29.12.13

Es a los gobiernos de Gallar­dón y Esperanza Aguirre a los que hay que achacar gran parte de la catástrofe

"Es normal reírse de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; obviamente ha sido puesta a dedo por sus relaciones familiares y no se le conoce ningún mérito. Sin embargo, son los gobiernos anteriores de Gallar­dón y Esperanza Aguirre a los que hay que achacar gran parte de la catástrofe que vive la región.(...)
 
El modelo Madrid se basó en el ciclo inmobiliario-financiero-turístico y al servicio de este ciclo se pusieron todas las políticas públicas: la fiscal, con mayores rebajas que en el resto del Estado; la urbanística, con planea­mientos que multiplicaban la superficie construida; la de infraestructuras y transportes, con autovías innecesarias, el enterramiento de la M30 y una terminal extra en el aeropuerto; la sanitaria, a favor de las constructoras con el encargo de ocho nuevos hospitales; y la financiera misma, con Caja Madrid endeudando a los ciudadanos con sobretasaciones y cláusulas abusivas

Mientras, la educativa y los servicios sociales se ponían al servicio de determinados grupos de interés (religiosos fundamentalmente) al beneficiar la concertada y la privada frente a la pública y al externalizar muchos programas sociales.

Al pincharse la burbuja, se ha demostrado que la riqueza generada no llegó a la mayoría de la población más que en forma de deuda. Si bien Madrid parecía aguantar mejor en términos de empleo que el resto del Estado, ya que, aunque la construcción dio un bajón similar y el parón económico provocó cierres de empresas y despidos en cadena, su enganche con las multinacionales (muchas antiguas empresas estatales), la centralidad de su aeropuerto, la presencia de servicios a empresas de alto valor añadido y la concentración de alto funcionariado mantuvieron el espejismo de una mejor reacción a la crisis.

Cinco años después, a la destrucción de empleo privado se le ha sumado el de empleo público por las políticas de austeridad y falla ahora también el modelo de hub (nudo) de comunicaciones y con ello, de espacio de turismo y de turismo de negocios. La pérdida de vuelos a la capital, tras la fusión de Iberia con British Airways, ha roto uno de los últimos enganches con el anterior modelo.

Ante el endeudamiento por las obras megalómanas y el descenso de ingresos por la caída de la actividad económica (que se ahonda con las rebajas fiscales prometidas por González), la única respuesta de los gobiernos regional y municipal es la triada vender-recortar-externalizar. (...)

 El proyecto estrella, Eurovegas, el único proyecto de generación de empleo que tenía la Comunidad, hablaba por sí mismo: más construcción, más turismo, más obra pública (se exige comunicación por tren y autovía con el aeropuerto), más exenciones fiscales (rebaja del impuesto sobre el juego del 45% al 10%) a cambio de empleo no cualificado, la degradación de la imagen de la región (Madrid, mega-casino) y la subvención a un sector dependiente de la situación internacional. 

Al contrario, si bien repiten que la investigación y el conocimiento son el futuro y la posibilidad de generar empleos de calidad, la inversión en educación pública sigue cayendo, las tasas universitarias se triplican y los investigadores deben migrar. Sin duda, la especialización de la región y el país en el sector turístico-financiero-inmobiliario (también alimentada desde la UE, no lo olvidemos) no es sencilla de transformar, pero los gobiernos regional y municipal siguen compitiendo a la baja (menos salarios, menos impuestos, menos regulación, menos servicios) en una carrera suicida para la población. (...)

No se prevé en esta situación más que un ahondamiento de la crisis social. Tal y como hemos analizado en nuestro último libro editado, Paisajes Devastados (Traficantes de Sueños, 2013), la clase media madrileña, espejismo en buena medida del crédito y basada en alto grado en los servicios públicos, no puede reproducirse.  

Sus hijos migran, están desempleados o precarizados, no pueden acceder a una vivienda ni a un empleo público, su larga formación no sirve de nada y carecen de toda perspectiva de futuro. En las periferias, el desempleo de larga duración se mezcla con los desahucios y el empeoramiento de las escuelas públicas; el mapa de la segregación por renta, desempleo y procedencia en Madrid es claro: en el noroeste se concentra la riqueza y en el sureste la exclusión. 

Ante la falta de empleo formal, el trapicheo, la venta ambulante y el robo pueden empezar a ser las únicas fuentes de renta para muchos jóvenes y muchas familias. (...)"                   (Observatorio Metropolitano de Madrid , Diagonal, 17/12/13)

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