15.4.16

Un plan para salvar a Europa de la destrucción, con tres vías

"(...) Holland no puede con la hegemonía alemana que ha impuesto la austeridad desde el inicio de la crisis. 

"Lo que tenemos ahora [la austeridad] es una injusticia absoluta y podría destrozar la UE por completo", dice parafraseando la idea de Adam Smith de que una sociedad puede sobrevivir un tiempo con cierto nivel de injusticia, pero la injusticia absoluta la destruirá por completo.

 Este economista asegura sin embargo que aún se puede salvar el barco y él sabe cómo hacerlo: con bonos emitidos por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), que no requieren crear nuevas instituciones y no cuentan en la deuda nacional .(...)

 "El gasto público sostiene al sector privado", afirma, y repasa por ejemplo cómo los hospitales públicos en realidad están construido por empresas privadas, igual que todo su equipamiento o los medicamentos que se utilizan. Inversión pública que genera ingresos privados que a su vez genera empleo y beneficios públicos a través de impuestos, como explicaba Keynes. 

También recurre a los estudios sobre psicología infantil de Melanie Klein sobre la "identificación proyectiva" y al libro de Friedrich Nietzsche The Genealogy of Morality para explicar que en "esta Europa en crisis Alemania por primera vez ha sido capaz de desplazar -es muy difícil negarlo- los horrores del holocausto". 

"Lo ha ido moviendo de la agenda y ha logrado hacer esta identificación proyectiva de que es virtuosa y la culpa de la crisis es del resto. Esto está relacionado con la palabra Schuld, que en alemán y neerlandés significa deuda y culpa". Como contaba Nietzsche en su libro, en la Edad Media, si un deudor no podía pagar a su acreedor, este le castigaba brutalmente por esa deuda-culpa. 

"Eso, de alguna forma, puede ser una descripción periodística actual de lo que Wolfgang Schäuble y Jeroen Dijsselbloem le hicieron a Syriza. No les interesaban las negociaciones. Dijsselbloem, que se supone que es un socialdemócrata, se negó a hablar de la modesta propuesta".  (...)

LA "MODESTA PROPUESTA"

Una modesta propuesta para resolver la crisis de la zona euro es un plan que firmó junto al exministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis -y la colaboración de James K. Galbraith-, aunque como él mismo confiesa, ni "Yanis" ni él son modestos. 

Dentro del paquete de cuatro medidas que plantean, está su propuesta de impulsar la recuperación mediante eurobonos del BEI, a modo de remake europeo del New Deal de Franklin D. Roosevelt. Por su experiencia de asesor se ha dado cuenta de que muchos ministros de finanzas no saben que tienen esa posibilidad para pedir crédito y financiar áreas como la educación, sanidad, medio ambiente, regeneración urbana (lo cual puede significar cualquier cosa, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad urbana) y la tecnología sin que se les acumule en la deuda nacional. 

Cuando él se enteró de este detalle -porque se lo contó el propio director del BEI-, fue "como haber encontrado oro, pero sin tener que usarlo para respaldar una moneda o la recuperación europea. Pero no lo publicitaban. Los bancos centrales lo saben, pero si llega un gobierno radical o progresista, no le cuentan al ministro: "Oye, ¿sabes que si pides al BEI no te cuenta en la deuda nacional?  (...)

El New Deal a la europea es una idea que Holland defiende desde que en noviembre de 1993 publicó un informe encargado por Delors como base para su Libro Blanco para el Crecimiento, la Competitividad, y el Empleo. Con un equipo de 16 personas desarrollaró un plan para crear 12 millones de empleos -cuando entonces el paro registrado en la UE de 12 Estados miembro era de 17 millones-. Consistía en tres vías: 

"Primera, inversión social financiada por bonos que no cuentan para la deuda nacional; 
segunda, reducción de las horas de trabajo como un derecho ciudadano europeo; y 
tercera, empleo intensivo en el sector social, lo que significa más profesores y clases más pequeñas, más personal sanitario y menores listas de espera".

"Algunos alemanes me han preguntado: ¿y si cae el BEI? ¡Qué pregunta más idiota! No ha quebrado nunca desde 1958. ¿Qué más pruebas hacen falta? Tiene una calificación de triple A y más de dos tercios de todos los recursos de la Comisión".  (...)"                 (Gloria Rodríguez-Pina, Huff Post, 10/04/16)

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