"(...) Según datos del INE y del Ministerio de Agricultura, los precios percibidos por los agricultores han subido un 31,3% en junio de 2022 con respecto al mismo mes del año anterior. No obstante, unos mayores ingresos no implican que se estén enriqueciendo, puesto que los costes de producción a los que se enfrentan también han aumentado de forma considerable.
Daniel Trenado (32 años), agricultor extremeño desde hace cinco, saca las cuentas: “Un cerealista suele calcular alrededor de 40.000 euros de gasto para empezar una cosecha de 100 hectáreas de secano y un agricultor de fruta en torno a los 100.000 euros para cubrir 35 hectáreas”. Pero la inflación ha hecho que esas cantidades hayan quedado muy desfasadas: el gasoil y el acero han subido hasta un 150% y los fertilizantes un 300%, por lo que un productor tiene que poner sobre la mesa mucho más dinero, advierte. (...)
“En octubre, puedes sembrar trigo e incurrir en gastos muy altos, con la esperanza de que al terminar la cosecha recuperes lo que has gastado. Pero cuando llega junio puede que la tonelada ya no valga 340 euros como antes, sino la mitad. Las cuentas no salen y pierdes mucho dinero”, agrega. Ante la incertidumbre, varios agricultores optan por dejar descansar una porción de su tierra para no arriesgarse. “Si tienes 100 hectáreas de cereales, siembras solo 20 y cobras una subvención también para la parcela que se queda en barbecho, según prevé la Política Agraria Común (PAC). Con eso a lo mejor te puedes sustentar”, zanja el productor.
Para evitar que los agricultores trabajen a pérdidas, el Gobierno aprobó la ley de la cadena alimentaria, que entró en vigor el pasado mes de diciembre. Una norma que, según Trenado, hace aguas. “Nadie fija adecuadamente cuáles son los costes de producción y nadie inspecciona los contratos para comprobar que la norma se cumpla”, asegura. (...)
El ajo y el melón también sufren grandes variaciones de precio del campo a la mesa, del 743% y del 505%, respectivamente.
Andrés Góngora, responsable del sector de fruta y hortalizas de COAG considera que en los productos hortofrutícolas es donde más se percibe el diferencial de coste entre el origen y el destino. Algo sorprendente, a su juicio, puesto que no están supeditados a ninguna transformación industrial, como el aceite o la leche. Los precios que percibe el agricultor se construyen desde arriba para abajo, señala Pedro Barato, presidente de la Asociación Agraria de los Jóvenes Agricultores (Asaja). “La distribución marca su margen de ganancia, luego le toca a la industria y al final al agricultor. La presión que se ejerce sobre el productor es altísima y la rentabilidad muy baja”, apunta.
Sobre el papel, los precios en origen suben cuando hay escasez y se derrumban cuando la cosecha es abundante. “El problema es que cuando los precios en el campo son altos, los supermercados siguen elevándolos a su vez, mientras que cuando son bajos, ese descenso no se repercute al consumidor. En las tiendas, los precios suben como un cohete, pero bajan como una pluma”, afirma Góngora. Al mantener los costes muy altos, los puntos de venta no fomentan el consumo y generan un tapón en origen, porque los consumidores compran a cuentagotas, asevera el coordinador de COAG. “Así, se acumula el producto en el campo y durante el resto de la campaña los distribuidores se lo pueden llevar con un coste más bajo”, zanja. (...)
La escalada de precios se arrastra hasta la mesa del consumidor, que ya pone en marcha comportamientos típicos de contención de gasto,
según percibe el sector. Muchos clientes acuden a las tiendas con más
frecuencia, pero su tique medio disminuye. La Organización de
Consumidores y Usuarios (OCU) ha calculado que las familias españolas
afrontarán este año un sobrecoste de más de 830 euros en el gasto anual
de alimentación. Los huevos, el aceite y la harina destacan entre los
productos que más han inflado su coste, entre un 40% y un 50%. Algunas
hortalizas también han experimentado importantes subidas, como las
berenjenas (38,1%), los calabacines (34,9%) y los limones (25,3%). Y la
OCU alerta: el escenario no parece que vaya a mejorar en el corto plazo.
La espiral alcista de precios sigue apretando." (Mateo Allievi, El País, 15/08/22)
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