"(...) para
Frédéric Lordon el contexto de sobreendeudamiento generalizado de todos
los agentes, causado por el neoliberalismo, obliga a buscar fórmulas
para conseguir que estos se deshagan de toda esa enorme deuda.
Para tal
fin, el “partido de los deudores” debe hacer frente al “partido de los
acreedores” de una manera decidida, y esta no es otra que instaurando
“tipos de interés soberanos equivalentes a los que los bancos centrales
otorgan graciosamente a los bancos privados para mantenerlos a flote”.
Para que esto suceda, antes hay que alterar por completo el orden de la
Unión Europea; algo que sólo acontecerá por la fuerza, es decir,
utilizando el “impago de la deuda como un arma política”.
Esta estrategia pasaría por las siguientes fases: suspensión del pago
de la deuda soberana, reactivación del banco central nacional,
devaluación y, finalmente, recuperación del control sobre el sector
bancario y los capitales. “En situación de sobreendeudamiento
histórico”, apunta Lordon, “no hay más opción que el ajuste estructural
al servicio de los acreedores o su ruina [...]
Que cada cual escoja su
bando y diga claramente por cuál de las dos opciones se inclina”. Lo que
se propone en el libro es una “estrategia del choque” en la que “no se
trata de hacer política económica en el sentido clásico y apacible de la
expresión sino de derribar estructuras”; así, la salida del euro
contribuye a derribar las finanzas, “el meollo del capital”.
Para el autor, que está convencido de que la Unión Europea no podrá
sobrevivir si Alemania no cambia radicalmente su posición aceptando lo
que nunca quiso contemplar, este cambio pasaría por aceptar el fin da
independencia del BCE, permitir la creación monetaria en beneficio de
los Estados, renunciar al dogma del equilibrio fiscal estructural,
controlar los capitales, etc.
De ahí que esta “estrategia del choque”
tenga en Francia al agente necesario. El país galo, dice Lordon, debe
renunciar a alimentar el mito del eje franco-alemán y estar dispuesto a
confrontarse con Alemania. (...)
En
su propuesta “Por una moneda común”, Lordon deja claro que su
“repliegue nacional” no se debe a ningún tipo de atavismo. Él es
favorable a la creación de espacios supranacionales, pero parte del
hecho de que no va a surgir un “fantasmagórico movimiento social de
masas europeo impecablemente coordinado” que “en un fin de semana
histórico levante desde sus cimientos un nuevo edificio europeo”;
caricatura de movimiento de masas constituyente que, se podría
argumentar, tampoco se ha producido en la historia reciente de los
Estados-nación europeos.
Este apriori le lleva a proponer la vuelta “a
la casilla de salida de las monedas nacionales” como paso previo cara a
“otra forma de común monetario europeo”; un común monetario que,
probablemente, esté menos integrado que la Eurozona, cuente con menos
adhesiones y deje fuera, por propia decisión, a Alemania; pero un común
monetario que, para el autor de La chapuza. Moneda europea y soberanía
democrática, habría que explorar."
(Reseña del libro de fréderic Lordon: 'La chapuza. Moneda europea y soberanía monetaria', en Mientras tanto)
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