"(...)“El euro ha hecho a la UE mucho más interdependiente que antes. A la
vez, esto se ha hecho de una forma obtusa, explosiva y en muchos
aspectos irresponsable. Con las nuevas medidas de disciplina fiscal nos
están hablando de coordinación económica, pero no de integración: la UE
ha ido muy lejos, siempre bajo el mando de Alemania, pero sin la
imprescindible integración política, y con los consiguientes problemas
de legitimidad democrática. Es urgente un nuevo salto político. El nuevo
Gobierno alemán será crucial”.
“Merkel ha hecho un buen trabajo manteniendo unido el euro, lo que no
era nada fácil. Se abre una nueva etapa: el liderazgo alemán no puede
ser el mismo que hasta ahora: la fractura Norte-Sur,
acreedores-deudores, no puede agravarse, porque es el caldo de cultivo
que haría emerger los populismos. Necesitamos una Alemania que reconozca
que es vulnerable a lo que pase en Europa”.
Hace 10 años, Alemania era el enfermo del continente. “¿No se da cuenta
Berlín de que, con la crisis europea, puede volver a enfermar?”. “La UE
necesita más cambios: el Sur hace reformas estructurales, pero deben
hacerse también en el Norte.
La defensa del euro requiere además una
unión bancaria en condiciones y transferencia de poder fiscal al centro;
a cambio debe haber alguna forma de mutualización, de compartir
responsabilidades entre acreedores y deudores. Alemania debe despertar y
darse cuenta antes de que vuelva el peligro”. (...)" (Entrevista a Giddens, El País, 27/11/2013)
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