17.5.16

Hay que alterar por completo el orden de la UE, lo que sólo acontecerá por la fuerza: utilizando el “impago de la deuda como un arma política”. Esta “estrategia del choque” debe tener a Francia como agente necesario

"(...) para Frédéric Lordon el contexto de sobreendeudamiento generalizado de todos los agentes, causado por el neoliberalismo, obliga a buscar fórmulas para conseguir que estos se deshagan de toda esa enorme deuda. 

Para tal fin, el “partido de los deudores” debe hacer frente al “partido de los acreedores” de una manera decidida, y esta no es otra que instaurando “tipos de interés soberanos equivalentes a los que los bancos centrales otorgan graciosamente a los bancos privados para mantenerlos a flote”. 

Para que esto suceda, antes hay que alterar por completo el orden de la Unión Europea; algo que sólo acontecerá por la fuerza, es decir, utilizando el “impago de la deuda como un arma política”.

Esta estrategia pasaría por las siguientes fases: suspensión del pago de la deuda soberana, reactivación del banco central nacional, devaluación y, finalmente, recuperación del control sobre el sector bancario y los capitales. “En situación de sobreendeudamiento histórico”, apunta Lordon, “no hay más opción que el ajuste estructural al servicio de los acreedores o su ruina [...] 

Que cada cual escoja su bando y diga claramente por cuál de las dos opciones se inclina”. Lo que se propone en el libro es una “estrategia del choque” en la que “no se trata de hacer política económica en el sentido clásico y apacible de la expresión sino de derribar estructuras”; así, la salida del euro contribuye a derribar las finanzas, “el meollo del capital”.

Para el autor, que está convencido de que la Unión Europea no podrá sobrevivir si Alemania no cambia radicalmente su posición aceptando lo que nunca quiso contemplar, este cambio pasaría por aceptar el fin da independencia del BCE, permitir la creación monetaria en beneficio de los Estados, renunciar al dogma del equilibrio fiscal estructural, controlar los capitales, etc. 

De ahí que esta “estrategia del choque” tenga en Francia al agente necesario. El país galo, dice Lordon, debe renunciar a alimentar el mito del eje franco-alemán y estar dispuesto a confrontarse con Alemania.  (...)

En su propuesta “Por una moneda común”, Lordon deja claro que su “repliegue nacional” no se debe a ningún tipo de atavismo. Él es favorable a la creación de espacios supranacionales, pero parte del hecho de que no va a surgir un “fantasmagórico movimiento social de masas europeo impecablemente coordinado” que “en un fin de semana histórico levante desde sus cimientos un nuevo edificio europeo”; caricatura de movimiento de masas constituyente que, se podría argumentar, tampoco se ha producido en la historia reciente de los Estados-nación europeos. 

Este apriori le lleva a proponer la vuelta “a la casilla de salida de las monedas nacionales” como paso previo cara a “otra forma de común monetario europeo”; un común monetario que, probablemente, esté menos integrado que la Eurozona, cuente con menos adhesiones y deje fuera, por propia decisión, a Alemania; pero un común monetario que, para el autor de La chapuza. Moneda europea y soberanía democrática, habría que explorar."

(Reseña del libro de fréderic Lordon: 'La chapuza. Moneda europea y soberanía monetaria', en Mientras tanto)

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