"(...) Para Claus Offe el euro supuso un gran error que no es posible
rectificar; nadie quiere ni reconocer, ni explicar, pues tendría
implicaciones en los supuestos donde se asienta toda la política europea
y nacional. El euro fue el arreglo a final del siglo XX entre Helmut Kohl y François Mitterrand. Aceptado sin siquiera el mínimo debate político entre aplausos.
Desmontar el euro tendría efectos mucho más devastadores que su
creación. Avanzar adelante resulta imposible. Europa vive en una
contradicción imposible. Peer Steinbrück calificó la situación de Fukushima económico el octubre pasado en el Bundestag.
Las amenazas de salida de Grecia, Portugal, España e Italia de la zona
euro, con devaluación del 40%, se revaloraría la moneda un 20%, sea
marco o un euro para el club de países del centro.
Los productos
alemanes serían prohibitivos lo que hundiría su economía. Las medidas
adoptadas son apaños para mantener un status quo insostenible. (...)
Claus Offe ve un falso dilema. No es Europa o el euro, sino
una Europa democrática, integrada en lo político y económico pero,
quizá, tener un euro más flexible. La moneda danesa sirve de ejemplo,
vinculada al euro mantiene un margen para ajustar su competitividad
nacional a la europea.
El dólar durante un tiempo permitía fijar ajustes
que eviten desequilibrios. El euro ha creado divergencias y
desequilibrios explosivos ahora imposible de retroceder ni avanzar.
Europa está acorralada, en una encrucijada. Llevamos cinco años de
crisis. Los políticos se dejan apabullar por el día a día, sin capacidad
de enmarcar los problemas. Aquello que resulta impopular, se trata de
evitar. Mutualizar la deuda a gran escala será ineludible; no se puede
vender que la salida de la crisis será un desayuno gratuito.(...)
El Tratado de Maastricht es simple: la periferia debía de realizar
reformas, mejorar su competitividad, apoyada con fondos de cohesión, que
traería la convergencia. El resultado fue el opuesto, se alimentó
explosivos desequilibrios y divergencias entre el centro y la periferia.
No hay democracia europea que sea capaz de gobierna la crisis
europea. No hay “tributación sin representación” es el lema que lleva
ante el Tribunal Constitucional alemán todos los acuerdos del Consejo
Europeo, si siquiera acepta que sean refrendados por el Bundestag.
El
fantasma del “riesgo moral”: se aprovecharán de nuestra “confianza”; se
ve reforzado por los enormes casos de corrupción. ¿Los países del norte
acaban de descubrir el mediterráneo? ¿Quién se le ocurrió un euro ante
las enormes divergencias? (...)" ( , La Vanguardia, | septiembre 17, 2013 )
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