"(...) Después de una ligera moderación de la caída en 2010, que estuvo ligada a
la leve recuperación de la actividad económica registrada ese año, la
tasa de contracción interanual del crédito tendió a intensificarse hasta
mayo de este año. Desde entonces, el retroceso ha comenzado a
moderarse, situándose la tasa de crecimiento en el –6,6 % en agosto de
2013, última fecha disponible.
La contracción está siendo más acusada para las sociedades no
financieras (9,4 % de caída interanual, en la misma fecha), pero afecta
también a los préstamos concedidos a los hogares (3,9 %) y, dentro de
estos, tanto a los destinados a financiar la adquisición de viviendas
(4,2 %) como a los créditos para consumo y otros fines (3 %). (...)
Por su parte, los diferenciales de los tipos de interés de las nuevas
operaciones de crédito con respecto a las rentabilidades de mercado de
referencia se han elevado significativamente desde 2008. Nuevamente, los
aumentos han sido generalizados, aunque más notables en aquellos
segmentos con un mayor nivel de riesgo relativo y donde es previsible
que la crisis haya contribuido más a elevarlos, como ocurre con el
crédito para consumo y otros fines, en el caso de los hogares, y con los
préstamos a pymes (aproximados a partir de las operaciones de importe
inferior a 1 millón de euros), en el caso de las sociedades. (...)
A la hora de analizar los factores explicativos de esta fuerte
contracción del crédito en España, resulta de utilidad separar, aunque
solo sea a efectos expositivos, entre elementos de demanda y de oferta.
El intenso aumento de las deudas de los hogares y de las sociedades no
financieras españolas durante la última fase cíclica expansiva, que
superó con creces los avances de sus rentas y que se tradujo en unas
ratios de endeudamiento excesivamente elevadas, explicaría el lado de la
demanda.(...)
Un segundo factor de demanda relevante es el relacionado con la adversa
evolución de las rentas corrientes y esperadas de los prestatarios, que
limita los niveles de gasto presentes y proyectados y, en consecuencia,
la necesidad de préstamos con los que financiarlos. (...)
Por el lado de la oferta, los principales factores que inciden sobre
la evolución del crédito incluyen fundamentalmente los relacionados con
la situación de las instituciones financieras españolas, pero también
algunos ligados a la calidad crediticia de los prestatarios.
Dentro de los factores relacionados con la situación de las entidades
se encuentra su posición patrimonial, que ha mejorado gracias al
proceso de saneamiento y de recapitalización del sector. Ahora bien, no
se puede descartar que las perspectivas de débil crecimiento económico,
un entorno regulatorio en el que todavía persisten algunos elementos de
incertidumbre y una cierta presión de los inversores internacionales
puedan ejercer todavía alguna restricción sobre el crédito por esta vía.
Adicionalmente a los factores relacionados con la situación de las
entidades, la crisis ha producido un deterioro de la calidad crediticia
de los prestatarios que incide negativamente sobre sus condiciones de
financiación.(...)
En suma, estamos ante factores de demanda mucho más potentes que los de
oferta que explican la brusca caída del crédito, por lo tanto no bastará
que las entidades financieras terminen su saneamiento para que se
recupere el nivel del crédito.
Será el crecimiento, el empleo y la
recuperación de las rentas previas a la crisis lo que facilite la
mejoría de la financiación a los sectores necesitados de flujos
financieros." (Alejandro Inurrieta, Vox Pópuli, 03/11/2013)
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