"(...) Para entendernos, Gamonal es el Vallecas (o el
Hospitalet) de Burgos: un antiguo pueblo en las afueras de la ciudad que
acabó anexionado por la capital provincial.
El franquismo llevó a
Gamonal el mayor polígono industrial de la ciudad y la inmigración rural
convirtió el antiguo pueblo en un barrio obrero de aluvión, de inmensos
bloques de pisos de ladrillo visto, donde hoy viven cerca de 70.000
personas en la zona más densamente poblada de la ciudad.
La principal avenida de Gamonal, esa calle Vitoria donde el alcalde
quiere construir el aparcamiento con bulevar, es la antigua carretera
N-1, que unía al antiguo pueblo con la ciudad. Por las noches, funciona
un pactado sistema de aparcamiento en doble fila. Los vecinos se
organizan entre ellos, según sus horarios, para dejar sus coches sin el
freno de mano puesto.
El barrio, tan poblado, apenas tiene
aparcamientos. Cuando se construyó, los obreros no tenían coches. Hoy
Gamonal, donde el paro se ha disparado, es el barrio de Burgos donde más
se nota la crisis, donde viven las personas más castigadas por la
situación económica.
Los vecinos se oponen al
aparcamiento porque dejará la mayor vía que une el barrio con el centro
de la ciudad con sólo un carril en cada dirección –ahora hay cuatro–, y
porque se quedarían sin sitio donde aparcar. Los nuevos aparcamientos
serán muy caros: 19.800 euros por cada plaza, que además no es en
propiedad sino en alquiler por 40 años, por lo que después no se podrán
vender con facilidad.
Además, los vecinos no entienden que esa obra de 8
millones de euros sea la prioridad en un barrio sin apenas
equipamientos –hay una guardería a punto de cerrar porque faltan unos
míseros 13.000 euros– y en un Ayuntamiento cuyas cuentas están al borde
de la bancarrota.
Por supuesto, detrás del
aparcamiento en Gamonal hay una sombra, omnipresente en la ciudad: la de
Méndez Pozo. Ha sido una de sus empresas la que ha diseñado el proyecto
y es la constructora de uno de sus socios habituales con los que
trabaja la que se ocupará de llevarla a cabo, si es que los vecinos no
la logran parar.
El Ayuntamiento
confiaba en acabar con las protestas por la vía habitual: con el apoyo
de los medios amigos. En Burgos hay dos diarios, ambos conservadores.
Uno es de un imputado en la Gürtel; el otro, de un condenado por
corrupción.
El Diario de Burgos es de Méndez Pozo y el otro periódico de la ciudad, El Correo,
es de su socio en la televisión autonómica, José Luis Ulibarri, otro
constructor leones, imputado por la Audiencia Nacional en la trama de
Francisco Correa y el Bigotes. El Correo, para más señas, se distribuye de forma conjunta con El Mundo.
Además de con Unidad Editorial, el imputado Ulibarri también ha cerrado acuerdos con el grupo Vocento –editor de ABC– y ahora está aliado con EsRadio,
la emisora de Jiménez Losantos. Todos estos negocios entre los editores
de Madrid y los prohombres del ladrillo castellano explican también por
qué el nombre de Méndez Pozo apenas se conoce fuera de Burgos.
Sin embargo, el apoyo de los periódicos de Burgos –como ejemplo sirve este tendencioso artículo en el Diario de Burgos o esta portada de El Correo–
no ha servido en esta ocasión para acallar las protestas. El
Ayuntamiento ha olvidado algo fundamental: que ahora existe internet y
las redes sociales, donde la información es mucho más difícil de
controlar.
Gamonal no es muy distinto a otros barrios
obreros españoles. Pero nadie podría imaginarse que fuese una ciudad
aparentemente tan conservadora y católica como Burgos donde se viviese
un estallido así. Los turistas que visitan la catedral olvidan que un
tercio de sus habitantes viven muy lejos del elegante paseo del Espolón, en el olvidado Gamonal.
El PP está alarmado y ha llamado a capítulo al alcalde de la ciudad, Javier Lacalle.
Su miedo es razonable. Lo que hemos visto en Burgos no es muy distinto a
lo que ha pasado antes en otros disturbios como los de Londres o París.
O a lo que podría pasar en otras ciudades españolas ante chispas tan
aparentemente inocentes como la remodelación de una calle.(...)" (Ignacio Escolar, eldiario.es. 13/01/2014)
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