8.11.16

El consenso en las élites extractivas europeas sobre la austeridad es el trasfondo ideológico de la defensa de los intereses de la clase dominante... para poder privatizar todo

"(...) La austeridad ha fracasado. Los datos de la Comisión Europea muestran que para España en el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%. 

En un contexto de desapalancamiento del sector privado ello supuso una gravísima recesión económica y un aumento brutal del desempleo y de la pobreza, algo que parece que le da igual al señor Gross. 

Pero desde mediados de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido en el período 2014-2016. Como consecuencia, la economía se reactivó.

El instinto de clase

Desde sus orígenes la Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso. Se hizo caso omiso de informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros. 

Bajo estos precedentes, el consenso en las élites extractivas europeas sobre la austeridad no se basaba ni se basa en ninguna comprensión lógica del sistema monetario moderno e ignora deliberadamente muchas de las opciones reales que están a disposición de los gobiernos emisores de moneda “fiat”

El objetivo es seguir manteniendo comportamientos y estructuras institucionales que limitan las capacidades de gasto de los gobiernos. Se trata de restricciones voluntarias heredadas de los días del patrón oro, perpetuadas por la ideología de la economía de la corriente dominante para constreñir al gobierno y dotar de una mayor laxitud a la actividad delmercado privado

Los límites de deuda pública aceptados por los gobiernos son, en definitiva, un ejemplo clásico de restricción voluntaria.

Lo peor es el profundo trasfondo ideológico y de defensa de los intereses de la clase dominante que subyace detrás de la no utilización de la política fiscal como herramienta de política económica

Un sistema sin una política fiscal activa significativa proporciona a las élites un control indirecto sobre la política del gobierno. Pero además, a los defensores de la austeridad nunca les han gustado las consecuencias del mantenimiento del pleno empleo que a largo plazo que se puede conseguir mediante el uso de la política fiscal bajo la Teoría Monetaria Moderna

Bajo un régimen de pleno empleo permanente, el miedo dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. En realidad lo que intentan es mucho más sencillo, cambiar nuestro modelo social, privatizar todo -incluida la sanidad y la educación-, forrarse a nuestra costa, y ejercer un control sobre nuestras vidas a través del miedo permanente."              (Desde la heterodoxia, 28/08/16)

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