18.10.13

El voto en las provincias pequeñas, donde los partidos pueden dominar con prácticas caciquiles, vale hasta 3 veces más que en las grandes ciudades

"La Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE), ha emitido un durísimo informe, fechado en 2012 y silenciado por la práctica totalidad de los medios de comunicación españoles, en el que denuncia que el “sistema” que sustenta al actual régimen español bloquea el acceso a la política de los ciudadanos y de la sociedad civil para crear sus propias candidaturas, algo que le ocurre también a los nuevos partidos. 

Además, enriquece a los actuales políticos mediante subvenciones que van más allá del pago de las papeletas, censura hasta las cuentas de Twitter y no respeta ni la igualdad ni el secreto del voto.

 La podredumbre de este “sistema” llega a tal punto que el órgano encargado de fiscalizar la contabilidad de los partidos (Tribunal de Cuentas) envía sus informes a éstos antes de ser publicados para que puedan reformarlos y la Junta Electoral Central debate las denuncias electorales de forma secreta

También lamenta que los 6,5 millones de ciudadanos que han participado en manifestaciones de protesta ni sean escuchados ni estén representados y que el voto blanco y nulo, que alcanza niveles en España sin parangón en el mundo, no genere escaños vacíos.

 El régimen español, conocido en Europa como Monarquía de partidos o “partitocracia”, es penoso y lamentable, según la descripción que de él hace la OSCE: “no se respeta plenamente la igualdad de voto”, “la financiación de las campañas electorales” por parte de los partidos no es “transparente”, no se promueve una mayor participación de la mujer y se impide siempre que se puede el “pleno acceso” de observadores independientes “a todas las fases del proceso electoral”, desde el secreto del voto hasta su cómputo. 

... el voto en las provincias pequeñas, donde pueden dominar mejor sus intereses con prácticas caciquiles, vale hasta 3 veces más que en las grandes ciudades, lo que produce una adulteración tan profunda que de ahí procede la drástica negativa a introducir distritos electorales uninominales más pequeños que favorezcan la elección directa: si cada voto valiese igual, los ciudadanos echarían prácticamente a todos los políticos profesionales y entraría savia nueva en la representación, algo que temen con verdadero pánico. (...)

Este organismo internacional desvela que la situación española es tan anómala democráticamente que “algunos partidos políticos comparten con la OSCE la opinión de que el nivel de las subvenciones es demasiado generoso y debería reducirse”

Además, según ellos, estas transferencias de dinero público solo deben cubrir “los costos de impresión de las papeletas y no deben ser utilizadas para el reembolso de otros gastos”, como ocurre ahora, pues se pagan las sedes, sueldos políticos, gastos de funcionamiento, campañas electorales, seguridad, etc… (...)

la OSCE recuerda a los políticos españoles que “el mandato de los funcionarios electos debe incluir la posibilidad de revocarse antes de que expire”, pues los políticos han hurtado también a los ciudadanos los mecanismos para ello.

 Y es que los cargos públicos españoles han ideado un sistema según el cual los ciudadanos no pueden retirarles el apoyo en caso de corrupción, malversación de fondos o incluso asesinato (...)"             (Un espía en el Congreso, 17/10/2013)

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