"(...) El argumento utilizado para justificar
que se bajen los salarios es que esta bajada es necesaria a fin de que
aumenten las exportaciones y, puesto que los países no pueden bajar el
valor de la moneda (al tener el euro), hay que bajar los salarios (lo
que se llama devaluación doméstica).
Pero la falacia de este argumento
se hace patente con toda claridad cuando se mira el porcentaje que las
exportaciones suponen sobre toda la actividad económica de los países.
Pues bien, este porcentaje es bajo. Como promedio, el porcentaje del PIB
que representan las exportaciones en la UE es solo de un 17%, lo cual
quiere decir que el 83% de la actividad económica no está ligado a las
exportaciones. No tiene sentido, pues, que se insista en que tengan que
bajar los salarios de este 83% de la actividad económica que no tiene
nada que ver con las exportaciones.
El argumento que se utiliza para
justificar la bajada de salarios a fin de que aumenten las exportaciones
es aplicable única y exclusivamente al 17% de la actividad económica,
es decir, al sector exportador, pero no al 83%. (Por cierto, incluso en
este 17%, la competitividad podría aumentarse reduciendo los exuberantes
beneficios de las empresas exportadoras y el valor del euro, a todas
luces, excesivo).
Consecuencia de la bajada de salarios:
la crisis de la demanda, del crecimiento de la deuda pública y el
establecimiento de la deflación
La enorme reducción de los salarios ha
sido la mayor causa de la crisis económica actual, pues ha creado un
problema de demanda muy notable, causa de la ralentización del
crecimiento económico.
Este descenso de la demanda ha sido también la
causa de la actual deflación (es decir, de una inflación negativa) que
presenta un enorme problema para toda la población que está endeudada
(que tuvo que endeudarse precisamente como resultado de la bajada de
salarios). Y lo mismo ocurre con la deuda pública. La deflación
dificulta el pago de la deuda, tanto pública como privada.
La deflación
(que es la bajada de la inflación a niveles negativos) elimina los
efectos positivos que la inflación supone para los que deben dinero,
pues lo que la inflación hace es que la deuda que un ciudadano, una
empresa o un Estado tiene con los bancos sea cada vez menor. Si la
inflación desaparece, quiere decir que usted no se beneficia de este
efecto positivo de la inflación.
Así, si un Estado tiene una deuda del
200% del PIB y la inflación cae un 1% por año, este Estado tendrá que
pagar un 2% más cada año. Pero otra consecuencia de esta desviación es
el estancamiento económico, resultado de aquella falta de demanda
causada por el descenso salarial, creándose un círculo vicioso.(...)" (Article publicat per Vicenç Navarro a la columna “Pensamiento Crítico” al diari PÚBLICO, 10 de juny de 2014, en www.vnavarro.org, 10/06/2014)
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