"Camarero de profesión, Adrián Rey tuvo trabajo hasta
finales de septiembre del año pasado. Un restaurante, luego una
cervecería, un bar de tapas. Fue ganándose la vida con contratos a
tiempo parcial, aunque en realidad prolongaba su jornada a tiempo
completo.
En apenas dos meses se le agotará la prestación por desempleo,
con la que viene percibiendo unos 500 euros mensuales. «Los empresarios
se han aprovechado de la grave situación que atraviesa el país y por
eso hacían contratos a media jornada. Tenías dos opciones: o aceptarlo o
coger la puerta, por eso tengo una prestación de paro tan bajita»,
aclara.
Adrián Rey vive en un piso de Santiago de
Compostela con su abuela, que está viuda y que cobra una pensión mensual
de 600 euros. «Entre los dos ponemos el dinero que hay y nos vamos
apañando; no es mucho, pero vamos sobreviviendo», sonríe. Y añade: «Pero
se puede decir que vivo gracias a lo que cobra ella como pensionista».
Adrián Rey recuerda que cuando estaba ocupado tenía una vida algo más
holgada, en la que hasta se podía permitir algún que otro capricho.
Ahora, sin perspectiva de hallar un empleo a corto plazo y sin cerrar la
puerta a salir al extranjero, este joven compostelano, con poca
relación con sus padres, prefiere no plantearse todavía qué ocurrirá con
él y su futuro cuando su abuela fallezca.
«El piso de la calle Quiroga Palacios, donde vivimos,
es de mi abuela, así que por lo menos tendré la suerte de no tener que
pagar una hipoteca: malo será que no encuentre un trabajo más adelante»,
sonríe.
Cumplidos los 27 años, Adrián Rey responde al
perfil de joven desafecto del papel que puede desempeñar la política y
la clase dirigente para resolver los problemas ciudadanos. «Solo salen
noticias de corrupción y de robos de los que más tienen y los demás solo
sufren», se lamenta." (La Voz de Galicia, 07/01/2014)
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