"(...) La austeridad ha fracasado. Los datos de la Comisión
Europea muestran que para España en el período 2010-2013 la política
fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó
desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%.
En un
contexto de desapalancamiento del sector privado ello supuso una
gravísima recesión económica y un aumento brutal del desempleo y de la
pobreza, algo que parece que le da igual al señor Gross.
Pero desde
mediados de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se
relajó. El déficit estructural ha crecido en el período 2014-2016. Como
consecuencia, la economía se reactivó.
El instinto de clase
Desde sus orígenes la Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso.
Se hizo caso omiso de informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall,
1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y
de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una
parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto,
unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros.
Bajo estos
precedentes, el consenso en las élites extractivas europeas sobre la austeridad
no se basaba ni se basa en ninguna comprensión lógica del sistema
monetario moderno e ignora deliberadamente muchas de las opciones reales
que están a disposición de los gobiernos emisores de moneda “fiat”.
El objetivo es seguir manteniendo comportamientos y estructuras institucionales que limitan las capacidades de gasto de los gobiernos. Se trata de restricciones voluntarias heredadas de los días del patrón oro, perpetuadas por la ideología de la economía de la corriente dominante para constreñir al gobierno y dotar de una mayor laxitud a la actividad delmercado privado.
Los límites de deuda pública aceptados por los gobiernos son, en definitiva, un ejemplo clásico de restricción voluntaria.
Lo peor es el profundo trasfondo ideológico y de defensa de los intereses de la clase dominante que subyace detrás de la no utilización de la política fiscal como herramienta de política económica.
Un sistema sin una política fiscal activa significativa proporciona a
las élites un control indirecto sobre la política del gobierno. Pero
además, a los defensores de la austeridad nunca les han gustado las
consecuencias del mantenimiento del pleno empleo que a largo plazo que
se puede conseguir mediante el uso de la política fiscal bajo la Teoría Monetaria Moderna.
Bajo un régimen de pleno empleo permanente, el miedo dejaría de
desempeñar su papel como medida disciplinaria. En realidad lo que
intentan es mucho más sencillo, cambiar nuestro modelo social,
privatizar todo -incluida la sanidad y la educación-, forrarse a nuestra
costa, y ejercer un control sobre nuestras vidas a través del miedo
permanente." (Desde la heterodoxia, 28/08/16)
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