"(...) El diagnóstico que de la actual crisis económica sistémica hizo la ortodoxia fue erróneo.
Como consecuencia, las recetas ofrecidas por las élites
político-financieras para atajar el mal, no solo no han permitido salir
de la crisis, sino que los problemas reales, deuda brutal e insolvencia bancaria, se han agrandado.
Los males de la economía occidental, que nos llevaron a la actual
crisis sistémica, no tenían nada que ver con la ineficiencia del sector
público o un problema de competitividad o de baja productividad del
factor trabajo.
El problema era otro, un crecimiento económico auspiciado por un proceso de endeudamiento masivo, fomentado por los Bancos Centrales, que en su momento era muy lucrativo para los bancos, pero que al final, como siempre sucede cuando se crece sólo por deuda, acabó colapsando.
Nos recetaron una mezcla de políticas económicas donde en vez de
reformar y reestructurar el sistema bancario y la colosal deuda privada
generada, diseñaron toda una serie de medidas encaminadas a trasladar
renta de los bolsillos de los ciudadanos hacía estas élites quebradas.
Se aumentaron indiscriminadamente los impuestos a las familias, se
promovieron políticas tendentes a bajar los salarios, se recortaron
fuertemente los gastos sociales que protegían a los más vulnerables, y
todo ello para implementar rescates y avales bancarios a costa de los
contribuyentes.
En definitiva, un problema de deuda privada ha acabado
transformándose también en un problema de deuda pública y soberana. (...)" (Juan Laborda, 09/11/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario