" (...) El
relato de la derecha es que el país se está recuperando gracias a las
políticas del gobierno y que los votantes no deberían arruinar el
progreso generando inestabilidad política (esto es, votando a una
alternativa de izquierda). Un relato en cierto modo más extendido saca
una lección simple de Grecia: desafiar a las autoridades europeas es
contraproducente y no hay alternativas al actual programa económico y al
desempleo masivo.
Estos relatos son erróneos. Aunque la economía española creció un 3,2%
en 2015, la parte del crecimiento que se puede atribuir al éxito de las
políticas de austeridad es pequeña o incluso nula. El gobierno ha
seguido una política de 'devaluación interna': ya que España no puede
devaluar directamente el euro, puedo hacerlo efectivamente más barato
reduciendo los precios y salarios internos.
Esta devaluación se ha llevado a cabo a través de políticas que han
generado recesión y un desempleo creciente, con la esperanza de que las
exportaciones reaviven la economía. Sin embargo, la mayor parte del
crecimiento reciente no viene de las exportaciones netas, sino de la
relajación de la austeridad presupuestaria así como de la caída de los
precios del petróleo (que permite a los consumidores contar con más
dinero para gastar) y de la flexibilización cuantitativa del BCE (que
reduce los tipos de interés).
España es la cuarta economía más grande de la Eurozona. No opera bajo un
acuerdo de préstamo europeo o del FMI que la obligue a sabotear su
propia economía. Sería significativamente más arriesgado, financiera y
políticamente, para el BCE intentar bloquear el sistema bancario
español, como hizo con Grecia.
Y hay caminos hacia el pleno empleo y el
progreso social en los que un gobierno español resuelto podría
embarcarse manteniéndose dentro del euro. Algunos de éstos pueden verse
en el programa económico de Podemos.
Por estas razones, Podemos ha dejado claro que seguirá su programa
económico dentro de la Eurozona. Esto tiene sentido, dadas las graves
dificultades políticas actuales para cualquier gobierno que siquiera
proponga salirse del euro.
Sin embargo, desde un punto de vista
puramente económico, abandonar el euro sería el camino más rápido hacia
el pleno empleo y el retorno a una creciente mejora en nivel de vida de
la mayoría. (...)
El FMI estima que el desempleo se mantendrá en el 16-17% cuando España alcance su plenitud productiva dentro de unos años. En otras palabras, este es el mejor escenario que puede alcanzar. Incluso para toda la Eurozona, el pronóstico de desempleo es de más de un 9% en 2020, cuando se prevé que la economía llegue a la plenitud de su producción potencial.
Las autoridades europeas están intentando crear una nueva imagen del desempleo de masas, un Estado de bienestar reducido y un empeoramiento de la distribución de la renta como nueva norma para Europa, al igual que los salarios estancados y la desigualdad creciente se convirtieron en norma en la economía estadounidense desde los años 80. (...)
Son, precisamente, sus propias políticas y el daño que resulta de ellas lo que ha llevado, por ejemplo, a los trabajadores franceses a votar al Frente Nacional
No hay ningún motivo económico para que los europeos se rindan a la agenda política que ya les ha sometido al fracaso económico prolongado.
Pero para rechazar tal programa, necesitarán gobiernos progresistas suficientemente fuertes para implementar alternativas prácticas a nivel nacional. Será una carrera contrarreloj ver si estos esfuerzos pueden tener éxito antes de que se produzca un mayor daño estructural. " (Mark Weisbrot, El Economista, en Jaque al neoliberalismo, 12/03/16)
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