"(...) El laberinto en el que se debate el BCE es que no maneja una moneda,
sino diecisiete diferentes y que la política monetaria -y por ende la
cambiaria- debería ser distinta en cada país.
Si para los países del
Sur, incluyendo Francia e Italia, es vital que el euro se devalúe, no
así para Alemania, al menos mientras mantenga un superávit en su balanza
de pagos del 6%. Es este permanente 6% de excedente en sus cuentas
exteriores el que está complicando la economía de la Eurozona y lleva
camino de complicar toda la economía mundial.
Hasta 2008 el superávit alemán se compensaba casi en su totalidad con
el déficit de los demás países del euro. La balanza de pagos de la
Eurozona en su conjunto se encontraba más o menos equilibrada, pero ese
equilibrio externo ocultaba profundos desajustes internos entre los
países, y han sido precisamente estos los que han generado todos los
problemas de la Eurozona y los que la han arrastrado a la recesión.
La
situación era absolutamente insostenible, y países como España se han
visto en la obligación de corregir su déficit exterior, aun cuando haya
sido, al no poder devaluar, a un coste altísimo, el de hundir su
economía. (...)
El superávit alemán no solo es ya un problema para la Eurozona, sino que
se está convirtiendo también en un quebradero de cabeza para la
economía mundial. De ahí que el FMI, la OCDE o países como EE. UU. lo
critiquen.
Pero las presiones están arraigando también en Bruselas y en
Frankfurt; la Comisión y el propio BCE han empezado a comprender que las
dificultades de la zona euro se encuentran mucho más en el superávit
exterior alemán que en el déficit de los países del Sur.
Desde la misma firma del Tratado de Maastricht, y desde luego desde la
aprobación del Pacto de Estabilidad, algunos señalamos que la variable
relevante no era el déficit público, sino el saldo de la balanza de
pagos, en su doble vertiente de déficit y superávit, porque a todo
déficit le corresponde un superávit, y tan culpable de los
desequilibrios y de las complicaciones económicas que puedan derivarse,
son el uno como el otro.
Solo el sectarismo ideológico de los que
anatematizan todo lo público ha podido llevar a condenar sin paliativos
el endeudamiento público y a quitar toda importancia al privado, y solo
la sumisión a Alemania ha podido hacer olvidar que tras los déficits de
unos países y como condición necesaria se encuentran los superávits de
otros." (Juan Fco. Martin Seco, Attac España, 18/11/2013)
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