"El miedo al espectro de la deflación ha llevado al BCE nuevamente a recortar los tipos de interés para situarlos en el 0,25%, su mínimo histórico desde la existencia de la moneda única.
Esto confirma lo que habíamos advertido en un anterior post, pero además da cuenta de que el BCE no ve ninguna señal en el horizonte de que nos estemos acercando a un final de la crisis.
Por más de 80 años la deflación era una pesadilla lejana y ya extinta
que ni siquiera ameritaba menciones en los manuales de economía.
Los
textos de Mankiw no dedican ninguna linea a la deflación dado que la
corriente monetarista que irrumpió en el mundo entre los 70 y los 80 se
encargó de demostrar que ese era un mal extirpado del sistema, y que el
instrumental monetario de los bancos centrales harían imposible su
retorno.
Pues bien, el fantasma deflacionario recorre europa y de ahí la
pregunta crucial que hicimos hace cinco años ¿Quien ganó con el control de la inflación?.
La deflación, en estos momentos de alto endeudamiento, amenaza con prolongar y profundizar el estancamiento económico y provocar una recesión en todo el mundo. Cuando Japón desarrolló su espiral deflacionaria a mediados de los años 90, se pensó que se trataba de una simple peculiaridad nipona, desconectada del resto del mundo.
La deflación, en estos momentos de alto endeudamiento, amenaza con prolongar y profundizar el estancamiento económico y provocar una recesión en todo el mundo. Cuando Japón desarrolló su espiral deflacionaria a mediados de los años 90, se pensó que se trataba de una simple peculiaridad nipona, desconectada del resto del mundo.
Sin embargo, a veinte años de su
estallido deflacionario, todas la medidas del gobierno y del banco
central de Japón han resultado impotentes para controlar este flagelo.
Japón lleva 20 años de estancamiento producto de la deflación que desató
el pinchazo a su burbuja inmobiliaria, en la cual los jardines del
Palacio Imperial de Tokio llegaron a valer más que todo el Estado de California. Y el recorrido de Japón bien puede ser el futuro de Europa. (...)
La caída de los precios no es una tendencia cíclica. Esta caída
constante de los precios de los bienes manufacturados y servicios más
comercializables es un fenómeno de largo plazo y estructural, que da
cuenta del agotamiento del actual modelo económico capitalista.
El
colapso de las burbujas inmobiliarias en Japón, Europa y Estados Unidos,
debe ser visto como un síndrome producido por el estancamiento global
del modelo económico basado en las exportaciones y el libre flujo de
capitales. A medida que los síntomas de este deterioro se intensifican
(desempleo-estancamiento-deflación) aumenta el riesgo de una recesión
más prolongada.
La deflación no debe ser vista como un “bien” (asimétricamente en el
sentido de que la inflación “es el mal”). Si bien la caída de los
precios supone un menor coste de la vida y un acceso a más bienes, la
idea de que los precios seguirán en descenso posterga el consumo
presente para el futuro y deprime aún más la demanda actual.
La
contracción de los mercados alimenta el auge del desempleo y la
reducción de los salarios retroalimenta el sistema con una caída
generalizada de los precios que fortalecen la transmisión de las fuerzas recesivas.
El efecto más grave de la deflación es que aumenta la carga de las
deudas. Por eso que ante un escenario de alto endeudamiento público y
privado, la deflación es una pésima señal del estado de la economía que
amenaza con hacer inmanejable el tema de la deuda pública y privada.
Si
la inflación reduce el coste real en el pago de los intereses,
favoreciendo con ello a los deudores, con la deflación ocurre el
fenómeno contrario. La deflación favorece a los prestamistas, y esto es
lo que ha ocurrido con las políticas antiinflacionarias implantadas en
el mundo desde fines de los años 70.
El descenso constante de la
inflación ha favorecido a los prestamistas, es decir los banqueros y los
dueños del capital, por sobre el interés de los deudores. La deflación
no hace más que acelerar este proceso que es insostenible, y que solo
defiende los intereses de la banca y de los grandes grupos financieros." (El blog salmón, 07/11/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario