8.1.14

¿Puede un país pequeño, Grecia, en bancarrota y golpeado por la pobreza, permanecer dentro de la zona euro, mientras se opone a algunos de sus principios básicos?

"(...) SYRIZA ha elegido la difícil posición de mantener a Grecia en la zona euro, al tiempo que prosigue la lucha, para cambiar las incongruencias fundamentales de la eurozona, desde el interior. ¿Puede un país pequeño, en bancarrota y golpeado por la pobreza, permanecer dentro de la zona euro, mientras se opone a algunos de sus principios básicos? ¿Puede un gobierno SYRIZA llevar a cabo los proyectos humanitarios básicos que la izquierda está determinada a promulgar?

Continuar perteneciendo a la zona euro significa que el gobierno no tendrá capacidad para crear liquidez, en ausencia de un banco central que lo respalde. Los activistas de SYRIZA afirman que van a recaudar dinero gravando con más impuestos a los ricos, pero los ricos se han llevado ya sus euros a Suiza, Frankfurt, Londres y Nueva York, mientras que la clase media ha ido a la quiebra y ya no recibe ingresos de sus propiedades vacantes y se ve obligada a pagar crecientes impuestos sobre ellas.

Mientras tanto, una victoria de SYRIZA podría agudizar la presión de la Unión Europea sobre las finanzas del Estado griego y el sistema bancario: Bruselas, Frankfurt y Berlín, probablemente, tomarían represalias, cortando el acceso del gobierno griego a parte de sus ingresos, como el dinero que el Banco Central Europeo aporta al gobierno griego procedente de las super-ganancias que ha obtenido, previa y vergonzosamente, a través de las compras de bonos del mismo gobierno griego, de los fondos estructurales de la UE, etc. Además, esa victoria también podría provocar una retirada moderada de los depositantes en los bancos, que pueden temer una suspensión, por parte del BCE, de las provisiones de liquidez a los bancos griegos. 

 Es probable que un gobierno de SYRIZA pueda negociar con éxito sobre estas presiones financieras, durante sus primeras semanas en el poder, pero, desde luego, no sería capaz, al mismo tiempo, de financiar los programas sociales con los que se ha comprometido. ¿Cómo podrá, en esas circunstancias, no decepcionar a sus seguidores, confirmando los temores de algunos de que SYRIZA acabará vendiendose ante los europeos, por encima y más allá de los compromisos adquiridos? La única salida para el éxito de un gobierno de SYRIZA es cambiar la economía de Europa. Es una tarea difícil, pero creo que no es imposible. De hecho, no hay otra alternativa para SYRIZA ni, de hecho, para cualquier otro partido político en la periferia de Europa que aspire a una economía social estable. (...)

Si Londres puede usar su poder de veto a nivel del Consejo Europeo para proteger a los banqueros de la City de la regulación, seguramente Atenas puede y debe, hacer lo mismo en defensa de sus ciudadanos. Invocando la cláusula del interés nacional, un gobierno de SYRIZA tendría derecho de veto sobre todas las decisiones hasta que el enfoque europeo sobre el programa griego fuera revisado. Tales medidas puede soltar  lenguas y dar impulso a un debate que, esperamos, lleve a cambios modestos pero muy necesarios para racionalizar la política europea (en línea con los que Stuart Holland, James Galbraith y yo hemos estado abogando ). Estas medidas pueden, en efecto, permitir a los partidos como SYRIZA el combinar una línea pro-europea con políticas internas que derroten a las viejas y las nuevas cleptocracias, proporcionen un respiro a los trabajadores y, por último pero no menos importante, contribuyan a restaurar la fe en la democracia.

Los líderes de Italia, Francia y España tal vez aún no se sienten lo suficientemente desesperados como para romper el muro de silencio a nivel de Consejo Europeo. Pero Grecia es ya tan miserable y esta tan angustiada, que su gobierno tiene el imperativo moral de hablar, e incluso de actuar, en el exterior. En el escenario político actual, sólo un gobierno liderado por SYRIZA podía hacer eso. Esto daría, a los funcionarios portugueses, españoles, italianos y, lo que es más importante aún, a los funcionarios franceses, la oportunidad de cambiar el discurso que rodea  al clima económico en Europa. Pero incluso, si nadie sigue el ejemplo de SYRIZA en Europa, un gobierno SYRIZA todavía tendría poder de negociación suficiente, cortesía de su poder de veto, no sólo para lograr cambios que pueden salvar vidas en el "Programa griego", sino también para obligar a la Unión Europea para volver a repensar su crisis sistémica y con ello llevar a cabo un tratamiento radicalmente diferente. (...)

Queda por ver si los líderes de SYRIZA pueden llevar a cabo este milagro. Creo que se puede, siempre y cuando no se emitan promesas tontas antes de las próximas elecciones y se mantenga una agenda verdaderamente radical encaminada a cambiar Europa con paso firme, proponiendo a los ciudadanos alemanes, españoles, holandeses, una agenda europea que restaure el sueño de una prosperidad europea compartida."                ('¿Puede Syriza cambiar la economía europea desde Grecia?' deYanis Varoufakis, Sin Permiso, 08/12/2013)   

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