8.4.21

Putin, Erdogan y las farmacéuticas humillan a la UE... Cuando termine la pandemia, deberemos afrontar el problema de nuestra propia decadencia, la pérdida de influencia y poder a nivel mundial de la antaño todopoderosa Unión Europea

 "(...)  Un videoclip de la reunión se volvió viral. 

Mostraba a Charles Michel tomando asiento junto a Erdogan, obligando a Ursula von der Leyen a sentarse en el sofá frente al ministro de Relaciones Exteriores de Turquía. Los símbolos hablan más que las palabras, especialmente en países como Turquía. 

Lo mismo es cierto para la foto oficial en la que los dos líderes de la UE sonrieron, mientras que Erdogan parecía que solo quería terminar con todo. Si la UE no sabe cómo hablar en imágenes, es mejor que celebre reuniones a puerta cerrada. 

 Puede que Erdogan no sea Sergey Lavrov, pero la disposición de sus asientos fue suficiente para mostrar la brecha entre el Consejo Europeo y la Comisión, y el dominio masculino sobre una líder femenina. La preocupación de la UE por la salida de Turquía de la Convención de Estambul sobre Discriminación y Violencia contra la Mujer de repente perdió fuerza. (...)"           (Wolfgang Münchau , Eurointelligence, 07/04/21

 

"(...) La Unión Europea, aquel sueño común, inalcanzable durante décadas para generaciones de españoles que la miraban anhelantes, como el único horizonte posible de progreso y felicidad, se ha convertido en otra víctima colateral de la covid. (...)

Los europeos hemos visto cómo, siendo la Unión más grande y poderosa, otros países nos han aventajado en todo mientras nuestras autoridades daban vueltas y más vueltas a la seguridad de AstraZeneca o a la autorización de vacunas nuevas. 

Cuando termine la pandemia, deberemos afrontar el problema de nuestra propia decadencia, la pérdida de influencia y poder a nivel mundial de la antaño todopoderosa Unión Europea."                (Almudena Grandes, El País, 05/04/21)

 

"(...) El viaje a Moscú de Josep Borrell, alto representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, ha sido una bofetada para los Veintisiete. 

Humillado por Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso, que incluso señaló el caso de los líderes del ‘procés’ huidos o juzgados para compararlos con Alekséi Navalny, líder opositor encarcelado tras haber sufrido un intento de asesinato, el jefe de la diplomacia europea ha certificado que las relaciones se encuentran en su punto más bajo.

El episodio puede haber generado muchas emociones en las capitales: enfado, impotencia, desesperación. Pero no sorpresa. El alto representante sabía perfectamente dónde se metía. Rusia disfruta con la ridiculización de sus rivales (...)"              (Nacho Alarcón, El Confidencial, 09/02/21)

No hay comentarios: