29.11.13

Los servicios básicos de una casa han subido un 50% desde el inicio de la crisis

"Vivir en casa se ha encarecido. Los suministros básicos, como el agua, la luz o el gas, cuestan más desde el inicio de la crisis. El precio de la electricidad para los consumidores domésticos en España se ha incrementado más de un 70% y el del gas un 30% en los últimos siete años, según datos extraídos de la oficina estadística de la Comisión Europea, Eurostat.

 Otro suministro básico en el hogar, el agua, también cuesta más. En el caso de Catalunya, el precio medio del servicio de agua doméstica ha subido más de un 40% entre el 2008 y el 2013, según se refleja en los datos del Observatorio del precio del Agua en Catalunya.

 Los expertos consultados por La Vanguardia.com argumentan que el encarecimiento de los suministros básicos se debe a diversos factores y los costes fijos que repercuten en la factura acaban provocando que el consumidor pagué más por estos servicios. Desde las organizaciones de consumidores reclaman unas tarifas “más racionales” y “consensuadas” por los propios usuarios. (...)

Unesa, la patronal que integra a las grandes eléctricas españolas como Iberdrola, Endesa o Gas Natural, reconoce que España tiene uno de los precios “de consumidor doméstico más altos”. 

Alberto Bañón, director de regulación de la patronal eléctrica, explica a LaVanguardia.com que en los recibos de la luz se pagan dos cosas: el coste de la energía y la tarifa de acceso, y que la primera parte de la factura no se ha modificado desde el inicio de la crisis porque “producir energía en los últimos 10 años prácticamente ha tenido el mismo precio”.

 En cambio, detalla Bañón, la tarifa de acceso, que incluye los costes de red, de distribución y transporte y también “las tarifas de Régimen Especial” (generación renovable) sí que han registrado un aumento considerable que sí se repercute en lo que paga el consumidor.(...)
 
Para Jorge Fabra, miembro de Economistas frente a la crisis y expresidente de Red Eléctrica y antiguo vocal consejero de la Comisión Nacional de Energía, el aumento del coste del gas, pero especialmente de la electricidad se explica por varias razones. 

Una de ellas es que ambas energías tienen unos costes fijos y, en el contexto de descenso del consumo en el que nos encontramos, esos gastos se deben distribuir entre menos unidades vendidas “y eso hace que el coste unitario aumente”.

El expresidente de Red Eléctrica también señala que el coste de las energías renovables tiene parte de responsabilidad en el encarecimiento de la electricidad. Para Fabra, en 2006 se “arrancó” con las tecnologías renovables pero la “ineficiente regulación” no ha abierto el hueco para que el sistema y los consumidores pudieran “encajar” su impacto sin que hubiera un aumento de los costes. 

Y como ese arranque, sigue Fabra, se ha hecho sin distribuir la retribución a centrales que ya han cubierto su ciclo económico (nucleares e hidroeléctricas). Esto hace que los consumidores paguen “caras” las renovables y también sigan pagando los enormes beneficios sobre las nucleares e hidroeléctricas. 

En este sentido, según el ex miembro de la Comisión Nacional de Energía, el sistema de fijación de precios del mercado español produce una sobredistribución “escandalosa” a las nucleares e hidroeléctricas.

Para el investigador del CSIC Pedro Gómez Romero, sin embargo, que las energías renovables son las causantes del déficit de la tarifa “es una verdad a medias” porque éste se ha debido a “múltiples causas” como los “costes no internalizados”. 

En este sentido, Gómez Romero cree que el sistema debería contemplar que las “energías sucias” paguen más e ilustra lo que para él es un sinsentido con el ejemplo de que si en España alguien se compra una moto de gran cilindrada deba pagar más por contaminar pero que eso no se aplique en el caso de las centrales nucleares.

En el caso del gas, explica Fabra, la caída de la demanda energética provoca una “baja utilización de ciclos combinados de gas” y, por tanto, un “exceso de gas importado que en muchos casos” está contratado con cláusulas en las que “se compre o no se compre, hay que pagar por lo menos una parte del contrato”. Y este sería otro de los motivos del encarecimiento de la factura. (...)"                (Jesús Sancho/Lorena Ferro, La Vanguardia, Rebelión, 20/11/2013)

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