"Una de las causas de ello es la arquitectura del sistema de gobierno del
euro, resultado del dominio del capital financiero en su gobernanza.
Tal sistema de gobierno es producto de un diseño neoliberal que se basa, en parte, en la diferencia
de comportamientos entre el Banco Central Europeo (BCE) y el FRB y, en
parte, en el distinto tipo de modelo exportador de EEUU y la Eurozona
(multipolar en EEUU y centrado en la propia Eurozona en el caso
europeo).
El BCE no es un banco central. El FRB sí
lo es. El BCE no presta dinero a los Estados y no los protege frente a
la especulación de los mercados financieros. De ahí que los Estados
periféricos estén tan desprotegidos, pagando unos intereses claramente
abusivos que han dado pie a la enorme burbuja de la deuda pública de
estos países.
Esto no ocurre en EEUU. El FRB protege al Estado de EEUU.
California tiene una deuda pública preocupante como lo es la griega,
pero esto no es una situación asfixiante para su economía. Sí lo es en
Grecia.
A la luz de estos datos es absurdo que
se acuse a los países periféricos de haber causado la crisis debido a su
falta de disciplina fiscal. España e Irlanda estaban en superávit en
sus cuentas del Estado durante todo el periodo 2005-2007. Eran los
discípulos predilectos de la escuela neoliberal, dirigida por la
Comisión Europea (...)
No fue su inexistente falta de
disciplina, sino la falta de un Banco Central que apoyara su deuda
pública lo que causó el crecimiento de los intereses de la deuda
pública, provista por los bancos alemanes entre otros, que se
beneficiaron de la elevada prima de riesgo. El fin primordial de las
medidas de recortes del gasto público, incluyendo el gasto público
social, es pagar los intereses a la banca alemana, entre otros.
El
enorme sacrificio de los países GIPSI no tiene nada que ver con la
explicación que se da en los medios y otros fórums de difusión del
pensamiento neoliberal que atribuyen los recortes a la necesidad de
corregir sus excesos, sino a pagar a una banca que controla el BCE que,
en lugar de proteger a los Estados, los debilita para que tengan que
pagar mayores cantidades a la banca.
La evidencia de ello es abrumadora.
El famoso rescate a la banca española es, en realidad, el rescate a la
banca europea, incluyendo la alemana la cual tiene invertidos más de
200.000 millones de euros en activos financieros españoles.
Una nueva explicación de la crisis
Una variación de esta explicación es el
argumento de que el problema de la Eurozona es el grado del diferencial
de competitividad, con alta competitividad en el centro –Alemania y
Holanda- y baja competitividad en el sur –GIPSI-. Este diferencial
explica que los primeros tengan balanzas de comercio exterior positivas
(exportan más que importan), mientras que los segundos las tienen
negativas (es decir, importan más de lo que exportan).
De ahí que la
solución pase por un mayor crecimiento de la competitividad de los
segundos. Y la mejor manera es bajar los salarios (lo que se llama
devaluación doméstica).
Pero tal explicación tiene serios
problemas. En primer lugar, ni Irlanda ni Italia tenían balanzas
comerciales negativas cuando la crisis se inició. Es más, el crecimiento
del componente negativo de la balanza de pagos en los países GIPSI se
debió predominantemente al aumento de las importaciones, resultado del
endeudamiento, no del descenso de la productividad o competitividad.
Y
ahora la mejora de su balanza comercial se debe a su escasa demanda. En
ambos casos, poco que ver con cambios en la competitividad. En realidad,
la productividad laboral estandarizada por actividad económica no es
sustancialmente diferente en España que en Alemania. El problema, pues,
no puede explicarse por un diferencial de competitividad, sino por un
diferencial de demanda, acentuado a nivel europeo por un problema
estructural, resultado del descenso de las rentas del trabajo.
El motor
de la economía de la eurozona se basa en el modelo exportador alemán,
cuyo éxito se basa en la moderación salarial alemana (con salarios muy
por debajo del nivel que les corresponde por el nivel de productividad),
en la imposibilidad de los países periféricos de poder reducir el
precio de su moneda (beneficiando a Alemania con ello), en la enorme
concentración de euros, la movilidad de capitales de la periferia al
centro y el dominio de las estructuras financieras, a través de la
enorme influencia sobre el BCE que no actúa como un Banco Central.
Ver
la balanza de pagos como resultado de una diferencia de productividad es
profundamente erróneo. (...)" (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista EL VIEJO TOPO, octubre de 2013, en vnavarro.org, 22/10/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario