7.6.16

El excesivo peso de la deuda en las cuentas del sur de la eurozona impede que se consolide la recuperación

"Desde hace unas semanas, fuentes generalmente bien informadas hablan de avances en la resolución de una de las secuelas más graves de la crisis, el problema de la deuda europea. 

Hay un consenso general, entre los observadores que no son parte interesada, sobre el daño que causa el excesivo peso de la deuda en las cuentas del sur de la eurozona: contribuye a impedir que se consolide la recuperación y condena el mercado de capitales de la eurozona a sufrir una volatilidad mayor de lo deseable.  (...)

No cabe duda de que la gestión de la crisis casi desde sus inicios ha sido muy mala. Estimaciones cuantitativas realizadas para Estados Unidos llevan a concluir que si en la eurozona la crisis ha ido mucho peor que allí, ello se debe al menor acierto en las políticas aplicadas. 

 Los motivos de esas diferencias residen no tanto en las políticas –que, desde luego, fueron mucho más acertadas en EE.UU. que aquí– como en las razones que las inspiraron: en la ­eurozona, en particular, se tardó más en reconocer la gravedad de la crisis; se quiso imponer un diagnóstico único, el que encajaba con el caso de Grecia, a otros países de la periferia, y las políticas impuestas estaban dirigidas sobre todo a sal­vaguardar los intereses inmediatos de los grandes acreedores hasta donde aguantara la eurozona, cuando hubiera debido ser al revés.

En el diseño de esas políticas ha tenido un papel principal Alemania. (...)

Quizá lo que más daño ha hecho haya sido el empeño en justificar políticas inspiradas en intereses nacionales por principios a los que se suponía validez universal: es verdad, hay que pagar las deudas, pero también lo es que hay que esperar a que el deudor esté en disposición de pagarlas.

 Además, pueden concurrir circunstancias excepcionales que hagan inevitable una condonación de parte de la deuda, y la historia nos enseña que ninguna crisis financiera se ha saldado sin alguna forma de reestructuración de la deuda.

 Alemania ha estado desempeñando el papel del servidor ingrato del evangelio, que ahoga a su deudor cuando acaba de ser perdonado por su acreedor: porque a nadie como a Alemania le ha sido perdonada tanta deuda en la historia reciente. (...)

Quizá la lección más importante es que la eurozona, y Europa, no sobrevivirán sin un elemento de generosidad, porque es la falta de generosidad, en el fondo, lo que la ha llevado a donde está.(...)"                 (Tormentas de verano, de Alfredo Pastor, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 24/05/16)

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