"Es normal reírse de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; obviamente ha
sido puesta a dedo por sus relaciones familiares y no se le conoce
ningún mérito. Sin embargo, son los gobiernos anteriores de Gallardón y Esperanza Aguirre a los que hay que achacar gran parte de la catástrofe que vive la región.(...)
El modelo Madrid se basó en el ciclo inmobiliario-financiero-turístico
y al servicio de este ciclo se pusieron todas las políticas públicas:
la fiscal, con mayores rebajas que en el resto del Estado; la
urbanística, con planeamientos que multiplicaban la superficie
construida; la de infraestructuras y transportes, con autovías
innecesarias, el enterramiento de la M30 y una terminal extra en el
aeropuerto; la sanitaria, a favor de las constructoras con el encargo de
ocho nuevos hospitales; y la financiera misma, con Caja Madrid endeudando a los ciudadanos con sobretasaciones y cláusulas abusivas.
Mientras, la educativa y los servicios sociales se ponían al servicio
de determinados grupos de interés (religiosos fundamentalmente) al
beneficiar la concertada y la privada frente a la pública y al
externalizar muchos programas sociales.
Al pincharse la burbuja, se ha demostrado que la riqueza generada no llegó a la mayoría de la población más que en forma de deuda.
Si bien Madrid parecía aguantar mejor en términos de empleo que el
resto del Estado, ya que, aunque la construcción dio un bajón similar y
el parón económico provocó cierres de empresas y despidos en cadena, su
enganche con las multinacionales (muchas antiguas empresas estatales),
la centralidad de su aeropuerto, la presencia de servicios a empresas de
alto valor añadido y la concentración de alto funcionariado mantuvieron
el espejismo de una mejor reacción a la crisis.
Cinco años después, a la destrucción de empleo privado se le ha
sumado el de empleo público por las políticas de austeridad y falla
ahora también el modelo de hub (nudo) de comunicaciones y con ello, de
espacio de turismo y de turismo de negocios. La pérdida de vuelos a la capital, tras la fusión de Iberia con British Airways, ha roto uno de los últimos enganches con el anterior modelo.
Ante el endeudamiento por las obras megalómanas y el descenso de
ingresos por la caída de la actividad económica (que se ahonda con las
rebajas fiscales prometidas por González), la única respuesta de los
gobiernos regional y municipal es la triada vender-recortar-externalizar. (...)
El proyecto estrella, Eurovegas, el único proyecto de generación de empleo que tenía la Comunidad, hablaba por sí mismo: más construcción, más turismo, más obra pública (se
exige comunicación por tren y autovía con el aeropuerto), más
exenciones fiscales (rebaja del impuesto sobre el juego del 45% al 10%) a
cambio de empleo no cualificado, la degradación de la imagen de la
región (Madrid, mega-casino) y la subvención a un sector dependiente de
la situación internacional.
Al contrario, si bien repiten que la investigación y el conocimiento
son el futuro y la posibilidad de generar empleos de calidad, la inversión en educación pública sigue cayendo,
las tasas universitarias se triplican y los investigadores deben
migrar. Sin duda, la especialización de la región y el país en el sector
turístico-financiero-inmobiliario (también alimentada desde la UE, no
lo olvidemos) no es sencilla de transformar, pero los gobiernos regional
y municipal siguen compitiendo a la baja (menos salarios, menos
impuestos, menos regulación, menos servicios) en una carrera suicida
para la población. (...)
No se prevé en esta situación más que un ahondamiento de la crisis
social. Tal y como hemos analizado en nuestro último libro editado,
Paisajes Devastados (Traficantes de Sueños, 2013), la clase media
madrileña, espejismo en buena medida del crédito y basada en alto grado
en los servicios públicos, no puede reproducirse.
Sus hijos migran, están desempleados o precarizados,
no pueden acceder a una vivienda ni a un empleo público, su larga
formación no sirve de nada y carecen de toda perspectiva de futuro. En
las periferias, el desempleo de larga duración se mezcla con los
desahucios y el empeoramiento de las escuelas públicas; el mapa de la
segregación por renta, desempleo y procedencia en Madrid es claro: en el
noroeste se concentra la riqueza y en el sureste la exclusión.
Ante la
falta de empleo formal, el trapicheo, la venta ambulante y el robo
pueden empezar a ser las únicas fuentes de renta para muchos jóvenes y
muchas familias. (...)" (Observatorio Metropolitano de Madrid , Diagonal, 17/12/13)
No hay comentarios:
Publicar un comentario