"(...) España es un ejemplo claro que explica como cuando se abandona la austeridad y se incrementa el déficit estructural, en una fase de desapalancamiento privado, el crecimiento económico vuelve a emerger. Eso es lo que ha pasado en el período 2014-2015.
Pero ahondemos más en esta lacra académica y mediática, tan
generosamente regada, que nos invade, y que tanto daño nos inflige.
Es evidente que no hay recuperación alguna. Lo dicen todos los organismos multilaterales. La mezcla de políticas económicas ha fracasado. Se optó por las recomendaciones surgidas de una reinterpretación neoconservadora de la Gran Depresión, bajo esa gran mentira de Milton Friedman y Ana Schwartz
de que fue la política monetaria quien sacó a los Estados Unidos de la
Gran Depresión.
Expansión monetaria, restricción fiscal y devaluación
salarial era su lema. Y de esas falsas mentiras estos lodos: deflación
salarial, inflación de activos, endeudamiento global, desigualdades,
fragilidad del sistema bancario, ausencia de inversión productiva, caída
de la productividad, descenso del crecimiento potencial,… (...)
La pregunta que surge es inmediata, ¿por qué neoconservadores, neoliberales, economistas neoclásicos, élites económicas, medios de comunicación tienen tanta aversión al uso de la política fiscal? Como detallamos en su momento, Michal Kalecki ya en 1943 en Political Aspects of Full Employment exponía tres razones por las que "a los hombres de negocio" o a las élites no les gustaba, y sigue sin gustarles, la idea de utilizar la política fiscal como instrumento de política económica.
Ahí va la primera. Un sistema sin una política fiscal activa
significativa supone colocar en el asiento del conductor a los hombres
de negocios (...) Pero es que además, en segundo lugar, el gasto público pone en tela
de juicio un principio moral de la mayor importancia para la élite: “Los
fundamentos de la ética capitalista requieren que te ganarás el pan con
el sudor -a menos que tengas los medios privados suficientes-”.
Finalmente, y quizás la más importante, a los hombres de negocio no
les gustan las consecuencias del mantenimiento del pleno empleo a largo
plazo. “Bajo un régimen de pleno empleo permanente, el miedo dejaría de
desempeñar su papel como medida disciplinaria…(...)
El problema no es la austeridad. La batalla es de mayor
calado. Se trata de determinar si el sector público tiene o no un papel
en la economía, de mantener el “estado de bienestar”, de tener
prestaciones sociales o leyes de pobres, de tener un buen sistema
laboral o el modelo chino que parece que tanto le gusta a Joan Rosell.
Los defensores de la austeridad intentan cambiar el modelo social, privatizar todo -incluida la sanidad y la educación-, forrarse a nuestra costa.
Y para ello el papel de ciertos “expertos” es clave, porque al
manipular y ocultar el origen de la crisis permiten que esta agenda se
alcance, aun a costa de los ciudadanos. Puro Totalitarismo Invertido." (Juan Laborda, Vox Populi, 21/05/16)
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