"(...) Summers advierte sobre “un estancamiento secular”. En otras
palabras, el crecimiento anémico nos acompañará durante mucho tiempo.
Sus avisos se basaban en el hecho de que no existe una verdadera acción
política para crear estímulos y que “en un mundo que está a apenas un
gran shock de una recesión global, muy poco fue decidido sobre como
estimular la demanda.
Los banqueros centrales comunicaron el sentimiento
de que poco más pueden hacer para fortalecer el crecimiento o
incrementar la inflación”.
Summers comentaba así la última reunión de Ministros de Finanzas del
G20 (Feb.26), donde no pudieron ponerse de acuerdo sobre ninguna acción
concluyendo con una declaración que “los mercados se están preocupando
demasiado”. (...)
El rígido ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, hizo bloquear
la propuesta para el estímulo de las reformas, defendida por el
Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, insistiendo en que
ahora es el momento sólo para las reformas estructurales y no para una
política fiscal y monetaria de estímulo. El caso de Grecia estaba
presente en la mente de todos. (...)
Alemania no puede ignorar que no es una receta para el futuro eso de
seguir siendo una isla de prosperidad en una región que les proporciona
un superávit constante en su balanza comercial y una fuente permanente
de ingresos de coste inferior que pedir dinero prestado por su
diferencial positivo con otros países europeos.
Si la zona euro continúa con una índice de crecimiento anémico y una
muy baja tasa de inflación, el estancamiento se asentará por un largo
tiempo. Es fácil predicar reformas económicas, pero de acuerdo con la
Unión Europea, Estados Unidos, China, los BRICS, y todos los demás,
Alemania debería utilizar su superávit al menos para invertir en costos
estructurales, como infraestructuras, para así impulsar el crecimiento.
En cambio, el Gobierno alemán mantiene firmemente sus beneficios y
considera que su destino no tiene nada que ver con el de los otros. Está
lista para empujar a la Unión Europea para desembolsar 6.000 millones
de euros a Turquía para mantener a los refugiados fuera hasta a volver a
abrir la puerta a admisión, algo hasta ahora rechazado por la población
alemana.
La brecha Norte-Sur de Europa no es sólo el resultado de la falta de
disciplina del Sur: es también el resultado de que el mayor país
europeo, cada vez más mira sólo a sus intereses inmediatos.
La visión de Summers parece cada vez más realista. (...)
El comercio, un indicador económico vital, ha estado estancado
durante los últimos cinco años. Todo esto forma un conjunto de datos
sin precedentes.
El debate sobre las reformas estructurales en comparación con los
estímulos económicos y financieros parece un callejón sin salida, que
está paralizando la comunidad internacional. ¿Qué pasa si “el principal
choque producido por una recesión global” proviene ahora de la parálisis
europea? Estamos entrando en la cuarta revolución industrial, aquella
en la que los robots sustituirán a los trabajadores.
Según el último libro de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico
Mundial de Davos, en una década los robots representarán el 52% de la
producción industrial, por encima de su actual 12%. Esto aumentará la
concentración de la riqueza y la desigualdad social.
El debate sobre nuestro futuro simplemente no existe en los círculos
políticos. Lo que ahora discutimos es sobre las cuentas de ahorro…" (Roberto Savio – ALAI, América Latina en Movimiento, en Attac España, 25/03/16)
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