"(...) En esa línea se expresó el execonomista del Banco de España, Pedro
Montes, cuando pidió a la izquierda que además de oponerse a los
recortes y a las medidas de austeridad, defienda de manera clara “la
ruptura o el abandono del euro y la inevitabilidad del pago de la
deuda”.
Dentro de la zona euro, y despojados de la soberanía
fiscal y monetaria, todo se limita a rebajar salarios para mejorar la
competitividad y reducir el déficit público, lo que conlleva la
desaparición de los servicios públicos más esenciales. “Y así, nos
encontramos con una política paradójica y diabólica que consiste en
agravar la crisis para superarla”, según explicó Montes.
Las
consecuencias, añadió, son “el aumento del paro, la caída de los
salarios, la precariedad laboral, la subida de impuestos regresivos,
familias desahuciadas de sus viviendas y creciente desigualdad, miseria y
también hambre”.
Las consecuencias de estas medidas son
ampliamente conocidas en Grecia, pero fueron señaladas por muchos de los
ponentes sobre sus respectivos países. (...)
Así el analista italiano Antonino Galloni explicó que “el euro no es
un verdadera moneda, pues nunca se orientó hacia el desarrollo del
equilibrio territorial de la UE, sino para servir a la producción y a
las exportaciones de Alemania”.
Mientras, en los países de la periferia,
“los flujos de capital se dirigieron hacia la especulación financiera,
abandonando las inversiones productivas, y llegando a alcanzar un
volumen 50 veces mayor que lo destinado a la economía real”.
Su
compatriota Francesco Ruggieri, miembro del grupo Economistas para los
Ciudadanos, fue más crítico con los países ricos del norte al definir la
situación actual como “una guerra de clases en Europa, un conflicto
entre dominantes y dominados que se está saldando con una enorme pérdida
de capital humano, social y económico para los países del sur”.
En esa línea también se expresó Dimitris Kazakis, economista y
presidente del EPAM, al decir que “la crisis de la deuda es un régimen
de colonización sobre los países del sur”, a los que se les ha privado
de su soberanía y sus derechos fundamentales, “haciendo a los ciudadanos
esclavos de las instituciones financieras internacionales, y
llevándolos a una nueva Edad Media”.
Y añadió que “no hay ningún ámbito
social o económico que no haya empeorado para los griegos, desde los
derechos laborales hasta el aumento de la pobreza, pasando por la masiva
emigración de los jóvenes”.
También el analista político Alexandros Kutsomitopulos denunció la política colonialista hacia Grecia, convertida de facto
en un protectorado de la UE (como Bosnia-Herzegovina y Kosovo), donde
un viceministro alemán, Hans-Joachim Fuchtel, y un grupo de a sesores se
encargan de fiscalizar y presionar al gobierno griego en el proceso de
reformas que tienen que realizar. (...)" (Antonio Cuesta, Rebelión, 02/12/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario