"(...) Podríamos entonces determinar que una crisis humanitaria es aquella situación en la que la salud, la seguridad humana
o el bienestar se encuentran críticamente amenazados para un elevado
número de personas, y donde no existe capacidad institucional suficiente
para reaccionar a la misma. (...)
El ciudadano medio puede considerar que estas situaciones sólo se dan en
países en vías de desarrollo, en la medida en que se supone que los
países desarrollados tienen la capacidad institucional suficiente como
para hacer frente a emergencias y situaciones de este tipo, incluyendo
la asistencia sanitaria, la ayuda alimentaria o la provisión de refugio a
desplazados. Sin embargo, no siempre es así. (...)
Las causas de las crisis humanitarias pueden ser múltiples, incluyendo
las causas económicas. Tal fue el caso de la crisis económica en
Argentina, como acreditó en su momento la Organización Panamericana de
la Salud (...)
¿Es la emergencia social en Europa un tipo de crisis humanitaria?
De acuerdo con algunos estudios, Europa
se enfrenta a una crisis social y económica que está teniendo efectos en
el ámbito de lo humanitario. En otras palabras, la capacidad
institucional local está siendo desbordada por las amenazas a la salud,
el bienestar y la seguridad humana de importantes sectores de la
población. Así lo expresa el informe “Think differently” de la Federación Internacional de la Cruz Roja. (...)
De manera similar lo hace el Consejo de Europa, el cual, en un reciente informe,
considera que la austeridad está teniendo importantes costes humanos y
está afectando a la práctica totalidad de los derechos humanos.
En el caso de Grecia, la utilización del
concepto “crisis humanitaria” ha sobrepasado el ámbito de la
especulación. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los
Refugiados ya advirtió que en Grecia la situación de los asilados podría
considerarse una Crisis Humanitaria.
No han sido los únicos.
En un informe firmado por Amnistía
Internacional, Médicos del Mundo, y el Consejo Griego de los refugiados,
entre otros, corroboran esa opinión, que el presidente de Médicos del Mundo (otra organización de sobrada solvencia en el ámbito humanitario) extiende al conjunto de la situación Griega. (...)
¿Y España?
En España la situación social ha
empeorado radicalmente desde el inicio de la crisis. La Cruz Roja
Española ha declarado que entre 2009 y 2012, su programa de apoyo
alimentario ha incrementado el número de beneficiarios de 514.000 a 1,2
millones. De acuerdo con el INE,
en el año 2012, el 2,6% de la población no podía permitirse una comida
con carne o pescado cada dos días.
Esta cifra representa alrededor de
1,2 millones de personas. De acuerdo con otras estimaciones, el 25% de los menores de 16 años sufre malnutrición.
Cabe recordar a este respecto que la falta de una nutrición adecuada en
menores tiene efectos graves e irreversibles en su desarrollo personal. (...)
La pregunta de fondo es: ¿son estos datos suficientes para hablar de
crisis humanitaria en España? Más allá de la indignación social causada
por casos puntuales que terminan saliendo a la agenda pública
–malnutrición infantil, desahucios y pérdida de viviendas, dificultades
de acceso a los servicios sanitarios que terminan con la muerte del
paciente…- y que son amplificados por los medios de comunicación, ¿son
estos casos sencillamente eso, casos aislados, o la punta del iceberg de
lo que está ocurriendo o de lo que puede ocurrir si no ponemos remedio? (...)
Es evidente que nos cuesta disociar el concepto de crisis humanitaria de
las imágenes que nos ofrecen los medios de comunicación sobre
diferentes emergencias complejas. “No estamos así”. (...)
El deterioro social generado por la crisis económica está muy lejos de
plantearnos un escenario dantesco de hambrunas generalizadas y de
desaparición del Estado de derecho. De existir una crisis humanitaria en
España, no tendría esa cara, sino otra mucho más difusa y difícil de
identificar. (...)
A juicio de este autor, el hecho diferencial que amplifica las
posibilidades de riesgo humanitario es que las capacidades
institucionales para luchar contra la pobreza y la exclusión no sólo no
han crecido al ritmo de la vulnerabilidad de la población, sino que han
menguado debido al ajuste fiscal.
De esta manera, ya es habitual ver
informes y mensajes que alertan sobre la falta de capacidad institucional para hacer frente a las necesidades sociales
de la población más empobrecida (servicios sociales y sanitarios
desbordados, recortes presupuestarios, falta de políticas públicas
adecuadas, agotamiento de la capacidad de resistencia de las familias), si bien queda todavía mucha información por recoger al respecto.
Por
poner cifras comparables, de acuerdo con EUROSTAT, entre 2007 y 2011, la
tasa de pobreza monetaria creció un 17% (esto es, en alrededor de 1,7
millones de personas), mientras el gasto público per cápita contra la
exclusión social se redujo, en términos reales, en un 25%
Con independencia de la conclusión a las que haya llegado el lector
sobre la existencia o no de una posible crisis humanitaria en España,
dado el grave deterioro de las condiciones sociales, que incrementa la
vulnerabilidad de amplios sectores de la población, y la falta de
capacidad institucional para hacer frente a dicha vulnerabilidad, cabe
preguntarse, con honestidad y sin ponernos anteojeras, si no es la hora
de reconocer los riesgos que corremos como sociedad y de actuar en
consecuencia, antes de que sea demasiado tarde, si no lo es ya." (Economistas frente a la crisis, 16/12/2013)
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