4.12.13

Salir del euro no es un problema, sino la solución

"(...) En esa línea se expresó el execonomista del Banco de España, Pedro Montes, cuando pidió a la izquierda que además de oponerse a los recortes y a las medidas de austeridad, defienda de manera clara “la ruptura o el abandono del euro y la inevitabilidad del pago de la deuda”. 

Dentro de la zona euro, y despojados de la soberanía fiscal y monetaria, todo se limita a rebajar salarios para mejorar la competitividad y reducir el déficit público, lo que conlleva la desaparición de los servicios públicos más esenciales. “Y así, nos encontramos con una política paradójica y diabólica que consiste en agravar la crisis para superarla”, según explicó Montes.

 Las consecuencias, añadió, son “el aumento del paro, la caída de los salarios, la precariedad laboral, la subida de impuestos regresivos, familias desahuciadas de sus viviendas y creciente desigualdad, miseria y también hambre”. 

Las consecuencias de estas medidas son ampliamente conocidas en Grecia, pero fueron señaladas por muchos de los ponentes sobre sus respectivos países. (...)

Así el analista italiano Antonino Galloni explicó que “el euro no es un verdadera moneda, pues nunca se orientó hacia el desarrollo del equilibrio territorial de la UE, sino para servir a la producción y a las exportaciones de Alemania”.

 Mientras, en los países de la periferia, “los flujos de capital se dirigieron hacia la especulación financiera, abandonando las inversiones productivas, y llegando a alcanzar un volumen 50 veces mayor que lo destinado a la economía real”. 

Su compatriota Francesco Ruggieri, miembro del grupo Economistas para los Ciudadanos, fue más crítico con los países ricos del norte al definir la situación actual como “una guerra de clases en Europa, un conflicto entre dominantes y dominados que se está saldando con una enorme pérdida de capital humano, social y económico para los países del sur”. 

En esa línea también se expresó Dimitris Kazakis, economista y presidente del EPAM, al decir que “la crisis de la deuda es un régimen de colonización sobre los países del sur”, a los que se les ha privado de su soberanía y sus derechos fundamentales, “haciendo a los ciudadanos esclavos de las instituciones financieras internacionales, y llevándolos a una nueva Edad Media”. 

Y añadió que “no hay ningún ámbito social o económico que no haya empeorado para los griegos, desde los derechos laborales hasta el aumento de la pobreza, pasando por la masiva emigración de los jóvenes”. 

También el analista político Alexandros Kutsomitopulos denunció la política colonialista hacia Grecia, convertida de facto en un protectorado de la UE (como Bosnia-Herzegovina y Kosovo), donde un viceministro alemán, Hans-Joachim Fuchtel, y un grupo de a sesores se encargan de fiscalizar y presionar al gobierno griego en el proceso de reformas que tienen que realizar.  (...)"                 (Antonio Cuesta, Rebelión, 02/12/2013)  

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