Esta percepción, sin embargo, ignora que
el partido cristianodemócrata (alianza, en realidad, de dos partidos de
sensibilidad política semejante) consiguió menos de la mitad del voto
emitido el día de la votación (42%), de lo cual se deduce que la mayoría
del voto no fue al partido de la Sra. Merkel.
Presentar este voto
minoritario como respaldo del pueblo alemán a las políticas de tal
gobierno es empíricamente incorrecto y refleja la gran manipulación de
la noticia por parte de los medios. La mayoría del pueblo alemán no votó
esas políticas. Es más, el pueblo alemán tiene clases sociales (sí, en
contra de lo que se asume, hay que subrayar que continúan existiendo
clases sociales en Alemania, en España y en cada país de la Unión
Europea).
Y puede verse un sesgo de clase en el voto. Así, la minoría
que votó a la Sra. Merkel provenía, en su mayor parte, de la burguesía,
pequeña burguesía y clases medias de rentas altas, y aunque también
contó con el apoyo electoral de sectores de la clase trabajadora, la
mayoría de esta clase no le votó. A menores los ingresos del votante,
menor fue el apoyo electoral a la Sra. Merkel.
En realidad, el voto a las opciones
progresistas, es decir, al partido socialdemócrata, al partido de
izquierdas Die Linke (resultado de la fusión del Partido Comunista con
el sector de la socialdemocracia liderado por Oskar Lafontaine,
escindido del Partido Socialdemócrata) y al partido Los Verdes, sumó una
cantidad mayor de votos que la obtenida por la Sra. Merkel.
Y la suma
de sus parlamentarios es mayor que la suma de los del partido
cristianodemócrata, con lo cual, numéricamente, se podría haber
constituido un gobierno tripartito progresista que presentara una
alternativa al gobierno de Merkel. ¿Por qué ello no ha ocurrido o no se
contempla?
El mayor problema de la socialdemocracia alemana
Para responder a la pregunta del porqué
no se establece un tripartito progresista en Alemania, hay que conocer y
entender cómo ha ido evolucionando el partido socialdemócrata
(evolución que tiene, en muchas dimensiones, características semejantes a
como ha ido evolucionando el PSOE en España). (...)
De ahí que Schröder desarrollara las propuestas deseadas por la gran
patronal alemana, en la famosa Agenda 2010, que sembró las bases del
enorme deterioro de la protección social y estabilidad laboral en aquel
país.
He escrito extensamente sobre tales reformas, que han contado con
el gran aplauso del establishment alemán (y europeo) y que erróneamente
se han presentado como causa de su recuperación económica. (...)
Dichas reformas fueron enormemente
impopulares y significaron un gran coste político a tal partido. En
cuatro años perdió la mitad de la militancia y vio una escisión que
originó el nuevo partido, Die Linke, que se estableció como protesta a
esas políticas y con el intento de mantener su orientación
socialdemócrata.
En las primeras elecciones después de haber llevado a
cabo las medidas de la Agenda 2010, el Partido Socialdemócrata recibió
el apoyo electoral más bajo de su historia. Y ha permanecido en estos
bajos niveles de popularidad desde entonces.
¿Por qué continúa teniendo un apoyo tan bajo?
Aun cuando Schröder dimitió de su cargo y
dejó la dirección del partido (hoy es un dirigente de una de las
empresas exportadoras que se habían beneficiado de sus políticas, con
uno de los salarios más altos en aquel país), su equipo económico la
continuó controlando.
En realidad, la dirección del partido no ha
variado y los mismos personajes que constituían el equipo de Schröder
ahora dirigen el Partido Socialdemócrata. El candidato presidencial de
este partido, Peer Steinbrück (que se quejó de que los políticos
recibían salarios demasiado bajos), era ya entonces parte del equipo
económico de Schröder.
Y el electorado es consciente de ello. Y
es esta dirección –muy próxima al establishment financiero y económico
alemán– la que no quiere ni oír hablar de aliarse con Die Linke, la
bestia negra del gran capital en Alemania, y que a partir de las últimas
elecciones se ha convertido en la tercera fuerza política del país.
Es
esta proximidad de la dirección del partido socialdemócrata alemán con
tales establishments financieros y económicos la que explica, no sólo su
gran pérdida de apoyo electoral, sino también su oposición a la
coalición con Die Linke a nivel nacional, estableciendo un gobierno
tripartito.
Semejanzas con el PSOE
La enorme pérdida de apoyo electoral al
PSOE en las últimas elecciones legislativas (que causó la “gran
victoria” del PP, con casi los mismos votos que en las elecciones
anteriores) fue consecuencia directa de las reformas realizadas por el
gobierno Zapatero bajo el mandato del establishment europeo, aliado con
el establishment financiero y económico de España.
Dichas medidas fueron enormemente
impopulares entre las bases del partido socialista. Y, como en Alemania,
el equipo director del partido es semejante, y en ocasiones idéntico,
al del gobierno socialista anterior. Rubalcaba era el segundo de a bordo
de Zapatero y continúa controlando el aparato del partido con la misma
mano firme que Zapatero.
Otros miembros del equipo de Zapatero están hoy
trabajando en grandes empresas, comenzando por la que fue su Ministra
de Economía y Hacienda, la Sra. Salgado, que trabaja para Endesa, una de
las compañías más impopulares de España, responsable (con la
complicidad del Estado español) de la mayor carestía de la energía
eléctrica en la Unión Europea. (...)" (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 4 de octubre de 2013, en vnavarro.org, 04/10/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario