27.12.13

Los países del Sur de Europa somos el patio trasero de Alemania, pero también es verdad que Alemania no es nada sin la Unión Europea

"(...)  ¿qué hacer? La hipótesis que plantea el docente consiste en configurar un bloque en el Sur de Europa a partir de los partidos de izquierda y organizaciones sociales que se opongan al neoliberalismo. En segundo lugar, que el Banco Central Europeo (BCE) desempeñe un rol diferente, es decir, que no sólo le preocupe la inflación y garantizar los buenos resultados de la banca.

 Los tipos altos embridan la inflación pero lo que realmente importa, según Fonseca, es que con las tasas elevadas se atraen capitales del exterior y se refuerza el euro, lo que beneficia a las transnacionales, en general, y a las grandes compañías alemanas en particular. 

También se impone pedir una auditoría de la deuda, lo que a fin de cuentas no es sino una cuestión política. El estado español abona 30.000 millones de euros anuales en intereses por una deuda fundamentalmente privada, y que se ha estatizado.

A juicio del economista, las organizaciones sindicales también han de revisar sus estrategias. “Han de enterarse de que la época del fordismo y de la expansión se acabó, al igual que la mejora de las condiciones laborales y de la capacidad de consumo mediante la negociación”. Ahora, “los empresarios y las clases dominantes aplican una política de tirar bombas sin admitir negociaciones, y a ello se agrega una política de permanente desprestigio de los sindicatos”.

Otra gran cuestión: ¿Hay posibilidades reales de socavar la hegemonía germánica? Ciertamente, “los países del Sur de Europa somos el patio trasero de Alemania, pero también es verdad que Alemania no es nada sin la Unión Europea; pueden explotar la mano de obra China, pero al final los productos los exportan en la Unión Europea”, responde el catedrático. En conclusión, Alemania tiene mucho interés en mantener unida la UE y esto permite un margen de maniobra para los países de la periferia.

Pero sobre todo, la cuestión batallona en el campo de la izquierda es hoy la posición respecto a la moneda única. ¿Se debe o no romper con el euro? En medio de todos los debates, Jorge Fonseca opina que ésta es una posibilidad, una hipótesis, pero habría que analizar muy bien las consecuencias.

 Porque, de entrada, habría que crear una moneda nacional, que nacería devaluada; y esto supone que las importaciones resulten más caras, con el consiguiente efecto de pobreza inmediata. Además, la deuda se mantendría en euros (incrementaría), por lo que habría que establecer auditorías y negar el pago de una parte.

Junto a Ecuador, habitualmente se cita el ejemplo de Argentina. Pero “esencialmente Argentina pagó su deuda”, señala Fonseca. Además, en caso de que se decida, sin un acuerdo entre las partes, dejar de abonar la deuda, un país se queda sin financiación exterior y de inmediato se produciría una fuga de capitales (Argentina tiene hoy graves problemas de acceso al crédito internacional).

 Y la consiguiente pregunta es: ¿Cómo se genera el suficiente ahorro interno para subsanar la coyuntura? Y eso que Argentina se ha beneficiado de una revalorización de los productos agropecuarios y dispone de energía para autoabastecerse.

 Pero, ¿y España? Un gobierno progresista que adoptara estas medidas se vería, además, acosado en todos los frentes, interno y externo. Entonces, “romper con la moneda única ha de ser una iniciativa muy estudiada y que cuente con un gran consenso social”, advierte el economista. (...)"                     (Entrevista a Jorge Fonseca, Rebelión, 25/12/2013)

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