"Habréis oído a determinado partido político repetir hasta la saciedad que “hay que decidir si queremos ser como Dinamarca o como Venezuela” (...)
¿Qué políticas habría que hacer para acercarse a uno u otro modelo? ¿Cuáles son las diferencias entre estos dos países? (...)
Dinamarca es el país con la presión fiscal más alta de toda la OCDE
(50,9%, datos de 2014), que representa 17 puntos y medio más que la de
España (33,2%), mientras que su gasto público es del 56% frente al 44,5%
de España.
Para contextualizar bien el dato; esto implicaría grosso
modo que España debería ingresar 175.000 millones de euros más para que
el estado tuviese los mismos recursos económicos respecto a su PIB que
Dinamarca y gastar 115.000 millones de euros más para equiparar su gasto
público al del país nórdico. (...)
Dejadme profundizar un poco más en la realidad impositiva danesa. El
tipo máximo de IRPF de Dinamarca es del 59% (frente al 45% de España),
pero no solo eso es que en Dinamarca todo el mundo paga IRPF
independientemente de sus ingresos.
El tipo de IVA es del 25% y no hay
tramos (España tiene tres: 21%,10% y 4%), y tan solo unos pocos
productos y servicios que están exentos de IVA. El impuesto sobre el
ahorro (intereses y dividendos) tiene un tramo máximo del 42% frente al
23% de España. Además hay muchísimos impuestos especiales, de carácter
medioambiental, sobre propiedades, etc.
Ahora comparemos estos datos con los de Venezuela. ¿Sabéis cuál es la
presión fiscal en Venezuela? El 18,2%, no sólo casi la tercera parte de
la Dinamarca sino casi la mitad que la de España. Para contextualizar
bien este dato: La presión fiscal de un semi-paraíso fiscal como Suiza
está alrededor del 30%, la de Brasil o Argentina sobre el 32% ¡Hasta
Chile tiene más presión fiscal (19,8%)!
Por otro lado el gasto público
del estado venezolano es del 31,5% (dato de 2013), no solo casi la mitad
del de Dinamarca o 13 puntos por debajo del de España, sino inferior al
gasto público de los EEUU (35,7%), Brasil (40%), Argentina (38%),
Ecuador (44%), Japón (40,5%), Israel (40,8%) o la práctica totalidad de
países de la OCDE menos Chile (25%) y México (28%).
Respecto a impuestos, el tipo máximo de IRPF (ISLR) en Venezuela es del 34%
(Dinamarca 59%, España 45-48%) y, además, contiene todo tipo de
deducciones sobre gastos médicos, dinero destinado a primera vivienda
(hipoteca o alquiler) o cuotas de enseñanza.
El impuesto de sociedades
también es de este 34%, algo mayor que el de los países europeos pero
similar e incluso inferior al de países como Japón o EEUU. Intereses y
dividendos también cotizan a este 34%, excepto para la actividades
relacionadas con la explotación de hidrocarburos que es el 50%. El IVA
es muy bajo para parámetros europeos, el 12% (25% Dinamarca) y las
cotizaciones sociales del empleador (11-13%) y del empleado (4,5%) son
inferiores a las de España.
Otro dato muy interesante es el de los empleados públicos en cada país.
El 32% de los trabajadores en Dinamarca son empleados públicos, la
tercera parte del total. Esto es algo muy habitual en las economías
nórdicas como se puede ver en los datos de Noruega (34%), Suecia (26%) o
Finlandia (24,5%).
España, en cambio, tiene un 13,8% de la población
trabajando para el estado. Por otro lado, el porcentaje de empleados
públicos en Venezuela está alrededor del 17,5%, tasas parecidas a las de
Argentina y Uruguay aunque mayores al resto de países de la región
(menos del 10%), y en cualquier caso mucho más bajas que las de los
países nórdicos europeos o la propia Francia. (...)
Más datos: En Dinamarca la prestación por desempleo es de 2 años
(como en España) y, cuando acaba, hay subsidios condicionados a la
asistencia a cursos de formación. En Venezuela la prestación por
desempleo son como máximo 5 meses. Respecto a sanidad y educación en
ambos países es gratuita, también para la enseñanza universitaria (algo
que no pasa en España).
También es interesante comparar los sistemas de pensiones de ambos
países. Dinamarca tiene un sistema de pensiones de dos pilares. El
primero es la folkenpension, una pensión básica que está
relacionada con el salario medio del país (alrededor del 17-18% del
salario medio) y que se cobra por el mero hecho de haber sido residente
en el país durante 40 años (si no se ha estado ese tiempo se cobra
proporcionalmente al tiempo que se ha residido), no estando relacionada
con la cotización.
El segundo pilar es un sistema de capitalización
individual público (ATP) sostenido con las cotizaciones de empleado
(1/3) y empleador (2/3). Para quienes no tengan un ATP o no lleguen a un
importe mínimo, el estado complementa la pensión básica con un
complemento (pensionstillaeg). Entre la folkenpension y la pensionstillaeg,
se ingresan más de 1.000€ de pensión mínima mensual.
Adicionalmente,
hay suplementos para gastos médicos (helbredstilaeg, que cubre prótesis,
gafas, etc), calefacción (varmetillaeg) e incluso un complemento adicional (personligttillaeg) para casos de especial vulnerabilidad (pagar caras medicaciones, por ejemplo). Para acceder a la folkenpension se tiene que haber cumplido los 65 años y para la pensionstillaeg (o la ATP) 67.
En Venezuela hay una pensión base mínima para todos los pensionistas
más otra proporcional a lo cotizado (30% del salario de referencia si se
han cotizado 15 años, más un 1% cada año que supere esos 15 años)
basada en un sistema de reparto sostenido con cotizaciones sociales. La
pensión base, en cualquier caso, se equiparó al salario mínimo hace unos
años.
Para acceder a la cotización solo hace falta 15 años cotizados y
haber cumplido 60 años (55 las mujeres). El sistema de pensiones
venezolano parece bastante generoso para los estándares de su país pero
esto tiene una explicación: El porcentaje de venezolanos de más de 65
años es el 5,6% (en Dinamarca es el 15%) y la esperanza de vida de 74
años (76,5 años en Dinamarca).
Resulta muy complicado mesurar el valor
de la pensión venezolana debido a la alta inflación y, sobre todo, a los
distintos tipos de cambio. (...)
Los impuestos, el gasto público, el estado del bienestar, la
cantidad de trabajadores públicos, la prestación por desempleo…Dinamarca
duplica y triplica a Venezuela en todos estos parámetros. Y
Dinamarca funciona mucho mejor que Venezuela, de la misma manera que
Noruega no está siendo especialmente afectada por la caída de los
ingresos del petróleo y en cambio Venezuela parece desmoronarse
económicamente.
Las diferencias, pues, que se busquen en otros sitios
(corrupción, políticas de fijación de precios para bienes de consumo
combinadas con alta inflación, existencia de varios tipos de cambio) y
no en las medidas económicas de carácter redistributivo.
En España tenemos partidos que proponen bajar el IRPF, bajar el IVA,
adelgazar la administración pública o recortar el gasto público. Otros
proponen subir los impuestos a las rentas más altas, contratar más
trabajadores públicos o aumentar el gasto público. Los primeros dicen
fijarse en Dinamarca y acusan a los segundos de querer ser como
Venezuela, aunque analizando los datos más bien parece que es al revés." (Pedro Fresco, Econonuestra, 07/04/16)
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