y muchos otros dogmas, sostenidos todavía hoy (a pesar de la enorme evidencia científica que muestra lo contrario) por los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos españoles.

 Este artículo, que, como indiqué, merecería una amplia difusión, muestra, sin embargo, otro hecho de interés que ha pasado desapercibido. Y me refiero a la propia evolución de Paul Krugman. Este indica que la primera vez que leyó a Kalecki (el economista marxista polaco) le pareció que estaba errando en su interpretación del capitalismo. 

La gran contribución de Kalecki, una de las mentes más claras en economía, fue la de combinar Keynes con Marx. Para entender las crisis económicas, decía Kalecki, uno tiene que leer a Keynes, pero también a Marx. Y esto me parece obvio en el contexto de la crisis actual. 

El problema mayor de la economía hoy –tal como señalan los keynesianos- es la escasez de una demanda que estimule la economía, interpretación correcta de la causa de la Gran Recesión, casi Depresión, que estamos viviendo en la eurozona. 

Pero lo que Kalecki nos exigía era ir más allá y preguntarnos de dónde viene esta escasez de la demanda, y la evidencia muestra claramente que viene de la disminución de las rentas del trabajo, resultado de las políticas públicas llevadas a cabo durante el periodo neoliberal, iniciadas en la década de los años ochenta por el Presidente Reagan y la Sra. Thatcher y más tarde generalizadas a la mayoría de países capitalistas desarrollados. 

Esta disminución de las rentas del trabajo se impuso a la población (causando un gran daño al bienestar de las clases populares) para el gran beneficio del capital, como muestra el gran aumento de la participación en el PIB de las rentas del capital a costa de la reducción de la de las rentas del trabajo.

Pues bien, la evolución de la realidad económica ha hecho también evolucionar a Krugman, de manera que en el citado artículo termina indicando que Kalecki es el que mejor podría haber explicado la crisis actual, que representa el triunfo del capital a costa del mundo del trabajo.

Es lo que solía llamarse lucha de clases, término desaparecido, cuando no vetado, en los mayores medios de comunicación. Y ello a pesar de que los datos que confirman que esta supuestamente desaparecida lucha de clases continúa viva (y es central para entender lo que nos está ocurriendo) son abrumadores. (...)

(Artículo publicado por Vicenç Navarro, 19 de agosto de 2013, y en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 22 de agosto de 2013, en vnavarro.org, 19/08/2013)

29.10.13

Buscando el sueño de la libertad, caímos en la trampa de la hegemonía financiera

"Este documental de casi tres horas fue realizado el año 2007 para la BBC por Adam Curtis y aborda temas cruciales del siglo XX que nos ayudan a comprender el origen de los problemas actuales. Es casi profético y se anticipa en un año al estallido de la crisis financiera que puso en jaque el modelo hegemónico de la libertad individual.



Este modelo ha sido el sueño de nuestra época pero cayó en la trampa de las ideas que hay tras la libre elección y el libre mercado. Para hacer posible esa idea de libertad, los políticos prometieron erradicar la burocracia y crear un sistema basado en la gestión social, impulsada por objetivos y números. Sin embargo, todos los regímenes que se comprometieron con la idea de la libre elección y el libre mercado han sufrido un brutal aumento de la desigualdad y un colapso dramático en la movilidad social. 

Este documental aborda las crisis que ha provocado el exceso de "liberalismo" de los años 80 y 90, que patrocinaron la desregulación financiera, las privatizaciones y la reducción del aparato público. Lejos de ser el resultado esperado, todas las medidas propuestas por el neoconservadurismo y el neoliberalismo potenciaron la desigualdad y la brecha social a niveles críticos.

Este documental se titula La trampa, y consiste en tres películas que explican los orígenes de nuestra idea actual y estrecha de libertad. Se muestra cómo un modelo simplista de los seres humanos como el egoísmo, condujo a la idea actual de libertad, que en el fondo tiene a la humanidad prisionera de la hegemonía financiera. Este modelo se deriva de las ideas y técnicas desarrolladas por los estrategas nucleares durante la Guerra Fría para controlar el comportamiento del enemigo soviético."          (Jaque al neoliberalismo, 26/10/2013)

28.10.13

El Nóbel de Economía dice: "No sé qué quiere decir una “burbuja de crédito”. Ni tan siquiera sé que quiere decir “burbuja”. Lo que faltaba, 'nóbeles' de pandereta

"La decisión de la Academia Real de las Ciencias Sueca de concederles el Premio Nobel a Robert Shiller  de la Universidad de Yale , por un lado, y a Eugene Fama y Lars Peter Hansen  de la Universidad de Chicago , por el otro, es un poco como entregar  un premio de astronomía a Copérnico , por un lado, y a Ptolomeo , por el otro.   O a Charles Darwin por un lado, y al creacionista Discovery Institute de Seattle, por el otro.

Porque , mientras que Bob Shiller,  economista con el que hablo con cierta frecuencia gracias a que siempre se ponga al teléfono, es el gurú del análisis de la economía conductual sobre el peligro de burbujas en los mercados de activos financieros ( inmobiliario, bolsa, etc.) , Fama y Hansen niegan rotundamente la posibilidad de la existencia de burbujas . (...)

 Fama y Hansen, en cambio,  son auténticos discípulos de la Chicago School  de Milton Friedman y GaryBecker y defensores de la hipotesis de los mercados eficientes . Sí, esa misma hipotesis de los mercados eficientes que hasta el mismísimo Alan Greenspan tachó de  falacia en aquellos dias de epifanías, arrepentimiento  y escarmiento tras la quiebra de Lehman. 

Si negar la posibilidad de burbujas en España (o EEUU) en el 2013 le parece al lector  algo así como negar la posibilidad de tsunamis en Fukushima en el 2012 , o de terremotos en Haiti en el 2011,  Eugene Fama no está de acuerdo. Fíjense en esta entrevista entre Fama y John Cassidy del New Yorker:

Cassidy: Mucha gente plantearía que había una burbuja en los mercados de crédito (..)
Fama:  Pues yo ni tan siquiera sé qué quiere decir eso (…) No sé qué quiere decir una “burbuja de crédito”. Ni tan siquiera sé que quiere decir “burbuja”. Estas palabras se han hecho muy corrientes. No creo que tengan sentido.

No es de extrañar que Shiller , en una entrevista telefónica que mantuve con el días antes de la decisión de concederle el premio dijo: “No hemos aprendido ninguna lección del colapso financiero después de Lehman”. (...)

 Y , sin querer desperdiciar una oportunidad para promocionar mi propio libro  Un reportero en la montaña mágica (Ariel, 2013) que se presentará el próximo martes  22 en el Cercle d’ Economia de Barcelona a las 19h . , cito textualmente las reflexiones de Thaler del Capítulo tres, La verdad sobre Davos: 

«(…) Los mercados no optimizan nada por sí solos; es necesario guiarlos y controlarlos», argumentaba el autor de Nudge. Parecía una perogrullada de grandes dimensiones para quienes contemplaban el paisaje de devastación económica y social tras el pinchazo de las burbujas en Estados Unidos y Europa. 

Pero en las facultades de Chicago, Thaler había tenido que lidiar muy duro para que se admitiera una reflexión tan obvia. Increíblemente, incluso en plena megacrisis, «los más fanáticos de mis colegas aún creen que las burbujas son conceptualmente imposibles, que no pueden existir; si menciono la palabra bubble en el campo de golf, me persiguen con sus palos driver», declaraba. 

Esos Chicago Boys eran peores que el procurador Paravant de La montaña mágica, que solo lograba reprimir sus deseos de cruzar de noche los balcones del sanatorio de Berghof para meterse en la cama de la paciente egipcia Fátima mediante la inmersión obsesiva en un reto matemático: La cuadratura del círculo. 

«[...] Paravant se había convencido de que los argumentos sobre los que la ciencia basaba la imposibilidad de esta proposición no eran sólidos», escribe Mann. Y como Paravant, los economistas de Chicago y del Mont Pelerin, tras dedicar tanto tiempo a defender su tesis, jamás reconocerían que era un disparate. 

«Jamás me he encontrado con un economista dispuesto a confesar que se ha equivocado», me dijo Thaler al tiempo que miraba a los Davos Men y sus asesores que pululaban por el Congress, exhibiendo aquella apariencia de seguridad incontestable en sus conocimientos como en los años de la burbuja."                  (Andy Robinson , La Vanguardia, 

21.9.12

¿Y los economistas de FEDEA que escribieron una carta pidiendo medidas de austeridad, qué dicen ahora?

"En 2010, veinte economistas escribieron una carta en el Sunday Times de apoyo a las propuestas de austeridad del Ministro de Economía del gobierno conservador, el Sr.George Osborne (medidas llevadas a cabo al poco de proponerse), indicando la urgencia y necesidad de que se tomaran tales medidas para reavivar la economía de Gran Bretaña.

 Tales economistas eran economistas de universidades europeas de gran prestigio o miembros de grandes empresas financieras. Este Agosto, más de dos años después, y en la economía británica casi en recesión, la revista semanario News Statesman les ha entrevistado preguntándoles si, a la luz del fracaso de tales políticas de austeridad, cambiarían de opinión (“Even the economists who endorsed the Chancellor are abandoning him” New Statement. 20.08.12). 

La revista ha publicado algunas de las respuestas. Y es interesante que algunos (como el profesor Danny Quah, de la London School of Economics, y el economista de Capital Economics, el Sr. Roger Bootle) tienen ahora dudas de la utilidad de tales medidas. 

Los economistas españoles firmantes de la carta mostrando la intensidad de su fe en el dogma vigente, no admiten ningún error ni ninguna duda. La mayoría, sin embargo, sí que manifiestan reservas. Está claro que se encuentran incómodos.
Es una lástima que ningún diario o semanario español haya hecho la misma pregunta a los casi cien economistas, la mayoría académicos, que firmaron la carta, promovida por Fedea, pidiendo políticas de austeridad (que incluiría las reformas del mercado laboral) a fin de –según su discurso- facilitar la creación de empleo y disminución del desempleo.

A la luz del fracaso de tales medidas, uno esperaría un mínimo de autocrítica. Pues no, aunque ninguna revista española les ha preguntado si se arrepienten de su firma, es predecible que la respuesta sería un rotundo no, afirmando que llevaban y continúan llevando razón.

En realidad, la gran mayoría de firmantes continúan promoviendo tales políticas. Los dogmas en España, sean religiosos o económicos, siempre han dominado la vida política, económica y cultural del país. Y así nos va."            (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 10 de septiembre de 2012, en www.vnavarro.org, 10/09/2012)

Los físicos y matemáticos que hundieron Wall Street

"Mauro acababa de cumplir 28 años y tenía que tomar una decisión. Nacido en una humilde familia brasileña, Mauro había completado una carrera académica estelar. Después de una brillante licenciatura de física en Ríio de Janeiro, consiguió una beca para el programa de doctorado en cosmología del King’s College de Londres.

Ahora, con el título de doctor bajo el brazo, Mauro tenía que decidir su futuro: ¿continuar en el mundo académico o trabajar para el sector privado? El comienzo de la vida profesional de cualquier joven investigador es extraordinariamente exigente.

 A menudo, este periodo consiste en mudanzas entre países, poca estabilidad laboral y salarios muy bajos. Mauro se había casado dos años antes y su mujer acababa de dar a luz a su primer hijo, así que aceptó una oferta para trabajar en un banco de inversión de la City de Londres.

Desde los años 90, miles de investigadores en física y matemáticas han seguido la misma trayectoria que Mauro. A medida que avanzaba el proceso de globalización económica, los mercados financieros crecieron exponencialmente. 

Los bancos de inversión y los hedge funds necesitaban nuevos talentos para crear complejos productos financieros. ¿Qué mejor que reclutarlos desde el mundo académico donde los salarios son tan bajos? En la industria financiera, a profesionales como Mauro se les conoce como “quants”, un diminutivo para “analistas cuantitativos”.

El sueño de utilizar modelos matemáticos para predecir los mercados financieros es muy antiguo. Si gracias a herramientas analíticas podemos predecir los eclipses de Luna para los próximos 10.000 años, ¿por qué no encontrar las ecuaciones que nos permitan hacernos millonarios?

El mundo financiero creyó encontrar su santo grial en el año 1973. Dos economistas estadounidenses, Fischer Black y Myron Scholes, publicaron una ecuación que permitía estimar los precios de ciertos contratos financieros conocidos como “derivados”. En pocas décadas, el mercado de estos complejos instrumentos movería cientos de billones de dólares. Black y Scholes fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía en el año 1997.

A los inversores les gusta el riesgo, siempre y cuando puedan ponerle un precio. Los nuevos talentos matemáticos parecían capaces de cuantificar los riesgos de instrumentos financieros cada vez más complicados. Con la seguridad que proporcionaban los analistas cuantitativos, los managers de los bancos se lanzaban a crear productos aún más sofisticados.

Mauro fue asignado a un equipo que trabajaba sobre el mercado inmobiliario estadounidense. Su tarea consistía en comprar miles de hipotecas a los bancos y englobarlas en un instrumento llamado “obligación de deuda colateral”, que luego vendía por trozos a otros inversores. En el año 2000, David X. Li, un matemático que trabajaba para JP Morgan, había publicado una fórmula que permitía cuantificar los riesgos de este producto. 

Usando la fórmula de Li, las agencias de rating calificaron con una triple-A muchas obligaciones de deuda colateral, lo que aumentó el apetito de los inversores por estos instrumentos. Esa demanda provocó que los bancos comenzaran a dar hipotecas a personas que difícilmente podrían devolverlas.

Hasta mediados de 2007, todo el mundo parecía feliz. Los bancos de inversión anunciaban cada trimestre beneficios de miles de millones de euros y analistas cuantitativos como Mauro se embolsaban jugosos bonus.

Hoy sabemos que aquella fiesta terminó con el mayor descalabro del sistema financiero desde la Gran Depresión. Muchas bancos sólo sobrevivieron gracias a las inyecciones de dinero público.

¿Cómo pudieron las matemáticas fallar tan estrepitosamente? Las ecuaciones son construcciones precisas. El problema es que cualquier modelo matemático de la realidad reposa sobre ciertas hipótesis y simplificaciones. Por ejemplo, la fórmula de Li fue derivada utilizando los datos del mercado inmobiliario durante los últimos 20 años, un periodo de tiempo donde los precios siempre habían subido.

Cuando estalló la burbuja, esos modelos ya no reflejaban la realidad. Mauro cuenta que sólo en una de las semana de noviembre de 2008, se produjeron 7 eventos para los que sus modelos daban una probabilidad de 1 vez cada 20.000 años.

El problema no fueron las fórmulas, sino la confianza ciega que estas generaron. Como todo el mundo creía comprender los riesgos, la complejidad del sistema creció hasta volverse incontrolable."           (Rebelión, 20/09/2012Alberto SiciliaPúblico.es)

13.2.12

La doctrina del 'shock', de Naomi Klein, explicada en un vídeo


La doctrina del shock, documental completo 





Basado en el libro de Noami Klein: "la doctrina del Shock", narra la forma en la que los llamados "chicago boys" de milton friedman, utilizaron el descubrimiento de los electroshock de la psicología para borrar los recuerdos y regresar al sujeto a un estado infantil, y poder reescribir su historia, lo trasladan al contexto socio económico de los países en vías de desarrollo, para propinar shocks económicos (alza de impuestos, eliminación de subsidios y políticas sociales, aumento de precios, etc.) y así, permitir mejor saquear los recursos naturales y enriquecer a las trasnacionales.

You Tube: http://youtu.be/gP591bZNc0I

31.5.11

"La economía no es una ciencia, porque fue incapaz de predecir el colapso financiero, que es lo que hace una ciencia con la materia que le compete"

"Economista, mezcla el cambio climático (fue uno de los muchos colaboradores del Panel Intergubernamental de Cambio Climático en los noventa) con la crisis económica:

"La economía no es una ciencia, porque fue incapaz de predecir el colapso financiero, que es lo que hace una ciencia con la materia que le compete. Por eso la teoría de la economía moderna se está fundiendo".(WOODROW CLARK: "La economía no es una ciencia: no predijo el colapso". El País, 28/05/2011, última)

28.1.11

Solución a la crisis: socialismo... y energías renovables

"Las crisis de deuda existen desde hace mucho: Altvater muestra cómo los créditos de dólares baratos en los años setenta condujeron al enorme endeudamiento del "Tercer Mundo" y cómo la deuda fue una razón importante en el desplome de los países del socialismo real. En los años noventa le tocó el turno a las naciones emergentes y hoy las crisis ha alcanzado al corazón del capitalismo. (...)

Los límites del crecimiento son una razón de peso por la que Altvater no cree en las bombas de inflado a partir de las recetas de John Maynard Keynes de los años treinta. Él arguye entre otras razones la interconexión, cada vez mayor, entre los mercados laboral y financiero, por lo que ningún país es ya autónomo en el diseño de su política monetaria.

Más "paños calientes al sistema" sólo conseguirían agravar los problemas ecológicos y sociales. Tampoco la idea de un nuevo Green New Deal, que debería traer un nuevo crecimiento merced a nuevas tecnologías ecológicas, convence a Altvater: sus representantes tienen una "ingenua confianza elemental en las capacidad de funcionamiento y reforma del sistema mundial capitalista."

Se necesita el socialismo, dice Altvater. Con ello no quiere decir un "regreso a la Unión Soviética": "A diferencia del socialismo del siglo XX, el socialismo del siglo XXI debe poner en el centro de la cuestión la ecología social." También rechaza la planificación central: "demasiado complicada, demasiado burocrática y demasiado autoritaria".

Se aspira a un sistema económico sin crecimiento, beneficio ni tasas de retorno. ¿Cómo llegar a él? Altvater no ha elaborado ningún plan de acción, pero sin embargo señala una dirección: protección y recuperación de las propiedades comunales como el agua, el suelo y la educación, economía cooperativa y regulación de los mercados financieros.

Altvater es realista cuando afirma que no hay una revolución a la vista. Lo que se necesita no obstante son "transformaciones revolucionarias" hacia las energías renovables. Por sí, solamente esto poco cambiaría: "Las energías renovables son más lentas, no permiten la enorme aceleración de todos los procesos en el trabajo y en la vida como era posible con las energías fósiles.

" Los movimientos sociales y el estado pueden ser complementarios en esta labor: "Si las inversiones ecológicas y sociales útiles no comportan el suficiente beneficio y en consecuencia no se aplican, entonces es la mano visible quien debe aplicarlas."(...)

Con todo, ¿cómo logramos una mayoría? El autor no proporciona ninguna respuesta. El último capítulo, el referido a los objetivos, es un esbozo, y en él Altvater cita al recientemente fallecido historiador Tony Judt: "cuanto más perfecta es la solución, más horribles sus consecuencias." Procesos abiertos y democráticos en vez de un Comité Central: ésta es una de las más importantes lecciones del siglo XX." (Sin Permiso, 23/01/2011, citando a “El gran crack”, o cuando el cielo toca techo.' Sobre el último libro de Elmar Altvater Bettina Dyttrich · Elmar Altvater)