29.11.13

La salida del euro como solución

"El debate sobre el euro se encuentra en un nuevo estadio. Parece, solo parece, que de momento el euro no colapsará y no lo hará porque, como hemos podido comprobar, las autoridades europeas están dispuestas incluso a vulnerar normas legales que se han dado a sí mismas (los estatutos de independencia del BCE) para mantenerlo con vida. (...)

Eso nos conduce a un horizonte marcado por el empobrecimiento y la depauperización de las clases medias, de emigración creciente de mano de obra cualificada, de deterioro y ampliación de la brecha tecnológica en la capacidad productiva instalada, de persistencia de tasas de desempleo insostenibles en el tiempo, de aproximación al límite de sostenibilidad de la capacidad de pago de la deuda pública y privada, es decir, nos aproxima al escenario de mezzogiorno que plantea el ponente. (...)

Es por ello que creo que la única cuestión sobre la que deberíamos estar discutiendo ahora es sobre cómo salir de este atolladero. A ningún ratón se le ocurriría discutir si la trampa en la que está atrapado es o no reformable y mucho menos si, además, tiene al gato con la zarpa preparada a la salida y si, para más inri, el ratón fue capaz de anticipar los detalles de la trampa y la naturaleza del gato y, a pesar de todo, verse abocado a caer en ella.

Pues bien, sirva la sencilla metáfora para ilustrar que somos como ratones atrapados en una trampa que se están jugando su supervivencia y tienen sólo dos opciones: aceptar que las cosas son como son, porque carece de las fuerzas necesarias para destrozar la trampa y seguir soportando la presión hasta que el cepo termine con esa lenta agonía, o tratar de escapar aún sabiendo que en el intento se van a incurrir en costes inevitables.

Eso significa que la opción por la salida del euro debería dejar de ser tratada exclusivamente desde los problemas que genera, que son muchos y que no se pueden ni se deben rehuir, sino que también habría de ser tratada desde la perspectiva de la ventana de oportunidades que puede abrir para reconstruir este país. 

En estos momentos, y a mi humilde modo de ver, el esfuerzo de los economistas críticos de este país debería estar orientado a pensar en cómo liberarnos de esta trampa al menor coste posible (porque hay opciones para ello) en lugar de alertar, haciendo de correa de transmisión de los intereses de las élites industriales y financieras europeas, de la catástrofe que ello supondría, como si lo que está ocurriendo no fuera suficientemente grave ya; en analizar cuáles son las oportunidades que se abrirían una vez fuera del euro y cómo sería posible aprovecharlas; en plantear qué horizonte queremos y podemos construir y en alianza con quién o quiénes.(...)"              (Alberto Montero Soler, Rebelión, 19/11/2013)

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