"Vivir en casa se ha
encarecido. Los suministros básicos, como el agua, la luz o el gas,
cuestan más desde el inicio de la crisis. El precio de la electricidad
para los consumidores domésticos en España se ha incrementado más de un
70% y el del gas un 30% en los últimos siete años, según datos extraídos
de la oficina estadística de la Comisión Europea, Eurostat.
Otro
suministro básico en el hogar, el agua, también cuesta más. En el caso
de Catalunya, el precio medio del servicio de agua doméstica ha subido
más de un 40% entre el 2008 y el 2013, según se refleja en los datos del
Observatorio del precio del Agua en Catalunya.
Los expertos consultados
por La Vanguardia.com argumentan que el encarecimiento de los
suministros básicos se debe a diversos factores y los costes fijos que
repercuten en la factura acaban provocando que el consumidor pagué más
por estos servicios. Desde las organizaciones de consumidores reclaman
unas tarifas “más racionales” y “consensuadas” por los propios usuarios. (...)
Unesa, la patronal que integra a las grandes eléctricas españolas como
Iberdrola, Endesa o Gas Natural, reconoce que España tiene uno de los
precios “de consumidor doméstico más altos”.
Alberto Bañón, director de
regulación de la patronal eléctrica, explica a LaVanguardia.com que en
los recibos de la luz se pagan dos cosas: el coste de la energía y la
tarifa de acceso, y que la primera parte de la factura no se ha
modificado desde el inicio de la crisis porque “producir energía en los
últimos 10 años prácticamente ha tenido el mismo precio”.
En cambio,
detalla Bañón, la tarifa de acceso, que incluye los costes de red, de
distribución y transporte y también “las tarifas de Régimen Especial”
(generación renovable) sí que han registrado un aumento considerable que
sí se repercute en lo que paga el consumidor.(...)
Para Jorge Fabra, miembro de Economistas frente a la crisis y
expresidente de Red Eléctrica y antiguo vocal consejero de la Comisión
Nacional de Energía, el aumento del coste del gas, pero especialmente de
la electricidad se explica por varias razones.
Una de ellas es que
ambas energías tienen unos costes fijos y, en el contexto de descenso
del consumo en el que nos encontramos, esos gastos se deben distribuir
entre menos unidades vendidas “y eso hace que el coste unitario
aumente”.
El expresidente de Red Eléctrica también señala que el
coste de las energías renovables tiene parte de responsabilidad en el
encarecimiento de la electricidad. Para Fabra, en 2006 se “arrancó” con
las tecnologías renovables pero la “ineficiente regulación” no ha
abierto el hueco para que el sistema y los consumidores pudieran
“encajar” su impacto sin que hubiera un aumento de los costes.
Y como
ese arranque, sigue Fabra, se ha hecho sin distribuir la retribución a
centrales que ya han cubierto su ciclo económico (nucleares e
hidroeléctricas). Esto hace que los consumidores paguen “caras” las
renovables y también sigan pagando los enormes beneficios sobre las
nucleares e hidroeléctricas.
En este sentido, según el ex miembro de la
Comisión Nacional de Energía, el sistema de fijación de precios del
mercado español produce una sobredistribución “escandalosa” a las
nucleares e hidroeléctricas.
Para el investigador del CSIC Pedro
Gómez Romero, sin embargo, que las energías renovables son las causantes
del déficit de la tarifa “es una verdad a medias” porque éste se ha
debido a “múltiples causas” como los “costes no internalizados”.
En este
sentido, Gómez Romero cree que el sistema debería contemplar que las
“energías sucias” paguen más e ilustra lo que para él es un sinsentido
con el ejemplo de que si en España alguien se compra una moto de gran
cilindrada deba pagar más por contaminar pero que eso no se aplique en
el caso de las centrales nucleares.
En el caso del gas, explica
Fabra, la caída de la demanda energética provoca una “baja utilización
de ciclos combinados de gas” y, por tanto, un “exceso de gas importado
que en muchos casos” está contratado con cláusulas en las que “se compre
o no se compre, hay que pagar por lo menos una parte del contrato”. Y
este sería otro de los motivos del encarecimiento de la factura. (...)" (Jesús Sancho/Lorena Ferro, La Vanguardia, Rebelión, 20/11/2013)
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