"(...) Medialdea, que coordina el libro Qué hacemos con la deuda,
una obra coral escrita por ella misma y otros cuatro economistas, aboga
junto a sus compañeros por hacer una auditoría de la deuda tanto
pública como privada para determinar cómo se contrajo esa deuda, quiénes
son los acreedores y qué parte de la misma es ilegítima u odiosa y que,
por tanto, no debe pagarse.
¿Qué saldría de una auditoría de la deuda?
La
auditoría serviría para analizar la composición de la deuda: a quién
debemos y por qué, y las condiciones en que se contrajo esa deuda. Se
trata de acceder a la información para poder determinar con
conocimiento de causa si hay razones para no pagar parte de la deuda.
Creemos que hay indicios para sostener que una parte no se tiene por
qué pagar.
En el caso de la deuda pública pensamos que una parte de la
misma se contrajo por razones que no son favorables al bien común y,
por tanto, no tiene que responder toda la ciudadanía por ella. Pero
también es importante auditar la deuda privada de las familias, la deuda
hipotecaria. En este caso estaríamos hablando de unos prestámos
concedidos en condiciones abusivas, con lo cual esa deuda podría
considerarse ilegítima.
¿Qué es la deuda ilegítima?
Aquí
hay dos cuestiones. Por una parte tenemos lo que el derecho
internacional reconoce como deuda odiosa, que es aquella que
directamente viola la legislación, la que se puede determinar que es
ilegal. Por ejemplo, hay deuda privada hipotecaria que podría entrar en
esa categoría. Y luego está la deuda ilegítima. En este caso la
legislación no ampararía que no se pague, pero nosotros defendemos que
por razones éticas y políticas se pueda no pagar.
¿La deuda es la causa o la consecuencia de la crisis?
La
deuda es lo que nos ha explotado, el síntoma más visible de que al
menos desde los años 90 la economía española entró en una dinámica de
crecimiento absolutamente enloquecida e insostenible desde el punto de
vista medioambiental y social. Hemos tenido unos años de mucho
crecimiento en los que hemos generado condiciones laborales precarias y
unos ingresos reales que crecían muy poco.
Todo terminó por estallar y
ha estallado por el lado de un sobreendeudamiento enorme. Ahora
estamos aplastados por esta gran deuda, sobre todo deuda privada que
sigue siendo mucho mayor que la pública.
¿Es partidaria de una quita de la deuda?
Ante
el sobreendeudamiento que presenta la economía española una quita es
algo inevitable. De hecho se está produciendo ya. Lo vemos cuando las
empresas suspenden pagos. Los datos del Banco de España sobre
liquidación de deuda así lo avalan: estamos en una crisis de insolvencia
y vemos que las empresas están dejando de pagar.
Los bancos están
traspasando deuda al sector público: eso también es impagar. Impagos
hay, pero la cuestion no es si somos partidarios o no de una quita: lo
importante es hacer una auditoría que analice todo el tipo de deuda
para que ese impago se reparta de una forma equitativa y sensata; es
decir que no se paguen aquellas deudas que tienen más razones para no
ser pagadas.
No puede ser que el sector financiero privado genere
impagos traspasando una deuda al sector público cuando ese sector
financiero conocía las operaciones en las que se estaba metiendo y con
las que tantos beneficios acumuló y, sin embargo, tengamos familias que
firmaron contratos de hipotecas sin saber realmente que estaban
firmando y no se les conceda ni una pequeña ventaja social como la
dación en pago. Las familias son el único grupo que está pagando de
forma íntegra sus deudas. Ni las empresas ni los bancos están pagando
todas sus deudas. Eso no tiene mucho sentido.
Hay una cosa que mucha gente no comprende: ¿Por qué la deuda pública sigue aumentando a pesar los recortes?
La
deuda pública se dispara porque no todo el gasto público se está
recortando. El Gobierno recorta sobre todo en el gasto público social
(vivienda, educación, dependencia, etcétera ), pero otras partidas se
disparan.
Tomemos el caso de los rescates bancarios: como mínimo un 13% o
un 15% de la deuda pública española está provocada por las ayudas a la
banca. Y a todo eso se le añade otro factor: los ingresos se han
desplomado. Ese es el grave problema que tiene el Estado español con sus
cuentas públicas en la actualidad.
Tenemos un nivel de fraude social,
un nivel de economía informal y un sistema fiscal tan regresivo que
ahora mismo el Estado apenas tiene capacidad de recaudar. Y seguirá así
hasta que no se decida a recaudar impuestos entre los grupos sociales
que tienen más dinero. (...)
El año que viene la deuda pública alcanzará el 100% del PIB. ¿Tiene algún límite ese crecimiento tan brutal?Por supuesto que tiene un límite, pero sólo si el Gobierno cambia de política. (...)
El problema es que las consecuencias de ese deterioro fiscal son muy
graves: cuanta más deuda pública tengamos, más cara será financiarla y
dedicaremos más parte de nuestro Presupuesto a pagar intereses. Ya
estamos destinando más dinero más a pagar intereses que a pagar
subsidios de desempleo.
Y esos intereses se los estamos pagando a las
entidades financieras, que son quienes compran la mayor parte de
nuestra deuda pública. Si seguimos por ese camino de aumentar deuda y
de aumentar intereses, las transferencias de recursos resultarán aún
mas injusta.
Ha dicho antes que el rescate bancario y las ayudas públicas han generado el 13% de la deuda pública. Sorprende este dato.
Según
nuestros cálculos, el total de ayudas a la banca que han generado deuda
pública llegan casi a 140.000 millones de euros, más del 13% del PIB.
Estas cifras son un cálculo bastante conservador porque no incluyen
ayudas públicas que de momento no han generado deuda pública, pero que
es muy probable que la generen en el futuro porque son avales para
activos tóxicos.
Esos avales al final se van a tener que activar y
cuando se activen generarán más deuda pública. El economista Carlos
Sánchez Mato ha hecho un estudio en el que calcula que si se incluyen
todas las ayudas públicas a los bancos estaríamos cerca del 50% del PIB.
¿Puede permitirse un país como España pagar cerca de 40.000 millones de euros al año sólo en intereses de la deuda?
Lo
que planteamos en el libro es que mientras se audita la deuda debe
establecerse una moratoria en los pagos. Habría que detener esa sangría
enorme de recursos públicos. Los pagos son totalmente abusivos, sobre
todo teniendo en cuenta que se están pagando unos intereses a unos
bancos que están siendo subvencionados por el BCE para comprar la deuda
pública que genera esos mismos intereses.
Los bancos son responsables
de la situación en la que se encuentra el Estado después del rescate
financiero y no es justo que toda la ciudadanía tenga que abonar esos
intereses porque así lo que estamos haciendo es pagar dos veces el
rescate bancario. En una situación de emergencia social como esta, el
Estado debe ser soberano para establecer sus prioridades a la hora de
gastar.
Igual es un poco exagerado, pero del mismo modo que es ilegal,
porque viola derechos fundamentales, que una persona venda un órgano
para hacer frente a una deuda, ¿por qué hemos de aceptar que un Estado
venda su sistema sanitario para hacer frente a un recibo bancario?
Vamos a hacer una ordenación de las prioridades un poco sensata.(...)" (Entrevista a Bibiana Medialdea, Público, 10/10/2013)
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