"(...) Hoy, el sistema financiero español está al servicio del
reflotamiento de las instituciones financieras y no al servicio de la creación
de tejido productivo sostenible y empleo. No hay perspectiva de que cambien
estas políticas europeas a corto plazo, especialmente tras el cambio electoral
en Alemania
¿Qué puede hacer el sur de Europa aquí y ahora para, al menos,
suavizar la gravedad de la situación? Nuestra propuesta es la siguiente: los
países de la periferia europea tienen que echar mano de sus propios recursos.
Para ello deben aprender a identificarlos y su potencial productivo, así como
arracimarlos para impulsar una dinámica de creación de empleo social- y
ambientalmente sostenible.
Porque no todo ha sido destrucción. Treinta años
de Estado del bienestar han generado una fuerza de trabajo altamente
cualificada y motivada. La inversión estranjera ha traido a España
procedimientos organizativos de última generación, tecnologías punteras,
servicios especializados e inversiones en capital fijo demandantes y al mismo
tiempo generadoras de una “inteligencia colectiva” (general intellect: Marx) que nunca habían existido antes. (...)
Dada la escasez de
recursos financieros, el elevado
desempleo y debido también al hecho de que la mayoría de los recursos
giran alrededor de las personas y sus relaciones sociales (“capital humano”) la
(re)combinación productiva de dichos recursos tendrá que ser más intensiva en
trabajo que en capital.
Esto potenciaría su efecto multiplicador sobre el
conjunto de la economía por unidad de capital invertido, colocaría a las
personas y la organización en el centro de las estrategias productivas, y
obligaría a hace un uso pragmático de la tecnología basado menos en su carácter
“novedoso” que en su eficiencia
definida ahora de forma más global.
Los principales destinatarios no son tanto los mercados internacionales
como los espacios económicos locales, si bien no se puede descartar la
posibilidad de una expansión exterior parcial.
Los que interesan aquí son aquellos
potencialmente transformables en nuevas actividades productivas, que han sido generado de forma endógena
o que, una vez adquiridos de fuera, han perdido su valor de adquisición a causa
de la crisis, del cambio sectorial o del fracaso de una determinada inversión.
S
e pueden ordenar en varios grupos en función de al menos, tres criterios: por
los espacios en los que fueron creados, por su valor económico o no y por el
efecto de su consumo. (...)
Sin embargo, el acceso tardío a la modernidad
capitalista ha preservado amplias extensiones de terreno de su colonización
económica y hoy tiene España una de las superficies más importantes de parques
naturales, de zonas de “Red Natura” y uno de los porcentajes de endemismos más
importantes de Europa.
La precaridad de los sistemas institucionalizados de
bienestar en los países del sur, la fuerte presión competitiva de los grandes
productores del norte y la propia lógica de la vida cotidiana ha
preservado las redes tradicionales
de socialización (familia nuclear y extensa, relaciones comunitarias y de
vecindario etc.) de su destrucción.
Todo lo contrario: han resultado ser
altamente funcionales para el mantenimiento de la cohesión social, para la
sostenibilidad de una parte de los
sistemas productivos locales
y, en definitiva, para hacer frente a la rápida exposición de sus
sociedades a la economía neoliberal internacional.
La individualización y la
economización de las relaciones sociales propias del neoliberalismo se han
podido mantener a raya gracias a la preserpvación de este tejido (comunismo
familiar, empresas privadas o cooperativas organizadas alrededor de redes
familiares y comunitarias, redes sociales locales muy tupidas etc.), tejido que
los gobiernos conservadores no han dudado en apoyar combinando dicho apoyo con
políticas radicales de liberalización conquistando así mayorías parlamentarias
imporatntes.
Algunas comarcas de
Andalucía, de Extremadura y de Canarias con tasas de desemplo por encima del
30% serían hoy socialmente
irrespirables si no fuera por la preservación de estas estructuras.
Muchos de los recursos generados en estos
espacios pueden resultar hoy
funcionales para la recomposición de un (nuevo) tejido producto: generan
confianza y “crédito”, mejoran la comunicación, facilitan la cooperación,
suavizan los efectos destructivos del mercado., pueden ser una fuente inédita
de conocimientos, de estrategias productivas y de procedimientos organizativos
o proponen sistemas de conexión sociedad-naturaleza altamente sostenibles.
La
adaptación de muchos saberes hacer tradicionales, por ejemplo, ha servido
históricamente para crear sistemas productivos tecnológicamente. (...)
Acompañé
"a un pequeño grupo de ingenieros japoneses interesados en localizar hornos
tradicionales para la fabricación de grandes tinajas de barro utilizadas para
la vinificación.
Dichos ingenieros estaban muy interesados en tomar contacto
con alfareros tradicionales porque los conocimientos científico-técnicos
especializados eran insuficientes para la manejar los procesos de cocción de
grandes masas de barro en hornos industriales sin arriesgar su cuarteamiento.
El elemento crítico era la sutil modulación de la temperatura durante el
proceso de cocción, modulación de la que, aparentemente, eran maestros los
antiguos artesanos españoles. " (..)
El modelo de
desarrollo oriental se basa, en gran medida, en esta capacidad de asimilación y
de adaptación de conocimientos generados en espacios tradicionales a los
procesos productivos modernos. Ejemplos
parecidos se podría encontrar, también, en el sector de las transformación de
alimentos que pueden nutrirse de una rica y diversa tradición culinaria. (...)
Hay muchos recursos que se han ido conformando en los espacios premodernos de la sociedad sin que nadie haya reparado en ellos o los haya identificado como tales o lo haya hecho en un sentido simplificado (flora y fauna, acerbo culinario, tradiciones culturales, técnicas agrícolas y ganaderas etc.).
Esto no afecta sólo a tecnologías, herramientas, propiedades naturales o
paisajes sino también a cosas más difíciles de indentificar como las relaciones
sociales (relaciones entre personas y empresas, espacios de comunicación
laboral, grupos de trabajo, confianza acumulada etc.)
Así, por ejemplo: la
participación ciudadana no se adquiere en el mercado, no hay que “pagar por
ella”, no es posible imputarle un valor económico pero puede tener importantes
consecuencias económicas. Bien en las empresas (las empresas participativas
suelen ser más eficientes a largo plazo y en un sentido más completo) bien en
el espacio público.
Por ejemplo: el control de ciertos delitos económicos muy
costosos para la sociedad -la corrupción o la financiación ilegal de partidos-
se mantienen mejor a raya a través de la participación ciudadana en la vida social.
Esto
permite preservar mucho mejor recursos públicos escasos (por ejemplo recursos
administrativos, urbanísiticos o dinero público en general), todos ellos
imprescidibles para generar tejido productivo. Identificar relaciones sociales,
culturas organizativas, saberes hacer no formalizados etc amplía las
posibilidades de crear nuevo tejido productivo.(...)
Las
cualificaciones adquiridas en sistemas educativos reglados (especialidades
teóricas, técnicas y aplicadas), pero también aquellas otras acumuladas
informalmente a lo largo de la vida laboral y que, sin resultar valorables
económicamente en sí mismas potencian el “valor económico” de las
cualificaciones regladas.
El desempleo las ha expulsado de la actividad
productiva, pero eso no quiere decir que las haya destruido si bien se van
debilitando a medida en que va alargándose la situación de desempleo. (...)
La
instalación descentralizada de placas solares generaría a corto plazo en
España, y sin tener que realizar apenas inversiones, al menos 300.000 puestos
de trabajo directos (...)
Algo
parecido se puede hacer en el sector de la construcción que, impulsado por
normativas de obligado cumplimiento destinadas a mejorar la eficiencia
energética de edificios, podría generar una gran cantidad de empleo local ya
perfectamente cualificado y sin necesidad de realizar inversiones importantes.
A este grupo de recursos vaporables económicamente se puede sumar el de los
solares, terrenos y edificios ya rectificados o construidos, pero que no tienen
ningún aprovechamiento en la actualidad. La creación de huertos urbanos,
destinados a satisfacer necesidades inmediatas de la población, es un buen
ejemplo. (...)
Numerosas
comarcas españolas tienen un enorme potencial forestal que no se presta a su
explotación industrial a gran escala (por ejemplo para la fabricación de papel
o de muebles).
Por otro lado, las
instalaciones de combustión con una potencia térmica nominal superior a 20 MW
eran en 2008 responsables del 21,7% de las emisiones con efecto invernadero de
forma que su sustitución por sistemas descentralizados de generación reduciría
la factura energética responsable de una buena parte del déficit comercial del
país.
Esto contribuiría a reducir las emisiones de gas invernadero a un ritmo
de 4 toneladas de CO2 por cada 4 kw de potencia instalada, podría generar, con
políticas de concienciación, una caída drástica del gasto energético de
instituciones, familias y PYMES, y reduciría la dependencia de la sociedad de
las multinacionales de la energía.
Pero no sólo. Además crearía un número
importante de puestos de trabajo estables en los entornos locales, vinculándolos
al tratamiento sostenible de los recursos
forestales locales (...)
Es altamente
significativo, pro ejemplo, que los bosques menos afectados por los incendios
son los de la provincia de Soria. Razón: su madera, de alta calidad crea miles
de puestos de trabajo locales y la propiedad de los bosques sorianos no es
privada sino comunal. (...)
La participación en el trabajo es
una poderosa fuente para la reproducción de capacidades productivas mientras
que las estructuras autoritarias sólo sirven, como mucho, para preservarlas sin
hacerlas crecer.
La
exposición universal celebrada en Sevilla en 1992 obligó a la formación de
numerosos grupos y equipos de trabajo especializados en varias
especializadas (contrucción,
telecomunicaciones, transporte, logística etc.), con buenas conexiones
nacionales e internacionales, y que dieron excelentes resultados. Tras la
clausura de la Expo estos equipos fueron disueltos( ...)
las
autoridades no supieron identificar este recurso que desapareció en el momento
mismo en el que se disolvieron los grupos. (...)" ('Crear capacidades productivas usando recursos endógenos', de Armando Fernández Steinko, 02/10/2013)
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